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sábado, 24 de mayo de 2025

EN TORNO A LA LITERATURA, LA MUJER Y EL POEMA - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 



EN TORNO A LA LITERATURA, LA MUJER Y EL POEMA

La mujer habla dos idiomas: uno de ellos es verbal.

Shakespeare

Siempre he sostenido que la lectura es errática, tan errática como las mujeres. Uno siente las palabras, los sonidos, el gesto, la ternura, lo evocado. Como en las mujeres. También es importante saber cómo leemos en nuestra época, de la misma manera en cómo escribimos. Leer, no nos olvidemos, no es descifrar. No es un tema menor, no tengo ganas de escribir mucho pero creo ser claro. Los silencios, los objetos, los mundos son otros. Y por lo general una parte de descerebrados manejan la industria cultural, críticos que son un coro de aprobación, seres que en el fondo son esclavos de su ignorancia. Inconmovibles sin remedio. Como los ortodoxos y los dogmáticos.

En verdad me decepciona, leedor. No es que haya pensado, en algún momento, mucho mejor de usted; pero que se acerque a esta columna para saber algo de las mujeres que he conocido o he amado, me parece de una indiscreción, de un huroneo lamentable. De esta manera advierto lo cursi; lo vulgar, lo ridículo. Hasta lo presumido, me atrevería a decir. Cómo escribir de aquella bella joven con quien descubrí los barrios míticos de La Boca o Barracas; qué mencionar de la pasión desatada por esa mujer de apellido itálico y perfil griego en el Jardín Botánico, mientras evocábamos lecturas y soñamos el mar desde el dolor y la desesperanza. O aquella otra, en el puerto de La Coruña, con la cual corrí, entre adoquines y grúas, una madrugada de verano antes de partir a Lisboa. No, rocambolesco lector, no hablaré jamás de esas mujeres. Le hablaré de otras. La insustancialidad, búsquela en otra parte. En los discursos de nuestros burócratas, en la televisión, en el mercado del arte, en la industria del fútbol, en las teorías de los intelectuales trepadores, por ejemplo. O en nuestros gobernantes.
Hablaré de las musas; de esas hembras eternas, complejas, reticentes. Y tal vez (es una vana esperanza) le sirva para descubrir el universo de Akutagawa o el de Kenzaburo Oé.

En esencia, el primer tratado de ciencia de la literatura o de preceptiva que jamás se haya escrito, es La Poética de Aristóteles (380-322 a. de n.e.). Sus reglas estuvieron en vigencia hasta el romanticismo. La importancia de la obra, su mayor mérito estriba en la capacidad que demuestra para la crítica literaria. Definió, por vez primera, los géneros literarios. Todo lo que es creación es poesía, para Aristóteles. Habla de la poesía homérica, la comedia antigua, la tragedia creada por Esquilo y por Sófocles. Hablará del lenguaje poético, apreciaciones sobre el vocabulario, la necesidad de unidad, entre otros temas.

Menos conocida es La Poética del crítico español Ignacio Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea (1702-1754). “El fin de la poesía es el mismo de la poesía moral”, se equivoca don Ignacio. Con esta sentencia niega el arte en sí.

El Ars Poetica de Horacio pertenece a la más larga de las Epístolas de Quinto Horatius Flaccus, compuesta alrededor del año 14 y dedicada a los Pisones. Afirma la regla absoluta de la unidad, sin la cual no existe obra de arte. La originalidad no consiste en la novedad del argumento sino en el proprie dicere. “Tu palabra se distinguirá de la de todos los otros si hace sentir como nuevo el vocablo conocido”. Influirá en el teatro francés a través de la traducción de Boileau. Fue traducida al inglés por Ben Jonson. Horacio perteneció al círculo de los poetas de Augusto, protegidos por el Mecenas. Es considerado uno de los más grandes poetas romanos por la perfección de su forma.

Algo que deberíamos recordar. Nos dice monseñor Eugenio Guasta que “don Ramón Menéndez Pidal, cuando analiza el lenguaje de la santa Teresa de Ávila, señala que el habla de aquella, que escribió en el siglo XVI, es el castellano abulés de fines del XV, el idioma oído en su infancia y añade que la autora de Las moradas, si tenía que elegir entre una palabra culta poco usada y otra de raíz popular, elegía esta última, para quitar toda afectación a lo que escribía.

L' Art Poetique del escritor y poeta francés Nicolas Boileau-Despréaux (1636-1711) se publicó en 1674. Está inspirada en la poética de Horacio. Trata el arte de la poesía como vocación y oficio individual. Le aconseja al poeta un saber gramatical estricto, una autocrítica ceñida y una decorosa sinceridad. Estudia el epigrama, la elegía, el soneto, el madrigal, etc. También la epopeya, la tragedia y la comedia. Hablaré también de cuales deben ser los hábitos y costumbres del escritor. Como normativa individual. Lleva una concepción estética sustentada en la razón, el buen uso y el sentido común. Boileau enseña que la belleza debe buscarse en la simple verdad de la naturaleza. Critica, además, la postura afectada o enfática. Para él son requisitos esenciales: una inspiración controlada por la razón, un estilo espontáneo reforzado por el oficio y la técnica a imitación de los antiguos. Pone, finalmente, el acento en el oficio literario y en la responsabilidad técnica y artesanal del escritor.








Aquí están las musas, ingenuo lector. Y en las páginas de Mariana Alcoforado o en los poemas de Louise Labé, “la bella cordelera”, poemas líricos sobre el amor insatisfecho. Y en una de las grandes poetas de la literatura universal, Gaspara Stampa (1523-1554), conmovedora. En sus Rimas veremos la desesperada pasión, la trágica y apasionada mirada de una mujer que nos recuerda a la pintora caravaggista Artemisa Gentileschi (marginada de los libros de historia del arte hasta hace dos décadas) o a la tormentosa y desenfrenada Camille Claudel, una mujer donde el genio iba de la mano con la belleza. Le recomiendo, por ahora, que descubra a Gaspara Stampa, la poeta del Cinquecento veneciano, que sostiene el código poético pretrarquista. Estas son parte de las mejores mujeres de la humanidad. Juntas a Hipatia, claro.

Me gusta pensar lo que postulaba Italo Calvino: “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”. Caro lector, hábleme de sus mujeres. Algo más: casi no utilizo el teléfono celular. No es una virtud, es sólo un placer de caminar por las calles, por las plazas sin necesidad de él. Y vivo, rio, nado, voy a la cancha de Independiente y fumo en pipa. Tabaco holandés, claro. Y, mientras leo, miro mujeres bellísimas. Esas mujeres elegantes - cada vez se ven menos - con porte decidido, de caminar con buena postura. Esas mujeres que nos dan confianza, que al observar la posición de los pies nos hablan de un atractivo, del atractivo de sus caderas. Pues nos estamos despidiendo. Soy un deambulador de la ciudad, un flâneur. No se olvide. Y vuelva a leer a Paul Auster.

Buenos Aires, noviembre 2024

CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 17 de mayo de 2025

HABLO DE LA POESÍA - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

ALGO ME QUEDA - Norberto Pannone - Buenos Aires, Argentina

 









ALGO ME QUEDA


Cuando al fin el desmayo

de la postuma trova se detenga,

es posible que encuentre mi inocencia longeva

y asombrado module

el gastado preludio, que de aquel casto niño,

todavía me queda.

 

NORBERTO PANNONE – Poeta y escritor argentino

BERTA VIDAL de BATTINI - San Luis, Argentina

 











LA SELVA


Sobre la ancha espesura prorrumpen las banderas
sangrientas del incendio, blandidas por un viento
que se encrespa en los agrios aullidos de las fieras
y se alarga en el filo de un enorme lamento.

Crece un tropel urgente y angustioso de huída
y un gran temblor de vuelo se quiebra en el ramaje:
en un continuo estruendo tirita sacudida
la caverna sonora de la entraña salvaje.

La brasa hoguera turbas de centellas vomita,
de copas cercenadas el vendaval se alfombra,
y cada tronco estalla su vital dinamita
sobre un mar de oro hirviente y una costa de sombra.

Montañas de humo negro cierran el firmamento,
apagan las estrellas y al sol empalidecen,
para abrir en sus grutas el mechero opulento
de las llamas que corren, saltan y se embravecen,

la impetuosa borrasca de la selva incenciada
traga espacios y alturas con urgencia insaciable:
es la tierra que se alza con la cresta inflamada
y es el cielo del cielo que desciende implacable.



BERTA VIDAL DE BATTINI - poeta y linguista puntana (1900- 1984)

EL VERSO SUTIL QUE PASA O SE POSA - Rubén Darío - Nicaragua

 















EL VERSO SUTIL QUE PASA O SE POSA


El verso sutil que pasa o se posa
sobre la mujer o sobre la rosa,
beso puede ser, o ser mariposa.

En la fresca flor el verso sutil;
el triunfo de Amor en el mes de abril:
Amor, verso y flor, la niña gentil.

Amor y dolor. Halagos y enojos.
Herodías ríe en los labios rojos.
Dos verdugos hay que están en los ojos.

¡Oh, saber amar es saber sufrir!
Amar y sufrir, sufrir y sentir,
y el hacha besar que nos ha de herir…

¡Rosa de dolor, gracia femenina;
inocencia y luz, corola divina!
y aroma fatal y cruel espina…

Líbranos, Señor, de abril y la flor
y del cielo azul y del ruiseñor,
de dolor y amor, líbranos, Señor.


RUBÉN DARÍO - Nicaragua

Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío, fue un poeta, escritor, periodista y diplomático nicaragüense. Fue máximo representante del modernismo literario en lengua española. Wikipedia

Nacimiento: 18 de enero de 1867, Ciudad Darío, Nicaragua

Fallecimiento: 6 de febrero de 1916, León, Nicaragua

ESTOY MÁS MUERTA, QUE LA MISMA MUERTE - Luz Samanez Paz - Ica, Perú

 
















ESTOY MÁS MUERTA, QUE LA MISMA MUERTE


En las telas de la vida
se desvanecieron
los colores de los sueños.

Huyeron las celestes palomas,
por las últimas
grietas del mundo

En mi copa de cristal,
fulgura sangre de rojos ñujch´us
i alma de blancas rosas...

La divina embriaguez,
de los bohemios.

Sobre el lago ya no vuelan
como un sueño de nieve,
los cisnes...

Ya no hay vino de amor,
en mi copa.

I el alma fría del invierno,
entre los marchitos rosales
de queja...

La noche envuelve mi camino
i en la sombra,
percibo tu mirada.

¿Quién sabe que al final,
la propia oscuridad
será el olvido?

Sin sentir,
sin pensar,
estoy más muerta,
que la misma muerte.


©LUZ SAMANEZ PAZ, poeta y escritora peruana

ALMA MATER YPRESIDENTE INTERNACIONAL DE ASOLAPO

DESDE LA ETERNIDAD

POSTERGACIONES - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 








POSTERGACIONES


Latidos acrecentados por la angustia
de fracasar, día a día, en la empresa
deseada desde el tiempo adolescente
por dejar una huella marcada e indeleble.

Transcurre el tiempo, las semanas,
los meses, los años y las década
mientras vas postergando lo anhelado
para cuando sea ese tiempo, el adecuado.

Habías decidido, muy de joven, convertirte
en único e irrepetible, ser bien diferente
a los otros; a quienes consideraste fracasados.
Mas, ahora, tu instante final te ha convocado.

Usaste las jornadas para realizar aquello
que los demás dijeron era lo útil, lo importante.
Temeroso, nunca abriste el portal de tus esencias.
Ya no puedes hacerlo. Mueres, y has fracasado.


ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

 


AVELLANEDA - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 







AVELLANEDA


No quedará en el viento ni en la sombra.
Es parte de mi infancia, de mi vida.
Aquí veo a mis padres brindar en cumpleaños.
Aquí veo los cinco nacimientos.
A hermanos, primos, tíos, vecinos y ventanas.
Habitaciones limpias con relojes antiguos, visillos,
lámparas con caireles, trinchantes de madera.
Recuerdo un terraplén, unos canarios,
los siete puentes, el Riachuelo.
Y aquella vaga reja donde una niña
aún mira hacia la calle arbolada.
Exhorto dioses venturosos en el tiempo:
Cecconato, Grillo, Maldonado.
Crecí escuchando la lengua gallega
y otra castellana de mares e insurrectos.
(La turba maldecía muros, colegios, lecturas).
Sabía de azoteas, de sueños sobre el alba
y patios, perros callejeros, malvones.
A veces la memoria recorre almacenes,
historias vedadas, amantes hostigados.
Cierta epopeya barrial, cierta leyenda.
Digo Mariano Acosta, digo Pavón,
digo Villegas. Cosmogonías de Piñeyro.
Entonces percibo el eco de otra soledad,
otro silencio. Es parte del viento,
de una sombra plural en la vigilia.
Un símbolo que acecha inagotable.

Abril de 2025

CARLOS PENELAS - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Y EN EL ÁNIMO - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 













Y EN EL ÁNIMO


El niño ha dejado
el cuaderno en la repisa
no quiere terminar el deber
el de todos los días
que su profesora le manda.

Y no comprendo que le has dicho
pues después de oírte
ha recogido el cuaderno
y se ha puesto ha terminar el deber.

He negociado con él
como siempre se hace
cuando algo quieres obtener
y para saber cómo las cosas
que tiene que hacer
mucho ánimo hay que tener.



SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ALBERT EINSTEIN 70 AÑOS DESPUÉS 1955-2025 – No violencia, pacifismo, infinito.- Gabriella Bianco - Venecia, Italia

 



ALBERT EINSTEIN 70 AÑOS DESPUÉS 1955-2025 – No violencia, pacifismo, infinito

 

En nuestra era cada vez más secular y cínica, muchos buscan en los rincones más remotos del mundo algún tipo de espiritualidad, un sentido de lo sagrado sin lo sobrenatural. Pero ¿qué era esta religión cósmica que Einstein esperaba que el mundo entero abrazara? Einstein imaginó una espiritualidad tan radical que lo llevó a rechazar todas las religiones del mundo como inútiles.
Hacemos un llamamiento como seres humanos a otros seres humanos: recuerden su humanidad y olviden el resto. Si podéis hacer esto se os abrirá el camino hacia un nuevo Paraíso; Si no lo hacemos, nos enfrentaremos a la
amenaza de la extinción universal. El Manifiesto Russell-Einstein, 9 de julio de 1955

Einstein, físico

Albert Einstein es una de las figuras más significativas de la historia del siglo XX, habiéndose hecho universalmente conocido en 1905, gracias a la que ha pasado a la historia como la ecuación más famosa del mundo: E = mc 2 . Su fórmula revolucionó el mundo de la física; relacionando la masa, hasta entonces considerada una magnitud física independiente, con la energía a través de la constante c que corresponde al cuadrado de la velocidad de la luz en el vacío.

Pero no fue por haber establecido la equivalencia de masa y energía que recibió el Premio Nobel de Física en 1921, sino más bien «por sus contribuciones a la física teórica , en particular por el descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico ».

Einstein el pacifista

Unos años antes, en 1914, la redacción del llamado Manifiesto de los Noventa y Tres había marcado el inicio del compromiso pacifista del físico. El Llamamiento al mundo culto fue firmado por noventa y tres de los más famosos representantes de la cultura y la ciencia alemanas. Einstein se había negado a firmar el manifiesto a favor de la Primera Guerra Mundial, respondiendo con la publicación de un contramanifiesto: Llamamiento a los europeos. El objetivo era rechazar la lógica de la guerra para unir las fuerzas de Europa más allá de los nacionalismos.

Henrik Syse, del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo y del Comité del Premio Nobel de la Paz, analizó el pensamiento pacifista, marcado por la biografía del físico alemán, reflexionando sobre los diversos tipos de pacifismo que lo caracterizaron y se sucedieron a lo largo de su vida. Einstein, de hecho, tuvo la oportunidad de alternar cuatro tipos de pacifismo: el absoluto, durante los años de la Gran Guerra; instrumental y científica, alrededor de 1932; Relativo a la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, en la última década de su existencia propuso un pacifismo institucional-jurídico. Su pacifismo podría definirse en cierto modo como pragmático. Lo que es cierto es que el suyo no era un pacifismo integral, en el sentido de que frente a Hitler y la muerte de Gandhi, a Einstein le resultó imposible aplicar la no violencia integral. Se reconoció como el intelectual por encima de la refriega, devolviendo a la sociedad su mirada crítica.

De hecho, Einstein criticó duramente a quienes habían “traicionado” su misión como intelectuales al no defender colectivamente la paz y la democracia. También tomó posición unos años más tarde, cuando, a pesar de estar del lado de los Aliados, criticó la idea de utilizar la fisión nuclear como arma. En 1955, poco antes de su muerte, firmó junto con el filósofo Bertrand Russel el Manifiesto Russell-Einstein, que pretendía hacer reflexionar a los dirigentes políticos sobre el destino de la humanidad en caso de utilización de la bomba de hidrógeno.

El Manifiesto Russell-Einstein, 9 de julio de 1955

El 9 de julio de 1955 se presentó en Londres el documento más importante jamás escrito denunciando la amenaza que suponen las armas nucleares para la humanidad. Generalmente se lo conoce como “El Manifiesto Russell-Einstein” y fue concebido por Bertrand Russell, el gran filósofo-matemático, y el famoso científico Albert Einstein.

En la trágica situación que enfrenta la humanidad, creemos que los científicos deberían reunirse en asamblea para evaluar los peligros que han surgido como resultado del desarrollo de armas de destrucción masiva y discutir una resolución en el espíritu del siguiente proyecto de documento.

En esta ocasión hablamos, no como miembros de esta o aquella nación, continente o fe religiosa, sino como seres humanos, miembros de la especie humana, cuya supervivencia está ahora en riesgo. El mundo está lleno de conflictos. Casi todos los que tienen conciencia política tienen creencias firmes sobre al menos uno de estos temas; Pero queremos que, si podéis, dejéis de lado esas creencias y os consideréis únicamente como miembros de una especie biológica que ha tenido una historia notable y cuya desaparición ninguno de nosotros desea. (…)

Necesitamos empezar a pensar de una manera nueva. (…) la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué medidas se pueden adoptar para evitar una confrontación militar cuyo resultado será inevitablemente desastroso para todas las partes?

Las nuevas bombas son más potentes que las antiguas y mientras que una bomba A (bomba atómica) podría destruir Hiroshima, una bomba H (bomba de hidrógeno) podría destruir las ciudades más grandes, como Londres, Nueva York o Moscú. No hay duda de que en una guerra con bombas H se podrían arrasar grandes ciudades. Pero este es uno de los pequeños desastres que tendríamos que afrontar. Si todos en Londres, Nueva York y Moscú fueran exterminados, el mundo podría recuperarse del golpe en el transcurso de unos pocos siglos.

Ahora es posible construir una bomba 2.500 veces más potente que la que destruyó Hiroshima. Una bomba de este tipo, si explotara cerca de la superficie de la Tierra o bajo el agua, emitiría partículas radiactivas a la atmósfera. Estos caerían gradualmente y alcanzarían la superficie de la Tierra en forma de polvo o lluvia mortal.

Nadie sabe hasta dónde pueden propagarse estas partículas radiactivas en el espacio, pero expertos autorizados coinciden en que una guerra con bombas de hidrógeno podría acabar con la raza humana. Se teme que si se lanzaran muchas bombas H se produciría un exterminio universal, rápido sólo para una minoría, pero una tortura lenta de enfermedades y una desintegración gradual para la mayoría.

Ésta es entonces la pregunta que os planteamos, dura, aterradora, inevitable: ¿acabaremos con la raza humana o la humanidad renunciará a la guerra? La gente no se enfrentará a esta alternativa porque es muy difícil abolir la guerra.

La abolición de la guerra requerirá limitaciones a la soberanía nacional, pero lo que probablemente más impide entender la situación es el sonido vago y abstracto del término “humanidad”.

Si bien un acuerdo para abandonar las armas nucleares como parte de una reducción general de armamentos no constituiría una solución permanente, podría cumplir propósitos importantes. En primer lugar, cualquier acuerdo entre Este y Oeste es positivo en la medida en que tiende a reducir la tensión. En segundo lugar, la abolición de las armas termonucleares, si cada parte creyera en la honestidad de la otra, reduciría el temor a un ataque repentino al estilo de Pearl Harbor, que ahora obliga a ambas partes a un estado de aprensión nerviosa.

La mayoría de nosotros no somos neutrales en nuestros sentimientos, pero como seres humanos debemos recordar que si los conflictos entre Oriente y Occidente han de resolverse de una manera que sea agradable para todos, incluidos Oriente y Occidente, debemos recordar que...

Nos espera, si sabemos elegir, un progreso continuo en felicidad, conocimiento y sabiduría. ¿Deberíamos en cambio elegir la muerte, porque no podemos renunciar a nuestras oposiciones?

Resolución final:

Invitamos al Congreso, y con él a los científicos de todo el mundo y al público en general, a suscribir la siguiente resolución:

 “En vista de que en cualquier guerra mundial futura seguramente se emplearán armas nucleares y que estas armas amenazan la existencia continuada del hombre, instamos a los gobiernos del mundo a comprender y declarar públicamente que su objetivo no puede lograrse mediante una guerra mundial, y los llamamos, en consecuencia, a encontrar medios pacíficos para la solución de todos sus agravios”.

La religión cósmica de Albert Einstein

“Conduciré al lector por el camino que yo mismo he recorrido, un camino bastante accidentado y tortuoso, pues de lo contrario no puedo esperar que se interese mucho por el resultado al final del viaje”.

Albert Einstein, Consideraciones cosmológicas sobre la teoría general de la relatividad (1917 ).

En “Soy parte del infinito”, Kieran Fox explica que el físico alemán no imaginó un paraíso, pero estaba convencido de que la ciencia podía abrir las puertas a una nueva forma de sacralidad. Legendario durante su vida, famoso en todo el mundo por haber revolucionado la física, Einstein pasó sus últimas décadas obsesionado con la búsqueda de una teoría unificada de toda la física, desde el electrón infinitesimal hasta la inmensidad de las galaxias. Para Einstein, esta búsqueda de la unidad era "el deber más alto y más sagrado" y prometió que nunca perdería la esperanza "de que este objetivo, el más grande de todos, pueda realmente alcanzarse".

Pero la física no era la única unificación que esperaba lograr. Igualmente ambicioso fue su deseo de unir a toda la humanidad en una comunidad global pacífica. El nuevo tipo de conciencia imaginado por Einstein, que ya no estaba prisionero de la individualidad, podría decirse que es "una parte del Infinito". En su pacifismo espiritual, Einstein creía que era derecho de todo ser humano en la Tierra tener el sentimiento de ser un elemento de lo eterno, lo que él llamaba "religión cósmica".

Al igual que su teoría del campo unificado y su esperanza de paz mundial, el renacimiento espiritual que anhelaba sigue sin cumplirse. Aunque Einstein creía que los humanos estaban “hambrientos de alimento espiritual”, acusó a su época de ser “bárbara, materialista y superficial”. La espiritualidad de Einstein era algo más: una amalgama casi alquímica de mente y materia, una nueva síntesis de espiritualidad noble y ciencia avanzada, superando la división entre cuerpo y alma, entre arriba y abajo, entre Cielo y Tierra.

Sin embargo, tanto las religiones tradicionales como la ciencia han mantenido la división entre cuerpo y alma, entre arriba y abajo, entre Cielo y Tierra. Para Einstein, unificar la física y unir a la humanidad eran dos aspectos de una única búsqueda espiritual, "una nueva forma de pensar" para ayudar a la mente humana a "elevarse a niveles superiores". La religión cósmica de Einstein exige un salto cuántico en la conciencia, un reconocimiento pleno y final de que la realidad física estudiada por la ciencia y los reinos fantásticos explorados por el espíritu es en realidad una y la misma.

En la madrugada del 18 de abril de 1955, falleció en Princeton, Nueva Jersey. Einstein, un pacifista declarado de toda la vida, ciertamente no renunció a sus ideales a medida que se acercaba su fin. Sólo cuatro días antes de morir, firmó un llamamiento a la paz en el que instaba a los hombres a dejar de lado las creencias personales y los prejuicios políticos. “Recuerda tu humanidad […] y olvídate del resto.”

El día antes de morir, Albert Einstein hizo las paces con la idea del final: «He hecho mi parte. Es hora de irse." Sobre la mesa junto a su lecho de muerte yacía el borrador manuscrito de un discurso en el que abogaba por "ideales universales de paz". La búsqueda de una teoría unificada ocupó las últimas décadas de Einstein, pero la búsqueda de la paz ocupó sus últimos días, si no sus últimas horas. Einstein dejó un magnífico legado intelectual que lo sobreviviría, aunque sabía mejor que nadie que su obra estaba inconclusa. En la tierra, le aguardaba una forma eterna de inmortalidad debido a su altísimo carácter moral e intelectual.


GABRIELLA BIANCO - Venecia, Italia

PRESIDENTE DE ASOLAPO  ITALIA – 

MIEMBRO HONORÍFICO Y EMBAJADORA DE ASOLAPO ARGENTINA