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viernes, 11 de marzo de 2022

LA FUERZA INTERIOR, Lola Benítez Molina, Málaga (España)

 




LA FUERZA INTERIOR

 

 Es curioso que lo que se idealiza permanece por siempre en nosotros, pero qué parte hay de fantasía y cuál de realidad, hermosa quimera que elucubra en nuestra psique sin piedad, búsqueda incansable, que agota los sentidos sin llegar a saborear el instante. Son sueños que jamás caerán en el olvido, pero si un átomo de realidad los roza perecen sin remedio.

           Ilusiones ausentes, que un día irradiaron grandeza, adónde se fueron. Quizá retornen con fuerza cuando el subconsciente las aliente. Tal vez, por ello, Mario Benedetti inmortalizó esta bella frase: “Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”. Esa sensación extraña, que dormita en el ambiente, viene a recordar la fragilidad del momento.

           Es una osadía ingrata la de aquellos que sucumben ante el pasado, pero una fuerza inmune levanta vuelos de nuevos despertares y marchita la nostalgia que viene a instalarse. Todo dependerá de lo que nosotros mismos escojamos, somos los artífices, por eso, tras una pausa, retomaremos el camino, unas veces escarpado y estrecho, otras, con aromas de azahar. Ya no importará lo desconocido, habremos aprendido a lidiar en otros campos de batalla. Tampoco importará lo que quede por andar, será nuestra fuerza la que nos guíe: “Cuando las almas se tienen que encontrar, el destino acerca los mundos, borra la distancia, une los caminos y desafía lo imposible”. (Anónimo). O, como dijo Paulo Coelho: “Los encuentros más importantes han sido planeados por las almas antes, incluso, de que los cuerpos se hayan visto”.

           El proceso está en marcha. Qué habría sido de la humanidad sin los grandes amores que nos inspiraron. Ellos, en todas las épocas, han estimulado el pensamiento y la creatividad. El dolor que supone la pérdida es un generador de savia. Encuentros y pérdidas marcan nuestras vidas. Nadie está incólume por mucho que lo estén algunas obras de la civilización azteca: algunos códices han llegado hasta nuestros días como el “Códice Borbónico”.

           Podría mencionar muchos ejemplos en los que la angustia suscitó obras magistrales para la posteridad. Así, Boudelaire nos deleitó con poemas dedicados a Sarah “Louchette”, prostituta que le contagió la sífilis, o sus relaciones con la hermosa mulata Jeanne Duval, que escandalizaron a todo París. Goethe, a su vez, escribió su novela psicológica “Las afinidades electivas”, inspirada por su amor a Minna Herzlieb, con trágico final, probablemente por sucumbir ante un matrimonio yermo, como un terreno empobrecido.

           Qué cruel sollozo recorrería todas esas vidas colmadas, luego, de laureles cuando ya habitaban en otros lares y lo terrenal pasó a un segundo plano. Vuestra inmortalidad permanece, aunque ya poco os importe, pues la dicha que anhelabais al fin encontrasteis.

           “Creí que era una aventura y en realidad era la vida” (Joseph Conrad).

 

 ©Lola Benítez Molina, Málaga (España)

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Lágrimas en la tarde de este otoño, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 







Lágrimas en la tarde de este otoño

 

Elegante parche, colocado como al descuido

sobre el ojo izquierdo, lucía aquella extraña figura

caminando por el parque con total desenvoltura.

 

La barba entrecana cortada con estética estudiada,

por los hombros, apenas, cabellos que asomaban

ordenados bajo el sombrero que todo lo engalana.

 

Silencioso, cabizbajo, de marcado andar cansino,

se notaba su regreso de extenuantes lejanos sitios;

cosas que hablaban de ciertos tiempos, ya idos.

 

Va al encuentro de inolvidables seres amados

que un día dejo de verlos, por tareas acuciado,

para no volver más a este lugar tan deseado.

 

Hoy ese ocasión ha llegado, y con ternura y temor

va al encuentro, tantas veces abruptamente soñado

que lo mantuvo con vida pues el sentido le dio.

 

 

©Antonio Las Heras, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


DIA DE LA MUJER 2022, Elias Galati, Buenos Aires, Argentina

 



DIA DE LA MUJER 2022

 

En nuestras sociedades, la celebración de un día en especial, es sinónimo que algo no funciona.

Si es necesario, detener el tiempo, y dedicar un momento al recuerdo de un ser, o una situación, es porque al mismo no se le ha dado la debida consideración o que nos sentimos en deuda.

Es lo que sucede con la mujer; sentimos que debemos algo más, no tenemos claro que es, pero pasa la historia a nuestro alrededor y todo sigue igual.

La mirada de la humanidad, es desde la óptica del varón, y está tan incorporado y es tan ancestral, que hasta la mujer así lo entiende.

La civilización se nutre de conocimientos, que emanan de intuiciones, realidades, comprobaciones científicas y también de mitos.

Los mitos sociales abundan, y a veces, desvirtúan o falsean la realidad.

El hombre, varón y mujer, es un ser sociable, desde su concepción ya que necesita la participación de dos seres, para lograr la cigota, o comienzo de la vida, que es un óvulo fecundado por un espermatozoide.

Esta realidad hace que el nuevo ser, tenga la mitad de sus genes de su progenitor paterno y la otra mitad de su progenitora materna.

Pero en realidad el hombre es un mamífero, y la cigota, no es un huevo concluido, sino un elemento que debe crecer y nutrirse, fenómeno que se produce en el vientre de la madre, y contando sólo con los elementos de la mujer, es decir que hay un plus en todos nosotros que corresponde a la madre, de allí el dicho, todos somos hijos de mujer, hemos sido paridos o salimos del vientre de nuestra madre.

El mito bíblico señala que la mujer fue creada de la costilla del varón, pero la ciencia ha demostrado que las crías de todos los mamíferos y también el hombre, como tal, se generan como hembras y alrededor de los 9 semanas, algunas desencadenan un mecanismo inhibidor que impide la formación del útero, las trompas, la vagina y el aparato genital femenino y se convierte en varones. Es decir es una mutación desde la mujer hacia el varón.

Más hay otro mito mayor, que hace al comportamiento y la relación esencial, porque todo ser humano debe necesariamente tener un poco de autoestima, sino no puede vivir, de allí la idolatría, en el que algunos impostan su estima en los logros de sus ídolos. Consecuentemente con ello, el hombre para subsistir niega y transfiere.

Es tan viejo como el mundo, cuando Dios le pregunta a Caín donde esta Abel, el lo negó, dice yo soy acaso el guardián de mi hermano, y cuando Dios le pregunta a Adán, si comió del fruto prohibido, Adán transfiere, le dice Tú tienes la culpa Dios, porque la mujer que tú me diste me tentó.

Es el origen de la discriminación, toda la culpa la tiene la mujer. El varón no tiene responsabilidad.

Sería largo y no tendría sentido aquí señalar, como se formaron los roles, porque el trabajo, el rol doméstico y las actitudes de cada sexo, pero que las hay las hay.

Esta discriminación se realiza también en la formación, el desarrollo y la educación de los niños humanos, ya que es distinta la educación que se le da al varón, que la que se le da a la mujer.

En la cual participan tanto varones, como mujeres.

Si bien el trabajo ya está equilibrado, y no es tan discriminativo como antaño, en que se creí que era una actitud del varón, no sucede lo mismo con las labores domésticas, que caen casi siempre en las mujeres.

Todavía en nuestras sociedades, la mayor discriminación es hacia la mujer, y ni que hablar de la violencia machista, donde un gran porcentaje de varones sostiene su conducta como si la mujer fuera una posesión personal.

Recuerdo que hace años estaba de moda decir, si te vas a una isla desierta que tres cosas te llevarías, no había celulares, entonces se decía un libro, una radio y una mujer, es decir la mujer era un objeto una cosa personal.

La mujer es el numen de la raza, es el equilibrio necesario para que pueda progresar y mejorar la especie, es aquella que entiende la justicia y la misericordia, desde la entrega y el amor.

No es bueno el machismo, tampoco el feminismo, pero va siendo hora que el varón asuma su condición, entiende que hay un pie de igualdad, pero que la mujer tiene un plus al cual el no alcanza, y que aprenda a respetarla y darle dignamente el rol que le corresponde.

 

Elias Galati

 

 Mujer

Mujer, tu que puedes comprender

el arcano de la humanidad

se el camino a emprender

en procura de la felicidad

 

Solo tu alcanzas el saber

necesario para llegar a la verdad

Dios te ha dado como entender

los límites, la capacidad

 

Puso en tu alma una forma de ver

la existencia, la realidad

que te permite acceder

 

a lo eterno con la sensibilidad

que solo posee una mujer

porque su pasión y gloria es amar

 

©Elías D Galati, Buenos Aires, Argentina


LA CODICIOSA Y GUERRERA CORRUPCIÓN, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

 



LA CODICIOSA Y GUERRERA CORRUPCIÓN[1]

“La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan…” (Erich Hartmann).                                                        

 

Recientemente, el escritor argentino Jorge Bernabé Lobo Aragón, elaboró un preciso, ajustado acto reflexivo[2] acerca del cáncer social que significa la corrupción.

Cuando el Buen Jesús enfrentaba a ciertos personajes de la época que derivaban en conductas aberrantes para el pueblo judío, llamaba a estos "sepulcros blanqueados" o hipócritas; blancos por fuera y llenos de podredumbre por dentro.

Blancos en modo maquillaje, el mismo que usan los llamados "diplomáticos" de carrera o de oficio para "negociar" Verdades verdaderas y en este mundo de lobos[3] planificado por los amargos Señores del Poder Mundial, disfrazados de corderos en nombre de la libertad o de la "legítima defensa". O el nuevo nombre de la codicia planificada. Concepto caduco acuñado en tiempos de Santo Tomás de Aquino, y que Juan Pablo II tildara de arcaico e indefendible en su desviación guerrera.

En tanto, incluso, hay gente y “entidades” que medran con el tema de la “Paz” y hacen de ella una industria para su propio beneficio, así como otros lo hacen con la infausta Guerra, venga esta de donde venga. Y todo porque parece ser que, en este Mundo, “nada es verdad ni mentira, y todo es según del color del cristal como se mira” (Ley Campoamor)[4]. Quizás por ello, el Buen Jesús alertaba a sus discípulos con una sentencia intrigante: “Ustedes están, pero no son del Mundo” (Jn 15-18-21).

Una fachada de legitimidad expuesta incluso en rimbombantes instituciones internacionales (sí, acertó, esas), que son coaptadas en sus malversados procedimientos y acciones (la más atroces: sus Guerras frías y calientes) por los secuaces del Mal y llenos del fango avaro y ominoso por dentro... Y, de esto, hace ya más de dos mil años...

De hecho, es cierto que, desde a.C., la vileza de la corrupción (que trasciende a cualquier ideología –sistema de ideas- o instrumento filo-sociológico, pues no se trata de “política” como “arte de lo posible” –en tanto la supervivencia es el arte de lo necesario-[5], sino de profunda, humana y divina espiritualidad) era sobre todo la que practicaba la clase reinante y también la consultiva de los sectores del Poder Mundano (de aquellos que integran el Círculo Rojo Diabólico desde su perverso "amor" al Poder, contrario sensu a los que practican el poder del Amor)...

... En todos los casos refulgían las flamas de la codicia, la mentira, el odio, la difamación y la concupiscencia, como faros que guiaban el descontrol[6] hacia el cual, los Imperios, terminaban cayendo y colapsando.

Hoy día, los que colapsan son las Repúblicas y las Democracias: proyectos institucionales de acuerdos de convivencia[7] arduamente formulados y consentidos, pero que terminan minados (y valga el necesario sonsonete) por el desapego a la ética (buenos principios) y a la moral (buenas costumbres), y que deberían acreditarse sobre la base del incuestionable precepto de la Dignidad Humana. Dignidad Humana que debe relacionar social y espiritualmente a todos los hombres que se tilden de buena voluntad; es decir, aquellos que no piensan en mezquinos intereses sino en desprendidos servicios teórico-prácticos al Bien Común.

En tal sentido, reflexiones como las del apreciado Jorge Bernabé Lobo Aragón y situados prima facie en un insoslayable, desgraciado accidente ferroviario en Argentina (la denominada Tragedia de Once; pero que en la actualidad puede ejemplificarse en las virósicas acciones abortivas malthusianas y guerras internacionales programadas, tanto por Occidente como por Oriente), son un acto de Luz, de claridad en las tinieblas a la que estamos sometidos como nunca y actualmente, por una propia o extraña necedad: la de ese Hombre que no termina de evolucionar como tal, desoyendo -en su dura cerviz pecaminosa e ignorante- al clamoroso testimonio de Amor Ofrenda procurado por el mismo Dios hecho tal, y letalmente crucificado en su carnal y misericordiosa visita a la Humanidad.-


©ADRIAN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINO



[1] ADRIÁN N. ESCUDERO - Santa Fe de la vera Cruz, Argentina. Publicado el 27/28-02-2022 en Página de Autor FACEBOOK y en el Grupo Literario FACEBOOK "AMIGOS DE LAS LETRAS RAFAELA" - Responsable: Lic. Prof. Liana Friedrich, Presidenta Club de Leones de Rafaela y Ciudadana Ilustre de dicha ciudad argentina).-

 [2] Artículo "La Corrupción - La Tragedia de Once - Diez Años" (22-02-2022). Publicado en Facebook y Email.

 [3] Arrieta, Ever - Bachiller en Filosofía (2009) por la Universidad Nacional de Costa Rica; máster en Historia, Relaciones Internacionales y Cooperación (2013), en Traducción y Servicios Lingüísticos (2015) y en Multimedia (2017) por la Universidad de Porto.): Artículo “El hombre es un lobo para el hombre (homo homini lupus”: frase de Thomas Hobbes – Obra El Leviatán (1651), empleada para referirse a que el estado natural del hombre lo lleva a una lucha continua contra su prójimo. Sitio: https://www.culturagenial.com/es/el-hombre-es-un-lobo-para-el-hombre/

 [5] Bersain, Carlos Sánchez – Sitio: https://www.infobae.com/america/opinion/2020/08/16/si-la-politica-es-el-arte-de-lo-posible-la-sobrevivencia-es-el-arte-de-lo-necesario/.-

[6]  Arrieta, Ever, op.cit. “(…) La frase de Hobbes (op. cit. - homo homini lupus: el hombre lobo del hombre) (es) una metáfora del animal salvaje que el hombre lleva por dentro, siendo capaz de realizar grandes atrocidades y barbaridades contra elementos de su propia especie. Algunas de esas acciones son dirigir guerras, practicar exterminio contra un grupo social, realizar atentados, asesinatos y secuestros, someter a otros individuos a la esclavitud, tráfico ilegal de personas, etc. (…)”. Ver Cita 3.-

 [7] Ibidem: Explicando el pensamiento de T. Hobbes, Ever Arrieta (op.cit.) infiere que “(…) la paz y la unión social pueden ser alcanzadas cuando son establecidas en un contrato social, en el que se define un poder centralizado que tenga la autoridad absoluta para proteger a la sociedad, creando una comunidad civilizada (…) (sobre la base) de normas morales y leyes a las que están sometidos y deben cumplir los individuos: este contrato otorga a cada persona derechos y deberes, a cambio de abandonar la libertad absoluta que posee en estado natural, y a fin de asegurar su sobrevivencia en la sociedad” . Sitio: https://www.culturagenial.com/es/el-hombre-es-un-lobo-para-el-hombre/.

 

ooo


domingo, 27 de febrero de 2022

CAUSALIDAD, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 










CAUSALIDAD

 

Justo ahora

te encuentro,

cuando casi te había

olvidado.

Estamos diferentes,

el tiempo no acontece

en vano.

Ya no me gustan

como antes los helados

y sé que a ti

no te regalan rosas

ni claveles blancos…

Que son los hijos de tus hijos

los amados.

 

Por lo demás,

nada será igual,

aunque al filo de las sombras

tropezamos.

Algo en el aire tiene

otro perfume.

Alborada lejana

y la memoria actual

con la  herida

dibujada en el rostro

del espejo nublado de temores.

 

Así y todo,

con toda la aflicción

por lo que amamos,

nos dimos cuenta

que el amor es un estado…

 

Pero, perdón…

-¿Y a ti cómo te ha ido?

 

-“En realidad, fueron

casi las mismas cosas:

extrañas situaciones,

idas y venidas.

Días de sol

para llorar un poco

y días de bruma

donde todo reía”.

 

-“En fin, ya sabes:

vivir la vida,

amar cada segundo

como el último.

Creer.

Confiar en las palabras buenas

y olvidar aquellas,

que no lo son tanto…

Reír, callar, soñar,

cantar de a ratos…

y seguir sobre todo,

demorando”.

 

-“Los amigos nuestros

iniciaron algunos

el viaje inesperado.

Y de aquellos,

los que fueron amantes:

advierto que muchos

siguen esperando…”

 

-“Yo creí que aún,

te gustaba el helado…”

 

-“Me olvidé de las rosas

y los claveles blancos…”

 

 Norberto Pannone © 2006

POETA Y ESCRITOR ARGENTINO


UN AMOR, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL  DE ASOLAPO ARGENTINA

MIRARSE EL OMBLIGO, Ángel Medina, Málaga, España

 




MIRARSE EL OMBLIGO 

 

 

(Este fragmento de “La vida es sueño” de P. Calderón de la Barca nos introduce en el relato, cuyos versos concluyen así: “Quejoso de mi fortuna/Yo en este mundo vivía/Y cuando entre mí decía: / ¿Habrá otra persona alguna/ De suerte más inoportuna?)

 

El señor “X” se encontraba deprimido. Mileurista, había roto con su pareja y le fallaba la próstata.  Psicosomatizado y deprimido, consideraba a Job un émulo suyo. Un día encontró en el periódico un anuncio que llamó su atención y decía así: “Viaje a ninguna parte, pero con vuelta. Si está usted deprimido, insatisfecho, aburrido o cansado de la vida o es un Buda que se mira el ombligo le devolveremos el equilibrio perdido”, decidiendo comprobar de qué se trataba.

El empleado que le atendió vestía como una ficha de dominó, mitad blanco y mitad negro, y cuando fue requerido del porqué de aquella extraña vestimenta le respondió con una enigmática respuesta: ellos le mostrarían la negrura de la vida para que él pudiera encontrar la luz. Y también- algo importante- que el viaje correría por cuenta de la Agencia. Escéptico a la vez que intrigado pudo más lo segundo que lo primero y aceptó.

 

El vuelo duró varias horas. Aún no había amanecido, percatándose que el cielo estaba iluminado por deflagraciones. El país estaba en guerra y una vez desembarcaron fue trasladado al escenario de las operaciones e introducido en un búnker. Los obuses caían sobre el refugio. Después, se produjo el asalto del enemigo y los dos ejércitos mantuvieron una lucha cuerpo a cuerpo. La carga de bayonetas fue terrible, quedando tendidos sobre el campo de batalla un reguero de caídos: muertos, heridos y mutilados que se retorcían entre alaridos. En un improvisado hospital de campaña los cirujanos se aprestaban a amputar aquellos miembros que yacían colgados de los soldados macerados. El espectáculo era sobrecogedor y entre todos llamó su atención la figura yacente de un muchacho barbilampiño con el cuerpo deshecho y pegado a cuatro muñones. Envuelto por un coro de quejas y quebrantos de los que aguardaban su turno, la respuesta le dejó frío.

―Yo no cuento. He entregado la vida por mi país y estoy orgulloso de ello. No debo quejarme, a pesar del inmenso dolor que padezco, sabiendo que si sobrevivo seré un perfecto inútil que dependerá de la caridad de los demás. Interiorizado, con el eco de sus palabras golpeándole la cabeza fue sacado de aquel lugar y conducido hacia su nuevo destino.

 

El lugar elegido era el Estado de Virginia, en los Estados Unidos, llevándole su cicerone a la prisión estatal. A través de una amplia ventana podía ver el interior de la sala, fijándose en el robusto sillón de madera maciza, de cuyos brazos y patas brotaban como raíces unos correajes gastados por el uso. El grupo de visitantes permanecía en silencio sepulcral, penetrando en ella un sacerdote y dos fornidos guardias que custodiaban al condenado, al cual obligaron a sentarse en el armatoste inventado por Harold P. Brown, el que fuera polifacético empleado de Thomas Edison. En tanto le ataban el clérigo recitaba unas frases de la Biblia. Luego, le adhirieron unos electrodos a la cabeza y las piernas, comenzando a gritar como un poseso en un baldío esfuerzo por librarse de las ataduras. El verdugo conmutó una palanca y le fueron aplicados dos choques eléctricos durante varios minutos que vinieron a romper la resistencia de la piel, y, una vez conseguido, redujo el voltaje, aumentando la intensidad para que no acabase quemado como un bonzo, alcanzando la temperatura corporal los 59 grados, con el consiguiente daño mortal para sus órganos internos. Pero el hombre era fuerte y pudo soportar el trance, por lo que continuó aplicándole la elevada carga, hasta el punto de que su cabeza comenzó a arder como una tea. Finalmente, una vez certificada su muerte le desataron, teniéndose que separar de los cinturones los trozos de la piel quemada.

Con los ojos desorbitados por el infernal espectáculo, el señor “X” sintió cómo se mojaban sus entrepiernas hasta quedar empapado.

― ¡Relájese! Le aguardan más emociones- le anticipó el guía.

 

El tercer destino estaba en España, dirigiéndose hacia el valle del Laguar en el cual se encuentra el sanatorio San Francisco de Borja. A la entrada había un monolito a la memoria del doctor Hansen, descubridor del bacilo en 1873. Los jesuitas cuidaban a los internos. Se diferenciaban de los de la antigüedad porque no vestían harapos ni debían advertir de su presencia haciendo sonar una campanilla, pero los signos de la terrible enfermedad eran los mismos. Las úlceras laceraban sus cuerpos produciéndoles hinchazones, además de la pérdida de sensibilidad en sus extremidades. Algunos, desahuciados por una sociedad cuya estética se basa en la belleza y repudia la repugnancia tenían una tronera en la cara, un boquetón carcomido por el mal al que habían de alimentar poniendo en su rostro un trozo de carne para que fuese fagocitada. En tanto se lo explicaba se cruzó en el camino una pequeña leprosa, que en lugar de mano tenía muñones, sorprendiéndose al verla sonreír.

 

El periplo finalizaba en Viena, donde se halla el mayor manicomio del mundo y cuyos pabellones se encuentran enlazados por un ferrocarril, albergando   hasta tres mil internos. Un grupo de ellos reían estridentemente, sin ton ni son. Más allá, un hombrecillo desaliñado se esforzaba por dar caza a una mosca invisible; a algunos le resbalaba la baba y asomaban los mocos por sus narigones invadidos de vasos capilares que denotaban el alcohol que presumiblemente llevaban en la sangre desde quién sabe cuándo. Todos desheredados de la tierra. Gente segregada de la sociedad, algunos, tal vez por el delito de ser diferentes. Quizá una muestra de cordura ante la locura colectiva de los que están fuera de los muros.

Antes de marcharse se les acercó una mujer con el pelo alborotado, ojos inteligentes y llorosos, espetándole a modo de despedida.

―No todos estamos chiflados. También los hay cuerdos. Muchos de los que están al otro lado podrían acabar sus días aquí. La sociedad está enferma y desequilibrada. ¿Sabe por qué?: Porque al mundo le falta la esperanza.

Al punto, dos robustos celadores la asieron por las axilas y se la llevaron en volandas hacia la enfermería para aplicarle una sesión de electro shock.

 

El viaje había concluido y regresaron a la Agencia. El señor “X” fue llevado al despacho del director, encontrándose con un hombre que debía frisar los sesenta y pico. Era adiposo y se mantenía erguido en el sillón sujeto por una abrazadera a la altura de la cintura. En seguida se percató que no podía ver, pues las cuencas de sus ojos estaban vacías. Tampoco oír, al carecer de orejas. Era, además, mudo, pues su boca no tenía labios, faltándole media lengua y tampoco tenía brazos ni piernas.

― El despojo de persona que tiene ante usted- le dijo el guía- es mi padre. Hasta no hace mucho, habiendo amasado una fortuna vivió como un crápula pensando sólo en él, hasta que sufrió un grave accidente que le dejó en la situación que puede ver. De nada le sirvió todo el dinero que tenía y los médicos no pudieron hacer otra cosa que operarle varias veces para salvar su vida, quedando en el estado actual. Lo último que perdió fueron los brazos y antes de que le fuesen amputados dejó escrito un testamento que habría de ser su postrera voluntad. ¡Venga, se lo mostraré!

Entonces, abrió una caja fuerte y extrajo un papel, ofreciéndoselo para que lo leyese.

― “Mientras vivimos plácidamente nos despreocupamos de lo que nos rodea. Viví como un animal y quiero morir como un hombre. Por eso, lego toda mi fortuna a la institución para que pueda hacer entender que la vida es hermosa a pesar de todo. Y que, si echamos la mirada atrás, nos daremos cuenta que hay otros más desgraciados que nosotros.  Somos hombres y no cosas. Nunca debemos perder la paz interior. El alma.”

Finalizada la lectura el señor “X” le prodigó una mirada de ternura. En ella podía advertirse que había asimilado las experiencias vividas. A pesar de la problemática realidad, debía apreciar lo que tenía, desde la sonrisa de un niño, la ternura de quienes nos aman, el aire que respiramos, el calor del sol o el equilibrio emocional, que sólo cuando las perdemos aprendemos a valorarlas, entendiendo que siempre habrá quienes soportan mayores sufrimientos. Y conmovido, superando la repugnancia abrazó aquella mole de carne que le había congratulado con la vida.

 

     ©ÁNGEL MEDINA, poeta y escritor español

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                                          

 

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