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viernes, 31 de enero de 2020

NECRO…, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina






















NECRO…     

            De  Napoleón...
                        bona parte.

            De  Rasputín…
                        mucho más.

            De  Perón...
                        las  manos.

            De  Chaplin...
                        ¡TODO!

 LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

INVESTIGACIÓN: EL AUTOR


NAPOLEÓN

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              Cuando se le realizó la autopsia al cadáver de Napoleón alguien cercenó su pene.
                Por órdenes de uno de sus enemigos, el clérigo Vignali, se cortó el pene del cadáver de Napoleón y este ha pasado por varias manos a partir de ese momento. El pene estuvo en posesión de la familia Vignali durante muchos años. Se supone que el clérigo no perdonó nunca a Napoleón que lo acusara de impotente.

                El órgano cortado al cadáver fue depositado en una cajita de terciopelo (se supone que tras hacerle algo para asegurar su conservación) pasando luego a manos del capellán personal de Napoleón, quien lo legó a sus herederos. Estos, a su vez, lo vendieron a unos libreros londinenses y así fue pasando de mano en mano hasta que se le perdió el rastro.
                Todo siguió así hasta que en 1972 la conocida casa de subastas Christie’s lo subastó y encontró comprador en un urólogo estadounidense llamado John K. Lattimer.
                Según los datos aportados por el urólogo, “el tamaño del pene era de 4,1 cms. y en erección alcanzaría un máximo de 6,6 cms.”


RASPUTÍN

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  Abrió sus puertas en San Petersburgo, en una clínica de urología, el primer museo del erotismo, cuyo centro de atracción es el pene del legendario monje Rasputín.  Su director y propietario es el urólogo y sexólogo Igor Kniazkin.
                Ante la vitrina dedicada a Grigori Rasputín, puede leerse: "Pene de Rasputín, asesinado en San Petersburgo la noche del 16 al 17 de diciembre de 1916.   25 cm”. 
               



PERÓN



                




Robo de las manos de Perón: 10 / Vl / 87
                El 10 de junio de 1987, un grupo de desconocidos profanaron la tumba de Juan Domingo Perón y robaron, mediante amputación con sierra quirúrgica, las manos del cadáver.









CHAPLIN



                




Robo en Suiza del ataúd de Charles Chaplin: 2 / lll / 78
                La policía suiza recuperó ayer el cadáver de Chaplin
Un búlgaro y un polaco, responsables del robo
                                                                                              Ginebra - 18/05/1978


domingo, 26 de enero de 2020

LA DANZA DE LOS SIGLOS, Liana Friedrich, Santa Fe, Argentina

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LA DANZA DE LOS SIGLOS

   "Los Riscos" es el único lugar en el mundo donde puedo pensar...Pensar, por ejemplo qué quiero hacer el resto de mis días... (O tal vez recordar quién fui en otras vidas...) Todos estos años he ahogado en lágrimas al hombre, con el niño que llora imposibles... (Es que hay dentro de mí un nudo muy difícil de desatar...).En el afán de conocernos a nosotros mismos, desesperados, especulamos sobre nuestros orígenes, fantaseando como huérfanos en busca de los padres verdaderos...
     Es el instante supremo, en una historia sin tiempo... ( o mejor dicho, es la dimensión infinita en la que todos los tiempos se reúnen en un mismo centro, como cuando el hilo de tenue seda pasa por el ojo de la aguja de plata...):
       Es que el ser humano siempre ha necesitado favorecer los estados alternos de la conciencia, con ayuda de ciertas cualidades bioenergéticas del ambiente. Todos sabemos, por ejemplo, que la geometría es una forma de reordenar el espacio- explica el físico-matemático.
     Por eso, desde la maciza geometría sagrada, el sumo sacerdote bebe con unción el elixir de los faraones (sustancia extraída del lirio azul del Nilo), invocando perentoriamente al más allá...
     -Y así como el ser supremo transformó el caos en cosmos, en una medida sucesión de días-noches/noches-días, el ser humano trata cargar de poder a los objetos para volverlos sagrados (¿... fetichismo?) y así remedar el  acto creador-agrega el metafísico...
      Por eso, desde lo alto de la colina, el yamán ofrece en sacrificio a su hijo primogénito (cree que sólo la sangre de los elegidos podrá aplacar la ira de los dioses)...
      -Claro, entonces para trascender lo simplemente terrenal- apunta el ingeniero-el hombre duplica la geometría sagrada de la  montaña  y entonces construye Stonehenge, levanta pirámides y catedrales, menhires y totems...
      Es una tierra insomne, salpicada de piedras grandes, esculpidas por el viento de los siglos. (¡Invocar al espíritu de Omaha, desde el centro mismo del círculo -infinito equilibrio de moles megalíticas- hasta trasponer el devenir secular, generación tras generación!...)
     Por eso, desde el más oscuro torreón, el alquimista utiliza las hojas de la mandrágora - más como alucinógeno que como veneno-...
    Una siniestra lobreguez adensa el aire, haciendo la visibilidad casi nula. Los pájaros aquietan su vuelo en círculos hipnóticos. Un intenso resoplido subsume los mil vientos en un solo punto: es la puerta del tiempo que se abre para desenterrar un pasado tormentoso y primitivo...
    Por eso, desde la torre del templo más elevado, el místico se lacera hasta percibir la gracia de la fe...
    Ahí está esperándome, al fin, mi yo- único e  inmutable- semioculto en un recóndito ángulo del subconsciente...  Desde la estatura del misterio me asomo por sobre el espejo retrospectivo, que deforma la realidad, como en un calidoscopio de cambiantes figuras y colores... Poco a poco puedo ver cómo las piezas del rompecabezas se van rearmando, en cadenciosa serie de resurrecciones programadas (... Tanatos y Eros, la muerte y la vida, danzando a un mismo compás)... ¡Y en ese baile de disfraces finalmente podré desenmascarar a Dios! (¿Acaso el amor no es también como un espejo que deforma la realidad?)...
      Hay rastros, mensajes en clave que merecen ser revelados. Pero... ¿cuánto hay de verdad y cuánto de fantasía en lo que entrevemos? ¿Serán tal vez  imágenes proyectadas por una mente superior, sobre la pared oscura de la caverna?... ¿O quizás nuestros propios miedos materializados? -duda el filósofo.
     Hay cosas que son absolutas, pero  hay otras  que han sido grabadas en el inconsciente, en el torrente oscuro de las vidas pasadas... (Esas criaturas de la noche, que como vampiros me seducen con su atracción peligrosa y violenta, o aúllan sedientas bajo la fría luz lunar, como lobos en celo)...
    Antes era imposible acceder científicamente al manantial eterno de la vida... (salvo apelando a la fantasía fabuladora de los mitos o al lirio acuático del Nilo, hierba sagrada casi extinguida...). Pero ahora, con los avances de la ciencia - aclara el psicólogo-  a través del trance inducido por hipnosis, es posible resolver conflictos personales originados en el pasado más remoto.
   Pero nunca antes le había confiado a nadie acerca de esas imágenes que me acosan desde la bruma  del tiempo (en las pesadillas de despertar abrupto o en los ramalazos momentáneos, que tiñen de recuerdos... ¿inexplicables? lugares, objetos...e incluso a algunas personas). Pero ahí están  y resulta imposible obviarlas, porque forman parte de mi yo eterno... 
   Siempre me pregunté a dónde van a parar las historias que no pueden ser contadas... ¿Estarán ocultas en algún repliegue del tiempo, hasta que algún druida de la palabra logre exhumarlas?...¡Quitémosle velos de tinieblas a los mitos, hasta arribar a lo absoluto...¿Acaso Dios? ¿Fuego místico? ¿Llama eterna? (¡Tan sólo símbolos, meras convenciones con que el lenguaje enmascara la verdad!)- piensa el lingüista.
    ¡Cuánto quisiera poder entrar al mundo divino del perdón -que es la otra cara del amor- y por fin Olvidar, sí Olvidar con mayúsculas, para descansar en  alas de la Verdad!
   Una lengua de fuego se eleva, envuelta en oscilantes columnas de humo, desde los riscos -¿Será una zarza que arde?- inquiere el guardabosques-.Ya hubo otras veces en la montaña casos de combustión espontánea.
      -Es una señal divina- infiere el pastor de ovejas, apuntando el flamígero promontorio con su báculo.
 El viento trae, en sucesivas oleadas, ráfagas del penetrante perfume...¿Incienso?...¿Mirra?...¿Eucaliptos?...No, sin duda se trata de otras hierbas aromáticas, porque producen un olor tan desagradable... algo dulzón y pegajoso...
     Los efluvios nauseabundos causan mareos, enfermando los bronquios y narcotizando la mente... Removiendo las brasas, sobre el túmulo ardiente , es posible distinguir con claridad restos óseos calcinados:
     - Pero..-exclama con sorpresa el antropólogo, examinándolos con el extremo de su bastón de cedro con punta de obsidiana-...Si parecen humanos. Aunque...a ver...Unas protuberancias extrañas sobresalen en el cráneo, donde se hallan los lóbulos parietales  y occipitales...¡Ah! y la columna vertebral tiene osteofitos puntiagudos...
   - Efectivamente; la espina dorsal presenta un reborde con picos irregulares, como si fuera el lomo de un dragón...-repone entonces el paleontólogo, acercándose intrigado para observar mejor los despojos.
    -Mmmm... En mitología se asocia al hijo del diablo con Drácula ; y justamente de allí deriva su linaje: "Orden del Dragón"(o "Dracon")- agrega el novelista.
     -¿Y esto?... ¡Parece muy antiguo!- Junto al promontorio de tierra y leños yace un cáliz de plata, que ostenta aún rastros de sangre fresca...- Por las inscripciones labradas en el metal , se trata  de un utensilio ritual, como el que solían usar los mayas en sus sacrificios -deduce el arqueólogo-. Muchos sacerdotes y hasta algunos reyes, en las antiguas civilizaciones, llegaban a cercenarse los lóbulos de las orejas o la lengua, para ofrecer su propia sangre a los dioses.
   -Beber o bañarse en sangre, en las culturas milenarias, siempre encerró un anhelo de vida eterna, no tanto porque se le atribuyera a la sangre propiedades mágicas, sino porque es símbolo de energía vital... -refiere luego el historiador.
    -Casos de craneoestenosis, como el hallado en "Los Riscos", son muy raros-concluye finalmente el científico en su laboratorio, luego de analizar los restos óseos-. Suelen ser malformaciones de origen congénito, producidas por la ingesta de ciertos estimulantes durante el embarazo, probablemente provenientes de plantas o raíces, preparadas en infusión.

    Bajo el alero solitario de "Los Riscos", las sonajas eólicas tintinean agitadas por la última brisa del atardecer, inaugurando la luz de la primera estrella. 
     . 
Entre la vida y la muerte
infinitas puertas hay...
No todas conducen a la oscuridad.
Entonces...
¿cuáles debemos atravesar?
...Porque más allá
existe sólo el reino del quizás.


LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
                                  



EL GRAN PERMISO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina























EL GRAN PERMISO

                               A John Ashbery
                           (en 1994)

Desechando retóricas,
desencajando versos,
pulverizando límites
con la necesidad de decir
y sin buscar sentido
en lo que dice,
hermético, caótico,
deliberadamente desquiciado,
con demótica pluma,
sin pretender ser lógico
escribe sus poemas.
Y en ellos,
la imposibilidad de hallarles un sentido
no impide la posibilidad de reflexión
y lo sabe.

LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 




Que calla la canalla, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

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Que calla la canalla

Es mísero callar cuando importa hablar.
Cayo Salustio Crispo

En la vida he cometido errores, muchos de ellos en mi juventud. Pensaba en un orden social diferente, en ciertos modelos supuestamente revolucionarios, en una óptica en donde el mal estaba en un lado y el bien en otro. Durante años lecturas de historia, sociología y ensayos contemporáneos formaron mi ideología. Durante años estudié y analicé autores clásicos, lecturas que conformaban un ideal, una manera de salvar al mundo y de elevar un sentimiento cargado de solidaridad y esperanza. En los años 60  era una corriente que avanzaba sobre el planeta. Y los jóvenes vivíamos con intensidad esos cambios, esos movimientos. Una generación fue llevada a la muerte; muchos de ellos con utopías y sentimientos nobles, otros profundizaron su dogmatismo y su imbecilidad.

La poesía, la música, el teatro, la pintura,  el cine, la historia del arte comenzaron a ser una guía fundamental cuando ingreso al profesorado en Letras. A los veintidós años comencé a vincularme con viejos libertarios. Aquello que no había escuchado o no quise  escuchar en la voz de mi padre lo fui vivenciando años después. El tiempo fue afianzando cada idea, cada signo, cada acto ético. Junto a una formación humanista otras lecturas, otras fuentes me otorgaron una visión más amplia del ser humano. A partir de entonces comprendí mejor la demagogia, el dogmatismo, las revoluciones cesáreas,  el populismo. Sabía – ya lo había escuchado en mi infancia -  qué significaba el fascismo, el estalinismo, en nazismo, el franquismo, pero no había comprendido las maniobras canallescas del fascismo de izquierda. La derecha, caballeros, sabemos a qué juega, cómo funciona, cuáles son sus propósitos. Crímenes, engaños, guerras, actos de fe, adoctrinamiento, falsedades en nombre del pueblo y de la revolución social es lo que debemos combatir con el mismo ímpetu que posiciones imperialistas, racistas o  nacionalistas. Lo religioso invade lo político, lo político es religioso. Pregúntenle a Napoleón, de esto algo supo.

Estas visiones, siniestras, se erigieron en verdugos, en inquisidores, en esbirros de toda dictadura en nombre de las clases más humildes. Los mecanismos perversos fueron infectando universidades, publicaciones, hábitos. Pero no era sólo la gentuza, la mediocridad de militantes y jóvenes desorientados, analfabetos inmorales, ignorantes consuetudinarios. Hubo seres de una basura moral sin límites. Hablo de Sartre, de Neruda, de Heidegger y de tantos otros que negaron el horror, que instalados como íconos de la izquierda esclarecida nunca fueron tocados, criticados o al menos cuestionados. La imbecilidad y el oscurantismo avanzan sobre el universo. Hoy lo vemos en casi todos los países, jóvenes y no tan jóvenes – descerebrados en su gran mayoría - apoyando a líderes de coleta, a dictadores impresentables, toda una gama de populistas, tercermundistas o vaya uno a saber qué tipo de borrachera elevan con los ojos en blanco.

Un claro ejemplo de nuestros días es el caso Matzneff. Como símbolo. La elite literaria francesa y los medios celebraron sus libros y su moral durante décadas. Entre ellos, entre los intelectuales que apoyaron a éste pedófilo vemos los nombres de Sartre, Michel Foucault, periódicos como Le Monde y Libération. Todos ellos alentaron o defendieron a capa y espada la práctica como una forma de la liberación sexual y humana. Recordemos: Gabriel Matzneff fue uno de los máximos exponentes de la legalización del sexo con los niños. Para liberarlos del dominio de sus progenitores. Pensadores de izquierda como Foucault, Roland Barthes, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir se manifestaron en defensa de estas prácticas y defendieron a monstruos acusados de tener sexo con menores. Defendieron, muchos de ellos, a pedófilos y los consideraban una minoría discriminada. ¿Qué podemos pensar del Vaticano? ¿Qué podemos decir de los campos de concentración para homosexuales en la Revolución Cubana? ¿Cómo defender el socialismo del Gulag, la Revolución Cultural China, los millones de muertos de Camboya, Vietnam, Yugoeslavia? ¿Qué escribir sobre científicos, autores, intelectuales, hombres de a pie asesinados, exiliados, humillados? ¿Hablamos de Nicaragua, de Venezuela, de Irán? ¿Qué les podemos decir a generaciones de jóvenes que tienen el cerebro lavado y sólo atienden sus celulares y sus redes? Estas breves líneas son un pequeño ejemplo de atrocidades sistemáticas, de horrores sistemáticos.

Este es parte de una estructura en la cual convivimos. Todo es mucho más complejo, la sociedad tiene mil facetas. Pienso en el arte visual y vemos también la sarta de imbéciles que se llaman creadores, seres de vanguardia con curadores, pienso en la industria cultural, en la mediocridad de profesores y de estudiantes, de diputados y senadores, de intendentes. Y sí, de presidentes corruptos, ladrones y psicóticos. Por fortuna hay pequeñas islas en donde se piensa, en donde se crea, en donde se vive con otros objetivos.

Nos preguntamos cuantos políticos o líderes se han suicidado en la historia. Son contamos con los dedos de una mano. Por lo general seres de talento, honestos, pero frágiles para soportar la inmundicia son aquellos que eligieron eliminarse. Por supuesto, no propongo el suicidio como salida. Digo que para muchos seres humanos – con sus variantes y sus problemáticas -  ante un mundo en crisis, ante sociedades degradadas, ante la hipocresía, no tuvieron otra salida. Recordemos al pasar: Periandro, Séneca, Safo, Petronio, Ángel Ganivet, Virginia Woolf, Salgari, Pavese, Antonieta Rivas Mercado, Storni, Hemingway, Lugones, Quiroga, Pizarnik, Celan, Trakl, Maiakosvki, Mishima, Zweig, Tsvetzeva, Plath, Villaurrutia, Michaux, London, Cesairé…

Albert Camus comenzaba su célebre ensayo El mito de Sísifo con una reflexión: sólo existía un problema filosófico verdaderamente serio, y ese era el suicidio.  Entre los griegos éste había sido un asunto de primer orden. Heródoto escribió: “Cuando la vida es tan pesada, la muerte se convierte para el hombre en un refugio codiciado”.


Jacques Rigaut, fundador de la Agencia General del Suicidio: “No hay motivos para vivir, pero tampoco hay motivos para morir, la única manera con que se nos permite demostrar nuestro desdén por la vida es aceptarla, la vida no merece que nos tomemos el trabajo de abandonarla”.

Pirandello en su obra inmortal, El difunto Matías Pascal, le hace decir al protagonista:  
“La primera vez que me maté lo hice para aturdir a mi querida. Esta virtuosa criatura se había negado bruscamente, cediendo al remordimiento –según decía–, a acostarse conmigo, a engañar a su amante, su jefe de oficina. No sé muy bien si yo la amaba; sospecho que quince días de separación habrían disminuido de manera notable la necesidad que de ella sentía. Pero su rechazo me exasperó. ¿Cómo atraparla? ¿Ya he dicho que ella sentía por mí una profunda y duradera ternura? Me maté para aturdir a mi querida. Perdóneseme este suicidio en consideración a mi extremada juventud por la época de semejante aventura”.

Vivimos en una sociedad donde jueces, políticos, intelectuales, burócratas, sindicalistas, estudiantes, cagatintas y demás yerbas mienten, engañan, niegan el pasado y el presente – al mismo tiempo – y subestiman la memoria. Peor: subestiman al individuo y  lo ético. Un sistema en pleno horada sin prurito. Esto fue así desde la época de los profetas y un poco antes también. ¿No me cree? Vuelva a la Biblia y las manos se le llenaran de sangre.

Por supuesto: hay ejemplos – pocos, pocos – que marcan el camino hacia una mejor humanidad. Mientras tanto sigo pensando en Groucho Marx: La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Carlos Penelas, poeta y escritor argentino
Enero 2020

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLPO ARGENTINA


BIPOLAR, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina


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BIPOLAR

A quienes se preguntan si “La vida es sueño” (W.S.)…


   Uno
   Ahora, cuando abrió los ojos, creyó que estaba muerto. Entonces, volvió a intentarlo. Y se durmió...
   Cuando se durmió, supo que seguía vivo, pero que despertaría justo para el entierro... Entonces, volvió a intentarlo.
   Ahora, cuando abrió los ojos, creyó que estaba muerto. Y optó por dormirse para no despertar jamás...

                                             
   Dos
   Ahora, entonces, uno se duerme y sueña...
   Hasta que amanece y piensa que, muchas veces, no hay recursos para levantar la carpa y viajar y escaparle, por un tiempo -al menos-, a la rutina, a la fatiga, a la incomprensión de vivos y muertos... 
   Entonces, uno cierra los ojos y reza, y sueña, y se extravía en los escondites y encrucijadas del alma… hasta que alguien viene, pronuncia tu nombre y, como Lázaro, abandonas la tumba del olvido.   

ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA







Las manos de Perón, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

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TRIBUNA
Las manos de Perón
Que una realidad se oculte detrás de las apariencias es, a fin de cuentas, previsible; que el lenguaje pueda reproducirla con todas las variantes y hasta con eufemismos, sería quizá ridículo, aunque no imposible. ¿Por qué entonces dejar que los hechos sucedan o retroceder ante ciertos sucesos que comprometen la busca de una verdad o siquiera una aproximación a la realidad? Un mínimo de responsabilidad nos obligaría a sostener algunas tesis, o probablemente a recurrir al eclecticismo de la indiferencia –lo más cómodo-, sosteniendo que aquí no ha pasado nada y de un modo gatopardista aceptar que todo siga igual; obviamente que esto último, es un forma repudiable de aberrante complicidad. Arthur Schopenhauer, paradigma del escepticismo filosófico, sostenía en sus reflexiones que el mundo no es más que una representación de la realidad empujada, a veces, por la voluntad. Como suele ocurrir en muchos casos -y en este particular que ahora nos ocupa-, el periodismo informó detalladamente en el comienzo, cuando sucedió, y luego se llamó un inexplicable silencio, que aún dura.
Vayamos a los hechos. Tras la muerte del presidente Juan Domingo Perón, ocurrida el 1 de julio de 1974, su cuerpo fue embalsamado y después de un dilatado velatorio en el Congreso Nacional, que duró casi una semana, y por la que desfilaron ante su féretro casi 200 mil personas; quedando afuera más de un millón de argentinos sin poder darle el último adiós a su líder. A esto también se sumaron más de 2 mil periodistas extranjeros, para informar sobre los detalles de las exequias. Luego, a continuación de una marcha multitudinaria, que reunió a casi 1 millón y medio de almas, se lo depositó en una cripta ubicada en la Residencia Presidencial de Olivos. Pocos meses después, los restos de Evita, que habían quedado en España, fueron trasladados por el gobierno de María Estela Martínez de Perón y depositados en el mismo sitio con el loable propósito de que en la eternidad descansaran junto. Mientras tanto el gobierno argentino ahora a cargo de su mujer, con el oscuramente dinámico José López Rega a la cabeza, empezó a proyectar el “Altar de la Patria”, un mausoleo faraónico que albergaría los restos de Perón, Eva Duarte de Perón, y todos los próceres de la Argentina
La correspondiente naturalidad con que sucede el tiempo, que según don Francisco de Quevedo “es un enemigo que mata huyendo”, hizo que el proyecto del “Altar de la Patria”, se diluyera como una gota de vinagre en el mar (López Rega fue literalmente echado del país y la caída del gobierno de Isabel Perón, dio paso a la peor y más cruenta dictadura que padeció la Argentina. Los restos de Perón y su segunda esposa fueron enterrados, en la quinta de San Vicente, que perteneció en vida al matrimonio. Durante el traslado se produjeron disturbios entre sectores del sindicalismo que, felizmente, no pasaron a mayores. Pero, de manera inexplicable, no mucho después, Perón y Evita fueron separados y ambos ubicados en sus respectivas tumbas familiares (él en el cementerio de La Chacarita, y ella en el cementerio de La Recoleta).
El asunto cayó en olvido hasta que en julio de 1987, el Partido Peronista recibió una carta anónima, que afirmaba que las manos de Perón habían sido cercenadas y robadas de su tumba, junto con su gorra militar y su espada. La misiva exigía también que la corporación política pagara 8 millones de dólares en rescate por su restitución. Casi en seguida, cuando las autoridades se hicieron cargo del hecho, constataron que efectivamente el cadáver del ex presidente había sido profanado, y se habían amputado las manos. Los expertos forenses que examinaron el cuerpo dijeron que la mutilación había ocurrido pocos días antes de que el hecho horripilante fuera descubierto. A todo esto, una fuente afirmó que la tumba había sido asaltada el 29 de junio de 1987.
En ese momento, algunas noticias informaron que las manos se habían cortado con “un instrumento quirúrgico de alta precisión”; más tarde, sin embargo, los informes del Gobierno y de la Justicia reportaron que el desmembramiento se había hecho con una sierra eléctrica común y con la correspondiente torpeza del caso. En principio era sólo una carta escrita a máquina y una recompensa para saldar una deuda que Juan Domingo Perón había contraído con “esta gente en 1973, y que ni él ni sus herederos jamás habían saldado”. La firmaba un ignoto personaje llamado, “Dr. Hermes Iai”. Era un texto delirante como para tirarlo a la basura, pero a la carta se adjuntaba una prueba que agregaba cierto indescifrable misterio. Un texto, pretendidamente a modo de poema, que Isabel Martínez de Perón había escrito a su esposo con la firma “María Estela” y había depositado en el ataúd, con el desconocimiento de todos, antes que este se cerrara. Seguidamente los trascendidos fueron macabros y la necrofilia tejió toda clase de trascendidos.
El féretro de Perón estaba depositado en el subsuelo de la bóveda familiar, junto a su madre y su hermano, y se encontraba protegido por un vidrio blindado de siete centímetros de espesor. Tenía cuatro cerraduras para las que se necesitaban doce llaves para abrirlo. La tapa de madera del féretro estaba a su vez cubierta por una plancha de metal. No obstante, cuando se constataron los hechos, todo era cierto, y hasta se difundieron fotografías del cadáver sin las manos.
Una semana después un juez fue designado para intervenir en la causa; se trataba del doctor Jaime Far Suau, que inspeccionó la bóveda junto a los investigadores del caso, el jefe de la comisaría regional, Carlos Zunino y el jefe de la Policía Federal, Juan Ángel Pirker. Pocos meses después, el doctor Far Suau moría en un extraño accidente en una ruta cercana a Buenos Aires. Su automóvil volcó en una curva y se incendió, aunque el tanque de nafta apareció intacto. Pasados casi tres meses, en noviembre de 1988, el comisario general Pirker falleció de un supuesto ataque de asma en su despacho y el comisario Zunino sobreviviría, con un estado irrecuperable, luego de recibir un balazo en la cabeza después del asalto sufrido en su casa.
La pista italiana
Si bien es cierto que nuestras experiencias se guardan de una manera sutil en nuestro inconsciente, también es cierto que esas mismas experiencias quedan archivadas, de forma física y a través de símbolos, en nuestras manos. Es por esto por lo que nuestras manos son como unos archivos donde se van a registrar todas nuestras vivencias, todo lo que de importante nos ha acontecido en nuestra vida. Las manos son una suerte de emblema de nuestra existencia, en donde están selladas nuestras características psicológicas, nuestra personal concepción de las cosas y del ambiente en el que nos movemos. Es decir, que son los instrumentos de los que se vale nuestra mente para poder tomar contacto con las cosas y para poder crear, y de los que se vale también nuestra alma para expresarse y expresarnos. En pocas palabras, las manos son nuestras más fieles servidoras y cumplen todas aquellas órdenes que les damos, nuestras delatoras cuando nos expresamos y el elemento indispensable en nuestro quehacer cotidiano.
Una de las primeras pistas de la justicia para investigar el corte de manos del general Perón fue el mensaje mafioso de Licio Gelli, jefe de la logia Propaganda Due (P2) en la que, según esta hipótesis, la profanación, más que al interés de un rescate económico, respondía a un supuesto pacto no cumplido entre Perón y la logia. Lo cual se torna muy raro ya que la relación personal entre ambos era excelente. Apenas asumido como presidente, el líder argentino condecoró a Gelli (que además había estado a su lado en el avión que lo trasladó en la “operación retorno”, cuando viajo desde Madrid para asumir su tercera presidencia el 12 de octubre de 1974). Gelli, era el principal contacto entre Perón y el Vaticano. El fundador del Banco Ambrosiano, secretario organizativo de la Grande Logia asentada en Piazza Spagna, en Roma, y antes, había colaborado con Héctor J. Cámpora y Perón para el retorno del peronismo al poder, persuadiendo a los Estados Unidos y el Vaticano para que entendieran de que este regreso del General proscrito durante casi dieciocho años implicaría el mejor freno “a la propagación del comunismo en América Latina”.
Desde fines de los años ‘60, en Italia, Gelli se había dedicado a impulsar la designación de integrantes de su secta en distintos puestos gobiernos de la Argentina, en las Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia, las organizaciones industriales y medios de comunicación que juraban fidelidad a la P2. La logia obraba como una férrea cadena de favores, mediada por negocios, complots y protecciones mutuas, que permitiría a sus miembros mantener privilegios o acceder a ellos. El accionar no sólo involucraba a la Argentina y a Perón, sino que también se extendía hacia Chile, Brasil y otros países del continente. Debido al interés económico, dichos vínculos se expandieron con velocidad en la Argentina a partir de la posibilidad del regreso de Perón, que, por mediación de Gelli, fuera, además, incorporado a la masonería hispanoamericana con un alto grado.
A partir de los encuentros de Perón en el hotel The Westin Excelsior de Roma en marzo de 1973, Gelli comenzaría a infiltrar a sus miembros de la logia en el gabinete y en las secretarías de Estado del gobierno de Cámpora, con mucha más eficacia y sigilo incluso que las organizaciones sindicales y el grupo Montoneros. “Don Licio”, como lo llamaban familiarmente sus adictos, era una suerte de “padrino”, también con residencia en la Argentina, dueño de un lujoso piso en el barrio de La Recoleta.
Una semana después del encuentro en Roma, don Licio le escribe al Gran Maestro argentino César de la Vega, que Cámpora y Perón “no solamente confirmaban lo que habían prometido sino que también pedían una colaboración para el futuro y toda la duración del gobierno”; es decir, que las cosas se desarrollaban como habían sido pactadas, pero, eso sí “debemos operar con diplomacia y astucia política, no solamente para que se cumpla con lo prometido, sino también para consolidar lo que se nos concederá. Sería conveniente que tú prepararas listas de nombres de ministros, secretarios y magistrados, además de militares y médicos, sobre todo los inscriptos en nuestra Familia. Vislumbro en esta oportunidad la ventaja de ubicarnos aún más en el seno del gobiernos y con un número mayor de puestos”. De tal manera, la lista de funcionarios miembros de la P2 en el tercer gobierno peronista era larga, y el vínculo como está demostrado no era nuevo, pues se había iniciado varios años antes, no sólo para favorecer el retorno del General, sino para la devolución de otro mito de la Argentina, el cuerpo embalsamado de Eva Perón, enterrado en el cementerio de Milán que, sin duda, merece un capítulo aparte ya que su realidad forma parte de la más asombrosa necrofilia de la literatura de ficción.
Me ha contado Luis María Ansón, que en una visita que le hizo al general Perón en la residencia de Puerta de Hierro, en Madrid, fue invitado para ver el cadáver de Evita, que reposaba en el altillo. En ese sitio, según la versión de algunos periodistas, el enigmático y polémico José López Rega, entonces secretario privado del caudillo, practicaba ritos esotéricos. Según el libro Yo, Perón, elaborado a partir de los testimonios recogidos por el biógrafo Enrique Pavón Pereyra, se indica (en palabras del propio Perón), que en 1971 Licio Gelli y ex presidente italiano Giulio Andreotti, que lo visitaban en Madrid, le ofrecieron sus gestiones para entregarle el cadáver de Evita, previo paso por un contacto con el general Lanusse, que en esos días gobernaba la Argentina. Según relata Perón, Gelli y Andreotti le preguntaron en cuánto tiempo lo quería, y dada su incredulidad, que llevaba 16 años de espera, se comprometieron en hacerlo en tres días. Y, efectivamente, a los tres días el cadáver, que durante años estuvo enterrado de manera secreta en el cementerio de Milán, previa intervención de la Embajada Argentina, llegó y debieron ubicarlo en la residencia.
En otro encuentro con Pavón Pereyra, Perón le confió que cuando ya estaba en ejercicio del poder, Gelli le pidió la representación comercial de la Argentina en Europa, en contraprestación por los favores realizados. Y él le respondió que “nunca pagaría con los intereses de la Nación una ayuda personal, y que se cortaría las manos antes de hacerlo”. Pero, el dato curioso es que luego, ya en plena época de la dictadura militar, Licio Gelli ocuparía el cargo de Consejero de la Embajada Argentina en Italia, y luego le cortarían las manos al ex presidente.
Según esta hipótesis, el corte de manos unió a la necesidad de un ritual masónico en respuesta al supuesto pacto no cumplido, unido al interés de ex agentes de inteligencia de la dictadura para crear un clima de conmoción en el país, y como señal de repudio a los juicios a militares represores. Dos meses antes se había producido el alzamiento “carapintada” de Semana Santa. También durante esa época, los grupos de ultraderecha realizaban atentados terroristas, participaban en bandas de secuestradores y colocaban bombas para provocar la inestabilidad del sistema democrático. En resumen, la venganza esotérica sumada al complot político de una facción de la inteligencia militar, fue la hipótesis que se sostuvo a lo largo de los años, pero no fue la única. Se barajó también la posibilidad de que Perón tuviera un número de cuenta grabado en su anillo, aunque el propio gobierno suizo lo descartó en la respuesta a un exhorto judicial.
Hoy, a demasiados años de ese suceso, como tantas causas investigadas en la Argentina, esta tampoco fue resuelta y muy pocos la consideran. Atentados y muertes se han ido sucediendo. Las decenas de pistas que persiguió el juez Far Suau y las circunstancias de su propia muerte, sumada a la de los comisarios Pirker y Zunnino, también relacionadas con el caso, siguen produciendo otra sombra de misterio sobre los autores y las motivaciones de la profanación, y también por la absoluta impunidad con la que accedieron a la tumba de Perón.
Buena parte de la crónica periodística, pretendidamente literaria, se sigue alimentando de estos hechos. El reciente y no menos enigmático caso del fiscal Nisman ha servido a Netflix para consumar un documental lleno de hipótesis sin vistas de resolverse. Aunque la realidad supere a la ficción es raro que aún el robo de las manos de Perón, un hecho aberrante desde todo punto de vista, no se lo haya explotado cinematográficamente. Al parecer la verdad -o una aproximación a ella- se sigue ocultando detrás de las apariencias y la representación supere, como conjeturaba Schopenhauer, a la voluntad de justicia. La tarea de la ética no es prescribir acciones morales que deberían hacerse, sino también investigar y esclarecer acciones morales.

ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA








¿Un Borges desconocido?, César Tamborini Duca, León, España


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¿Un Borges desconocido?

Al plantear esa pregunta en el título, imagino que algunos de los lectores se responderán que para ellos la lectura del presente artículo no les sorprende; pero creo que para muchos resultará una sorpresa. De eso se trata, no tanto de sorprender como de informar, con el criterio que la gente conozca el pensamiento, la filosofía de alguien tan importante en la cultura argentina y universal, como fue Jorge Luis Borges.
Hubo una época en que promisorias figuras del quehacer artístico, literario y científico, preconizaban el anarquismo como la solución para terminar con las desigualdades de la sociedad. Son paradigmáticos los casos de Macedonio Fernández (médico que inclusive fundó una pequeña “colonia anarquista” en Paraguay, fracasada) y de su amigo Jorge Guillermo Borges. Por estas influencias el hijo de éste último, Jorge Luis, a temprana edad abraza esta filosofía; que en realidad no lo abandonó nunca, siempre se consideró ácrata teniendo en escasa consideración al Estado e inclusive a la democracia, de la que alegaba era un abuso de la estadística, sin ningún valor.
 Esa tendencia hace que en 1919, en el viaje que la familia hizo a Europa, el joven Borges (h.) trabaje en Mallorca en 2 libros que nunca serán publicados: “Los naipes del tahúr” y “Los ritmos rojos”; éste último de poemas expresionistas en que exalta la Revolución Rusa. Pero mejor, lean este discurso del escritor:

Borges en el paraninfo de la Universidad de Barcelona (1980)

Borges vino a España para recibir el premio Cervantes junto a Gerardo Diego. Posteriormente se trasladó a Barcelona donde dio una Conferencia, y entre otras cosas dijo:
       “Yo descreo de la política –dijo- no de la ética. Nunca la política intervino en mi obra literaria, aunque no dudo que este tipo de creencias puedan engrandecer una obra. Vean, si no, a Whitman, que creyó en la democracia y así pudo escribir Leaves of Grass, o a Neruda, a quien el comunismo convirtió en un gran poeta épico… Yo nunca he pertenecido a ningún partido, ni soy el representante de ningún gobierno… Yo creo en el Individuo, descreo del Estado. Quizás yo no sea más que un pacífico y silencioso anarquista que sueña con la desaparición de los gobiernos… La idea de un máximo de Individuo y de un mínimo de Estado es lo que desearía hoy…”
       Más tarde precisaría en Cambio 16: “El Individuo existe; el Estado es una ficción”.
        Para finalizar dijo “Descreo de las fronteras y de los países, ese mito tan peligroso –concluyó-. Sé que existen, y espero que desaparezcan, las angustiosas diferencias en el reparto de la riqueza. Y espero que alguna vez haya un mundo sin fronteras y sin injusticias”.
Una ovación estalló tras estas palabras.

Aporte de: CÉSAR TAMBORNI DUCA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA