COLABORANDO CON ASOLAPO - ITALIA Y CON NUESTRA ADMIRADA COLEGA GABRIELLA BIANCO
MUCHOS ÉXITOS LES DESEA ASOLAPO AGENTINA
CORDIAL ABRAZO: Norberto Pannone
PRESIDENTE: NORBERTO PANNONE
COLABORANDO CON ASOLAPO - ITALIA Y CON NUESTRA ADMIRADA COLEGA GABRIELLA BIANCO
MUCHOS ÉXITOS LES DESEA ASOLAPO AGENTINA
CORDIAL ABRAZO: Norberto Pannone
MENSAJERO
Felipe Ponce, hoy te veo
¿SENSIBILIDAD SOCIAL?
¿Dónde
está tu hermano, Caín?
Desde
aquel primer homicidio los hombres aprendieron a matar. Muerte colectiva y
violenta cuando los pueblos tratan de imponerse. Así, los sacrificios de los
incas o la barbarie nazi. Pero, también se mata individualmente y de manera
“menos violenta”. Incluso social y democráticamente, al amparo de la Ley.
Digamos, que con mayor “sensibilidad”, aunque en el fondo se ignora el mandato
del quinto precepto que dice: “¡No matarás!”. Entonces, se pretende edulcorar
el “cómo”, ignorando que el “qué” no puede alterarse.
Es
difícil entender la evolución de determinadas leyes. La sensibilidad humana ha
caído en la cuenta de que los animales también sufren, y eso es positivo. Es
necesario protegerlos. Antes “jugaban” los niños arrojando gatitos contra las
tapias de viejos edificios―el
que esto escribe recuerda que pudo presenciarlo en su pubertad―. Hoy, la sociedad ha legislado la protección de las
ratas (“Ley de bienestar animal 2023) y se sanciona con penas que van desde 6 a
18 meses de cárcel si se mata a un roedor.
→Decida el lector qué ha de hacer si encuentra a una en
su casa y hay un bebé en la cuna.
Pero,
al mismo tiempo existe una contradicción. Y es la ley permisiva del aborto. En
tanto se defiende la vida animal se condena la vida humana, e incluso se
pretende incluir en la Carta Magna el aborto como un derecho.
¿Hacia
dónde camina la sociedad?
→Pregúntese el lector por todo lo dicho con serenidad e
imparcialidad.
En
octubre del 2014, durante la crisis del “Évola” que costó vidas humanas se
sacrificó un perro llamado “Excálibur”, al haberlo contraído la persona con la
que convivía, considerándose el riesgo que suponía que el animal pudiera ser
transmisor del virus. Esto provocó masivas concentraciones por los animalistas,
considerándolo una crueldad innecesaria. ¿…?
Hace
unos días la sociedad española ha sido testigo de la eutanasia aplicada a una
mujer joven y a petición de la misma, la cual concedió la vista previa una
entrevista en un conocido canal de televisión explicando su resolución. No han
faltado “progres” apoyando su decisión, inundando la red y tratando de
contradecir a quienes se oponían a ella.
Ciertamente,
su vida no había sido fácil y ofrecía un cuadro incierto. Una lesión medular,
consecuencia de haber intentado suicidarse arrojándose desde un quinto piso e
inestabilidad emocional. La familia le había fallado y no fue capaz de cuidarla
y el Estado se hizo cargo de su tutela. En el centro de acogida fue objeto de
abusos sexuales― ¡algo
parecido ha sucedido no hace tanto en la comunidad valenciana, cuando la
persona que debía tutelarla, a la sazón marido entonces de la Presidenta de la
Comunidad abusó de ella! ― Pero también le ha fallado la clase
médica contraviniendo el juramento hipocrático de proteger la vida humana,
prestándose a practicarle la eutanasia en lugar de proporcionarle la asistencia
física y psíquica que necesitaba. No han faltado los que se presentan como abanderados
del progreso y se muestran abiertamente partidarios de la muerte mediante el
“dulce procedimiento de una inyección letal”. Y no puede olvidarse el
progresismo de una parte de la sociedad. Mañana, tal vez se decrete por Ley la
eliminación de los que no producen para la sociedad y se constituyen en una
carga social o los que presenten determinadas taras físicas o psíquicas. (algo
que ya se practicó durante la época del exterminio nazi)
La sociedad
tiende a deshumanizarse y salpica a los poderes públicos. ¿O tal vez sería
mejor decir que determinados poderes públicos anestesian las conciencias
privadas y le conculca su ideología de muerte?
Existen
situaciones inconcebibles a las que sólo puede responder de manera adecuada la
Administración del Estado. Basta salir a la calle y contemplar la cantidad de
personas sin techo que pueden comer gracias a comedores sociales- privados y
pernoctan bajo un puente. Una situación insostenible a la que nos vamos
acostumbrando en esta mal llamada “sociedad del bienestar” ¿Bienestar para
todos? Ciertamente, la situación que presentan muchos de ellos, a pesar de ser
lamentable no es sino la parte visible del iceberg, porque la parte sumergida
es la desestructuración que conduce a la destrucción de la persona. Preguntémonos:
¿qué solución se le ofrece al drogadicto cuya voluntad es nula? La respuesta es
ninguna. Se alega que no puede forzársele a ingresar en ningún centro si no lo
acepta libremente. ¡Cómo si esas personas fuesen libres y no esclavos de sus
adiciones! Y así, lentamente podemos contemplar cómo una persona joven se va
deteriorando hasta el punto de que al poco resulta irreconocible―algo que
igualmente ha conocido el autor de este artículo en fechas muy recientes en la
persona de una mujer bella que acabó reducida a un estado de miseria humana y
pagó con el precio de su vida―Y que no digan ahora los “progres” de turno que
se lo han ganado a pulso, pues cada cual ha de responder de sus actos. Si
aplicásemos la máxima de “tirar la primera piedra” ninguno se atrevería a
hacerlo. ¡¡¡Sociedad hipócrita (no toda) y políticos pasotas (no todos)
despertad!!! Se está muriendo no el desventurado que está tirado en la calle y
duerme bajo un puente, sino que con ellos se muere cada día un poquito la
propia sociedad que constituimos todos.
Todos podemos ser
caines, por acción u omisión.
ÁNGEL MEDINA – Málaga, España
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
AL PEDO PERO TEMPRANO…
“Al que madruga Dios lo ayuda”,
versa un viejo refrán difundido en todos los países de nuestra amada lengua
española; contradicho por otro refrán, tan popular como el primero, que, con
hábito de resignación y sin fe de buen creyente, refuta: “No por mucho
madrugar se amanece más temprano”; también acriollado en la Argentina con
la risueña butade “Al pedo pero temprano”, que muchos atribuyen a ese
gran madrugador dicharachero que fuera el general Juan Domingo Perón, confeso
de su costumbre (como buen militar) de saltar de la cama apenas alumbra el día,
sea con sol radiante o nublado, que para el caso poco importa.
Yo recuerdo, sin embargo, haber escuchado las dos formas en buena parte
de nuestra América, con pequeñas variantes claro, aunque bajo el mismo
concepto, o idéntico cielo. Expresión que antes, bastante tiempo antes, fuera
usada como parte de una certeza por don Miguel de Cervantes en su Quijote.
Noto también que en ambos casos las palabras no se contradicen, sino que
cambian de forma y aprovechan la flexibilidad o blandura del idioma para
adaptarse a cualquier modismo.
En el primero de los casos hay una afirmación, a la vez que una
expresión taxativa de modificar el deseo con una calmosa y resignada
negación, donde se afirma que
madrugar no tiene demasiado sentido, ya que por esa razón la naturaleza no hace
que el día amanezca antes. El generoso sol, que es quien manda -o en
otros casos las opositoras nubes, que como buenas jodidas a veces también lo
cubren ensombreciéndolo-. Una ley natural, agreguemos, que no modifica para
nada el viejo asunto aparentemente controvertido.
Este asunto, tantas veces enojoso, es uno de los pocos refranes que
tienen su contra refrán, sin duda tomado de nuestro famoso
y bien argentino “juego del truco” (y su desafiante “quiero
retruco”. En nuestro caso, uno pregona convencido: “Al que madruga, Dios
lo ayuda”; y el otro contragolpea con un gancho en plena mandíbula y con
sobradora sonrisa a flor de labio: “No por mucho madrugar se amanece más
temprano…”. Pero veamos, al sujeto que lo dice, ¿está realmente
convencido y gustoso de que así sea, o lo expresa sólo para darse manija y
poder saltar de la cama sin ninguna voluntad?… Y el que contragolpea, ¿cómo se
expresa, sabe acaso administrar mejor su tiempo, sin tanta ansiedad ni
esfuerzo? ¿o es solamente más dormilón, para no llamarlo vago o vagoneta,
calificativos que abomina sin pelos en la lengua del molesto asunto de levantarse
temprano?
Sucede -y valga para este caso y para tantos otros-, volviendo de nuevo
al juego de los naipes-, que siempre hay una ceca para contrarrestar
una cara; vale decir que todo anverso tiene su reverso y que hay un par para
cada impar. Pequeños detalles
de la naturaleza humana que con buen tino contra resta este supuestamente
ordenado mundo y, a la vez, contradictoriamente sobrevive parapetado de
absurdos y de obvias calamidades. Es así como comprobamos, mientras
vamos o venimos, que dichos refranes exaltan la importancia de tener
iniciativas para todo tipo de metas (o de macanas posibles): ya sean laborales,
escolares, deportivas, militares, etcétera, etcétera… o, ¿por qué no?, la
piedra libre para la que se le ocurra a mi ocasional lector. Lo cual está muy
bien, aunque se adjudica una exagerada importancia al esfuerzo o al sacrificio
de madrugar, que es, sin lugar a dudas, algo más embromado.
Yo he oído decir en España, en alabanza del madrugador, por supuesto: “¡Aleluya,
aleluya, un billete encontró aquel que madrugó”, o en otra ocasión un padre
amoroso que dice a su hijo para despertarlo. “¡Anda mi niño, despierta,
despierta que hay que ir al colegio!”. Y el hijo entredormido replica a su
papá abriendo un solo ojo: “¡Más madrugó el que lo perdió, y mira cómo le
fue, papucho!”.
Tampoco vamos a caer en la vulgaridad de achacarle a Dios aquello que,
según algunos fervorosos creyentes, que afirman hablar con el Verbo
Divino en boca pues del Señor sólo exigen ayuda a los madrugadores, como si los
que no madrugaran fueran los execrables hijos del diablo.
Ahora bien, por otro sendero y tratando de recuperar el anterior, ¿qué
significa madrugar en buen criollo? ¿Qué ventaja tiene levantarse al amanecer
cuando apenas clarea y el implacable sol empieza a sacar pecho entre nubes y
uno pone pie en tierra? Acaso es “¡al pedo, pero temprano! En fin, mañas
o mañitas de viejos o de militares, que desaprovechan la mañana para seguir la
consigna como la verdad revelada y no echarse un sueñito más.
Pero cuidado que el diccionario viene con una segunda acepción (debajo
de las axilas o enchufado al internet). El enojoso asunto puede ser también el
anticipo a cualquier forma de persecución encubierta… O una vulgar avivada, o
piolada, como bromea en su tango nuestro rapsoda porteño don Enrique Santos
Discepolo, que dice risueñamente, con aire de vencedor: “Justo el 31 yo la
madrugué”. Y finaliza con unos versos menos graciosos que demoledores,
dedica a la susodicha dama, pobre infeliz saltando de alegría que no deja de
recordarnos la uniformada frasecita dicha en lo militar o en lo civil: “al
pedo, pero temprano, mi general.” y el añejo tema de Discepolín que en su
traducción tanguera sonríe:
Hace cinco días, loco de contento
vivo en movimiento como un carrusel...
Ella que pensaba amurarme el uno,
justo el treinta y uno yo la madrugué...
Me contó un vecino, que la inglesa loca,
cuando vio la pieza sin un alfiler,
se morfó la soga de colgar la ropa
que fue en el apuro, lo que me olvidé...
Ja-ja-ja - jajá…
ROBERTO ALIFANO – Buenos Aires, Argentinaa
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
"Domingo bajo la lluvia" (San Telmo) - óleo de Nelly Cortizo
PIOVE EN SAN TELMO
Piove en San Telmo
dulce percanta
y al sol no brilla
la rosa blanca.
Piove en el barrio
en la cheno oscura.
Nubes de atorro
cubren la luna.
Juná la lluvia en la yeca,
estrilando en la ventana.
Juná al viento y la neblina
que al ancho río deschavan.
Que al ancho río deschavan.
San Telmo, minga de sol.
Garúa de un tiempo viejo
cayendo en mi corazón.
Letra: Luis Alposta-Buenos Aires, Argentina - Miembro Honorífico y Asesor Cultural de Asolapo Argentina
Música: Juan Carlos "Tata" Cedrón- Buenos Aires, Argentina
Para escuchar – CLICK: https://www.youtube.com/watch?v=TljCciQkZMM&list=RDTljCciQkZMM&start_radio=1
BOSQUE
Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.
ÁNGEL GONZÁLEZ – Oviedo, España
Acompañando al poeta y artista MANUEL XIO
SALOMÉ MOLTÓ - Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA