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sábado, 14 de julio de 2018

PARALELISMOS, Irene Aguirre, Buenos Aires, Argentina





















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PARALELISMOS

¡Esta tarde que llueve y el hombre que golpea,
juicioso y decidido, la pared de la casa!
Yo, mientras, voy hilando el verso que se crea
entre los laberintos que mi mente repasa!

Recorro los senderos con poética idea,
compongo   y recompongo la sutil  argamasa
tan franca , decidida  e inmersa en la tarea,
como una  constructora  que  sus versos amasa.

Letra a letra, articulo los sonidos del mundo
y equilibro sus ritmos  con singular empeño,
¡las teclas y la maza se encuentran, de repente!

¡Todo en uno, uno en todo, se devela el fecundo
golpetear  del obrero con impávido ceño,
la lluvia que no cesa, mi  corazón ardiente!


©IRENE AGUIRRE, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



Carta a mi querida Patria-9 de Julio 2018, Susana Roberts, Chubut, Argentina

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Carta a mi querida Patria-9 de Julio 2018

                   
            En esta fecha en que festejamos la Independencia y recordamos héroes y revoluciones, la recorro con mis años, miro al cielo e  imito pasos de un desfile que quedó en el tiempo, un tiempo simple de alegría que ruego retorne al corazón de hombres, mujeres y niños sin hambre y con trabajo sobre este bendito suelo. 
                    Te han lastimado tantas veces, como lastimaron la Libertad, la Justicia que no llega, la Paz, la Sinceridad, la Amistad y tantos valores perdidos en esta sociedad de hoy. Aquí en el sur de tu extenso y querido territorio, los días son grises, casi sin sol, apenas la danza de un viento húmedo y frio sobre muertas hojas de árboles desnudos, siempre los pájaros merodeando junto a sus pares para hablar en su idioma el libre y serio compromiso con la vida. Cada mañana ellos anuncian un nuevo día y balbucean sus debates sobre las ramas secas y oscuras del cerezo, desde mi ventana siento me dicen que no hay niebla posible que no se pueda atravesar , los veo bailar en círculo tan juntos de un extremo al otro del tejado montando para mí la escena de un sol ausente durante un invierno duro, agreste y a la vez bello en contrapunto a la primavera del otro hemisferio para darnos cuenta que la existencia está llena de matices y opuestos y que nada es tan malo ni tan bueno; en definitiva es el aprender a comprender y convivir con toda la diversidad en el círculo de vida ¡sentir maravillados como fluyen las aguas internas de nuestro ser hacia el cosmos!. Para amarte Patria hay que contemplar tu nacimiento y llevar bien frescos los valores internos de quienes la poblaron por primera vez y lucharon por la libertad, además de todo lo acontecido a través de la historia y valorar los primeros hombres de la tierra, nunca respetados, para ello hace falta conciencia, reflexión, conocimientos humanos y políticos. Hoy los ciudadanos están muy desorientados o son partidistas ya de un futuro incierto donde no veo unión en busca de soluciones; me temo patria mía siga tu sufrimiento y el de mucho de nosotros que te habitamos con el solo deseo de ver felices crecer a los hijos de los hijos en tu suelo, en paz, sin hambre, sin conflictos ni violencia.
                       Cómo siempre pienso en la situación actual contemplando el pasado, presente y futuro, clave de nuestra humanidad…¿hacia dónde vamos?, ¿de dónde venimos?...No está en mi ánimo plantear alguna política pues no soy experto en ello, vivo reflexionando ante  el desequilibrio instalado, la falta de ética en los medios de comunicación, llenos de panelistas y opiniones que desestabilizan y llevan a las personas a seguir en la duda, no en la esperanza y la construcción, así el desánimo es más fuerte y la depresión más aguda.
                        Parece mi querida Patria que solo vestimos la camiseta durante los partidos de fútbol, parece ser que la esperanza de este suelo y de la Humanidad residen en algo imposible de cumplir y necesario de revertir, está en ese mirar auténtico sin intereses, en una empatía compasiva, y en la simplicidad de vida, ayudándonos a crear valores alternativos en la complejidad…alejarnos del lucro, la violencia, el consumismo. Por último ruego patria mía los hombres dejen de hostigarse unos a otros en sus campañas al poder, de engrandecerse con promesas sin cumplir, esas actitudes los alejan del verdadero comportamiento de grandes hombres o mujeres que, como nuestros representantes, elegimos para esta tierra tan bella y generosa. Hoy te abrazo patria mía junto al consciente saber que la esperanza y fortaleza de tu gente traerá buenas nuevas sobre este suelo que elegimos al nacer.

©julio 2018-
SUSANA ROBERTS, poeta y escritora argentina
MIEMBRO GOBERNADORA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
EN CHUBUT, ARGENTINA.



Premio Literario Casa de las Américas 2019, La Habana, Cuba

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Premio Literario Casa de las Américas 2019

La Casa de las Américas convoca para el año 2019 a la edición 60 de su Premio Literario. En esta ocasión podrán concursar obras inéditas en los siguientes géneros y categorías: a) novela, b) poesía, c) ensayo de tema histórico-social y d) literatura para niños y jóvenes. Además, se convoca a la literatura brasileña (con libros de ficción escritos en portugués y publicados en esa lengua durante el bienio 2017-2018).

Al mismo tiempo la Casa de las Américas convoca a un Premio de estudios sobre latinos en los Estados Unidos, por el que podrán optar libros que –desde cualquier perspectiva o disciplina– se atengan al tema de la convocatoria, hayan sido escritos en español, en inglés o en ambas lenguas, y publicados por primera vez entre los años 2016 y 2018, ambos inclusive. El Premio implica la publicación del libro en español y su distribución por la Casa de las Américas, así como un monto en metálico similar a los demás premios.

Los autores concursantes en novela, poesía y ensayo de tema histórico-social, deberán regirse por las siguientes

BASES

    Podrán enviarse obras inéditas en español en novela, poesía, ensayo de tema histórico-social, literatura para niños y jóvenes. Se considerarán inéditas aun aquellas que hayan sido impresas en no más de la mitad.
    En novela, poesía y literatura para niños y jóvenes solo podrán participar autores latinoamericanos, naturales o naturalizados.
    Por el premio de ensayo de tema histórico-social podrán concursar también autores de cualquier otra procedencia, con un libro sobre la América Latina o el Caribe, escrito en español. Igualmente por el Premio de estudios sobre latinos en los Estados Unidos podrán concursar autores de cualquier nacionalidad siempre que el libro se ajuste al tema convocado.
    Los autores deberán enviar dos (2) ejemplares impresos en Times New Roman 12, a espacio y medio y foliados. Las obras no excederán en ningún caso de las quinientas (500) páginas.
    Ningún autor podrá enviar más de un libro por género, ni participar con una obra en proceso de impresión, aunque esté inédita, o que haya obtenido algún premio nacional o internacional u opte por él mientras no se haya dado el fallo del Premio Casa de las Américas. Tampoco podrá participar en un género en el que hubiera obtenido ya este Premio, en alguno de los cuatro años anteriores.
    Se otorgará un premio único e indivisible por cada género o categoría, que consistirá en 3000 dólares o su equivalente en la moneda nacional que corresponda, y la publicación de la obra por la Casa de las Américas. Se otorgarán menciones si el jurado las estima necesarias, sin que ello implique retribución ni compromiso editorial por parte de la Casa de las Américas.
    Las obras serán firmadas por sus autores, quienes especificarán en qué género o categoría desean participar. Es admisible el seudónimo literario, pero en este caso será indispensable que lo acompañe de su identificación. Los autores enviarán sus respectivas fichas biobibliográficas.
    La Casa de las Américas se reserva el derecho de publicación de la que será considerada primera edición de las obras premiadas, hasta un máximo de 10 000 ejemplares, aunque se trate de una coedición o de reimpresiones coeditadas. Tal derecho incluye no sólo evidentes aspectos económicos sino todas las características gráficas y otras de la mencionada primera edición.
    Las obras deberán ser remitidas a la Casa de las Américas (3ra y G, El Vedado, La Habana 10400, Cuba), o a cualquiera de las embajadas de Cuba, antes del 31 de octubre del año 2018.
Los jurados se reunirán en La Habana en enero del año 2019.

La Casa de las Américas no devolverá los originales concursantes.

El incumplimiento de alguna de estas bases conduciría a la invalidación del Premio otorgado.

 Aporte de: Clara Lecuona Varela, La Habana, Cuba
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA





domingo, 8 de julio de 2018

EL CHURRERO, Rodolfo V. Leiro, Buenos Aires, Argentina

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EL CHURRERO

Era un “gaita” jovial y bigotudo,
el pregón insistente de ¡churrero!
Un saquito tirando a gris overo
y una mancha de grasa como escudo,

la canasta, de mimbre galanudo
tapada con un trapo mosquetero
que guardaba el aroma churretero
y atada, a su manera, con un nudo.

¡Diez guitas por tres churros! Deleitoso,
que colmaba mi fiesta de mocoso
en Saenz Peña topando Emilio Mitre;

hoy te evocan mis canas, mi cansancio
y este espacio final de donde escancio
la nostalgia que enluna mi pupitre.

del libro "En Lunfa", Buenos Aires 2008, Argentina. Ed. Dunken

©RODOLFO V. LEIRO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO FUNDADOR DE ASOLAPO ARGENTINA


EL PASADO, Yolanda Elsa Solis Molina (Naló), Barcelona, España




























Imagen: Pintura de la autora (Naló)

EL PASADO

Me encanta divagar desde el desván al que solo yo tengo acceso, recrear esos episodios únicos y de vez en cuando, borronear los recuerdos...Es positivo ir sacando
Conclusiones aún de los ingratos y evaluarlos con sinceridad y madurez. Supongo que esa será la misión de los años vividos...¡Y son tantas las ilusiones descartadas que allí se encuentran, que se hace necesario, al menos, rescatar  las reciclables....Así encuentro nuevas ideas, propósitos que irán madurando, que como el  reflejo maravilloso del  mar, espuma y movimiento, tiene el poder de estimular a nuestra  imaginación a ese paseo por el desván de los recuerdos....¡Y me ilusiona , vivir un nuevo día...!La vida, así, no tendrá fin, aunque se acabe!!!

©YOLANDA ELSA SOLÍS MOLINA, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA   


TÚNICA NEGRA…, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina





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Imagen de:  Pngtree 



TÚNICA NEGRA…

Sombras, bastón con estoque y pipa encendida
sostenida con la mano rigurosa, imperturbable,
esperando como corresponde a correcto caballero
que encuentra conveniente elegir el buen momento.

Whisky escocés en aquel vaso tallado, legado
por la familia que tuvo a ese padre, atrevido, capaz
de surcar el Atlántico en busca de horizontes nuevos
llevando, apenas, lo que en un liviano morral cabe.

Allí está él enfrentando con la vista elevada
a la figura desafiante de cierta túnica negra,
rostro esquelético y guadaña escondida
engañando incautos que no han de esperarla.

Se trata de un caballero, lo hemos dicho y reiteramos,
no teme lo que, por usual, asusta a los mortales
puesto que ha conocido el verdadero Amor
arma con la que atraviesa horizontes y eternidades…

Frente a la tenebrosa opaca figura de la guadaña
ni se conmueve, ni se molesta, ni se extraña…
Es un hombre convencido de la Eternidad del Alma.
Por eso enfrenta, mira atento y emprende la batalla
aunque, claro está, como es una persona inteligente
tiene plena consciencia que toda lucha con la Muerte
antes de emprenderla, siempre, está ya determinada.


El Castillo, medianoche del sábado al domingo 24 de junio de 2018

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


LA PREGUNTA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

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La pregunta

¿Tú sabes de qué va la vida? me preguntó mi padre

cuando aún soñaba en el jardín de la infancia.

Ya no recuerdo su voz ni su mirada.

No recuerdo mi aliento, mi mano tomada de la suya.

Sé que más tarde me habló de su aldea,

del sur, de una beatitud atea, de mi madre.

(Un día me reveló las nubes y un reloj de sol.

Lo recuerdo, por lo visto todavía es posible).

También en mi juventud me supo hablar

de abominaciones, de campanas, de codicias.

Luego descubrí vestigios, arenas, el fulgor

en la confusa pena del mar y de la muerte.

Y el silencio, el amor, el aire libre.

¿Cómo contestar esa pregunta ahora

que tengo casi su edad y su sonrisa

cuando partió en ese batir de alas, en sombras?

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino
 
Buenos Aires, mayo 27 de 2018




Ernesto Sabato, un escritor entre fantasmas, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina


TRIBUNA
Ernesto Sabato, un escritor entre fantasmas
Sábado 28 de abril de 2018, 19:39h
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Roberto Alifano
Escritor y periodista
Mi amistad con Ernesto Sabato, que fue hombre de difícil trato, atravesó diversas etapas. Fui primero su deslumbrado discípulo y lo visitaba con reverencia acompañando algunas veces a Miguel Briante, Abelardo Castillo y Vicente Batista; fui luego su crítico inflexible y, finalmente, su amigo. Durante una época, que se midió por años, conversábamos casi cotidianamente; discutíamos también y nos peleábamos (¿por qué no?) como infantiles cómplices en nuestras conversaciones telefónicas que se daban entre dos empecinados madrugadores.
Habiéndoselo propuesto empecinadamente, don Ernesto fue una parte necesaria y preciosa de nuestra literatura argentina. Sin supersticiones, de manera clara y valiente, acometió en sus escritos la historia argentina. Sobre héroes y tumbas, su libro emblemático, es espejo de una época sustancial. La novela comienza con una breve reseña preliminar, la que introduce inmediatamente al último episodio del drama familiar de los Vidal Olmos, esa familia argentina emparentada con la rancia aristocracia criolla. Alejandra, la muchacha melancólica y abúlica, hija de un pintor fracasado y de una mujer de la calle, sentada en un banco del Parque Lezama, al lado de la estatua de Ceres, cuenta la historia de la tortuosa relación de amor-odio con Fernando; también revela el desprecio por ese padre que la violaba desde niña, y además por su madre, que lo permitió.
“¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato?”, es la inquietante pregunta con el que comienza uno de los capítulos de Sobre héroes y tumbas; precisamente el Informe sobre ciegos, que dada su particular escritura puede leerse por separado, sin detrimento del sentido general de la novela. Este texto es, sin duda, el más estremecedor, oscuro y significativo; quien nos narra es Fernando Vidal Olmos, uno de los personajes centrales, remplazándose la tercera persona que Sabato utilizaba hasta el momento por la potencia íntima de la primera, cedida nada menos que a este ser extraño, paranoico y sorpresivo que, hasta el momento, venía sobrevolando el argumento como una alimaña que espera la muerte de su víctima.
Fernando, que participa de otros vínculos familiares con ciertos personajes fundamentales de la historia, se sitúa fuera de toda relación afectiva hacia éstos, omitiendo cualquier vínculo o actitud que no se relacione con la particular obsesión que lo desvela: relatar el informe sobre un extraño complot demoníaco y milenario, regido desde la Secta Sagrada de los Ciegos, desde la cual, según él, se tejen los hilos que gobiernan el sentido del mundo y de los hombres.
Quizá fue exagerada la interpretación que se le ha querido dar al Informe sobre ciegos, en virtud del carácter esencialmente onírico y alucinante que encierra. Es, sin embargo, una secreta metáfora de algo más recóndito, acaso más profundo y misterioso. Allí están el subterráneo de Buenos Aires y los túneles secretos que, en teoría, unen el Colegio Nacional Buenos Aires con la antigua Aduana de la ciudad; también otros pasadizos nacen en los flancos de la Iglesia de la Sagrada Concepción del barrio de Belgrano, ensanchándose luego hasta conformar inconmensurables cavernas que conducen al protagonista hasta el centro mismo de su propia perdición. Todos esos elementos son íconos subjetivos, pero persistentes de esta metáfora ontológica del hombre y su soledad ante la muerte, del misterio de la existencia y el antiguo conflicto entre el bien y el mal.
En 1961, al momento de publicar Sobre héroes y tumbas (pero en especial lo referido al Informe sobre ciegos), tampoco ralearon las críticas y objeciones que recibió su autor por parte de ciertos organismos e instituciones sociales. Hasta se lo llegó a tildar de racista. Sin embargo, una profunda relectura de esta obra nos revela un universo vasto y extraordinario en donde las dimensiones históricas, metafísicas y existenciales del hombre se apoderan de nuestra reflexión. A pesar del criterio de ciertos puristas del idioma, creo que no es exagerado considerarla una de las mejores novelas argentinas publicadas en el siglo XX y una de las obras cumbres de nuestra literatura hispana.
Defendiendo su novela, recuerdo que Ernesto Sábato enfatizaba en una entrevista que le hicieron por aquellos días: “También puede haber belleza en el horror…”. Quizá porque del horror se aprende y acaso porque desde las tragedias ajenas podemos extraer esa estética que nos ayuda a vernos y comprendernos como personas humanas y condenadas, tarde o temprano, a la catástrofe insuperable de nuestra propia muerte.
De esta manera, desde un aparente desinterés por lo mundano, orillando el nihilismo, empiezan a manifestarse los actos de nuestro escritor, que no obstante su reserva, salpicada de inteligente aspereza, nos permitieron descubrir al artista que había en él con rasgos profundos, quizá menos científicos que literarios. Con todo ese bagaje, los frutos de su imaginación no dejan de ser admirables y la creación literaria se alza triunfante en las páginas de sus libros. Sabato fue a todas las luces un pensador y su humanismo proviene del íntimamente dolorido Dostoyevski, quizá su principal modelo, que procuraba ver a la sociedad como un recóndito llamado a la redención por parte de réprobos, místicos y asesinos.
Todos esos elementos, entremezclados con un saber alquímico y fantasmal, propio de quien ha renunciado a las ciencias físico-matemáticas para predicar la ficción, no dio resultado en su novela Abaddón el exterminador, medio por el que también pretendió intervenir en las opciones militantes de los jóvenes. Es probable que esa densa novela, pueda ser calificada con las palabras usadas por Virginia Woolf al referirse al Ulyses de Joyce: “Un espléndido fracaso”. Controvertido y polémico, casi un profesional de la melancolía, durante los últimos años de su vidas, don Ernesto vivió enojado con quienes no creían en su soledad de monje refugiado en la cartuja de los Santos Lugares, donde decía estar retirado del mundanal ruido, sufriendo por el género humano. Una forma más de patetizar su genuino desencanto, que se le escapó de las manos para transformarlo en literatura. No dudo, que de habérselo propuesto con otra distopía hubiera quedado como nuestro gran escritor maldito.
Como señalé al comienzo, tuve una intermitente amistad con Ernesto Sabato, apoyada esencialmente en el afecto, que me llevó a acompañarlo en fechas fundamentales de su vida, como lo eran sus cumpleaños, que festejaba a la mejor usanza renacentista con familiares e íntimos. Cuando cumplió los noventa, con la ayuda invalorable de la entrañable periodista Julia “Chichita” Constenla, le dedicamos un número completo de la revista Proa (también con nuestra común amiga, fuimos los encargados de llevar la torta con las correspondientes velitas). Ya había muerto Matilde, su mujer y compañera de vida y además su hijo Jorge, en un horrible accidente; pero la fiesta fue alegre y familiar.
Tengo muchísimas anécdotas de este maestro de la literatura argentina que no agotaré en esta breve reseña. Conservaba unas cartas de don Ernesto, enviadas a mí, que perdí en una mudanza, donde siempre se pierde algo y se dejan jirones de vida; quizá fue para ventaja de él, pues a veces su vanidad lo excedía y lo dejaba mal parado. Como me sucedió con Borges, nunca nos tuteamos; no obstante que, en común acuerdo, convinimos varias veces en practicarlo. Nunca funcionó. Lo evoco a don Ernesto con su sonrisa contenida, nervioso, vital, en algún momento hosco, a la vez que afable y tierno. Conservo sus libros con cariñosas dedicatorias, pruebas invariables del afecto que me entregó.

© ROBERTO ALIFANO, Buenos Aires, Argentina