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sábado, 5 de julio de 2025

ADOQUINES VIEJOS DE MADRID - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 















ADOQUINES VIEJOS DE MADRID.


Estas calles tuvieron las pisadas de mi padre
soñando un mundo nuevo, supuesto y esperado,
que crecía al borde del abismo, impensado,
que proveen la soledad, los viajes y los barcos.

Esos adoquines, anónimos, situados hace más de un siglo,
olvidaron los ojos de aquel joven, altivo, que soñó
otro continente despreciando la fuente a un costado del pueblo,
la casa de piedra, el fuego, la azada y la montaña.

Este Madrid viejo que hoy recorro, ve caer una lágrima de mis ojos.
Parece querer decirme que soy un extranjero, un extraño…


ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

“EL VUELO MÁS ALLÁ DEL CUERPO”- Jorge Bernabé Lobo Aragón -Tucumán, Argentina

 




“EL VUELO MÁS ALLÁ DEL CUERPO”

— 25 de febrero de 1913 —

-Relato -

Aprendí que volar no siempre requiere alas. Aquella imposibilidad de correr no fue un final, sino un inicio distinto: Me ofreció un don inesperado, el de viajar sin cuerpo, de elevarme más allá de la materia, con la fuerza del alma.

En lugar de quedarme en la ausencia, encontré presencia, porque quien ha sido limitado físicamente, descubre puertas invisibles hacia otras formas de vivir, de sentir, de volar.

A mí,  esta vida que disfruto me concedió el privilegio de una existencia plena: siete hijos, nueve nietos que son mi mayor alegría, y un enorme  trayecto recorrido con amor y sentido.

Viajar sin cuerpo, atravesar el tiempo y la distancia con la fuerza del alma.

En Tinogasta, esa ciudad dormida entre los brazos de la cordillera catamarqueña, el tiempo parece haber hecho una pausa. Las mañanas son lentas, las tardes se diluyen en tonos ocres, y las noches caen con un silencio antiguo, casi sagrado.

Fue allí, una de esas tardecitas, cuando me desprendí suavemente de mi cuerpo físico. Desde mi estado de bilocación, me vi sentado frente a una casa colonial, entre hombres de voz pausada: juez, hotelero, comisario, jefe de correos… todos con la piel curtida por el sol y las palabras. Conversaban con esa lentitud sabia de los que ya han sobrevivido a muchos inviernos. Yo, entre ellos, invisible y lúcido, como un pájaro de alma suelta, atado a un cordel de luz infinita.
El aire olía a tierra seca, a madera vieja, a mate compartido. Era la dimensión desconocida, pero para mí, familiar. Conocía los senderos, los nombres de los ríos y las piedras. Entendía el idioma de los hombres y de los vientos. Así, entre charla y mate, conocí al joven doctor Wálter Penck, apenas veinticinco años, pero con la pasión de los sabios. Venía de Europa, de Leipzig, donde la ciencia lo pretendía, pero eligió la lejanía de esta geografía indómita para dejar su huella.

El viaje que compartimos —aunque uno cabalgaba en carne y hueso, y el otro en espíritu— fue una odisea. Desde Tinogasta a Copiapó, cruzamos la Puna por los pasos cordilleranos más imponentes. Lo vi levantar mapas con manos meticulosas, trazar líneas sobre planchetas que bailaban al ritmo del viento. Pero más que cartografiar, Penck narraba: escribía en un cuaderno de cuero sus asombros, sus dudas, y las bellezas solitarias de una tierra que le hablaba con voz propia.

Salió el 2 de marzo con peones y mulas. El 10 cruzó a casi cinco mil metros el Paso de las Tres Quebradas. El 13, luego del desierto, halló mesa con hule en la Puerta de Paipote. Y el 14 llegó a Copiapó. Recuerdo su mirada al volver: era la mirada de quien ya no es el mismo. El desierto lo había nombrado.

Cabalgamos bajo la luna como testigos mudos de una escena cósmica. El amarillo disco lunar ascendía en el cielo púrpura. Los picos nevados del Inca Huasi y el San Francisco nos observaban en su eternidad. La noche se tornaba suave como terciopelo, pero traicionera. El frío sellaba las mandíbulas y convertía la escarcha en cuchillos helados. Allí, en ese mundo sin agua ni fuego, solo queda cabalgar… o morir.

Y sin embargo, ¡qué espectáculo! Cielos tan puros que la Vía Láctea parecía un río espeso, de ungüento celestial. Cada estrella titilaba como una palabra olvidada. El universo no era negro ni vacío: era una partitura luminosa escrita por Dios. Yo flotaba en ella, invisible, privilegiado, como quien lee el secreto del mundo sin ser visto.
El viento aullaba entre piedras y arbustos como si hablara una lengua perdida. Me recordaba los susurros de los menhires en mi Tafí del Valle. Todo tenía un significado oculto. Todo pedía ser escuchado.
Y entonces lo comprendí: este alemán, este viajero venido de lejos, nos había entendido mejor que nosotros mismos. Había sentido a la Puna, la había amado, la había sufrido. La había caminado con asombro y devoción. Me dio vergüenza. Nosotros, nacidos tan cerca, apenas conocemos su alma.

Desde esta dimensión, hoy le doy las gracias. A él, y al misterio que lo trajo. Porque visitar la Puna es beber del cielo. Y volar por ella —aun sin cuerpo— es conocer un rincón del paraíso.

DR. JORGE BERNABÉ LOBO ARAGON -Tucumán #Argentina #España #México #Mundo

jorgeloboaragon@gmail.com


TESTIMONIO (Persecuciones) - Adrián Néstor Escudero - Santa Fe, Argentina

 



TESTIMONIO (Persecuciones) 

A los que con su heroísmo diario nos testimonian que

“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”. (Jn 15, 12, 13)

Y al notable escritor argentino, Sergio Bartés y su Poema “Páramo”, del libro “Materia Impalpable”, 2005. Con secreta administración.

Y a la Prof. Lic. Liana Friedrich y su Poema “Testimonio”, amiga del alma, poeta sublime, narradora y ensayista, de cuya amistad sembrada junto al Maná de la Palabra, sólo puede recogerse mediante su elocuente testimonio de amor y compromiso con la vida… 

¿Uno?

“Un desmembrado ángel ondea / sobre el fuego en carne viva. / Violentos adjetivos ahogan / el aire sobre la tierra sin vida…”                                 

   Toque de queda. Fue en la “crecida barba de la noche”, que Nadie se encontró con Nada. Cuando charlamos –a escondidas- aquella velada del 2012, su “Materia Impalpable” (Imposible), su alma de poeta “anegado” de sí, buscando en la oscuridad el rostro de “lo naciente” y sólo encontrando pupilas electrónicas de marketing céntrico cegadas de luz –esquina de San Martín y Moreno-, fue que sucedió.

   Nos hicimos amigos. Sin conocernos, claro. Simplemente porque él era un vate y yo un profesional acabado con ganas de serlo... Yo apenas, digo, como el Poema de él publicado en el Nº 161 de la Revista El Arca del Sur: es decir un “Páramo” de angustia y soledad inconquistable. Tal vez sintió lástima de mí. Y yo envidia de él, tan sereno y cálido a pesar de la angustia similar a la que yo rumiaba, mezcla de indignación e impotencia, porque todo era así, siempre había sido así –un “Cambalache”- y parecía que nunca iba a cambiar: injusto, vulgar, insolente y prepotente.; un mundo incapaz de pronunciar las palabras “por favor”, “perdón”, “disculpa”, “me equivoqué”, “¿puedo ayudar?”.

¿Dos?

“… El arco iris se viste de gris / en esta tarde desguarnecida. /Arrasando valles y quebradas / la lluvia con furia arrecia…”

    … El rumor del helicóptero nos desconcentró. Toque de queda. Habían vuelto a conectar nuestros chips. Eran como mosquitos burlones sobrevolando las azoteas de las casas mudas de la ciudad que albergaba un amplio estero del río Paraná, mientras los que velaban el Fin de los Tiempos -con fe ardiente pero esperanza temerosa- encendían por las dudas las tres velas del tercer misterio de la Virgen de Fátima, hasta que la nube radioactiva y los efluvios solares que conmoverían estructuralmente al planeta, cesaran de arrasar –menos a ellos, los puros- con la creación entera, tras empujarla hacia la profética oscuridad total que sobrevendría pronto, y ya anticipada hace milenios por profetas religiosos, intelectuales astro mayas y ocultistas varios, y confirmada más cercanamente -apenas un siglo atrás- por la Mansa e Inmaculada Mensajera de los cristianos...

   Pero sin dudas, Bartés se mostró enajenado cuando, antes del corte de conciencia, le mostré el introito de lo que había pergeñado en aquel instante inesperado –supremo- en el que nos habían dejado conectar mente y alma; ello, debido sin duda al interlapso que mediaba durante el fugaz cambio de turno de los controladores celestiales de por medio…

   Me dijo que no le gustaban los plagios. Yo le dije que no lo era. Que era tomar partes sueltas o palabras sueltas de una obra cualquiera –la suya, y de bardo, por ejemplo- y armar una nueva historia o un novedoso poema con otras partes ajenas o palabras agregadas, y hábilmente combinadas. Todo un Arte, le dije. No es fácil, le dije. Nada fácil. Es como armar un rompecabezas de esos que traban la inteligencia y escandalizan el ánimo, le dije. Pero no me creyó y me negó su e-mail. Hasta deseó que el primer rayo que viniera donde viniera y desde el esperado Fin del espacio y del tiempo, me partiera –literalmente- en dos...

   Por mi parte, triste y desconsolado por la incomprensión de aquel ego poético destrozado, me fui “desvelado... por la ciudad, desatando nudos limitantes", a la cetrina luz ciega de un cúmulo de “carteles apagados” bajo el toque de queda...

¿Tres?

“… Viejos presagios despiertan”...

   El helicóptero policial bajó rápido. A pesar de servirles hasta ahora con mi oficio de cuervo pleitero, de ave de rapiña mezcladora y barredora de conflictos siempre en favor de ellos, me encadenaron por delincuente literario… No hubo cambio de guardia. La “queda” había modificado el cronograma de turnos y detectaron, adventiciamente, la infección… Y así, como un alienígena de la Transmodernidad, fui transportado por ellos a su nave -a modo de un Cristo duplicado ascendiendo a los Cielos-, hasta desaparecer en un tumulto de nubes aguaceras...

   … Sí, me suspendieron en el aire, y luego, con singular destreza, me introdujeron al cepo volador... Todo por robar al silencio nocturno y noctámbulo de aquellas cibervidas clonadas, algunos de sus secretos más temidos y reservados... Uno sabía que sus avanzados chips neuronales podían controlar nuestras mentes, pero no nuestras almas… Uno sabía que, con cada cambio de guardia, podía experimentar el llamado a la total libertad... Entonces, no fue impericia sino infortunio, lo mío (me dije). Me atraparon porque era “su” Toque de Queda... ¿Casualidad o causalidad? Eh aquí la cuestión...

   … Y no habría otra forma de dejar Testimonio de lo que sentía y anhelaba el corazón prisionero por fuera y por dentro, que expresarlo en código semiótico… Y lo había hecho. Antes de que la caña de pescar rebelde me capturara, lo había hecho... Y no importaba que destruyeran las notas tomadas cuando chequearan mis bolsillos... “Lo hecho, hecho está”, fue mi clamor pilatiano más redimido por ya el Doctor de Mundos, por el Cálido Doctor sin Nombre... Entonces supe…

   … Entonces supe, clara e irremediablemente, que dejaría de ser abogado; y, nutrido por los “ecos” inconscientes que se ocultaban en mi nueva psiquis, me propuse reproducirlos –cuando fuera: con Toque o sin Toque de Queda; con Armagedón o sin él- en narraciones, historias y apólogos que se perpetuaran para cualquiera, en cualquier espacio tiempo y universo visible ó invisible, a cualquier hora y bajo cualquier árbol con sombra, y se sembraran en el deja vú de algún alma gemela, o no tanto...

   Me llamarían frustrado, porque en verdad no vería los resultados de mis sueños afanosos... ¿Pero, qué escritor o poeta no lo es cuando la libertad se encuentra encadenada, y la imaginación ya no forma parte del consciente imaginario del inconsciente colectivo? La revolución de los Inútiles Humanistas triunfaría algún día sobre los Soberbios Productivistas robotizados…

¿Cuatro?

¿Cómo los cuatro puntos cardinales que guían al mundo?

“… Huele a tristeza y lamento / el pobre vergel desaliñado, / Opaco, desamparado, yerto…”.

   Tengo -y seguiré teniendo, presumo- “visiones extrañas” sobre el particular, como si algunos espíritus proféticos estuvieran -sin falsa modestia y certera indignidad- alimentado mi alma en ciencia e inteligencia, posibilitándome comprender y aprehender, en todo lo referente a literatura y sabiduría, las enseñanzas del Doctor de Mundos –o de esa divina encarnación hipostática viajera de la que aprendí que proviene todo conocimiento y redención procede sólo de Él, y en la Unidad Trinitaria de Padre e Hijo y Espíritu Santo que lo contiene y expande-; enseñanzas y mandatos que me formaron en algo invisible que acuñara con los nombres de fe, esperanza y caridad, como virtudes esenciales para la edificación “en la roca” de un nuevo mundo, de un nuevo reino, de una nueva humanidad donde fuera posible edificar las primicias terrenas de la unidad en la diversidad de dones, fortunas y talentos…

   Y fue clave para esto la sabia arquitectura pedagógica –escondida detrás de las cortinas de mi ensueño propio-  ensayada con nosotros -improvisados discípulos- merced a un inaudito “Sillón de los Sueños” -o Árbol de la Cruz sacramentado en cibernético engendro espacial-…, donde unas gafas tridimensionales conectadas al conjunto de átomos de nuestro sistema nervioso personal e intransferible –el de cada ser humano viviente y esclavizado por el Señor de Relaciones Públicas-, posibilitaría al cabo reintegrarnos al Todo creado, explotando realidades en sueños, y trastrocando sueños en realidades mediante tan lúcidas como alucinantes historias de existencia-vida y de hombres (otra vez) humanizados…

   ¿Su fin? Procurar manifestar finalmente lo aprendido y aprehendido, precisamente en esos instantes en los que urge el Testimonio -pero verdadero- escuchando, comprendiendo, perdonando y sirviendo fraternal y amorosamente a todo hombre necesitado de volver a Ser para volver a Estar, cableado indescifrable aceitado en misericordia, compasión e indulgencia durante el sesgado y turbulento –apasionante- cauce del Río de la Vida; “visiones y sueños de toda índole” que, algún día, en algún libro, alguien –tal vez yo- terminaría revelando al...

¿Epílogo?

“… En los jardines dormidos, / resabios de gastados rezos / ansían que el reloj inicie, / desde el laberinto del tiempo, / una alada lucecita de esperanza”.

   De hecho, sería el final de un buen principio… Créalo: haya usted o no prendido todavía los tres cirios blancos indicados por el misterioso oráculo portugués de Fátima, y con el objeto diestro y siniestro de salvarse de un provocado, indetenible e inminente Apocalipsis planetario y/o Universal –luego de una segunda y terminal Guerra de los Idiotas que terminaría con cualquier resquicio futuro de paz fraterna- y habiendo seguido o no por Google las instrucciones que devendrían del develado -bajo el pontificado de un Pontífice católico y luego santo, titulado Juan Pablo II- y teorizado, por cierto y asimismo, dentro y fuera de los claustros rumoreantes de la Iglesia Petrina, el antes mencionado misterio virginiano materializado en las sublimes apariciones marianas de Fátima…

   (…Y, al instante, los cielos y la tierra se partieron en millones y millones de hostias consagradas, en una fantástica eucaristía presidida por el Justo en su Cenáculo celestial abierto, de par en par, a los ojos carnales del Cosmos... Y tuve suerte; porque fui una de las bocas hambrientas que recibió el alimento…: un pedazo de papel en el que había garabateado delante de ése, mi amigo-no amigo Sergio B., Poeta, y como Testimonio de un alertado designio, mi primer escrito metafísico imbricado por los signos indelebles de la palabra en la Palabra…).

ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO – Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




sábado, 28 de junio de 2025

LOS ÚLTIMOS PÁJAROS DEL OCASO - Liliana Escanes - Bahia Blanca, Argentina

 











LOS ÚLTIMOS PÁJAROS DEL OCASO


Los últimos pájaros del ocaso...
Veloces... Surcan el celeste intenso del crepúsculo...
Ayer, rosados iridiscentes estallaban al ocaso…
Hoy, celestes espléndidos… Luminosos… Sutiles… Etéreos…
El alma agobiada... a esta hora descansa...
Hoy la hirieron... La lastimaron...
Pero sigue en pie... Y seguirá en pie...
Sí, hasta que Dios disponga lo contrario.


Sí: los últimos pájaros del ocaso...
Veloces... Surcan el espacio...
Las enormes copas de los árboles
van tiñéndose de amarillentos, de ocres…
Eran verdes en el verano… De un verde intenso…
Ahora, poco a poco, se van tornando amarillentas…
De un amarillo-verdoso… De un verde-amarillento…
Y la hojarasca cubre las sendas y las veredas…
Los canteros, los jardines, los huertos… La leve brisa las porta…
¡Quién fuera una hoja arrastrada por el viento!...
Llegaría a lugares lejanos… Muelles, costas, cerros…
Senderos agrestes… Campiñas floridas… Bosques… Plazas y parques…
Y el alma agobiada descansaría más que nunca…
Herida… Lastimada… Dolida…
Pero descansaría… Sí, descansaría.

Aún sigue en pie... Y lo seguirá estando...
Para que también se agobien... Para que también lo sientan...
Al menos, un poco... Los que esperan lo contrario...

Marzo 30, 2021

LILIANA ESCANES -  Bahía Blanca, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL NARANJO - Norberto Pannone - Buenos Aires, Argentina

 









EL NARANJO


El naranjo está en celo.
Mañana,
el azahar le perfuma la cama
y septiembre
le clava los dientes
al redondo y amarillo seno.

Llueve esta tarde.

Esta noche, no sé cómo haré
para huir del recuerdo.
Dejaré la luz encendida
que atraviesa los miedos.

© NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino


ELOCUENCIAS GRISES - Rodolfo Leiro - Buenos Aires, Argentina

 











ELOCUENCIAS GRISES


Si esta tarde de grises elocuencias
exenta de los sáficos efectos,
proyectara mi savia de proyectos
donde masco mi glosa de inclemencias,

donde indago telendas emergencias
en las recles ociosas; mis afectos,
enarcados en tímpanos selectos,
sin la espina venal de las urgencias,

dispensaran ufanas temulencias
indagaran de añejas somnolencias
los sueños inerrantes que he perdido,

hoy tomara, otravez, mi afán de cima
y en la cúspide abierta de una rima
despojase tu imagen del olvido.


 13 de octubre del dos mil seis, en que estoy esperando la llegada de mi querido amigo, el poeta juninense Norberto Ismael Pannone.


©RODOLFO LEIRO, Buenos Aires, Argentina
Poeta y escritor argentino

MIEMBRO FUNDADOR Y PRESIDENTE HONORARIO DE ASOLAPO ARGENTINA

UNA GAVIOTA - Germain Droogenbroodt - Altea, Alicante, España

 








UNA GAVIOTA

 

Desafiando a la lluvia

vuela una gaviota sobre el mar,

una mancha blanca en el cielo gris

de vez en cuando lanza un grito

quizás de desesperación

o de soledad

quién sabe

pero el mar

—ensimismado

no se agita.

de su libro “Reflexiones poeticas”

GERMAIN DROOGENBROODT – Altea, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


RIQUEZA - Gabriela Mistaral - Chile

 










RIQUEZA

 

Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa,
la otra como espina.
De lo que me robaron
no fui desposeída:
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
Como el doble contorno
de dos frutas mellizas,
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida….

GABRIELA MISTRAL

Lucila de María Godoy Alcayaga[2]​ (Vicuña, 7 de abril de 1889-Nueva York, 10 de enero de 1957),[3]​ conocida como Gabriela Mistral, fue una poetisadiplomáticaprofesora y pedagoga chilena. Por su trabajo poético, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945,[4]​ cuando se convirtió en la primera mujer iberoamericana[n 1]​ y la segunda persona latinoamericana[n 2]​ en recibir un Premio Nobel. Wikipedia

PEQUEÑAS COSAS CON EFECTOS POSITIVOS - Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 








PEQUEÑAS COSAS CON EFECTOS POSITIVOS

 

Me sorprendió que no me abriera la Marita. Una señora enjuta con el pelo blanco, se asomó a la puerta mirándome con sorpresa.

- ¿Marita no está?

- No, ha salido a comprar -me respondió la señora con una sonrisa; me causó una impresión agradable.

- Yo soy su suegra, bueno, su madre política -añadió prestando atención en cuál de los dos términos yo encajaba mejor, si prefería el normal o habitual o si yo era un poco presuntuosa, o “pija” como suele pensarse.

- ¡Ah! Soy Rosa su amiga que...

- Sí, me ha hablado de usted, pero no creía que viniera tan pronto. La mujer comprendió mi embarazo y esbozó una amable sonrisa que desvaneció toda tirantez. Empezamos a hablar con toda naturalidad. A

los diez minutos tenía la sensación de conocerla desde siempre. - ¿Aquí la hermosa habitación de invitados? Le dije con cierto énfasis después de un rato de charla.

- Pues ya no -repuso con cierta malicia, me miró un instante y cómo haciéndole cómplice de algo que yo ignoraba, añadió “Voy a enseñarle algo que creo le gustará”, y abrió la puerta, sin más de la habitación de invitados donde yo me había alojado varias veces cuando venía a casa de Marita.

La habitación de invitados había cambiado completamente, me quedé asombrada. En un lado de la ventana casi en el centro de la habitación, había una cuna, una cuna hermosa. Como un robot me acerqué a ella, era preciosa, todo detalle sorprendentemente bien cuidado, colcha de seda, bordes de puntillas, el rosa de fondo el blanco complementado, todo detalle cuidadosamente elaborado.

- Este cacharrito, que no sé cómo se llama, se pone en marcha con sólo que el bebé se mueva, aquello te deja ver cómo duerme desde la puerta. Aquella mujer delgada, de pelo blanco, de voz dulce y de mirada profunda me estuvo hablando de los mil detalles que ella y Marita estaban preparando para ese bebé que estaba por llegar.

- ¿De cuánto está Marita?

- Acaba de cumplir los dos meses y medio.

- Yo de dos, y venía con otro propósito. Quería saber de su decisión.

- Lo sabemos, pero un hijo es siempre una bendición. La miré y me di cuenta que algo sabían, Marita y ella de mi visita y de mi propósito y que ahora, a la vista de aquella habitación con todos

aquellos de detalles para recibir a un bebé que yo creía no deseado, un bebé que de repente era todo amor, dulzura, esperanza, aquella futura abuela, me había derrumbado.

- Con los tiempos laborales y económicos que corren, la familia tiene que ayudar -repuso convencida observando en mi algún gesto divergente. Miré a aquella mujer y sentí que tanto su mirada como la dulzura de su gesto, habían cambiado mi actitud y el enfoque del problema que llevaba a cuestas; otras consideraciones se abrían paso en mi ánimo y por supuesto, otro camino habría que empezar a considerar, como había hecho mi amiga.

                                                                                                                                                       

            SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


UN AMOR QUE FUE: EL PRIMER TANGO-CANCIÓN – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 




 

UN AMOR QUE FUE: EL PRIMER TANGO-CANCIÓN

 

En la cultura occidental una de las fuentes más copiosas de la inspiración lírica ha sido siempre el tema del amor frustrado. Los trovadores medievales entonaban coplas, alboradas y serenatas en las que desgranaban las penas que sentía un caballero por causa de una noble dama, hermosa e impoluta, que, por lo general, no le llevaba el apunte.

Muchos de los sonetti, canzoni y rime que compuso Dante se inspiraron en su amor no correspondido por Beatriz de Portinari, y el frustrado amor de Petrarca por Laura dio como fruto algunas de las mejores composiciones líricas del Renacimiento Italiano. Cuando Werther, el desventurado y pálido protagonista de la célebre novela epistolar de Goethe, se quitó la vida porque amaba a una mujer casada, desencadenó el movimiento romántico en el que más de uno, por penas de amor, buscó que “el tiro del final” le saliese.

Alguien dijo, y con razón, “boca que besa no canta”. Tal vez por eso fue que, por primera vez, un tango nos contó la historia de un amor -con principio, nudo y desenlace- pero sin besos, porque ya estaban ínsitos en él el dolor y el abandono.

Y ese tango fue “Mi noche triste”, con música de Samuel Castriota y letra de Pascual Contursi, quien no necesitó más que dos versos de ocho sílabas para hablarnos poéticamente de un amor no correspondido, de una frustración amorosa. Y eso fue, cuando cachó un lápiz y escribió:

Percanta que me amuraste / en lo mejor de mi vida..

LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA 

"MI NOCHE TRISTE" - tango de Samuel Castriota y Pascual Contursi 

                              Canta Carlos Gardel

https://www.youtube.com/watch?v=NSrTH41__w8&t=2s&ab_channel=LuisAlposta