PRESIDENTE: NORBERTO PANNONE
jueves, 9 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
ESTOY SEGURA DE QUE TE HAGO FALTA, de MONICA VOLPINI, Argentina
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ESTOY SEGURA
DE QUE TE HAGO FALTA
Estoy
segura de que te hago falta.
De
que tenés incompleta tu vida sin la mía
porque te falta mi sonrisa para perfumar tus días.
Y
por las noches, aunque la misma luna nos alumbre
no
alcanza para calentarte el alma.
(eso
se llama pena, por si no lo sabías).
De
repente te invaden el frío, el desconsuelo.
Provocados
por la incertidumbre de mi ausencia.
(vos
la provocaste, por si no lo sabías).
Tu
océano altivo sufre mil barcos que van a la deriva.
Le
faltan las horas locas que te daba mi presencia,
para
provocarte esos tsunamis que tanto te hacen falta
cuando
revientan tus deseos por una de mis risas.
(que
aún pintan mis labios, por si no lo sabías).
Estás
solo. Y te preguntarás si yo también lo
estoy.
Estoy
loca. Y tu frío razonamiento no me acepta.
Yo
seguiré escribiéndole mis coplas a la luna.
Vos
vivirás continuamente anclado en tu universo.
(Porque
fuego y agua no conviven…)
(Desde
el principio te lo dije…
Y
ya deberías saberlo.
MONICA VOLPINI, poeta y escritora argentina.
Miembro Honorifico de Asolapo
Argentina
|
jueves, 2 de enero de 2014
LAS LLAVES, de SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España
LAS LLAVES
Javier entró en la casa dejando caer la maleta y sentándose en el
sillón completamente agotado. Tantas horas de vuelo, el incómodo asiento, lo
que tuvo que caminar para encontrar un taxi, en fin, toda había contribuido a
aquel cansancio que lo dejó postrado más de una hora en el cómodo sillón de tía
Eulalia. La tía, que tanto había querido y con la que pasó toda su infancia.
La tía Eulalia no
se casó nunca, cuando su hermana Clara, la madre de Javier, murió, se hizo
cargo del muchacho y cuando su cuñado se
volvió a casar con aquella andaluza que vino a la recolecta de la
aceituna, ella pudo cuidar de su sobrino como una verdadera madre.
A Javier le venía
a la mente las batallas de su tía contra su cuñado que se llevó al muchacho a
su nueva casa con la nueva esposa y la hija de ambos que nació al poco tiempo.
Eulalia tenía la batalla perdida, ella era sólo la tía del muchacho y ninguna
responsabilidad sobre él, así que tuvo que conformarse y presentar batalla de
forma sutil. Pronto comprendió que el muchacho no estaba demasiado a gusto con
su madrastra ya que ésta no tenía más amor y atenciones que para su hija y el muchacho, en el fondo,
le estorbaba. Con paciencia infinita y mucha inteligencia, Eulalia consiguió
que el muchacho pasara más tiempo en su casa que en la de su padre. Se estableció una creciente complicidad entre
tía y sobrino, al tiempo de que el muchacho
fue creciendo sin sentir en el fondo la ausencia de su madre. A tal
deducción llegó cuando sentado en el sillón iba recordando su años de infancia
y de adolescencia. Su maestría en el
violín también se lo debía a ella que un buen día se empeñó en que estudiara
solfeo y posteriormente le pago los caros estudios de violín en Alemania.
La verdad sea
dicha que todo se lo debía a ella y ahora aquella casa, con aquel hermoso
jardín también le pertenecía como heredero universal de su “tita”, como él la
decía.
Había permanecido
tres años seguidos en Inglaterra, estudiando inglés e interpretando, donde
podía, sus conciertos de violín. Llegó a tener plaza en una orquesta en Londres
de renombre, pero sus desavenencias con el director de la misma, le hicieron
volver a su país.
No pudo asistir
al entierro de su tía, no sabía que estaba enferma, la noticia que se la dio su
padre por teléfono lo conmocionó muchísimo, paso varios días depresivo.
Ahora de golpe
volvía a la casa donde había pasado casi toda su vida. Cada rincón tomaba un
encanto particular, cada objeto se
presentaba con matices y detalles inusitados. Todo le parecía más hermoso, más
sutil, más lleno de fuerza.
Abrió su maleta,
pero no se atrevió a colocar sus enseres en el armario. Cenó muy poco y se
acostó. A la mañana siguiente, emprendió la tarea de vaciar la maleta. Pronto
descubrió el pequeño estuche que le dio su tía antes de coger el avión camino
de Inglaterra. “¡Toma estas llaves, son del pequeño cofre que está en la
cómoda!”. Javier le daba vueltas a la cabeza pensando a que venía tanto misterio. El estuche con las
pequeñas llaves había permanecido en la maleta todo aquel tiempo y que había
olvidado completamente “Menos mal que he guardado todo este tiempo esta maleta
que si no, las hubiera perdido cuando la hubiera echado a la basura. Pensaba,
cuando se decidió a abrir la cómoda y con aquellas pequeñas llaves el cofre. En
su fuero interno pensó con alguna
cantidad de dinero que la tía había ahorrado durante un tiempo. Pero no fue
así. Sólo había un sobre que al abrirlo leyó con detenimiento.
“Querido Javier,
mi ahijado, mi hijo, que no mi sobrino:
Te vas a Inglaterra para seguir tus estudios, siempre te he dicho que no debes
de descuidar tu formación, pero que debes hacer lo que de verdad te guste, esto
te hará más feliz. Yo me encuentro muy enferma. No lo he dicho a nadie porque
no quiero que nadie se preocupe por mi, y menos tu, no quiero obstruir tu vida,
por eso le he prohibido al médico que hable del cáncer de roe mis entrañas. Mi
vida no tiene importancia, sí la tuya que no quiero empañar con preocupación
alguna. Quiero no obstante que sepas el gran secreto con el que hemos tenido
que vivir esta familia. Mi hermana Clara, que estaba casada desde hacía un par
de años no tenía hijos, todavía, decían ellos, en cambio, yo la pequeña sí.
Rompí con mi prometido y a los pocos días me percibí de mi embarazo, no estaba dispuesta
a volver con él y decidí tener mi hijo sola. Pero eran tiempos difíciles,
sobretodo porque nuestro padre era terriblemente severo. Así, entre las dos
hermanas urdimos la situación de hacer creer que ella era la que estaba
embarazada. Fue toda una comedía que llevamos a término con mucho recelo y con
la complicidad de tu padre, que sin ser lo, no dudó en llevarte con él
amenazándome con descubrir el engaño. Yo estuve al punto de decir la verdad
cuando falleció mi padre, pero ya mi hermana desaparecida, la situación
asentada tal cual, no tuve valor, al fin y al cabo te tenía conmigo.”
¡Era mi madre! Repuso Javier asombrado.
© SALOMÉ
MOLTÓ, poeta y
escritora de Alcoy, Alicante, España.
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
|
DANZO, de LIDIA CRISTINA CARRIZO, poeta y escritora de Argentina
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DANZO
I
Danzo a morir la noche.
La sacia su atributo.
Luminosa Al alba
piel-oro-señuelo.
Conjuro, lúbrica sangre,
ebrio signo del pecado.
Invoco en sus pétalos,
lirio voraz. Inocencia.
Danzo y danzan a morir!
Relámpago y viento,
Goce. Ofrenda. Sacrificio.
Noche. Canto. Eco!
II
Nuevo dios espera.
Mar de cristal. Edén.
Instinto que sangra
en el sudor añejo.
Mi pedestal. Barro.
Rasguño el señuelo
frente a los espejos.
Vulnerable, amante.
Cierro los ojos. Voy.
Descalza piedra,
reluzco tu origen,
vibro en tu emoción.
Soy tu cáliz sagrado.
III
Enamorada del sol,
redondo, tan perfecto
y amarillo como naranja
anuncia-vida-esperanza.
En su propia ley como alabarda
antigua, certera busca su blanco,
en un inconmensurable estallido,
la noche, el cáliz y el lírico trapecio.
En celo, tan implacable
raro, bello como el oro,
refulge un sol propio
en nuestra frente.
IV
Erguida, ofrenda y vigilia,
como saga de los dioses,
en el lamento y el gemido.
No soy la misma. Soy otra.
Regreso tan carnal
para la escena final,
tan lasciva, memorial.
Ofrendo. Lamo heridas.
No condeno. Fertilizo asfixias.
Siento cruzas mi río, en dicha.
Me modelas. Me circundas.
Y Danzamos! Es tan noche!
© LIDIA
CRISTINA CARRIZO, poeta y escritora argentina.
EMBAJADORA de
ASOLAPO ARGENTINA
|
viernes, 27 de diciembre de 2013
ODA, de ALBA YOBE DE ABALO, Santa Fe, Argentina
ODA
al
Rotary Club de Santa Fe
Reina el
silencio en mi alrededor
Solo lo invade
el sonido del agua rumorosa.
Nace del espejo
de plata amarronado
que envuelve a
la Ciudad de las Convenciones;
un verde de
islas la circunda, la crecida
le obsequia un
collar de camalotes,
en las orillas de nuestro Paraná majestuoso,
el ceibal florecido a pleno, muestra
pétalos incendiados, a los que sólo les falta
el rítmico
tic-tac, para imitar el sonido del mío,
que se acelera
al contemplar tanta belleza.
Santa Fe amada,
que me vio nacer y acompaña
Desgranando constante mágicas perlas,
logros increíbles, sonrisas, tristezas. Traía
solo
los genes de
una madre increíblemente bella,
serena, sabia; un padre con legado ancestral
de múltiples
culturas, una energía capaz de
cruzar océanos, amar, fundar en este suelo
generoso,
virgen. Después todo. Se interrumpe
sonido
rumoroso; ruido acompasado de remos,
lleva consigo cetrino rostro, sonriente, soñador,
Escapa el pensamiento,
extiende alas, se lanza
a sorprender roja alborada, reflejo y agua.
ALBA YOBE de ABALO, poeta y escritora de Santa Fe, Argentina.
Gobernadora
Cultural en Santa Fe por ASOLAPO ARGENTINA
|
domingo, 15 de diciembre de 2013
TRES ROSAS ROJAS, de RODOLFO LEIRO, Argentina
TRES ROSAS ROJAS
(De “Rimas en la fronda” 1968)
Tres
rosas en mi rosal,
tres
soles ensangrentados,
tres
besos enamorados
colgados
del rosedal;
tres
rojas rosas que son
tres
retoños de vergel,
tres
pulsos del corazón,
tres
rosas rojas de miel;
tres
milagros en tres rosas,
tres
rubíes en tres glosas,
tres
fulgentes llamaradas;
tres
rosas puras y bellas,
que son
como tres doncellas
¡con la
faz ruborizada!
©RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino. Presidente Honorario y Asesor Cultural de
Asolapo Argentina.
Nominado al Nobel de Literatura en el 2010
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jueves, 12 de diciembre de 2013
POR LOS PASILLOS DEL ALMA, de LIBIA BEATRIZ CARCIOFETTI, Argentina
ATRAVESAR EL INSOMNIO, de MARÍA CRISTINA ARÁOZ, Argentina
ATRAVESAR EL INSOMNIO
No intento resquebrajar
espejos
ni deshabitarme de antiguos pecados, no importa cuales, sé que están allí acechantes. Intento correr, alejarme... aferrarme a los últimos resquicios del naufragio para no sucumbir y descender a mi propio infierno. Sé que no contaré, como Dante con el auxilio de Virgilio. No debo ni quiero bajar, pues no podré descender ni un solo círculo. Intento atravesar mi insomnio, sin lazarillo, solo... para caminar descalzo al borde del abismo esquivando al absurdo e inútil suicidio que paciente me espera como vigía atento y despiadado. Tengo que lograr que Nereo me devuelva el impulso de una ola que me acerque a la orilla de un mar que sosiegue mi locura.
MARÍA CRISTINA ARÁOZ, poeta y escritora de Buenos Aires, Argentina.
MIEMBRO
HONORÍFICO de ASOLAPO ARGENTINA
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sábado, 7 de diciembre de 2013
HOMBRES EN MI VIDA, de YOLÍ FIDANZA, Argentina
HOMBRES EN MI
VIDA
Y se acercan buscando cómo aliviar sus llagas.
Habitan una oscura región de
desamparos;
discurren en bancos de plaza;
sueñan bajo la oliva del templo
y le disputan al perro su rincón,
el alero y el trigo a la paloma.
Algún secreto afán dispone estos encuentros.
Ayer uno llegó, traía entre sus manos,
sucio por sus penurias un libro de poemas
y me dolí de otro que temblaba y quería
llevarse al hospital a Henry Miller,
y de aquel loco místico que me bendijo
blandiendo amenazante un crucifijo.
A veces llega el que busca en el fuego su castigo
y luce la llaga como una flor prendida en la camisa,
el que denuncia alcoholes en su mirar perdido
y el que me afrenta con su muñón impúdico
pero tiene algún ángel con quien vuela escaleras.
Hay uno que repite sus visitas, pide jabón, un traje, una corbata
y pregunta si así limpio, alguna buena mujer podrá quererlo.
Yo voy unida a otros, frecuentan escritorios, aulas y galerías,
aprecian sutilezas, leen a Borges y a Machado. Aman, acaso, odian.
Con uno tejo una apretada trama de gozos y de sombras
y hasta gustamos frutos, sé que ellos también esconden algún dolor
pero les pido: no me llamen los lunes, por la tarde sólo escucho
a los vencidos hermanos que arrastran su miseria por mi
calle.
YOLÍ FIDANZA, poeta y escritora argentina.
MIEMBRO HONORÍFICO de
ASOLAPO ARGENTINA
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miércoles, 4 de diciembre de 2013
SABIDURÍA, de IRENE MERCEDES AGUIRRE, Argentina
SABIDURÍA
A Confucio
(siglo VI)
Sabio es aquel que sabe que no es sabio,
que apenas es un punto imperceptible
de comprensión de todo lo visible
con su pequeño y mísero astrolabio.
Demuestra amor y expresa lo sensible
sin el temor de pronunciar su labio
una emoción que siente o el resabio
de algún rencor oculto e inaudible.
Total y humano, plena paradoja,
se muestra el hombre que en su
pecho guarda
la convicción
que en cuerpo y alma aloja
Sabe que es débil, sabe cuán amarga
es la traición ó
el yerro que lo enoja
¡Pero aún así ,
feliz, lleva su carga!
IRENE
MERCEDES AGUIRRE, poeta y escritora Argentina.
MIEMBRO
HONORÍFICO de ASOLAPO ARGENTINA
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