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sábado, 10 de junio de 2023

ESE LATIDO QUE FUE IGNORADO… - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina










ESE LATIDO QUE FUE IGNORADO…


Algunas sombras dispersas ya, en esta tarde
sabatina, de último día de este invierno
que ha sido capaz de sacudir las entrañas
del alma, en quienes llevan en la sangre
el fluido vital del irrefrenable encendido Amor,
capaz de conducir a la aventura deseada
de descubrir otros horizontes; para atravesarlos
dispuesto – siempre - a llegar más lejos de lo posible,
puesto que no hay límites para esa creación
sostenida en la fuerza de la condición humana.
Conformada la mente en vasto territorio
de inquietudes dispersas, nunca realizadas.
En los confines de la imaginación, no hay destino
ni sendero que no pueda ser modificado.
Bien es sabido que ese latido que fue ignorado
se ha hecho sentir en el Universo entero.


ANTONIO LAS HERAS
, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


TIEMPOS DE LA AMISTAD - Favio Andrés Ceballos - Baigorria, Santa Fe, Argentina

 









TIEMPOS DE LA AMISTAD 



El corazón de tu voz latió en el aire.
Te encontré en la sombra
iluminada por tus ojos verdaderos.
Mentía la tarde su disfraz de noche
sobre el camino solitario
y el germen de lo cierto fue palabra.
Con los pies en la senda al horizonte
caminamos juntos, nos elegimos.
El café nos esperaba para darnos
un despertar, solar la memoria
de un tiempo imposible pero que vivimos.
Quién sabe cuánta vida o cuánto olvido
nos retuvo el encuentro.
Y ahora que te tengo ante estos ojos
renovados de muertes sucesivas,
resurrectos descorren pronto el velo
de la arena del reloj y de las eras,
te descubro diciendo mis palabras
en la garganta de todos los silencios.
La lealtad, ese gesto, se renueva
en la confianza de esta lluvia.
Entonces la alegría y la confianza
florecen por el riego de los cielos.
Emprendemos nuevamente la batalla
confiados de cubrirnos las espaldas
y en triunfo nuestra luz celebra y canta
el don de esta amistad fuera del tiempo.



FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

VARIACIONES DE LA HEMBRA, - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 


















Ilustración: Juan Manuel Sánchez

 

VARIACIONES DE LA HEMBRA

 

 

La bella mujer que murmura su fábula secreta.
La bella mujer que duerme en la nostalgia.
La mujer del bretel violeta mirando la quilla del barco.
La que insinúa el fervor del insomnio.
La bella uniendo el universo en la plegaria.
La que se hunde en dimensiones invisibles.
(La mujer que transita las calles del otoño.)
Esta mujer alimenta fatalidad y dolor.
La mujer que nombra el recogimiento.
Discurre la amada vestigios entre parvas de heno.
La hembra regresa en la inocencia y el abismo.
Bella, flotante, de apretadas nubes.
(La abandonada que brinda el gozo y el aliento.)
Su cabellera mueve los velos de la noche.
La que musita cimbrante y desvaría.
El hada del follaje celeste.
La mujer con su lengua distante, sin memoria.
La princesa, la dueña, la reina del hogar.
La mujer que hunde el vacío y el corazón.
La amante desnudándose en un hotel de Praga.
La que devora el instinto y el pudor.
La celta que evoca las gaitas y los templos.
La amante vuela en mi, desatada y ansiosa.
La que aletea palabras en poemas.
(La mujer que brota en una luz transparente.)
La mujer que ama como una madre invisible.
La mujer suave y comprensiva como una hermana.
La humedecida de semen, de olvido, de palmeras.
La humedecida de temor sobre llanadas rojas.
La bella mujer inseparable de la bondad.
La adolescente salvaje que imagina a Piranesi.
La insurrecta de plazas y guerrillas.
La que beben mis ojos en los bares.
La bastarda, la desconocida, la inconclusa.
La bella mujer que irrumpe en las fuentes marinas.
(La mujer de los muelles y las dársenas.)
La bella sobre el caballo blanco
entre las hojas, el ramo y el aire de la rosa.
La libertaria sin dioses, sin patrias, sin marido.

 CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

penelascarlos@yahoo.com.ar

"VERSOS TRISTES " - Ángel Medina - Granada, España

 







"Versos tristes "                                   

 

“Maldita suerte la del poeta

Siempre invocando la muerte

Triste pues es su negra suerte

Cuando todo le inquieta.

Será su sensibilidad,

Quizá su corazón destrozado

Donde la tristeza se ha alojado

Y es toda su realidad.

¿Qué salida es la que toca

Cuando se deshace el encanto

La risa se trueca en llanto

¿Y lo sensible se ahueca?

El recuerdo es nostalgia,

La nostalgia sufrir,

Sufrir es pura elegía

Queda sólo el morir.

Cuando esa tristeza nos alcanza

Preludio que es de la muerte

Asemejándonos al poeta

Sintiendo su penetrante lanza

Sabiendo que no hay ya meta

Sólo resta anhelar su suerte”

 

Recordando estos sus versos evoco a aquella niña con coletas y gafitas. No era niña, sino mujer. Pizpireta, luminosa y sensible. En parte soy yo quien la visto, pues me tengo por una especie de modisto que la conoce al desnudo más raso, incluso más que ella a sí misma. Por eso, sé que convive en la niña el sentimiento más puro que eleva a los mortales a la calidad de dioses: el amor. Bien que lo sé, pues represento lo más impenetrable de su intimidad. Y aunque presumo de ser intangible, inubicable y muchos me niegan, todo pasa por mi propio tamiz. Soy su yo más escondido. Su alma imperecedera.

Un día me confió su gozo por la vida, hablándome de la naturaleza. Admiraba la decisión de las disciplinadas hormiguitas. Se deleitaba con el aleteo de la dulce mariposa de colores, vistiendo su traje de gala. Se desperezaba con la llegada de la primavera, alterándose la sangre de sus venas. Y al llegar el invierno, acogía con alegría las nieves que lloraba el consternado y grisáceo cielo.

También amaba el arte. La poesía era su lubricante y a través de ella se expresaba su espíritu más allá de los convencionalismos. Se conmovía escuchando los versos de Rondeles “si quieres nos amaremos, sin decirlo con tus labios”, y también la sonatina “la princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?”, de Darío; o bien se inquietaba recreando a Lorca: “Amor de mis entrañas…”. Se sentía vital desentrañando a Aleixandre “Cuerpo feliz que fluye entre mis manos, rostro amado contemplando al mundo”. O también, aquello de “cristalina luz que hiere el fuego…como un cuerpo que se amontona de dicha”. Se turbaba con las composiciones nerudescas, aquellos versos alegres que decían del deseo del amante, anhelando poder convertirse en hijo para dejarse amamantar en sus pechos núbiles. De todos, Machado era su sublimación. “Sólo tu figura, como una centella blanca en mi noche oscura”.  

La niña era pura sensibilidad al servicio del amor. Amaba la naturaleza. Al día y a la noche. Lo impenetrable del misterio del principio y el fin. También a su príncipe azul. Esa realeza que se instala en nuestra… ¿cabeza? ¿En el corazón? ¿O quizá en la imaginación, que a fuerza de darle vueltas tal un caleidoscopio se acaba idealizando, convirtiéndose en algo tan frágil como una copa de cristal de bohemia?

Un día comenzó a calar frío en su corazoncito.  La niña era pura pasión. Fuego que incendiaba, pero sólo recibía brasas. Entonces, su sensibilidad empezó a inclinarse hacia el lado oscuro. Aquellos insectos laboriosos mostraban ahora para ella sus poderosas mandíbulas, devastando todo a su paso. Los lepidópteros voladores se le antojaban la metamorfosis de viles gusanos que otrora reptaron por el suelo. El estío desecaba su ánimo y el invierno helaba su sangre, sumiéndola sus largas noches en la melancolía. Lo que la poesía era antes rosa, se convirtió en espina. Versos tristes. Sólo afloraba a su cabecita las estrofas del quebranto.” Un beso ardiendo se rasga”…” está presa en sus oros, está presa en su tul”… “hermosura delicada, junto al filo de la nada” “templaré mi corazón de suerte, que la mitad se incline a aborrecerte”. Todo lo que antes era frescura ahora era acervo. Hiel. Neruda supo anticipar su sentir: “La misma noche que hace blanquear los mismos árboles, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”

 La pluma del vate puede ser vino generoso, pero también de alta graduación. Si mal se bebe, embriaga, comunicando al alma una fatiga agotadora.  ¡Ay, esa alma! ¡Si lo sabré yo!

Aquel día, o mejor, fue una noche, me confió un secreto, desahogándose entre sollozos. Me dijo que, si bien ella amaba todo, no era feliz. Y continuando su soliloquio, acentuó que no comprendía cómo amando tanto, no recibía el mismo amor. Me confesó que el mundo y las personas no saben amar. Ya no quería luchar más y deseaba morir. Había gastado todo su esfuerzo en querer y se estaba secando en un pozo vacío de amargura.

Con mi presencia silenciosa, procuré consolarla. Le dije que entendía su pasión amándolo todo, lo inerte y la carne. También, que ella había dado el amor que tenía, y que el apego consiste, aún sin recibirlo, en estar dispuesto a amar a fondo perdido. Un grano de querencia es suficiente para redimir lo que se ama, ajeno y propio.

Me escuchaba absorta. Sin pestañear. Muda. Y cuando me di cuenta, volaba yo hacía un espacio donde el caos es inexistente y sólo existe la perfección. La niña de las coletas y las gafitas había muerto de melancolía. No sé si llegó a escuchar lo último que le dije para consolarla. Se había marchado por amar demasiado el amor. Tanto amor mata y ella murió por desear plantarlo a su alrededor.

Yo, su alma, ascendiendo vi su cuerpo sin vida, aunque me queda el consuelo de que su rostro reflejaba una sonrisa que me recordaba a la luna cuando estira su sonrisa cual Gioconda. En el fondo, tengo la impresión que muriendo encontró al fin el amor que anhelaba. Era lo que quise explicarle.

 

ANGEL MEDINA, Granada, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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domingo, 4 de junio de 2023

En horas de insomnio, MIGUEL DE UNAMUNO, España

 









En horas de insomnio

 


Me voy de aquí, no quiero más oírme;
de mi voz toda voz suéname a eco,
ya falta así de confesor, si peco
se me escapa el poder arrepentirme.

No hallo fuera de mí en que me afirme
nada de humano y me resulto hueco;
si esta cárcel por otra al fin no trueco
en mi vacío acabaré de hundirme.

Oh triste soledad, la del engaño
de creerse en humana compañía
moviéndose entre espejos, ermitaño.
He ido muriendo hasta llegar al día

en que espejo de espejos,
soy me extraño a mí mismo
y descubro no vivía.


MIGUEL DE UNAMUNO, España

Miguel de Unamuno y Jugo fue un escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98. En su obra cultivó gran variedad de géneros literarios como novela, ensayo, teatro y poesía. Wikipedia

Nacimiento: 29 de septiembre de 1864, Bilbao, España

Fallecimiento: 31 de diciembre de 1936, Salamanca, España


EL ROSTRO DEL DÍA, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina. 

"Entelequias", poemas.Ed. Torres Agüero, Buenos Aires, 1994.

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

OCASO DE LA AUSENCIA, CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

 









OCASO DE LA AUSENCIA


Ahora, suspendidos en la aurora,
en la incertidumbre del susurro,
desnudos en un templo de dones
y palabras, en silencio,
la memoria lleva su ofrenda
sin premura, inevitable.

Hoy, amiga, es cuando descubro
la noche, el aliento en el desorden
de la ofrenda o de la soledad.
(Escucho a Eric Clapton, Jacques Brel,
Phil Collins, Amancio Prada).
El azar protege sombras trémulas
sobre la orilla de la nostalgia.

El destino es inasequible sin hechizo.


CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL POETA, CARLOS RODOLFO ASCENCIO BARILLAS, El Salvador

 









EL POETA

 

Yo fui el silencio que ahoga la noche umbrosa
y el llanto despavorido que estremece el canto
y busque respuesta en el firmamento de tus ojos
y me aferre al fuego que incendia tus encadenados deseos.
Yo quise gemir en el fatídico porvenir de tu destino
y quise volver a encontrarte en los órdagos de tu alma
sin embargo, tu indiferencia me causó
el aliento fiero de tus ignotas intenciones.
Yo me aleje de la fácula de tus constelaciones
y de tus azules estrellas cósmicas
y de tus mustias pretensiones encendidas.
Yo fui prisionero en el deleite de tus fangosas percepciones
y fui victima de tus alevosas convicciones
en los cristales que dibujaban tus frívolas concepciones,
y los conflictos que habitaban
en tus salamandras estelares
que hacían sentir mis tristes agonías.
Yo fui el viento que acariciaron tus lágrimas
y el agua cristalina que bañaba tu ardiente costado
y el eterno sueño de tus grandes ilusiones,
fue una noche de verano, cual gorrión en bandada
persiguiendo imposibles destellos de neblinas
aunque te amaba, no abandone tu nido
en las inclaudicables suspiros de tu aliento.
Yo fui el inmenso cielo de tus pupilas
y vague en el ocaso de tus tentaciones
y fui un fugaz cometa en tus universos paralelos,
cuando te busque, no halle la fresa de tu boca
cuando te llame, no escuche el soplo de tus labios
y quise sentir tus desiertas llanuras
en los prados de mi alma
y quise mirar los crepúsculos de tu pecho
que anidaban en los espacios orbitales.
Yo te recuerdo en el relicario de mis endechas
y en las flechas que hieren mi corazón
y quise amarte hasta mis infinitas emociones
y exhalar los sabores de tus besos
en el exordio que navega los mares encantados.
Yo te amo en la inclemencia del hastío
y en el sorbo húmedo de tus desoladas sensaciones
y en los vástagos de tus solitarias colinas,
por eso te amé con locura, en mis versos
y en los iracundos trastornos de mi soledad.
Yo fui aquel agónico poeta de la misteriosa montaña
que canta en las profundidades de las selvas
y en los manantiales de tus hermosos oasis
ese soy, aquel que siempre te amo,
y aquel acerbo sueño del hombre atribulado
buscando lo no inesperado, sintiendo lo no pensado
y encontrando efímeras primaveras
y fantasmas que habitan en tu sombra silenciosa
y llorando la pasión de tu febril ausencia,
amada mía, cielo mío, mi eterno dolor
de espanto y felicidad.
Yo fui la caricatura de tus ensueños
y la brisa que toca el cenit de tu canto
aquel viejo poeta, de la mañana cristalina
y el conticinio del rocío que deslizan tus atrevidas manos.
¿Dónde estás? ¿Qué haces?, ¿Dónde hallarte?
te busco en tu luz, y no te encuentro en la oscuridad,
¿Acaso, viajas en la enhiesta estepa de los andes?
no yo solo fui, lo que tu quisiste para ti, tu poeta…


CARLOS RODOLFO ASCENCIO BARILLAS
, El Salvador
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


Aleluyas a los pioneros de la libertad, LIANA FRIEDRICH, Rafaela, Santa Fe, Argentina

 







Aleluyas a los pioneros de la libertad



Los poderosos el mapa arman
de la geopolítica mundial,
mientras la Patria contrita añora
su gran pasado de gloria.
Desesperada grita y llora
por un hoy sin fe ni honra.
La Nación recobrar ansía
del pueblo unido la sonrisa.
¡Que ondulen al sol trigales
y maduras revienten vides!
...para consagrar el vino y el pan
en un Corpus Christi nacional.
¡Vítores y aleluyas a los
Padres y Héroes de la argentinidad!


LIANA FRIEDRICH, Rafaela, Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

RUTINA, FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

 









RUTINA


No estás presente
y el amanecer se decreta por sí solo
las aves comienzan su exilio
de su patria de memoria inquisitiva.

Otra vez el reclamo
de los patos silvestres
se levanta como un manto
de nostalgia en las cenizas.

Toco tu cuerpo etérico en mis brazos,
la misma eternidad que se derrama
en las vacilaciones de tus pechos
le roban los verbos a tu boca,
igual que ayer y hace milenios
llueve... otra vez, sin diferencias
con las lágrimas de todos los diluvios
sucesivos espasmos de esa nube
que vuelve del olvido a decirme:
"todo es igual y se repite",
con una voz de abismo y en sus ecos
a intervalos de años y milenios
a devolver la sombra,
por conjuros de olvidos
contra esa pared que te nombra
con sus sordos sonidos.

Tal vez el aire esté cansado
de la suerte que viaja
sobre nuestras cabezas
y resopla silencios.

Hoy abrí la ventana
y el frío era otro frío...
le agradezco al olvido
que me deje nacer
frente a tus ojos...
sin palabras.

FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA