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sábado, 13 de junio de 2020

7 CUENTOS SIN VUELTAS DE HOJA , Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina



7 CUENTOS SIN VUELTAS DE HOJA



 EL CUENTO MÁS BREVE

Quería ser el autor del cuento más breve del mundo. Era su obsesión.
Escribió O… y lo tituló “Alternativa”.
No conforme, pensó en escribir otro mucho más breve,
tan breve que le permitiese prescindir hasta de las palabras.
Se quedó en la intención y lo logró.

SIN BEMOLES

Recibió un mensaje
que decía:
Es ¡Sí o Sí!
Ni se te ocurra decir No.
Porque si no
No sé si me explico...

EN AQUELLA CASA

En aquella casa todo era brilloso. En aquella casa la yerba y sus infusiones estaban prohibidas. En aquella casa nadie jugaba al ajedrez. En aquella casa, su dueño había adiestrado a un doberman, de tal manera que toda vez que oía la palabra “mate”, obedecía.

EL PINTOR

Cansado de que rechazaran sus cuadros decidió exponer por su cuenta y tituló a la muestra: “Pinturas en tela de juicio”

VECINOS

Ella vivía en el quinto piso. Él, en el tercero. Al encontrarse a solas en el cuarto...  se acostaron

DEFORMACIÓN PROFESIONAL

Era profesor de castellano y estudiante de medicina. Una mañana, frente a la cama de un enfermo, reflexionaba: - La coma es una pausa en la oración, y el coma, es también una pausa... pero seguida de una oración.

LA GUILLOTINA DEL PÁRPADO

Evitaba parpadear para no echarla de menos.
Dejó de hacerlo y ella ya no estaba.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 





sábado, 6 de junio de 2020

DÉCIMAS al genial poeta cubano FIDEL FIDALGO MONCADA, Favio Ceballos, Baigorria, Santa Fe, Argentina

Barrio Casablanca, La Habana , Cuba | Casablanca es uno de l… | Flickr

DÉCIMAS al genial poeta cubano

FIDEL FIDALGO MONCADA

27/4/2020

Florece Cuba en la décima
Es su capacidad infinita
Su pluma ágil no imita
Y ejerce la noble esgrima
En la amistad y en la estima
Y lo hace en todo lo suyo
Exento de todo orgullo
Fiel compañero en la idea
Da flor y que el mundo lea
diez versos de su capullo.

Sin demasiado chamullo
Por este mar de conciencia
La vida me dio paciencia
 donde a beber me zambullo
 Le cuento, escucho el murmullo
del tiempo que va pasando
Y lo mejor va quedando
Así el destino ha querido
¡Que nunca llegue el olvido!
Amigo...voy recordando.

A las playas y a la luna
Usted le ha escrito sus versos
Memorables y diversos.
No conoce la tribuna
La soberana fortuna
De su dimensión de mundo.
Sentido verso rotundo
Que a la América engalana
Y a nuestras patrias hermana
Sembrando Verbo profundo.

Le cantaremos al cielo
Y a su nube refulgente
a la alegría de la gente
Guiada por alto anhelo
Será el verso sin recelo
Que nos hará caminar
Por la playa de ese mar
Atlántico que nos une
La poesía será inmune
Nadie la podrá borrar.

©FAVIO CEBALLOS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA







CANTO AL DOLOR INSOPORTABLE., Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

▷ CLASES de Estrofas y TIPOS de Poemas - Espaciolibros.com



CANTO AL DOLOR INSOPORTABLE.

Estoy viejo, solo, y muy decepcionado,
los años mejores me han dejado,
los seres que he amado ya se han ido,
no puedo estar más triste y desolado.

Son tantas las penas que no puedo con ellas,
no sé a quien decirle, no puedo con ellas.

 Mientras tanto la soledad, el whisky y la lectura
serán para mí el bálsamo letal de la ternura,
y así pasar el tiempo que falte por vivir
para salir de esto y dejar de sufrir.

 Los problemas que resten no podré resolverlos,
los amores, los sueños y afectos de mi apego
me gustaría por siempre retenerlos,
y consolar así hasta el fin mi propio ego.

 Ha sido larga la estancia que deparó mi destino,
la muerte perezosa, cruel y vanidosa
se quedó estacionada mirando alguna rosa,
mientras yo abandonado transitaba el camino.

 No puedo avanzar más, ha sido suficiente;
qué deparan los cielos y credos decadentes;
malo fue haber venido, lo digo todavía
y todavía no entiendo por qué esto pasaría.


De mis ancestros idos no queda ni el recuerdo,
de sus afanes, sus gustos, sus cantos de contento,
no queda nada , ni siquiera un lamento,
y tampoco queda el llanto ni el tormento.

 El sol, la luna y las estrellas desde los confines,
los pájaros, los ríos, las olas y las flores
ya no me dicen nada; solamente deseo el reposo bendito,
irreemplazable, lindo, precioso y muy bonito.

 Después no se oirá mi voz, ni se oirán mis versos;
la medicina quedó atrás y todo lo aprendido,
todos los afanes, ansias y tragedias, todo se habrá ido;
no se oirá mi voz, ni se oirán mis versos.

Abril de 2002
©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




MAIL PARA UNA MARIPOSA, Montevideo, Uruguay


Butterfly Pop Ups (avec images) | Kirigami, Carte de fete ...

MAIL PARA UNA MARIPOSA

Hay alguien, que a escribir un mail está aprendiendo.
Traviesa mariposa con pintado señuelo.
Paleta de pintor soy de tus alas.
Ahora apenas vuelas, te detienes
y luego sales rápido, con un camino nuevo.
Si en vuelo te transportas,
cual polizón oculto, contigo siempre vuelo.
Ver impactar tus colores volando,
en el aire que se te brinda  nuevo,
es todo el orgullo que poseo.
Hasta me gusta cuando con agresividad
estallas tus colores en mi pecho.
Es extraño el dolor,
estás creciendo...
Tus colores confunden mi paleta,
creando un color nuevo.
un color con una mezcla irrepetible
y aunque es tuyo,
increíblemente  el color básico poseo.
No importa que estalles en mi pecho
esa agresividad nueva que descoloca el sueño
para que me pregunte,
¿ se equivocó el pincel, el autor,
o quien posó su cuerpo en mi tela
estaba un tanto inquieto?
Pero aquí está la mariposa,
desde mi pincel, mi tela y el color
leyendo un mail que retiene su vuelo.
Luego parte, colorido pañuelo,
con un simple, hasta luego...

©NEDY VARELA CETANI, poeta y escritora uruguaya
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA   

NO ME RINDO , Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

El hombre que hizo un pacto con el diablo - Cuentos y Leyendas de ...

NO ME RINDO

            Su soledad era acompañada por el frío del invierno apenas anunciado por la hojarasca apenas seca, un poco húmeda, dispersa sobre los adoquines de la calle vacía. Oleaje tras oleaje, nubes marrones van tapando, casi a sorbos, la Luna Llena que brilla en el cenit de su casa, igualmente solitaria y tan fría como la noche, como el cemento, como los adoquines, como la sensación que parecen estar sintiendo los árboles desnudos.
            Recordó el comienzo de aquella pesadilla; hacia el inicio del otoño, cuando – con nuevas y desconocidas energías – había llegado desde la calurosa Quebrada de Humahuaca acompañado por un sinfín de proyectos tal vez ya moribundos o, al menos, agonizantes, como estaba él, ahora, sin encontrar una buena razón a la vida, no observando un sólo motivo suficiente como para suponer que conviene vivir; concentrado en cuál de todas era la forma más indicada para terminar con la agonía de la existencia.
            El calor dejó paso a estos días fríos, la arboleda cambió de tintas, como un pintor que decide dejar atrás una etapa en su creatividad; entonces, otros elementos, sutiles, pequeñeces, detalles, estuvieron siendo trastocados, por esos duendecillos que no llegó a suponer que existieran; aunque, claro, creyó en ellos sin tener en cuenta – realmente – sobre qué le estaban hablando.
            Era el pacto firmado con Satán.
La tibieza del hogar encendido, un amplio sillón donde reclinarse copa de whisky en mano, la seguridad de la piel de leopardo extendida en el lustroso piso de ladrillos edificado hace dos siglos. Todo en penumbras. Los grandes cuadros sospechados entre la claridad mínima y el cortinado del ventanal abierto todo como si fuera un moderno plasma, o mejor, la pantalla del biógrafo como gustaba llamarlo su tío abuelo; ilustrando escenas de la contienda entre el viento, las nubes y la Luna.
- Pensar que una vez quise dedicarme a escribir poemas y obtener el dinero cotidiano con eso; qué iluso... ¡Con poemas! Cómo no fueran poemas hechos en billetes de cien dólares… ¿quién habría de pagarlos?
Más destrozado que antes se detuvo en qué pensarían los antiguos compañeros de búsquedas si lo vieran a punto de concluir la alargada agonía de años triunfando en el vacío.
            Algo lo llevó más lejos de los caminos habituales, por sendas desconocidas para otros, por parajes intransitables, intrincados, anegadizos, boscosos, desérticos, atravesando cenagales y cementerios, viendo como el Sol secaba los esqueletos de quienes antes habían intentado la travesía de “los locos.”
            Desestimó la idea: “No me rindo” se dijo a sí mismo sin distraer el silencio, y arrancó la alfombra.

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO ASESOR DE ASOLAPO ARGENTINA