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sábado, 2 de enero de 2021

AMÉMONOS, Juana de Ibarbourou, poeta y escritora uruguaya

 











AMÉMONOS 



Bajo las alas rosa de este laurel florido,
amémonos. El viejo y eterno lampadario
de la luna ha encendido su fulgor milenario
y este rincón de hierba tiene calor de nido.

Amémonos. Acaso haya un fauno escondido
junto al tronco del dulce laurel hospitalario
y llore al encontrarse sin amor, solitario,
mirando nuestro idilio frente al prado dormido.

Amémonos. La noche clara, aromosa y mística
tiene no sé qué suave dulzura cabalística.
Somos grandes y solos sobre el haz de los campos

y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos,
con estremecimientos breves como destellos
de vagas esmeraldas y extraños crisolampos.

 

 ©JUANA DE IBARBOUROU, poeta y escritora uruguaya

Melo, Uruguay, 1892-Montevideo, Uruguay, 1979)

 

 


INVERNAL, Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte), poeta y escritor argentino

 











INVERNAL

 

La tarde es lluviosa; del ramaje
penden como harapos destrozados,
los nidos de las aves enlutados
como el pálido verde del follaje.
Solo y silencioso aquel boscaje
de plumeros verdosos y mojados,
de áspides, de prados desolados,
parece un escuálido paisaje.
Donde se encierra la grandeza humana
con todos sus achaques y certezas,
con la infinita vanidad insana
de todas las antorchas de nobleza.
¡Bosque do se funde la campana
que tañerá mis horas de tristezas!

 

©PEDRO BONIFACIO PALACIOS (ALMAFUERTE)

 

Pedro Bonifacio Palacios, (La MatanzaArgentina, 1854 - La Plata, Argentina, 1917)

 

 

 


LOS SONETOS DE LA MUERTE, Gabriela Mistral, poeta y escritora chilena

 












LOS SONETOS DE LA MUERTE

 

Del nicho helado en que los hombres te pusieron,
te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcedumbre de madre para el hijo dormido,
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna
al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvareda de luna,
los despojos livianos irán quedando presos.

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu puñado de huesos!

II

Este largo cansancio se hará mayor un día,
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir
arrastrando su masa por la rosada vía,
por donde van los hombres, contentos de vivir...

Sentirás que a tu lado cavan briosamente,
que otra dormida llega a la quieta ciudad.
Esperaré que me hayan cubierto totalmente...
¡y después hablaremos por una eternidad!

Sólo entonces sabrás el por qué no madura,
para las hondas huesas tu carne todavía,
tuviste que bajar, sin fatiga, a dormir.

Se hará luz en la zona de los sinos, oscura;
sabrás que en nuestra alianza signo de astros había
y, roto el pacto enorme, tenías que morir...

III

Malas manos tomaron tu vida desde el día
en que, a una señal de astros, dejara su plantel
nevado de azucenas. En gozo florecía.
Malas manos entraron trágicamente en él...

Y yo dije al Señor: ?«Por las sendas mortales
le llevan. ¡Sombra amada que no saben guiar!
¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!

» ¡No le puedo gritar, no le puedo seguir!
Su barca empuja un negro viento de tempestad.
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor».

Se detuvo la barca rosa de su vivir...
¿Qué no sé del amor, que no tuve piedad?
¡Tú que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor!

 

 

©GABRIELA MISTRAL, poeta y escritora chilena

 

 

 

Gabriela Mistral (Vicuña, Chile, 7 de abril de 1889 - Nueva York, Estados Unidos, 10 de enero de 1957).

 

 


sábado, 19 de diciembre de 2020

YO MATÉ A XIUL LASÖPAT, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 












Fotografía de tapa: Ernesto Monteavaro

 

               


YO MATÉ A XIUL LASÖPAT

 

                Enigma y lenguaje en claroscuro. Un lenguaje en el que aparecen elementos de una poesía extraña que, aunque a veces pueda parecernos hermética e impregnada de misterio, no por eso deja de conmovernos.
            Su autor alguna vez me dijo que creía, no sin dolor, que este mundo pertenece a los que gritan, a los farsantes, a los que corren y se encaraman. Entonces tuve la sensación de que Lasöpat estaba viviendo un exilio voluntario en el territorio de la soledad, y que era, precisamente, en ese territorio donde escribía su poesía. Una poesía con una secreta luminosidad, que es a la vez un faro y un refugio de privilegio para esa inmensa fraternidad de los solitarios.

            Cuanto más trataba a Xiul Lasöpat, más tenía la impresión de que en él lo abstracto se corporizaba al mismo tiempo que lo concreto se desvanecía.

            Siempre me pareció una especie de Hamlet debatiéndose entre el ser y el no ser, a tal punto, que su realidad muchas veces me ha llegado a parecer una ensoñación, como si toda su vida fuese una sucesión de postales, una realidad ambigua. Y la ambigüedad -que no es ajena a la poesía- en él se intensificaba tanto por momentos, que su persona misma llegó a ser para mí una verdadera incertidumbre.

            Cuando se lo dije, me respondió que lo único que se oponía a su realidad era lo ilusorio, dado que las imprecisiones no estaban en lo imaginario sino en la ilusión.

            Xiul Lasöpat, a quien bien puedo considerar mi “negativo”, mi “otro yo” a la hora de ponerse "él" a escribir, es alguien a quien puedo convocar frente a un espejo y verlo en el límite de lo borroso sin llegar a desestructurar su imagen.

 

 












         

Su poesía es lógica y es no-racional, para no emplear el término equívoco de irracional.

         Confinado al espejo, Xiul Lasöpat, que viene ser “el otro”, podrá parecer el poeta del apartamiento, de la soledad o el de la existencia incumplida, cuando, en realidad, es alguien que buceando en lo desconocido pretende vivir una nueva experiencia poética. Lo que “él” busca es el lenguaje de lo inexpresable y la única norma que acepta es la de la libertad total, la de una poesía sin cánones. 

En espejada identidad

un rumor inconsciente

le sugiere el poema,

y en la clandestinidad

del silencio

las palabras lo aguardan.

 

         Y es en ese ir y venir de imágenes frente al espejo que, para “el otro”, que es el que escribe los poemas, el “Otro él” -que es el que los termina firmando y da la cara-, soy yo.

            En la tapa del libro mi nombre y mi fotografía.           

            La decisión la tomé cuando recordé que el plagio sólo es válido si va seguido de asesinato; y el arma que elegí fue el anagrama.     

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA 

 

* Click:  https://www.youtube.com/watch?v=1hvDY-SbchI&feature=emb_logo

 

 

 

 


CACHO DE BUENOS AIRES, Delia Checa, Mendoza, Argentina

 










CACHO DE BUENOS AIRES

 

Homenaje a Cacho Castaña.

 

Sos un cacho de tango,

porteño hasta los huesos.

 

Un silencio pesado va invadiendo

el viejo bar La Humedad

en la esquina más bohemia

de Buenos Aires

-esa ciudad… la mina más fiel

del morocho atorrante-.

 

En ese local,

ubicado en el cruce de callecitas

donde un farol entrega su luz mortecina

y la bruma se hace densa,

entre café y café

un tango traspasa el alma.

 

Una pareja infructuosamente

trata de hilvanar unos pasos

de un tango canyengue.

Inútil es contonearse,

cuando la tristeza aprieta

y congela el movimiento.

 

Los cristales lloran tu ausencia helada

afuera la lluvia cae lenta sobre la ciudad,

todo el paisaje es un llanto infinito.

Alguien arranca un lamento

tanguero a un bandoneón

y los viejos amigos

se miran consternados

mientras se les pianta un lagrimón.

 

Delia Checa – D. A. R.

Mendoza, Argentina - 2019

 

Glosario del lunfardo

Mina: mujer linda y atractiva

Atorrante: americanismo que significa vago

 

Canyengue: proveniente del lunfardo y giros de Argentina. Se aplica a aquello de baja condición social, ordinario, y a las prácticas (ej. el caminar del compadrito) y bailes (fundamentalmente al tango y la milonga) con muchos cortes provenientes del suburbio de Buenos Aires y Montevideo.

 

Pianta: del lunfardo, se le escapa de pronto.

 

 


MATAR AL CORONAVIRUS, César Tamborini Duca, León, España

 










Imagen: www.spell-cafe.com.ar


MATAR AL CORONAVIRUS

Reglas del juego

Participarán dos, tres o cuatro jugadores y gana el que primero llega con su ficha a la casilla del coronavirus para destruirlo.

Habrá un tablero o cartón, 4 fichas de distintos colores, una para cada jugador, y un mazo de barajas con 19 en total:  naipes con los números 1 – 2 – 3 – 4 (4 de cada número, es decir 16 en total de los numerados) y 2 que representarán otros tantos países (con el mapa o el nombre de los países): Brasil y  EE.UU. Además, uno con la imagen del coronavirus, totalizando los 19 naipes.

El tablero consta de una casilla de salida que representa a China, otras 23 numeradas (entre las que figuran los 5 países) y una final representando el coronavirus.

Se coloca el mazo en el centro del tablero y cada jugador va dando vuelta uno sucesivamente por turno, según lo que le tocó en suerte avanza la cantidad de puestos que le indica el naipe siendo la meta llegar al coronavirus para destruirlo.

En el caso de llegar a las casillas de Italia, España y Argentina, por gestionar la crisis pensando en el bienestar sanitario de sus ciudadanos más que en los efectos económicos negativos, como premio avanzan una casilla más.

Si  llegó a la casilla de Brasil, o si sacó el naipe de Brasil, como castigo por la ineficaz gestión retrocede 4 casillas; si lo mismo sucede con EE.UU., como castigo por no entender la gravedad que este virus implica para los seres humanos, retrocede hasta la casilla de salida reiniciando el juego cuando le corresponda.

Si alguno saca el único naipe del coronavirus avanza hasta la casilla 25 y se constituye en el ganador por matar el virus.

MATERIALES: les adjunto una lámina que pueden imprimir para jugar. En caso de no tener la posibilidad de imprimirla, Papel (o cartulina) y lápiz… dibujar a mano alzada.

Si no disponen de fichas como la del parchis por ejemplo, o de cualquier otro juego, pueden ser útiles 4 botones de diferente tipo.

Naipes: para los números sirven de un juego normal de cartas, los 4 palos del 1 al cuatro. Para el coronavirus pueden utilizar, por ejemplo, el naipe del 5 de oro. Para el de Brasil y EE.UU. los dos comodines escribiendo el nombre correspondiente; si éstos no están porque es un juego de 40 naipes en lugar de 50, se pueden elegir otros dos cualquiera. Caballo de basto y sota de basto, por ejemplo.

 

©CÉSAR TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA