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sábado, 7 de octubre de 2017

LA MADRE DIJO QUE IBA A MORIR, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina


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LA MADRE DIJO QUE IBA A MORIR

Dijo que iba a morir
cuando el sol de un domingo
se abatiera en la sombras
y arreboles de luces
fenecieran en nubes
de una tarde de abril;
cuando el canto del grillo,
en estéril congoja,
regañara al rocío del frescor otoñal;
mientras que las ristras de las uvas tardías,
devenidas en pasas,
cayeran sin culpa de las secas ramas.
Dijo que se iría, sola con su alma,
por acequias sin agua y senderos de parra
vagando en cogollos de remotas nostalgias.

Dijo que iba a morir
cuando las semillas dejaron la casa;
cuando nadie viniera;
cuando la olvidaran.
Y ella quiso morirse,
porque estaba segura
que el abril y el otoño
merodeaban la farsa.

Cuando todos huyeron del forzado alarde
y el silencio apostaba con los pobres viejos;
ella aún observaba la ventana vacía
con la larga porfía de sus ojos yertos!

La luz de la tarde feneció de arreboles.
Ella estaba quieta sin su pantomima,
obcecada pose que adoptan los muertos.

Tercer domingo de octubre. el Día de la Madre en argentina. 

©NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino
PRESIDENTE DE ASOLAPO ARGENTINA


MUERTE, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

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MUERTE

            Había sido un hermoso día de primavera. Pero todavía no era primavera; apenas agosto, y apenas un día hermoso transcurrido, acabado ya, gozado hasta el último rayo solar, hasta el último movimiento de las hojas en los árboles iluminados con sus brotes nacientes, hasta el transmutar del cielo azul celeste en enigmática masa oscura de puntos luminosos.
            A esa hora, justo a esa hora… cuando Martín habría perdido la esperanza de hallar a Alejandra en aquella jornada, cuando se habría dispuesto a partir, durmiendo otra noche con el pensamiento puesto en ella, en Alejandra, claro; en ese momento preciso, era yo quien llegaba a Parque Lezama a intentar el encuentro, no con Alejandra; aunque no niego que me hubiera gustado, sino con mi fantasmal Elsa, nacida – aquí, creo, de esto no estoy para nada seguro – de algún extraño sueño, de esos que suelen tenerse tras una prolongada comida o después de haber bebido alcohol en exceso. Debe haberse tratado de algo de esta última índole. Probablemente en una agobiante noche de verano, buscando conciliar el sueño, tirado sobre la cama sin abrir, con los párpados bajos en vano y esos mosquitos zumbando a mis lados como únicos, molestos pequeños y grandes compañeros. Sí, debió ser entonces que concebí el sueño de Elsa.
Sonó un cubito de hielo al tocarse con otro ya algo derretido en el whisky. Yo debí haberme dormido y, entonces, construí mi sueño de Elsa y de Elsa hice una realidad. Y aquí estoy, caminando en los senderos del Parque Lezama, mirando hacia los lados por si la viera aparecer, esperando ese encuentro que, en verdad, dudo vaya a ocurrir. Un encuentro entre un ser de este mundo y cierta entidad, también de éste mundo, pero tan inmaterial como mis sueños.
¿O es que tengo sueños materiales?
            Debo haberlos tenido, me parece…, digo yo…, aunque, insisto, ¡no estoy seguro! Y digo esto porque en la mañana, cuando desperté, tuve la sensación cierta de haberla encontrado durante mi caminata por el parque, frente a la misma escultura que ocupara a Sábato; digo a Martín, ¿o dije bien a Sábato? Y – entre los recuerdos difusos – sé que hube de besarla y me dijo que estaba esperando desde hacía pocos minutos por que las noches eran de ella y podía construirlas a su manera y adaptarlas y cambiarlas como quisiera o fuera su gusto. Y no fue al café conmigo – y por eso no fui yo solo tampoco – porque la luz la asustaba, le hacía mal, o no recuerdo qué problema fue el que usó como argumento para no hacerlo. Caminamos, eso sí… Caminamos… Por el borde del Riachuelo. Y debe haber sido cierto… pues tengo los zapatos embarrados y una manga de la camisa manchada con petróleo, o algo así. Y cuando se despidió – interrumpió el beso – diciendo que pronto estaría a su lado, en su mundo. Esto último me dejó pensando…
            Ahora tengo mis dudas. ¿Habrá sido un sueño… o es que ya he muerto?

Barrio de Villa Devoto, Ciudad de Buenos Aires, 29 de agosto de 1976

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

PLEGARIA, Ady Yagur, Israel

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Imagen de: iesusnazarenusrexiudaeorum.org

PLEGARIA 

Elevo mis ojos al cielo infinito
nidos de estrellas nos miran,
el viento ignora mis secretos
que anhelan paz sin olvidos.

Colores de blanco manto
visten los días sin guerras,
pueblos reviven sus himnos
junto a coros con sus ecos.

Anhelo  que sacude almas
sin idilios que desgastan, 
talvez pueblos entiendan
que la paz surge del alma.

Como duelen  las heridas
de seres siempre sufridos, 
por eso le canto a la vida
llamando con estos versos.

Plegaria de verde esperanza
pájaros vuelan  libremente,
bardos acarician las palabras
dicen que la paz ha llegado..

©ADY YAGUR, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



A TE, LE CUI TENERE PAROLE LE DISPERSE IL VENTO..., Gabriella Bianco, Venecia, Italia

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Imagen de: Diario Pro & Contra

A TE, LE CUI TENERE PAROLE LE DISPERSE IL VENTO...

Quando il coltello penetra nella carne, in una folle e assurda furia omicida, le antiche tenere parole si disperdono nel vento. Spenta la tenerezza, i baci e le carezze son creature di un tempo diverso, spenti la grazia e i sogni un tempo condivisi, soccombe la speranza, travolta dall’orrore. L’uomo che piu’ amavi, ora affonda la lama nel tuo collo e l’urlo soffocato si ferma nella gola.

Amore, quale amore? Si alza il coltello e affonda nella debole carne, lo vedi luccicare, mentre si annebbia la vista e non puoi piu’ urlare. Fatica del vivere, la follia quotidiana avvelena l’oggi e il domani.

E mentre l’oggi solo parla di violenza, scompare il domani, la paura si trasforma in panico, eppur non basta per salvarti dall’ira e dall’odio di chi un giorno, diceva d’amarti. Amore, quale amore? Parole d’amore che questo gesto annulla, lo sguardo disperato non lo ferma, il braccio si alza, in una inutile, patetica difesa.

Amore, quale amore? Non abbiamo imparato a vivere l’amore, non abbiamo imparato a vivere la cura, l’armonia, non abbiamo imparato che la coppia vive di figli, di solidarieta’, di complicita’. di rispetto.

E mentre ti arrendi alla lama che penetra ed affonda, la luce gia’ si spegne. E mentre sprofondi lentamente, il silenzio ti coglie finalmente e la morte assomiglia alla pace.

©GABRIELLA BIANCO, poeta y escritora italiana
PRESIDENTE DE ASOLAPO ITALIA
EMBAJADORA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA




ÁRBOL, Teresinka Pereira, Ottawa, USA
















Imagen provista por el autor


ÁRBOL

El árbol es libre
sin mirar el mundo.
El cielo lo ve
en la tormenta
y el viento
lo mortifica...
Yo miro la sombra, 
el verdor de sus hojas,
la escultura
de sus ramas
y pienso:
¡ahí está la perfección
en existencia!

 ............

--TREE

The tree has freedom
without looking
at the world.
But the sky can see it
in the storm,
and the wind
may disturb its peace.
I look at its shade,
at the green leaf,
at the sculpture
of its branches,
and I think,
there is the perfection
in existence!

 ...........

ÁRVORE*

A árvore é livre
sem olhar o mundo,
mas o céu a vê
na tempestade,
e o vento que a mortifica.
Eu olho a sombra,
o verdor de suas folhas,
a escultura
de seus galhos,
e penso: aí está
a perfeição
em existência!

*Ficou estabelecido que
o 21 de setembro seja
"O dia da árvore".

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA






CHARLEMOS DE TANGO, César Tamborini Duca, León, España













lunfardiando en León

CHARLEMOS DE TANGO
(El tango es un reptil de lupanar)

 Me atrevo a decir sin temor a equivocarme, que la famosa frase referida a nuestra música de Leopoldo Lugones “El tango es un reptil de lupanar” fue fruto de su conocimiento de los inicios, cuando el tango era procaz en su vocabulario (la palabra “coger” no se empleaba con el castizo significado de “agarrar” algo) y el baile con su abrazo sensual y canyengue era protagonista en peringundines y cabaret’s que al mismo tiempo eran prostíbulos (lupanares).
Pero el tango evolucionó ¡vaya si evolucionó! y entonces la niña de buena familia tenía su profesor de piano de origen africano que le enseñaba a tocar hermosos tangos instrumentales. ¡Qué hermanamiento entre Jazz, habanera y tango! Los negros en Nueva Orléans, el Caribe, y en Buenos Aires y Montevideo dieron origen respectivamente con su espíritu musical a estos nuevos ritmos. Evolucionando cada uno, entremezclándose si fuera necesario con música de otros orígenes para triunfar cada uno en su tierra y con estilo propio.
La lascivia original del tango que ponen de manifiesto una larga lista de títulos procaces cuyos ejemplos podemos resumir en “Soy tremendo”, “El fierrazo”, “La clavada”, “Tres sin sacarla”, “Dejála morir adentro”, “Metéle bomba al Primus”, “Golpiá que te van a abrir”, tuvo su evolución al trasponer los límites del arrabal y escapar de esas letras insidiosas, y al llegar al “centro” incorporó versos de ilustres poetas populares que eran un reflejo de la vida cotidiana. Se suceden entonces títulos para evocar a “la vieja”, el alcohol como refugio de los avatares de la vida, las carreras de “yobacas”, el “escolazo”, calles y barrios de la ciudad.


















“Metele bomba al “Primus”

Tangos camperos como “El aguacero” de José González Castillo con música de Cátulo Castillo y las vívidas imágenes que nos transmite “…Cuando chilla la osamenta / señal que viene tormenta / Un soplo fresco va rizando los potreros / y hacen bulla los horneros, / anunciando el chaparrón…”; o “La carreta” (1924) de García Jiménez y Servidio. La amistad, el cafetín, el “fóbal”, la “gayola”, la bohemia, la historia. El amor y el desamor cuyo más lúcido exponente fue José María Contursi (Catunga) con su emblemático “Gricel”, y sus otros tangos que hablan recurrentemente de su gran amor frustrado, de distancia, de desencuentro, del dolor de no olvidar, de la muerte próxima.
También puede ser eco y pregón de obras inmortales de la literatura: ‘Margarita Gauthier’ describiendo en breves y románticas líneas “La Dama de las Camelias” de Alejandro Dumas (h.); y ‘Griseta’ donde se menciona al caballero Des Grieux y a Manón, protagonistas de la novela “Manón Lescaut” del Abate Antoine Prèvost en la que se describe el poblamiento de Nueva Orleans con las prostitutas (grisette) parisinas; este tango menciona también otros personajes de la literatura francesa. Así, Museta y Mimí son las dos ‘grisettes’ de “Escenas de la vida bohemia” (Enrique Murger, 1848), mientras que Schaunard es un filósofo y Rodolfo un poeta, apareciendo una vez más los protagonistas de “La Dama de las Camelias”: Margarita Gauthier, y Duval (Armando). El tango “Así es Ninón” habla probablemente de la protagonista de la novela romántica “La verdadera historia de Ninón de Lenclos” (basada en la vida de la escritora Ana Lenclos). El poeta francés Alfred de Musset escribió la novela romántica “Mimí Pinson”, otra ‘grisette’ en cuyo espejo se recrea el tango homónimo.

                             












Mimí Pinsón

Lamentablemente la inesperada muerte de Lugones (se suicidó el 18 de febrero de 1938 en un hotel de El Tigre a sus 64 años) le impidió dejar para la posteridad una frase brillante de su fértil inteligencia que evocara los nuevos tiempos tangueros, que ya eran brillantes y se percibían extraordinarios para la gloriosa década de 1940.
El mencionar tangos camperos como “El Aguacero” revivió en mi memoria imágenes de la infancia pampeana que trataré de describir en prosa para que posteriormente escuchen ese tema musical interpretado por la guitarra de Adolfo Berón y las voces en dueto de Alberto Gómez y Tito Vila.
 “Y la pampa es un verde pañuelo”… presagiando la llegada del “Pampero” rugiendo con su indomable energía, haciendo hincar de rodillas el pastizal, levantando polvaredas a su paso y arrastrando plumas, paja del rastrojo, insectos y hasta algún pollo elevándolos a varios metros en el aire al formarse remolinos que se desplazaban en la llanura; hacia un lado y otro pasaban los cardos rusos (cardos-corredores) correteando en círculos sobre su eje. La tía Pocha apoyando su menudo cuerpo hacía de “tranca”, no fuera abrirse la tioca puerta de madera –hoja doble, superior e inferior- bajo el tempestuoso embate del ventarrón. El abuelo rezongaba, receloso de las pérdidas no ganadas, por el temporal que embrutece las espigas de las mieses. Mis infantiles ojos miraban con asombro esos temores capaces de infamar a la tenaz natura.
Se percibía el olor a lluvia y a tierra mojada. Aparecieron los relámpagos, retumbó el trueno y se desató el aguacero. Luego la calma interrumpida por el ladrido de algún perro, el mugido de las vacas y el cacareo de las gallinas. Más tarde el silencio era total e invitaba a la contemplación de un plácido y luminoso cielo, tachonado de estrellas titilantes la mayor parte, sin parpadear unas pocas, que nos observan desde millones de años.

©CÉSAR TAMBORINI DUCA, peta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 30 de septiembre de 2017

BASES PARA PREMIO LITERARIO 2017 - S A D E - Tres de Febrero

INVITACIÓN A PARTICIPAR EN EL CERTAMEN
TRES de FEBRERO - 2017



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ASOLAPO ARGENTINA LES DESEA EL MEJOR DE LOS ÉXITOS!
FELICITACIONES!