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sábado, 28 de febrero de 2026

TERCERA PARTE: LA POESÍA en el TRUCO - Continuación - César Tamborini Duca - León, España

 



TERCERA PARTE: LA POESÍA en el TRUCO - Continuación

 

   En la primera y segunda parte desarrollamos el tema del “truco”, ese juego de naipes tan nuestro, comentando sus reglas y su posible procedencia, así como también ironizamos sobre el mismo, mencionando aspectos freudianos de sus distintos lances. Ahora vamos a presentarles aspectos histórico-literarios relacionados con este juego en Uruguay y Argentina, a través de las letras de nuestros poetas. No se en qué rincón del tiempo (el dato que yo tengo se remonta a 1839) ni del espacio tuvo su origen este juego tan arraigado en las costumbres lúdicas de los argentinos (y uruguayos, aunque el de éstos difiere un poco en sus reglas), que ya lo jugaban nuestros soldados en campaña y nuestros gauchos en las pulperías, entremezclando de éste modo el truco con las guitarras y las lanzas.

   La fecha de 1839 la obtuve leyendo el “Santos Vega” de Hilario Ascasubi, donde aparece el TRUQUIFLOR (de Paulino Lucero) con la aclaración: “Remitido de un soldado oriental del ejército del general D. Fructuoso Rivera, para el nº 4 del periódico titulado ‘El Gaucho en Campaña’, el cual se publica en Montevideo en el año de 1839”

“Campamento en marcha a 25 de octubre de 1839”. (El soldado oriental es obviamente Hilario Ascasubi, y el “truquiflor” apareció en el 4º y último número del periódico mencionado, planteando en forma hilarante la situación política y militar que atravesaban como si de una partida de truco se tratara)


“Pues, señor, oído a la cosa: puede retrucarla el diablo
dende que los Entrerrianos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
se vinieron a esta banda Haciéndonos los petizos
con las miras de atrasarnos, nosotros nos achicamos
viene a ser casi lo mesmo para dejarlos venir
que si vinieran jugando y en el truco revolcarlos,
al truquiflor con nosotros que es donde luce el poder.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Por supuesto nos jugaron
En fin, dende el Uruguay carta grande en la primera;
nos vinimos barajando, pero ahí nomás la empardamos
y la jugada empezó cantándoles ¡flor y truco!
del Uruguay a este lao. con todo el DOS, por si acaso…
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ¡Retruco… nos respondieron
de suerte que comenzamos queriendo largar el guacho.
a quererles a la fija, ¡Oigale a los embusteros!
pues para eso aseguramos les dijimos…¡VALE CUATRO!,
en todas manos el DOS. a que no aguantan maulones…
¡Don Frutos! ¡hágase cargo y medio les amostramos!
si flor que tiene ese triunfo la carta por la orillita”.

   Y así continúa verseando, con Echagüe y con Rosas de telón de fondo para un truco con todas las de la ley. Ascasubi se vale también del truco en unos versos de “Media Caña salvaje del Río Negro” que forma parte del “Paulino Lucero”, y dice:                                

“… Oribe es la sota
en esta jugada:
y el Restaurador jugando, esta sota,
juega contra el dos y queda en pelota…”.
(Ed. Universitaria de Bs.As., Febrero de 1961, pág. 35)

En “Chapaleando Barro”, de Celedonio Esteban Flores, en “Consejos Reos” leemos:
“Procurá no darte dique con las treinta y tres de mano,
esperá que el otro envide y después lo revidás,
vos sabés que no es derecho, ni es canchero, ni es humano
faroliarle en compadrito cuando al otro lo sobrás”.

   También menciona este juego Manuel Mugica Lainez en un ensayo titulado “Vida de Aniceto el Gallo (Hilario Ascasubi)”, de Ed. Kapelusz, abril de 1974, reseñando el nacimiento de Ascasubi en Fraile Muerto en enero de 1807, diciendo en la pág. 34 que “Debió de haber, a no dudarlo, fiesta con yerbateo, con caña, con TRUCO y baile…”. Y aunque parezca mas bien una recreación poética, no debemos soslayar que “Manucho” era un escritor que se documentaba muy bien en todo lo que escribía.

   Asimismo “Dichos del Truco” menciona que se convirtió “desde el tiempo de la Colonia, en juego obligado de hogares y boliches”. Eso es todo lo que se puede decir con respecto al tiempo mientras no se nos aporten otros datos. ¿Y qué podemos decir del rincón del espacio donde se originó este juego?. En “Dichos del Truco” leemos que es de origen incierto, aunque se puede considerar originario de la Madre Patria. Aunque, ¿sabe alguien de algún sitio en España donde se juegue al truco?; concretamente en Ferrara, pequeño pueblo de León; pero esto es un hecho posterior y tuvo su origen en las oleadas migratorias que en el siglo pasado rumbearon para la Argentina. Muchas de estas personas, algunas afincadas actualmente en Veguellina de Orbigo, al regresar a su tierra trajeron nuevas costumbres adquiridas en el Nuevo Mundo, y entre ellas este tradicional juego rioplatense.  

   ¿Y qué decía Borges a todo esto?: “Cuarenta naipes quieren desplazar la vida. En las manos cruje el mazo nuevo o se traba el viejo: morondangas de cartón que se animarán, un as de espadas que será omnipotente como don Juan Manuel, caballitos panzones de donde copió los suyos Velásquez”. …”Muy bien suele retumbar en boca de los que pierden este sentención de caudillo de atrio: ‘A ley de juego todo está dicho: falta envido y truco, y si hay flor ¡contraflor al resto!’.”…”La habitualidad del truco es mentir… Una potenciación del engaño ocurre en el truco: ese jugador rezongón que ha tirado sus cartas sobre la mesa, puede ser ocultador de un buen juego (astucia elemental) o tal vez nos está mintiendo con la verdad para que descreamos de ella (astucia al cuadrado)… su espíritu es el de los baratijosos Moshe y Daniel que en mitad de la gran llanura de Rusia se saludaron.

-¿Adonde vas Daniel? –dijo el uno.

-A Sebastopol –dijo el otro. Entonces Moshe lo miró fijo y dictaminó:

-Mientes, Daniel. Me respondes que vas a Sebastopol para que yo piense que vas a Nijni-Novgórod, pero lo cierto es que vas realmente a Sebastopol. ¡Mientes, Daniel!.” (Jorge L. Borges, “El idioma de los argentinos”, 1928).

El paisano y el truco. Las cartas más altas del truco, por orden de izquierda a derecha.

Antes aún, en 1923, Borges había publicado en “Fervor de Buenos Aires” la poesía ‘El Truco’ :


Cuarenta naipes han desplazado la vida.. / Amuletos de cartón pintado
conjuran el placentero exorcismo / la maciza realidad primordial
de goce y sufrimiento carnales / y una creación risueña / va poblando el tiempo usurpado

con los brillantes embelecos / de una mitología criolla y tiránica. / En los lindes de la mesa
el vivir común se detiene. / Adentro hay otro país: / las aventuras del envido y del quiero,
la fuerza del as de espadas / como don Juan Manuel, omnipotente,
y el siete de oros tintineando esperanza. / Una lentitud cimarrona
va refrenando las palabras / que por declives patrios resbalan / y como los altibajos del juego
son sempiternamente iguales / los jugadores en fervor presente / copian remotas bazas:
hecho que inmortaliza un poco, apenas, / a los compañeros muertos que callan.

Jorge L. Borges


CÉSAR J. TAMBORINI DUCA
– León, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
Académico Correspondiente para León
Academia Nacional del Tango
Academia Porteña del Lunfardo

sábado, 21 de febrero de 2026

CANCIÓN DE AMOR - William Charles Williams - EE.UU

 








CANCIÓN DE AMOR


Yazgo aquí pensando en ti: -
La mancha del amor
ya está sobre el mundo!
Amarillo, amarillo, amarillo
carcome las hojas secas,
mancha con azafrán
las cornudas ramas que descansan
pesadamente
contra un suave cielo púrpura!
No hay luz
sólo una mancha densa como miel
que gotea desde una hoja a otra
y de extremidad a extremidad
arruinando los colores
del entero mundo-
Tú lejos allá bajo
el orillo rojo-vino del Oeste.

 

WILLIAM CHARLES WILLIAMS - EU.UU

William Carlos Williams fue un poeta, escritor y médico estadounidense que nació el 17 de septiembre de 1883 en Rutherford, Nueva Jersey, y murió el 4 de marzo de 1963 en la misma ciudad. Williams fue uno de los líderes del movimiento imagista, junto con Ezra Pound y H.D.,


HOMO SAPIENS - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

LA ARIDEZ DE LA ESPERA - Marian Muiños, España

 












LA ARIDEZ DE LA ESPERA


Un eterno tintinear de notas
en clave de sol
esperan por ti.
Es tu tiempo,
que se crispa en el abismo de la prisa.
Es tu tiempo que no llega
a musical benevolencia.
Yo te aguardo
y extiendo mis raíces.
Entrelazo nudos invisibles
y gesto simientes raquídeas
para no sucumbir
a la aridez de la espera.

Del libro "De paso por el mundo"

MARIAN MUIÑOS - España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

¿QUÉ MÁS BUSCA LA PALABRA…? - Germain Droogenbroodt - Alicante, España








¿QUÉ MÁS BUSCA LA PALABRA…?

¿Qué más busca la palabra
en los pozos del ser
sino lo insondable
que sin embargo existe?
Cómo el agua del río
que de la mano escapa
pero en el cántaro
su límite alcanza,
su forma conserva
y sacia
como a veces
el poema.

de “En la Corriente del tiempo, Meditaciones en el Himalaya”

GERMAIN DROOGENBROODTAltea, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL AMOR ES UN ROBO - Leopoldo Marechal, Buenos Aires, Argentina

 
















EL AMOR ES UN ROBO


El amor es un robo -me dijiste una tarde-
robamos y nos roban, y así pasa de modo
que en los senderos quedan nuestras mejores galas
resecas como lirios que marchitó el otoño.

Han pasado los años y de nuevo tu imagen
cruzó por mis ideas con la luz de un meteoro,
y mirando en mi abismo y hallando mucha sombra
recuerdo tus palabras: El amor es un robo.



LEOPOLDO MARECHAL Buenos Aires, Argentina






“LOS COSACOS” - Rolando Revagliatti - Buenos Aires, Argentina














“LOS COSACOS”


Muchachas de la aldea provocadas por los uniformes
(aman dos a Mariana)
sangre, humo, detonaciones en el heno
(Mariana se dejaba –¡oh!– se dejaba galantear)
los chechenes, los caballos y los gritos
(bruscos pudor o altanería)

Uno agoniza
otro retorna a entrañables
nevadas y silenciosas calles de Moscú


______________

“LOS COSACOS”, novela de León Tólstoi.


ROLANDO REVAGLIATTI - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

CAE LA TARDE - Gloria Nistal - Madrid, España

 







Cae la tarde


Cae la tarde,
se despeña
por la pendiente gris del invierno.

En enero en Europa es difícil sonreír,
hace frío y los corazones se congelan.
En este particular enero en Europa
es difícil sonreír,
la locura ha colonizado
la mente de los autócratas.

No tienen límite
sus desmanes prepotentes,
sus demoniacas performances,
sus obsesiones imperiales.

Millones sufren las consecuencias,
mientras unos pocos se frotan las manos   
y se congratulan,
ellos compartirán el gran privilegio
de poder hacer daño. 

Pero a veces me llegan buenas noticias:
hoy dos de mis queridas amigas,
que padecen cáncer,
han tenido análisis favorables.

Y yo, a pesar de la dureza de este invierno,
me he desbordado de alegría.


GLORIA NISTALMadrid, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


A SS EL PAPA - Beatriz Rial Guyot - Buenos Aires, Argentina

 










Imagen: Pinterest

A SS EL PAPA


El sol gigante, blanco y luminoso,
usurpó la penumbra de la almohada…

Con un rayo de luz, potente y suave,
imprudente, doró la blanca sábana;
y se posó en la mano del enfermo
que, sobre el lecho, reposaba helada.

Él, procuró atraparlo lentamente,
una sonrisa se esbozó en su cara,
intentando, negado agotamiento,
recuperando los juegos de la infancia.

Desde afuera un murmullo silencioso,
rogaba a Dios, rogaba:
Padre nuestro, ayuda a nuestro enfermo.
!Ten piedad de nosotros, tu manada!



BEATRIZ  RIAL GUYOT – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

LA TARDE QUE ME VISITO BORGES - Norberto Pannone - Argentina

 


LA TARDE QUE ME VISITÓ BORGES


Tarde invernal, tediosa y de sólo tres grados de temperatura. Soplaba viento del Sur y esto hacía que la sensación térmica fuera de cero grados.

La calle se hallaba desierta y los árboles de hojas caducas agitaban sus desnudos tallos como en una extraña y vegetal añoranza de tiempos mejores. Nostalgias de savia y clorofila.

Todo aquello veía desde mi ventana que daba a la calle Mitre. Desde esa habitación, mi preferida, observaba aquel paisaje invernal. Bajo la exigua luz que entraba a través del vidrio, trataba de encontrar la rima de un verso, huidiza y necesaria.

En realidad estaba ansioso, aguardaba el auto gris.

La noche anterior me habían dicho: "Espera un auto de color gris, en él va a llegar Borges a tu casa".

Las horas se sucedían atormentándome con un explicable nerviosismo. Para calmarme, me decía en voz alta: -"Fue sólo un sueño, Borges está muerto. Te estás volviendo loco". Sin embargo, contrariamente a este rasgo de mi pensamiento, yo seguía observando la calle desde mi ventana, porque, aunque no pudiese probarlo, sabía que Borges iba a llegar a las 17:40.

Un auto gris se detuvo frente a mi casa. El conductor descendió del coche, abrió la puerta posterior derecha y Borges bajó del vehículo. Vestía un traje gris a rayas. Llevaba una camisa celeste y no tenía corbata… Sonó el timbre y abrí la puerta. Borges miraba sin ver, pero al oír el sonido, me saludó.

-Buenas tardes, ¿puedo entrar?

-Sí, pase, señor Borges.

Entró tras de mí, empuñando su bastón. Nos sentamos en la sala y el genial literato preguntó:

-¿Cómo era su nombre?

-Ezequiel -respondí.

-Ezequiel -repitió pensativo- Como el profeta. ¿Es usted judío? -me preguntó de improviso.

-No, para nada. Es mi seudónimo. Lo elegí porque es breve y me ha dado suerte.

-¡La suerte! -espetó Borges-. ¡Siempre la suerte formando círculos invisibles alrededor del hombre para empujar las leyes del destino!

-No sabía que usted creyera en la suerte.

-Perdone Ezequiel, pero, ¿leyó usted mis libros?

-Sí -indiqué azorado.

-Si los leyó, comprenderá por qué estoy aquí. ¿Por qué hoy y no ayer ni mañana? Es una suerte que estemos conversando. Usted, en verdad, es un hombre afortunado. A mí me dieron esta licencia para visitarlo hoy, pero me explicaron que no abusara. Debo volver a las veinte en punto.

-Antes que nada, Borges. ¿Me va a firmar un autógrafo?

-Sí, como no.

Le extendí un papel y Borges me firmó con paciencia infinita: "Para mi amigo Ezequiel, con afecto, Jorge Luís Borges". De pronto, sonrió y me preguntó:

-¿Sabe que estoy escribiendo un cuento?

-No lo sabía… ¿De qué se trata?

-Es un cuento extraño, aun para mí. Trata sobre un escritor desconocido que me está esperando, yo llego a su casa en un auto gris a visitarlo, él me está aguardando impaciente, pero como ocurre siempre, en lugar de preguntarme cosas importantes, sólo me pide un autógrafo y me echa un párrafo de trivialidades… Lo extraño de todo esto es que yo realizo esa visita mucho después de mi muerte. ¿Qué opina usted de esto?

-Siempre tuve una teoría sobre este asunto: existen huecos dimensionales, a veces alguien cae en algunos de esos huecos y llega la muerte. En otras ocasiones, algunos de los que habitan el "otro lado" pasan a este y…

-Es una teoría interesante… Lo imposible es probar que es verdad… Esto es como la vida, uno se rompe los sesos pensando qué es y cuando logra obtener alguna respuesta se da cuenta que ya está muerto. Lo cual, para nada significa que los muertos sepan que es en realidad la muerte. Se dice que la muerte es un misterio aún más insondable que la vida. Se debe uno morir varias veces para comprenderlo.

-¿Y la fama que es, Borges?

-La fama es como la primavera que cubre los árboles, las flores y los frutos. Las flores representan el entusiasmo, los frutos la paciencia…

-¿Y las hojas?

-Las hojas son la multitud que rodean al famoso; a veces su frondosidad no deja ver muy bien como realmente se es… ¿Qué hora es?

-Las 20:00.

-Debo irme.

-No me va a negar que es extraño.

-¿Qué es lo que le resulta extraño, Ezequiel?

-Que usted respete tanto los horarios.

-Ocurre que antes estaba vivo, pero ahora estoy muerto. Es decir, para que usted se haga una idea, muerto significa ocupar un lugar en un tiempo exacto, ni antes, ni después… Da lo mismo morir en cualquier parte… yo morí en Ginebra. Adiós, Ezequiel. Escriba y lea mucho.

Esas fueron las últimas palabras de Borges. Me estrechó la mano y salió hacia la tarde fría. Ascendió al auto y se perdió en la distancia. Me quedé más solo que antes, mirando hacia la calle Mitre. El viento aún agitaba los tallos desnudos.

Recogí el autógrafo de Borges que había quedado sobre la mesa y tomando un libro de él, me senté a leer aquello que continuó diciéndome a través de la palabra escrita…


NORBERTO PANNONE – ARGENTINA