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sábado, 21 de septiembre de 2024

PRESENCIA DE LA LENGUA CASTELLANA - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 



PRESENCIA DE LA LENGUA CASTELLANA

 

En un reportaje a Wislawa Szymborska le preguntaron que poeta contemporáneo le recomendaría leer a un joven. La poeta polaca respondió: Ovidio. La gran literatura siempre adquiere una actualidad renovada a la luz de las nuevas generaciones. Si utilizamos -como nos enseñó el profesor Héctor Ciocchini- las temáticas y métodos propuestos por Aby Warburg, para desentrañar las raíces de nuestra herencia hispánica y sobre todo comprender la naturaleza del acto de creación, entendemos con claridad la respuesta de Szymborska. 

Quiero rendir homenaje a dos espíritus supremos que tanto hicieron por la educación, enseñando el lenguaje en el lenguaje mismo así como Hegel afirmaba que se debe enseñar a nadar nadando. Me refiero a Pedro Henríquez Ureña, el humanista dominicano, y a nuestro querido ensayista, crítico y poeta, don Arturo Marasso. 

Leer y estudir el ámbito de ciertas lecturas hicieron de mi un lector atento y particularmente lírico. En mi poética hay dos vertientes. Me confieso nieto de Quevedo y de la lírica gallega. 

En Poesía Española, ensayo de métodos y límites estilísticos dice Dámaso Alonso cuando habla del hipérbaton: "Hay que tener en cuenta la enorme polisemia de la posición "de", y no escandalizarnos por asociar como ejemplos valores muy diferentes: "de los dos ojos... llorando", "de largos reinos...señor" (Poema del Cid). Y en el otro extremo: "de tu balcón sus nidos a colgar" (Bécquer); "del limonero entre el follaje oscuro" (A. Machado)".

En este ejemplo Dámaso Alonso nos demuestra que la violencia del lenguaje usual no es esencialmente distinta de las más osadas de Góngora. Pero más allá del análisis crítico nos sirve para admitir la divinidad de un verso, la fina sensibilidad, la cultura auténtica expresada con delicada espiritualidad.

¿Qué queremos decir? Que la literatura española, y fundamentalmente su poesía, está dentro de la gran poesía de la humanidad. Su intensidad, sus altas metas, su variedad, prueban también el núcleo lírico popular en la tradición hispana, el inmenso tesoro de su poesía.

Debemos señalar para aquellos que supuestamente están en el camino del arte contemporáneo buscando originalidades, giros sorprendentes, estructuras distintas, analizando o partiendo de versos casi indescifrables, queremos decir, repito, que tanto Garcilaso como Quevedo son poetas modernos. Y que sus literaturas tienen una inalienable unicidad, alma de la obra y de lengua.

Las lecturas de juventud son por un lado poco provechosas pues hay impaciencia, distracción y falta de método. Por otro lado está la pasión, la propuesta de modelos. Cuando llegamos a la vida adulta nos damos cuenta de ello. Así como nosotros vamos cambiando, a los textos que nos aguardan les sucede lo mismo.

Partimos de una base. Se leen los clásicos por amor. No por obligación o por respeto. Y a los clásicos castellanos los leemos con amor, con devoción. Y además debemos saber desde donde leemos. Ni la obra ni nosotros somos intemporales. 

Mi aproximación a la poesía castellana fue a través del Arcipreste, de Garcilaso, de Fray Luis, de San Juan de la Cruz, de Góngora, de Lope, de Quevedo, pero me emocionó a partir de Jorge Manrique. Más acá comprendí y amé a los clásicos contemporáneos: Machado, Hernández, Lorca, León Felipe, Jorge Guillén, Cernuda y tantos otros. Pero también a nuestros clásicos: Neruda, Vallejo, Borges, Franco, Molinari, Darío, Lugones, Girondo. Y naturalmente a los narradores latinoamericanos que tanto aportaron a la evolución de la lengua.

Sostengo, como afirmó Borges, que "sólo la palabra escrita tiene plena realidad ontológica". La literatura presupone entonces también un problema moral, en todas sus alternativas se presenta valor y vileza, corrupción y virtud, la violencia del poderoso y la sufrida. Hay búsqueda de la verdad a partir de una estética. El valor de la palabra escrita se vincula con lo vivido, es siempre emblemática o conceptual. No deja de ser paradójico lo que nos enseña el arte. Siglos y siglos de los primitivos textos y sólo el presente vale. Sólo hoy y aquí ocurren los hechos. Infinitos signos a través de la lectura son celebrados con emoción y afecto en el presente. Decía el maestro Pedro Henríquez Ureña: "Donde termina la gramática empieza el arte". 

Un espíritu universal debe detestar todo provincialismo. Pero tampoco vale hablar de un universalismo genérico ni de tonterías abstractas, sino del aliento poético que convierte al lector y a los hombres a partir de su condición humana, de su curruncho. Por eso nos molestan tanto ciertos intelectuales o políticos que proclaman una cultura popular. Aquí haremos una breve digresión. La creación artística de ningún modo es una ceremonia religiosa o mística. Tiene sus propias leyes, sus propias reglas y métodos. Pero sobre todo la creación artística -que utiliza un lenguaje- lleva implícita un fuerte proceso del subconsciente. Y el arte se crea sobre la base de una interacción permanente entre la clase y los artistas, tanto en la vida cotidiana como en la cultural y la ideológica.

El descubrimiento de Fray Luis nos remite a detenernos en cada matiz, en cada palabra, estudiar un campo semántico. La lírica universal de Garcilaso, que tal vez es la síntesis del Siglo de Oro si advertimos en su obra la ascención por la música, la palabra interior que busca el rimo permanente.

En su estudio sobre Boscán nos dice Arturo Marasso al que sitúa "entre la expresión todavía no lograda y la palabra interior que busca el ritmo permanente".

ESPIRITUALIDAD

En los textos de la poesía española del siglo XV vemos la espiritualidad latina, la aristocracia de cada palabra, los metros más adecuados. Iniciamos un itinerario donde depuramos la pasión, el movimiento del alma. De allí la necesidad de ciertos intérpretes para analizar y comprender la creación literaria en todo su misterio y complejidad.

España no sólo trajo libros o una cultura de letras. Trajo Romances, sanciones, juegos, bailes. Nos advierte Pedro Henríquez Ureña: "España es el primer pueblo conquistador que discute la conquista, como Grecia es el primer pueblo que discute la esclavitud."

Encontramos en una visión panorámica varias lecturas de una lengua. En el lenguaje mismo, en la arquitectura, en la pintura. La arquitectura y la pintura se suman a la alta calidad de la escultura española, la de la piedra y la de la madera pintada. Un sólo nombre: Berruguete.

En un ensayo sobre crítica y estilo el profesor Ciocchini nos dice: "...el aspecto greco-morisco y judío, la España oriental, no ha sido aún suficientemente estudiada - y esta labor parte de una trabajo textual y estilístico que requeriría largos años. Un análisis crítico, una nueva mentalidad crítica, ediciones anotadas de autores como el Rabí Sem Tob, Don Enrique de Villena, Juan de Mal Lara, manifiestan un tesoro de aspectos nuevos e iluminan la lengua con facetas que escapan al retoricismo, a la apariencia de chatura y uniformidad que afecta a las letras españolas por falta de depuración en las concepciones críticas". El lenguaje va de lo coloquial a lo formal, de lo erudito a lo cotidiano. 

A fines del siglo XVIII, don Vicente de los Ríos, emparejó a Cervantes en su Juicio crítico del Quijote, con los grandes épicos de la antigüedad clásica, fundamentalmente con Virgilio: "La morada de don Quijote en casa de los Duques corresponde perfectamente a la detención de Eneas en Cartago. El extraño suceso de la Trifaldi y su continuación son también un espectáculo tan divertido como la relación del saco de Troya; la aparición del Clavileño aligero no es menos oportuna ni agradable que la descripción del paladín troyano, y los amores de Altisidora son comparables en su línea con la pasión de Dido". Esta obra cumbre de la literatura mundial es siempre una catarsis para nuestra alma. Como dijo Jorge Nicolai: "Cervantes como genuino precursor del nuevo tiempo, ha superado el pasado y se ríe del fetiche de ayer". He aquí un ejemplo: "Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo".

GRANDES TEMAS

Para un poeta el problema de la poesía es el de la belleza. Este camino milagroso es la creación del hombre. El propósito de un poema es enfrentarse a los grandes temas. La poesía castellana lo cristalizó en uno de los poemas que más he admirado desde mi temprana juventud. Estoy haciendo referencia a Coplas a la muerte de un padre de Jorge Manrique. La lectura de los grandes escritores medievales españoles son herederos de la tradición que fue capaz de engendrar la poesía más hermosa de su tiempo, me refiero a los romances viejos.

Para finalizar vale recordar que a mitad del siglo XV un judío de Baena ofrece al rey Don Juan una compilación de "cantigas muy dulces e graciosamente sasonadas, de muchas e diversas artes". El Cancionero de Juan Alfonso Baena -nos dice Pedro Salinas- "aunque contenga poesía de otra especie, significa en buena parte la castellanización de la lírica cortesana provenzal".

CARLOS PENELAS - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 14 de septiembre de 2024

STUFEN (Escalones) - Hermann Hesse – Alemania 2 de julio de 1877- Suiza 9 de agosto de 1962

 









 STUFEN - Escalones


Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad,
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida;
a su tiempo surge toda sabiduría, toda virtud,
mas no les es dado durar eternamente.
Es menester que el corazón, en cada llamado,
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,
esté dispuesto a darse, animado y sin pudores,
a nuevos y distintos desafíos.
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.
Debemos ir serenos y alegres por la Tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad
en una morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer:
sólo quien está pronto a partir y peregrinar
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre.
Aun la hora de la muerte acaso nos coloque
frente a nuevos espacios que debamos andar
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros...
¡Ea, pues, corazón, arriba! ¡Despídete, estás curado!



HERMANN HESSE
– Alemania

Hermann Hesse – Alemania 2 de julio de 1877- Suiza 9 de agosto de 1962

 


A LO MAGDALENA- Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


*A lo Magdalena - cantan Daniel Melingo y Cristóbal Repetto

Click: https://www.youtube.com/watch?v=wj6MQWiwZjM

 


COMO UN GOLPE DE LUZ - Marian Muiños, España

 












COMO UN GOLPE DE LUZ


Como un golpe de luz me llegó el amor.
Vino en semilla
de vaina tenue,
con la fuerza germinal del universo.
Fui tierra propicia
-por ávida y gravitante.
Tierra arada por el filo de las lágrimas
y abonada por la soledad de los siglos.
Terrón de sol
y voluntad de nube,
elevé súplicas a la Melodía Eterna;
y a su armonía me entego ahora:
fecundidad sonora,
desplazo mi centro hacia tu núcleo
y me fundo en tus latidos.


Del libro: “De paso por el mundo”, ed. 2023


MARIAN MUIÑOS – España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

AÑORANZAS - Liana Friedrich, Rafaela, Santa Fe, Argentina

 












AÑORANZAS


Retruécano de olvidos
resuena en mis noches;
como el filo de una llaga
rasga el papel del poema.
Desnutrido alimento,
sutilmente condimentado
con zumo de lágrimas
abarca la dimensión
despareja de latidos.
Unísono de canto soñoliento
verdea el agua embrujada
en el estanque del recuerdo.



LIANA FRIEDRICH – Rafaela, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ESTO ES AMOR – Lope de Vega –​ ​ España, Madrid, 25 de noviembre de 1562 - 27 de agosto de 1635

 















ESTO ES AMOR


Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso.

No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso.

Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño.

Creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
esto es amor, quien lo probó lo sabe.



LOPE DE VEGA - España

– Lope de Vega –​ ​ España, Madrid, 25 de noviembre de 1562 - 27 de agosto de 1635

“CONTRAPUNTOS” - Ángel Medina, Málaga, España










“CONTRAPUNTOS”


Entre dos que
Desean,
Sienten,
O viven deseando
Desear sentirlo
Pueden darse como contraste
El contrapunto.

Se puede callar
Y desde el silencio hablarse.
Se puede enloquecer de alegría
Y no obstante poseernos la tristeza.
Se puede desear sonreír
Mientras que se llora por dentro.
Se puede llorar
Y ser motivo de alegría.
Se puede desear “desear”
Y sin embargo alejarse.
Se puede sentir atracción por lo nuevo
Y anclarse en lo viejo.
Se puede provocar
En tanto se resiste.
Se puede cortejar el riesgo
Hablando de prudencia.
Se puede querer entregarse
Y a la vez temerlo.
Se puede desear poseer
Y al tiempo evitarlo.
Se puede caminar
Y luego desandar el camino.

Sin embargo, tú no evitas, sino acoges
Temes, pero confías
Resistes, y a la vez cede
Lloras, y estás alegre
Querrías alejarte, y no puedes
Eres alegría próxima, y tristeza lejana
Prudencia, y amas el riesgo a la ve
Lo viejo renace en lo nuevo
Recorres el camino a impulso de tu sentir
Y tus palabras son perlas
Que acarician el alma cansada
De este aprendiz de poeta.


ÁNGEL MEDINA – Málaga, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

SI EL MUNDO FUERA DE LOS NIÑOS - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú














SI EL MUNDO FUERA DE LOS NIÑOS

A mi hija Belén


Si el mundo fuera de los niños,
no hubiesen habido dos guerras,
porque se hubieran construido más castillos de arena.
Habrían mucho menos banderas y fronteras,
se escucharían más risas que malas noticias
y la palabra feliz, sería desde luego más común.
Si el mundo fuese así,
la muerte sería menos entendible;
pero seguro, habrían más rosas en los panteones.
Las cosas se comprarían con intercambios y gracias
y el dinero no sería imprescindible,
por lo que la pobreza llanamente dejaría de existir.
Si el mundo fuera de los niños,
mi alma no reflejaría sus treinta y siete años,
que ya lleva consigo.
Yo tendría seis u ocho años nuevamente,
hubiera cumplido más promesas
y terminado de contar todas las estrellas del cielo.
La palabra perdón sería término frecuente de mi vocabulario
y hubiera viajado mucho más con mi imaginación.
Hubiera conocido con anticipación la pureza y la inocencia,
hubiera también caminado en mayor cantidad de parques
y tendría infinidad de versos escritos.
Comería más chocolates por las tardes
y endulzaría más mi vida con besos de amor.
El mundo no conocería la luna,
pero sí en Navidad a un Niño Jesús.
En verdad, el mundo si es de aquellos que fueron niños,
muchos dejando atrás una historia de infancia feliz.
Ahora, anhelo en demasía las tardes,
para seguir endulzando mi vida con besos de amor.


GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO – Arequipa, Perú
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

QUEBRACHO - Gladys Abilar, Chilecito, La Rioja, Argentina

 













QUEBRACHO


Le digo al quebracho que aguante
que la vida es dura y no perdona;
el viento muerde y la lluvia punza.
Rayos y granizos laceran la piel.
Le digo al quebracho que aguante
que él no tiene estirpe de cobarde,
la vida es dura y no perdona;
y cuando viene vestida de hombre
no hay piedad.
El hacha decapita, el fuego calcina.
Quieren tu madera, quebracho,
porque es fuerte, ardiente, gentil
porque resiste obraje, tiempo y desafíos.
¿Y el puma, quebracho?
¿Dónde dormirá su siesta de fauno
si asesinan tu sombra?
¿Dónde soñará la serpiente su sueño de percal
y dónde colgará la flor del aire su penacho carmín
si masacran tus ramas con la picota del resentimiento?
¿Dónde hará nido el ave, dónde cantarán las brisas
si queman tu celaje de tul?
Ellos no entienden que tus pies
abrazados a la tierra no pueden escapar.
Y ahí te quedas, resignado, indefenso, digno.
Qué solo te ves;
¿Dónde están tus hermanos?
La furia del hombre los derribó,
los mismos que se calientan con tu lumbre
y se cobijan bajo tu sombra te quieren lapidar.
Ellos no entienden tu orgullo.
Sólo ven la obstinación de tu corteza trepando al cielo
y no saben que es disfraz de tu dolor.
Tus brazos se tuercen en muda protesta
contra la ingratitud;
y creen que es rebeldía, insubordinación.
¿Y tus lágrimas, quebracho?
No las quieres mostrar.
Ellas van por dentro horadando la huella
de tu virtud de árbol que no quiere lástima.
¡Celebra la savia que por tus venas
corre con fervor de vida!

Pero la vida es dura y no perdona.


GLADYS ABILAR – Chilecito, La Rioja, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

VOLODIA TEITELBOIM - Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

 




VOLODIA TEITELBOIM, UN GRANDE DE LA LITERATURA 

En aquellos lejanos días de la década de 1960 yo era un muchacho entusiasta, devoto de la poesía de Pablo Neruda, que se acercó a él para estrechar su mano y escuchar una lectura de sus poemas. Sucedió en Buenos Aires, en la vieja casona de la Sociedad Argentina de Escritores del barrio de San Telmo. En esa ocasión también lo conocí a Volodia Teitelboim, que con Matilde Urrutia, la esposa de Pablo, lo acompañaba. Otro grande de la poesía, nuestro Raúl González Tuñón, me presentó ante ellos. Hubo luego una cena y una invitación del aedo chileno para que lo visitara en su casa de Isla Verde. En esa oportunidad, como buen atrevido, yo asombre al autor de Residencia en la tierra recitando de memoria algunos de sus poemas.

Al año siguiente, después de un tortuoso viaje en tren, cruce la cordillera y pisé la ciudad de Santiago por primera vez. Acaso con poco sentido de la oportunidad caí como peludo de regalo en plena campaña política cuando el Partido Comunista impulsaba a Neruda para la presidencia del país. Me apersoné en el diario El Siglo, que dirigía Volodia, y él, siempre amable y predispuesto, le encomendó a un periodista que me acompañara a Isla Negra, donde el poeta me esperaba. Fue como un sueño. Por lo atareado que estaba Neruda me iba a recibir por media hora; sin embargo, fui huésped de Pablo y Matilde durante casi dos meses. Ambos eran hospitalarios y gentiles, en tanto que VolodiaTeitelbaum, empezó a ser uno de mis más cercanos amigos.

Años más tarde, nos encontramos con Volodia en la Ciudad Universitaria de Roma, donde estábamos invitados por la Casa de Iberoamerica para participar de un homenaje a Pablo Neruda, y durante una semana compartimos el alojamiento desayunando juntos cada mañana. Lo recuerdo a Volodia como un hombre sencillo, generoso, noble y sincero amigo, de contagioso buen humor; dueño de una sensibilidad incomparable y de una cultura siempre asombrosa. Agrego que acompañándolo recorrí la milenaria ciudad y me fueron descubiertos por él rincones e historias que desconocía.

Cuando dirigí la revista Proa, Volodia Teitelboim fue colaborador permanente, e invitado por nosotros estuvo un par de veces en Buenos Aires. Durante los años 2001y 2003, debido a una de las tantas repetidas crisis de la Argentina, me radiqué por casi tres años en Santiago para proseguir la continuidad de la revista, que se concretó gracias al apoyo de la Editorial Universitaria. En aquellos días mi hábito favorito era visitarlo los sábados en su modesta vivienda del barrio de Ñuñoa. La última vez que estuve con él, poco antes de su muerte, me acompañaron Antonio Avaria y Alejandro Vaccaro.

Volodia Teitelboim era hijo de inmigrantes eslavos judíos y desde pequeño se interesó en la literatura. A los 16 años ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, donde se recibió de abogado con una tesis de grado titulada El amanecer del capitalismo y empezó a militar en las Juventudes Comunistas. En paralelo, trabajaba como periodista deportivo. Luego fue reportero, crítico literario y columnista de dos importantes periódicos de la izquierda chilena, el Frente Popular y El Siglo, que dirigió durante años.

Su vocación literaria hizo que en 1931, con una novela en su haber, fuera distinguido con el premio Juegos Florales de Santiago y en 2002 fue definitivamente consagrado al recibir el Premio Nacional de Literatura de Chile, oportunidad en la que tuve el honor de decir unas palabras durante una celebración que se hizo en la Biblioteca Nacional.

Pero volvamos atrás en el tiempo, en 1935 publicó en colaboración con el poeta Eduardo Anguita la Antología de poesía chilena nueva, donde recopilaron a los grandes poetas de ese país y Volodia desató una fuerte polémica, ya que omitió a Gabriela Mistral, acentuando la pugna entre Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y Pablo Neruda.

Buen estudioso de la poesía, fue precisamente Volodia quien señaló que el “Poema 16” de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada del futuro Premio Nobel era una paráfrasis del “Poema 30” de El Jardinero, de Rabindranath Tagore. Aunque en su momento los detractores de Neruda, como Huidobro y De Rokha, intentaron utilizar la anécdota para acusar al vate de un supuesto plagio, el hallazgo pasó a la historia de la literatura universal como uno de los más destacados ejemplos de paráfrasis. Casi no cabe agregar, que el propio Neruda, lo tomó con humor y reconoció que Volodia tenía razón. “Ha sido el gran plagio de mi vida”, bromeó el autor de Residencia en la Tierra.

Los libros de memorias de Volodia Teitelboim, como decía Avaria, no tienen desperdicio y merecen ser destacados, empezando por Un muchacho del siglo XX (1997), La gran guerra de Chile y otra que nunca existió (2000) y Noches de radio (2001), donde registra, desde su perspectiva política y social, un gran arco de situaciones y vivencias del siglo XX en su patria; también son famosas las magníficas y muy documentadas biografías que dedica a Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Jorge Luis Borges. Su obra también abarca la poesía y la novela, género en el que marcó un hito en la narrativa social con Hijo del salitre, que tiene como protagonista a Elías Lafferte, histórico líder comunista y pieza clave en el desarrollo del movimiento obrero de Chile.

Si fuera necesario ubicar a Volodia Teitelboim en una tendencia determinada, esa tendencia quizá sería el realismo; pero nadie ignora que los géneros literarios no pasan de ser meras ficciones utilitarias, cuando no estratagemas que favorecen a ciertas formalidades, y que lo perdurable y esencial es la sinceridad intelectual. La obra literaria de Volodia Teitelboim no fue ejecutada para justificar un debate, sino que fue engendrada como una necesidad imperiosa y se parece íntimamente al hombre de acción que la forjó.

Luchador infatigable, durante la década de 1940 sufrió por sus principios políticos la persecución y el exilio, una vez dictada por el entonces presidente Gabriel González Videla la absurda y reaccionaria Ley de Defensa Permanente de la Democracia (también conocida como “Ley maldita”). Volodia estuvo relegado y detenido en la localidad de Pisagua y cruzó la cordillera para refugiarse en la provincia de Mendoza.

Entre 1961 y 1965 fue diputado por Valparaíso.​ Un año después elegido como senador por Santiago, y permaneció en ese cargo hasta el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Durante la dictadura militar de Augusto Pinochet vivió el exilio en Moscú, en la entonces Unión Soviética, donde dirigió el programa Escucha Chile. Retornó clandestinamente a su patria en las postrimerías de la dictadura militar, presentándose a las autoridades en 1988 y exigiendo que se establezca un gobierno democrático en Chile, posterior al triunfo del “No” en el plebiscito de ese año.

Amigo que sigue vivo en la evocación y en su perdurable obra literaria, me honra recordarlo como uno de los grandes escritores que ha dado Chile y como el luchador social fiel a sus principios políticos. Volodia Valentín Teitelboim Volosky, nació en Chillán, 17 de marzo de 1916 y se sumó a los más en Santiago de Chile, el 31 de enero de 2008.

ROBERTO ALIFANOBuenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA