Bienvenidos

sábado, 28 de junio de 2025

«Una historia kafkiana» - Ángel Medina - Málaga, España

 

«Una historia kafkiana»

Érase una vez un afamado escritor que hacía sus relatos tan reales que el leedor dudaba si leía o soñaba. Le gustaba profundizar en el psiquismo de los personajes y se constituía para él en una verdadera obsesión crear el morbo entre ellos y el lector. A veces se metía tanto en su piel, analizándolos, que cuando trabajaba de noche (en aquel tiempo no existían los ordenadores y rehusaba utilizar la vieja e indestructible “Remington”, prefiriendo hacerlo a mano), en ocasiones tenía la sensación que la tinta impresa en la cuartilla se agolpaba y se elevaba, a modo de pirámide, desde la base a la cúspide, hasta tomar la apariencia del monigote que estaba describiendo.

 August Lapierre esparció su mirada sobre las cuartillas, complaciéndose en el título que le había dado: “Metamorfosis de la belleza”.

Había sido un cortejador, recreando en el relato una serie de beldades a las que pormenorizaba con extrema finura. Raquel tenía los ojos del color de la esmeralda; Sofía poseía una deliciosa boca, esa clase de labios que abarcan la distancia entre los pómulos, y que al sonreír ligeramente se elevan hacia arriba, marcando el gesto de la sonrisa retenida y coqueta. Había también una pelirroja de salvaje voluptuosidad, de nombre Gisele y ascendencia francesa, una mujer ardiente y peligrosa; igualmente describía a Marta, cuyas manos eran de suave terciopelo y sus   dedos finos y alargados, con los que un hombre fácilmente se dejaría palpar. Y también una rubia muy lista ¿cómo se llamaba?... ¡ah, sí!, Estefanía, de cara ingenua, justas proporciones y cuerpo rectilíneo.

El autor de la obra era un hombre felizmente casado. Adoraba a su mujer, tal vez porque no hay mejor amante que el que antes amó estérilmente, y habiendo saboreado mil veces el oropel en su juventud, ahora, en la madurez, al encontrar lo aurífero quedó prendado.

Su esposa poesía juventud y belleza, y por más señas, un cuerpo de ensueño. Era una criolla, dulce durante el día y apasionada al caer la noche. Una morenaza de ojos grandes y rasgados, oscuros como el mar durante la tormenta, de piel tersa, suave. Una invitación constante a ser mimada.

Por motivos profesionales hubo de ausentarse de casa, si bien, cada día la llamaba varias veces; era la primera vez en muchos años que se separaba de ella y la echaba de menos. Por fin, le anunció que regresaría al día siguiente. La mujer, toda gozosa, no fue capaz de reprimir su alegría, diciéndole que le ofrecería esa noche un regalo especial: ella misma.

Todo estaba igual que lo había dejado y los rosales mostraban el esplendor de sus flores. Se fijó en la alternancia de las púas que preservaban la belleza de la flor, y sin saber por qué, como una premonición, sintió un repelús.

Nada más entrar la miró y se frotó los párpados. En aquel preciso momento se sintió invadido por una extraña sensación. Todo, si, estaba igual a como lo había dejado días antes. Pero había algo que no acababa de comprender, y fijándose en ella, con la intensidad que el artista impone a sus ojos durante la talla, se sintió prisionero de la incertidumbre. La criolla se acercó a él y depositó un dulce beso en su mejilla, mirando por el rabillo del ojo al sirviente que sonreía complacido por la vuelta de su señor. Después, le tomó de la mano y se lo llevó tras sí, escalera arriba. Una vez a solas, lejos de cualquier mirada que pudiera resultar en aquel momento indiscreta, se abrazó a su cuello y le besó apasionadamente, cerrando sus ojos. Él, empero, los mantenía abiertos, escrutando cada centímetro de su piel. Acto seguido, mostrándole una franca sonrisa, se separó de él y comenzó a desvestirse. Sin embargo, Lapierre la rechazó cortésmente, diciéndole que se encontraba cansado, en tanto continuaba la prospección de su anatomía, desde los pies a la cabeza.

Al día siguiente, volvió a repetirse la misma escena. La mujer, sin pronunciar explícitamente palabra alguna volvió a mostrarle sus dientes de marfil, en tanto que con un gesto de niña traviesa le invitaba a participar con ella de la fiesta del amor. Pero el escritor volvió a mostrar su reticencia. La situación se prolongó por espacio de varios días, hasta que finalmente ella se decidió por preguntarle:

― ¿Qué te ocurre, August? Desde que regresaste, me has rechazado una y otra vez. ¿Acaso no te gusto ya?

El escritor se atragantó antes de responder. Y juzgando que debía hacerlo, le dijo:

―No sé qué ha sucedido, mi amada Rebeca. He encontrado todo igual que cuando salí de esta casa. Todo, excepto lo más importante para mí: ¡tú!

― ¿Yo? - se extrañó por aquellas palabras que no acertó a comprender- Nada he cambiado, además que tu ausencia duró poco. ¿A qué te refieres?

―Soy yo el primero en no entenderlo. Pero, cuando te miré- y persiste lo que veo- encuentro que, siendo la misma persona, sabiéndote mi mujer, mostrándote tal y como siempre has sido para mí… ¡te encuentro cambiada!  Tus ojos no son ya garzos, como las cristalinas aguas del profunda mar. Tu boca, que antes era como un fresón jugoso es ahora estirada, como el perfil de la luna en su cuarto creciente. Tu melena, negra como una noche cerrada, se ha tornado pelirroja. Tus manos pequeñas se han transformado en largas y los dedos alargados. Y tu cuerpo esculpido a base de un cincel, en el que se apreciaba la precisión de sus sinuosas curvas, ahora lo veo rectilíneo. Por eso, porque te amo profundamente, me resisto a tocarte, porque lo que en ti veo, sé que no te pertenece, y sería como profanar el sagrado altar de tu cuerpo.

Rebeca dio un respingo y prorrumpió en sollozos. Él le dijo que le concediera tiempo para poder clarificar su confuso pensamiento. Pero, por más vueltas que le daba, de igual manera que un caleidoscopio, a base de remover la figura, cada vez se tornaba más compleja. Finalmente, se decidió acudir a un psiquiatra.

Después de escucharle atentamente e ir tomando nota de lo que juzgaba interesante, el restaurador de mentes le dijo.

―Tiene usted un cocodrilo debajo de su cama. Y para que no se lo coma, ha de sacarlo de allí. Usted es un hombre que se dedica a escribir. Es sabido, que el que a tal menester se presta, en buena parte concede al relato, y sobre todo a sus protagonistas, escenas que bien podrían corresponderse con su propia vida. Por eso, los personajes femeninos de la obra que está trabajando, son en realidad la proyección de mujeres a las que usted amó antes de casarse y que ahora, en su mente, han vuelto a hacerse presentes. El subconsciente es un almacén que permanece cerrado, pero cuando se abre una rendija, como con la lámpara de Aladino, salen de él sus duendes. Vivencias del pasado, que tienden a actualizarse caprichosamente, escapando a nuestro control consciente. De esta manera, su intelecto ha concebido el retrato mezclado de aquéllos amores: los ojos de Raquel; la boca de Sofía; el cabello de Gisele; las manos y dedos de Marta y finalmente la figura de Estefanía. Y hasta es posible que, sin usted autorizarlo, pudieran aflorar algunas más con el tiempo. Por eso, debe eliminar esos personajes de su cabeza. Solo así, se librará de ellos y volverá a recuperar la apariencia de su esposa. Por último, deberá contarle la verdad a ella.

August Lapierre salió cariacontecido, si bien se decidió a acometer la tarea impuesta. Cuando habló con Rebeca, ésta se sintió confundida. No obstante, aunque el tiempo pone las cosas en su sitio, no acababa de eliminar aquellos huéspedes incómodos. Al contrario, cada vez que la miraba, según qué parte de su cuerpo, encontraba a las otras mujeres, bien provocándole con la mirada, sonriéndole, aireando la cabellera, extendiendo sus manos hacia él o contoneando la figura. Hasta que su testa empezó a mostrar signos de enajenación.

Un día hallaron el cuerpo sin vida de una hembra que, a pesar de su trágico fin, aun meciéndose por el cuello atado al tronco de un árbol, sus pupilas desorbitadas proyectaban el glauco de una gema. Lapierre se fijó en su mujer, y volvió a encontrar en ella la mirada de antaño en sus grandes ojos oscuros y rasgados.

 Semanas después descubrieron flotando en el río una hermosa muchacha sonriente. Lapierre se fijó en su mujer, y en lugar de la boca curvada como el satélite que nos ilumina halló aquellos labios frutales que constantemente le invitaban al beso.

 Pasó algún tiempo y la esquela necrológica del diario de la localidad invitaba a la misa por el eterno descanso de una mujer de pelo rojizo. Lapierre se fijó en su mujer y observó con agrado que había vuelto a ella el color de su propio cabello.

 El telediario se despachó aquel día informando de un accidente de coche, con la consiguiente pérdida de una mujer, cuyos largos dedos les costó a los bomberos ímprobos esfuerzos para conseguir arrancarlos del volante. Lapierre se fijó en su mujer y constató que sus brazos y manos habían recuperado las medidas de antaño.

Y no pasaron muchos meses cuando desapareció misteriosamente la joven de cuerpo rectilíneo, cara ingenua y medidas antropomórficas ideales. Entonces, haciendo acopio de sus energías, concentró toda su mente, descargando el último personaje y volvió a ver en ella la autopista de su cuerpo.

La noche era apacible y cerrada, escuchándose el cric-cric de los grillos en el jardín y el ronquido del perro a pie de la escalera. Al fiel criado le habían concedido el día de descanso; estaban solos los dos y la besó con frenesí. Deseaba recuperar el tiempo perdido, y tomándola de su pequeña manecita, tiró suavemente de ella, llevándola hasta el dormitorio. Mientras se desnudaba con parsimonia, le preguntó cómo había conseguido solucionar el problema mental que la hacía para él representación de otras mujeres. Y conociendo el manuscrito de “Metamorfosis de la belleza”, pensó que debía de tratarse de la pasión que como escritor ponía en ella. August se recreaba al haber recuperado a su amada, pues de igual manera que sucede con los sueños, que, aun tratándose de algo irreal, es para la mente del soñante tan real como la propia vivencia en la vigilia, había conseguido matar el cocodrilo que amenazaba con comérselo a él, y la consiguiente pérdida de la criolla. En aquel momento sonó el timbre de la puerta de la finca de manera insistente. Sorprendido, se revistió y fue a abrirla, encontrando para su sorpresa a la policía. Interrogado, hubo de confesar sus crímenes, alegando que no tuvo más remedio que matar a sus personajes para salvarse él y asimismo su amor.

Al conocer la historia, estando Rebeca sola en la casa, sabiéndose la causa del desequilibrio de su marido, amándolo, quiso poner fin a la tragedia, si bien tuvo la precaución de poner antes en marcha una cámara para filmar su suicidio. Después, abrió la espita del gas y se acomodó dulcemente en el tálamo en el que durante tanto tiempo había aguardado el instante de ofrecerse a su consorte. Lentamente, el gas fue invadiendo la estancia y la vida comenzó a escapar de su cuerpo. Y, aunque no era capaz de advertirlo, recostada como estaba, sus ojos se fueron tornando vidriosos; la boca, constituida en mueca, se desdibujó, estirándosele; debido a  la invasión del combustible, el cabello  daba la impresión de estar  modificando su color; sus dedos, por las contracciones  al arañar las sábanas parecían  estar  alargándose y en los últimos estertores, sabiendo que la vida se le escapaba, destensándose,  las curvas se esparcieron, dando la impresión de hacérsele  más rectilínea la figura.

¿Y que fue finalmente de Lapierre?

Según cuentan los viejos del lugar pasó años en un centro carcelario; al cabo del tiempo, cuando salió, la obsesión no se había borrado de su mente, aumentándola cada vez que el morbo le hacía visionar el vídeo de su inmolación, en el que ella experimentaba la metamorfosis que su fantasía había imaginado. Y esta vez, no ya en su pensamiento, sino en la cinta grabada. Y así, viejo y achacoso cayó en la vesania, no sabiendo si todo había sido real o producto de su fantasía, o quien sabe, un sueño morboso.


ÁNGEL MEDINA – Málaga, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Blog <autor: https://www.facebook.com/novelapoesiayensayo
Últimas publicaciones autor
https://www.amazon.es/Vaticano-III-Rustica-ANGEL-MEDINA/dp/841661191

https://www.amazon.es/EL-HOMBRE-QUE-PENSABA-MISMO-ebook/dp/B0859M82YW


sábado, 21 de junio de 2025

SULTAN FUTBOLISTA - César Tamborini Duca - León, España

 









SULTAN FUTBOLISTA


El cachorro me veía y acudía
presuroso a gruñirme su alegría;
me miraba los pies, me provocaba
imaginando la gambeta que esperaba;

la pelota rodaba hacia una esquina
y él corría presuroso, sin inquina
aunque yo lo burlara; otra pelota
le tiraba hacia otro lado… estaba rota.

Atento de mis pies al movimiento
respondía aún jugando contra el viento;
si yo fuese entrenador de perro y ‘fóbal’
pa’ enseñarle la chilena, el caño, el ‘goal’

un fenómeno sería de las gambetas
jugando seriamente y sin mis tretas
medio centro, o delantero sin igual
convertido en goleador sensacional.

CÉSAR J. TAMBORINI DUCA - Académico Correspondiente para León, España

Academia Porteña del Lunfardo - Academia Nacional del Tango

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EN ETERNA GRATITUD AMIGO POETA! VUELA ALTO! - Carlos Benítez Villodres, Málaga, España

 








EN ETERNA GRATITUD AMIGO POETA! VUELA ALTO!



VISIÓN DE NUEVOS MUNDOS - Lidia Chiarelli - Turín, Italia

 










VISIÓN DE NUEVOS MUNDOS

(a Dylan Thomas)


Inter sidera versor
(Me muevo entre las estrellas
Inscripción en un antiguo reloj de sol
)


Tus palabras
como parábolas de luz
desvelan visiones
con bordes borrosos
nuevos mundos que se funden
en una inmensidad fluctuante.

En tu oscuridad arremolinada
caigo.

Levántame con alas anchas
más y más alto en el azul.
Tráeme a conocer las vibraciones del sol
donde
las hojas de fuego se evaporan
donde
por fin puedo saborear

el beso de esmeralda
y el aliento índigo

en el abrazo evanescente
del arco iris.


LIDIA CHIARELLI - Turín, Italia

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

POEMA: - Olga Hernández Osorio - Medellín, Colombia

 








POEMA:

Amores Amores peregrinos de fantasía,

Amores entre sueños y olvidos, solitarios,

llenos de melancolía tímidos,

 

sonrientes y escondidos Amores pasionales,

florecidos, reflejo eterno de la pasión,

son delirantes y adormecidos, latidos anhelante...

 

ANA OLGA HERNANDEZ OSORIO - Medellín, Colombia

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


ORIGINALIDADES DE GARDEL - Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina





 

 

 




ORIGINALIDADES DE GARDEL

            Carlos Gardel, en 1917, cantó por primera vez “Mi noche triste”, de Samuel Castriota y Pascual Contursi, e inventó para siempre la forma de cantar el tango.

         Un nuevo estilo en el canto y en la expresión. Y aunque el primer paso fue dado por los autores, lo trascendente y mágico fue que en aquella experiencia fundamental, tanto ellos como el cantor coincidieron en originalidad y talento.

         Atrás quedaban, sin adornos vocales, los estilos y las payadas, para darle lugar al canto melodioso, sentimental y hondo que la nueva creación exigía.

         En síntesis: dedicación, “ángel” y profesionalismo puesto a elevar el valor artístico del tango cantado.

Recordemos ahora las originalidades de este cantor excepcional y fundacional, llamado a encabezar por siempre el registro emocional de Buenos Aires:

1) Si bien el tango “Mi noche triste”, considerado el primer tango-canción, fue cantado por primera vez por su autor, Pascual Contursi, el primero en cantarlo en Buenos Aires, en carácter de estreno, y el primero en grabarlo, fue Carlos Gardel.

2) Entre nuestros cantores populares, Gardel ha sido el primero en incorporar a su arte técnicas del bel canto.

3) Carlos Gardel fue nuestro primer cantor nacional, teniendo en cuenta que ha sido el primero (sino el único) en incluir en su repertorio no solo los géneros que conforman nuestro folklore musical, sino también muchos otros. En total: treinta géneros musicales.
    Que son los siguientes: 
    Balada rusa (1), Canzonetta napolitana (1), Danza (1), Fox-trot (8), Shimmy (12), Jota (1), Pasodoble (5), Fado (4), Pasillo colombiano (1), Bambuco (2), Camel-trot (1), Rumba (2), Habanera (1),Triste (1), Cifra (6), Estilo (34), Triunfo (1), Marcha (1), Vidalita (2), Tonada (17), Cueca (2), Gato (4), Zamba (33), Chacarera (4), Ranchera (5), Serenata (1), Canción (42), Vals (49), Milonga (7), Tango (525),

4) Gardel fue quien creó la manera de cantar el tango, en la que hallamos una sorprendente conjunción de técnica y sensibilidad, que habría de dejar escuela.

5) Si bien el cortometraje “Mosaico criollo”, de 1929, y el largometraje “Muñequitas porteñas”, de 1931, son los primeros filmes sonoros argentinos sincronizados con discos, los quince “cortos” en los que actuó Gardel (de los que sólo se conservan once, incluyendo “El quinielero”) filmados por Eduardo Morera en 1930, fueron los primeros, en nuestro país, en incluir banda sonora en la película. Y esto, gracias al productor Federico Valle, que poseía el equipo sonoro Lee de Forest, equipo que fuera importado tiempo antes por Rómulo Naón.

6) Fue el primer artista argentino que protagonizó películas filmadas en Francia y en Estados Unidos.

7) Fue precursor, también en carácter de intérprete, del videoclip (con los “cortos” de Eduardo Morera ya mencionados), entendiendo por tal al cortometraje que ofrece una representación visual de una canción realizado principalmente para su difusión.

8) Por primera vez en la historia de la cinematografía, y en más de una sala, los operadores se vieron obligados, a pedido del público, a rebobinar la cinta y emitir nuevamente la canción. 

Esto ocurrió por primera vez durante la proyección de la película "Luces de Buenos Aires", con el tango "Tomo y obligo".

9) Fue el primero en cantar por radio en dúplex, en vivo. Lo hizo desde Estados Unidos, mientras sus guitarristas lo acompañaban estando instalados en Buenos Aires en Radio Rivadavia, que sólo ponía en el aire la música, mientras que la radio Grand Splendid tomaba la voz de Gardel por onda corta y la acoplaba a las guitarras, haciendo así completa la entrega. Toda una hazaña tecnológica y humana, considerando la época en que se realizó. Fue el 5 de marzo de 1934.

10) Fue el primero en grabar a dúo consigo mismo, en 1933.

11) Realizó 987 grabaciones, con 772 temas diferentes. Un verdadero récord. 

12) Llegó a grabar en francés, inglés y dialecto napolitano y, por si fuese poco, hasta un par de versos en guaraní, en el tango “Los indios”, de Caruso y Canaro. 

13) Carlos Gardel ha sido el único artista argentino que ha tenido una real trascendencia mundial.

14) Gardel ha sido el único argentino al que se le adjetivó el apellido. Adjetivación hecha como sinónimo de excelencia. ¡Fulano es Gardel!, solemos decir cuando nos referimos a alguien cuya probidad y dominio de una profesión, de un arte o de un oficio es incuestionable y manifiesta. Pero eso sí, se podrá ser Gardel en cualquier ámbito, menos en del canto. Por más bien que alguien cante, nunca decimos que es Gardel. Ahora, cuando alguien canta mal y “se la cree”, recurrimos también al mismo adjetivo pero dándole otro sentido a la frase, y es cuando decimos: Fulano… se cree Gardel.

 


Del 2 al 5 de octubre de 1992, la Alianza Francesa, con el título “El encuentro de dos mundos”, organizó una muestra de humor gráfico de Francia y Argentina, llevada a cabo en el Centro Cultural Recoleta. Se expusieron entonces obras pertenecientes a la Fundación Museo “Severo Vaccaro” y se realizó el primer intercambio por fax entre dibujantes de ambos países, siendo este dibujo con la figura de Gardel el primero en llegar a Francia, vía fax.





LUIS ALPOSTA – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


LA SOMBRA DE NUESTRO CUERPO - Floreal Rodríguez de la Paz - Alcoy, Alicante, España

 












LA SOMBRA DE NUESTRO CUERPO


Va acompañada siempre; siempre,
buscando emocionantes músicas.
Soñadora, con animadversión propia.
Portadora de Ideales como manantiales!
Sombra creadora de horizontes y futuro.
La Sombra que nos acompaña siempre,
tiene propio y gran poder protegido:
¡Es lo que pretendemos defender!
La Sombra es un Archivo, portador
de costumbres personales, únicas.
Acompañan a la ilusión competidora,
con la felicidad de los mejores sueños.
La Sombra no necesita pasaporte; no
porque nace con el reflejo sublime de
su propia magia, siempre luminosa;
constantemente arrolladora conquista.
¡La Sombra es un bello Sueño con vida!
¡Vive de la improvisación volcánica!
¡Nunca molesta, aunque jamás se ausenta!
Menos cuando vive su propia circunstancia.
La Sombra es encantadora, imprescindible;
más si se identifica con su propio Universo.
En su realidad, se hace presente; pero fugaz.
¡Nunca hay Sombra, si falta el brillo de la Luz!
El poderoso mundo de la Sombra es inmune.
¡No es fugaz en la claridad o en los devanes!
La Sombra transmite Arte, enseña y orienta.
¡Nada más importante que su magia envolvente!
Porque La Sombra es, tiene lo que dignifica.
¡Es inconfundible con la realidad impulsora!
¡La Sombra es ilusión breve, fuerza poderosa!
¡El Ser Humano es Sombra de sí mismo!
Puede alardear de su merecido Don Justo.
Sin Sombra somos algo. ¡Pero nada envidiable!
¡Vivir sin la Sombra es aventura impronta!
¡Pudiendo tener buena o mala Sombra, siempre!

Junio ******* 2025

FLOREAL RODRÍGUEZ DE LA PAZ – Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

SERÁ UN NUEVO PECADO? - Marian Muiños - España

 


SERÁ UN NUEVO PECADO?

Este hartazgo de creencias que rondan por toda la redondez del planeta que dicen que ha vuelto a ser plano, como creía Tales (sí, el de Mileto, el del teorema que hipotenúsicamente memorizamos en matemáticas y qué tal vez alguien haya usado; el griego que viajó a Egipto y midió la altura de las pirámides por sus sombras; ése al que Plutarco atribuye un libro de Astronomía escrito en versos), Tales creía, al ver que la sustancia húmeda se convertía en aire, limo y tierra, que sus pies se poyaban sobre un montículo de tierra flotando sobre agua. Y así se salvó de la hoguera, a la que condenaron a Giordano Bruno ( en los años oscuros del medioevo), el que sostenía que la tierra era redonda y existía un universo infinito, con múltiples mundos, pero negaba la Trinidad.

Pero Pitágoras (ay Pitagoras y su otro teorema!), 500 años antes de Cristo, consideraba que la esfera era la forma geométrica perfecta, digna de los dioses creadores.

Tantísimos sabios, astrónomos, y filósofos cambiando de opinión de vez en cuando...

Y ahora,

Será el nuevo pecado?

Me someterán a una nueva Inquisición los habitantes, porque estoy harta de las formas, de lo que veo, de lo que no veo, de la Historia (que ahora es toda mentiras), de extraterrestres e intraterrestres, de iluminados y espabilados, de despertares infinitos, de la muerte que se reencarna, del polvo en el que nos convertimos, de la energía infinita, que no tiene precio pero hay que pagarla...

Será pecado estar tan harta y desear pasearme por universos paralelos, huyendo por esos multiverso, dando saltos cuánticos?

No lo sé, pero por las dudas, y con tanto Apocalipsis anunciado, yo me escapo, una y otra vez, hasta que encuentre, un poco de cordura donde apoyar mi cabeza.

MARIAN MUIÑOS – España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


MENSAJE DE ERNESTO KAHAN - Ernesto Kahan, Israel

 



MENSAJE DE ERNESTO KAHAN

Soy Ernesto Kahan, tengo 84 años. Soy médico, poeta y, por encima de todo, habitante de la Tierra.

Me llegan cientos de mensajes: de solidaridad, de ruegos por la salud de mi familia y del pueblo que, en estos momentos, sufre el horror de la guerra. Me piden que hable, que grabe un mensaje para los movimientos de paz. y que no me olvide de mencionar mis premios de paz.

No voy a mencionar nombres ni premios. Es irrelevante. El único galardón que importa es la paz. Y el mayor reconocimiento es la armonía entre todos los seres humanos y con la naturaleza.

Este mensaje es para todos. Absolutamente todos. Porque todos somos uno, y cada uno debe sentirse parte de todos. Por eso pido que todos se sientan destinatarios de este menaje con amor y humildad.

Desde el refugio anti misiles en mi casa, entre alarmas y explosiones de misiles que caen sobre nuestras cabezas, levanto mi voz para decir: aprovechemos esta crisis dramática para reflexionar.

Reflexionemos sobre el valor sagrado de la vida, sobre el amor que une, sobre la amistad entre los pueblos, sobre la salud, la educación, la democracia...

Defendamos juntos el derecho a vivir en paz. La sonrisa de un niño. El abrazo entre hermanos. La palabra justa.

En nombre de mi esposa, mis hijos, mis nietos, mis compañeros y amigos. En nombre del trabajo honesto y del respeto humano. En nombre de mi pueblo y de todos los pueblos, de sus lenguas, culturas, creencias e ideas. Pido: Unámonos. Que la unidad nos salve. Que la dignidad nos guíe. Y que la paz sea nuestro único destino.


ERNESTO KAHAN – Israel

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LA IMPORTANCIA DE NO CONSERVAR PARA PODER EVOLUCIONAR - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina







Jiddu Krishnamurti (1895/1986)


LA IMPORTANCIA DE NO CONSERVAR PARA PODER EVOLUCIONAR  


Evolucionar implica no conservar. Ejercer el acto de evolucionar implica la aceptación de que se irán produciendo cambios graduales donde se abandona algo para dar bienvenida a lo nuevo.

Está implícito, dentro de las conductas humanas normales, la búsqueda tanto como el deseo de ir conservando cosas a medida que pasan los años y, con ello, la vida de cada uno. Conservar, acumular, reunir desde objetos hasta afectos y también incluimos en esto el conservar relaciones sociales; las que fueren: familiares, conocimientos, amistades.

Empero, estas formas de proceder impiden la evolución personal. Si. Evolucionar implica no conservar. Ejercer el acto de evolucionar implica la aceptación de que se irán produciendo cambios graduales donde se abandona algo para dar bienvenida a lo nuevo. Esencial en todo proceso de transformación. Obvio que para que surja lo nuevo fueron necesarios que acontecieran los sucesos anteriores.

Hay algunos ejemplos que sirven para mostrar bien lo que estamos señalando, que si se dan en la vida cotidiana normal. Quien concluye una carrera universitaria, se gradúa, recibe el diploma correspondiente y no vuelve a comportarse como un alumno. Ahora está convertido en un profesional. No puede conservar sus conductas de alumno sentado en el aula para aprender. Ahora es él quien debe transmitir conocimientos. Si conservara su posición de estudiante no podría ejercer el ahora bien logrado lugar profesional. ¡Y hay tantos ejemplos más que el lector encontrará por sí sólo con sólo recorrer su propia vida!

Los vínculos afectivos

Pero aun así lo usual es que, en otro tipo de situaciones, la persona persiga el deseo de conservar en su vida conductas y actitudes que son, precisamente, las que debe abandonar si es que, realmente, está dispuesto a evolucionar. ¿Cuántas veces hemos escuchado a alguien quejarse de que no pudo hacer tal o cual cosa que entendía importante para su vida “porque los demás no me acompañaron”?

Grave error. Hay que entender que muchas veces evolucionar implica que algunos vínculos afectivos habrán de disolverse o quedarán en el camino. Aún si se los reencuentra en un momento futuro aquellos temas que antes los unían ya no tendrán vigencia. Cada quien habrá avanzado por el sendero que le resultó necesario.

Por eso hay que comprender que, a lo largo de la vida, quien está decidido a lograr una evolución personal permanente, verá cuántas relaciones interpersonales quedan en el camino. No hay nada de malo en ello. ¡Lo malo es quedarse detenido en la evolución por conservar vínculos que ya no tienen objeto ya de ser!

Quien ha logrado hacerse de un psiquismo adulto (lo que implica el ejercicio del pensamiento racional reflexivo positivo creativo y proactivo) no encuentra en esto daño alguno puesto que puede decirse que se trata de una ley de la vida humana: la evolución es algo absolutamente personal tanto en el sentido como en la velocidad y muy rara vez se da el hecho de que dos o alguno más coincidan en esos factores. Algunas ocasiones acontece. Pero es lo menos usual.

"No conservar", en Occidente y Oriente

En la cultura Occidental la idea de “no conservar” es percibida como desagradable. Como una pérdida que debe lamentarse. Ello entraña un contrasentido: es pretender hacer cosas nuevas (la evolución) pero manteniendo las mismas conductas que hasta hoy (el conservar). Y quienes así lo han intentado pudieron constatar la ingrata tensión emocional y mental que esto provoca puesto que se está intentando hacer algo del orden de lo imposible. O conservo esto que tengo hasta aquí. O me decido a modificar para poder avanzar y, por ello, es menester dejar aquí lo que traía conmigo.


ANTONIO LAS HERASBuenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA