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sábado, 3 de enero de 2026

EN UN OVERO ROSAO - (FAUSTO) - Estanislao del Campo - Buenos Aires, Argentina

 








EN UN OVERO ROSAO - (FAUSTO)

 
En un overo rosao,
Flete nuevo y parejito,
Caía al bajo, al trotecito,
Y lindamente sentao,
Un paisano del Bragao,
De apelativo Laguna,
Mozo jinetazo,¡ahijuna!,
Como creo que no hay otro
Capaz de llevar un potro
A sofrenarlo en la luna.


¡Ah criollo!, si parecía
Pegao en el animal,
Que aunque era medio bagual
A la rienda obedecía,
De suerte que se creería
Ser no sólo arrocinao,
Sino también del recao
De alguna moza pueblera:
¡Ah Cristo¡ ¡quien lo tuviera!
¡Lindo el overo rosao!

Como que era escarciador,
Vivaracho y coscojero,
Le iba sonando al overo
La plata que era un primor;
Pués era plata el fiador,
Pretal, espuelas, virolas,
Y en las cabezadas solas
Traía el hombre un Potosí:
¡Qué! ¡Si traía para mí,
Hasta de plata las bolas!

En fin, como iba a contar,
Laguna al río llegó,
Contra una tosca se apeó
Y empezó a desensillar.
En esto, dentró a orejiar
Y a resollar el overo,
Y jué que vido un sombrero
Que del viento se volaba
De entre una ropa, que estaba
Más allá, contra un apero.

Dió güelta y dijo el paisano:
-¡Vaya Záfiro! ¿Qué es eso?-
Y le acarició el pescuezo
Con la palma de la mano.
Un relincho soberano
Pegó el overo que vía
A un paisano que salía
De la agua en un colorao
Que al mesmo overo rosao
Nada le desmerecía.

……………………………..


ESTANISLAO DEL CAMPO – Buenos Aires, Argentina

Estanislao del Campo Maciel y Luna Brizuela fue un militar, funcionario de gobierno y escritor argentino. En defensa del Estado de Buenos Aires tuvo destacada actuación en las batallas de Cepeda y Pavón. Era hijo del teniente coronel Juan Estanislao del Campo, rango que él mismo alcanzaría. Wikipedia

Nacimiento: 7 de febrero de 1834, Buenos Aires

Fallecimiento: 6 de noviembre de 1880, Buenos Aires


ROMANCE DEL MALEVO - Osiris Rodríguez Castillos - Montevideo, Uruguay

 







ROMANCE DEL MALEVO

Siempre quise tener
Un perro como la gente
Al fin el tiempo y la esperanza
Me dieron uno
Pero bien mirao
Es hombre de pocas pulgas: El Malevo

Yo no atrancaba la puerta
De mi rancho, ni durmiendo
¿pa' qué? si del lao de ajuera
Por malo que juese el tiempo
La enrejaba de colmillos
El coraje de mi perro

Cimarrón: medio atigrao
Lo hallé perdido en las sierras
Boquiando de agusanao
Malo, como manga'e piedra
Tuve que traerlo enlazao
Para curarle las bicheras

Y... a'i se quedó aquerenciao
Compañero de horas lerdas
Trotiando abajo'el estribo
Ni carculaba las leguas
Y ande aflojaba la cincha
Se echaba a cuidar las priendas


OSIRIS RODRIGUEZ CASTILLOS - Uruguay

Osiris Rodríguez Castillos fue un poeta, escritor, investigador, compositor, cantante, instrumentista y luthier uruguayo. Está considerado como uno de los pilares del folclore de su país. Wikipedia

Nacimiento: 21 de julio de 1925, Montevideo, Uruguay

Fecha de la muerte: 10 de octubre de 1996


VIVA LA PATRIA - Porfirio Zappa - Esquina, Corrientes, Argentina

 








VIVA LA PATRIA

Despacito amanecía
ya estaba casi clareando.
Una mañana argentina
con olor a siembra y pasto.

Yo ya estaba sobre el surco
cara al sol, la frente nalto,
cuando alguien dende las casas
me gritó medio asustao:

-" Dicen que hay guerra en la Uropa;
dicen que se están peleando".-
-Guerra..? Levanté la reja,
la tumbé sobre un costao,
y me detuve a escuchar
lo que me estaban contando.

Me tentó aquella palabra,
- Suena juerte pa un paisano...
-Parece que está hecha 'e sangre,
de tambor y poncho e'nalto,
que tiene el grito 'e los niños
y de las madres el llanto.
Ya iba a ponerme a pensar
en guerra... y que se yo cuanto,
pero vide el surco fresco,
miré la yunta 'e los mansos,
vide la tierra fresquita
y a la semilla esperando,
y pensé para mis adentros
con sana concencia 'e gaucho:
TIERRA ARADA GUELE A PATRIA
y es mejor que siga arando

Y seguí abriendo el camino,
despacito, palmo a palmo,
camino hecho e’tierra fresca
Y hecho a sudor de cristiano.

Y en ese terrón moreno
que la reja iba volcando,
yo endiviné una esperanza
que jué pa mi como un canto.

Que cada surco se abría
como con ansias de grano,
eran sueños de una novia
y de una madre el regazo.

Y ya me sentí más hombre,
más argentino, más guapo,
porque neste suelo grande,
suelo e’la paz y el trabajo,
no hay tiempo e’pensar en guerra
con la canción del arao.
Argentina... tierra santa,
gloriosa madre del gaucho
que ya dejó las espuelas
y la mancera ha empuñao;
que ya levantó ciudades
abriendo el surco en los campos.
Por eso es tu hijo, el criollo,
tiene rugosa la mano,
que si pulsa una guitarra,
también empuña el arao.

“Dicen que hay guerra en la Uropa;
dice que se estan peleando”.
Yo pienso para mis adentros
con sana concencia e’gaucho:
TIERRA ARADA GUELE A PATRIA
y es mejor que siga arando


PORFIRIO ZAPPA - (periodista y poeta correntino, esquinense)

Corrientes, Argentina


domingo, 21 de diciembre de 2025

SOBRE EL AMOR - Santiago Sylvester - Salta, Argentina

 










SOBRE EL AMOR


No importa dónde nace el amor 
(los nacimientos son asuntos de registro o 
de parroquia) 
pero sé que no dura al aire libre, 
en ese prado aséptico con un molino al fondo. 
Nace en cualquier parte 
pero no prospera en la ilusión bucólica: 
busca la complicación, 
no el caos pero si su orilla, 
un cuerpo espeso de tejidos 
y de material residual, 
y busca sobre toda la armonía 
que es donde, si nos descuidamos un instante, 
muere por falta de necesidad.


SANTIAGO SYLVESTER – Salta, Argentina


TRANSCURRE DICIEMBRE… Antonio Las Heras -- Buenos Aires, Argentina

 







TRANSCURRE DICIEMBRE…


Es la media mañana de este diciembre 
inquietante, oculto, silencioso 
que invita a esas reflexiones pospuestas 
por no haberse atrevido a vivirlas plenas. 

Los pájaros surcan el aire, lejos 
de dónde está posada la mirada 
que interroga con espíritu frenético, 
anhelante de respuestas tan ansiadas.

Un nuevo año se aproxima, 
eso es seguro, inevitable y oportuno 
pues la proa de la vida allí puesta 
invita al recorrido de la senda cierta. 


ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina

 MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


HOY TE VI TAN LUNA - Marian Muiños - España

 










HOY TE VI TAN LUNA

Hoy te vi tan luna 
sin ser media 
ni entera 
ni blanca. 

Alternadamente 
asomándote 
calle a calle 
el autobús 
rodando 
rápido. 
Y tú, fugaz: 
tres cuartos de luna 
irregulares 
-cobre de luz 
y no blanca!

La noche arriba 
a tu izquierda, 
disimulando 
tu escasez de luna.

Y tu gravidez visible 
pariendo sueños 
de hijos que no nacen 
de madres que no sueñan.

Pariendo la noche entera 
tu hechizo 
que nunca cesa. 

Ni siquiera 
con la Tierra y sus seres dando tumbos. 
Ni siquiera 
cuando apenas te miran los poetas. 

Ni siquiera. 

Del libro “De paso por el mundo” Ed. 2024

MARIAN MUIÑOS – España 
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


ANTES - Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina




Dibujo de Samuel Mallo López

ANTES

La poesía precede al lenguaje.

En la luz que se demora
sobre una hoja
como si dudara.

En el viento
que no explica nada
y aun así insiste.

En el agua
que emprende el camino
sin preguntar.

En la flor
que se abre
sin tener nombre
ofreciendo su color
y su perfume.

La poesía no escribe.
Respira.

Está en el árbol
que se inclina
y da sombra.
En la piedra
que guarda siglos
sin palabras.

Nosotros llegamos después,
con el lenguaje a cuestas,
a intentar nombrar
lo que ya estaba
vivo
y en silencio.


LUIS ALPOSTA – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA




SOLEDADES - Ricardo Molinari - Buenos Aires, Argentina











SOLEDADES


De ayer estoy hablando, de las flores, 
de la fuerte agua, transparente y fría, 
del alma, de la luna abierta, ¡oh mía!, 
de un ángel dulce y solo en los albores. 

De tantas noches secas y menores, 
del perseguido bien sin alegría; 
del aire, de la sombra y la agonía, 
de lumbres, cielos y arduos pasadores. 

De ti, tiempo llegado y desprendido, 
que vas en mí y me dejas en velada: 
solitario, desierto y sin sentido. 

Y encima de ti, vida delicada, 
cabello suave, quieto y advertido, 
la muerte sueña y mueve su morada.


RICARDO MOLINARI – Buenos Aires, Argentina


SONETO DEL RETORNO - Joaquín Gómez Bas - Buenos Aires, Argentina

 








SONETO DEL RETORNO


Quiero encontrar la sencillez que un día 
deseché por pueril e inofensiva; 
hallar la intrascendencia rediviva, 
remozada en candor y algarabía.

Recuperar mi trompo de alegría, 
la inocente pirueta sensitiva, 
y trocar mi violada luz cautiva 
en luminaria de juguetería. 

Volver a la estridencia de la ronda, 
a la crueldad sin culpa de la honda, 
a jinetear el palo de la escoba… 

Hallar de nuevo el canto de la espuma 
y tiritar medroso ante la bruma 
que trae al ogro que a los niños roba. 

 

JOAQUÍN GÓMEZ BAS - Buenos Aires, Argentina

TIEMPOS DE SEDAS - Norma Padra - Buenos Aires, Argentina

 




TIEMPOS DE SEDAS


Una mañana de invierno cercana a la primavera, llegó a Biertel el joven Xiao Yi, 
proveedor de las más finas y delicadas sedas. Él conocía muy bien el camino de la seda 
que sus ancestros chinos habían transitado. Las modistas de aquel pequeño pueblo de 
Alemania lo esperaban con ansias todas las temporadas, para poder confeccionar las 
camisas de los caballeros, o los vestidos para las damas de la aristocracia. 
Xiao Yi había nacido en Taipéi, bajo la protección de una familia tradicional, que le 
transmitió valores y normas de convivencia estrictas de esa cultura. Siempre se lo veía 
impecablemente vestido, su andar era digno de atraer las miradas. Sus ojos rasgados y 
profundos eran como perlas negras; su sonrisa persistente, el contorno de sus labios era 
fino y su piel nacarada. Su refinamiento oriental provocaba las miradas de las mujeres 
de Biertel y los celos de sus esposos. 
Si bien tenía un trabajo solitario él era muy comunicativo y le gustaba entablar 
conversación con los nativos de los países europeos, sin importarle sus rasgos. 
En cuanto Xioa Yi instaló su carro en la plaza y abrió los baúles se produjo la magia. El 
colorido de las sedas y sus brillos cambiantes se dejaron ver cuando él tomó las telas y 
las hizo danzar por el aire para mostrar la calidad con que habían sido elegidas. Sabía 
exactamente qué tela necesitaba cada persona para cambiar su suerte y su futuro. 
Se acercaron las costureras más importantes. Anna acompañó a su madre a ver las bellas 
telas. Sus hermanas, alborotadas, también corrieron para saludar a Xiao Yi. Lo 
invitaron a beber agua fresca recién traída del arroyo. Anna, la más joven de ellas, 
siempre se había sentido atraída por él, porque dejaba un perfume excitante al andar, tan 
elegante que evocaba la frescura de un jardín en primavera. Todo su aspecto era muy 
varonil… también mantenía ciertos misterios. Contaba historias de su ir y venir que lo 
llevaba a conocer diferentes países, por los que viajaba sin cesar. En las charlas que 
mantenía dejaba deslizar algunas confidencias de clientes de otros pueblos, pero nunca 
hablaba de sí mismo. 
Cada año Anna lo esperaba con mucha ansiedad. Por suerte, para su contento, Xiao Yi 
se hospedaría en el cuarto principal de su casa, que estaba reservado para huéspedes. 

Después de compartir la cena se saludaron y partieron hacia sus habitaciones. Era casi la 
medianoche cuando Anna se acercó con decisión pero, a la vez con cierto temor hacia la 
puerta del dormitorio de Xiao Yi. La danza de las luces y las sombras que la vela 
ardiente del candelabro dibujaba sobre el cuerpo de su amado le produjo un 
encantamiento singular. Se tendió a su lado entre las sabanas perfumadas de lavandas. 
Él despertó asustado. Estaba inmerso en un sueño muy profundo, Anna comenzó a 
acariciar la bata de seda que él tenía puesta. Incómodo al principio no supo qué hacer. 
Tomó las manos de ella y las alejó de su tenso cuerpo. La miró desconsolado y dejó 
caer las lágrimas que desahogaron su angustia. Ella asustada, por ser la primera vez que 
estaba a solas con el hombre amado, no entendió. Y volvió a tocarle suavemente el 
brazo y los hombros, mientras sus manos temblorosas gozaban cada centímetro de esa 
seda que recorría. Hasta que por fin, Xiao Yi pudo recuperarse y acongojado le contó 
que al cumplir los dieciocho años se había casado, como lo marcaba la tradición y tuvo 
una hermosa hija. Mientras se encontraba vendiendo telas a miles de kilómetros de su 
familia, una desgraciada noche, el fuego devoró su casa con ellas dentro. El espanto se 
vio reflejado en el rostro tenso de Anna que mantenía su corazón oprimido. Él la 
contuvo entrelazando sus manos y así durmieron, luego de un largo silencio. Serenos, 
tomados de la mano. 
Antes del amanecer Anna despertó y él ya no estaba. Le había dejado, en el borde de la 
cama, unos pañuelos de seda y un pequeño escrito donde le decía; “perdóname, nunca 
más me verás. Pronto conocerás al verdadero amor de tu vida y serás muy feliz. Yo 
solo sentiré nostalgia por no volver a ver a tu familia”. 
Anna comprendió entonces que él vivía habitado por sus propios fantasmas. Fue hacia 
el viejo retablo que tenía en su casa y rezó por ella misma. Pensó que, quizá, la ilusión 
de vivir un gran amor la había mantenido expectante y feliz. Tenía ahora que aceptar 
con nostalgia su pasado, su presente y su futuro sin Xiao Yi. 

Fin 

3/12/2025

NORMA PADRA –
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA