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domingo, 3 de octubre de 2021

Poema del aire y del silencio, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 







Poema del aire y del silencio

  

¿Cómo explicar, si no sabemos?

 Hay visiones, palabras, sueños.

 Vagan sin rumbo como cartas marinas

 en la fatiga de quillas inmóviles.


 ¿Hasta cuándo?

 No es el reposo ni el ansía errante.

 Es la noche, el nadar desnudo, inajenable.

 Miro tus ojos sin conocer tus labios.

 

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

Buenos Aires, octubre de 2021


POEMA EN LÍNEA RECTA, Fernando Pessoa, Portugal

 












POEMA EN LÍNEA RECTA

 

Nunca conocí a nadie a quien le hubiesen roto la cara.
Todos mis conocidos fueron campeones en todo.
Y yo, que fui ordinario, inmundo, vil,
un parásito descarado,
un tipo imperdonablemente sucio
al que tantas veces le faltó paciencia para bañarse;
yo que fui ridículo, absurdo,
que me llevé por delante las alfombras de las formalidades,
que fui grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
que recibí insultos sin abrir la boca
y que fui todavía más ridículo cuando la abrí;
yo que resulté cómico a las mucamas de hotel,
yo que sentí los guiños de los changadores,
yo que estafé, que pedí prestado y no devolví nunca,
yo que aparté el cuerpo cuando hubo que enfrentarse a puñetazos.
Yo que sufrí la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
me doy cuenta que no hay en este mundo otro como yo.

La gente que conozco y con la que hablo
nunca cayó en ridículo, nunca fue insultada,
nunca fue sino príncipe – todos ellos príncipes – en la vida…

¡Ah, quien pudiera oír una voz humana
confesando no un pecado sino una infamia;
contando no una violencia sino una cobardía!
Pero no, son todos la Maravilla si los escucho.
¿Es que no hay nadie en este ancho mundo capaz de confesar que una vez fue vil?
¡Oh príncipes, mis hermanos!

¡Basta, estoy harto de semidioses!
¿Dónde está la gente de este mundo?
¿Así que en esta tierra sólo yo soy vil y me equivoco?

Admitirán que las mujeres no los amaron,
aceptarán que fueron traicionados – ¡pero ridículos nunca!
Y yo que fui ridículo sin haber sido traicionado,
¿cómo puedo dirigirme a mis superiores sin titubear?
Yo que he sido vil, literalmente vil,
vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.

©FERNANDO PESSOA

(Aporte cultural de Luis Alposta)

 

Fernando Pessoa fue un escritor portugués, especialmente reconocido por sus heterónimos: Alberto Caeiro, Alexander Search, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis. Su extensa obra se vio quebrada con su prematura muerte a los 47 años de edad. Wikipedia

Nacimiento13 de junio de 1888, Lisboa, Portugal

Fallecimiento30 de noviembre de 1935, Lisboa, Portugal


BÚSQUEDA , Liana Friedrich, Rafaela, Santa Fe, Argentina

 












BÚSQUEDA 

 

Desafiamos el misterio del reloj 

que erosiona el tiempo del ahora, 

transitando calendarios ilusorios 

en el desgaste intangible de los años. 

¡Y es una nostalgia larga  

la que nace de la nada…! 

Una vez más bebo en la vasija 

 rumorosa de la vida 

fugaz medida de latidos, 

apenas un remedo del sagrado vino, 

el mismo que adereza la tierra  

con la incontrolable constancia 

de la hierba florecida… 

Pero hoy, ¡me niego! 

No quiero esclavizar a la memoria. 

El momento inicial del desafío 

ha llegado a colmarme: 

Retemblor en la garganta 

-evocadora ráfaga de ancestros- 

desborda mis engranajes vertebrados 

…¡y crezco! Sí, crezco. 

Más allá del límite 

armonioso de los días. 

 

©LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Por siempre Tita y con orgullo arrabalero, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

 


TRIBUNA

Por siempre Tita y con orgullo arrabalero

 Lo más arduo y complicado es el día a día que nos toca soportar en carne propia; es decir, remontar lo contemporáneo. Eran las postrimerías del gobierno de Isabel Perón y el terrorismo envolvía al país de manera trágica. Una gran crisis económica y la inestabilidad política sumaban incertidumbre. Pese a todo, la cultura no dejaba de estar presente. Se seguían publicando libros, inaugurando exposiciones, estrenándose obras teatrales y las conferencias seguían convocando público. El mecenazgo de empresas privadas ofrecía su aporte. Un querido amigo, elaborador de los perfumes “Fulton”, don Miguel Romano Serra, porteñazo de ley, en sus oficinas ubicadas en una residencia del barrio de Caballito, convocaba todas semanas a una amable tertulia a la que concurrían escritores, actores, artistas plásticos y deportistas.

Hasta allí llego una noche, la señora Tita Merello. Estaba acompañada por otro grande del cine, el actor Santiago Gómez Cou, que había actuado con ella en la película “Arrabalera”. Con cierto atrevimiento de mi parte, yo le revelé a la señora que Pablo Neruda, había sido uno de sus devotos admiradores. Lo cual la sorprendió.

“¡Neruda admirador mío!”, exclamó asombrada.

“Así es, señora. Pablo me contó que en compañía de Margarita Aguirre, que fue su secretaria, y de Gregorio Araóz Alfaro, asistieron a un recital suyo en un teatro de Buenos Aires, y él se quedó deslumbrado por usted. Fue amor a primera vista. Sabe lo que me dijo: Yo debería haberme casado con esa mujer. No me lo perdonaré nunca”.

Tita empezó a reír de buena gana y con cierta timidez, me confesó a su vez que ella vivió siempre arrobada de la poesía de Neruda.

“Es mi poeta preferido, y como buena soñadora vivo releyendo sus poemas de amor. ¡Qué pena no haberlo sabido; quizá hubiera podido haber algo entre los dos!”, concluyó con un gesto de resignación.

A partir de ese momento quedó sellada nuestra amistad. Algún tiempo después, cuando quedé a cargo de una publicación de la Editorial Abril, le propuse escribir un artículo semanal, dedicado a temas sentimentales (o del corazón, como se los llama en la jerga periodística). Le encantó la idea y aceptó de buena gana. Recuerdo que venía a la redacción a entregármelos en mano acompañada de su perro “Corbata”, y teníamos largas conversaciones. Tita era una leyenda, una mujer de firmes convicciones, frontal y con un sentido muy particular de la existencia. Vivía entregada a la noble tarea de ayudar a la gente; sobre todo a las mujeres que por aquella época eran en muchos aspectos ignoradas por los hombres y, con notoria crueldad, descalificadas en algunos casos. Toda su razón de vida estaba destinada a esa causa solidaria. Su frase, que se hizo popular, era la recomendación a las mujeres de no descuidar la “prueba del Papanicolau”, una revisión que se usa para detectar los cambios prematuros en las células que pueden derivar en cáncer de cuello uterino.

Esta emblemática cantante y artista había nacido en el barrio de San Telmo, el 11 de octubre de 1904, y fue bautizada con el nombre de Laura Ana Merello, pero se hizo a la fama como Tita Merello. La prematura muerte de su padre, cuando no había cumplido su primer año, marcaría su infancia y su vida para siempre. “No tuve una infancia feliz -me confesó una vez-. Eran épocas muy duras en los arrabales de Buenos Aires. Lo que sé es que fue breve y difícil. La infancia del pobre siempre es más corta que la del rico”. Su madre, que no contaba con medios para mantenerla la envió a un asilo para niños. Más tarde, ya de muchacha, debió trabajar en el campo, donde realizó todo tipo de tareas rurales. Nunca recibió educación formal y cuando empezó a trabajar como corista y bataclana en el Teatro Avenida, en 1917, todavía no sabía leer ni escribir.

A partir de ese momento, ya conocida como Tita Merello, se convirtió en una de las primeras cantantes de tango surgidas en la década de 1920, que crearon la modalidad vocal femenina.​ Adquirió popularidad principalmente por sus interpretaciones de “Se dice de mí”, “Pipistrela”​ y por “La milonga y yo”. Su debut cinematográfico fue nada menos que en el primer filme sonoro de la Argentina, la legendaria película “¡Tango!”, junto a Libertad Lamarque. Luego su trayectoria quedó plasmada en una larga lista de películas, entre las que se destacan “Filomena Marturano”, “Arrabalera”, “Deshonra”, “Mercado de abasto”, “Para vestir Santos” y “La morocha”.

A lo largo de la década de 1930, Tita Merello se consagró como actriz dramática en “La fuga”, dirigida por Luis Saslavsky. Fue la época en que conoció a Luis Sandrini, y abandonó parcialmente su carrera para apoyar la de su pareja. A mediados de los años 1940 ambos se radicaron en México, donde Tita Merello filmó “Cinco rostros de mujer”, por la cual obtuvo el premio Ariel a la Mejor Actriz de Reparto. De regreso a Buenos Aires protagonizó en 1949 “Don Juan Tenorio” y “Filomena Marturano”, que posteriormente representaría en teatro. Durante los años ‘50 viviría el apogeo de su carrera de actriz; encabezó filmes como “Los isleros”, “Guacho” y “Mercado de abasto”. Además, tuvo roles destacados en películas como “Para vestir santos” y “El amor nunca muere”.

Después del golpe de Estado contra el gobierno de Perón, como ya señalé, Tita se debió exiliar en México ante la falta de trabajo. A partir de los años ‘60, de regreso a Argentina, la mayoría de sus trabajos fueron dirigidos por su amigo Enrique Carreras. Fue una asidua partícipe del ciclo televisivo Sábados circulares y su actuación en “La Madre María” (1974), dirigida por Lucas Demare, fue muy elogiada por los críticos y le proporcionó una renovada popularidad. Se retiró en 1985 aunque continuó realizando apariciones públicas y brindando consejos en radio y televisión. En 1990 fue distinguida como “Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”, y propuesto por ella tuve el honor de decir unas palabras.

En un programa radial, que por la tarde conduje en la Radio de la Ciudad, junto a Ernesto Sabato, Marco Denevi y otros amigos, que gentilmente colaboraban, fue una de mis columnistas.

Durante esos años, Tita Merello fue un mito viviente de la iconografía porteña. En 1991 recibió el premio Podestá a la Trayectoria. Quería conocer a Borges y un día almorzamos los tres en un restaurante vecino a su casa. Se entendieron de maravilla; casi demás está decir que ambos quedaron deslumbrados.

Vuelvo a lo de Neruda, porque la anécdota no tiene desperdicio. Eran los felices años en los que yo visitaba a Pablo en su casa a orillas del Océano Pacífico. Me complace evocar aquella anécdota que involucra a la inmortal Tita. Sucedió un fin de semana cuando llegué sorpresivamente a Isla Negra y fui recibido por Matilde Urrutia, la esposa del poeta, que me dijo: “Tu amigo se está entreteniendo con el disco de una tanguera de tu tierra”. Y allí estaba el poeta, con el aparato a todo volumen, embelesado, escuchando la única y conmovedora voz de Tita Merello entonando:

Mi casa fue un corralón
De arrabal bien proletario
Papel de diario el pañal
Del cajón en que me crie.
Para mostrar mi blasón
Pedigree modesto y sano.
¡Oiga, che presénteme
Soy Felisa Roverano
Tanto gusto no hay de que!

Arrabelera,
Como flor de enredadera
Que creció en el callejón.
Arrabalera,
Yo soy propia hermana entera
De chiclana y compadrón.


Si me gano el morfi diario
Que me importa el diccionario
Ni el hablar con distinción.
Llevo un sello de nobleza
Soy porteña de una pieza
Tengo voz de bandoneón…

Cuando advirtió mi presencia, el poeta exclamó con emoción:

“¡Te das cuenta, Roberto, es algo prodigiosa esa mujer y en su voz todo resulta estremecedor!”:

Y entonó alzando sus manos y entrecerrando los ojos, haciendo dúo con Tita:

Si me gano el morfi diario
Que me importa el diccionario
Ni el hablar con distinción…

La incomparable e inmensa Tita Merello falleció a los 98 años en la Nochebuena de 2002, en la Fundación Favaloro, donde la generosidad de don René hizo que se alojara allí para cuidarla mejor.​ Al momento de su muerte, contaba en su haber con treinta y tres películas, veinte obras teatrales, tres ciclos radiales y varias participaciones en espectáculos de revista y televisión.

 

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor y periodista argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


VINO DE LEJOS, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

 













VINO DE LEJOS

 

 Vino de lejos, muy lejos, de Australia,

 tenía los pies desnudos y el cabello de oro

 con el sol de la playa, tenía la nostalgia

 de la palma de coco.

 

 A veces se me ocurre que era la muerte misma

 con su traje bonito, con su traje de luces;

 tenía el garbo alemán y la mirada profunda,

 la tez blanca y pausado el caminar.

 

 Fumaba lentamente, con angustia diría,

 su mirada lejana buscaba el horizonte;              

 a veces parecía que el entorno

 se perdía en sus ojos azules.

 

 Vino de lejos, muy lejos, de Australia,

 vino a morirse aquí en San Andrés,

 isla de leyendas, de embrujo,

 de mares de colores y pájaros cantores.

 Año 1973.

 

 ©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


PROPIEDAD PRIVADA Y DESIGUALDAD, César Tamborini Duca, León, España

 



PROPIEDAD PRIVADA Y DESIGUALDAD

 

Desde mi punto de vista propiedad privada y capital privado (ergo: capitalismo) van acollarados en la historia de la humanidad, de tal modo que alguien –filosofando- se preguntó ¿cuándo comenzó todo? y se respondió “con el primero que dijo esto es mío”.

Por supuesto hay distintos puntos de vista, desde aquél que nada tiene al que tiene todo el “capital” y el poder, la representación es muy amplia (social, humana) Pero no todos son conscientes de la desigualdad que significa esta situación, aunque sí hay quienes lo comprenden.

Me gustaría citar en primer lugar algunas reflexiones de la escritora irlandesa Sally Rooney. Sus interesantes conjeturas en un reportaje se resumen en los siguientes párrafos:

·         Pregunta: Por entonces defendía cosas del tipo: el capital privado debería abolirse. ¿Siendo rica piensa lo mismo?

·         Respuesta: claro que sí. Me hace feliz que mucha gente se interese por mis libros. Intento escribirlos lo mejor que puedo y me gusta que me paguen por hacerlo. Lo que no entiendo es por qué yo tengo que ganar mucho más que personas que realizan trabajos fundamentales para la sociedad, como mi marido, que es profesor de matemáticas; o los profesionales en primera línea de la pandemia: médicos, enfermeros, limpiadores o repartidores… Me pregunto si merezco multiplicar tanto el sueldo de los otros. Y creo que no.

·         P: ¿Y qué hace al respecto?

·         R: ¿Qué puedo hacer? Cojo el dinero. Lo mínimo que puedo hacer es no cambiar de opinión simplemente porque ahora gano mucho. He pasado épocas sin blanca y ahora cobro mucho más que la mayoría de las personas. Pero mis opiniones son las mismas.

·         P: ¿Se puede pensar lo mismo teniendo mucho que teniendo poco?

·         R: Es una cuestión de coherencia. Creo que todo debería estar más justamente repartido.

(Síntesis del reportaje de Anatxu Zabalbeascoa para “El País Semanal”, domingo 5 de septiembre de 2021, pág. 38).

“La Fórmula de Dios” es un libro escrito por un portugués, José Rodrigues Dos Santos, en el que involucra a Albert Einstein y otros personajes para considerar el sentido último de la Creación del Universo desde el momento inicial cuando simultáneamente surgieron el tiempo y el espacio, detallando conocimientos de física fundamentalmente.

Pero para el tema en que estamos empeñados, y como ejemplo del ansia, del afán de poseer, solo rescataré unos pocos renglones muy comprensibles, cuando el padre del principal protagonista le dice el hijo: “Las personas se encuentran tan fascinadas con lo accesorio que pierden de vista lo esencial. Desean un nuevo coche, una casa más grande, unas ropas más vistosas. Quieren perder peso, intentan aferrarse a la juventud, sueñan con impresionar a los demás. ¿Por qué lo hacen? (pregunta el hijo). Porque tienen hambre de amor y no lo encuentran. Por eso se vuelcan en lo accesorio. Los coches, las casas, las ropas, las joyas; todas esas cosas son sustitutos. Por eso cuando compran un coche, una casa, una prenda de ropa, la satisfacción que sienten es efímera. Los han acabado de comprar pero ya buscan un nuevo coche, una nueva casa, una nueva prenda de ropa.

Resulta lamentable que en un mundo con tanta abundancia de recursos, se encuentren personas a las que la desigualdad confinen a la pobreza más abyecta. La autoestima de éstas personas resulta tan baja que si un día le ofrecen darle todo lo que pida no sabría qué solicitar. Como le ocurrió a “Bonze el silencioso”:

Lo apodaban de esta manera porque nunca hablaba para pedir algo, y si le retaceaban el salario no protestaba; si estaba en la fila para cobrar y cuando le toca el turno le dicen “para otro día, hoy no hay más dinero” se iba sin decir palabra. Así transcurrió toda su vida pasando mil dificultades. Pero el día que murió fue derecho al Paraíso y dados sus antecedentes le ofrecían todo lo que quisiera, no tenía más que pedir; ante su desconfianza pensando en una broma ya que nunca le había ocurrido algo así, tuvieron que insistir en el ofrecimiento “pide todo lo que quieras”. Convencido que era verdad respondió:

“Pues si es así, que me sirvan cada mañana un bollo con mantequilla fresca”  (Isaac Loeb Peretz, del libro “Cuentos Judíos”).

Este es sólo un ejemplo de aquél que en la desigualdad ocupa el escalón inferior. Para entenderlo mejor desde el punto de vista filosófico (no político) voy a poner ejemplos de los que están en la cúspide por el poder y el dinero que atesoran, y representan el 1% de la humanidad (el resto está repartido entre los que no tienen que padecer para alimentar a su familia, y darse algunos gustos de vez en cuando; pero para la gran mayoría de ese 99% restante le resulta dificultoso llegar a fin de mes para cubrir las necesidades mínimas, y muchos de ellos permanecerán mal alimentados la mayor parte del tiempo). No sé si los lectores de éste artículo se pararán a pensar en esa situación.

Ocurrió hace pocas semanas. Jeff Bezos, del que se afirma es el hombre más rico de la tierra realizó un vuelo suborbital de 4 minutos; para darse ese gusto gastó cuatro mil seiscientos (4.600) millones de euros, una suma que podía servir para ¡vacunar de la COVID-19 a dos mil (2.000) millones de personas! en los países pobres.

Otro ejemplo a un nivel un poco inferior lo representa el ex presidente de Argentina, Mauricio Macri, con su cuenta en paraísos fiscales, mientras Juan Nadie –trabajador de su país- la única cuenta que tiene, es la libreta de hule negro en la que el almacenero de la esquina de su casa anota los alimentos que le fía (en un acto de fe porque le conoce) ya que con su sueldo no le alcanza para llegar hasta fin de mes. Para dar de comer a su familia, no para lujos.

¿Es necesario afirmar, que cuando llega una catástrofe, los ricos tienen medios para evitarla mientras que los muy pobres, generalmente, no pueden hacerlo y mueren?

Observemos con atención la foto de Concetta Rizzo (Agencia Efe) que salió en el artículo de Juan José Millás en la Revista El País Semanal del día domingo 19 (página 17):



Ellos son los que mueren en la búsqueda de mejores condiciones de vida, los afectados por la desigualdad

¿Hacen falta más pruebas? Veamos, examinemos en el terreno del arte, el arte digital en este caso. La casa de subastas Christie’s vendió el 11 de marzo “The First 5000 Days” (un collage compuesto por 5000 ilustraciones) en 69,3 millones de dólares. Pocos días después otro NFT (Non Fungible Token: certificado digital único, de un archivo) titulado “Nyan the cat” (se trataba de un gato con una estela arco iris) logró 600.000 dólares.

 ¿Se hacen una idea, con el dinero de esos valores inmateriales, a cuantos niños que lloran, porque el hambre les hace doler la barriga, podría alimentarse? Son motivos evidentes por lo que podemos considerar la desigualdad uno de los grandes problemas del mundo.

Debemos ser realistas y comprender que la crisis financiera de 2008 supuso una redistribución de la riqueza pero… ¡A LA INVERSA! un poco más para el 1% de la población mundial, y un poco (o mucho) menos para el 99% restante.

La globalización y desregulación de los mercados libres ya existentes se acentuaron con consecuencias en el aumento de las desigualdades, apuntaladas –entre otras cosas- por las pérdidas multitudinarias de empleos.

Y todo no es más que la consecuencia de la indiferencia por la Justicia Social que origina la creación superlativa de riqueza privada solo para ese 1% de la población. El 99% es embaucado por lo que la socióloga Juliet Schor denomina CONSUMISMO COMPETITIVO, un fenómeno de las sociedades desiguales en las que los de abajo aspiran a equipararse a los de arriba a través de ese consumismo ASPIRACIONAL del que nos impregnan las empresas por medio de la publicidad, de los medios de comunicación y hasta de las redes sociales.

Es un grado de injusticia creciente que provoca el descontento social. A medida que pasan los años y el dolor ajeno afecta más mi sensibilidad, me produce más estupor contemplar el camino que transita la “humanidad”. Ya no podemos acudir al idealismo de José Hernández, que hizo decir al gaucho Martín Fierro “que el fuego que de verdad calienta, es el que viene de abajo”.

En el tango “Boedo” de Julio de Caro, al que puso letra Francisco Bautista Rimoli (Dante Linyera) se expresa el insondable afán de Justicia Social y en solidaridad con los oprimidos, y el amor por el terruño mostrando el orgullo del hombre de arrabal por el barrio que lo vio nacer. La grabación de la orquesta de julio de Caro del 7 de julio de 1939, cuenta para el estribillo con la voz de Héctor Farrel; pero lo interesante es la inclusión de glosas de Julián Centeya.

No obstante si queremos acudir a un tango que sintetice la injusticia social el más adecuado sería “Cambalache”, que Enrique Santos Discépolo escribió con el sentimiento de lo que estaba ocurriendo en el siglo XX, pero que tiene vigencia absoluta en este siglo XXI. Una de las mejores versiones es la de Julio Sosa:

https://www.youtube.com/watch?v=v2szhmZbOsQ

 

©CÉSAR TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino

MIEMMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


domingo, 26 de septiembre de 2021

A ESTA HORA…, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 









A ESTA HORA…

 

A esta hora,

justo a esta hora,

sobre la patria sibila la culata

y el fusil enseñorea

su arpegio de miedo

por el alma.

Colombia,

a esta hora

lloran las escarpas

y la sabana mustia

se desangra.

Colombia,

no necesito más que la nostalgia

y el clamor del amigo.

Entonces, no hay distancia

y me uno al verso

y me florece el niño

que me aguarda.

Puntualmente, a esta hora,

se desvanece el vino y la palabra,

y el canto se convierte

pergeñando una rima,

algún verso.

Confinando la sombra,

desaguando una lágrima.

 

©Norberto Pannone, poeta y escritor argentino.

norbertopannone@gmail.com


¡O ENIGMA EM PESSOA!, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 




 








¡O ENIGMA EM PESSOA!

 

Escribía poemas para otros

quienes gracias a él

cobraron vida y fama.

Caeiros... Campos... Reis...

(los tres más conocidos).

El del lenguaje simple,

familiar y objetivo;

el de los versos libres,

torrenciales,

y el del poema culto,

erudito... formal.

Gran poeta y en negro.

Un “negro” de sí mismo,

Un sin igual.

¡O enigma em pessoa!


 Al poeta de los heterónimos

          Fernando Pessoa

(Lisboa, 13 de junio de 1888 - 30 de noviembre de 1935)

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


Esta noche…, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 






Esta noche…

 

Esta noche estás presente entre las nubes.

El cielo del amanecer recrea tus entrañas.

Un horizonte abierto hace recordar distancias

transitadas durante cada sugerente sueño.

 

Esta noche estás presente en una estrella.

El vacío rememora otros tiempos de tinieblas.

Una vertiente lejana, imprecisa, explica todo

lo que duele, lo que oculto, lo que adoro.

 

Esta noche estás presente en vestigios de memoria.

Traigo rayos en las manos acumulados del verano.

Llevo en la piel gastada, ¡tanta luz de la mañana!

 

Esta noche el viaje es cual brillante audaz meteoro.

Son segundos apenas. Mas allí está tu presencia.

Aquel momento, oportuno, en el encuentro que añoro.

 

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA