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sábado, 23 de mayo de 2020

El adiós a una anciana, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España



CONDOLENCIAS POR EL FALLECIMIENTO DE ALUMNOS DE RODEO-CATAMARCA ... El adiós a una anciana

Volver al tema que hoy nos acosa puede resultar cansino y no es para menos, porque de momento no parece verse “la luz al final del túnel” como solemos decir.
Hace casi tres meses que no he podido visitar a mi madre, estaba interna en la casa de reposo Novaire de  Cocentaina,  desde hace más de dos años.
Me sorprendió que fuera ella la que solicitara ingresar en el centro para la tercera edad, como solemos llamarlos. Pero luego durante mis visitas, mis dudas y temores se desvanecieron, estaba muy bien atendida con personal competente, educado y amable, algo muy importante en las atenciones y cuidados de las personas mayores.
Con el “taca-taca” recorría las salas y hablaba con las demás personas, escuchaba las charlas y atendía a los movimientos de gimnasia que se hacían, cuando yo llegaba, nos íbamos al jardín donde charlábamos un rato conmemorando las viejas canciones que le cantaba su padre: “Arrimat  paca mi, que el llasol es astret i en acaban no vages dient que ta fet patir fret “ “Tot  aquell  home que te un bancal de cacahuets, si te la dona bonica  ja pot dir que té pessetes” “alla baix en el riu mare m´ha deixat les aspardenyes, mare no liu diga al pare que jo tornaré a per elles” y un montón  de otras muchas poesías, así como tangos argentinos que fueron los primeros bailes de su juventud, luego la llevaba a la sala donde cenaba y yo volvía a casa.
Pero todo esto termina cuando me dicen que ya no puedo visitarla, queda confinada en su habitación, ya no habla con nadie, yo la llamo y a través de una enfermera ya que esta sorda, puedo comunicarme con ella, pero ella no entiende nada y no sabe a qué es debido esta tan triste situación.
Me llama el doctor, muy amablemente y me dice que mi madre quiere abandonarnos, no come, incluso escupe la comida que pacientemente le da la enfermera y así incluso con las medicinas intravenosas no hay nada que hacer. Es verdad nació en 1921, vivió años muy difíciles, la guerra con casi quince años, posguerra con mucha hambre, miseria y represión, con ese coraje que muchas mujeres de este país y de aquella generación supieron soportar con entereza y valentía, siguió viviendo, trabajando, cuidando de sus hijos y de su madre hasta este 13 de mayo del 2020 que después de unos años en la residencia, nos dejó para siempre y que con mucho dolor le dimos nuestro adiós de despedida.
                                                                                                                                                                                                       
©SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ASOLAPO ARGENTINA Y SU PRESIDENTE NORBERTO PANNONE, HACEN LLEGAR UN SENTIDO PÉSAME A LA QUERIDA ESCRITORA ESPAÑOLA SALOMÉ MOLTÓ POR EL DECESO DE SU QUERIDA MADRE.
                                                                                                                                                                                                       




VISITA A MI PADRE, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina


Como encontrar pareja y no morir en el intento? – Como pampanos en ...

VISITA A MI PADRE


A mi padre, José Manuel Agustín, recordando la efemérides de su nacimiento. Con devoción. In memoriam.

Ayer no había podido ir a visitarlos. Estaban juntos como en la vida. El hueco de la Esperanza los tenía juntos. Papá y mamá.

Pero hoy pensaba especialmente en él. Era su aniversario. Porque ayer, que no había podido ir (venir) a visitarlo, al menos lo homenajeó en plena Feria del Libro de su ciudad plantada a orillas de la Laguna Setúbal, muy cerca de la confluencia de los ríos Salado y Paraná. Feria librera anual donde presentaba su cuarto libro de cuentos: El Emperador ha muerto; vaya título, y dedicándole el relato aquél, “Adiós al amigo”, donde disfrutaba de un helado de vainilla frente a la Costanera Este, el último día del verano. Su padre y el verano eran lo mismo o la misma cosa.

Auto, nafta, Rocío (hija) que llama. Necesita apoyo, y Teresita (esposa) se queda. Tiene que ir solo. Auto limpio. Auto con olor a menta o, mejor, a jazmín. Solo. Visita a Lar de Paz. Visita a su padre. (A su también, tierna y generosa madre). Pero hoy era su día. El de papá. Alguien dirá, visitarás a los restos de tu (del) viejo, muchacho. Pero es que si “donde hubo fuego, cenizas quedan”, que más propicio tal aserto para el caso.

Calle Obispo Gelabert y Crespo (el Obispo), Avda. Urquiza (el Federal), Calle Santiago del Estero (Santiago apóstol), Calle Rivadavia (el Bernardino, invasor), enlace con Aristóbulo, Aristóbulo del Valle (el Radical). Siempre hacia el norte. Desvío por Aldao (Ricardo Aldao, el Gobernador) para empalmar luego con un giro y dos cuadras antes, con Hernandarias: padre adoptivo y consentido, don Antonio (confesión: no le gusta que le digan “don”, porque aún siendo español, le suena ya como muy “feudal”; pero yo le explico que en estas tierras, el “don” es otra cosa, es un apreciativo afectuoso, un sustantivo que denota tiernamente a una persona mayor, sin decirle viejo, porque ”viejos son los trapos”)… Luego, comentario con él de los actos de la Feria del Libro (acotándole la ausencia imprevista, por razones políticas, quizás, de las dos librerías más importantes de Santa Fe) y selección de dos artículos periodísticos para pasar en limpio y remitir luego al vespertino local.

Luego, despedida. El viejo lo llama “hijo”. Pero no es su padre. El verdadero está allá. Y Más Allá. Toma Hernandarias y nuevamente Aristóbulo, cruce con Galicia (ah, maravilloso paraíso de Santiago de Compostela), rumbo a la ruta de Altos del Valle, camino a Monte Vera, ciudad. Desvío. Rotonda. El cielo celeste. Luminoso. El verano sin nubes y con un sol arrasador. Rotonda. Doblar. Elegir. A la derecha, Ángel Gallardo (El Irigoyenista y su localidad santafesina, del Departamento La Capital, sobre Ruta Provincial 4). Rotonda. A la izquierda, Lar de Paz. A 800 ms. A la izquierda. Un trecho que deja atrás una verdulería al por mayor muy visitada. Luego, a la derecha. No hay izquierda sin derecha ni derecha sin izquierda. El tránsito mueve autos y políticos.

Ahora sí: Lar de Paz. Arribo. Flores. No hay flores. Hubiera deseado ofrecerle un ramo de fresias, clavelinas y conejitos, sus flores preferidas en primavera. Pero no hay flores. Aunque sea primavera. El mes de su nacimiento. Ayer, el día de su nacimiento. Y cuando se fue, era verano. Era el estío. Diciembre. La pucha, tenía solo 62 años. Pero una vida ruda y servicial atravesada por el cigarrillo y el alcohol. No había tanta ciencia sicológica en aquellos tiempos. Y quién lo pensaría. Él, preparador técnico de farmacia. Conocía de qué se trataba, y sin embargo... ¿No se cuidó? ¿Podía hacerlo? El sueldo nunca alcanzaba. Y tres hijos lanzados a carreras universitarias. Tiempos en que los viejos pensaban, soñaban con “M´hijo, el Doctor”. Pero los nervios (el stress decimos ahora) del trabajo, del sindicato, de la política y del comedor escolar de “la Arzeno”…

Diálogo con el vendedor. Sol luminoso. Sobre marrón A4 con relatos breves para pa. Este se llama Pájaros. Cuenta del amor de ambos por esa creación que recrea la vida y se junta con el horizonte para ofrecérsela, alborada tras alboradas, al Autor de la vida. Le gusta llevar a su humus los escritos que elabora. No todos. Algunos.
Hoy no hay flores. Ahhh, qué sorpresa, muchacho. No hay flores. Su vendedor ha dado cerrada la venta. No importa, fabricará un ramo con el olor a jazmín pegado a su cuerpo desde el habitáculo de su auto limpio, recién lavado y lustrado, con olor a menta o, mejor, a jazmín precisamente, recortando cada hoja de aquel otro relato dedicado llamado… Pájaros. Y que también llevaba como espiritual regalo hasta su placa granítica y grabada con su nombre en bronce.

No te pongas celosa mamá. Se parte y comparte. Pájaros o la historia de un obrero de la construcción que, trabajando en las alturas como tales, se cayó del andamio justo el día del cobro de su quincena, y cuyo cuerpo nadie pudo encontrar; porque ellos, los gorriones de lo Alto, como ángeles de Dios se lo habían llevado en celestial vuelo.

Ya está listo. El ramo. El ramo fabricado con uno de los dos relatos que le había traído. El Niño del Mar se le quedó apretado en uno de los entre brazos mientras hacía añicos las alas del llamado Pájaros: ese cuento que sabría volar como las aves desde la tumba al Cielo. Un ramo de flores pergeñado con ojos de cuento. Y cuerpo de tinta y papel. Con ese olor agridulce a la savia del capuz de un árbol, de sus venas y de su sangre. De su corteza.

Camina. Son apenas hasta… Solo veinte metros desde el camino donde estacionara ya dentro del cementerio reverdecido. El solar tiene nombre. Solar de los Recuerdos. Camina. No puede evitar un mareo intentando llegar hasta el lugar donde… Alrededor, las tumbas sin flores pedían las suyas… Se disculpó. No habría para todos. Y ahí están: mamá y papá. El bronce reluce con aquel sol tibio atravesando de perfil los pinos que circundan el camposanto. Sol de tardecita húmeda. Viva. Se detiene. Hola pa, hola ma. Oraciones. El gesto adusto. Tiembla. Luego…

Y esparce como pétalos los retazos de las hojas de papel recortado y entintado. Las esparce sobre la tumba doble. Mamá también podrá leerlo. Sonríe. Todavía es un niño travieso. El que se cayó de un árbol y se asomó a los dientes de la boca de la Muerte. Y supo que estaba vivo. Todo cambió desde aquel día. Las travesuras también. Más controladas y supervisadas.

Ahora, de súbito, es como si se hubiera nublado. Como si cayeran finas gotas de lluvia sobre el ramo de flores de papel con olor a menta, o mejor a jazmín. Las fresias, clavelinas y conejitos, habrían sido más vistosas. Pero… el jazmín. Qué profundo olor a alma pura. Reza de nuevo. El olor a jazmín tiene un raro olor como a madera quemada, a incienso, vaya a saber de dónde. Sigue rezando. Por su padre, un lejano setiembre inaugurado a la existencia, y en diciembre, nacido a un Cielo redivivo.

Pero hoy no es diciembre. Es día 20 y de setiembre. Brindo por ayer, dijo. Ayer hubiera cumplido los 89 como los que tiene el Antonio, su amigo, el gran poeta y periodista andaluz. Y también por su madre nacida en marzo y un enero cercano al mismo Cielo y rediviva, recostada con él en el mismo reposo hondo y terráqueo.

Cuando se levanta, casi tambaleante y luego de apoyar sus manos sobre el suelo verde para acariciar, por última vez, las doradas placas mortuorias que tallan los nombres de sus padres, deja de ser niño. El niño travieso. El niño del mar. El sol sigue suspendido en lo alto. Había sido su alma la tarde nublada, y, la lluvia, el rocío de su llanto leve y aleteante. Como el de un pájaro…

©ADRIAN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA









VIDA Y MUERTE, Marta Prono, Buenos Aires, Argentina

La Muerte, complemento de la Vida | Españoles de Cuba

VIDA Y MUERTE


            
Se muere de vida
en plena alegría
Se muere de cielo
en pleno sueño
Se muere de sombra
y nos asombra
Se muere de pena
y nos apena
Se muere de soledad
y nos asola
Se nos muere la muerte
en plena vida.

©MARTA PRONO, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




Viruslandia – Año 502.020, César Tamborini Duca, León, España





Viruslandia – Año 502.020

Dedicado a mis 4 hijos: Verónica, Andrea, Juan Manuel y Facund0.

“Virus coronados del mundo” –comenzó la alocución a sus congéneres el conocido como ‘virus 825siendo un número infinito solo al alcance de supercomputadoras- al llegar en este día a la conmemoración del 500.000 Aniversario de nuestro dominio en la tierra que nos permitió expandirnos en el universo, no debemos olvidar nuestra historia para no cometer los mismos errores que los humanos”
“Debemos recordar que en esa única batalla por la supremacía casi fuimos vencidos por la tenaz oposición de algunos gobernantes, científicos, ciudadanos que practicaban la solidaridad para aislarnos al mismo tiempo que nos iban exterminando. Pero fuimos fuertes ante la adversidad y, mientras en algunos lugares del mundo se mofaban de nuestro poderío (“yanquilandia”, “bolsolandia”) en otros donde la resistencia y estrategia venía siendo nefasta para nuestras huestes, la extravagante actitud de algunos humanos que querían obtener beneficios personales y partidistas, nos permitió primero resistir para posteriormente adaptarnos a las circunstancias y reconvertirnos para ser más agresivos y letales a organismos multicelulares que no tuvieron la misma capacidad de adaptación y no les dimos tiempo para generar nuevas armas químico-biológicas para destruirnos”.
“De esto debemos sacar dos conclusiones interesantes, mejor dicho importantes puesto que nos permitió estar todavía reinando en el Universo 500.000 años después: el tiempo y la unión  o solidaridad hacia un mismo objetivo”.
“Mientras los humanos y todos los demás animales de la tierra fueron evolucionando en un sentido, dividiendo su cuerpo en ‘sistemas’ de sensaciones, motricidad, inteligencia (superior o inferior) interconectados con mecanismos complejos, pero por esto mismo sensibles a contingencias externas, nosotros permanecimos inmutables en esencia; un infinitesimal corpúsculo, pero eso nos permitía mutar rápidamente en lo que importaba: nuestro mecanismo de agresividad al mismo tiempo que el de adaptación a distintos entornos”.
“Por eso pudimos sobrevivir a la desaparición de nuestros huéspedes –la raza humana- e instalarnos cómodamente en animales inferiores, y a medida que éstos desaparecían usufructuar el reino vegetal y el mineral prácticamente inagotable”.

 “Solamente somos mente incorpórea y nuestro mensaje y nuestra actividad y nuestros objetivos, son transmitidos con la mente, con ésta manejamos todo; pero además atacamos en el momento preciso, cuando los humanos habían desarrollado artilugios tan increíbles como que con el poder del pensamiento podían emitir órdenes a las computadoras y a los robot que podían construir máquinas, como las naves que se pueden desplazar al espacio exterior.
Todo eso lo aprovechamos en beneficio propio, porque sin necesidad de evolucionar en organismos complejos que nos harían más sensibles a las condiciones adversas exteriores, con nuestra mente damos órdenes a las súper computadoras; nuestra infinita pequeñez corpórea permite desplazarnos llevados por la naturaleza: el agua, las motas de polvo con el viento, cabalgando sobre fotones de los rayos de luz, sobre las briznas de hierba en que estemos aposentados, o con órdenes a los robots que están a nuestro servicio para que nos trasladen”.
“Por el poder de nuestra mente ordenamos la construcción de naves por cuyo medio en estos 500.000 años fuimos poblando el Universo, un Universo Viral del que debemos sentirnos orgullosos pero que logramos gracias a la inventiva previa de los humanos. No teníamos aprensión hacia ellos, nada en contra pues inclusive nos resultaban huéspedes simpáticos, pero era una cuestión de supervivencia: ellos o nosotros”.
“Por eso en recuerdo de ellos inauguramos hoy este Museo con sus reliquias que nuestros robots han instalado para que nuestras mentes capten al detalle estas máquinas con poderosos motores con las que se desplazaban, esas fabulosas colecciones de libros que nos permiten diseccionar sus obras y su pensamiento, estos papeles todos igualitos –que ignoramos por qué causa atesoraban en tan gran cantidad no teniendo ninguna utilidad práctica- que nuestros robots encontraron en cámaras blindadas y en pocos y determinados sitios de la Tierra; este metal brillante como un sol, estas piedras de colores iridiscentes, estos abrigos incómodos a cual más extravagante, todas estas cosas inservibles y sin embargo por las que luchaban y ¡se mataban entre ellos!”
“Con la ambición de acumular cada vez más, no les importaba la suerte que podían correr congéneres cuyo objetivo en la vida era tener un mendrugo de pan para saciar el dolor de sus tripas (pues ellos necesitaban ingerir alimentos para poder vivir, y sin embargo con la abundancia de los mismos, millones de ellos no disponían de lo más mínimo). Indiferentes al dolor ajeno, pensando solamente en acumular bienes ¿para qué les servirían? que lograban NO por meritocracia sino por falta de escrúpulos. Todo eso, a no dudar, contribuyó a las disensiones que permitieron nuestro triunfo sobre los humanos”.
“Quedaron para el Museo estas cosas como un recordatorio que no pudieron llevarse a las tumbas”. 
Un cuento ¿inverosímil?

© César J. Tamborini Duca, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
Ilustraciones de Oscar Ranalli y Lucio Cañupan (MIEMBRO HONORÍFICO DE ASLAPO ARGENTINA)


Se permite la reproducción citando la fuente: www.pampeandoytangueando.com

César José Tamborini Duca
c/La Niegra nº 5 - VEGUELLINA DE ORBIGO (LEON)
Fundador y 1er. Director de la Revista "Argentinos de León" (León, España)
Académico Correspondiente en León, España, de la Academia Porteña del Lunfardo
Co-fundador y Director de "Academia Virtual del Lunfardo y el Tango"
Miembro Honorífico de ASOLAPO ARGENTINA
(Asociación Latinoamericana de Poetas, Escritores y Artistas)
Declarado "Ciudadano Ilustre" de la localidad de Uriburu, La Pampa (Resolución nº 08/17)
Libros editados: 
"CHE (Lunfardiadas)" 
"Pasión y Muerte de Nuestro Señor de las Pampas" (de "Interés Legislativo" por la Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa) 
Ensayo "Toponimia histórica de Lonquimay". 

P.S. Sitio para adquirir mis libros: 
*en Argentina se encuentran en la Librería Anticuaria "Helena de Buenos Aires", calle Esmeralda 882, Tel. 4311-1491
*en León en "La Trastienda Libros S.L.", calle Mariano Berrueta 11, y Ruiz de Salazar 16, Tel 987 87 62 22Tel 987 87 62 22
*en Veguellina de Órbigo: 
"Librería Códice", c/Pío de Cela s/n, Tel 987 37 48 23
"Papelibro", Avda. La Bañeza, 1 Tel 987 37 63 40 (papelibro2016@gmail.com)
"Encuadernaciones Órbigo", Plaza Isabel Crispin, 1  Tel 987 37 54 12 



YO HABLE CON DIOS, Rafael Mérida Cruz-Lascano, Guatemala C.A

EL BLOG DE ASOLAPO ARGENTINA: POESÍA LÚDICA, Rafael Mérida Cruz ...

YO HABLE CON DIOS

Plegaria. Soneto Alejandrino

Yo platiqué con dios en desgarrador llanto
mostrando mi dolor  esperando su amparo
al Verbo mi pastor   en este desamparo
dije, sé, Quién Sós  en mi penar que es tanto 
.
Son 62 años, somos dos, de queja, no me espanto
y me aferro al doctor  místico, sin reparo
y mitiga su amor con  mansedumbre, aclaro
¡Mis latidos! Bongٴós llanto y dolor. Es canto.
.
La cruz del sufrimiento incumbe enfermedad
Y por eso que existo solo puedo expresar
acato el sacramento  con rendida humildad
.
Rogando a Jesucristo ascesis viene a dar
gozando el sufrimiento “Sea Tu voluntad”
con FE no me resisto pido por nuestro  hogar.

©Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano.  OFS
Guatemala, C. A.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 16 de mayo de 2020















PAÑO VERDE
       (tango)

De pibe, las figuritas;
después, los dados... el truco...
y como respuesta a un sino,
mesas de poker, casino
y minga de mameluco.

Se inventó una martingala.
En la timba fue Gardel.
Manejó tan bien el mazo
que no hubo en el escolaso
quien lo haya visto perder.
                     ----
¡Siempre de polentería!
Si venía mal la mano
él igual la iba de afano
con astucia y sangre fría.

Nunca cedió a la pasión,
ni le tembló la muñeca.
Que es de gil ponerse breca
y deschavar emoción.
 ---
 Sin abandonar su juego
y sin barajar al bardo,
entre naipe y lotería
forjó esta filosofía:
si no la gano la empardo.

Y eso lo aplicó en la vida.
Cambiaba luto por gala;
nunca mendigó un consejo
y supo llegar a viejo
sin tachar la generala.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 Letra: Luis Alposta
 (9 / 3 / 2004)
 Música: Oscar D’Ángelo

Canta: Aldo Videla


ZARPAR, Hugo Luis Bonomo, Santa Fe, Argentina

Chico joven dibujo a lápiz | Dibujos a lápiz, Bocetos, Arte del ...
Imagen de: Pinterest.com


ZARPAR


Mi cárcel es esta
Que risa
Que rabia
Ese es mi deseo
sería mi constancia
por no haber vivido
Pero en cambio tengo
¿Qué tengo?
¿Qué tengo..?
¿Qué tengo...?

Una permanencia
Dos padres prestados
Una madre buena
Un padre muy serio
que caminan juntos
Que avanzan.
Un boleto viejo
viejo y perforado
Dos piernas muy flacas
muy flacas y largas
Muy flacas
Muy largas

Y yo sobre ellas
Solo
Orgulloso
Me mantengo
Casi me mantengo
Solo me mantengo...

Algunas veces
siento ganas de caminar
Miro para abajo
Estudio el terreno
para mi primer paso
Un paso muy largo
Demasiado largo
No veo hasta donde
llega mi zapato
Regreso
Mis ojos suben por las piernas
Muy flacas
Muy largas
demasiado largas.

© HUGO LUIS BONOMO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA