¿SENSIBILIDAD SOCIAL?
¿Dónde
está tu hermano, Caín?
Desde
aquel primer homicidio los hombres aprendieron a matar. Muerte colectiva y
violenta cuando los pueblos tratan de imponerse. Así, los sacrificios de los
incas o la barbarie nazi. Pero, también se mata individualmente y de manera
“menos violenta”. Incluso social y democráticamente, al amparo de la Ley.
Digamos, que con mayor “sensibilidad”, aunque en el fondo se ignora el mandato
del quinto precepto que dice: “¡No matarás!”. Entonces, se pretende edulcorar
el “cómo”, ignorando que el “qué” no puede alterarse.
Es
difícil entender la evolución de determinadas leyes. La sensibilidad humana ha
caído en la cuenta de que los animales también sufren, y eso es positivo. Es
necesario protegerlos. Antes “jugaban” los niños arrojando gatitos contra las
tapias de viejos edificios―el
que esto escribe recuerda que pudo presenciarlo en su pubertad―. Hoy, la sociedad ha legislado la protección de las
ratas (“Ley de bienestar animal 2023) y se sanciona con penas que van desde 6 a
18 meses de cárcel si se mata a un roedor.
→Decida el lector qué ha de hacer si encuentra a una en
su casa y hay un bebé en la cuna.
Pero,
al mismo tiempo existe una contradicción. Y es la ley permisiva del aborto. En
tanto se defiende la vida animal se condena la vida humana, e incluso se
pretende incluir en la Carta Magna el aborto como un derecho.
¿Hacia
dónde camina la sociedad?
→Pregúntese el lector por todo lo dicho con serenidad e
imparcialidad.
En
octubre del 2014, durante la crisis del “Évola” que costó vidas humanas se
sacrificó un perro llamado “Excálibur”, al haberlo contraído la persona con la
que convivía, considerándose el riesgo que suponía que el animal pudiera ser
transmisor del virus. Esto provocó masivas concentraciones por los animalistas,
considerándolo una crueldad innecesaria. ¿…?
Hace
unos días la sociedad española ha sido testigo de la eutanasia aplicada a una
mujer joven y a petición de la misma, la cual concedió la vista previa una
entrevista en un conocido canal de televisión explicando su resolución. No han
faltado “progres” apoyando su decisión, inundando la red y tratando de
contradecir a quienes se oponían a ella.
Ciertamente,
su vida no había sido fácil y ofrecía un cuadro incierto. Una lesión medular,
consecuencia de haber intentado suicidarse arrojándose desde un quinto piso e
inestabilidad emocional. La familia le había fallado y no fue capaz de cuidarla
y el Estado se hizo cargo de su tutela. En el centro de acogida fue objeto de
abusos sexuales― ¡algo
parecido ha sucedido no hace tanto en la comunidad valenciana, cuando la
persona que debía tutelarla, a la sazón marido entonces de la Presidenta de la
Comunidad abusó de ella! ― Pero también le ha fallado la clase
médica contraviniendo el juramento hipocrático de proteger la vida humana,
prestándose a practicarle la eutanasia en lugar de proporcionarle la asistencia
física y psíquica que necesitaba. No han faltado los que se presentan como abanderados
del progreso y se muestran abiertamente partidarios de la muerte mediante el
“dulce procedimiento de una inyección letal”. Y no puede olvidarse el
progresismo de una parte de la sociedad. Mañana, tal vez se decrete por Ley la
eliminación de los que no producen para la sociedad y se constituyen en una
carga social o los que presenten determinadas taras físicas o psíquicas. (algo
que ya se practicó durante la época del exterminio nazi)
La sociedad
tiende a deshumanizarse y salpica a los poderes públicos. ¿O tal vez sería
mejor decir que determinados poderes públicos anestesian las conciencias
privadas y le conculca su ideología de muerte?
Existen
situaciones inconcebibles a las que sólo puede responder de manera adecuada la
Administración del Estado. Basta salir a la calle y contemplar la cantidad de
personas sin techo que pueden comer gracias a comedores sociales- privados y
pernoctan bajo un puente. Una situación insostenible a la que nos vamos
acostumbrando en esta mal llamada “sociedad del bienestar” ¿Bienestar para
todos? Ciertamente, la situación que presentan muchos de ellos, a pesar de ser
lamentable no es sino la parte visible del iceberg, porque la parte sumergida
es la desestructuración que conduce a la destrucción de la persona. Preguntémonos:
¿qué solución se le ofrece al drogadicto cuya voluntad es nula? La respuesta es
ninguna. Se alega que no puede forzársele a ingresar en ningún centro si no lo
acepta libremente. ¡Cómo si esas personas fuesen libres y no esclavos de sus
adiciones! Y así, lentamente podemos contemplar cómo una persona joven se va
deteriorando hasta el punto de que al poco resulta irreconocible―algo que
igualmente ha conocido el autor de este artículo en fechas muy recientes en la
persona de una mujer bella que acabó reducida a un estado de miseria humana y
pagó con el precio de su vida―Y que no digan ahora los “progres” de turno que
se lo han ganado a pulso, pues cada cual ha de responder de sus actos. Si
aplicásemos la máxima de “tirar la primera piedra” ninguno se atrevería a
hacerlo. ¡¡¡Sociedad hipócrita (no toda) y políticos pasotas (no todos)
despertad!!! Se está muriendo no el desventurado que está tirado en la calle y
duerme bajo un puente, sino que con ellos se muere cada día un poquito la
propia sociedad que constituimos todos.
Todos podemos ser
caines, por acción u omisión.
ÁNGEL MEDINA – Málaga, España
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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