TERCERA
PARTE: LA POESÍA en el TRUCO - Continuación
En la primera y segunda parte desarrollamos
el tema del “truco”, ese juego de naipes tan nuestro, comentando sus reglas y
su posible procedencia, así como también ironizamos sobre el mismo, mencionando
aspectos freudianos de sus distintos lances. Ahora vamos a presentarles aspectos
histórico-literarios relacionados con este juego en Uruguay y Argentina, a
través de las letras de nuestros poetas. No se en qué rincón del tiempo (el
dato que yo tengo se remonta a 1839) ni del espacio tuvo su origen este juego
tan arraigado en las costumbres lúdicas de los argentinos (y uruguayos, aunque
el de éstos difiere un poco en sus reglas), que ya lo jugaban nuestros soldados
en campaña y nuestros gauchos en las pulperías, entremezclando de éste modo el
truco con las guitarras y las lanzas.
La fecha de 1839 la obtuve leyendo el
“Santos Vega” de Hilario Ascasubi, donde aparece el TRUQUIFLOR (de Paulino
Lucero) con la aclaración: “Remitido de un soldado oriental del ejército del
general D. Fructuoso Rivera, para el nº 4 del periódico titulado ‘El Gaucho en
Campaña’, el cual se publica en Montevideo en el año de 1839”
“Campamento en marcha a 25 de octubre de 1839”. (El soldado oriental es obviamente Hilario Ascasubi, y el “truquiflor” apareció en el 4º y último número del periódico mencionado, planteando en forma hilarante la situación política y militar que atravesaban como si de una partida de truco se tratara)
“Pues, señor, oído a la cosa: puede retrucarla el diablo
dende que los Entrerrianos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
se vinieron a esta banda Haciéndonos los petizos
con las miras de atrasarnos, nosotros nos achicamos
viene a ser casi lo mesmo para dejarlos venir
que si vinieran jugando y en el truco revolcarlos,
al truquiflor con nosotros que es donde luce el poder.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Por supuesto nos jugaron
En fin, dende el Uruguay carta grande en la primera;
nos vinimos barajando, pero ahí nomás la empardamos
y la jugada empezó cantándoles ¡flor y truco!
del Uruguay a este lao. con todo el DOS, por si acaso…
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ¡Retruco… nos respondieron
de suerte que comenzamos queriendo largar el guacho.
a quererles a la fija, ¡Oigale a los embusteros!
pues para eso aseguramos les dijimos…¡VALE CUATRO!,
en todas manos el DOS. a que no aguantan maulones…
¡Don Frutos! ¡hágase cargo y medio les amostramos!
si flor que tiene ese triunfo la carta por la orillita”.
Y así continúa verseando, con Echagüe y con Rosas de telón de fondo para un truco con todas las de la ley. Ascasubi se vale también del truco en unos versos de “Media Caña salvaje del Río Negro” que forma parte del “Paulino Lucero”, y dice:
“… Oribe es la sota
en esta jugada:
y el Restaurador jugando, esta sota,
juega contra el dos y queda en pelota…”.
(Ed. Universitaria de Bs.As., Febrero de 1961, pág. 35)
En “Chapaleando Barro”, de Celedonio Esteban Flores, en “Consejos Reos” leemos:
“Procurá no darte dique con las treinta y tres de mano,
esperá que el otro envide y después lo revidás,
vos sabés que no es derecho, ni es canchero, ni es humano
faroliarle en compadrito cuando al otro lo sobrás”.
También menciona este juego Manuel Mugica
Lainez en un ensayo titulado “Vida de Aniceto el Gallo (Hilario Ascasubi)”, de
Ed. Kapelusz, abril de 1974, reseñando el nacimiento de Ascasubi en Fraile
Muerto en enero de 1807, diciendo en la pág. 34 que “Debió de haber, a no
dudarlo, fiesta con yerbateo, con caña, con TRUCO y baile…”. Y aunque parezca
mas bien una recreación poética, no debemos soslayar que “Manucho” era un
escritor que se documentaba muy bien en todo lo que escribía.
Asimismo “Dichos del Truco” menciona que se
convirtió “desde el tiempo de la Colonia, en juego obligado de hogares y
boliches”. Eso es todo lo que se
puede decir con respecto al tiempo mientras no se nos aporten otros datos. ¿Y
qué podemos decir del rincón del espacio donde se originó este juego?. En
“Dichos del Truco” leemos que es de origen incierto, aunque se puede considerar
originario de la Madre Patria. Aunque, ¿sabe alguien de algún sitio en España donde se juegue al truco?;
concretamente en Ferrara, pequeño pueblo de León; pero esto es un hecho
posterior y tuvo su origen en las oleadas migratorias que en el siglo pasado
rumbearon para la Argentina. Muchas de estas personas, algunas afincadas
actualmente en Veguellina de Orbigo, al regresar a su tierra trajeron nuevas
costumbres adquiridas en el Nuevo Mundo, y entre ellas este tradicional juego
rioplatense.
¿Y qué decía Borges a todo esto?: “Cuarenta naipes quieren desplazar la vida.
En las manos cruje el mazo nuevo o se traba el viejo: morondangas de cartón que
se animarán, un as de espadas que será omnipotente como don Juan Manuel,
caballitos panzones de donde copió los suyos Velásquez”. …”Muy bien suele
retumbar en boca de los que pierden este sentención de caudillo de atrio: ‘A
ley de juego todo está dicho: falta envido y truco, y si hay flor ¡contraflor
al resto!’.”…”La habitualidad del truco es mentir… Una potenciación del engaño
ocurre en el truco: ese jugador rezongón que ha tirado sus cartas sobre la
mesa, puede ser ocultador de un buen juego (astucia elemental) o tal vez nos
está mintiendo con la verdad para que descreamos de ella (astucia al cuadrado)…
su espíritu es el de los baratijosos Moshe y Daniel que en mitad de la gran
llanura de Rusia se saludaron.
-¿Adonde vas
Daniel? –dijo el uno.
-A Sebastopol
–dijo el otro. Entonces Moshe lo miró fijo y dictaminó:
-Mientes, Daniel. Me respondes que vas a Sebastopol para que yo piense que vas a Nijni-Novgórod, pero lo cierto es que vas realmente a Sebastopol. ¡Mientes, Daniel!.” (Jorge L. Borges, “El idioma de los argentinos”, 1928).
El paisano y el truco. Las cartas más altas del truco,
por orden de izquierda a derecha.
Antes aún, en
1923, Borges había publicado en “Fervor de Buenos Aires” la poesía ‘El Truco’ :
Cuarenta naipes han desplazado la vida.. / Amuletos de cartón pintado
conjuran el placentero exorcismo / la maciza realidad primordial
de goce y sufrimiento carnales / y una creación risueña / va poblando el tiempo usurpado
con los brillantes embelecos / de una mitología criolla y tiránica. / En los lindes de la mesa
el vivir común se detiene. / Adentro hay otro país: / las aventuras del envido y del quiero,
la fuerza del as de espadas / como don Juan Manuel, omnipotente,
y el siete de oros tintineando esperanza. / Una lentitud cimarrona
va refrenando las palabras / que por declives patrios resbalan / y como los altibajos del juego
son sempiternamente iguales / los jugadores en fervor presente / copian remotas bazas:
hecho que inmortaliza un poco, apenas, / a los compañeros muertos que callan.
Jorge L. Borges
CÉSAR J. TAMBORINI DUCA – León, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
Académico Correspondiente para León
Academia Nacional del Tango
Academia Porteña del Lunfardo

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