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domingo, 14 de julio de 2019

Nos bate el almanaque que hoy es lunes… Evocación del poeta Francisco García Jiménez, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

TRIBUNA


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 Imagen de: Primera Edicion


Nos bate el almanaque que hoy es lunes… Evocación del poeta Francisco García Jiménez

La mayoría de las letras de tango están escritas con palabras y giros tomados del “lunfardo”. Creo no exagerar si afirmo que la música de Buenos Aires se apoya esencialmente en esta forma de lenguaje que en demasiados casos alcanza la categoría de poesía y que, como cualquier otra jerga (el “argot”, el “calo” o la “germanía”), sin dejar de ser parasitarias de la lengua común donde crecen y se desarrollan -aunque nadie habla ni escribe un lunfardo puro-, también la enriquecen imponiendo sus pintorescos modismos que forman parte del habla cotidiana. A Borges no le caía muy bien este modo de hacer literatura; es más hasta no ocultaba su fastidio y rechazo. Contaba que su colega Roberto Arlt, al referirse a este lenguaje rufianesco, menos usado por gente común que entre presidiarios, le dijo bastante molesto: “Yo nací en Villa Luro y me crie en los arrabales porteños y nadie hablaba en lunfardo, Borges”. Sea como fuere, este modo de expresión se posesionó del tango, donde se hizo usual y casi necesario, marcándole un sentido que abarca circunstancias que van desde la acusación de un delator hasta la confesión de emociones y tristezas, que se sienten especialmente en los complejos asuntos del amor.
José Gobello, uno de los investigadores más tenaces, fundador de la Academia Argentina del Lunfardo, destaca el clima controvertido que suscita este lenguaje desde los orígenes de la palabra “tango”. En su libro El lenguaje de mi pueblo, centra el debate en las corrientes civilizatorias, y señala conjuntamente el papel jugado por las culturas indígenas latinoamericanas y por las inmigraciones europeas y africanas, incidentes en la conformación del habla cotidiana. A su vez, reflexionando sobre este asunto, el escritor e investigador Héctor Benedetti, en su ensayo Sobre la etimología de la palabra tango, realiza un prolijo repaso de las diversas teorías que se han formulado y la suerte corrida por cada una, sin eludir el Diccionario de la real Academia Española (versión de 1914), que sugiere de manera quizá imprudente que “tango” proviene del latín “tangere”, palabra eliminada en ediciones posteriores. También se conjetura, que en el lenguaje de los esclavos traídos a la Argentina (principalmente los que pertenecían a etnias del Congo, el golfo de Guinea y el sur de Sudán, usaban la palabra “tango” para referirse a los sitios de reunión, utilizados en el África, como en la América colonial. De allí que probablemente la palabra “tango” tenga orígenes africanos, cuestión que hace dudar al letrista Horacio Ferrer, autor de varios volúmenes dedicados a la música de Buenos Aires. A ellas se suman otras palabras íntimamente relacionadas con el tango, tales como “canyengue” y “milonga, también de indiscutible origen africano. La polémica resulta hoy en día más bien ociosa, ya que los ingredientes hispánicos en cuestión contaban con su cuota de sangre negra.
Pero hay palabras que se usan de manera corriente en el habla cotidiana de la ciudad del tango, tales como el verbo “bate”, que significa en la jerga lunfarda delatar o denunciar; un “batidor” es, verbigracia, un encubridor, o un vulgar alcahuete, referido en términos populares. Estas etimologías han sido y siguen siendo objeto de múltiples teorías y filosas controversias, cuando no de provocadoras ironías.
Sirva esta introducción sobre el lunfardo en el tango, para referirme a uno de sus más brillantes y consagrados cultores; me refiero al poeta Francisco García Jiménez, el ilustre y memorioso “don Paco”, del que guardo un entrañable y vívido recuerdo, y me parece verlo sentado en el café Floridita, ojeando el diario o animando un diálogo con el dedo en alto en tono de voz vehemente, debidamente malevo; aunque de malevo no tenía nada, ya que era un hombre pacífico, profundamente bueno, amistoso y solidario.
Recuerdo que mi relación con “don Paco”, empezó en de la década de 1960, cuando yo trabaja como cadete en la radio El Mundo y él frecuentaba esa emisora prodigando sus pareceres en un afamado programa. El locutor Antonio Carrizo y el bardo porteño Julián Centeya, fueron quienes me acercaron a “don Paco”, que era la historia viva del tango. Sus primeras obras literarias se dieron en el campo de la poesía y ya en la década de 1910 algunas aparecieron en varias publicaciones, como la revista Mundo Argentino. Fue también periodista y dramaturgo; su primera obra teatral, escrita en colaboración con José de la Vega, se tituló La Décima Musa y se estrenó en 1918 en el Teatro Variedades con gran éxito de crítica y público. En los años siguientes produjo una treintena de obras de teatro entre las cuales se destacan: Ahora va a ser la nuestra, De los Cuarenta pa' arriba y El más feliz de los maridos.
Alguna vez le hice una entrevista que publicó la revista Imagen del país, en donde me contó generosamente pasajes de su vida y la de otros personajes que conoció, entre ellos Carlos Gardel y el padre del sainete criollo, Alberto Vaccarezza. “Don Paco era la historia viva del tango. Entre sus libros más destacados en esa dirección se cuenta Así nacieron los tangos, volumen que conservo con su cariñosa dedicatoria; antes había publicado Carlos Gardel y su época, Estampas de tango, Memorias y fantasmas de Buenos Aires, El Tango y Vida de Carlos Gardel. Para el cine colaboró en los guiones de Se llamaba Carlos GardelLa historia del tangoMi noche triste, además de realizar la asesoría musical de Tango argentino, un documental inédito y abarcador de la música de Buenos Aires, producido en 1969. Pero creo que su faceta más destacada y admirable fue como poeta del tango. A él le debemos composiciones como Zorro gris, de 1921, que fuera cantada por Carlos Gardel con acompañamiento de guitarras.
Cuantas noches fatídicas de vicio
tus ilusiones dulces de mujer,
como las rosas de una loca orgía
les deshojaste en el cabaret.
Y tras la farsa del amor mentido
al alejarte del Armenonville,
era el intenso frío de tu alma
lo que abrigabas con tu zorro gris…
Con Antonio Requeni, que fue su compañero de redacción en el diario La Prensa, lo evocamos muy seguido; también con el aedo e investigador Luis Alposta, que lo destaca entre otras cosas, como autor de la famosa “Marcha del estudiante”. Casi es ocioso decir, que “don Paco” García Jiménez fue un hombre de vasta cultura y sólida formación intelectual, atento siempre a todo lo referente a la vida de su ciudad y su música. Con sus versos, siempre emocionados y evocadores, hasta le cantó a uno de los días menos gratos de la semana; me refiero concretamente al “lunes”, que en 1927 musicalizó José Luis Padula, y fue todo un éxito en la voz del cantor Carlos Dante, con la orquesta del pianista Alfredo De Angelis. Con gracia y hondura popular, enriquecido de palabras lunfardas el tango nos conmueve con su gracia y franqueza. Creo que bien vale la pena transcribir algunos versos:
Un catedrático escarba su bolsillo
buscando un níquel que alcance pa’ un completo.
Ayer salió con la fija del potrillo
mascando rabia y rompiendo los boletos...
El almanaque nos bate que es lunes,
que se ha acabado la vida bacana,
que viene al humo una nueva semana
con su mistongo programa escorchador...
Rumbeando pa´l taller va Josefina,
que en la milonga, ayer, la iba de fina.
La reina del salón ella se oyó llamar;
del trono se bajó para ir a trabajar...
El lungo Pantaleón ata la chata,
de traje fulerón y en alpargatas...
Ayer en el Paddock
jugaba diez y diez...
hoy va a cargar carbón
al Dique Tres.
Piantó el domingo del placer,
bailongo, póker y champán...
Hasta el más seco, pudo ser
por diez minutos, un bacán.
El triste lunes se asomó,
mi sueño al diablo fue a parar,
la redoblona se cortó
y pa´l laburo hay que rumbear…
¡Cuántas cosas encierran los mensajes del tango en su poesía y su atrapante melodía! Esta letra, enriquecida de correspondientes palabras en lunfardo, donde el verbo “bate” y su extensión: “batidor” es de mucha importancia, sublimada con otros matices bien orilleros, de música contagiosa y sabiduría popular, se queja del lunes, ese incómodo día de la semana que nos convoca al regreso de la vida cotidiana y a retomar las debidas obligaciones. Pasó el feriado, claro, “se fue el domingo de placer y el triste lunes se asomó. Se van todos los ensueños, se cortó la redoblona y al trabajo hay que volver (o “rumbear”, como bien dice el verso. Y así, resignada, camino del taller va Josefina, la que en el baile ayer la iba de fina. ¡Pobrecita!, se tuvo que bajar del trono para ir a ganarse el pan de cada día…
A mí me encanta escucharlo en la voz de otro personaje muy querido y admirado, me refiero al cantor Carlos Dante, que acompañado por la orquesta de don Alfredo De Angelis, hizo toda una creación de “Lunes” en la década de 1960.
Don “Paco” García Jiménez fue un hombre de vasta cultura y sólida formación intelectual, un verdadero maestro que deleitaba con su palabra a quienes lo rodeábamos. Los versos de sus tangos, que -con verdadero hallazgo- introducen a la clase media en el tango, son verdaderas crónicas de época y evocan desde los viejos carnavales, en letras como “Siga el corso”, hasta la exaltación de sitios remotos de los suburbios, tales como los versos de “Bajo Belgrano”, sitio donde se ubica el hipódromo de la ciudad de Buenos Aires.
Bajo Belgrano... Cómo es de sana
tu brisa pampa de juventud,
que trae silbido, canción y risa
desde los patios de los studs.
¡Cuánta esperanza la que en voz vive!.
La del peoncito que le habla al crack:
-Sacame 'e pobre, pingo querido,
¡no te me manques pa'l Nacional!...
En la alborada de los aprontes,
al trote corto del vareador,
se cruza el ansia de la fortuna
con la sonrisa del buen amor...
Y mientras pierde la vida un tango
que el ronco fueye lento rezonga,
se alza la cifra de una milonga
con el elogio del cuidador...
Y en el delirio de los domingos
tenés reunidos, frente a la cancha
gritando el nombre de tus cien pingos
los veinte barrios de la ciudad!...
El entrañable y recordado “don Paco” García Jiménez nació un 22 de septiembre de 1899, y murió en un trágico accidente ferroviario el 3 de marzo de 1983.

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL POETA (en su tinta), Alfredo (Tinkuy) Torres, Rufino, Santa Fe, Argentina

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EL POETA (en su tinta)

Sentíase
sólo un grano de arena
o la hoja de un sueño
expuesta a la intemperie

esa era su humildad

no obstante
escribía apasionadamente
con la mayor precisión
buscando dar de su imaginación
concisión y belleza

es decir
lo humano en lo que dura
la luz de un fósforo
lo feliz de un aliento...
               
y en una flor
                                   el cielo  //

©ALFREDO -TINKUY- TORRES, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



sábado, 6 de julio de 2019

INVITACIÓN ESPECIAL, IMPORTANTE EVENTO de ASOLAPO ARGENTINA a cargo del PRESTIGIOSO POETA ARGENTINO Dr. LUIS ALPOSTA con el AUSPICIO del COLEGIO DE ESCRIBANOS de la PROVINCIA de BUENOS AIRES - DELEGACIÓN JUNÍN

INVITACIÓN ESPECIAL

IMPORTANTE EVENTO de ASOLAPO ARGENTINA a cargo del  PRESTIGIOSO POETA ARGENTINO Dr. LUIS ALPOSTA con el AUSPICIO del COLEGIO DE ESCRIBANOS de la PROVINCIA de BUENOS AIRES - DELEGACIÓN JUNÍN



AMANTES INVISIBLES, Teresinka Pereira, Ottawa, Usa

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Imagen de: Poematrix



AMANTES INVISIBLES

Piedra, piedra, barro y piedra,
besos sin labios, llanto
en silencioso asombro
de mil salmodias flotando
en el aire, desde mis ojos
hasta el horizonte.

Pienso y canto a remanso,
sin estremecimientos verdaderos,
envuelta en el manto
del cielo iluminado.

Llegan hasta mis manos
sombras desconocidas,
golpes de sueños,
perdidos intentos
de amor fracasados,
tormentas nuevas
en mensajes viejos
que mi voz sigue
monótonamente repitiendo
a lo largo de las tardes.

Basta ya de susurros enredados
de esperanzas a la distancia,
del sol poniente jamás alcanzado
por las alas de blancas golondrinas.

Basta de lágrimas, de promesas,
de cosmos poderosos
y alucinadas estrellas.
Basta de inmolaciones, de límites,
de sutiles suspiros,
de amantes invisibles.

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




SUEÑOS DE CUNA, Ana María Raffaelli, Buenos Aires, Argentina

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SUEÑOS DE CUNA

Con mi osito de peluche
y un recuerdo de un derviche
que gira al meditar,
sueño con una aurora.

Un universo infinito de placeres
recurren a mi mente,
despiertan de repente.
Quiero soñarte en mí,
no despertarme jamás,
solo sentir en este devenir,
vivir mi ser en tu ser.

Cobíjame con tus palabras
lléname de regocijo.
ámame con tus versos…
Déjame fluir en tu cuerpo
las quimeras y los deseos
de tu eterno amor.
Al despertar,
serás mi sueño.

©ANA MARÍA RAFFAELLI, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 


CON – JUGANDO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina





















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CON – JUGANDO

      A mi maestra de tercer grado.



Yo he
Yo hube
Yo había
Yo cantaba
Yo canté
Yo canto
Yo cantaré
y yo feliz cantaría
y yo feliz cantaría
si a mi me escuchase Usted.

Pretéritos y futuros...
presente... condicional...
imperfectos o perfectos...
siempre los conjugué mal.

Y hoy en primera persona
quiero decirle cantando
que aprendí tiempos y modos
conjugando... conjugando…

Yo soy
Yo era
Yo fui
Yo sería
Yo seré
Yo sea
Yo fuera o fuese
el que conjugando canta
el que conjugando canta
si la que escucha es Usted.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Con música y canto de Aldo Videla: https://www.youtube.com/watch?v=moO3w9vrpB0



LA JUNGLA DEL PODER, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

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TRIBUNA
LA JUNGLA DEL PODER

En el glosario del lunfardo rioplatense la palabra “berreta” significa vulgaridad, poco refinamiento, un propósito bastardo, vulgar, y -acaso también por extensión- pachorro e indolente, carente de ideas claras; en fin, una “berreteada” es aplicable a cualquier circunstancia poco seria o insensible, que probablemente puede incluir otros enojosos significados. Que yo sepa, con una dirigencia “berreta”, con ideas “berretas”, la decadencia de la Argentina no se puede detener. ¿Seguiremos para abajo con las mismas mentiras e idénticas “berreadas”, ahora de frente a una elección que se torna cada día más lamentable, con ofertas electorales que van siempre de lo malo a lo peor?
El incumplimiento de las leyes, la pobreza de perspectivas alentadoras, la carencia de dirigentes lúcidos y decentes, con buenas intenciones en beneficio de las mayorías a las que representan, hace que el sistema democrático caiga en este pozo que es la actual campaña presidencial. Esto, a su vez, hace que la resolución de las PASO (abreviatura o sigla de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), establecida por el Congreso de la Nación en la Ley Electoral Nº 26.571, de diciembre de 2009, que define básicamente una cuestión: cuáles partidos están habilitados para presentarse a las elecciones nacionales, se ponga ahora en tela de juicio al no responder a los intereses de los protagonistas y de cada sector en pugna.
Si bien en los Estados Unidos las primarias son una tradición centenaria, en nuestro continente se trata de un fenómeno reciente, que comenzó a surgir entre los años 80 y 90 del siglo pasado. Las primarias latinoamericanas ya establecidas, entre las que se encuentra la Argentina, concentran una amplia tipología que va desde las elecciones internas libres, en las que pueden participar los votantes registrados de cualquier partido, hasta las globales, que permiten elegir a los candidatos por cargo, sin importar la afiliación; pasando por la fórmula eliminatoria en la que el voto no se limita al partido ni a los dos candidatos con más votos para las elecciones generales, independientemente de la formación.
Saludable y simples, ya que depuran el sistema, estas elecciones primarias se entienden como el mecanismo más apropiado para avanzar en la democratización de la vida pública y hacer más transparente la toma de decisiones colectivas, ya que al romper con la disciplina férrea que los partidos imponen a sus militantes, las elecciones primarias fomentan la introducción de ideas nuevas en el foro público, alentando el debate y asegurando una mayor igualdad entre diferentes ciudadanos. Asimismo, quiebra ciertas prácticas oligárquicas que atenazan a las corporaciones políticas viciadas de interesadas selecciones interna. Digamos finalmente que a través de este sistema de elecciones primarias se pone en práctica un mecanismo valioso para resolver el proceso de recambio de las élites políticas, sobre todo en un país como la Argentina que empieza a proyectar el primer ciclo generacional de la democracia.
Ahora bien, a esta ley se la quiere mostrar como innecesaria y en contra de los intereses de la gente; se aduce, en primer término, que son muy caras y es un gasto superfluo en un momento en que los índices económicos miden para abajo. Pero la verdadera razón es que con las PASO muchos aspirantes a la conducción del país, pueden ver derrumbadas sus ambiciones personales. Quizá por eso intentan que no se cumpla esta ley de la democracia que, además con sus resultados, adelantará lo que pueda suceder en las elecciones definitivas. En fin, otra “berreteada” de una dirigencia al servicio de bastardos objetivos personales con ansias de caudillismo y con una pobreza intelectual que aterra, sobre todo por las conveniencias circunstanciales de los volubles espacios a los que aspiran tales seguidores.
Agreguemos que estas PASO, depuran el terreno que en cada partido político pueden tener los respectivos aspirantes a un mismo cargo, haciendo que los ciudadanos, sin necesidad de estar afiliados a ese partido político, definan mediante su voto previo cuál de todos esos aspirantes serán los candidatos más aptos para ocupar cargos. La segunda etapa, como ya señalamos, es la llamada “elección general” en la que se determina quiénes en definitiva serán los que ocupen esos cargos.
Para competir en esta compulsa, sin demasiadas ideas claras, a los tirones y con decisiones personales, se han armado listas “berretas” que desarman a las instituciones; sobre todo si por ellas se entiende a los partidos políticos y al sentido otorgado por la legislación electoral. Significa, además, tanto para los unos y los otros, que se puede caer en riesgo de que se vote en unos comicios desnaturalizados por organizaciones inexistentes, sin que importe demasiado avanzar en los simples intentos de remediarlo. En lo referente a los candidatos en sí mismos, hablando sin eufemismos, es otra oportunidad que se les brinda para disimular el vacío de propuestas serias y procurar convencer a la gente de que cada uno es el dueño de la verdad, exhibiendo emociones cuidadosamente planificadas por sus asesores de imagen, otra “berreteada” impuesta por el sistema, que debilita a la democracia; pero, en fin, el espectáculo debe continuar. Adelante entonces con las PASO, caiga quien caiga.
Eso sí, estamos en la Argentina y, desde todo punto de vista, es algo muy triste y pedestre ver el manejo que se intenta hacer en estas primarias, ya que de lo que se trata es de designar candidatos a presidentes mediante un delegado del candidato a vice, o definir los lugares en las listas a dedo, que acomodaban familiares en las nóminas; es decir, hacer y deshacer, pero también de otra manera, sin supuestas limitaciones legales, presionando a terceros candidatos para que se bajen o buscándoles la vuelta para descalificarlos (caso concreto el señor José Luis Espert, que puede restar votos en un balotaje al candidato oficialista, ya que postula idénticas ideas que debilita con su competencia). Digamos, también, en buen castellano, que es el modo argentino de erosionar un sistema ya viciado de por sí, lo que hace que la racionalidad democrática sucumba frente a la sociedad del espectáculo televisivo y el “berreta” protagonismo de los líderes ante las cámaras.
A estos medios recurren, en un ir venir infatigable, la mayoría de los políticos tratando de reivindica para sí las garantías del sistema e intentando omitir roscas y arreglos espurios, que ensalcen sus metas rimbombantes, tales como sacar al país de la pobreza, bajar la inflación, detener la subida del dólar, etc.; hasta la “berreteada” de impedir el avasallamiento de la república o acabar con el gobierno de los ricos. Esos objetivos son amplificados por los adeptos de uno y otro bando, cuyos enfrentamientos “berretas”, se dan en debates “berretas” y previsibles, que le llegan como un eco extraño a una sociedad que desconfía del poder y sufre privaciones.
Con espectáculos como el de estos días, a la gente se le hace difícil no pensar que los políticos son todos iguales y que, en realidad, y más allá de lo que digan o hagan, como decía Azorín, “la política es un juego sucio entre matones”, guiados por afanes inconfesable. De lo que se trata, en definitiva, es de llegar arriba para satisfacer sus intereses particulares o de sectores. Si no pueden ser visionarios, al menos son realistas para acarrear agua al propio molino. Sucede que el saneamiento institucional de la Argentina es antes una cuestión de supervivencia que de principios (¡qué le vamos a hacer!). Y ello es así porque la corrosión de nuestra democracia se cruza de manera dramática con una enorme debilidad económica. Vivimos en un país sin moneda y sin justicia, con un tercio de pobres, que permanece sujeto a un respirador artificial también por causas geopolíticas. En esas condiciones todo el arco del poder no puede permitirse licencias de campañas electorales. Nadie otorgará ayuda perdurable a los ciudadanos si sus dirigentes continúan burlándose de ellos al pensar solo en sus promociones y en sus futuros puestos. En tanto el país sigue siendo cayendo y siendo una oportunidad para usureros y no para sanos inversores.
Si como muchos sostienen, en la forma está el fondo, ¿no habrá que concluir que la clave de nuestros males no se encuentra en el desacuerdo sobre las virtudes, sino en el acuerdo sobre los vicios que ya son consuetudinarios? Dicho de otra manera, ¿de qué sirve defender la república o la justicia social si para alcanzarlas se recurre a las mismas y consabidas “berreteadas”? Tal vez las elites nos deban un acto de lucidez y deban contemplarse críticamente de manera horizontal, constatando los fenómenos indeseables que atraviesan a la mayor parte de sus estamentos: corrupción económica, manipulación de la justicia, desnaturalización de la democracia, escasa solidaridad con los excluidos. Eso no quiere decir que todos sean lo mismo, significa que nadie con poder debe desentenderse o proclamar superioridad moral. La jungla del poder (“berretadas” mediantes), condiciona otra vez a la Argentina, que debe soportar este todos contra todos, siempre entre los malos y los peores, sin un acuerdo mínimo para salvar al país del prolongado derrumbe.

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA