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sábado, 27 de septiembre de 2025

SARMIENTO - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 








SARMIENTO


Me enseñó a leer, a pensar, a redactar.
Escribió y pensó al mismo tiempo
que construyó aquello que escribió y pensó.
Vivió en un territorio embrutecido.
Leyó a griegos y a latinos.
Supo navegar, maldecir, soñar.
No codició fortuna, no codició poder.
Escribió: "la ignorancia es atrevida".
Nos legó páginas inmortales.
También el ejemplo, la honestidad.
Sufrió soledad, infamia, agravio.
Los vándalos de ayer, los bárbaros de hoy,
continúan escatimando su nombre.
Supo hablarme y continúa haciéndolo.
No es un eco ni la veneración del eco;
es un símbolo, una ética verbal, un testigo.
Una sombra desvelada que no calla.


14 de septiembre de 2025

CARLOS PENELAS
– Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
--
ww.carlospenelas.com

 


ECCE MULIER - Gloria Nistal, España

 













Imagen: Pinterest

ECCE MULIER


¡Cuántos momentos de la verdad
me han cercado
con sus argumentos
punzantes!

Horas de heridas hondas.

Un nuevo instante
me acecha
ostentoso, desafiante,
ya ni siquiera agazapado.

Tu marcha fue el tajo más salvaje,
la certeza más horrenda.
Mi alma se necrosó
junto a tu cuerpo
mi corazón devino piedra
y nunca más fluyeron las lágrimas.

Mi madre, la que amo siempre
porque su cordón sigue conmigo,
se fue como una traición,
inopinadamente,
en nuestro mar cálido
de las complicidades.

La injusta expulsión del paraíso
me dejó huérfana de territorios,
¡tanto dolor en
la corta hechura de un cuerpo!

Y ahora nuestra casa se diluye
en los eternos dominios
del olvido.
Se volverán nebulosas
los ilimitados rincones
poblados
de arte y de amor.

¡Tantas horas de la verdad
a las que enfrentarse!
¡Ecce mulier!


GLORIA NISTAL – Madrid, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ADVENIMIENTOS - Irene Mercedes Aguirre - Buenos Aires, Argentina

 


ADVENIMIENTOS

A  “La consagración de la primavera” de Igor Stravinsky

                                                           

La plena oscuridad, en bancarrota,
aún sostiene la farsa del silencio.
Bajo el suelo proteico,
una pulsión gigante se desata,
y entremezcla los hálitos de verde
forzándolos, de a poco, cuesta arriba.
Nada aparece, a simple vista,
sobre el ralo y raquítico terreno.
Tiempo de espera, brisa fugitiva
donde toda esperanza se aletarga
y el alma de las flores , titubea
entre la exaltación y el abandono.
Es instante augural, batuta en alto,
apenas a la vuelta de la tierra,
Allí, entre los perímetros oscuros
donde prima el olvido de la luz,
germinan movimientos verdinegros
debajo de aparentes duermevelas
arropadas de frío y tempestades.
Sitio del seco páramo que intenta
adormecer los sueños y el espíritu.
Un paso más, apenas un milímetro
de altura conseguido con esfuerzo,
empuja la vagina de Natura,
de vientre renovado y esplendente.
El amor está inquieto,
porque aún no aparecen los indicios
de febriles abrazos de la abeja y el polen,
y el colibrí no baila todavía
sobre ramas resecas del invierno.
En ese micromundo se acicalan
los bulbos estirados y lustrosos,
las semillas inquietas , las primicias,
en un coro naciente, indeclinable.
Provisorio aposento entre lo umbrío,
el suelo se estremece y se disloca,
estallan sus paredes y crisálidas.
Empero, sé que existe una esperanza,
ella me hace mirar a tus reflejos
con ánimo apacible, con confianza,
Porque siento que sólo eres espejo
Los campos y los valles se oxigenan
meticulosamente, poro a poro,
sin prisas y sin pausas, y se visten
con efluvios lucientes y vitales.
La tierra, sonrojada,
abre su intimidad y deja paso,
a los nuevos espacios de follaje,
mientras danzan sus ritmos recoletos
los bullentes capullos en potencia.
La torsión de un obstáculo imprevisto
deforma los cimientos vegetales
que advendrán con insólitos ramajes,
y tallos envolventes o dispersos,
al aire y a la luz recién nacida.
En esos territorios impensados,
vuelve a lucir el rito de los siglos
y se visten de atávicos ropajes
los cuentos y los mitos prometeicos.
Arriba, abajo, conjugación activa,
intercambio de líquidos vitales,
resurrección en alza, vericuetos
que asoman, la luna como cómplice.
Con la flauta de Pan bailan los faunos,
gira en sus arabescos la serpiente,
y se afilan las uñas de las fieras.
Fecunda la creación todo lo vivo,
con su danza infinita y multiforme.
Avanzada y trinchera poderosa,
un arbusto escondido,
arremolina el pulso y brota al sol
¡Aleluya de vida renovada,
raíces de existencia milenaria,
hermanas de la fe y de la alegría,
por siempre!
Eternamente, eternamente…


IRENE MERCEDES AGUIRRE - Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


«EL OTRO YO» -Ángel Medina - Málaga, España


«EL OTRO YO»           

Estoy frente al desdoblamiento de mi “yo”. Quien no me conozca podría decir que soy él mismo, pero más joven― debo aclarar que aun habiendo nacido después que yo, en realidad aparenta más edad de la que tenía yo cuando la suya ahora. Esto se debe a que la primera célula de su cuerpo, la del donante pertenecía a un hombre que era de mediana edad cuando se inició su vida, por lo que desarrolló su existir, digamos que prematuramente― Pero, yo sé, que no soy el que me mira, a pesar de que el parecido pueda asemejarse al que tienen dos gotas de agua entre sí. Él ignora todo de mí, pero yo sé todo lo suyo. Yo fui él y él intentará de cierta manera ser como yo. Es algo así como poder contemplar desde el presente el pasado que se convertirá en futuro.

Me miró a los ojos. No nos habíamos visto hasta entonces. Dudó. Lo vi en sus pupilas. Insistió en su duda. Me pregunto quién era yo, y por qué éramos tan iguales. Le respondí que era su padre. Perplejo me hizo una pregunta que sabía que antes o después la formularía. ¿Quién es mi madre? Lo que le dije le dejó estupefacto. No podía mentirle. No tenía madre. Los que son como él tienen un padre o una madre, pero no un padre y una madre. Para que me entendiese tuve que explicárselo como si fuese un niño.

Porque, de todos es sabido que el primer latido de una nueva vida comienza en el cigoto, producto de la fusión de dos células germinales, esto es, espermatozoide y óvulo― los profanos, aquellos que defienden el aborto, para sostener su planteamiento dicen que se “mata” igualmente con la masturbación, porque se elimina al espermatozoide, lo cual no es verdad, porque lo que se excluye es una célula germinal, pero no la unión de las dos reproductoras que son las que inician una nueva vida―, aunque se ha observado en animales y plantas lo que llamamos partenogénesis, o sea, que el gameto femenino se desarrolle sin el gameto masculino. ¡Ojo! Esto podría dar lugar a una sociedad exclusivamente de féminas― después del empoderamiento sólo faltaría el matriarcado(para que digan del sexo “débil”) ¿Cómo? Para ello bastaría tomar un óvulo y vaciarlo de sus 23 cromosomas, introduciendo una célula somática (= cuerpo) de la propia mujer ―u otra persona― (que posee 46), con lo cual se daría a luz a una criatura con el mismo código genético que el “del-la” donante, y por tanto con igual parecido que el que guardan entre sí dos gotas de agua.

Pero, hombre, ¿es esto viable? Le tuve que explicar los pasos anteriores dados con animales. Ahí está la célebre ovejita “Dolly”. Eso sí, no fue fácil. Fueron necesarios más de trescientos intentos (léase embarazos) hasta conseguirlo. Lástima que murió prematuramente―recordemos que procedía de una oveja adulta― ¿Qué mujer podría soportarlo? Tendría que contarse con una legión de vientres de alquiler. Algo costoso que sólo podrían pagarse los ricos.

Otra pregunta de difícil respuesta. ¿Para qué clonar a un ser humano? Se dice que lo que es posible para la ciencia, debe hacerse. Investigarlo. Con el paso del tiempo me pregunto: ¿También lo que no es ético? Se alega que podría ser un recurso médico a la hora de efectuarse un trasplante de hígado, riñón, médula o corazón, todos órganos vitales para la vida. La primera, conseguir ése órgano. La segunda, la incompatibilidad del rechazo. ¿Y qué decir de las quemaduras graves que requieren la regeneración de la piel y el tejido? O el Parkinson, para restituir las células cerebrales dañadas. O en amputaciones, para recibir a tiempo un miembro sano. Todo eso podría solucionarse si dispusiésemos de donantes adecuados con el mismo genotipo, evitándose así cualquier posibilidad de rechazo.

Claro, que para obtener esos órganos habrían de amputárseles al donante. Esto es, el “clon”. Y la idea suscitó en mí la duda. ¿Es moral matar a uno para que viva otro? ¿Puede el ser humano ser usado como una cobaya destinada a ir muriendo agónicamente según el interés del que lo compra?

¿Y si la técnica cayese en manos desaprensivas― un científico loco o sin escrúpulos que sólo esté interesado por el dinero ―, no podrían con el tiempo tratar de “recuperar” personajes célebres desaparecidos, como un músico excepcional (Mozart), un genio universal del Arte (Miguel Ángel), un científico (Einstein), y así muchos más? Pero, es cierto que en tal caso también podría intentarse recuperar a personajes siniestros como dictadores de la talla de Hitler y Stalin. ¿No es para repensárselo?

Hay algo que ahora puedo entender (yo, no el otro). ¿Quién es realmente esa criatura? Es independiente y al mismo tiempo dependiente. Pues; ¿hasta qué punto prevalecerá en él sus sentimientos? ¿O serán los míos? ¿Aunque provenga de mí―todo el cuerpo humano está compuesto por células; así, la primera, el óvulo fecundado se divide en dos, las dos en cuatro, las cuatro en ocho y las ocho en dieciséis ¿Hasta esta fase son células “toti potente”, es decir, pueden dar lugar a un nuevo individuo, y a partir de ahí se especializarán por grupos para configurar el cuerpo ― el ambiente no habrá de contribuir a forjar su personalidad?    

Pero, el hombre tiene además un psiquismo, una conciencia propia, un espíritu, un alma. ¿Poseerá también la mía? Y si es así, ¿igualmente habrá heredado mis vicios y pecados― que a estas alturas de la vida reconozco que son muchos―?

No sé qué responder a la pregunta que me hace con el parpadeo de sus ojos, si bien, con el paso del tiempo me temo que «Natura homini non ignoscit quod Deum simulat». Ciertamente, la Naturaleza no olvida que el hombre juegue a ser como el Creador.

Me viene a la memoria aquella película musical de dibujitos de Disney, en la que el ratoncito travieso, queriendo emular al genio, repetía sus palabras mágicas, y tomando la escobar barría todo, ocasionando un total desbarajuste hasta que regresó su amo, poniendo todo en orden. No obstante, el desorden estaba ya servido.


ÁNGEL MEDINA – Málaga, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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LA VIDA CON LOS ABUELOS (recuerdos que siempre guardamos) Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 



LA VIDA CON LOS ABUELOS (recuerdos que siempre guardamos)



Mi abuelo se levantaba todos los días a las siete de la mañana e iba al retrete donde permanecía mucho tiempo.
Yo, sentada fuera, junto a la puerta, intentaba hacer los deberes e incordiaba al pobre abuelo, que ya poco se acordaba de lo aprendido en el colegio. Algo raro en aquel tiempo, mis abuelos sabían leer y escribir, claro, que poco más.
Solía llegar temprano al colegio y esperaba delante de la verja a que el portero me abriera.
Éste me miraba sorprendido: “¿cómo es que una niña tan pequeña madruga tanto?”.
“Porque mi abuelo tiene que ir al retrete antes de ponerse la faja, porque después ya no puede,
porque es muy difícil quitársela y volvérsela a poner” -le contesté.
En el patio esperaba la llegada de los demás niños. Un día, vio un pajarito que se había caído de un árbol, la madre revoloteaba alrededor. “Yo lo salvaré”, se dijo, y ni corta ni perezosa saltó la verja y acarició al pajarito e intentó, subiendo al árbol, dejarlo en una rama, para que la madre pudiese alimentarlo mejor.
El revuelo que se produjo en el colegio fue mayúsculo. Hasta el director intervino contra la osada niña que había “asaltado” el colegio.
Todo se reprimía en aquel tiempo, y la iniciativa de una niña de diez años que quería salvar a un pequeño gorrión no iba a ser menos. La maestra se llamaba doña María y fue la que tomó la
decisión de hablar con el director del colegio. Parece ser que todo se arregló. Yo esperaba que vinieran a decirme algo, a reñirme y a castigarme, porque en aquel tiempo te castigaban por cualquier cosa, pero no, no dijeron nada. Sé que mi maestra estuvo en el despacho del director del colegio mucho rato y cuando entró en la clase me miró, su rostro no estaba muy alegre, “anda, vete al patio a jugar con tus amiguitas, que no pasa nada, y ¡por favor, no vuelvas a saltar la verja ni a subirte a los árboles!”.
Aquella mujer, a pesar de su severidad, emanaba una gran dulzura. Pocas veces nos regañaba,
así que cuando nos enteramos de que dejaba el colegio por traslado a Alicante, todas las niñas montamos un buen follón, yo era de las primeras. Gritábamos, rezábamos y llorábamos por igual. La histeria se desarrollaba in crescendo. Vino a visitarnos el director,que tuvo que prometernos que no desplazaría a la maestra, así que se quedó unos meses más hasta que la marea protestataria aminoró y un buen día ya no vimos más a aquella estupenda maestra.
Nadie dijo nada y la rutina volvió a nuestro quehacer diario.
Yo permanecía sentada delante de la verja del colegio, hasta que fuese la hora de entrar, mientras comía mi trozo de pan con aceite, a veces untado con algún trozo de sobrasada que mi madre había
podido dejarnos cuando venía a visitarnos. El pan no se comía, se lamía. Cuando estaba en lo más agradable de la degustación, llegó una gitanilla de mi misma edad y de un tirón me arrebató el trozo de pan. Quise correr detrás de ella, pero no pude, corría que se las pelaba. Cuando se paró, me miró con tanta ira que me convenció, con sólo una mirada, de que aquel trozo de pan no iba a ser para mí. Fue asombroso cómo se lo comía, mejor dicho, se lo tragaba. Volví a casa desanimada y muerta de hambre. No había comido nada en todo el día. Cuando se lo conté a mi abuelo, éste me dijo que tenía que ser más precavida y que aquella semana íbamos a ganar algo de dinero.

- Vamos a recoger boñigas.
- ¿Y qué es eso? - le pregunté a mi abuelo.
- Ya verás – me repuso.

Era sábado y no había colegio. Mi abuelo y yo, con un capazo, íbamos a la recogida del excremento que los caballos y asnos dejaban por la carretera y caminos adyacentes. Mi abuelo se desplazaba
penosamente, estaba enfermo. Nunca antes, ni después, he sentido con tanta fuerza la pobreza y la marginación social como aquel día en que mis pequeñas manos recogían las boñigas, arrastrando
el capazo detrás de mi abuelo que costosamente podía inclinarse por el intenso dolor de su próstata.

SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
                                                                                                   
                       


sábado, 20 de septiembre de 2025

POETIZAR - Irene Mercedes Aguirre - Avellaneda, Buenos Aires, Argentina

 










POETIZAR


Contra el fondo, el silencio desata el desafío
de crear las palabras que dan sentido al mundo,
y con esfuerzo enorme captamos lo profundo,
donde se labran sueños, albores y rocío.

Buscamos con paciencia, segundo tras segundo,
ese taller inmenso de letra y desvarío,
que a nuestro ser convoca con leve escalofrío
e hilvana generoso su verso vagabundo.

Potencia silenciosa que no detiene el paso.
Insiste y se lamenta al no encontrar camino
en nuestros corazones, para decir aquello

misterioso y velado de incertidumbre ¿Acaso
no es allí, entre las dudas, que vislumbro mi sino
y capturo el lenguaje más veraz y más bello?


IRENE MERCEDES AGUIRRE - Avellaneda - Buenos Aires, Argentina.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


OTRO DÍA - Rodolfo Leiro - Buenos Aires, Argentina

 
















OTRO DÍA


Cierto día banal, indiferente
deviene en el molde de mi aldea,
donde asilo el pleno de mi idea
sobre plano de luz inexistente,

ensayo mi peldaño penitente
con el iris de sol que me moldea
mientras mi pecho asténico jadea
con mi lápiz de rima incoherente.

No fui el bardo genial y reluciente
pretendiendo la gloria permanente
que en la vis de mi sueño cabildea;

desde el profundo espacio impertinente,
un ocaso indoloro y su simiente
con su siniestro alfil me bombardea.


© RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino.
Miembro Fundador y Presidente Honorario de ASOLAPO ARGENTINA

CADENAS - María Ester Sorbello - Buenos Aires, Argentina

 








CADENAS


Sin hablar, me miras
cuando quema esa pupila, me desarmas.
Como puedo, me rearmo,
me recompongo.
Quiero hallar fuerzas y decirte:
¡No!
Mis manos y yo temblamos,
como tiemblan los tempranos lirios,
bajo la suave brisa.
A pesar de tus golpes y agravios
que duelen más que los primeros,
me dejo llevar, otra vez, a nuestra casa.
Sé que ella, algún día,
pueda, quizás, ser mi tumba.
Más, no me atrevo a rebelarme.
No puedo romper estas cadenas
que me atan a tus pupilas
que logran quemar,
mi pobre autoestima.
Y ahí voy, hacia mi inexorable destino.

MARA ESTER SORBELLO –
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


YO, TIERRA - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

EL BULLICIO - Gloria Nistal - Madrid, España

 











EL BULLICIO


El bullicio alocado se vació
por el sumidero de la ignominia.
Quedaron las construcciones
silenciosas, secas, asoladas.
En la mente se empecinaban
los recuerdos.

Aún flotaba oleante
una sospecha lejana
de sonrisas anchas.

¿Cabrían de nuevo miradas
felices, nuevas
algarabías?


GLORIA NISTAL – Madrid, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA