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sábado, 20 de septiembre de 2025

OTRO DÍA - Rodolfo Leiro - Buenos Aires, Argentina

 
















OTRO DÍA


Cierto día banal, indiferente
deviene en el molde de mi aldea,
donde asilo el pleno de mi idea
sobre plano de luz inexistente,

ensayo mi peldaño penitente
con el iris de sol que me moldea
mientras mi pecho asténico jadea
con mi lápiz de rima incoherente.

No fui el bardo genial y reluciente
pretendiendo la gloria permanente
que en la vis de mi sueño cabildea;

desde el profundo espacio impertinente,
un ocaso indoloro y su simiente
con su siniestro alfil me bombardea.


© RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino.
Miembro Fundador y Presidente Honorario de ASOLAPO ARGENTINA

CADENAS - María Ester Sorbello - Buenos Aires, Argentina

 








CADENAS


Sin hablar, me miras
cuando quema esa pupila, me desarmas.
Como puedo, me rearmo,
me recompongo.
Quiero hallar fuerzas y decirte:
¡No!
Mis manos y yo temblamos,
como tiemblan los tempranos lirios,
bajo la suave brisa.
A pesar de tus golpes y agravios
que duelen más que los primeros,
me dejo llevar, otra vez, a nuestra casa.
Sé que ella, algún día,
pueda, quizás, ser mi tumba.
Más, no me atrevo a rebelarme.
No puedo romper estas cadenas
que me atan a tus pupilas
que logran quemar,
mi pobre autoestima.
Y ahí voy, hacia mi inexorable destino.

MARA ESTER SORBELLO –
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


YO, TIERRA - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

EL BULLICIO - Gloria Nistal - Madrid, España

 











EL BULLICIO


El bullicio alocado se vació
por el sumidero de la ignominia.
Quedaron las construcciones
silenciosas, secas, asoladas.
En la mente se empecinaban
los recuerdos.

Aún flotaba oleante
una sospecha lejana
de sonrisas anchas.

¿Cabrían de nuevo miradas
felices, nuevas
algarabías?


GLORIA NISTAL – Madrid, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ALZO MI COPA - Norberto Pannone - Argentina

 
















Alzo mi copa

Alzo mi copa.
En mi vino sin matiz
galopa el verso.
Busca la región de lo sublime.
Colisiona el límite
fatal de la poesía
y el cristal se rompe,
derramando la vid.
Mi sueño permanece
aún austero
Me requiebran
de ausencias
tus recuerdos.
… y bebo.

Norberto Pannone, Argentina

***

Ik hef mijn glas

Ik hef mijn glas.
In mijn kleurloze wijn
galoppeert het vers.
Het zoekt het gebied van het sublieme.
Het botst tegen de fatale limiet
van de poëzie
en het glas versplintert,
vermorst de wijn.
Mijn droom blijft
nog steeds schraal.
De herinnering
aan jouw afwezigheid
breekt in mij op.
... en ik drink.


Norberto Pannone, Argentinië
Vertaling: Germain Droogenbroodt

***

Je lève mon verre

Je lève mon verre.
Dans mon vin sans couleur
le vers s’emballe.
Il cherche le domaine du sublime.
Il heurte la limite fatale
de la poésie
et le vers éclate,
le vin se répand.
Mon rêve reste
encore toujours dépouillé.
Le souvenir
de ton absence
se brise en moi.
… et je bois.


Norberto Pannone, Argentine
Traduction Germain Droogenbroodt – Elisabeth Gerlache

AQUELLA PAJARITA - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 











AQUELLA PAJARITA


Recuerdo a aquella pajarita…
los movimientos en la jaula,
sus sonidos con las primeras luces
de cada amanecer en todo el año.
Y el nítido piar a la caída del Sol,
así, como avisando, inquieta,
que el día terminaba…

Hoy, la jaula está vacía.

Extraño a esa pajarita, tal vez
porque algo de mí había en ella.



ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

FLOR DE ARABIA - Hilda Augusta Schiavoni - Inriville, Córdoba

 


 









FLOR DE ARABIA


Muñequita pálida,
de quince años,
vestidita de broderí,
Rodillas apretadas,
la espalda, recta y
bella la mirada.

Pasó más de medio siglo
y eres,
un ser casto, frágil
pintado de canas.
De ojos profundos
y de estampa sutil.
escarchada te detuviste,
en una primavera
que no dejó florecer
a tu crisálida.
Tienes majo el rostro
y las manos pálidas,
todavía estrujadas
sobre la falda.


HILDA AUGUSTA SCHIAVONI – Inriville, Córdoba

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

LA VULGARIDAD ENGREÍA AL GARETE - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 



La vulgaridad engreía al garete

Hace unos días descubrí un artículo que escribí hace tiempo. En esta tierra parece que nada cambia. Volvemos sobre hechos vividos como una pesadilla. Desde ya que el mundo se modifica vertiginosamente. Por los años 70, don Diego Abad de Santillán, a quien tuve el honor y el placer de tratar con asiduidad, me dijo: "Penelas, un siglo ya no es un siglo. Lo que ocurre en cinco años antes ocurría en un siglo". Pienso, desde mi escritorio, que ahora deben ser tres años. La IA, los cimbronazos de la ciencia, de la tecnología, han modificado todo. Todo es todo. Conducta, moda, alimentos, aspectos culturales, economías, tendencias ideológicas, formas de vida, el abandono silencioso de los desempleados, redes sociales, nuevas formas laborales, criptomonedas... y lo que usted desee agregar. En esta tierra sin embargo parecería que siempre giramos en torno al populismo, lo mágico, una esperanza imbécil, un juego de palabras que asombra por la fatuidad. Gobiernos, pueblo, intelectuales... "Hablar es escuchar", decía Heidegger. Aquí, amable lector, no necesariamente es así, Siento que en el universo actual tampoco. La fantasía argentina no tiene parangón. Puedo equivocarme. La gran mayoría de nuestros políticos son impresentables, camanduleros. Leamos a Bourdieu, a Foucault, a Chomsky... Los de otras regiones no son mucho mejor, pero son en lineas generales otra cosa. No mucho más, pero diferentes. No sabemos distinguir entre la literatura decorativa y la literatura rigurosa. Una historia falsa se sostiene en un contexto determinado. Los engaños sistemáticos parecen ser una cuestión de fe. En la Santísima Trinidad o en la pata de conejo los barra bravas. Y las historias se olvidan, se desconocen, se mutilan, se disfrazan. La ignorancia, la mala costumbre, la pobreza interior y exterior es palpable. La corrupción en esta tierra es estructural, tiene raíces históricas. Por favor, no lo olvide. Y los vaivenes políticos, jurídicos juegan al gallito ciego. Aquí va el escrito de hace años. Casi me olvido, caro lector, puede releer a Max Weber. Si le interesa el tema del poder y esas minucias.

"Sabemos, desde siempre, que la cultura se diferencia de la ilustración y de lo erudito. Que la sensibilidad es parte de la belleza, que el buen gusto requiere tiempo, reiteradas búsquedas, comparaciones. Y que lo ramplón nos genera estupidez, burocracia, premios. Un poeta siempre vive en el amor, en la pasión, en lo insurrecto. Es generador de aventura, es creador de fantasías. De lo contrario no es un poeta. Puede ser un oficial de justicia, un contador o un boticario. Puede ser un funcionario administrativo, pero nunca un poeta. El poeta tiene imágenes, percepciones, sueños. Y ve – lo siento caballeros, lo siento – lo que muchos no pueden ver. No es casual que en los años setenta algunos de nosotros, muchachos, sabíamos de "Cahiers du Cinéma". Y lo sabíamos, en parte, por "Tiempo de Cine". Se hablaba de técnica e ideología; nos hacía reflexionar Jean-Louis Comolli. Vengo, lo dije muchas veces, del Mayo Francés. Soy un hijo de ese movimiento, de esa historia. En esos años tomábamos facultades, participábamos activamente de dos y tres manifestaciones por semana, imprimíamos volantes y folletos, pintábamos en los muros leyendas subversivas, llevábamos en el portafolio revistas sediciosas, poemas de la Guerra Civil Española y bombas molotov. Y “la política golpeaba las puertas de los cines”. Se hablaba de la complejidad de lo cinematográfico como de la complejidad de los nuevos modelos en plástica o literatura. Hoy volvemos a pensar eso.

Hace un tiempo, nos visitó Tzvetan Todorov. Fue importante su presencia. Y fue fundamental su mirada sobre una sociedad que no quiere conocer su historia. Con la memoria no basta nos dice, la ilusión maniquea no es buena, nos dice, no hay compartimentos estancos. “Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él”, escribe.

Hablamos de hipocresías, caballeros. De montajes de espectáculos, señores. De aventureros mass mediáticos. De imágenes que se construyen porque son distintas a los políticos profesionales. De la honradez del devocionario. Que mienten, que engañan, que proponen. Y dicen y prometen. Que mienten como ladrones. Miseria del lenguaje, de bastardos. Sin remilgos. Olviden. No dicen estructuras. Estafan y son estafados. Con la moralina de “políticos decentes”, “militares patriotas”, “empresarios honestos”, “sindicatos participativos”, “intelectuales éticos”. Zonas de fraude y sacralidad. Plagios. Crean la sobreactuación como aquella Mani Pulite. Fascina el engaño, la esperanza, el novio perfecto y la señorita casta. Mecanismos ocultos que construyen el poder, las sectas. Me repliego, nos replegamos. Y crece el fetichismo organizado. Pragmático, compañeros, de rodillas. Y meta cumbia y redoblante.

Hagan juego, caballeros, hagan juego. A la genuflexión, al oportunismo. Con el sayo del tecnócrata. Seamos asépticos, burócratas, dispendiosos. Seamos populistas, oligárquicos, militaristas, nacionalistas, reformistas, cagones. Eso, por sobre todas las cosas, seamos cagones. La picaresca criolla. A engañar, a la política mezquina, realista. Seamos imbéciles, deshistorizados. Seamos beatos. A emplear la sexualidad mecanizada, a levantar las banderas de una sexualidad empobrecida, institucionalizada, castradora. Hermenéutica y promiscuidad. De la eficacia hablan los caballeros. De la eficacia de los placebos, de las armaduras góticas.

Para pensar, amigo lector, para dar vuelta a la veracidad y a la idealización. Para ser irrespetuosos. ¡Ah, el olfato del predestinado! Y el guiño sobrador de estos pillos. El sainete es nuestro género. El mejor eslogan de la confusión es ese saber político, reaccionario. Se hace evidente. Hay que descubrirlo. Nos constriñen. ¡Ah, el estilo de vida! ¡Ah, los modelos!

Viven en sus ficciones. Territorios de la abstracción. Representan las estrategias; ante la declinación de la cultura política la autoexclusión. Sórdido, señores, sórdido. Contra los exaltadores optimistas, contra los que pontifican desde lo anacrónico. Todo se manipula. Burocracia sindical, ídolos, asesores de imagen. Cosmética emocional o simbólica. Se recluye, se privatiza al sujeto social. Se lo atomiza. Crecen los discursos sin teoría. Se consume, se seduce. Y crece el chisme, el mentidero para explicar “la realidad”. El cotilleo. Una trituradora de lo efímero, el vacío teórico que esteriliza.

Comencé hablando del amor y de un proyecto cinematográfico. Sobre eso edificaremos una mirada, una forma diferente de sentir. Tal vez no nos equivoquemos al pensar que hay un mundo insurrecto, vital, que desea otra vida. Por el momento la mentira, el engaño, la demagogia, el populismo, el descaro. Recuerdo cuando mi padre decía: "Fulano de tal es un hombre serio." ¿Qué significa esta palabra, este símbolo, en estas horas de ultraje, robo y corrupción? Aquí y en el mundo. Pero seguiremos, seguiremos. Las estrellas brillan en el infinito, el mar sueña los vientos de la aurora, la luna es más bella. Seguiremos por nuestra conducta, por nuestra conciencia, por nuestra voluntad ética."

Buenos Aires, 27 de julio de 2025

CARLOS PENELAS Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

LA EXTRAÑA PARADOJA DE UN RELOJ INTEMPORAL - César Tamborini Duca - León, España

 



LA EXTRAÑA PARADOJA DE UN RELOJ INTEMPORAL

 

   


“Nada que haya ocurrido es objeto de elección… y lo pasado no
puede no haber sucedido; por eso dice Agatón: ‘De una cosa sola
Dios está privado: de hacer que no se haya realizado lo que ya
está hecho’.” (Aristóteles. Ética Nicomáquea)

 Se levantó como todos los días a las 8 a.m. y encaminó sus pasos hacia el kiosco, lo que por otra parte hacía rutinariamente desde hacía más de 30 años. Es evidente que los seres humanos somos un poco esclavos de nuestra rutina: como de costumbre, al llegar sacó su atado de “Fontanares” y convidó un cigarrillo a Luis, el kiosquero. Luego hablaron del tiempo, de política y de la última liga ganada hacía unos días por el Boca.

   Pero  hay días en que las cosas cambian y uno no se da cuenta en forma inmediata. Ese día Luis le regaló un reloj de pulsera que había pertenecido a su padre, y anteriormente a su abuelo (que había muerto luchando en la Gran Guerra, en la línea Maginot) y aún antes a su bisabuelo, el que había sido marino en la Marina Imperial.

Era un reloj original, un Girard-Perregaux de 1880, probablemente de los primeros fabricados en serie para usar en la muñeca (como protección del cristal, el bisel incorporaba una robusta reja, pues fueron encargados para la Marina Imperial por el Emperador Guillermo II). Pero su originalidad consistía en que marcaba las 8 a.m. y por más que le diera cuerda, no había manera que se movieran sus agujas para cambiar las horas, que dicho sea de paso era la hora en que invariablemente se levantaba todos los días para ir a comprar el periódico.

Lo primero que se preguntó es para qué quería un reloj que no sirve para marcar el paso del tiempo, si de todos modos el inexorable devenir del tiempo transcurre igual aunque no funcione el reloj, y pensó en dejarlo guardado entre otros trastos viejos.

Pero luego pensó que si el tiempo permanecía inmóvil, lo que se desplazaba era el espacio, y entonces a cada hora transcurrida estaría en un sitio un huso horario hacia el oeste. Pensó “dentro de una hora serán las 8 en Nueva York, entonces estaré ahí; diez horas después estaré en Tokio; otras nueve horas y estaré en Veguellina de Orbigo. Y cuando mañana den las ocho, estaré levantándome de la cama en Lonquimay, en plena pampa”. Divagó un rato jugando con estas entelequias.

Finalmente reflexionó que le daba igual, pues como sólo miraba la hora cuando se despertaba (y todos los días se despertaba a la misma hora) cuando mirara el reloj marcaría las 8 y sería la hora correcta. Pasaban los días, los meses y los años y ya nunca se quitaba el reloj, pues le resultaba a un tiempo agradable e inverosímil su aspecto antiguo; algunos ya lo llamaban “el señor del reloj de la guerra”.

Claro que, como se darán cuenta, él no prestaba mucha atención a la hora y el transcurso del tiempo, le daba lo mismo que fuera una u otra hora, o un día u otro día, y el tiempo transcurría sin que se percatara mayormente. Pero llegó un momento que pensó que algo raro sucedía, al mirarse al espejo se veía siempre igual. Sin embargo sus compañeros de trabajo, la gente que conocía, el kiosquero, todos habían envejecido; su mujer había muerto ya hacía muchos años, aunque no sabría decir cuántos, y lo mismo su hijo.

En un primer momento no se alarmó, es más, se sentía bien en la situación de una persona siempre joven, vigoroso. Pasaron muchos años más y sus amigos ya eran ancianos, muchos habían muerto; y ya no estaba seguro de ser feliz en esa situación. Hasta que un día, percatándose que sus nietos ya eran mucho más viejos que él, decidió arrancarse el reloj de la muñeca y lo arrojó a la basura.

Al día siguiente los periódicos publicaban la noticia que había muerto el hombre más viejo del mundo.

                                                               *  *  *



Dalí

Despertó cubierto de sudor. Miró el reloj despertador en la mesita de noche: marcaba las 8. Se dirigió a comprar el periódico como lo hacía habitualmente, pero se notaba excitado, intranquilo por la pesadilla. A su paso veía a los chicos que encontraba a  diario cuando se dirigían al Colegio, con sus guardapolvos blancos, sus risas y sus gritos. Nada había cambiado.

Hacía unos días, en una tertulia literaria en “La Giralda” (cafetería de la esquina de Charcas y Uriburu), Julito había leído su historia “de cronopios y de famas” y atribuía la pesadilla de la noche anterior a la influencia de ese encuentro.

Al llegar al kiosco convidó a Luis con un “Fontanares”y hablaron del tiempo, de política, de fútbol; ya se sentía más tranquilo, hasta que el kiosquero le ofreció regalarle un antiguo reloj de pulsera que había pertenecido a su bisabuelo; un escalofrío recorrió su cuerpo y, aunque recordó el sueño premonitorio, no pudo negarse a recibir el obsequio.

“De nihilo nihilum, in nihilum nihil posse reverti”.

Frase latina de Aulo Persio (34-62 d.c.) que expresa:

“De la nada nada nace, nada puede convertirse en nada”.

De Licónides, personaje de La Comedia de la Olla, de Plauto:

“Sucedió aquello; no se puede hacer que no haya sido hecho”.


CÉSAR J. TAMBORINI DUCA
– León, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
Académico Correspondiente para León
Academia Porteña del Lunfardo
Academia Nacional del Tango

 


sábado, 13 de septiembre de 2025

¡OH YO, VIDA! - Walt Whitman - Nueva York, EE:UU

 










¡OH YO, VIDA!


¡Oh yo, vida! Todas estas cuestiones me asaltan,
del desfile interminable de los desleales,
de ciudades llenas de necios,
de mí mismo, que me reprocho siempre, pues,
¿quién es más necio que yo, ni más desleal?
de los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos
despreciables, de la lucha siempre renovada,
de los malos resultados de todo, de las multitudes
afanosas y sórdidas que me rodean,
de los años vacíos e inútiles de los demás,
do entrelazado con los demás,
la pregunta, ¡oh, mi yo!, la triste pregunta que
vuelve: “¿Qué hay de bueno en todo esto?”
Y la respuesta:
“que estás aquí, que existen la vida y la identidad,
que prosigue el poderoso drama y que quizás
tú contribuyes a él con tu rima”.


WALT WHITMAN  – Nueva York – EE.UU

Walter «Walt» Whitman fue un poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista estadounidense. Su trabajo se inscribe en la transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, incorporando ambos movimientos a su obra. Wikipedia

Nacimiento: 31 de mayo de 1819, West Hills, Nueva York, Estados Unidos

Fallecimiento: 26 de marzo de 1892, Camden, Nueva Jersey, Estados Unidos