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sábado, 18 de abril de 2026

¿SENSIBILIDAD SOCIAL? - Ángel Medina - Málaga, España

 




 

 

 

¿SENSIBILIDAD SOCIAL?                                      

¿Dónde está tu hermano, Caín?

Desde aquel primer homicidio los hombres aprendieron a matar. Muerte colectiva y violenta cuando los pueblos tratan de imponerse. Así, los sacrificios de los incas o la barbarie nazi. Pero, también se mata individualmente y de manera “menos violenta”. Incluso social y democráticamente, al amparo de la Ley. Digamos, que con mayor “sensibilidad”, aunque en el fondo se ignora el mandato del quinto precepto que dice: “¡No matarás!”. Entonces, se pretende edulcorar el “cómo”, ignorando que el “qué” no puede alterarse.

Es difícil entender la evolución de determinadas leyes. La sensibilidad humana ha caído en la cuenta de que los animales también sufren, y eso es positivo. Es necesario protegerlos. Antes “jugaban” los niños arrojando gatitos contra las tapias de viejos edificiosel que esto escribe recuerda que pudo presenciarlo en su pubertad. Hoy, la sociedad ha legislado la protección de las ratas (“Ley de bienestar animal 2023) y se sanciona con penas que van desde 6 a 18 meses de cárcel si se mata a un roedor.

Decida el lector qué ha de hacer si encuentra a una en su casa y hay un bebé en la cuna.

Pero, al mismo tiempo existe una contradicción. Y es la ley permisiva del aborto. En tanto se defiende la vida animal se condena la vida humana, e incluso se pretende incluir en la Carta Magna el aborto como un derecho.

¿Hacia dónde camina la sociedad?

Pregúntese el lector por todo lo dicho con serenidad e imparcialidad.

En octubre del 2014, durante la crisis del “Évola” que costó vidas humanas se sacrificó un perro llamado “Excálibur”, al haberlo contraído la persona con la que convivía, considerándose el riesgo que suponía que el animal pudiera ser transmisor del virus. Esto provocó masivas concentraciones por los animalistas, considerándolo una crueldad innecesaria. ¿…?

Hace unos días la sociedad española ha sido testigo de la eutanasia aplicada a una mujer joven y a petición de la misma, la cual concedió la vista previa una entrevista en un conocido canal de televisión explicando su resolución. No han faltado “progres” apoyando su decisión, inundando la red y tratando de contradecir a quienes se oponían a ella.

Ciertamente, su vida no había sido fácil y ofrecía un cuadro incierto. Una lesión medular, consecuencia de haber intentado suicidarse arrojándose desde un quinto piso e inestabilidad emocional. La familia le había fallado y no fue capaz de cuidarla y el Estado se hizo cargo de su tutela. En el centro de acogida fue objeto de abusos sexuales¡algo parecido ha sucedido no hace tanto en la comunidad valenciana, cuando la persona que debía tutelarla, a la sazón marido entonces de la Presidenta de la Comunidad abusó de ella! ― Pero también le ha fallado la clase médica contraviniendo el juramento hipocrático de proteger la vida humana, prestándose a practicarle la eutanasia en lugar de proporcionarle la asistencia física y psíquica que necesitaba. No han faltado los que se presentan como abanderados del progreso y se muestran abiertamente partidarios de la muerte mediante el “dulce procedimiento de una inyección letal”. Y no puede olvidarse el progresismo de una parte de la sociedad. Mañana, tal vez se decrete por Ley la eliminación de los que no producen para la sociedad y se constituyen en una carga social o los que presenten determinadas taras físicas o psíquicas. (algo que ya se practicó durante la época del exterminio nazi)

La sociedad tiende a deshumanizarse y salpica a los poderes públicos. ¿O tal vez sería mejor decir que determinados poderes públicos anestesian las conciencias privadas y le conculca su ideología de muerte?

Existen situaciones inconcebibles a las que sólo puede responder de manera adecuada la Administración del Estado. Basta salir a la calle y contemplar la cantidad de personas sin techo que pueden comer gracias a comedores sociales- privados y pernoctan bajo un puente. Una situación insostenible a la que nos vamos acostumbrando en esta mal llamada “sociedad del bienestar” ¿Bienestar para todos? Ciertamente, la situación que presentan muchos de ellos, a pesar de ser lamentable no es sino la parte visible del iceberg, porque la parte sumergida es la desestructuración que conduce a la destrucción de la persona. Preguntémonos: ¿qué solución se le ofrece al drogadicto cuya voluntad es nula? La respuesta es ninguna. Se alega que no puede forzársele a ingresar en ningún centro si no lo acepta libremente. ¡Cómo si esas personas fuesen libres y no esclavos de sus adiciones! Y así, lentamente podemos contemplar cómo una persona joven se va deteriorando hasta el punto de que al poco resulta irreconocible―algo que igualmente ha conocido el autor de este artículo en fechas muy recientes en la persona de una mujer bella que acabó reducida a un estado de miseria humana y pagó con el precio de su vida―Y que no digan ahora los “progres” de turno que se lo han ganado a pulso, pues cada cual ha de responder de sus actos. Si aplicásemos la máxima de “tirar la primera piedra” ninguno se atrevería a hacerlo. ¡¡¡Sociedad hipócrita (no toda) y políticos pasotas (no todos) despertad!!! Se está muriendo no el desventurado que está tirado en la calle y duerme bajo un puente, sino que con ellos se muere cada día un poquito la propia sociedad que constituimos todos.

Todos podemos ser caines, por acción u omisión.


ÁNGEL MEDINAMálaga, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


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