Bienvenidos

sábado, 15 de julio de 2023

OSCURIDAD - Ady Yagur - Israel

 










OSCURIDAD


Cierro los ojos inquietos
que miran temerosos,
ante una oscura sombra
debajo de mis párpados.

Oscura mirada silenciosa
que yace ahora desolada,
vieja amiga vuelta noche
junto a la luna de nacar.

Un hombre ciego imagina
que otros ojos lo miran,
mientras titilan estrellas
desde lo alto del cielo..

Hay una luz de paz bella
en el alma muy divina,
esa que ilumina los días
acariciando la esperanza.

Mariposas de vivos colores
revolotean junto al rostro,
el ciego sonrie de pronto
imaginando tener alas..

Oscuridad entre pueblos
cuando las guerras matan,
junto al llanto del hambre
eco de un mundo violento.


ADY YAGUR
, Israel
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

POEMA SOLEDAD - Guillermo Fernández del Carpio - Arequipa, Perú





POEMA SOLEDAD



Estoy enfrente de mí
en el paraíso del silencio.
La inevitable soledad, simplemente hace su trabajo
y yo se lo permito.

Solamente hay un mundo, el mío.

Hay ruido, mucho ruido en el enigma
que envuelve al día.
La soledad y el ocaso son preludio de noche
y en ella vuelvo a estar enfrente de mí.

Búscame soledad cuando haya ruido,
búscame en la brisa y al pie de un río,
búscame en la alegría y en la melancolía.
Porque deseo encontrarte para encontrarme
y ser quien deba ser, en mis finitos días.

No te vayas nunca de mí.
¿Sabes?
Hay mucho ruido allá afuera, soledad.

 

GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LO MÁS PRECIADO - Favio Ceballos, Baigorria, Santa Fe, Argentina

 









LO MÁS PRECIADO



"Vine a matar a tus ídolos... con una sola mirada"

F A C


El águila... furtivo está escondido entre esa fronda
es de aire...y ese trueno que desmaya contra el suelo
es de fuego... con los párpados abiertos cae el velo
que tú abres... aunque todo lo que ha dicho te lo esconda

el ídolo... que tú haces, de mirada triste y onda
con tus manos...sin bien, oro pintado con tanto celo
tu exhibes… y, al romperse te sume en desconsuelo
aferrado...a la inconsciente mentira que te ronda.

Hoy retornas... a Esa Fuente Divina que te nombra
No te asustes… no hay culpa en despertar y ver la vida
¡Amanece!...no hay ansiedades futuras ni pasado.


Hace frío... no vivirás bajo yugo de esa sombra
inmundicia... entronizada en alma dividida
no te robe… Tú eres de la creación lo más preciado.


FAVIO CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


CASIDA DE UNA TARDE EN EL PARQUE - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 



CASIDA DE UNA TARDE EN EL PARQUE

 

 

Nadie regresa a la espaciosa y abandonada soledad
ni la palabra evocará la noche con los ojos abiertos.
En el parque dirán al ver sus sombras
que la tarde excede la monótona rosa
o que el verdor antiguo de los cedros
no logró cubrir su luz y su ternura.
Días perdidos, transparentes,
bajo las ramas de los jacarandáes.
Desde el aire dirán la nostalgia, la impaciencia
de la muerte que habitará el vacío.
Una calle del sur y el resplandor último
como un ciprés olvidado.
Y tú allí, en el vagar disperso de las nubes
imposible y callada,
morada ansiosa, levísima,
cuando la mirada es un dormir deshabitado
en la vigilia que desnuda pudor.
Tal vez alguien pregunte, ¿cómo fue?
Y el desgano desapacible acompañe el lecho,
unicornios cautivos por el rumor del mar.
Irán desdeñosos empujando la hierba
recogiendo la ceguedad del amor,
el desnudo y encendido ensueño de la nostalgia
que crece en la morada como un destello.
Se mece la noche
mojándome los ojos distraídos.

 

 

CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
--
www.carlospenelas.com


CARLITOS VA A LA CANCHA - Eduardo José Borawski Chanes - Mar del Plata, Argentina

 



CARLITOS VA A LA CANCHA  

 

Tenés cuatro años, chiquilín. Cuatro años te alcanzan para patear con cierta efectividad la pelota. Para tomar la leche solo, para ir al baño, para mirar en la tele tus programas favoritos. Cuatro años son mucho para eso. Al menos alcanzan. Como alcanzás el estante de arriba cuando querés bajar las galletitas que mami, cuando tiene plata, compra y pone allí.

Carlitos, podés hacer todas esas cosas y muchas más. Pero — a veces se olvidan quienes tienen la responsabilidad de tu cuidado — hay otras que vos no podés hacer, no debés hacer, y lo que es más importante, hay cosas que vos no sabés aún ni querrías hacer. Pero los otros no entienden… porque quizás no pensaron nunca que no estás en condiciones de hacer lo que hacen los mayores. Y que los mayores no siempre saben o piensan lo que hacen.

—Ponele un pullover al Carlitos, que me lo llevo a la cancha. 

Y lleno de alegría, vas con papá a la cancha. Mamá se queda en casa, lavando la ropa. Mamá no tiene oportunidad de matar el tiempo: el tiempo la mata a ella entre el cuidado de sus seis hijos, las compras, el lavado de la ropa… Mamá no trabaja, papá sí…  Dicen.

Llegan a la cancha, entran, suben al lugar más alto de la tribuna del club. Te cuesta subir, pero llegan. Desde allí ves muy chiquitos a los jugadores, mientras a tu alrededor la gente grande salta, grita, dice palabras que a vos, en casa, no te dejan decirlas, y tiran cosas para abajo. Papá te había recomendado que no te movieras de su lado para no perderte. Tenés ganas de ir al baño y se lo decís a papá. Él te contesta que hagas allí mismo, que no pasa nada. Nunca pasó nada.  Te lo dice sin mirar, sin explicarte cómo hacerlo, porque están frente a una jugada difícil para el club de sus amores y no quiere perdérsela. Vos te arreglás como podés.

Al final, ganan. Todos saltan. Se sacan la camisa y saltan. Vos miras hacia un costado y ves que algunas personas de arriba empujan a las de abajo hasta hacerlas caer. Y después son muchas las personas que caen. Vos te asustas.

Salen de la cancha. Papá te sube a babuchas y así andan unas cuadras. Van a tomar un colectivo que los llevará a casa. Aparece un grupo de hinchas que tiene la camiseta del club de ustedes, gritando, tirando piedras contra los negocios mientras la gente que pasa corre a refugiarse. Y papi saltando, saltando. Vos estás otra vez asustado. Papá los sigue mientras grita, y vos te bamboleas sobre sus hombros. En un momento dado papá tropieza y casi se caen, vos y él. Pero no: sigue saltando y gritando. ¡Habían ganado uno a cero!  Dos cuadras después aparece un camión repleto de gente con las camisetas del equipo contrario.

Las personas que están con ustedes, inclusive tu papá, les dicen cosas feas a los simpatizantes del equipo perdedor. Después dejan de tirar piedras contra las vidrieras y los autos, y las tiran contra el camión. Ellos tiran con hondas. Después sacan revólveres, de esos que alguna vez viste por la tele

Vos escuchás unos ruidos muy fuertes y enseguida una cosa que te golpea, pero nada de dolor. Sólo te parece que algo ha entrado muy derecho en tu cuerpo, y empezás a ver sangre en tu pullover. Vos gritas, pero tu papá grita más y sigue saltando. Hay que saltar porque el equipo de ustedes había ganado: ¡uno a cero! La cabeza de papá se moja con tu sangre. Mientras él salta, los dos gritan: tu papá por el triunfo y porque quiere que los contrarios se vayan. Vos porque estás asustado al ver el color rojo que toma tu pullover y por el dolor que comienza en el lugar del golpe que recibiste y que no podés tocar porque papá te sostiene sobre sus hombros reteniendo tus manos y sin mirarte.

Después pensás en mamá y no sentís más nada: ni dolor, ni gritos, ni la molestia de los saltos de papá. Ya no sentís ni sentirás más nada, Carlitos. Papá sí: él siente la cabeza mojada, se toca, se da cuenta que no es la transpiración, y te baja hasta sus brazos. Y en ellos estás un rato, hasta que te sacan de allí y te suben a una ambulancia.

Mamá, que se había quedado en casa —porque papá tiene derecho a distraerse un poco los domingos, dicen—, se detiene unos instantes y lleva su mano al corazón. Un pensamiento quiere adueñarse de ella, pero mami no se lo permite: ¡tiene tanto que hacer!

EDUARDO JOSÉ BORAWSKI CHANES, Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 8 de julio de 2023

AUSENCIA (Dejaré que muera en mí el deseo) - Vinicius de Moraes, Brasil

 








AUSENCIA (Dejaré que muera en mí el deseo)



Dejaré que muera en mí el deseo
de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena
de verme eternamente exhausto.
No obstante, tu presencia es algo
como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto y en mi voz
tu voz. No quiero tenerte porque en mi ser
todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí
como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío
en esta tierra maldita
que se quedó en mi carne
como un estigma del pasado.
Me quedaré… tu te irás,
apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos
y te desplegarás en la madrugada,
pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,
porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche
y escuché tus palabras amorosas,
porque mis dedos enlazaron los dedos
en la niebla suspendidos en el espacio
y acerqué a mí la misteriosa esencia
de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros
en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie
porque podré irme
y todos los lamentos del mar,
del viento, del cielo, de las aves,
de las estrellas, serán tu voz presente,
tu voz ausente, tu voz sosegada.


VINICIUS DE MORAES, Brasil

Traducción: Mariano Ramos

EL POETA MURIÓ AL AMANECER - Raúl González Tuñón - Buenos Aires, Argentina

 












EL POETA MURIÓ AL AMANECER

 

Sin un céntimo, solo, tal como vino al mundo,
murió al fin en la plaza frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos musas: la esperanza y la miseria.
Fue un poeta completo de su vida y su obra,
escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera
y como hombre de su tiempo que era
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del Café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer y mañana,
mañana, florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.
Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro:
tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.


RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN, Buenos Aires, Argentina

Nacimiento: 29 de marzo de 1905, Buenos Aires
Fallecimiento: 14 de agosto de 1974, Buenos Aires

LA HISTORIA DE UN PUNTO - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina




LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

FRACASO - Liana Friedrich - Rafaela, Santa Fe, Argentina

 








FRACASO


Liviandad del ser.
Dualidad de la sangre.
Soledad acompañada.
Felicidad demolida.
Densidad del dolor.
Libertad sin adioses.
Vulnerabilidad del alma.
Enfermedad sin remedio.
Caducidad de la piel.
Humanidad irredenta.
Oscuridad.  Naufragio.
Divinidad extraviada...
Eternidad sin dueño.

LIANA FRIEDRICH, Rafaela, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


HOMBRE - Adel Khozam , Dubái - Traducción del inglés de: Germain Droogenbroodt – Rafael Carcelén

 







Pintura de Nirman – Giacinto Laruccia, Italia



HOMBRE


El hombre se siente herido si una mujer le dice: "No eres nada".
Podría coger el cuchillo y apuñalar su sombra,
podría quitar el ventilador del techo y volar con él
pero sabe que la mujer siempre dice la verdad
y que el hombre no es nada
solo polvo que se acumuló en su vientre y emergió
solo una roca que necesita una mano suave para ser ablandada.
Y el hombre también es... un trastorno permanente,
un miedo que vaga por el vasto universo en busca de dos pechos.
Y el hombre, aunque se haga poderoso,
es esclavo del perfume,
prisionero del espectro de la mujer que vaga libre
en fantasías extraviadas.


ADEL KHOZAM, Dubái – EAU

Traducción del inglés de: Germain Droogenbroodt – Rafael Carcelén