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sábado, 10 de octubre de 2020

¿ES UNA UTOPIA, LA PAZ?, Teresinka Pereira, Ottawa, Canadá

 










¿ES UNA UTOPIA, LA PAZ? 

La paz, el ideal romántico

por el cual el ser humano hace la guerra

es el bien en oposición al mal,

el amor, en oposición al odio.

 

Es una utopia, porque el ser humano

es más demonio que ángel

y llevamos dentro de nuestra identidad

el deseo del triunfo y de la gloria.

 

No hay vencedor sin vencido,

así  como no hay triunfo sin derrota.

El noble no existe sin el villano

ni la verdad existe sin la sublimación

que es el ideal de la paz.

 

Si la guerra, la tormenta y el odio

son clamores de venganza y agonía,

la paz sólo llega con la libertad,

              el silencio y la muerte.

 

Mientras los muertos descansan en paz,

los insasiables vencedores, siguen su camino

en busqueda de otra avidez, otra sangre, otra guerra.

 

UMA UTÓPIA, A PAZ

       

A paz, o ideal romântico

pelo qual o ser humano faz a guerra,

é o bem em oposição ao odio.

 

É uma utopia a paz, 

porque o ser humano

é mais demônio do que anjo

e levamos dentro de nosso ser

o desejo do triunfo e da glória.

 

Não há vencedor sem vencido,

nem triunfo sem derrota.

O nobre não existe sem o vilão,

nem a verdade sem a imaginação.

 

Se a guerra, a tormenta e o ódio

são clamores de vingança e agonia,

a paz só chega com a liberdade,

         o silêncio e a morte.

 

Enquanto os mortos descansam em sua paz,

os insaciáveis vencedores seguem seu caminho

em busca de outra avidez,

de mais sangue e de outra guerra.

 

PEACE, THE GREAT UTOPIA

       

Peace, the romantic ideal

for which human beings go to war,

is the good will opposed to evil,

is love, opposed to hatred.

 

Peace is utopia because human beings

are more devils than angels,

and we take inside our minds

the desire for triumph and glory

over everyone else.

 

There is no winner without a loser,

no success without  failure.

The noble does not exist without the villainous,

truth does not come from imagination,

and is the ideal of peace.

 

If war, tempest and hatred

are a clamor of vengeance and anguish,

peace can only be achieved

with freedom, silence and death.

While the dead rest in peace,

the insatiable and greedy winners

go on their road of destruction,

looking for another craving,

more blood, and another war.

 

 

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 

 

 


DESHOJANDO…, Marta Salvador, Mar del Plata, Argentina

 











DESHOJANDO…

 

Deshojo mi desnudez,

la soledad,

desierto mineral…

hilando palabras y colores,

canciones de reencuentros,

fogoso lenguaje del amor…

En vuelo bautismal,

estrecho la alegría de tu belleza

y el fuego de mis palabras

sofocan tus oídos,

turbando tu mirada.

Ícono luminoso…

Sólido silencio.

Ineluctable temblor

que traslucen tus caricias,

hundiendo mi mano

en las raíces del silencio…

Bésame, bésame;

guarda el fuego de tus palabras.

 

©MARTA SALVADOR, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

Argentina (Mar del Plata)

 

 


DUEÑOS DE UN DESTINO INCIERTO, Lola Benítez Molina, Málaga, España





 






DUEÑOS DE UN DESTINO INCIERTO

 

Viaje nocturno de holas marchitas. El silencio, a veces necesario, hoy me azota, y un rugir de circunstancias sobrevuela mi inocencia rota.

            Las sonrisas ya no acarician al viento y afloran de las lágrimas negras. El fuego hace crepitar el alma. Tal vez suene a lo lejos, acompasada y trémula, con melodías del ayer, la nostalgia. Ese destino incierto quiebra la mirada y rehúsa aquellos días.

            No se puede entender esa ausencia que mata. ¿Hasta dónde puede llegar el engaño de una sugerente voz? La duda no tiene cabida y esas lágrimas negras florecen.

            William Faulkner, en su novela “Las palmeras salvajes” diría: Entre el dolor y la nada prefiero el dolor”. Es una frase hiriente, pero llena de sentido.

            Somos dueños de nuestro destino hasta cierto punto, diría yo, y como manifestó Carl Jung: “Aquello a lo que te resistes persiste y lo que aceptas te transforma” o “Yo soy lo que elegí ser”.

            Al hablar del famoso Carl Jung me viene a la memoria el nombre de la que sería su amante, Sabina Spielrein (1885-1942), psiquiatra y psicoanalista rusa de origen judío, nacida en Rostov. Perteneciente a una clase social alta y dotada de gran inteligencia e inquietud, aventajada a su tiempo, su infancia se caracterizó por su rebeldía ante un padre excesivamente autoritario, lo que le ocasionaría problemas de afectividad. A los diecinueve años sus padres la enviaron a Zurich para ser tratada, por Carl Gustav Jung, médico psiquiatra y ensayista suizo, de un cuadro depresivo. Después se convertiría en su alumna, colaboradora y amante. Tras su dolorosa ruptura, se casaría con un médico ruso, también de ascendencia judía, Pavel Scheftel, con el que tuvo a sus dos hijas. Más tarde se marchó a vivir a Moscú, donde ejerció como psicoanalista hasta que los estalinistas se lo prohibieron y regresó a su Rostov natal, donde fue fusilada junto a sus dos hijas por un Comando de las SS.

            Posteriormente, a su muerte sería publicada la correspondencia que mantuvo tanto con Jung como con Freud. Una vida apasionante y trágica, que quiero rescatar del olvido, aunque sea por breves instantes, una vida complicada pero llevada con valentía.

            Todas las vidas son fascinantes y encierran un destino y un dolor.

 

©LOLA BENITEZ MOLINA, poeta y escritora española

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

Málaga (España)

 


EL REHÉN, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 











EL REHÉN

 

         Julián Zabalza estuvo 15 años en la cárcel de Champ - Dollon, en Ginebra, y fue declarado libre por un juez de la Suprema Corte de Justicia de Lausanne, luego de revisar el caso y comprobar su inocencia.

            Zabalza fue sobreseído después de haberse decidido que la sentencia contra él no se había sustentado en pruebas fehacientes y que algunas evidencias fueron manipuladas por los fiscales. Fue acusado de un atraco a mano armada, y robos de vehículos en 1987.

            Julián Zabalza, víctima de un infarto de miocardio, falleció, sin salir de la prisión el 10 de octubre del 2002, el mismo día en que fue autorizada su liberación.

 

 

Siempre la misma lluvia,

oblicua y a trasluz.

Un estar sin salida,

de espaldas a la vida

y a solas con su cruz.

 

Inmerso entre las sombras

ya ni le quedan ganas

de tantear sus recuerdos

o imaginar mañanas.

 

Sin buscar la respuesta

ni el por qué del fracaso,

ya ni ensaya una espera

como en un por si acaso.

 

Siempre la misma lluvia,

oblicua...  y sin color,

cayendo en el tejado

goteando en su pasado

con dolor.

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

 

 


POEMA DE LA MUSA FUGITIVA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 













POEMA DE LA MUSA FUGITIVA

 

Veo como el sol estremece el instinto.

La amante juega con una blusa negra,

se desnuda deslumbrando cielo.

Es entonces cuando me ausento en su cuerpo,

cuando mis labios velan una voz abisal.

Sobre su vientre el humo de mi pipa

navega el aire y besa su pubis.

Amigos, la amada mira con ojos

deshojados, con ojos que arrullan mi cabeza.

Ella es una llovizna en el lecho,

una nube que flota entre mis brazos.

Hay abalorios, abanicos, pupilas dispersas,

 una furia nacida en lo alto del alma.

¡Ay, flor abierta, brusco deseo, carpe noctem!

 ¿Quién sabe del vuelo de los dioses,

de sus cabellos, del engaño,

quién sabe de su nombre en la luz?

Su belleza es un eco en mi mano.

 

 

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 
--
www.carlospenelas.com

 


7 , Ángel Medina, Málaga, España

 












7                     

La vida es tensión y distensión. Ponga en su vida una tragedia de Esquilo, Eurípides o Sófocles y le sobrevendrá la extenuación. Para descargarla, introduzca en ella alguna comedia de Aristófanes y relajará el ánimo. Es necesario recurrir al estrambote de la parodia. Decir verdades a modo de esperpentos. Y en esa estamos.

 La ciencia infusa nos fue negada, y ni siquiera los diablos la poseen. Por ello, fueron convocados por Luzbel los tentadores más avezados en la prestigiosa universidad “Pedro Botero”, a fin de enviarlos al mundo, y como los tiempos cambian, poder conocer de primera mano por dónde andan los vicios capitales en orden a la preferencia de los humanos en los tiempos que corren, y ¡hala!, tomarles la temperatura y a tentar.

Junto al gran diablo estaban Mamón, el rey de la avaricia y la riqueza. Aquel que hizo que todo cuanto tocara un hombre se convirtiese en vanidad áurea, condenándolo así a la muerte por inanición. Asmodeo, que mataba a los maridos de Sara para que no consumasen el matrimonio, deseándola para sí. Amón, terrible criatura del mal, quien era temido hasta por sus congéneres infernales. Belcebú, de colosal aspecto, henchido por su desenfrenado yantar, hasta el punto de resultar más fácil saltarlo que rodearlo. Leviatán, cuyo rostro siempre mantenía el rictus de la tristeza, celoso, incluso, del éxito de sus compañeros en la incitación. El último de todos era Belfegor, sustentador de la abulia que recae primordialmente en el desinterés por hacerse cargo cada uno de sus necesidades, cediendo el esfuerzo a la desgana y a que los otros hagan lo que por error u omisión quedó sin hacerse.

 Luzbel se reservó para sí la primera tentación, y para ello visitó a un hombre sabio. Su empresa era fácil, ¿quién no es autosuficiente y engreído de sí mismo? El viejo filósofo caminaba circunspecto, pues, no en vano su profesión era la de pensador. Y alguien que piensa puede dudar de muchas cosas y acabar refugiándose en ellas. Amarse a sí mismo por encima de todo y todos.

“Cogito ergo sum”- le saludó de esta guisa, conociendo sus razonamientos- Existes, porque piensas. Pero, ¿adónde te lleva la existencia de tu pensamiento? ¿Sabes acaso la razón de haber sido traído a este mundo caótico?

Apenas fui creado, dejé de pertenecerle.  Soy mi consciencia de ser. Para mí, la existencia se reduce a mi yo.

¡Ah, altivez, primera respuesta de las criaturas a los dioses! Hija de la soberbia, a cuyo abrigo se halla el hombre sumido en la ignorancia más capital.

 

Mamón se acercó a un individuo que amaba inmensamente la riqueza.

¡Venda! ¡Compre! –gritaba como un poseso en tanto colgaba y descolgaba teléfonos.

¿Qué es más importante para ti, la vida o el dinero?

Mi vida, pues si no la tengo nada poseeré- arguyó convencido.

¿La vida de los otros o la riqueza?

¡La fortuna! - asomó el brillo en sus ojillos picarones.

Te convertiré en un nuevo Midas. Sellemos el pacto.

Tres hijas tenían el provecto, a las que amaba como el jardinero a su rosal. La primera regentaba unos grandes almacenes. La segunda una empresa de empréstitos y la tercera era experta en inversiones. De repente, las ventas se dispararon en el negocio de la rosa blanca. La rosa achampanada bajó los intereses y aumentaron los préstamos. La rosa rosa apostó a una única inversión en la bolsa y consiguió una gran fortuna. Pero, al poco tiempo, el coche en el que viajaban las tres sufrió un accidente y se marchitaron las flores. Y, sintiéndose culpable, recordando la conversación con el luciferino, se pegó un tiro.

¡Cuántas desgracias has traído a los mortales, oh, codicia! Por ti mata el hombre a los prójimos y a los próximos. No te tienen a ti; eres tú quien los posees a ellos. Y al final, ¿para qué?

 Asmodeo adoptó forma humana. Naturaleza súcuba. Apariencia de seductor, dotado de gran vigor sexual. La mujer era como el buen vino, bouquet con años de crianza, incapaz de la actividad desenfrenada que había experimentado en su juventud. Todo su tiempo era retrotraerse al pasado y anhelar lo   que ya no volvería a ser. El diablo la cubrió. Jamás había sido poseída con tanta intensidad. Los orgasmos se repetían una y otra vez, hasta el punto de que su goce se constituyó en renovado deseo de vivir para él.

¡Ansío perpetuar este momento y no despertar nunca! –exclamó en medio de aquel torbellino infernal.

¡Sea como tú quieres!

¡Concupiscencia bendita o maldita, según en el orden en que te sitúes, refugio de los desórdenes del espíritu, capaz de separar la persona de la carne!

 Amón se presentó ante un terrible sultán, al cual sus enemigos temían por su violencia y sus súbditos por sus veleidades. Un día, como aquel Iván el Terrible mató a bastonazos a un hijo que se había atrevido a contrariarle. El mefistofélico introdujo en su testa la idea de superioridad. Él era un semidiós y nadie podría osar mirarlo a los ojos sin caer muerto. Estando a solas con su engreimiento, observó la figura que se reflejaba en el espejo del salón del trono. Ante la insolencia de aquel agresor se enardeció, y tomando su daga se degolló ante el cristal.

La vanidad ciega, el enaltecimiento de la razón pueden seducir el ego, y agrandándose como un globo hinchado, llegado al límite, reventar. ¡Chispa que enciende la terrible hoguera de la violencia, destrucción y muerte que ha mordido a la Historia desde el primer crimen cainita!

 En la hacienda de don Epulón se celebraba un banquete. A los pies de la mesa se amontonaban los pobres del lugar. Arropado por los invitados se encontraba un misterioso personaje que respondía al nombre de Belcebú. Entre los desheredados de la tierra se hallaba una pequeñuela, cuya única fuente de alimentos eran las dos velas de mocos que resbalaban hacia sus labios. Las miradas entre el ricachón y la pobrecita se cruzaron por un instante. Y al punto, tal vez respondiendo el diablo a los deseos de la mocosa, Epulón cayó exánime. Una visión momentánea iluminó el cielo, pudiendo contemplarse al opulento entrando en el infierno, envuelto en llamas.

¡Tened compasión de mí! – Gritaba - ¡Dadme un poco de agua para apagar mi sed!

Aquel grito se desvaneció con el eco. Ninguno de los menesterosos, que poco antes le imploraban las migajas respondieron a su llamada, y sus convidados pasaban de él. Entonces, se percibió una voz inubicable.

No es posible, hijo. La distancia que nos separa es infinita.

Al menos haz entender a los que disfrutaban de mi mesa, para que no vengan adónde yo he sido llevado. Que no los ignoren.

Eso siquiera es factible. Si se desentienden de su conciencia, tampoco creerán a nadie. La vida es la prueba para descender hasta donde tú estás ahora o ascender donde estarán los que vosotros despreciáis.

El tentador se frotaba las manos, al tiempo que sus carrillos se movían incesantemente mientras masticaba un muslo de carne. Aquel pecado prometía mucho mientras hubiera pobres. ¿Quién sería el siguiente de los epulones?

¡Oh! capitalismo versus comunismo. Nula solución del tan viejo problema de la humanidad. Compasión y egoísmos. Yo o nosotros.

 ¡Ay, Leviatán! Eres un tentador sutil. Tanto, que tu seducción bien podría volverse en tu contra. Empatía revestida de negrura. El satánico se trasladó a una montaña en la que vivía un santón. Una versión moderna del sufriente Job. Un místico que había renunciado al mundo y sus placeres y que de continuo recitaba aquellos versos de la carmelita de Lisieux: “Solo con la confianza vivo de que me he de morir, porque muriendo, el vivir asegura mi esperanza, muerte que el vivir se alcanza, no tardes, que te espero, que muero porque no muero”

El luciferino quedó desconcertado. “¿De qué puedo tener envidia de este hombre, sino de su caridad consigo mismo? Imposible, pues, alegrarme de su infelicidad, pues es dichoso. Tampoco puedo desear para mí su esperanza, pues habría de renunciar a ser diablo”. Y, meditándolo, se marchó del lugar con el rabo entre las piernas, envidiando la envidia.

 Belfegor era el último que quedó en el mundo. Aún tenía que verificar la vigencia del pecado que portaba. Era el menos aventajado de todos, y como dudaba, decidió picotear en distintos frutos. En primer lugar, abordó a un hombre joven que paseaba.

¿Qué ronda por tu cabeza?

Nada. No necesito complicarme con el mundo de las ideas.

Más adelante, se encontró con un campesino de piel rugosa, curtida bajo el sol del terruño.

¿Razonas?

¡No! Todo está predeterminado. No tengo tiempo para pensar. Sólo, el duro trabajo de sobrevivir.

Dejándolo sumido en su futilidad, se dirigió a un medio de comunicación de masas.

¿A qué se dedican ustedes?

Somos el pensamiento de los demás. Nuestro lema es:” No piense; nosotros ya lo hacemos por usted”.  Y cuando es necesario, le desinformamos. Así, dominamos sus mentes y obedecen a nuestros intereses, o al de los amos que nos pagan por ello.

 ¡Paradoja! La gran manipulación. La primera de todas. Creer que se es libre y ser realmente esclavo de la nadería propia, o de la maldad ajena.

EPÍLOGO. El Gran Satán decidió alterar el orden de las tentaciones. La soberbia, pecado original, habría de ceder el primer lugar a la pereza. Para el hombre actual, la desgana no era por la realización de las cosas, sino el desinterés por sí mismo, inhibiendo la mente para buscar respuestas que desafían su deseo de ser hombre ante la animalidad que bloquea las preguntas cruciales a las que debe afrontar.

¿Quién soy yo?

¿Cómo debo actuar?

¿Qué he de esperar?

Confianza versus reduccionismo.

 

©ÁNGEL MEDINA, poeta y escritor español

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

Página autor:  https://www.facebook.com/novelapoesiayensayo/

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NADIE SABE, Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú










NADIE SABE              

  

Nadie sabe cuándo nació ni cuándo murió. De él se sabe que conocer el origen del universo y el escribir poesías y relatos eran una sola vocación. El destino prosperó y en poeta latinoamericano se convirtió. Nadie sabe cuántos libros leyó ni cuántos poemas escribió.  Intentó enlazar las letras a la filosofía, teología, economía,…a todo saber que leyó. Un biógrafo dijo que en algunos años, se sabría de él y que dejaría a la antología relatos breves y versos que vienen desde la primavera de su niñez. Del biógrafo nadie sabe cuántas vidas escribió. Algún olvidado citadino del sur del Perú, dedujo que el biógrafo y el escritor eran el mismo hombre. Los años; a lo dicho de tal citadino, le otorgaron razón. Nadie sabe si conoció una mañana a Sócrates o una noche a Vallejo. Sí se sabe que los admiró y se sabe también que de la esperanza no se alejó. Se sabe que contrastó varias ideologías: Marxismo, Capitalismo, Cristianismo,…, y, con una sola de ellas se quedó. El mismo citadino del sur del Perú, dijo que cuatro vidas lo acompañaron siempre; pues día tras día, él siempre las recordó. Por unos libros suyos, se sabe que el saber lo apasionó y que no era ajeno al dolor. No se sabe cuánto sufrió, ni cuánto se alegró. Se sabe que murió un domingo, despierto y feliz. Quizás ese hombre sea yo, nadie sabe.  

 

©GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, poeta y escritor peruano

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


AMOR, Carlos Ascencio Barillas, El Salvador

 









AMOR

 

Tú fuiste mi bella ilusión  

en la lejana niñez,

y en mis noches de soledad,    

fuiste mi triste pesar.

cuando te vi por vez primera,

un inmenso cariño nació entre los dos,

con la esperanza que abrazaba mi alma,

el tierno cariño,        

que un día me hizo sufrir

después que el tiempo acabo

de un amor sin final

el primer beso que recuerda

que junto a ti juramos vivir

el primer amor.

y aquella caricia

que recuerda  mi cariño,

que siento por ti,

porque pasaron los años,

que solo fueron engaños

y que me enseñó a sufrir,     

en ausencia de mi verdadero amor,

que fue una estrella fugaz,

porque  no encontré  el sueño anhelado,

y no volví a las lluvias de ayer  

que  me hicieron soñar,

mi bella ilusión de ensueños

porque nunca se encuentra

el primer amor,

cuando al fin halle su beso mortal

que mató la hermosa primavera,

pero que hoy renace con gran esplendor,

en mi solitario

 

en la lejana ilusión…

 

©CARLOS RODOLFO ASCENCIO BARILLAS, poeta y escritor salvadoreño

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


sábado, 3 de octubre de 2020

IDEALISMO, Jerónimo Castillo, San Luis, Argentina

 








IDEALISMO

 

Enmudecido quedo ante el asombro

con que mis ojos ven del universo

la síntesis del hado en su disperso

itinerario afín llevado al hombro.

 

Rehago el mundo desde cada escombro

con la única herramienta en el reverso

de una insana pasión por este verso

que me otorga el sentido que aquí nombro.

 

Cuando por fin supongo que está abierto

el indecible mundo de la esencia

donde recurro insomne o ya despierto,

 

yazgo envalentonado en la conciencia

de haber hollado acaso mi desierto,

sin saber los alcances de esta ciencia.

 

©JERÓNIMO CASTILLO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA