LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
PRESIDENTE: NORBERTO PANNONE
MIGAJAS
EL SILENCIO ACECHA
LOLA BENÍTEZ MOLINA – Málaga, España
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
RECUERDOS DE INFANCIA
Salió
corriendo a la calle y se perdió de repente. Miró con atención intentando
observar al otro lado de la acera un pequeño parque donde había un improvisado
campo de futbool ¡cuántas tardes había pasado observando a sus amigos, como corría, con saltos, empujones, todos detrás de la
pelota.
Pero
ahora todo estaba en silencio, nadie jugaba en aquel sitio. Se llenó de
tristeza recordando aquellas tardes cuando salían del colegio y veía a su
hermano y a otros niños jugado un partido de futbol, pero desde que Ismael
había sufrido el accidente intentando coger el balón, colgado en un poste de
luz, ya nada había sido igual, nadie frecuentaba ese espacio. La niña sintió
una gran angustia, recordando a Ismael tendido en el suelo lleno de sangre. Su
madre chillaba desesperada mientras se llevaban al niño a todo prisa al
hospital.
Recordando
todo aquello sintió vergüenza pues detestaba a Ismael, porque la había
incordiado algunas veces, haciéndole notar que no debía dar saltos si no se
ponía un sostén en los pechos. “Niña que ya son muy grandes y bailan solos”.
¡Qué vergüenza le daba sus provocadoras expresiones, lo detestaba, pero ahora
una angustia la ahogaba, ver al muchacho en el suelo la lleno de espanto.
Mientras
aquellos recuerdos la llenaban de tristeza no pudo impedir que una lágrima se
deslizara, por su mejilla, no había vuelto a ver a su amigo, no sabía nada de
él.
.-
¡Clara, Clara, oye, Ismael ha vuelto a casa, ira con muletas unos meses, pero
está bien.
Fue
como un rayo de primavera, como un sol espléndido, que la acariciara. Respiró
aliviada. Se sintió de repente invadida de una gran alegría, bostezo una
sonrisa y se puso a llorar. Ismael estaba bien.
SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
placa colocada en la sala Crystal Palace
Hotel donde se alojó Gardel
Estación de Ferrocarril de Junín en 1914
EL DÍA QUE CONOCÍ A GARDEL (Continuación y final)
El jueves 3 de agosto de 1933, Carlos Gardel y sus guitarristas llegaban a la ciudad de Junín, Provincia de Buenos Aires, para dar un recital esa misma noche en el teatro Crystal Palace. Antonio, un joven ferroviario de 20 años de edad, viviría ese mismo día uno de los momentos más memorables de su vida. Entre tangos y encuentros, Antonio hizo que el último recital que Carlos Gardel dió en la ciudad de Junín, quede para siempre en la historia familiar.
(Conclusión)
Llegué a mi casa aproximadamente a las 7 pm. De a poco, el sol se iba escondiendo detrás de la casa de enfrente. Lo había acompañado a José hasta su casa con la idea de reunirnos a las 8:45 de la noche para ir a ver el espectáculo. Lo que pasara en lo que quedaba del día, era una incógnita completamente. Llegué y casi automáticamente empecé a contarle todo a Cata. Ella, con su tranquilidad de siempre, me sonreía y me escuchaba, era todo oídos. Todavía mi día no había terminado ni estaba cerca de terminar, por lo que decidí dormir una pequeña siesta para resistir las horas que me faltaban. Me desperté agitado y ansioso, me preparé y arranqué para la casa de José. Allí, saludé a su esposa y a su recién nacido hijo, y arrancamos juntos para el centro de la ciudad. Casi llegando al teatro, empezamos a notar el tumulto de gente. Sabíamos que no era un acontecimiento normal, nunca habíamos visto tanta gente conglomerada en un mismo lugar. La entrada fue bastante fácil, José pasó con su entrada y Pettorossi, guiñándome su ojo derecho, me indicó que tenía derecho a pasar. La sala estaba repleta. Con José elegimos dos bancos para ambos y empezamos a esperar, ansiosos.
El recital
comenzó exactamente a las 9 de la noche. La sala estalló en aplausos cuando los
4 guitarristas se presentaron y se sentaron en sus asientos. Sin embargo, en el
momento en el que apareció Gardel, todo fue distinto. Su presencia impactaba y
resaltaba del resto. Para comenzar, empezó cantando una versión acústica de la
canción que había grabado y publicado tan solo unos pocos días antes, el vals
“Noche de Atenas”. Su afinación era perfecta y su pasión por la patria con la
que se sentía identificado, se notaba en cada uno de los versos. La Argentina
era su hogar, el lugar que lo vió crecer y donde yacía su corazón, y esa
canción lo demostraba como ninguna. El repertorio fue completo y dejaba al desnudo
cada una de las cualidades vocales del gran cantor. Una de las canciones que
más me quedó grabada en la memoria fue el triunfo “La Tropilla”. Era una de las
canciones preferidas de José, por lo que la disfrutó y cantó a todo pulmón como
ninguna otra. Concluída la canción, Carlos pidió que abrieran las puertas del
teatro Crystal Palace para que la gente que estaba reunida afuera pudiera
escuchar también de su magnífica interpretación vocal. Eran solo 4 guitarras y
su voz, pero que tenían un ímpetu suficiente para que se pudiera escuchar desde
la cuadra de enfrente con la misma nitidez que dentro del teatro. La última
canción que cantó (a pedido del público) fue “Nunca Más”. La introdujo
diciendo:
-
Bueno, vamos con
una más… pero nunca más, ¡Nunca más!
Cantó el tango a
todo pulmón, pero sin ningún tipo de esfuerzo. Era evidente que no era uno más
de nosotros, era un tipo distinto y especial. Su delicadeza y precisión en cada
una de las notas hipnotizó a todo el teatro durante las 9 canciones que
interpretó, saludando al público con su icónica sonrisa al final del
espectáculo. Yo no tenía palabras para describir semejante vivencia.
Tan pronto como
el cantor y sus guitarristas desaparecieron del escenario, nos paramos los dos
y emprendimos nuestro camino hacia la salida. Todo el público hizo lo mismo,
por lo que no fue una tarea fácil. En el camino hasta la casa de José hablamos
del recital, de las interpretaciones vocales e instrumentales, en sí, de la
magnitud del espectáculo que habíamos visto. Apenas llegamos a la casa de José,
su esposa y su hijo ya estaban dormidos, por lo que fue un saludo muy breve con
la idea de vernos al día siguiente. Yo, ya estando solo, recorrí las oscuras
calles de la noche, todavía con la imagen del recital y del teatro. Cuando
llegué a mi hogar, Cata seguía despierta. Me estaba esperando con el mate ya
preparado en la mesa de la cocina. Le conté del recital y de toda la vivencia
en sí, y cuando menos me dí cuenta, ya eran las 3:30 de la mañana. Debía ir a
la estación a trabajar en el turno de la noche!
Me cambié
rápidamente y fijé mi rumbo hacia la estación. Tenía miedo y mucho sueño, pero
cuando llegué me desvelé por completo. Comencé a revisar los papeles y a hacer
mi trabajo, cuando me pidieron que fuera a pedirle los datos a la única persona
que estaba esperando el tren que iba hacia Chacabuco a las 4:40. Era un hombre
elegante, vestido de saco negro con una maleta en las manos.
-
¿Me podría decir
sus datos, por favor?
-
Sí, cómo no.
Tenía varios
pasajes en la mano, por lo que no viajaba solo. Comenzó por su nombre y siguió
con los nombres de sus acompañantes:
-
Plaja (él mismo),
Pettorossi, Vivas, Riverol, Barbieri…
A medida que iban
pasando cada uno de esos nombres, empezaba a sospechar algo. Todos ellos eran
los guitarristas que habían tocado hacía unas horas en el Crystal Palace. Ese
hombre era el secretario de Carlos Gardel. Termino diciendo:
-
… Y Gardel.
Me quedé
mirándolo, en silencio.
-
¿Usted es el
secretario de Carlos?
Asintió con la
cabeza. Lo único que se me vino a la mente fue preguntarle sobre su maleta de
cuero negro.
-
¿Y ahí dentro
lleva toda la ganancia del recital en el Crystal Palace?
-
Si, pibe, pero
quedate tranquilo que la verdadera ganancia está en el norte…
Se refería a los
Estados Unidos. Había rumores de que Carlos Gardel iba a grabar una película en
los Estados Unidos, pero todavía no se había confirmado nada. Bueno, su
secretario me lo estaba confirmando de antemano.
Apenas terminamos
de hablar, entraron los 5 que faltaban por la puerta. Eran ellos, los cuatro
guitarristas y el gran cantor en el fondo. Venían hablando y riendo, y
procedieron a sentarse en la sala de espera hasta que llegara su tren. Lo que
menos me hubiera esperado, era que Gardel me reconociera. Me miró a los ojos y
me dijo:
-
Ey pibe, vos fuiste
el que pasó sin la entrada. ¿Qué te pareció el recital?
Me quedé
totalmente helado. Le expresé lo mucho que me había fascinado su presentación
de hacía unas horas, y le demostré toda mi admiración a sus dotes musicales.
Estuvimos casi 20 minutos hablando sobre música, su música y sus películas. Los
guitarristas también se unieron a la charla y aprendí de música, cine y fama
como nunca. Son momentos de los cuales uno toma dimensión de su importancia una
vez que ya pasaron.
A las 4:35, el
tren que venía de Mendoza e iba rumbo a Chacabuco estacionó en la terminal
juninense. No tardaron mucho en levantarse y subirse al tren. Antes de irse,
Carlos se me acercó y me saludó diciendo:
-
Chau pibe, me
alegro mucho que te haya gustado el espectáculo. Espero volver a encontrarte
cuando vuelva a tocar a las tierras juninenses.
No pude
responder, solo sonreír. Su sonrisa y su carisma se quedaron en mi memoria para
siempre. Se subió al tren y nunca más lo volví a ver. Carlos Gardel no volvió a
pisar las tierras juninenses. Casi 2 años después, el 24 de junio de 1935, él y
los cuatro guitarristas (que también tuve el privilegio de conocer), murieron
en un trágico accidente aéreo en la ciudad de Medellín, Colombia. Sin embargo,
su talento nunca se fue. Su figura está presente en el inconsciente colectivo
argentino como siempre lo hizo, y siempre lo hará.
FIN
Antonio Di Blasio en el ferrocarril
Credencial de Antonio Di blasio
©MATEO DI BLASIO – Junín, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
EL TANGO Y LA PAYADA
7 julio, 2024
El suburbio alimentado por los gauchos.
Un fenómeno de transmigración
se confabuló –desde adentro- para dar al caos humano de nuestras ciudades su
definitivo aspecto: en tanto el campo adquirió con el clavaje de alambradas su
gran tono feudal, su habitante trashumante y rebelde o lo que de él quedaba –si
no se reclutó en el régimen degradatorio del peonaje- se vio forzado a bajar a
la ciudad.
El gaucho, estropeado por una
circunstancia que no entendía y despojado de su libertad, de sus bienes, de sus
amores y su pasado, se atrincheró en el irremediable presente, y toda la
violencia de su desarraigo vino a gotear, desde su soledad y su introspección,
sobre los bordes de la ciudad, el suburbio.
Decía Martínez Estrada
que “Hacia el oeste y el sur, quedaba la Pampa sin vencer; no se la
desalojó al edificar, quedó agazapada. Quedó allí el compadre de pañuelo y
cuchillo que un buen día se juzgó ciudadano de la urbe, quiso entrar en derecho
de esa ciudadanía y se afirmó como ente de la frontera. La Pampa era
irremediablemente invadida, pero el hombre de la Pampa quedó irremediablemente
apresado entre la expansión de la ciudad y la resistencia del campo.” (El
Tango. Su historia y evolución. Horacio A. Ferrer)
Tango y payada. Luis A.
Sierra daba esta semblanza: “Cuando Pascual Contursi aparece en el
escenario del tango, su estructura cambia fundamentalmente. Da el paso
trascendental, rectificando su línea primitiva de danza canallesca. ¿Y cuál es
la influencia que decide esa transformación? La payada. Sin duda alguna,
hay en Contursi raigambre de payador. Ya Villoldo, guitarrero y cantor, quiso
darle versos al tango, pero le puso letra de cuplé a “La Morocha” de Saborido.
Y el mismo Contursi fue payador. La payada y el tango están hermanados en su
auténtica expresión de pueblo”.
Tango. Es indudable que
“La Morocha” es lo más parecido a un cuplé que a un tango, pero los versos que
le puso Villoldo acompañaron la música de Saborido; más bien creo que es la
música y no los versos los que representan aquél género musical. De todos modos
debemos admitir que el tango tiene el mérito de reunir en su genealogía más de
un ancestro. La evolución se va produciendo de a poco (como todo fenómeno
evolutivo) y por esa razón es casi imposible dar una fecha exacta para su
nacimiento.
Payada.
El primer payador de la
historia. ¿Es muy antigua la “payada”? Como antecedentes, solemos
mencionar a los trovadores. Sin embargo un tema que solicitó mi atención
“pampeana” ocurre en la página 35 del verso CXLV, en “La Eneida”, de
Publio Virgilio Marón (Editorial Alba, Madrid, 2001) cuando relata sobre el
‘crinado’ Yópas (supuse que se refería a lo que en tierra de gauchos se
denomina ‘crinudo’).
Dice de él: El cual describe con laúd divino / lo que Atlas le enseñó por gran fortuna: / Cómo el sol desfallece en su camino; / porqué altera su faz la móvil luna; / dónde la bestia de los campos vino; / cuál fue del hombre la primera cuna; / qué fuente al mundo suministra el agua; / dó está de los relámpagos la fragua”…
Se me ocurre pensar en el
Martín Fierro, en Santos Vega, pues con esta descripción Yópas parece ser el
ancestro de nuestros PAYADORES que describían el mundo y los
fenómenos de la naturaleza. Estamos hablando del siglo I a.C. dos mil cien años
atrás.
CÉSAR J. TAMBORINI DUCA – León, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO
ARGENTINA
Académico Correspondiente
para León
Academia Porteña del Lunfardo
UNAS
POCAS PALABRAS EN TORNO A LO POÉTICO
“Pero floreced mientras, hasta que demos fruto”
F. Hölderlin
Nuestra imaginación, nuestro sentir provienen del pensamiento y de la sensibilidad helénica. Homero, Heráclito, Platón, Aristóteles, Sócrates, Parménides, Esquilo… forman parte de nuestra visión, de nuestra búsqueda ética y estética. La mirada de estos dioses terrenales llevó el fuego de la humanidad. Los poetas, el mundo mágico, la representación y lo utópico, la palabra refinada son ejemplos de ese universo único que nos llega y nos ayuda a la formación moral e intelectual.
La experiencia de la vida siempre condiciona al poeta. Hay un mundo que se crea ante la decadencia de todo lo que existe. Y debemos observar que la dualidad de la poesía frente al existir es sólo aparente.
Vamos a evocar tres citas de Pablo Picasso para
intentar comprender la creación. A) Todo niño es un artista, el problema es
seguir siendo un artista cuando creces. B) Aprende las reglas como un
profesional para que puedas romperlas como un artista. C) El principal enemigo
de la creatividad es el buen gusto.
Haremos un viaje fundamental con algunas ideas
de creadores brillantes. “El misterio es el elemento clave en toda obra de
arte”. Luis Buñuel. “El tiempo no es lineal, es un círculo infinito que nos
envuelve”. Andrei Tarkovsky. “La música expresa lo que no puede ser dicho y
aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio”, Víctor Hugo.
Frédéric Chopin dijo para siempre: “La simplicidad es el logro final después
que uno ha tocado una gran cantidad de notas y más notas, es la simplicidad la
que surge como recompensa suprema del arte.” Azorín, con otras palabras nos
enseñará lo mismo.
Umberto Eco reflexiona: "Nada es más nocivo
para la creatividad que el furor de la inspiración". “Cierra los ojos para
ver”, dice Carlos Fuentes. “La Belleza es la representación simbólica del infinito”,
Friedrich Schelling. Por último: “Para ver hay que saber”, nos enseñó Ingres.
“Para ser hay que mirar y hay que saber”, perfeccionó Luis Rosales.
Algunas referencias casi olvidadas. El Diario de
Amiel. Henri-Frédéric Amiel, anónimo filósofo y moralista suizo que, sin
pretenderlo, se convirtió en el primer diarista íntimo más universal y
ancestral de la historia de la literatura. Escribe sobre su obra:
13 de julio de 1860 – Este diario es un
exutorio; mi virilidad se evapora en sudor de tinta. 21 de diciembre de
1860 – Es este diario lo que me permite resistir al mundo hostil, sólo a él
puedo contarle lo que me aflige o me pesa. 17 de abril de 1861 – He observado
en mi diario que dejo que todo se pierda, y no utilizo ni mis experiencias, ni
mis lecturas. 21 de mayo de 1866 – No tengo otra compañía que mi diario, ni
otra familia que las golondrinas. 26 de julio de 1876 – El diario es una
almohada de pereza.
Algunos juicios sobre la obra de Amiel: “Terminé el Amiel. Mediocre (...)”,
dirá Rosa Chacel.
“(...) con bastante frecuencia resulta un poco ridículo y a veces conmovedor a
fuerza de sinceridad”, escribirá Julien Green.
“Me siento próxima a Amiel, cuya vida es conforme a los principios que él mismo
se impone”, comentará en Diario de una recién casada Anaïs
Nin.
Un dato para tener en cuenta. El pintor Amberger hizo un retrato de Carlos V
vestido de negro. Con la llegada de Carlos V el negro se convertiría en el
color preferido de la corte de España.
Algo más. La moral caballeresca exalta el heroísmo, vale decir la valentía, la
lealtad. Debemos recordar que en el período de entreguerras se cultivaban las
justas, simulacros de combates. Esos combates ritualizados se convirtieron en
un entretenimiento mundano. Se mostraba la bravura y la temeridad ante las
damas. Otra vez: Durero plasmó una imagen alegórica de los caballeros en su
obra El Caballero y la Muerte. Grabado de 1513. Vale la pena
recordar la obra de Leonardo Sciascia con el mismo nombre. En esta novela su
protagonista, Vice -un fumador empedernido que tiene colgado en su despacho el
grabado de Durero El caballero, la muerte y el diablo, es un
vicecomisario de policía cansado y escéptico, carcomido por el cáncer, que
investiga el laberíntico asesinato de un poderoso abogado y político. En esta
ficción policíaca advertimos un cáustico sarcasmo, una amarga reflexión sobre
la desconcertante verdad de los seres humanos en un mundo donde «el diablo
estaba tan cansado que prefería dejarlo todo en manos de los hombres, más
eficaces que él».
Debemos entender el arte como experiencia viva. El arte como compromiso vital.
Debemos entender que el ser entero está comprometido, el ser se halla
entroncado en la existencia. Y el arte como actividad. Si leemos a Herbert Read
en Imagen e idea descubriremos estos aspectos. Como siempre
recomendamos Educación por el arte. Al respecto Herbert Read
manifiesta: “La educación debe buscar como fin último no la generación de
conocimientos sino de sabiduría, no la producción de mayor cantidad de obras de
arte sino mejores personas y mejores sociedades”. Estamos frente a un tema
complejo pero claro: si el hombre carece de imagen no puede asumir lo visible
del mundo. El mundo imaginante. De eso hablamos.
El hombre frente al enigma de la realidad. La experiencia en el arte, el mundo
de las formas, símbolos significativos en el poema. Es la forma de acceder a la
realidad. Una forma del ser en el mundo. Una forma vital y ontológica.
Sintetizando: el arte devela realidad.
El lector de una obra debe decir no al sentimentalismo razonado. Debe vivir el
estado de inocencia, que es siempre revelación. No confundir con ingenuidad. El
creador no es ingenuo, es inocente.
El sentimiento es mental, lúcido, cargado de sentido. Es un ser vital y
creativo. No busca estereotipos. Allí nos encontramos entre lo que pensamos y
lo que deducimos. Es cuando descubrimos que el arte es contemplación. Esto es
Libertad. No la admiración frívola, no lo sentimental.
En Poética del espacio Gastón Bachelard nos explica como el
poeta comunica a través de la imagen, va hacia otra dimensión. Una vez más: lo
ontológico. Sintetizando: el artista convive en las cosas, en el mundo
significativo. La imagen es creación del ser, se pone en movimiento al mundo
imaginante.
El poeta se manifiesta entre peregrinaciones y regresos, entre la realidad y el
sueño. Asume su mirada para intentar saber; el júbilo de lo vital, de lo
insurrecto. En Una historia de la lectura Alberto Manguel
señala que los hombres son seres que leen, leer en el sentido básico:
interpretar signos. Lo hace el pescador, el astrónomo, el niño. Leemos gestos,
palabras. Se lee para poder ubicarnos en el mundo. Para protegernos, para
ordenarnos, para sentirnos y sentir al otro. Y también nos dice que para vivir
debemos leer la realidad, interpretarla.
Buenos
Aires, 9 de julio de 2024
CARLOS PENELAS - Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
BUSCA Y ANHELA EL SOSIEGO
Busca y anhela el sosiego…
mas… ¿quién le sosegará?
Con lo que sueña despierto,
dormido vuelve a soñar.
Que hoy como ayer, y mañana
cual hoy, en su eterno afán,
de hallar el bien que ambiciona
-cuando sólo encuentra el mal-,
siempre a soñar condenado,
nunca puede sosegar.
ROSALÍA de CASTRO – Santiago de Compostela, España. (1837/1885)