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sábado, 11 de febrero de 2023

EPÍLOGO, ESTANISLAO DEL CAMPO, Poeta y escritor argentino

 










EPÍLOGO

 

Ahora sí que eres mía... En el sepulcro
Puedo llorarte solo mi Lucila.
Te envenenó el gusano, rico, enfermo,
Pero tu estrella para mí rutila.

En las joyantes noches del estío,
Cuando era tu vivir una alborada
teñida cual las plumas de un flamenco
Por una luz dulcísima y rosada;

Tu amor fue mi perfume, mi esperanza,
La novela de mi alma, mi alegría,
Cuando tú me decías: Mi poeta,
Me inundabas de luz y de poesía.

Y cuando te entregaron al gusano
Yo lloré en el altar del firmamento,
Pero si a mí me mata tu partida
¡Cómo los matará el remordimiento!

Yo he pedido el perdón para tus culpas
Y pido para Ti, toda delicia...
Tú eres, entre el rayo de la luna
El plateado fulgor que me acaricia.

 

ESTANISLAO DEL CAMPO, Poeta y escritor argentino

Estanislao del Campo Maciel y Luna Brizuela (Buenos Aires7 de febrero de 1834 - Buenos Aires, 6 de noviembre de 1880) fue un militar, funcionario de gobierno y escritor argentino. Wikipedia

Huésped de la ausencia, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 








Huésped de la ausencia

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.

Jorge Luis Borges

Los celtas erigieron templos

a lo largo de talismanes y presagios.

Supersticiones, hórreos, hadas.

Caballeros de piedra, imperturbables jabalíes,

el yelmo de los libros y de la muerte.

Imagino los reinos del exilio, las gaitas,

un venturoso día descifrando la tierra,

las cruces del cenobio, la bizarra bondad.

En la igrexa Santa Eulalia de Spelunca

los números rigen mi memoria;

hay voces de la Santa Compaña.

Son símbolos secretos del padre y de la madre,

naves, mares y sombras del olvido. Mitologías

del sueño, de la muerte, de santuarios.

La tarde y el azar entregan su albedrío.

Y el hábito disperso de un pastor transterrado.

 

Carlos Penelas

Buenos Aires, enero de 2023

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


PRIMER AÑO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

Cielo desnudo de estrellas..., Liliana Escanes, Bahía Blanca, Argentina








Cielo desnudo de estrellas...


El atardecer cayó sin pausas ni nombres...
Recuerdos que quiero sepultar…
Edades, tiempos, distancias, que no soporto más…
Bandadas de teros silvestres pasaron esta mañana…
Y el recuerdo de Marta fue instantáneo…  Infalible, al oírlos pasar…
Ella siempre los buscaba… ¡Y nunca los puedo escuchar!...
Tempestades, nombres, desvaríos, desearía ya sepultar…
Recuerdos dolorosos, quisiera ya sepultar…
Entre nomeolvides y flores silvestres… Entre claveles y rosas…
Sí, edades, tiempos y distancias, quisiera sepultar…
Locuras desmelenadas, desatinos, días grises y tardes escuálidas, quisiera sepultar…
Noches solitarias, insólitas… Cansancios… Vagos e insípidos momentos
que deberían olvidarse para siempre… Cielos desnudos de estrellas…
Soledades de abrazos y ternuras, quisiera sepultar…
Madrugadas lentas, bocinas a lo lejos, desearía sepultar…
Atardeceres inauditos, huertos abandonados
y corazones desolados, quisiera sepultar…
Caminatas entre los canteros, jardines que antaño compartimos,
quisiera sepultar…
Días calurosos, descoloridos, desearía sepultar…

¡Ya se hace insoportable esta vida!...
¡Ya se me vuelve insoportable este andar!...
¿Por qué siempre las citas de Isaías?...
¿Por qué siempre vuelve el dolor a mi guarida?...
¿Por qué siempre la incertidumbre y la angustia
vuelven a mi guarida?... ¿Por qué no mitigar, un poco, al menos,
el dolor, la desazón, la incomprensión?...
“Aquí estoy, Señor, para hacer Tu voluntad.” * SALMO. 39, 2 *
¡Aunque sea tan dura, a veces, tan dura, y crea que ya no puedo más!...

“Toda la tierra se postra ante ti, Señor, y canta en Tu honor,
en honor de Tu Nombre.” * SALMO. 65, 4 *
Sí, Señor, así debe ser.
¡Yo soy sólo una criatura inquieta, insoportable e ignorante
que no debería lamentarme tanto!… ¡¡¡En cambio, Señor,
debería hallar consuelo en la oración!!!…¡Perdón, Señor, Perdón!
¡Dame fuerzas, coraje, fortaleza, salud, paciencia, infinita paciencia...
para retomar el camino ligera de equipaje!...


15 enero, 2023


LILIANA ESCANES, Bahía Blanca, Argentina  


EL POBRE, EL SOL Y LA LUNA, Maria Cristina Azcona, Argentina

 










EL POBRE, EL SOL Y LA LUNA

  

La luna reluce en espejos de agua.

De ingenuo esplendor su grácil figura.

De plata es la media faz que fulgura.

Sutil navega en su eterna piragua.


El sol aflora en carroza leonina

Y de oro pinta la beldad oscura

La noche de irse no lleva premura.

La luna mana su luz mortecina.

 

Mil trozos de prisma en cien mil guedejas

Agobian, fluido de plata, el paisaje.

La bruma la envuelve y ella se aleja.

 

Un pobre está quieto y quedo murmura:

Si Dios no me amara ¿Haría que encaje

Mi esencia en medio de tanta hermosura?

 

MARÍA CRISTINA AZCONA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL BARRIO, GARDEL Y LA HISTORIA - UTOPÍA GARDELIANA - Año 1933, Héctor F. Rebasti, Buenos Aires, Argentina

 




EL BARRIO, GARDEL Y LA HISTORIA

UTOPIA GARDELIANA - Año 1933

 

Una tarde del mes de septiembre de 1933, pasando por delante de la casa de Jeán Jaurés 735, sabiendo quienes allí vivían y estando la puerta entreabierta, con la curiosidad de un niño comencé a abrirla e ingresé al pasillo de entrada… En ese momento, al oír la puerta que se abría, se hace presente “el dueño” de casa, quien con una amplia sonrisa, su cabello engominado y en robe de chambre –creo que de color bordó–, gentilmente me pregunta “¿Qué necesitas pibe?”... Yo, anonadado, sólo atiné a decirle: “Pedirle un autógrafo Don Carlos”…, él me respondió: “Claro que sí, pasá pibe” y me hizo entrar al hall frente a una “pared” de vidrios de colores que daban a un patio hermoso, lleno de plantas, una escalera, a los costados puertas con persianas altas de madera y al fondo una cocina.

Mientras tanto Don Carlos ingresó a una piecita que después supe era su escritorio. En ese momento llegó con un mate en la mano recién cebado, Doña Berta –la conocí enseguida– me preguntó si Carlitos ya me había visto y si quería un matecito que le había preparado para él, me consultó también cómo me llamaba y le dije “Héctor”. Le agradecí porque en verdad yo nunca había tomado y no sabía qué gusto tenía. Me comprendió y mientras me preguntaba si vivía lejos, le dije: “En Gorriti 3767, a unas cuantas cuadras”, entonces exclamó: “¿Y cómo llegaste hasta aquí?”. Le respondí que vine hasta el Mercado de Abasto porque quería conocerlo ya que mi abuelo era proveedor de frutas y verduras, porque tenía una quinta en donde vivíamos y que llegaba hasta la esquina de Honduras y Sadi Carnot (hoy Mario Bravo). Se puso muy contenta con lo que yo le contaba. Allí regresó Carlitos, con una foto autografiada y me dijo: “Cuando entré a firmarte el autógrafo no pregunté cómo te llamabas, pero escuché cuando se lo dijiste a la ‘viejita’, así que aquí la tenés dedicada a tu nombre, Héctor”.

Al momento de recibirla y querer agradecerle me comenta: “Mira, yo dentro de dos meses estoy viajando a EE.UU. y como hoy solo tengo actuación en el Cine 25 de Mayo me sobra tiempo para mostrarte nuestra casa, pasá”. Me acompaña a la sala que daba a la calle y me dice “Aquí nos reunimos con las ‘escobas’ para ensayar, no sabés las veces que los purretes de la cuadra nos golpean la ventana para vernos y oírnos ensayar, por un rato la abrimos, pero después tenemos que seguir entre nosotros, es decir, ‘sin público’”, al decir esto larga una sonrisa y una pequeña carcajada… jajaja. Me muestra el piano, la guitarra apoyada en la pared, algunas de las muchas cartas que recibe de admiradores, felicitándolo o pidiéndole una foto con su autógrafo, como hice yo.

Allí me lleva hasta lo que dije al principio: su escritorio, una mesita, un silloncito sencillo, muchas fotos, una lapicera, dos frascos de tinta, una negra y otra color blanco para firmar las fotos.

Pasamos a la habitación contigua, una camita de bronce, sencilla, con una linda colcha, tal vez tejida por Doña Berta, un roperito, un banquito, dos alfombritas al pie de la cama, una de cada lado y un porta sombrero con dos o tres “funyi” de color gris, marrón y colgado de allí un “saco fumador”.

Al llegar a la otra habitación, me dice: “Es el dormitorio de mamita, vamos a pasar por afuera del patio, allí no me meto, es el lugar de ella”. Como corresponde, por respeto de hijo, así lo hicimos. Llegamos a la última pieza, la que doña Berta utiliza como lugar para tejer, recibir a sus amigas y charlar cómodamente.

Ya estamos llegando al final de la casa y sobre la mano izquierda está la cocina donde Doña Berta cocina sus pucheretes y otras comidas, algunas recordando a su querida Francia, simple, limpia, ordenada, con mate, yerba y pava sobre una mesada de mármol.

Al lado, pegados a la escalera hay dos espacios, uno es el baño con su depósito de agua “adherido” a la pared en la altura y al lado la “salita” de planchado de doña Berta, sus dos planchitas, alguna que otra ropa preparada para planchar y un cómodo espacio para hacerlo.

En ese momento es que me invita a subir la escalera y mostrarme en el medio del tramo la piecita donde él practica solo, entonando partes de óperas, una pasión heredada de sus conocidos tenores, entre ellos Enrico Caruso. Me dice: “Aquí paso lindos ratos cantando sin molestar a nadie y aprovecho esa pasión que tanto me gusta”.

Llegó la despedida, le di un beso cariñoso a Doña Berta y un “apretón” de manos a Carlitos y él pasó su mano sobre mi cabeza. Me despedí, con mi agradecimiento.

 *******************

Pasaron los años y en casa lo seguía escuchando por radio, cuando mis tías y mi mamá lo hacían.

Un día, recuerdo bien, el lunes 24 de junio de 1935, se alborotó mi hogar y se pusieron muy tristes todos, es que había fallecido, en Medellín (Colombia), Carlos Gardel… yo no tenía todavía mucha conciencia de lo que era la muerte, pero al verlos llorar y escuchar los comentarios me di cuenta que nunca más lo podría volver a visitar en su casa de Jean Jaurés.

Recuerdo que un día de febrero de 1936, creo que el 6, mi tía Elena y mi mamá se enteraron que el cortejo fúnebre de Carlitos pasaba por la Avda. Corrientes hacia el cementerio de Chacarita y hacia allá partieron. Al volver me contaron que una cantidad de gente los acompañaba por la calle, aparte de los que estaban parados en ambas veredas arrojando flores hacia el carruaje que trasladaba los restos de quien había sido y sigue siendo el cantor mayor que tiene nuestro tango.

Allí fue que se me amontonaron los recuerdos de esa tarde tan hermosa que pasé, en el mes de setiembre de 1933, cuando me firmó el autógrafo, el que con el tiempo y por las cosas de la vida, no quedó entre mis recuerdos pero sí, muy grabado en mi memoria.

No sé si esto lo viví así, pero me parece que fue un sueño hermoso el haber podido estar dentro de la casita de doña Berta y la de Carlitos, cuando él regresaba de sus giras.

Héctor F. Rebasti, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 hectorrebasti@gmail.com


Tu imagen entre mis dedos, Poesía de Irma Kurti, Albania-Italia


 







Tu imagen entre mis dedos

Poesía de Irma Kurti

Colaboración de Germain Droogenbroodt

Utilizando un lenguaje sencillo y lineal, la poeta Irma Kurti nos ofrece una vez más una babel de sensaciones a través de su flujo de conciencia, una especie de diario en verso que abre las puertas de la reflexión a temas íntimos y existenciales.

Irma Kurti llega directamente al corazón del lector, destruyendo, como siempre, la idea de que la poesía es un instrumento para unos pocos elegidos, porque las formas narrativas llenas de florituras y artificios literarios no pertenecen en absoluto a sus rasgos estilísticos. La propia emoción habla a través de la memoria, las imágenes y los pensamientos, descritos de tal manera que permiten al lector entrar de puntillas en la vida del autor, sin quitarse los zapatos. La poesía se convierte entonces en una forma de arte capaz de detener el tiempo y la memoria, como una instantánea de palabras que cada lector puede enriquecer con infinitos universos de significado.

GRAZIA PIA LICHERI

 


TU IMAGEN ENTRE MIS DEDOS

 

Una tarde paseábamos

junto al lago, mamá. Los cisnes

nadaban suavemente en la superficie

bajo la luz tenue de la puesta de sol.

La luna reflejaba su palidez

en el agua y en tu cara cansada.

 

Pero tú ya no estás aquí.

La luna se escapa, y en

las olas, se va, llevándose

tu hermoso retrato y

el recuerdo de aquella noche. Meto

mis manos en el agua:

entre mis dedos, consigo agarrar

y acariciar tu imagen.

 

IRMA KURTI

 

Irma Kurti es una poeta, escritora, compositora, periodista y traductora albanesa. Es nacionalizada italiana. Escribe desde niña. Irma Kurti ha publicado 26 libros en albanés, 20 en italiano y 10 en inglés. Ha escrito unos 150 cuentos para adultos y niños. También es traductora de 13 libros de diferentes autores y de todos sus libros en italiano e inglés. Vive en Bérgamo (Italia).


AMOR, ELIAS GALATI, Buenos Aires, Argentina

 


 AMOR

 

En el día de los enamorados.

Las palabras del amor son la expresión más sublime del lenguaje humano, ellas nos transportan a una dimensión paradisíaca, y son capaces también de provocar en nuestro interior sentimientos y afectos maravillosos, que hacen el instante bucólico y feliz.

Es verdad aquello que postulaba San Agustín “ama y has lo que quieras”, porque todo lo que hagas desde el amor, va a estar bien, será equilibrado, ecuánime, pacífico, justo y bondadoso.

El amor embarga al hombre y es un sentimiento que puede sacarlo de sus coordenadas elementales, del tiempo y el espacio, de su lugar y de su momento y transportarlo a un sitio idílico, etéreo, intangible, eterno, inubicable, en el cual permanece a pura emoción.

El amor, como un baño bienhechor, quita de nosotros las impurezas cotidianas que nos hacen resentidos, rencorosos, odiosos, injustos y malvados.

Si de verdad estás enamorado, hay una parte de ti, que ya no reconoces

Entras en un estado contemplativo, y existes en él, sintiendo la alegría y la belleza en que se ha convertido el tiempo, el tiempo que estás existiendo, y que ha mutado hacia el ideal.

A tu entender se detiene; porque no quieres que fenezca, tu deseo es que permanezca para siempre, eternamente en ti, y que contenga tu corazón en la admiración de lo bello, lo bueno, lo inmortal, lo eterno, la verdadero, como culminación de la forma de existir.

La razón, la voluntad, se rinde ante la emoción, en un sentir que parece tener poco de humano, pero que es la perfección, la culminación de lo humano en sí mismo.

No hay nada que defina mejor al hombre que el amor, no hay mejor concepto del ser que el hombre enamorado, y no existe mayor fuerza ni mayor potencia que la que nos da el amor.

Esa sensación extrema modifica la condición humana. Cambia su postura, cambia su actitud, pareciera que flota en el espacio, que no le alcanza la tierra ni el día para expresar, disfrutar y gozar de su amor.

Estar enamorado es acercarse a la parusía, es sentir el contacto divino, porque el verdadero amor es tal como Dios nos ama.

No hay espacio para rencillas, no hay lugar para violencias, ni para ser injustos, rencorosos o malignos.

El amor es un bálsamo que penetra en nuestro interior, nos purifica, nos hace buenos y dignos y emerge hacia el exterior, hacia los otros, con la cadencia de una música celestial poniendo en armonía a los hombres y  a los pueblos.

Todo hombre ha sentido alguna vez ese toque de la varita mágica que lo ha enamorado, y lo ha descolocado de toda situación.

Todos en nuestro interior, hemos en algún momento pensado y deseado esa felicidad bucólica, de la paz, la armonía, el equilibrio, la bondad y el encuentro con los demás.

La cuestión es volcar el sentimiento hacia afuera.

Es estar convencidos que eso es lo real, lo justo, lo verdadero, y que es nuestro deber, y que así debe ser.

Es impostar ese convencimiento de tal modo, que nuestro comportamiento, que nuestras acciones se realicen en concordancia con ese pensamiento que surge y se nutre del amor.

La vida debe ser un acto de amor; un perenne y continua acto de amor, desde la cuna hasta el lecho de muerte.

El amor debe regirnos y ante él deben abdicar las pasiones y los deseos.

Si todos los hombre vivieran del amor y para el amor, si el comportamiento de todos fuera acorde con ese pensamiento y ese deseo interior, con esa fuerza que nos reclama vivir enamorados, amando que significa hacer el bien, ser equilibrados, justos y pacíficos, el mundo sería otro.

Simplemente porque el mundo estaría lleno de amor

 

ELIAS GALATI, Buenos Aires, Argentina


domingo, 29 de enero de 2023

EL CIRCO DE LA VIDA, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 




 




EL CIRCO DE LA VIDA

 

Confieso que he quitado:

al espejo el narciso de mis días;

al calendario, los excesos de  la vida

y al cotidiano andar, mis alegrías.

 

Tuve un fuego, una mesa, una familia,

un sueño de vino y copas finas;

un insomnio procurando poesía

en noches de amor sin alegrías.

 

Confieso que he robado

el cándido rubor de su mejilla

el temblor primero de su beso  

y el ángel de una loca fantasía.

 

Confieso que he guardado.

Las risas felices de los niños

festejando al enano que lucía

de su bota, la punta retorcida.

 

Y ahora que el circo se detiene

y no hay luces que apuntan al proscenio,

y el rugir de las fieras es un recuerdo

repartiendo el olvido por las sillas;

 

y el blanco corcel y la écuyère

no muestran su orgullo por la arena,

ni el trapecio en su balance inquieta,

ni hechiza el batir de los redobles;

 

ni se oye al león que enflaquecía

al restallo del amo que ostentaba

el fatuo sonido de la cuerda

sepulto en el gris de cuatro rejas,

 

me duelen aquellos que se han ido,

los que emigraron quizá, en otra gira.

Confieso vanamente que no olvido

el rumor del aplauso y la alegría.

 

Cobraré por mis servicios al Averno

para hacerme de un puñado de monedas

y volver alguna vez al viejo sueño

de comprarme un circo que no duela.

 

Confieso que crueles me han robado:

el narciso, el andar y el calendario;

mi jarra de vino, la poesía,

y este circo inventado por mi vida.

 

NORBERTO PANNONE, Buenos Aires, Argentina


EL INFINITO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE  ASOLAPO ARGENTINA