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sábado, 27 de septiembre de 2025

LA VIDA CON LOS ABUELOS (recuerdos que siempre guardamos) Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 



LA VIDA CON LOS ABUELOS (recuerdos que siempre guardamos)



Mi abuelo se levantaba todos los días a las siete de la mañana e iba al retrete donde permanecía mucho tiempo.
Yo, sentada fuera, junto a la puerta, intentaba hacer los deberes e incordiaba al pobre abuelo, que ya poco se acordaba de lo aprendido en el colegio. Algo raro en aquel tiempo, mis abuelos sabían leer y escribir, claro, que poco más.
Solía llegar temprano al colegio y esperaba delante de la verja a que el portero me abriera.
Éste me miraba sorprendido: “¿cómo es que una niña tan pequeña madruga tanto?”.
“Porque mi abuelo tiene que ir al retrete antes de ponerse la faja, porque después ya no puede,
porque es muy difícil quitársela y volvérsela a poner” -le contesté.
En el patio esperaba la llegada de los demás niños. Un día, vio un pajarito que se había caído de un árbol, la madre revoloteaba alrededor. “Yo lo salvaré”, se dijo, y ni corta ni perezosa saltó la verja y acarició al pajarito e intentó, subiendo al árbol, dejarlo en una rama, para que la madre pudiese alimentarlo mejor.
El revuelo que se produjo en el colegio fue mayúsculo. Hasta el director intervino contra la osada niña que había “asaltado” el colegio.
Todo se reprimía en aquel tiempo, y la iniciativa de una niña de diez años que quería salvar a un pequeño gorrión no iba a ser menos. La maestra se llamaba doña María y fue la que tomó la
decisión de hablar con el director del colegio. Parece ser que todo se arregló. Yo esperaba que vinieran a decirme algo, a reñirme y a castigarme, porque en aquel tiempo te castigaban por cualquier cosa, pero no, no dijeron nada. Sé que mi maestra estuvo en el despacho del director del colegio mucho rato y cuando entró en la clase me miró, su rostro no estaba muy alegre, “anda, vete al patio a jugar con tus amiguitas, que no pasa nada, y ¡por favor, no vuelvas a saltar la verja ni a subirte a los árboles!”.
Aquella mujer, a pesar de su severidad, emanaba una gran dulzura. Pocas veces nos regañaba,
así que cuando nos enteramos de que dejaba el colegio por traslado a Alicante, todas las niñas montamos un buen follón, yo era de las primeras. Gritábamos, rezábamos y llorábamos por igual. La histeria se desarrollaba in crescendo. Vino a visitarnos el director,que tuvo que prometernos que no desplazaría a la maestra, así que se quedó unos meses más hasta que la marea protestataria aminoró y un buen día ya no vimos más a aquella estupenda maestra.
Nadie dijo nada y la rutina volvió a nuestro quehacer diario.
Yo permanecía sentada delante de la verja del colegio, hasta que fuese la hora de entrar, mientras comía mi trozo de pan con aceite, a veces untado con algún trozo de sobrasada que mi madre había
podido dejarnos cuando venía a visitarnos. El pan no se comía, se lamía. Cuando estaba en lo más agradable de la degustación, llegó una gitanilla de mi misma edad y de un tirón me arrebató el trozo de pan. Quise correr detrás de ella, pero no pude, corría que se las pelaba. Cuando se paró, me miró con tanta ira que me convenció, con sólo una mirada, de que aquel trozo de pan no iba a ser para mí. Fue asombroso cómo se lo comía, mejor dicho, se lo tragaba. Volví a casa desanimada y muerta de hambre. No había comido nada en todo el día. Cuando se lo conté a mi abuelo, éste me dijo que tenía que ser más precavida y que aquella semana íbamos a ganar algo de dinero.

- Vamos a recoger boñigas.
- ¿Y qué es eso? - le pregunté a mi abuelo.
- Ya verás – me repuso.

Era sábado y no había colegio. Mi abuelo y yo, con un capazo, íbamos a la recogida del excremento que los caballos y asnos dejaban por la carretera y caminos adyacentes. Mi abuelo se desplazaba
penosamente, estaba enfermo. Nunca antes, ni después, he sentido con tanta fuerza la pobreza y la marginación social como aquel día en que mis pequeñas manos recogían las boñigas, arrastrando
el capazo detrás de mi abuelo que costosamente podía inclinarse por el intenso dolor de su próstata.

SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
                                                                                                   
                       


sábado, 20 de septiembre de 2025

POETIZAR - Irene Mercedes Aguirre - Avellaneda, Buenos Aires, Argentina

 










POETIZAR


Contra el fondo, el silencio desata el desafío
de crear las palabras que dan sentido al mundo,
y con esfuerzo enorme captamos lo profundo,
donde se labran sueños, albores y rocío.

Buscamos con paciencia, segundo tras segundo,
ese taller inmenso de letra y desvarío,
que a nuestro ser convoca con leve escalofrío
e hilvana generoso su verso vagabundo.

Potencia silenciosa que no detiene el paso.
Insiste y se lamenta al no encontrar camino
en nuestros corazones, para decir aquello

misterioso y velado de incertidumbre ¿Acaso
no es allí, entre las dudas, que vislumbro mi sino
y capturo el lenguaje más veraz y más bello?


IRENE MERCEDES AGUIRRE - Avellaneda - Buenos Aires, Argentina.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


OTRO DÍA - Rodolfo Leiro - Buenos Aires, Argentina

 
















OTRO DÍA


Cierto día banal, indiferente
deviene en el molde de mi aldea,
donde asilo el pleno de mi idea
sobre plano de luz inexistente,

ensayo mi peldaño penitente
con el iris de sol que me moldea
mientras mi pecho asténico jadea
con mi lápiz de rima incoherente.

No fui el bardo genial y reluciente
pretendiendo la gloria permanente
que en la vis de mi sueño cabildea;

desde el profundo espacio impertinente,
un ocaso indoloro y su simiente
con su siniestro alfil me bombardea.


© RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino.
Miembro Fundador y Presidente Honorario de ASOLAPO ARGENTINA

CADENAS - María Ester Sorbello - Buenos Aires, Argentina

 








CADENAS


Sin hablar, me miras
cuando quema esa pupila, me desarmas.
Como puedo, me rearmo,
me recompongo.
Quiero hallar fuerzas y decirte:
¡No!
Mis manos y yo temblamos,
como tiemblan los tempranos lirios,
bajo la suave brisa.
A pesar de tus golpes y agravios
que duelen más que los primeros,
me dejo llevar, otra vez, a nuestra casa.
Sé que ella, algún día,
pueda, quizás, ser mi tumba.
Más, no me atrevo a rebelarme.
No puedo romper estas cadenas
que me atan a tus pupilas
que logran quemar,
mi pobre autoestima.
Y ahí voy, hacia mi inexorable destino.

MARA ESTER SORBELLO –
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


YO, TIERRA - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

EL BULLICIO - Gloria Nistal - Madrid, España

 











EL BULLICIO


El bullicio alocado se vació
por el sumidero de la ignominia.
Quedaron las construcciones
silenciosas, secas, asoladas.
En la mente se empecinaban
los recuerdos.

Aún flotaba oleante
una sospecha lejana
de sonrisas anchas.

¿Cabrían de nuevo miradas
felices, nuevas
algarabías?


GLORIA NISTAL – Madrid, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ALZO MI COPA - Norberto Pannone - Argentina

 
















Alzo mi copa

Alzo mi copa.
En mi vino sin matiz
galopa el verso.
Busca la región de lo sublime.
Colisiona el límite
fatal de la poesía
y el cristal se rompe,
derramando la vid.
Mi sueño permanece
aún austero
Me requiebran
de ausencias
tus recuerdos.
… y bebo.

Norberto Pannone, Argentina

***

Ik hef mijn glas

Ik hef mijn glas.
In mijn kleurloze wijn
galoppeert het vers.
Het zoekt het gebied van het sublieme.
Het botst tegen de fatale limiet
van de poëzie
en het glas versplintert,
vermorst de wijn.
Mijn droom blijft
nog steeds schraal.
De herinnering
aan jouw afwezigheid
breekt in mij op.
... en ik drink.


Norberto Pannone, Argentinië
Vertaling: Germain Droogenbroodt

***

Je lève mon verre

Je lève mon verre.
Dans mon vin sans couleur
le vers s’emballe.
Il cherche le domaine du sublime.
Il heurte la limite fatale
de la poésie
et le vers éclate,
le vin se répand.
Mon rêve reste
encore toujours dépouillé.
Le souvenir
de ton absence
se brise en moi.
… et je bois.


Norberto Pannone, Argentine
Traduction Germain Droogenbroodt – Elisabeth Gerlache

AQUELLA PAJARITA - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 











AQUELLA PAJARITA


Recuerdo a aquella pajarita…
los movimientos en la jaula,
sus sonidos con las primeras luces
de cada amanecer en todo el año.
Y el nítido piar a la caída del Sol,
así, como avisando, inquieta,
que el día terminaba…

Hoy, la jaula está vacía.

Extraño a esa pajarita, tal vez
porque algo de mí había en ella.



ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

FLOR DE ARABIA - Hilda Augusta Schiavoni - Inriville, Córdoba

 


 









FLOR DE ARABIA


Muñequita pálida,
de quince años,
vestidita de broderí,
Rodillas apretadas,
la espalda, recta y
bella la mirada.

Pasó más de medio siglo
y eres,
un ser casto, frágil
pintado de canas.
De ojos profundos
y de estampa sutil.
escarchada te detuviste,
en una primavera
que no dejó florecer
a tu crisálida.
Tienes majo el rostro
y las manos pálidas,
todavía estrujadas
sobre la falda.


HILDA AUGUSTA SCHIAVONI – Inriville, Córdoba

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

LA VULGARIDAD ENGREÍA AL GARETE - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 



La vulgaridad engreía al garete

Hace unos días descubrí un artículo que escribí hace tiempo. En esta tierra parece que nada cambia. Volvemos sobre hechos vividos como una pesadilla. Desde ya que el mundo se modifica vertiginosamente. Por los años 70, don Diego Abad de Santillán, a quien tuve el honor y el placer de tratar con asiduidad, me dijo: "Penelas, un siglo ya no es un siglo. Lo que ocurre en cinco años antes ocurría en un siglo". Pienso, desde mi escritorio, que ahora deben ser tres años. La IA, los cimbronazos de la ciencia, de la tecnología, han modificado todo. Todo es todo. Conducta, moda, alimentos, aspectos culturales, economías, tendencias ideológicas, formas de vida, el abandono silencioso de los desempleados, redes sociales, nuevas formas laborales, criptomonedas... y lo que usted desee agregar. En esta tierra sin embargo parecería que siempre giramos en torno al populismo, lo mágico, una esperanza imbécil, un juego de palabras que asombra por la fatuidad. Gobiernos, pueblo, intelectuales... "Hablar es escuchar", decía Heidegger. Aquí, amable lector, no necesariamente es así, Siento que en el universo actual tampoco. La fantasía argentina no tiene parangón. Puedo equivocarme. La gran mayoría de nuestros políticos son impresentables, camanduleros. Leamos a Bourdieu, a Foucault, a Chomsky... Los de otras regiones no son mucho mejor, pero son en lineas generales otra cosa. No mucho más, pero diferentes. No sabemos distinguir entre la literatura decorativa y la literatura rigurosa. Una historia falsa se sostiene en un contexto determinado. Los engaños sistemáticos parecen ser una cuestión de fe. En la Santísima Trinidad o en la pata de conejo los barra bravas. Y las historias se olvidan, se desconocen, se mutilan, se disfrazan. La ignorancia, la mala costumbre, la pobreza interior y exterior es palpable. La corrupción en esta tierra es estructural, tiene raíces históricas. Por favor, no lo olvide. Y los vaivenes políticos, jurídicos juegan al gallito ciego. Aquí va el escrito de hace años. Casi me olvido, caro lector, puede releer a Max Weber. Si le interesa el tema del poder y esas minucias.

"Sabemos, desde siempre, que la cultura se diferencia de la ilustración y de lo erudito. Que la sensibilidad es parte de la belleza, que el buen gusto requiere tiempo, reiteradas búsquedas, comparaciones. Y que lo ramplón nos genera estupidez, burocracia, premios. Un poeta siempre vive en el amor, en la pasión, en lo insurrecto. Es generador de aventura, es creador de fantasías. De lo contrario no es un poeta. Puede ser un oficial de justicia, un contador o un boticario. Puede ser un funcionario administrativo, pero nunca un poeta. El poeta tiene imágenes, percepciones, sueños. Y ve – lo siento caballeros, lo siento – lo que muchos no pueden ver. No es casual que en los años setenta algunos de nosotros, muchachos, sabíamos de "Cahiers du Cinéma". Y lo sabíamos, en parte, por "Tiempo de Cine". Se hablaba de técnica e ideología; nos hacía reflexionar Jean-Louis Comolli. Vengo, lo dije muchas veces, del Mayo Francés. Soy un hijo de ese movimiento, de esa historia. En esos años tomábamos facultades, participábamos activamente de dos y tres manifestaciones por semana, imprimíamos volantes y folletos, pintábamos en los muros leyendas subversivas, llevábamos en el portafolio revistas sediciosas, poemas de la Guerra Civil Española y bombas molotov. Y “la política golpeaba las puertas de los cines”. Se hablaba de la complejidad de lo cinematográfico como de la complejidad de los nuevos modelos en plástica o literatura. Hoy volvemos a pensar eso.

Hace un tiempo, nos visitó Tzvetan Todorov. Fue importante su presencia. Y fue fundamental su mirada sobre una sociedad que no quiere conocer su historia. Con la memoria no basta nos dice, la ilusión maniquea no es buena, nos dice, no hay compartimentos estancos. “Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él”, escribe.

Hablamos de hipocresías, caballeros. De montajes de espectáculos, señores. De aventureros mass mediáticos. De imágenes que se construyen porque son distintas a los políticos profesionales. De la honradez del devocionario. Que mienten, que engañan, que proponen. Y dicen y prometen. Que mienten como ladrones. Miseria del lenguaje, de bastardos. Sin remilgos. Olviden. No dicen estructuras. Estafan y son estafados. Con la moralina de “políticos decentes”, “militares patriotas”, “empresarios honestos”, “sindicatos participativos”, “intelectuales éticos”. Zonas de fraude y sacralidad. Plagios. Crean la sobreactuación como aquella Mani Pulite. Fascina el engaño, la esperanza, el novio perfecto y la señorita casta. Mecanismos ocultos que construyen el poder, las sectas. Me repliego, nos replegamos. Y crece el fetichismo organizado. Pragmático, compañeros, de rodillas. Y meta cumbia y redoblante.

Hagan juego, caballeros, hagan juego. A la genuflexión, al oportunismo. Con el sayo del tecnócrata. Seamos asépticos, burócratas, dispendiosos. Seamos populistas, oligárquicos, militaristas, nacionalistas, reformistas, cagones. Eso, por sobre todas las cosas, seamos cagones. La picaresca criolla. A engañar, a la política mezquina, realista. Seamos imbéciles, deshistorizados. Seamos beatos. A emplear la sexualidad mecanizada, a levantar las banderas de una sexualidad empobrecida, institucionalizada, castradora. Hermenéutica y promiscuidad. De la eficacia hablan los caballeros. De la eficacia de los placebos, de las armaduras góticas.

Para pensar, amigo lector, para dar vuelta a la veracidad y a la idealización. Para ser irrespetuosos. ¡Ah, el olfato del predestinado! Y el guiño sobrador de estos pillos. El sainete es nuestro género. El mejor eslogan de la confusión es ese saber político, reaccionario. Se hace evidente. Hay que descubrirlo. Nos constriñen. ¡Ah, el estilo de vida! ¡Ah, los modelos!

Viven en sus ficciones. Territorios de la abstracción. Representan las estrategias; ante la declinación de la cultura política la autoexclusión. Sórdido, señores, sórdido. Contra los exaltadores optimistas, contra los que pontifican desde lo anacrónico. Todo se manipula. Burocracia sindical, ídolos, asesores de imagen. Cosmética emocional o simbólica. Se recluye, se privatiza al sujeto social. Se lo atomiza. Crecen los discursos sin teoría. Se consume, se seduce. Y crece el chisme, el mentidero para explicar “la realidad”. El cotilleo. Una trituradora de lo efímero, el vacío teórico que esteriliza.

Comencé hablando del amor y de un proyecto cinematográfico. Sobre eso edificaremos una mirada, una forma diferente de sentir. Tal vez no nos equivoquemos al pensar que hay un mundo insurrecto, vital, que desea otra vida. Por el momento la mentira, el engaño, la demagogia, el populismo, el descaro. Recuerdo cuando mi padre decía: "Fulano de tal es un hombre serio." ¿Qué significa esta palabra, este símbolo, en estas horas de ultraje, robo y corrupción? Aquí y en el mundo. Pero seguiremos, seguiremos. Las estrellas brillan en el infinito, el mar sueña los vientos de la aurora, la luna es más bella. Seguiremos por nuestra conducta, por nuestra conciencia, por nuestra voluntad ética."

Buenos Aires, 27 de julio de 2025

CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA