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sábado, 9 de febrero de 2019

LUNA DE CARAMELO, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

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LUNA DE CARAMELO

 A todos mis queridos amigos en el Maná de la Palabra, hacia la sempiterna Natividad del Verbo de Luz y Amor, encarnado para nuestra salvación y la del universo entero…
 En especial, al talentosa y admirado escritor argentino Norberto Pannone, Presidente de ASOLAPO-ARGENTINA: colega, amiga y hermana en la Fe y Humanidad…
 … Abrazados todos en el Puerto del Arte Literario, enclavado en el Archipiélago del Reino de la Imaginación Creadora, circuido por el Océano de la vida para la Vida, y como Pájaros mansos pero libertarios y audaces, lanzados en vuelos de Paz hacia una fraterna Comunidad Cósmica…Con sincero afecto crístico, mariano, josefino, epifánico y estival…

Adrián N. Escudero (Santa Fe de la Vera Cruz, Argentina – Enero de 2019 – En Verano y Octava de Navidad, estaciones del Amor y de la Luz).-


 “El que obra, conforme a la verdad, se acerca a la luz” (Juan 3, 21)






EL UNO

   Ahora (recuerdo), un 12 de diciembre del año del Señor de 2008, “en una noche de luna de caramelo”, la tierna Poeta santafesina, Marta Goddio, escribió una suerte de poema o bella prosa poética que, en su cantar, decía que…

   Dice mi niña que…
   Dice mi niña que la Luna, que esta Luna embarazada de amores nuevos, es una luna de caramelo.
   Que podemos subir a ella si nos animamos a hacer una escalerita juntando de a dos las manos.
   Dice mi niña que hay que hacer la prueba, que hay que animarse, porque de esta escalera nadie se cae. Tan segura lo dice, que yo le creo…
   Parece que es una escalerita invisible, de manos trenzadas con  la fuerza del misterio.  De a dos.
   Entonces, dice mi niña, que es muy  fácil: en silenciosa  complicidad esperamos que lleguen los amigos. Esos que también saben que esta Luna es una Luna de caramelo embarazada de amores nuevos.
   Dice mi niña que hay que hacer el esfuerzo de subir el primer escalón, porque a veces están un poco altos los brazos de los amigos que nos esperan para que apoyemos nuestros talones.
   Y dice mi niña, que también hay que tener paciencia, y ser fuertes, para ayudar a quienes nos sostuvieron a que también puedan subir.
   Allá arriba, hay otros amigos que nos esperan, en el lado de la Luz, no en el de la oscuridad, con los brazos de par en par   para recibirnos en abrazos azules y celebrar, y reír…con la alegría de  saborear esta Luna toda para nosotros compartida.
   Entonces comprendo por qué esta Luna, que es de caramelo, y está embarazada de amores nuevos, esta noche brilla tanto.
   Entiendo por qué estoy aquí, cruzando mis pulgares, transformando en alitas las manos, trenzándolas vaya uno a saber con quién, para que vos puedas hacer pie y subir hasta llegar a su centro más brillante.
                                                                    
   Y entonces, luego de entonarla, un humilde escriba atrincherado tras la ventana rugosa y abierta de su botica de autor, enclavada sobre la cota más alta de aquella campesina ciudad llamada Argenta de la Santa Fe, brotada no de la sal medicinal de los mares oceánicos sino de la incómoda y enfermiza humedad que transpiran sus lagunas y esteros envolventes y coloreados por el pasto agreste desde donde salían, disparados a diario y como fuegos de artificio, teros y benteveos chillones…, oró, pensó y escribió…

   (… al principio, como impotente, tras el agobio de un tiempo demasiado luminoso para su cuerpo blanco y opaco de encierros literarios…, como impotente, decía, de expresar sus sentimientos azuzados con el talento que sólo alguien Poeta, como ella, podía poseer para captar las esencias de lo temporal e intemporal del cosmos, y ofrendarlo en sublime parábola acerca de los infinitos mundos paralelos que equidistan el complejo entorno de la llamada “realidad”, y que agitan la conciencia y el corazón del hombre a fuer de impensado e imprevisto actor –ora consciente ora inconsciente- en la comedia de existir, para experimentar la teatral -por lo sobrenatural- lucha que ensayan y ejecutan el bien y el mal -como misterio del Misterio que ha hecho todas cosas-, en ese eficaz destierro -apelado “vida”- purificador del libre albedrío, inteligencia y voluntad con que fuera gestado en singular designio de persona filial y semejante al Único que Es y Hace Ser)…

   … como neto y nato, exclusivo y excluyente narrador que era, prima facie y para desearle unas felices navidades y responder a su amiga en las letras, más o menos, como sigue:



EL DOS

   “MARTA: Bellísima metáfora que nos deja en el umbral mismo del Misterio de los misterios: Dios, pronto redivivo en estas Navidades. Y será su tibia y pequeña manita quien nos tome de las nuestras, con ternura de Padre y amor de Madre, para elevarnos a la Luz de tu Luna de caramelo… Porque está escrito. "Hay que hacerse como niños para entrar en el Reino de los Cielos"... Una manita que luego, desde un sangriento madero, se transformará en Abrazo abierto a toda la Humanidad que desee rendirse al Amor verdadero para ser verdaderamente feliz; y que, por un hueco de voz transida por el sufrimiento y la ofrenda, prometerá desde su cruz salvadora que…: “Cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia Mí".

   Después, el ignoto escritor de naderías transformó sus apuntes febriles en un acuciante relato metafísico, lo plantó en Word, y, haciendo “clic” en “Enviar al destinatario”, lo remitió a su angelical amiga con el siguiente pedido: “Querida Marta, Vate de las Esencias: acabo de leer tu poema “Dice mi niña que…”, y he sido impulsado fuertemente a escribir una suerte de micro relato, aherrojado metafísicamente -por sus arraigos celestiales- y que llevo de inmediato a tu consideración. Ello, a fin de que autorices o no su oportuna publicación, pues, dicho poema, es parte sustancial del escrito de marras, y al cual he titulado, en Su (tu) homenaje: LUNA DE CARAMELO.  Agradecido desde ya por tu mágica ofrenda espiritual, te dejo un fraternal abrazo en tanto, ansioso, desespero de una súbita y grata respuesta de tu parte. Adrián”.-

   Por último, el hombrecillo pequeño como un duende y de pelaje entrecano, casi ciego, llamado casualmente Nic… - sshhhh; ¡espera!, ¡espera! déjalo para el final- archivó el documento y el correo enviado en su directorio de enviados electrónicos –y a la deseada vuelta de un mariano sí en torno a su particular pedido-, mientras que, como en puntas de pie, con beata levedad, caminó hacia la secreta puerta translúcida que vibraba ahora frente a él y en su bibliotecario hábitat casero, y, sin que nadie diera cuenta de la especie de silueta sacerdotal que comenzó a envolverlo y lo imbuía en un todo como a una sombra de las paredes del claustro, de pronto, el hombrecillo desapareció… Y fue como esa sombra de movimientos nocturnos y noctámbulos, sin ecos profanos, transitando allá, detrás y después del Mundo, los atrios de un umbrío Monasterio oculto en el latido de una desconocida, blanca y luminosa ciudad virtual…

   … Ciudad virtual que, al descorrer las etéreas cortinas de aquella especie de pórtico y ventana abierta como una amplia y lúcida plegaria -y cuyos postigos daban a la vez, y por ser parte del latido existencial de lo mágico, hacia ella- se volvió como a la calle ancha de un céntrico y nocturno barrio recoleto de brillantes farolas y fachadas neoclásicas, enclavado en el mismísimo Polo Ártico (Mirando al Norte) y/o, al mismo tiempo, como entrecruzadas dimensionalmente, a una calle estrecha y polvorienta de una restaurada villa de emergencia del Polo Antártico (Mirando al Sur), mientras alzaba la vista con sensible rubor de Obispo vestido de rojo-rojo, enamorado -como su tal Niño de Belén- de todos los chicos, y no sólo del mundo que lo cobijaba, sino de todo, de todo el Universo todo…; mientras leía y releía setenta veces siete -con una sonrisa generosa (llana y llena) como esa luna (llena y llana) de Nochebuena que brillaba en lo alto cual estrella mesiánica-, aquel poema o prosa poética que una barda amiga había escrito para él..

   Sí, afirmó: Ahora recuerdo (como todos los años desde aquel entonces), a aquel 12 de diciembre del año del Señor de 2008, “en una noche de luna de caramelo”, que…

   Porque asimismo estaba escrito: “El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran Luz” Y “lo eterno entra en el tiempo y el tiempo comienza a ser camino de eternidad”…

   Entonces, “Dice mi niña que…”, ese texto dócil y polifónico que, nuevamente ahora, obraba en sus trabajosas y tiernas manos de Papá Noel, sería trastrocado de su primitiva armadura de tinta y papel -por la Palabra Esencial que lo embargaba-, en demiúrgica escalera de fe elevada hasta La Gruta Rústica de lo Inefable, para llevarlo en andas, como litúrgicamente, y paso a paso, rito a rito y sacramento a sacramento, entre nubes de puro albur, hacia el inescrutable Misterio invocado por la mítica ciudad davídica donde se edificaría el primer cenáculo, el primer relicario donde un Niño en Llanto ofrecería al mundo su Maná para los Ángeles…

   … Ello, con la seguridad de los que creen poder restaurar almas, sanar heridas y, acortando distancias y horizontes de utopía, tocar el Cielo con las manos y estrecharlas, al fin, con las de aquel Dios Abba simple, curioso y amable, como ese Niño en Llanto (y luego Grande, Pasionario, Absolvedor y coronado en Gloria) también asomado desde el hedor manso y la animal (cálida) clemencia de un establo helado, mas sobre “otra” ventana ya no traslúcida sino enmaderada y palpable:…

   … la de su gandhiano Portal de Belén-Casa del Pan de Judá (o Ciudad Sin Murallas-Ciudad de Quien sería Pan de Vida para la Vida del Mundo), y que después de la leche tibia de su cordera y virgen Madre (frágil doncella hebrea), y del consecuente refugio tan heroico como carnal del pudoroso José, sonreiría hipostado de gozo al ver las cosas que sus criaturas favoritas (las pequeñas) eran capaces de hacer (humanizándose en silencio contemplativo y garabateando sin darse cuenta las primicias de una historia, de un evento inaccesible a la razón, como argamasa edificada sobre Roca firme, una verdad de fe fundada con tiernas señales en los humildes de corazón), para encontrarse, abrazarse y alabar juntos a Dios, en su corral de benigno Cordero Mesiánico (Providente Pastor de Hombres y Misericordioso Libertador de Egos), a fin de dialogar…

   … Dialogar con la sabiduría de la mundana ausencia, con el aliento de un racimo del Hebrón, con los suspiros de patriarcas y profetas, y la solitaria orfandad de periféricos, llanos, vulnerables y postrados jóvenes alcoholizados, de apestados, hambrientos y drogadictos niños olvidados, y de ancianos descartados como flores muertas de vientres y mujeres llagadas y abortadas por la violencia, y devenidos -para la ocasión- en arcanos cuando no maquillados pastores modelados -como muñecos de cera- por el consumismo hedónico de un mundo en tinieblas, que necesita –aprisa- reconciliarse consigo mismo y con Dios para dialogar… Dialogar, por un instante siquiera, y confiada, serena, amorosa y filialmente… con Él. 



Y… EL TRES

   Afuera, tras la puerta-ventana oblonga y traslúcida de la botica de escritor de aquel hombrecillo pequeño, sutil como un duende y de pelaje entrecano y casi ciego, convivía en su doble personalidad un Obispo de Rojo llamado, ya no, casualmente… Nicolás… -¡Yaaa!¡Ahora sí que es hora de revelar su nombre!-, al cabo san Nicolás de Bari -bautizado Papá Noel- que deambulaba todas las noches de todos los días -hasta esa Noche Especial en que, agobiado de tomar nota como testigo de los tiempos, salía a poner pájaros de caramelo en los labios estremecidos de los niños, bajo una luna a veces de caramelo y a veces oculta de brillo por la abominación del mal que sacudía la tierra- por o en una ciudad inaccesible…

   … Una villa citadina feudal e infranqueable, donde algunos seres humanos vivían encerrados, atenazados y confiados en su propio poder para ser felices…; y, al mismo tiempo, por (o en) otra ciudad sumergida en la anterior y transitada en el espacio-tiempo con su poder bilocativo…: una villa citadina también ésta pero que pugnaba por su accesibilidad, y era tan feudal e infranqueable, porque quienes moraban en ella lo hacían hacinados, prisioneros y arrastrados hacia la súbita esperanza de una limosna mezquina o de un trabajo precario y jugados -en su marginal soledad- como a la buena de Dios… De un buen Dios que veía especialmente en esos hombres al cuerpo colectivo y martirizado de su Hijo más querido, y al que había entregado en Cruz para expiar su necedad, y enseñarles lo que en verdad significaba amarse los unos a los otros como Él los amaba…

   (…)
  
   Y también afuera –lo confieso-, pero como unos tres mil años después, sobre selectas veredas lustradas y formateada geométricamente por el Gran Hermano y Señor de Relaciones Públicas que gobernaba al Mundo y para quien el Poder no era un medio sino un fin en sí mismo, un sensible Poema navideño titulado “Dice mi niña que…”, era capturado por los soldados del pecado, el error, la ignorancia y la indiferencia, de un vetusto archivo de ciudad Argenta y en su apergaminada pero aún fuerte fibra de notas esenciales e invisibles a los ojos de la carne, y que parecía estar perdiendo –finalmente- el buen combate contra los Cuatro Jinetes del bíblico Apocalipsis…

    Sí, absorbido de lleno por el hacendoso quehacer de un eficiente robot culinario que gorjeaba y titilaba en su maliciosa porfía con aquel –ahora- desecho de papel entintado y estropeado, el Poema estrujado en su materia y zozobrado en la utópica identidad de haber deseado ser, alguna vez, mensajera parte de una botella noble y justa arrojada al mar de las más bellas, buenas y verdaderas intenciones, se difuminaba sin retorno aunque sin dejar de ser una semilla llevada por el viento de los tiempos hacia la…

   Más, estaba claro, como una noche de luna, y oscuro como una noche sin Ella, que sólo cuando una (mí, nuestra) Luna de Caramelo supiera brillar por sí misma, entonces, y sólo entonces el Mundo y los hombres…

©ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




domingo, 3 de febrero de 2019

ASOLAPO INTERNACIONAL, FESTEJA 35 AÑOS DE VIDA CULTURAL, Luz Samanez Paz, Cusco, Perú

























ASOLAPO INTERNACIONAL, 

FESTEJA 35 AÑOS DE VIDA CULTURAL

LUZ SAMANEZ PAZ, Presidenta de ASOLAPO Internacional


Aquella tibia tarde de 1984, en la Ciudad Imperial, nuestro círculo había crecido. Sin duda a causa del sol primaveral, que hace renacer el verdor en los ramajes i el entusiasmo en las almas.

El viejo Parque se encontraba en todo su esplendor. Los cipreses desplegaban lujosamente sus follajes lustrosos i apretados, como recortados en seda aúrea. Las fuentes o paqch´as rebosantes de cielo, se adormecían al rubor nostálgico de los surtidores. Los árboles se alzaban deslumbrantes, envueltos en un tul rojizo. Cubría la tierra como una polvareda de oro, en que las sombras se destacaban violetas. Por el aire henchido de almas, de flores, cruzaban bulliciosas parvadas de palomas tornasoladas i parejas de gorriones.

De ordinario nuestro grupo contaba con poetas i artistas latinoamericanos. Aquella tarde pasarían de las 3. Había artistas distinguidos, pintores, músicos, poetas, escritores i escultores, representantes de los países hermanos de Argentina, Chile, Ecuador, México, Brasil, Uruguay, Bolivia, Venezuela, El Salvador, Colombia i Perú. En las bancas del Parque influenciados por la belleza del ambiente i la dulzura de la hora, charlábamos con gran animación. Nos hacíamos toda clase de confidencias. 

-  Con emoción i cariño -les dije.

-  Somos el Arte i el Arte, es el símbolo viviente i persistente del alma de los pueblos, él fija todo en sus moldes eternos, sus sentimientos i sus aspiraciones. Por eso todo pueblo culto honra a sus artistas. Ya sabemos lo que ocurría antiguamente en Grecia, allí la gloria de un poeta era tan brillante como la de un sabio  -agregué.

 -  ¡Oh, qué comparación! -exclamaron.

-  No exageremos, en Europa existe un ambiente formado por la tradición de muchos siglos, en América no hay aún ese ambiente. Somos nosotros los destinados a formarlo -exclamó el Dr. Julio César Mastay, Director de la Casa del Poeta de Argentina.

Yo les dije, llena de emoción:

-  Somos ASOLAPO, somos los llamados a esa hazaña i como las avanzadas de un ejército en batalla, como los iniciadores de una nueva religión, debemos ser unidos. Nuestra misión es grande, tenemos que tener el valor. Tal vez comprendan todo lo que hay de noble en nuestra actitud de Amor por la Cultura.

Se hizo un silencio. Todos, poco antes radiantes de placidez, se inclinaban meditabundos, acaso sentían gravitar sobre ellos como las lenguas de fuego que recibieron los Discípulos de Jesús, por la grandeza de su Misión Suprema. A nuestro alrededor el tranquilo Parque, era mudo testigo. La lozanía de sus flores bajo la caricia del sol. Por entre la especie de enrejado rústico que formaban los troncos i ramajes, ofrecían a nuestra mirada las más hermosas i variadas vistas.

Por las avenidas azulosas de sombras, se veían cruzar parejas juveniles, enlazadas de las manos. En torno a los jardines se encontraban desbordantes los geranios purpúreos, que vibraban sobre el fondo verde esmeralda de sus prados, simétricos de rosas, de margaritas, de claveles i coros de niños frescos i risueños, que retozaban alegremente como bandadas de pájaros que empiezan a ensayar el vuelo. Junto a la fuente, un hombre pálido de largos cabellos, vestido míseramente, se divertía en arrojar migajas a las palomas, que en su loco afán, las cogían al vuelo formando en rededor como un nimbo vivo de arrullos i alas vibrantes.

Avanzando en pasos menudos i sujetando la sombrilla plegada en la punta de mis dedos, con una sonrisa fresca, nuevamente retorné al grupo i acercándome al pintor de la barba rubia, Luis Pereira del Brasil, con un gracioso gesto le dije:

-  ¿I tu cuadro? ¿Has encontrado el efecto que te faltaba, lo has terminado? muéstranos.

 -  Sí, sí, -corearon varias voces.

Con mí llegada la charla i la alegría habían vuelto a prender en el círculo. Diversas voces i entre éstas, como un hilo de cristal se escuchaba mi acento.

-  Muéstranos -insistieron.

Por toda respuesta el pintor tomó una pequeña tela que había dejado afirmada contra el árbol, junto a su caja de pinturas, i parándose para colocarla a cierta distancia, la ofreció a la expectación e indicó:

 -  Es un trozo del Valle Sagrado de los Incas.

En primer término, los troncos violáceos de los eucaliptos. Al fondo la campiña con diversos matices de verde esmeralda i junto al Willkamayu o Río Sagrado de los Incas, estaba Luz Samanez  Paz, vestida de blanco, leyendo uno de sus libros.

 -  Espléndido -exclamamos.

-  ¿I a mí, cómo me hallan?  -pregunté.

- Deliciosa -me respondió el pintor adolescente, Salvador Garrido del Ecuador, con cómica galantería.

-  I usted, ¿qué nos dice de sus estudios al aire libre?, muéstrenos alguna cosa -le indiqué. 

-  No tengo aquí más que esta pintura -dijo.

E inclinándose cogió un lienzo que expuso a las miradas. Era un desnudo de mujer joven i bonita sobre un tapiz de hierba. Las rosas delicadas a las que se juntaban frescos blancos i lánguidos ocres, vibraban victoriosas sobre el fondo verdoso azuloso i amarillento. La cara resplandecía de luz, encuadrada en la cabellera rubia i vaporosa. 

-  ¡Qué fresco, qué bonito i verdadero! mis felicitaciones -dijimos al artista, alargándole la mano.

-  Muchas gracias -nos respondió, dándonos la suya.

 -  I usted, ¿por qué no nos lee algún poema? -varias voces apoyaron:

 -  Eso es, léanos algunos de sus versos.

  -  Está bien, por complacerlos, leeré mi último poema.

BAJO LAS ESTRELLAS IMPÍAS

Bajo las estrella impías,
vibra en la noche tibia y calma
el jardín de las alegrías,
así bajo el deseo de un alma.

Los árboles de hojas inquietas,
se alzan vagos y soñadores
envolviendo en sombras discretas,
la belleza de las flores...

Declamó así el gran poeta mexicano, Félix del Carpio.

- Ahora le toca a Luz Samanez Paz -dijeron en coro.

-  ¡Oh, yo no! -exclamé, encogiéndome de hombros.

- ¿Cómo que no? -interrumpió el escritor boliviano Jaime Choque Mata. 

- Y el poema que me ha dicho, el que acaba de terminar?  -retrucó.

Entonces, con un gesto sencillo, comencé a declamar mi poema.

A LA AMÉRICA I AL MUNDO

En la tierra de América
i en la Ciudad Puma,
ondea un canto de luz
sin palabras...

Desde el Qosqo,
Capital del Tawantinsuyo,
se despliega un puente
de incaica armonía,
a las estrellas del porvenir.

I en la Ciudad del Sol,
por consecuencia de la Historia
germinará,
un nuevo canto al trabajo,
un canto de supervivencia
para la América i el Mundo.

I cantando a nuestra tierra,
en el yunque de la vida
se forjará,
alma i contextura
de todo un Continente.

Sí, un nuevo himno
de esperanza,
para toda
la América i el Mundo.

Mis versos fueron recibidos con entusiasmo. El lánguido poeta había entrecerrado sus ojos. Sus cejas negras, me parecían que constituían una continuación de su luto. No era otro que Elías Sepúlveda de Chile. Fue el primero en hablar. 

-  Es un mensaje sencillo y vibrante. Es un canto altivo y hermoso.

El poeta de más edad, José Domingo Guerrero de Venezuela, agregó:

-  Me da la impresión de una inspiración divina.

Agradecí sus expresiones elogiosas:

- Pienso que ha sido maravilloso el Encuentro Latinoamericano de Poetas, Escritores i Artistas de ASOLAPO. Veo que mis versos han abierto una nueva puerta i se ha abierto también mi corazón. Veo que mis versos han encontrado otro camino de inspiración. Como un suspiro...quisiera dormirme abanicada, por los dulces recuerdos, de los instantes en que me sentí transportada a lo infinito, porque así, somos los poetas -

Recordemos siempre, que grandes colosos de la Literatura i distinguidos intelectuales, integraron nuestra Institución como ASESORES: Gabriel García Márquez (Colombia), José Saramago (Portugal) i actualmente Mario Vargas Llosa (Perú), Premios Nobel. De la misma manera,  David I. Samanez, Germán Alatrista Bustamante (Perú), Rodolfo Leiro (Argentina) i hoy en día: Luis Pla Benito  (España), Marcelo Martinelli (Italia), Gustav De La Fontaine (Francia), Jorge Amado (Brasil), Armando Alvarado Balarezo, Aguilar Bailón De la Cruz, Ricardo Calderón Gutierrez, Armando Azcuña Niño de Guzmán, Miguel Ángel Sevillano (Perú), Omira Bellizzio Poyer (Venezuela), Edmundo Torrejón Jurado (Bolivia), Enrique González Arias (Uruguay), Carlos Rodolfo Ascencio Barillas (El Salvador) i Félix del Carpio (México).

Al cumplir ASOLAPO INTERNACIONAL, 34 años de vida cultural, entregamos nuestro corazón i lo hacemos sabiendo que unión, fraternidad i progreso, son sinónimos de cultura, i con la convicción de que cuanto más trabajemos por la superación de esos anhelos, más grande haremos nuestras acciones en todo el mundo.


FELICITACIONES! 
Norberto Pannone
Asolapo Argentina

TE HE SENTIDO ENTRE MIS MANOS, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

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TE HE SENTIDO ENTRE MIS MANOS

Tu suspiro de placer
en mi alma se quedó,
los pensamientos a mil
invadieron mi sentir
y cuando mis labios acariciaron
con dulzura tu rígida espalda
comprendí, con placer
que mucho podemos hacer
que allane el dolor y frustración
que nos gobierna e impone el desamor
y aprendamos así que,
otra forma de hacer, de amar y crear
será extender la comprensión el cariño y el amor.

©SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
                                                                                 


CANTO AL VINO DE JEREZ, Jerónimo Castillo, San Luis, Argentina

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CANTO AL VINO DE JEREZ

Estás frente de mí. Tu cuerpo ha sido
consuelo para el mío cada invierno,
y en ese tu misterio simple y tierno,
holgaste solapado mi sentido.

Si acaso de viajero ya ha partido
mi espíritu evadiéndose al gobierno
de luces donde a veces ni discierno,
me ayudas a vibrar con tu latido.

Por suave, por sencillo, por hermano
de rubia y asoleada cabellera,
que ausculto tras el vidrio de mi mano,

te nombro al paladear con lisonjera
vehemencia el señorío jerezano
que marca tu linaje de solera.

Entonces te descubro haciendo trizas
tus sueños navegantes de las cepas,
por donde tras el frío en savia trepas,
cual tuétano de aquellas albarizas.

Y así los sedimentos eternizas
en oro moscatel, y que lo sepas
te ufana y no hay vasijas donde quepas,
rumiante con ancestros de calizas.

Si fuiste un prehistórico salobre
con algas cimentando tu futuro,
hoy eres medicina donde cobre

tu auténtica estatura, en el más puro
color de viejo hidalgo nada pobre,
el vaso en que te escancio sin apuro.

Por eso quiero verte cada vez
pulsando el contenido de mi aliento
en notas de sabor que trajo el viento
que datan de tu estirpe de Jerez.

Asocio tu vendimia a mi niñez,
pues quiero regalar tu sentimiento
con voces de nostalgia en las que siento
vibrar tu pensativa robustez.

Un vino de verdad, vino que aciertas
la cálida corriente de mi fluido
del vamos, como quien sabe las puertas

y llena los espacios del latido.
Me alientas, me confundes, desconciertas
si busca su consuelo el pecho herido.

El sueño de tu crianza en las soleras
comulga franco idilio con el roble,
y logra que tu esencia se desdoble
tiñendo oro pajizo en tus esperas.

Punzante y delicado te atemperas
por ver tu palidez tornada al doble
sabiendo tu ascendencia la más noble
simiente que brotó de las hileras.

Si entonces se llamara palomino
la cepa que hizo ofrenda en los lagares
al dar su gravidez a tu destino,

hoy puedes ostentar los titulares
de haberte rotulado jerez fino,
deleite de exigentes paladares.

También pueden hallarte amontillado
luciendo los colores ambarinos
que son los distintivos de tus vinos,
con ese aroma suave, avellanado.

De Cristo amé la sangre en mi costado,
del bosque la canción preñada en trinos,
y en ti los medulosos pergaminos
que guardan las vasijas del soleado.

Quizás en oloroso, noble meta,
te entregues con el fuego de tu crianza,
oscuro, aunque de oro en tu etiqueta.

Tu gusto transitivo en la balanza
camino al moscatel es la receta
que tienen los adornos de tu danza.

Caoba y terciopelo a tu estatura
de vino prisionero en la criadera,
revelan tu destino de madera
volcado a tu silencio de dulzura.

Milagro de la tierra que aventura
por un Pedro Ximénez con su esfera
translúcida y vital, salir afuera
gimiente en la molienda que tritura.

Caminas en la senda de la vida
por mesas hogareñas como el vino
que espera haya concluido la comida.

En tanto el moscatel prodiga el sino
habido en la promesa contenida
de unir enamorados en destino.

Con ese formidable desenfado
nacido de los soles de tu historia,
contienes macerada la memoria
del último terrón que abrió el arado.

Por ver tu corazón transfigurado
en lágrimas de amor, como una noria
repito los instantes de tu gloria
bebiendo la amistad que me has brindado.

Por esa conjunción de pan y anhelo
intuida como lógica quimera,
te nombro soñador de viña en celo.

Y canto en comunión con la madera,
insigne relicario del desvelo,
el alma de Jerez de la Frontera.

Serás ofrenda y paz para el amigo
y al Cielo lo convoco de testigo.

©JERÓNIMO CASTILLO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                                    


GRINGA, Hilda Augusta Schiavoni, Inriville, Córdoba

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GRINGA

Yo soy la gringa
que anda haciendo versos,
la que se bañó
en el oro del trigo,
la que se acunó
junto al maíz lisonjero.
Soy la que vio el tractor a uña
y a los hombres fieros
descuartizar el campo
en pos del progreso.
Soy la que se bañó
en la flor de lino
y escuchó historias,
a falta de abuelos,
del trigo barbado
y del alfalfar
rumoroso de sueños,
la que se deleitó
con los bisbiseos
del pajonal inquieto.
Soy,
la campesina
que hace versos,
gringa docta
sobre el tempe nuestro.

©HILDA AUGUSTA SCHIAVONI, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


DÓNDE ESTUVE…, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

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DÓNDE ESTUVE…

Para Juan-Jacobo Bajarlía.

¿Dónde estuve
que lo ignoro?
¿Dónde estuve
éstos últimos
cuarenta años?
Distraído en qué engaños
de la consciencia,
de los mensajes confusos
de la cotidianeidad trivial...

¿Dónde estuve, me pregunto?

Ignoro dónde estuve.
Porque lo recuerdo nítido.
Creen que el éxito fue logrado.
Suponen que la alegría es moneda corriente.
Prejuzgan a cómo ellos piensan.
Empero, sé que he fracasado.
Y en ello radica el real logro.
Pues de aquí en más la vida
puede ser vivida sin cortapisas.

© Antonio Las Heras, poeta y escritor argentino
El Castillo (Ciudad de Buenos Aires), 26 de noviembre de 2016
MIEMBRO ASESOR DE ASOLAPO ARGENTINA





HADOS BUENOS, HADOS MALOS, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

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HADOS BUENOS, HADOS MALOS

Si cuando naces te acompañan los hados bondadosos
tienes desde el comienzo la vida asegurada,
será como la alegría, la risa y la rosa encantada;
llegarán los triunfos, las palmas, los sueños amorosos.

Los dioses te cuidarán todos los días,
velarán por tu salud, inteligencia, belleza, poder y tu dinero,
tendrás la paz interior y el amor verdadero,
no te faltará nada, tendrás todo lo que ansías.

Al llegar el fin al que todos arribamos
no temas, los hados buenos estarán contigo,
te darán buen pasaporte y buen abrigo
y en coro gritarán, nosotros aquí estamos.

Más, si al nacer son los hados malos los que llegan,
de lágrimas se formarán torrentes con tu llanto,
sufrirás mucho, mucho, tanto, tanto
y al final no habrá nada, ni el pasaporte entregan

Y puede ser peor si eres escritor o eres poeta
pues ellos son enfermos, son dolientes, son sensibles,
ven, oyen, sienten, palpan cosas horribles,
porque tienen la razón perdida y la mente coqueta.

Si eres joven y tienes inspiración y tienes gracia,
pero te acompañan los hados malos y perversos
será mejor que jamás escribas versos
para evitar te acompañe la desgracia.


©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ. Poeta y escritor colombiano
Julio26 de 2007

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA