Bienvenidos

jueves, 9 de enero de 2014

NACÍ LIBRE, de LUZ SAMANEZ PAZ, Perú


NACÍ LIBRE 

Nací libre como el viento,
que viene i va...
Nací libre como las olas,
que juegan con la arena.
Soy como una golondrina,
sedienta de cielos...
un alma de gaviota,
que se lleva el mar...
 
Tengo el corazón herido
como un pájaro,
siempre estará la noche, 
quemada por mi llanto...
Escucho la música de mi sangre,
roja como el vino.
 
Cuando en el azul del cielo 
tiemblan las estrellas,
por mi palabra herida 
i la guitarra que agoniza 
al borde de mi queja,
se encienden las fogatas
i la noche es una inmensa hoguera,
que al cielo ilumina 
i caen derribadas las estrellas.
 
Que cóndores andinos 
anuncien mi llegada,
que me evoquen
con versos i canciones,
con mis cantos de amor, 
de paz i libertad.
 
La lluvia que cae,
cómo nos moja el alma,
vengo de VIRGO
i no sé dónde voy,
el mismo mundo
lo veo tan pequeño,
si no lo veo
con mis ojos de poeta.
 
No tengo la culpa de ser libre,
pintora de paisajes, loca peregrina
i diosa de los naipes...
Vivo de partidas i pañuelos blancos.
 
Nací rebelde,
con sangre de incendio en las venas,
con la mirada que irradia
fuegos de alegría,
como la flor que brinda su encanto,
en cada beso de amor...

LUZ SAMANEZ PAZ, Presidenta de ASOLAPO Internacional







viernes, 3 de enero de 2014

ESTOY SEGURA DE QUE TE HAGO FALTA, de MONICA VOLPINI, Argentina

ESTOY SEGURA DE QUE TE HAGO FALTA

Estoy segura de que te hago falta.
De que tenés incompleta tu vida sin la mía
porque  te falta mi sonrisa para perfumar tus días.
Y por las noches, aunque la misma luna nos alumbre
no alcanza para calentarte el alma.
(eso se llama pena, por si no lo sabías).
De repente te invaden el frío, el desconsuelo.
Provocados por la incertidumbre de mi ausencia.
(vos la provocaste, por si no lo sabías).
Tu océano altivo sufre mil barcos que van a la deriva.
Le faltan las horas locas que te daba mi presencia,
para provocarte esos tsunamis que tanto te hacen falta
cuando revientan tus deseos por una de mis risas.
(que aún pintan mis labios, por si no lo sabías).
Estás solo. Y  te preguntarás si yo también lo estoy.
Estoy loca. Y tu frío razonamiento no me acepta.
Yo seguiré escribiéndole mis coplas a la luna.
Vos vivirás continuamente anclado en tu universo.
(Porque fuego y agua no conviven…)
(Desde el  principio te lo dije…
Y ya deberías saberlo.
        
MONICA VOLPINI, poeta y escritora argentina.
Miembro Honorifico de Asolapo Argentina

jueves, 2 de enero de 2014

LAS LLAVES, de SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España

LAS LLAVES

Javier entró en la casa dejando caer la maleta y sentándose en el sillón completamente agotado. Tantas horas de vuelo, el incómodo asiento, lo que tuvo que caminar para encontrar un taxi, en fin, toda había contribuido a aquel cansancio que lo dejó postrado más de una hora en el cómodo sillón de tía Eulalia. La tía, que tanto había querido y con la que pasó toda su infancia.
            La tía Eulalia no se casó nunca, cuando su hermana Clara, la madre de Javier, murió, se hizo cargo del muchacho y cuando su cuñado se  volvió a casar con aquella andaluza que vino a la recolecta de la aceituna, ella pudo cuidar de su sobrino como una verdadera madre.
            A Javier le venía a la mente las batallas de su tía contra su cuñado que se llevó al muchacho a su nueva casa con la nueva esposa y la hija de ambos que nació al poco tiempo. Eulalia tenía la batalla perdida, ella era sólo la tía del muchacho y ninguna responsabilidad sobre él, así que tuvo que conformarse y presentar batalla de forma sutil. Pronto comprendió que el muchacho no estaba demasiado a gusto con su madrastra ya que ésta no tenía más amor y atenciones  que para su hija y el muchacho, en el fondo, le estorbaba. Con paciencia infinita y mucha inteligencia, Eulalia consiguió que el muchacho pasara más tiempo en su casa que en la de su padre.  Se estableció una creciente complicidad entre tía y sobrino, al tiempo de que el muchacho  fue creciendo sin sentir en el fondo la ausencia de su madre. A tal deducción llegó cuando sentado en el sillón iba recordando su años de infancia y de adolescencia. Su maestría  en el violín también se lo debía a ella que un buen día se empeñó en que estudiara solfeo y posteriormente le pago los caros estudios de violín en Alemania.
            La verdad sea dicha que todo se lo debía a ella y ahora aquella casa, con aquel hermoso jardín también le pertenecía como heredero universal de su “tita”, como él la decía.
            Había permanecido tres años seguidos en Inglaterra, estudiando inglés e interpretando, donde podía, sus conciertos de violín. Llegó a tener plaza en una orquesta en Londres de renombre, pero sus desavenencias con el director de la misma, le hicieron volver a su país.
            No pudo asistir al entierro de su tía, no sabía que estaba enferma, la noticia que se la dio su padre por teléfono lo conmocionó muchísimo, paso varios días depresivo.
            Ahora de golpe volvía a la casa donde había pasado casi toda su vida. Cada rincón tomaba un encanto particular, cada  objeto se presentaba con matices y detalles inusitados. Todo le parecía más hermoso, más sutil, más lleno de fuerza.
            Abrió su maleta, pero no se atrevió a colocar sus enseres en el armario. Cenó muy poco y se acostó. A la mañana siguiente, emprendió la tarea de vaciar la maleta. Pronto descubrió el pequeño estuche que le dio su tía antes de coger el avión camino de Inglaterra. “¡Toma estas llaves, son del pequeño cofre que está en la cómoda!”. Javier le daba vueltas a la cabeza pensando a  que venía tanto misterio. El estuche con las pequeñas llaves había permanecido en la maleta todo aquel tiempo y que había olvidado completamente “Menos mal que he guardado todo este tiempo esta maleta que si no, las hubiera perdido cuando la hubiera echado a la basura. Pensaba, cuando se decidió a abrir la cómoda y con aquellas pequeñas llaves el cofre. En su fuero interno pensó con  alguna cantidad de dinero que la tía había ahorrado durante un tiempo. Pero no fue así. Sólo había un sobre que al abrirlo leyó con detenimiento.
            “Querido Javier, mi ahijado,  mi hijo, que no mi sobrino: Te vas a Inglaterra para seguir tus estudios, siempre te he dicho que no debes de descuidar tu formación, pero que debes hacer lo que de verdad te guste, esto te hará más feliz. Yo me encuentro muy enferma. No lo he dicho a nadie porque no quiero que nadie se preocupe por mi, y menos tu, no quiero obstruir tu vida, por eso le he prohibido al médico que hable del cáncer de roe mis entrañas. Mi vida no tiene importancia, sí la tuya que no quiero empañar con preocupación alguna. Quiero no obstante que sepas el gran secreto con el que hemos tenido que vivir esta familia. Mi hermana Clara, que estaba casada desde hacía un par de años no tenía hijos, todavía, decían ellos, en cambio, yo la pequeña sí. Rompí con mi prometido y a los pocos días me percibí de mi embarazo, no estaba dispuesta a volver con él y decidí tener mi hijo sola. Pero eran tiempos difíciles, sobretodo porque nuestro padre era terriblemente severo. Así, entre las dos hermanas urdimos la situación de hacer creer que ella era la que estaba embarazada. Fue toda una comedía que llevamos a término con mucho recelo y con la complicidad de tu padre, que sin ser lo, no dudó en llevarte con él amenazándome con descubrir el engaño. Yo estuve al punto de decir la verdad cuando falleció mi padre, pero ya mi hermana desaparecida, la situación asentada tal cual, no tuve valor, al fin y al cabo te tenía conmigo.”
¡Era mi madre! Repuso Javier asombrado.

© SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora de Alcoy, Alicante, España.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                                                     

DANZO, de LIDIA CRISTINA CARRIZO, poeta y escritora de Argentina

DANZO

I

Danzo a morir la noche.
La sacia su atributo.
Luminosa Al alba 
piel-oro-señuelo.

Conjuro, lúbrica sangre,
ebrio signo del pecado.
Invoco en sus pétalos, 
lirio voraz. Inocencia.

Danzo y danzan a morir!
Relámpago y viento,
Goce. Ofrenda. Sacrificio.
Noche. Canto. Eco!

II

Nuevo dios espera.
Mar de cristal. Edén.
Instinto que sangra
en el sudor añejo.
Mi pedestal. Barro.

Rasguño el señuelo
frente a los espejos.
Vulnerable, amante.
Cierro los ojos. Voy.

Descalza piedra, 
reluzco tu origen, 
vibro en tu emoción.
Soy tu cáliz sagrado.

III

Enamorada del sol, 
redondo, tan perfecto 
y amarillo como naranja
anuncia-vida-esperanza.

En su propia  ley como alabarda
antigua, certera busca su blanco,
en un  inconmensurable estallido,
la noche, el cáliz y el lírico trapecio.

En celo, tan implacable 
raro, bello como el oro,
refulge un sol propio
en nuestra frente.

IV

Erguida, ofrenda y vigilia, 
como saga de los dioses,
en el lamento y el gemido.
No soy la misma. Soy otra.


Regreso tan carnal
para la escena final,
tan lasciva, memorial.
Ofrendo. Lamo heridas.

No condeno. Fertilizo asfixias.
Siento cruzas mi río, en dicha. 
Me modelas. Me circundas.
Y Danzamos! Es tan noche!


© LIDIA CRISTINA CARRIZO, poeta y escritora argentina.
EMBAJADORA de ASOLAPO ARGENTINA

viernes, 27 de diciembre de 2013

ODA, de ALBA YOBE DE ABALO, Santa Fe, Argentina

ODA
al Rotary Club de Santa Fe

Reina el silencio en mi alrededor
Solo lo invade el sonido del agua rumorosa.
Nace del espejo de plata amarronado
que envuelve a la Ciudad de las Convenciones;
un verde de islas la circunda, la crecida
le obsequia un collar de camalotes,
 en las orillas de nuestro Paraná majestuoso,
 el ceibal florecido a pleno, muestra
 pétalos incendiados, a los que sólo les falta
el rítmico tic-tac, para imitar el sonido del mío,
que se acelera al contemplar tanta belleza.
Santa Fe amada, que me vio nacer y acompaña
 Desgranando constante mágicas perlas,
 logros increíbles, sonrisas, tristezas. Traía solo
los genes de una madre increíblemente bella,
serena, sabia;  un padre con legado ancestral
de múltiples culturas, una energía capaz de
 cruzar océanos, amar, fundar en este suelo
generoso, virgen. Después todo. Se interrumpe
sonido rumoroso; ruido acompasado de remos,
lleva consigo  cetrino rostro, sonriente, soñador,
Escapa el pensamiento, extiende alas, se lanza
a  sorprender roja alborada, reflejo y agua.

ALBA YOBE de ABALO, poeta y escritora de Santa Fe, Argentina.
Gobernadora Cultural en Santa Fe por ASOLAPO ARGENTINA


domingo, 15 de diciembre de 2013

TRES ROSAS ROJAS, de RODOLFO LEIRO, Argentina

TRES ROSAS ROJAS

(De “Rimas en la fronda” 1968)

Tres rosas en mi rosal,
tres soles ensangrentados,
tres besos enamorados
colgados del rosedal;

tres rojas rosas que son
tres retoños de vergel,
tres pulsos del corazón,
tres rosas rojas de miel;

tres milagros en tres rosas,
tres rubíes en tres glosas,
tres fulgentes llamaradas;

tres rosas puras y bellas,
que son como tres doncellas
¡con la faz ruborizada!

©RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino. Presidente Honorario y Asesor Cultural de Asolapo Argentina.
Nominado al Nobel de Literatura en el 2010

jueves, 12 de diciembre de 2013

POR LOS PASILLOS DEL ALMA, de LIBIA BEATRIZ CARCIOFETTI, Argentina

POR LOS PASILLOS DEL ALMA

Por los pasillos del alma
oigo voces.
Quejosas, lastimeras...temperadas...
Me confunden y siento
que perdí la calma.
Voces que se burlan y urden
con mis sentimientos
una trampa.
Algo pasa... me digo
y quiero encontrar "las causas"
Me aquieto un instante
y me doy; con que "son tantas"
que me pierdo en el pasillo
y otras voces me espantan.
Más allá una caverna
y una silueta muy blanca
que me extiende su mano
y me mira con sonrisa franca.
Me acerco y de pronto
se produce la magia.
Unas voces se acallan
y otras cantan.
Son las notas de un coro
que de niña entonaba
cuando conocí el miedo
y a quien me lo quitaba.
Es el mismo que hoy camina
por los pasillos de mi alma
me dice "TE AMO" y le creo
porque veo el pasillo y hay luz
solo paz y calma.
:::
(Cuando Jesús camina por los pasillos del alma)

©LIBIA BEATRIZ CARCIOFETTI, poeta y escritora argentina.
CANCILLER CULTURAL de ASOLAPO ARGENTINA en la Provincia de SANTIAGO DEL ESTERO.


ATRAVESAR EL INSOMNIO, de MARÍA CRISTINA ARÁOZ, Argentina

ATRAVESAR EL INSOMNIO
No intento resquebrajar espejos
ni deshabitarme de antiguos pecados,
no importa cuales,
sé que están allí acechantes.
Intento correr, alejarme...
aferrarme a los últimos resquicios del naufragio
para no sucumbir
y descender a mi propio infierno.
Sé que no contaré, como Dante
con el auxilio de Virgilio.
No debo ni quiero bajar,
pues no podré descender ni un solo círculo.
Intento atravesar mi insomnio,
sin lazarillo, solo...
para caminar descalzo
al borde del abismo
esquivando al absurdo e inútil suicidio
que paciente me espera
como vigía atento y despiadado.
Tengo que lograr que Nereo
me devuelva el impulso
de una ola que me acerque a la orilla
de un mar que sosiegue mi locura.

MARÍA CRISTINA ARÁOZ, poeta y escritora de Buenos Aires, Argentina.
MIEMBRO HONORÍFICO de ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 7 de diciembre de 2013

HOMBRES EN MI VIDA, de YOLÍ FIDANZA, Argentina

HOMBRES  EN  MI  VIDA

Y se acercan buscando cómo aliviar sus llagas.
Habitan una oscura región de desamparos;
discurren en bancos de plaza;
sueñan bajo la oliva del templo
y le disputan al perro su rincón,
el alero y el trigo a la paloma.
Algún secreto afán dispone estos encuentros.
Ayer uno llegó, traía entre sus manos, 
sucio por sus penurias un libro de poemas
y me dolí de otro que temblaba y quería 
llevarse al hospital a Henry Miller,
y de aquel loco místico que me bendijo
blandiendo amenazante un crucifijo.
A veces llega el que busca en el fuego su castigo 
y luce la llaga como una flor prendida en la camisa,
el que denuncia alcoholes en su mirar perdido
y el que me afrenta con su muñón impúdico
pero tiene algún ángel con quien vuela escaleras.
Hay uno que repite sus visitas, pide jabón, un traje, una corbata
y pregunta si así limpio, alguna buena mujer podrá quererlo.

Yo voy unida a otros, frecuentan escritorios, aulas y galerías,
aprecian sutilezas, leen a Borges y a Machado. Aman, acaso, odian.
Con uno tejo una apretada trama de gozos y de sombras
y hasta gustamos frutos, sé que ellos también esconden algún dolor
pero les pido: no me llamen los lunes, por la tarde sólo escucho 
a los vencidos  hermanos que arrastran su miseria  por mi calle. 

YOLÍ FIDANZA, poeta y escritora argentina.
MIEMBRO HONORÍFICO de ASOLAPO ARGENTINA

                                                                         

miércoles, 4 de diciembre de 2013

SABIDURÍA, de IRENE MERCEDES AGUIRRE, Argentina





SABIDURÍA
A Confucio (siglo VI)

Sabio es aquel que sabe que no es sabio,
que apenas es un punto imperceptible
de comprensión de todo lo visible
con su pequeño y mísero astrolabio.

Demuestra amor y expresa lo sensible
sin el temor de pronunciar su labio
una emoción que siente o el resabio
de algún rencor oculto e inaudible.

Total y humano, plena paradoja,
se muestra el hombre que  en  su pecho  guarda
la convicción  que en  cuerpo y alma aloja

Sabe que es débil, sabe cuán amarga
es la traición ó  el yerro  que lo enoja
¡Pero  aún así , feliz, lleva  su carga!

IRENE MERCEDES AGUIRRE, poeta y escritora Argentina.
MIEMBRO HONORÍFICO de ASOLAPO ARGENTINA