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sábado, 21 de octubre de 2023

ADIOS POETA - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

 








ADIOS POETA


Adiós poeta, pero no adiós a tus versos
porque acompañarán mis propios versos y mis propias
noches.
Adiós poeta, pero no adiós al poema.
La lírica con su oda y tristeza, aunque son opuestas,
traen al valle de nuestras vidas
una lágrima perdida en la mejilla,
un invierno que ha olvidado el frío
y se ha esperanzado en la inmortal alegría.

Adiós bisoño poeta,
adiós infinito Borges, pero no adiós a tu Fervor de Buenos
Aires;
adiós pensativo Aristóteles, pero no adiós a tus Diálogos con
Dios;
adiós hidalgo Cervantes, pero no adiós a la aventura;
adiós incomprendido Vallejo, pero no adiós a tus Poemas
Humanos;
adiós tierna Mistral, pero no adiós a tu Adiós;
adiós Amado Nervo, pero no adiós a tu Deidad;
adiós a todos los buenos poetas que La Divinidad nos
concedió, el primero y el séptimo día.

Si no hubiera un adiós, no habría poema ni poesía.
Adiós poeta, pero no adiós a tu alma,
pues entre tus páginas no está la palabra despedida.
Adiós, hombre sensible al tiempo y a la vida,
adiós creador de líneas llamadas versos
que relatan la vida de otros en tu misma vida.

Adiós recordado Guillermo, pero no adiós a tu Impronta,
y nunca adiós a tu poesía.
Tú, sin poema desde la eternidad hasta hoy, no vivirías.


GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


GRITOS SIN ECO - Liana Friedrich, Argentina

 









Imagen de MAPIO.net


GRITOS SIN ECO


Sublevación de la sangre.
Intifada de recuerdos
me atormenta el alma
y me socava el sueño.
Ampos macilentos,
resabios de tardía nieve,
tapizan el campo yerto.
Pléyade de aves agoreras
cubre de gemidos lastimeros
el profundo añil del piélago.
Hondo silencio. Oscuridad.
Muerte sin dueño.
Suspiro desencadenado.
Un sol yerto
gotea lágrimas de hielo
sobre el planeta desierto.
No más equinoccios
ni solsticios…
Por los caminos sin dueño
todo es silencio.
Llanto amargo, sin sonido
estremece la eternidad gris.
Marca el reloj de la vida
un último acorde
en el paisaje inerte.

 

LIANA FRIEDRICH, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL GAUCHO (“El oro de los tigres”) - Jorge Luis Borges, Buenos Aires, Argentina












Imagen provista por pampeandoytangueando.com


EL GAUCHO (“El oro de los tigres”)

 

Hijo de algún confín de la llanura
abierta, elemental, casi secreta,
tiraba el firme lazo que sujeta
al firme toro de cerviz oscura.

Se batió con el indio y con el godo,
murió en reyertas de baraja y taba;
dio su vida a la patria, que ignoraba,
y así perdiendo, fue perdiendo todo.

Hoy es polvo de tiempo y de planeta;
nombres no quedan, pero el nombre dura.
Fue tantos otros y hoy es una quieta
pieza que mueve la literatura.

Fue el matrero, el sargento y la partida.
Fue el que cruzó la heroica cordillera.
Fue soldado de Urquiza o de Rivera,
lo mismo da. Fue el que mató a Laprida.

Dios le queda lejos. Profesaron
la antigua fe del hierro y del coraje,
que no consiente súplicas ni gaje.
Por esa fe murieron y mataron.

En los azares de la montonera
murió por el color de una divisa;
fue el que no pidió nada, ni siquiera
la gloria, que estrépito y ceniza.

Fue el hombre gris que, oscuro en la pausada
penumbra del galpón, sueña y matea,
mientras en el Oriente ya clarea
la luz de la desierta madrugada.

Nunca dijo: Soy gaucho. Fue su suerte
no imaginar la suerte de los otros.
No menos ignorante que nosotros,
no menos solitario, entró en la muerte.

 

JORGE LUIS BORGES, Buenos Aires, Argentina


PENSANDO QUÉ… - Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 








PENSANDO QUÉ…

 

Hagas lo que hagas
pienses lo que pienses
todo se lo lleva el tiempo
y nuestro fugaz destino
y el esfuerzo en retenerlo
nos mantiene vivos.
A pesar de que las aguas
tanto dulces como amargas
con agrado, o descontento
teniendo conciencia de ello
o con ignorancia completa
nos arrastran sin remedio
a nuestro temido final.


SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL POETA Y EL TIEMPO - Beatriz Clotilde Rial Guyot, Buenos Aires, Argentina

 










Picasso


EL POETA Y EL TIEMPO

 

-Oh falaz espejismo de arúspide supremo´

sometida al hechizo de tu voz encantada,

esclava e impotente – sibilino profeta

de un futuro glorioso sin dolor y sin lágrimas-

colosal de promesas, cual tarot asombroso,

te proclamaste el dueño secreto de mi alma!

 

Ed: De los cuatro vientos ©2020 - Argentina

 

BEATRIZ CLOTILDE RIAL GUYOT, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 14 de octubre de 2023

ENSEÑARÁS - Madre Teresa de Calcuta - 26 de agosto de 1910, Skopie, Macedonia del Norte, 5 de septiembre de 1997, Calcuta, India




 

 










ENSEÑARÁS

 

Enseñarás a volar... pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar... pero no soñarán tus sueños.

Enseñarás a vivir... pero no vivirán tu vida.

Enseñarás a cantar... pero no cantarán tu canción.

Enseñarás a pensar... pero no pensarán como tú.

Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, sueñen, vivan, canten y piensen...

¡Estará en ellos la semilla del camino enseñado y aprendido!

 

MADRE TERESA DE CALCUTA


CONSEJO MATERNAL - Olegario Víctor Andrade - (Alegrete, Río Grande del Sur, Brasil, 6 de marzo de 1839 – Buenos Aires, Argentina, 30 de octubre de 1882)

 











CONSEJO MATERNAL

 

Ven para acá, me dijo dulcemente
mi madre cierto día,
(aún me parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía).

Ven y dime qué causas tan extrañas
te arrancan esa lágrima, hijo mío,
que cuelga de tus trémulas pestañas
como gota cuajada de rocío.

Tú tienes una pena y me la ocultas:
¿no sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?

¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá, pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo.

Yo prorrumpí a llorar. Nada, le dije,
las causa de mis lágrimas ignoro;
pero de vez en cuando se me oprime
el corazón, y ¡lloro!...

Ella inclinó la frente pensativa,
se turbó su pupila,
y enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:

Llama siempre a tu madre cuando sufras
que vendrá muerta o viva:
si está en el mundo a compartir tus penas,
y si no, a consolarte desde arriba.

Y lo hago así cuando la suerte ruda
como hoy perturba de mi hogar la calma,
invoco el nombre de mi madre amada,
¡y entonces siento que se ensancha mi alma!

 

OLEGARIO VÍCTOR ANDRADE, Brasil

(Alegrete, Río Grande del Sur, Brasil, 6 de marzo de 1839 – Buenos Aires, Argentina, 30 de octubre de 1882)

¿TE HAS HECHO DAÑO HIJO MÍO? - Emile Faguet - La-Roche-sur-Yon, 1847 - París, 1916. Ensayista y crítico literario francés.



 

¿TE HAS HECHO DAÑO HIJO MÍO?

 

“Había cierta vez un hombre joven dilacerado por una situación afectiva crítica. Quería con toda el alma a su bonita y joven esposa, y tributaba también mucho afecto y profundo respeto a su propia madre. Pero la relación entre nuera y suegra eran bastante tensas y, por celos tal vez, la encantadora joven llegó a ser tan mala, que concibió un odio infundado contra la venerable anciana. En cierta ocasión la joven colocó al marido entre la espada y la pared: o él iría a la casa de su madre y la mataría y le traería el corazón de la víctima, o la esposa abandonaría inmediatamente el hogar. Después de muchas dudas e indecisiones, el joven hombre cedió”.

“Aquel conturbado marido, mató a aquella que le dio la vida, le arrancó el corazón de su pecho, lo envolvió fríamente en un paño y regresó apresuradamente a su casa. Pero sucedió que en el camino el caballo del joven, desbocado en loca carrera, tropezó violentamente lanzando por los aires al infeliz jinete. Caído en tierra oyó entonces él una voz que saliendo del corazón materno, le preguntaba llena de desvelo y cariño: ‘¿Te has hecho daño hijo mío?” 

EMILE FAGUET - La-Roche-sur-Yon, 1847 - París, 1916. Ensayista y crítico literario francés.


EL REFUGIADO - Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 


EL REFUGIADO

 

            La brisa helada abofeteó su rostro. Alzó las solapas del raído sobretodo y guardó con apuro sus manos en los bolsillos. Definitivamente era un cobarde.

Corría el mes de julio y el frío del invierno congelaba los sueños. El césped, temeroso y flaco, se había teñido de amarillo callado.

Con desesperación, añoró la primavera, pero ella estaba lejos, tan remotamente lejos como su patria y los rubios recuerdos en brazos de su madre.

Siempre le había temido a lo desconocido. A la multitud. A la distancia. A la Soledad. A la muerte. Y aún seguía siendo tan niño como ayer, nada había cambiado. El destierro y la distancia crecen y crucifican el alma. Recordó como había llorado en aquel primer día de su arribo. Su lenguaje resultaba estéril. Sus gestos, confusos.

El diagnóstico médico había sido terminante. Inapelable. En la oficina del laboratorio de Anatomopatología le habían entregado el sobre con el informe. Cuando estuvo en la calle, lo deletreó varias veces, lo dobló sin apuro y lo depositó ceremoniosamente en un canasto de residuos que había en la vereda. Caminó por Las Heras hasta Sánchez de Bustamante, dobló a su izquierda para llegar a Libertador, una vez allí, enfiló su rumbo hacia la Avda. Sarmiento, donde se hallaba el Monumento de Los Españoles. Llevaba en cada pierna el peso irreparable del fracaso.  Marchó sin saber a dónde iba.

Ignorando los bocinazos y los insultos, cruzó Libertador y se sentó en los estribos de la fuente, entonces, se descubrió en el espejo verdoso del agua. Después, hundió su cabeza definitivamente en el líquido frío.

Casi con orgullo, sintió que el furtivo coraje de toda una vida resurgía en él.

El recuerdo final, fue el rayo de sol anidando en su torso desnudo, allá, en su amada Polonia.

Asustado, evoco  la voluta de pólvora encendida del francotirador y el cuerpo de su hermano dormitando en un charco de sangre.

Ahora, era primavera… y abundaba la miel.

¿Adónde irían ahora la nostalgia y el hambre?


NORBERTO PANNONE©2007, poeta y escritor argentino Buenos Aires, Argentina

norbertopannone@gmail.com


CANCIÓN PARA SALUDAR AL SOL - Antonio Esteban Agüero, San Luis, Argentina

 









CANCIÓN PARA SALUDAR AL SOL



Desnudo,
con las manos en alto,
te saludo.
Con gritos de flores,
y suspiros de hierbas,
te saludo.
Como el joven gallo
de cresta morada que presiente
tu marea en la sombra,
te saludo.
Con la voz,
con el pulso,
con el yo,
desde el nudo
de serpientes azules
y escarlatas
donde surge la sangre,
te saludo.
Como un pájaro ciego,
te saludo.
Como una cigarra moribunda,
te saludo.
Como un viejo lagarto,
y una hoja reciente,
te saludo.
Habitado de semen,
sumergido en el polen,
te saludo.
Con relincho
y susurro,
por el potro y la abeja,
te saludo.
Llovido de lágrimas,
alegre,
vencedor de la niebla,
joven,
puro,
percutiendo tambores,
te saludo.
Como el niño que corre
por túneles oscuros
horadando la noche con las
uñas,
te saludo.
Con la piel,
te saludo;
con cada cabello,
te saludo;
con las vísceras todas
te saludo.
Solitario,
desnudo,
masculino,
de pie en la colina
te saludo.


ANTONIO ESTEBAN AGÜERO
, San Luis, Argentina.


Nació en Piedra Blanca, San Luis, (1917 -1970). Fue Maestro Normal Nacional en la Escuela Normal "Juan Pascual Pringles" de la Ciudad de San Luis. Desempeñó cargos públicos en su provincia.
"Retrato de un dama" logró el 1º Premio de Poesía y Medalla de Oro, 1947, de la Dirección General de Cultura de Córdoba, "Las cantatas del árbol" y "Romancero de niños" recibieron el 1º Premio Nacional de Literatura Regional. Sus publicaciones: "Poemas lugareños" (1937), "Romancero Aldeano" (1938), "Pastorales" (1939), "Romancero de niños" (1946), "Cantatas del árbol" (1953), "Un hombre dice a su pequeño país" (1972), "Canciones para la voz humana" (1973) y "Poemas Inéditos" (1978).