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domingo, 15 de diciembre de 2019

APORTE DE NUESTRO MIEMBRO HONORIFICO JERÓNIMO CASTILLO, SAN LUIS, ARGENTINA

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APORTE DE NUESTRO MIEMBRO HONORIFICO

           Jerónimo Castillo
                Abogado
         Almirante Brown 886
           5700 - SAN LUIS

               Argentina
Teléfono +54-9-266 4663624

De: Gabrielle Simond <: jue., 21 nov. 2019 a las 6:12
Subject: Fwd: Fwd: LOS NIÑOS QUE NO MIRAMOS,, LES ENFANTS QUE NOUS NE REGARDONS PAS CRIANÇAS QUE NÃO OLHAMOS


de notre ambassadeur Jeronimo Castillo Argentine

LOS NIÑOS QUE NO MIRAMOS

Mientras sigan habiendo en este mundo
conflictos que nos traigan preocupados,
no habremos de ocuparnos de los niños
que por su culpa viven el calvario.
Mientras no puedan sosegar el mundo
con verdadera profesión de hermanos,
existirá una deuda no pagada
que nos rinda un haber deficitario.
En cada cara que la angustia pinta
un niño con los sueños en la mano,
se parapeta la porción del alma
que debiera volvernos más humanos.
Y la metralla que cercena auroras
dejando la orfandad como escenario,
no puede comprender ese silencio
con que el niño señala nuestro escarnio.
Para volver a la raíz del tiempo
en que fuimos los sueños encontrados,
debiéramos firmar los armisticios
que no sabemos siquiera redactarlos.
Y aquella candidez de que se ufanan
mayores que ni llegan a contarlo,
les ofrecemos en ilusa forma,
pero al final de todo lo negamos.
Niños de rostros tristes que la historia.

LES ENFANTS QUE NOUS NE REGARDONS PAS

Tant qu'ils restent dans ce monde
les conflits qui nous apportent inquiétudes,
nous ne nous occuperons pas des enfants
qu'à cause de lui, ils vivent l'épreuve.

Tant qu'ils ne peuvent pas calmer le monde
avec la vraie profession de frères,
il y aura une dette impayée
Puissions-nous avoir un déficit.

Sur tous les visages peints par l'angoisse
un enfant avec des rêves en main,
la portion d'âme est disparue
Cela devrait devenir plus humain.

Et des éclats d'obus qui coupent des aurores
en laissant l'orphelinat comme scène,
ne peux pas comprendre ce silence
Avec lequel l'enfant souligne notre dérision.

Pour revenir à la racine du temps
dans lequel nous étions les rêves trouvés,
nous devrions signer les armistices
Nous ne savons même pas comment les écrire.

Et cette candeur de se vanter
plus vieux que ou même le dire,
nous leur proposons sous forme d'ilusion,
mais à la fin de tout, nous le nions.
Enfants de visages tristes de cette histoire.

            CRIANÇAS QUE NÃO OLHAMOS

Enquanto eles permanecerem neste mundo
os conflitos que nos trazem preocupações,
nós não vamos cuidar de crianças
por causa dele, eles vivem o teste.

Contanto que eles não possam acalmar o mundo
com a verdadeira profissão de irmãos,
haverá uma dívida não paga
Que possamos ter um déficit.

Em todos os rostos pintados pela ansiedade
uma criança com sonhos na mão,
a porção da alma se foi
Deveria se tornar mais humano.

E estilhaços que cortam auroras
deixando o orfanato como um palco,
não consigo entender esse silêncio
Com o qual a criança sublinha nossa zombaria.

Para retornar à raiz do tempo
em que éramos os sonhos encontrados,
devemos assinar os armistícios
Nem sabemos como escrevê-los.

E essa sinceridade de se vangloriar
mais velho ou até dizê-lo,
nós os oferecemos como uma ilusão,
mas no final de tudo, negamos.
                    Filhos de rostos tristes dessa história.
  
ДЕТИ, КОТОРЫЕ МЫ НЕ ИЩЕМ

Пока они остаются в этом мире
конфликты, которые приносят нам беспокойство,
мы не будем заботиться о детях
из-за него они живут тестом.

Пока они не могут успокоить мир
с истинной профессией братьев,
будет неоплаченный долг
Пусть у нас будет дефицит.

На всех лицах нарисовано беспокойство
ребенок с мечтами в руках,
часть души ушла
Он должен стать более человечным.

И шрапнель, которая сокращает сияния
покинуть приют как сцену,
не могу понять эту тишину
С чем ребенок подчеркивает нашу насмешку.

Вернуться к корню времени
в котором мы были найдены мечты,
мы должны подписать перемирие
Мы даже не знаем, как их написать.

И этим откровенностью похвастаться
старше или даже сказать это,
мы предлагаем их как иллюзию,
но в конце концов мы отрицаем это.
Дети грустных лиц этой истории.
      
     CHILDREN WE DO NOT LOOK

As long as they stay in this world
the conflicts that bring us worries,
we will not take care of children
because of him, they live the test.

As long as they can not calm the world
with the true profession of brothers,
there will be an unpaid debt
May we have a deficit.

On all the faces painted by anxiety
a child with dreams in hand,
the soul portion is gone
It should become more human.

And shrapnel that cut aurorae
leaving the orphanage as a stage,
can not understand this silence
With which the child underlines our derision.

To return to the root of time
in which we were the dreams found,
we should sign the armistices
We do not even know how to write them.

And this candor to boast
older than or even say it,
we offer them as an illusion,
but at the end of everything, we deny it.
Children of sad faces of this story.
   

I BAMBINI NON VOGLIAMO

Finché rimangono in questo mondo
i conflitti che ci portano preoccupazioni,
non ci occuperemo dei bambini
grazie a lui vivono la prova.

Finché non riescono a calmare il mondo
con la vera professione di fratelli,
ci sarà un debito non pagato
Che possiamo avere un deficit.

Su tutti i volti dipinti dall'ansia
un bambino con i sogni in mano,
la parte dell'anima è sparita
Dovrebbe diventare più umano.

E schegge che tagliano le aurore
lasciando l'orfanotrofio come palcoscenico,
non riesco a capire questo silenzio
Con cui il bambino sottolinea la nostra derisione.

Per tornare alla radice del tempo
in cui eravamo i sogni trovati,
dovremmo firmare gli armistizi
Non sappiamo nemmeno come scriverli.

E questo candore di cui vantarsi
più vecchio di o addirittura dirlo,
li offriamo come un'illusione,
ma alla fine di tutto, lo neghiamo.
Figli di volti tristi di questa storia.


sábado, 30 de noviembre de 2019

MI PALABRA POÉTICA, Gustavo Galliano, Rosario, Santa Fe, Argentina





















MI PALABRA POÉTICA 

Hoy mi palabra, erguida, toma el cauce
de la sustancia humana sine qua non,
plenos  mi  mente, corazón y canon,
por  horizontes de profundo alcance.

Escucho ya en mi laberinto el son
de plenitud fonémica en avance,
pues mi interior sopesa su balance
al pendular con firme diapasón.

Y digo Amor y digo Ser y expreso
la completud  más honda concebida,
con su cadencia de noble embeleso.

Y digo Unión y digo Paz. La vida
es una gracia del Señor ¡Por eso
puedo expresarme, de emoción transida!

GUSTAVO GALLIANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  





LAS PUERTAS DEL ALMA, Delia Checa, Mendoza, Argentina

















LAS PUERTAS DEL ALMA

¿Has observado los ojos?
¡Cuánta magia albergan!
¿No te has llenado de asombro
ante el misterio que ostentan?

¿Y el iris?
Ya sea copia del azul prístino del cielo
o del verde follaje primaveral
o negro como noche
huérfana de luna…

¿Y la pupila?
Profundo pozo de sombras
en cuyo fondo reina
lo sutil, lo atemporal,
el Ser con toda su majestad…

¿Y la mirada?
Una manera de asomarse al mundo...
Dios contemplando
desde su reinado
 lo abismal...


DELIA CHECA, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




EL TRINAR DE MIL PÁJAROS, Favio Ceballos, Baigorria, Santa Fe, Argentina



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EL TRINAR DE MIL PÁJAROS

"Una chispa en cada ojo.
Pájaro rojo, tan verde,
que entre las hojas se pierde."
"...Todo de color café,
Bajó, se voló y se fue."
      Enrique Banchs
      ____________

Anclan sonido en el aire Inauguran la mañana
dejan su nido temprano y se cargan con el sol.
Limpian sus plumas ufanos con la espina del mistol
felices de haber nacido a esta danza  cotidiana.

La brisa hace bostezo del sueño que se desgrana.
Gorriones, jilgueros, tordos bajo nubes de arrebol,
cardenales y calandrias que también cumplen su rol…:
traer poesía celeste al ojo de  mi ventana.

Esta feliz mansedumbre se ha dispuesto amanecer
con un vuelo de nostalgia... mil verbos  y un diapasón.
La vigilia ha comenzado con suerte de voz en flor

en la palabra que hermana el cantar con el querer,
campanario del silencio que anida en mí corazón,
trinar de alegría suprema ¡ que ya me siento cantor! 

FAVIO CEBALLOS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

UN AMOR, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina


















UN AMOR

Una mirada
Un cielo
Un beso
Una pasión
Un tiempo
Una costumbre
Solo un recuerdo
Nada

LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 




MÁS ALLÁ DEL HUMANISMO, Ángel Medina, Málaga, España















MÁS ALLÁ DEL HUMANISMO                


Un Humanismo que no responda al hombre en su integridad, ¿es realmente un humanismo?
Una parte de la sociedad moderna trata de explicarlo todo desde el humanismo. Atrás quedó la escolástica con su teocentrismo. El humanismo actual es hijo del antropocentrismo. Para satisfacer las necesidades del mundo sensible y de la inteligencia, se basta el propio hombre. Mas, ¿no comporta a la vez una ausencia desbocada de sentido y finalidad en su existencia?
¿Cómo ha de afectar al hombre abrirse o cerrarse a la realidad, siendo él parte de ella?
Hay cosas que la razón no alcanza a entender, pero también hay cosas engañosas a los sentidos, pues viéndose resultan ser irreales, como puede ser un espejismo en el desierto.
Huxley, biólogo y humanista define el humanismo como “el integrante de las ideas que vinculan al ser humano y a la sociedad en el proceso psico-social, viniendo a reconciliar la mente y la materia”. Lo físico (lo medible y palpable) y lo psíquico (lo inaprensible) se concilian en un mismo sujeto.
Llegado hasta aquí surge preguntar: ¿Es la simple llamada a lo humano la solución? ¿Se humaniza plenamente el hombre con un “humanismo-humano”? ¿No le está disolviendo la divinización de su propia autonomía? Aquel apóstol del escepticismo que fue Nietzsche se refiere a él, diciendo: “Humano, demasiado humano”. Algo ambivalente que afirma y niega a la vez. Admite que todo lo humano está ya contenido en el hombre, pero también la ironía que expresa su incapacidad por responder más allá de sí mismo.
Los humanismos mudan, cuando no metamorfosean. Para ello basta con repasar lo que ha sido la Historia. ¿Dónde situar al mundo (y con él al hombre), cuando la Ciencia, por boca de Copérnico afirma que no es el centro del Universo, desplazándolo a la categoría de un punto perdido en la inmensidad del Cosmos? ¿Y qué decir del propio hombre, que se considera hijo menor de los dioses y se le hace entender que no es más que la evolución de una bestia, según el naturalismo darwiniano?
¿Qué han aportado las modernas concepciones humanistas?
El retrato social que hace el premio nobel Konrad Lorenz en su obra “Los ocho pecados mortales de la Humanidad civilizada” es sobrecogedor.
Una sociedad masificada. Destrucción del espacio vital. Competición del hombre consigo mismo. Muerte por incineración del sentimiento. Decadencia genética. Ruptura con las tradiciones. Endoctrinación. Y finalmente, el armamento atómico, que amenaza destruir a la humanidad.
La profecía de Marx no tuvo cumplimiento, pero trajo un inmenso Gulag. Pensó que la revolución daría paso a un socialismo con rostro humano y éste al comunismo del proletariado, pero donde se implantó hubo de sostenerse con los fusiles. Fue el dominio de unos pocos “yo” sobre infinidad de “vosotros”. Alienación.
La otra cara de la moneda, representada por el capitalismo, al servicio del dios Mammón no es tampoco halagüeña. Un sistema de difícil erradicación, que mantendrá las diferencias entre los que más tienen y los que menos poseen. Y seguirá siendo así, porque si se aplicase la normativa de distribuir a todos por igual redundaría en detrimento del esfuerzo personal, y al no querer esforzarse el hombre se perdería la creatividad. En suma: dejaría de avanzar el mundo.
¿Qué salida le queda al hombre, sometido al direccionismo de unas minorías que no acaban de responder a sus necesidades? Necesidades materiales, sí, mas ¿hemos de pasar por alto lo que antes se ha dicho acerca de que la criatura es materia, pero también espíritu? Todo lo que ha de perecer, aun siendo necesario no puede constituirse en un fin en sí mismo. Ha de ser un medio. El fin es el propio hombre y su finalidad. Pues, ¿qué es un hombre sin destino? ¿Cómo ha de salir del círculo en el que se encuentra encerrado?
Para poder escapar de su propia tela de araña habrá de encontrar una razón que responda más allá del nihilismo que preña a la sociedad. Sabe qué le ofrece el mundo y también lo que para él se constituye en la razón de su vida. Para arriesgarse al cambio habrá antes de admitir cuáles son los diosecillos que le habitan y entender de su futilidad. Entender de alguna manera que la vida no es hija de la muerte, sino que más allá de ella puede abrirse a la esperanza. Así, el humanismo inmanente (el que se justifica sólo por el esfuerzo del hombre) se acredita en el trascendente, que de alguna manera responde a su deseo de no extinguirse.
Digámoslo con claridad. La inseguridad forma parte de la existencia. Todo oscila entre el sí y el no.  El sí es una puerta a la esperanza, mientras que el no nada responde.
Por tanto, la opción fluctúa entre la desconfianza y la confianza en la que es el propio hombre el que está en juego. Analicemos las dos opciones posibles.
¿Qué consecuencias se derivarían de una actitud fundamentalmente negativa, es decir, desconfiada?
La realidad está cerrada para la desconfianza radical. ¿Por qué? Porque lo que va a encontrar es la nada como respuesta. Y como la realidad reside en mi propia existencia, tendría que admitir lo “que no es” sobre lo “que puede ser”; y, “siendo yo” habría de concluir que “no tengo razón de ser”. A lo sumo debería contemplarme como un producto del azar. La casualidad evolutiva y no la causalidad dentro de un azar ordenado.
Si queremos comprender la dificultad que entraña lo accidental, hagamos una sencilla prueba. Tomemos una página del periódico, cortémosla línea a línea y después letra a letra. Metámosla en una caja, la agitamos y la volcamos sobre una mesa. ¿Qué posibilidades habría de que apareciese recompuesta para poder ser leída como antes estaba?
¿Puede el “no” mantenerse consecuentemente en la práctica?
¿Y la positiva? Es decir, conceder a la vida un sentido razonable.
El hombre propende de suyo al “sí”. Es decir, a la coherencia y el bienestar. La felicidad no consiste en tenerlo todo, sino en el equilibrio de entender que el hombre no es una causa perdida. Si uno se enfrenta a la existencia desde la certidumbre radical “verá” la realidad, pese a la apariencia de la inanidad. La confianza radical significa esperanza en el presente de conseguir una vida lo más humana posible, a pesar del mal que la amenaza, y en el futuro confiando en que el hombre no puede ser una pasión inútil, con el final absurdo de acabar todo en la muerte. Es el polo opuesto a la desesperación. Es una experiencia personal que se manifiesta en el mismo acto de la certidumbre. (Podría entenderse comparándolo con alguien que tiene recelo del mar. En tanto no compruebe por él –más allá de que se lo digan- la posibilidad de flotar en el agua, todo será indecisión)
“Ser o no ser”, dijo Hamlet ante el dilema de la elección.
El hombre es un ser pensante (no todos los hombres quieren pensarse) que se sabe inconcluso. Su propio instinto tiende a no acabarse, pero la trascendencia está fuera de sus posibilidades. Sólo el Absoluto podría satisfacer su ansia de inmortalidad.
El Absoluto es el Alfa y el Omega. El origen y el destino. A este Absoluto es lo que se le llama Dios. Pero, ¿existe realmente? Las pruebas pueden cuestionar su existencia, pero no concluyen la inexistencia.  ¿No podría a este deseo responder su realidad?
También el ateísmo vive una fe indemostrable. Feuerbach deposita la fe en la naturaleza humana, pero los hombres se devoran entre sí. Marx lo acentúa en una futura sociedad socialista, pero el comunismo cotiza a la baja. Freud en la ciencia racional, pero el inconsciente no es capaz de expulsar el significado de la culpa. Por no decir de la impiedad nihilista, que viene a negar el discernimiento de la propia realidad, vaciándola de sentido y en última instancia de amor. Todas las flechas apuntan al hombre como diana. Chesterton, el “príncipe de las paradojas”, decía que “cuando se deja de creer, no es para no creer en nada, sino para creer en cualquier cosa”.
La pregunta como respuesta terminante es insuficiente, pero como cuestión abierta es insoslayable. Ante ella, el hombre queda situado ante una decisión personalmente responsable, que le compromete más allá de la razón pura. No se trata de una cuestión teórica de la razón, sino de una tarea enteramente práctica y existencial. Un reto para el humanismo más auténtico, porque no lo desautoriza, sino que lo ilumina al traspasarlo.
¿Qué cambiaría si existiera?
Lo primero, sustituir la “casualidad” por la “causalidad”. Esto es, admitir el creacionismo en lugar del azar. ¿Cómo? Observando la Naturaleza y al propio hombre. El Universo data aproximadamente unos 13.700 millones de años. Todo se inició con el “Big-Bang”, un diminuto punto perdido en el inmenso espacio vacío, que al explosionar y expandirse su fuerza dio lugar a la aparición de los soles, planetas y galaxias, y que todavía hoy continúa expandiéndose, regido por unas leyes muy precisas. Si aumentásemos sólo un 1% la fuerza nuclear, los núcleos del hidrógeno no permanecerían libres, y al no poder combinarse con los átomos de oxígeno no habría agua, elemento indispensable para la vida. Pero si esa fuerza disminuyese, la fusión se haría imposible, y sin fusión no habría soles, ni energía, ni vida. Tampoco el hombre.
Si nos fijamos en el hombre, para que pueda surgir una molécula de ARN utilizable, apelando al azar sería necesario multiplicar a ciegas los ensayos en un tiempo 100.000 veces más largo que el de la edad del Universo. ¿Cómo explicar esto?
Así, pues, ¿casualidad o causalidad?
¿Y por qué no ha de aspirar el hombre a no ser simplemente producto del azar, que tenga su vida un sentido y desear que con la muerte no se acabe todo?
De la realidad puede concluirse la posibilidad. De la hipótesis no cabe deducir su realidad. ¿Cómo llegar, pues, de la hipótesis a la realidad?
La existencia sólo puede ser admitida dentro de una confianza basada en la realidad misma. Si existe, podremos entender por qué somos a la vez que finitos, expectantes. Ilimitadamente esperanzados.
¿Cuál es entonces el fin de todos los fines? ¿Acaso esa amenazante nada? ¿Venir de la nada para ir a la nada? ¿No habría que hacerse el silencio en medio de tanto aturdimiento en la vida para arriesgar poder escuchar el eco de la voz que nos grita que queremos vivir para siempre? Para la eternidad.  ¿Y dónde puede habitar la eternidad sino en Dios?
Se descubre justo al hacerlo que se hace lo que de antemano no puede probarse. El hombre lo experimenta en el mismo acto de reconocer conociendo. Materialmente, la confianza fundamental se refiere a la realidad como tal (y a mi propia existencia), en tanto comprende el fundamento, soporte y meta última de la realidad. Y esto es cosa no sólo de la razón humana, sino del hombre entero.
El hombre permanece siempre entre la contradicción de la confianza y la desconfianza. El crisol entre la fe y la incredulidad pasa por la duda y se depura en ella. Lo contrario sería echarse en los brazos del nihilismo que niega al hombre la posibilidad de serlo, entregándolo a una existencia caótica en la que todo carece de un último sentido, incluido el hombre. Son muchos los textos de Nietzsche que se remiten al pesimismo, al apocalipsis que se cierne sobre la humanidad si es privada de ese rumbo eterno, de esa alusión suprema. Si rechazamos plantear su existencia cerramos las puertas a entendernos con nosotros mismos. En suma, el caos sería la respuesta a la vida. ¿Es esto humanamente asumible?

ÁNGEL MEDINA, poeta y escritor español
MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA





SIGLO XXI, Liana Friedrich, Santa Fe, Argentina

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Ora absortos de espanto, ora crispados por la angustia y la impotencia, asistimos al crítico escenario que nos presenta una convulsionada América Latina, víctima del vandalismo, el saqueo y la corrupción, inserta en un mundo que también se debate en el caos... 

Los poetas, entonces, también esgrimimos nuestros estandartes de lucha por la paz universal, donde las armas son las Palabras, y cuya misión es establecer un estado de alerta internacional, basado en una toma de consciencia, acerca de la necesidad imperiosa de recuperar una ética basada en valores morales auténticamente humanitarios.

Prof. Liana Friedrich
Rafaela, Argentina


SIGLO XXI

Estamos ciegos, empeñados
en destruir la trama de los días,
fibra por fibra,
nudo por nudo,
sin ver que la vida
es ejercitar el equilibrio…

Arrojamos, como náufragos,
botellas al mar de la ignominia…
En la faz de todos los relojes
ajusticiamos las manecillas,
para marcar la cuenta regresiva
al magma innombrable de la nada…
Aniquilamos la fecundidad de la pradera,
mancillamos la transparencia de sus aguas,
aherrojamos el vuelo de los pájaros…

Somos todos verdugos y víctimas
confinados en un mismo infierno.

Siglo XXI:
Huérfano de concordias,
agonizante de emociones,
anestésico a los sentidos,
útero ingrávido de ideales,
anquilosado por la escarcha
agrisada de inmoralidad…

¿Qué es lo que aguardan esos seres
que aún se consideran “hombres”
–últimos dinosaurios salvados del cataclismo-
para encender la llama votiva
que descascare las  sombras del Olimpo?


El hacedor de los tiempos
será  juez y testigo indubitable
de la cruel ambición humana.

LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA