HOMENAJE
ESPECIAL DE ASOLAPO INTERNACIONAL EN EL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL INMORTAL
CÉSAR VALLEJO - POR LUZ SAMANEZ PAZ
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HOMENAJE ESPECIAL DE ASOLAPO INTERNACIONAL
EN EL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL INMORTAL CÉSAR VALLEJO
LUZ SAMANEZ PAZ, Presidenta de ASOLAPO
Internacional
CÉSAR VALLEJO, EL
POETA DE LA ANGUSTIA.- El 16 de marzo, con gran emoción i algarabía evocamos el
natalicio de nuestro vate universal i lo recordamos a él, con esa su poesía
esencialmente humanista i metafísica, quien con su alma dolorida, desgarra la
conciencia de los hombres, para ponerse de pie en un grito altivo de lucha i
reto, volviendo los ojos al drama del hombre mismo.
CÉSAR VALLEJO, es el artista por excelencia que remeció las conciencias del
pensamiento Continental i Mundial. Sentimos orgullo por su alta calidad
estética, la espontaneidad i la hondura con que buscó solucionar los problemas
sociopolíticos, en pos de un mundo mejor, de un hombre nuevo.
La fecundidad de su espíritu libre, no sujeto a normas, ni ortodoxias, ya sea
religión o política. La profundidad con que abordó las cuestiones metafísicas i
éticas: Dios, la muerte, el más allá, el mal, el dolor, etc. La intensidad i la
desnudez, con que expresó la experiencia común i cotidiana i la capacidad que
tuvo para asumir los embates de la vida, cuya queja se convirtió en mensaje
universal, que resume el sufrimiento de toda la humanidad.
"Dios mío, ¡si tú hubieras sido hombre!
hoy supieras ser Dios,
pero tú, que estuviste siempre bien
no sientes nada de tu creación,
i el hombre sí, te sufre,
el Dios, es él..."
En esa forma
VALLEJO, se volcaba hacia la subjetividad de un alma dolorida i rebelde. Como
Presidenta de la Asociación Latinoamericana de Poetas, Escritores i Artistas
(ASOLAPO Internacional), quiero decirles que fue justamente por mi gestión que
el Congreso de la República, aprobó un Proyecto de Ley del entonces Presidente
de la Cámara de Diputados, Dr. Luis Alvarado Contreras, para crear nuestro Día,
el Día Nacional del Poeta, en Homenaje al Inmortal CÉSAR VALLEJO, el 15 de
abril. Quiero ser portadora del mensaje de integración entre los vates, ya que
ellos son necesarios, son la inteligencia i la unión.
Festejamos la Memoria, de este insigne poeta, cuya voz de roca, cortada a
trazos por el grave perfil del pensamiento, es la voz rítmica más profunda, más
plena de la emoción, más henchida de protestas i más grávida de universo.
CÉSAR VALLEJO, salió de las hondas quebradas peruanas, hacia los valles del
mundo, cruzando nuestros ríos caudalosos, hundiendo sus plantas en la
pachamama, alucinándose en la luz sideral de nuestras cumbres nevadas, como un
peregrino de siglos, para otorgar a los hombres con acento de Biblia, el
dictado de nuestro pueblo.
El aire caliente de su poesía, teñida a veces de sangre, balbuceando otras por
quemarle los labios, fue dejándonos su mensaje, entre afirmaciones i
negaciones, entre luces i sombras. Tenía ese hombre prodigioso la piel de sepia
i la mirada arriba, tan negra i cruzada de brillos que siempre, donde quiera
estuviese, ponía en las verticales del espacio, los pavorosos traslúcidos de
nuestras cordilleras andinas.
Era un ser arrancado del ande, de la piedra, endurecido en la carne i en el
hueso, macerado a golpes de infortunio, dentro de cuyo cráneo las ideas se
precipitaban llenas de furia i con frecuencia lanzábance en una vorágine de
relámpagos. Era un cuerpo transido por el dolor i las hambres, al que la
tragedia esencial de nuestra estirpe le había saturado las entrañas,
abrazándole, ardiéndole en la sangre, le envolvía en un hálito de luces, que
fungían vuelos azules, mientras le corroía los tuétanos.
Era el hombre que este pueblo nuestro escogió, para decir su pesadumbre i su
esperanza, para cantar su tristeza i sonreírse con la muerte. Solo él, supo dar
entre nosotros esos gritos llenos de dignidad, superstición i metafísica, que
promueve el dolor impaciente de las diversas multitudes que hablan espacios.
Era tan nuestro, que tan apretada congruencia con nuestro ser se identifica,
porque su voz nos bastará todavía en todo el tiempo que avance, para que el
mundo sepa ¿quiénes somos?, ¿qué dolor nos hiere? i ¿qué ideal sostiene
nuestras ansias?
Era nuestro i no podía ser de nadie más. ¿Qué otro pueblo sino el nuestro,
podía haber creado una mente tan llena de pavores, de anticipaciones, de iras i
de gracias? Todo él, la sustancia de su genio, los grandes vuelos de su
espíritu, cuando perfila su magnífica figura intelectual, proviene i solo debe
provenir de una raza como la nuestra, forjada por los rayos, bañada por las
lluvias, amasada por la pachamama, que eslabona una sucesión de vértebras
nacionales sobre la curva dorsal del planeta.
Somos una raza geológica, de agro i tierra, templada en los fuegos del Ande i
ese amor a nuestro suelo, a sus montañas, a sus nevados, a sus árboles, a su
pasado, tan persistente, tan ardoroso, que no se mitiga sino cuando nos
sentimos por fin abrazados en el corazón profundo de la pachamama, porque
estamos formados de nuestra madre universal, de nuestra madre tierra, por lo
tanto somos tan eternos como ella. No tenemos otra noción de eternidad. Pero
nos basta para resistir como VALLEJO, todos los embates de la vida.

A CÉSAR VALLEJO
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LUZ SAMANEZ PAZ
CÉSAR VALLEJO, hermano,
noble Inca de piedra tallado
con cincel de cobre nativo,
alma gris de huesos, de quenas
a los cuales hiciste vibrar,
hermosas i sublimes notas...
nacidas del fondo de tu corazón.
VALLEJO, poeta peruano,
de los altos Andes nevados,
del ichu tenaz i aislado...
Mándame esa tu lira
encendida de oro i plata,
para cantar a tu alma
con los Kipus Universales,
que tu genio pudo crear.
Fue poeta, narrador, ensayista, dramaturgo. CÉSAR VALLEJO, nació en 1892,
en Santiago de Chuco, Departamento de La Libertad-Perú i muere en París, un 15
de abril de 1938, como lo dice en sus versos:
"Moriré en París con aguacero
un día del cual tengo ya un recuerdo..."
Sus restos reposan
en el Cementerio de Montparnase en París-Francia. Realizó sus primeros estudios
en su pueblo natal i los secundarios en Huamachuco. Ingresa a la Universidad de
Trujillo, donde se gradúa en Letras en 1915. Perteneció al "Grupo
Colónida", encabezado por Antenor Orrego i conformado por Alcides
Spelucín, Víctor Haya de la Torre, Abraham Valdelomar, José María Eguren,
Eulogio Garrido, entre otros. En ésa época hace conocer sus primeros versos.
En 1918 viaja a Lima, para estudiar en la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos. El mismo año publica su primer libro "Los Heraldos Negros".
En 1920, volvió a su tierra natal, donde se ve envuelto en unos
incidentes lugareños que determinaron su injusta prisión en una cárcel de Trujillo,
durante más de 3 meses. Luego regresó a Lima, con el propósito de marcharse a
Europa, pero antes de hacerlo publicó su revolucionario libro de poemas
"Trilce", en 1922 i dos obras en prosa: "Escalas
Melografiadas" i "Fabla Salvaje", en 1923.
A fines de ese año viaja a París, donde lleva una vida difícil i azarosa. Para
sobrevivir escribe sus artículos periodísticos, ensayos, cuentos, novelas.
Viajó a la Unión Soviética i escribió en Rusia en 1931, su libro que tuvo mucha
acogida en España.
Se adhiere al Movimiento Comunista i escribe una novela de tendencia social
"Tungsteno". Por sus actividades políticas fue expulsado de Francia a
fines de 1930. Vallejo i Georgette, con quien se casó, viajan a España i
posteriormente vuelven a Francia, en 1932. Aunque sus dificultades económicas
se acrecientan i su salud se halla quebrantada. VALLEJO, escribía obras de
teatro i ensayos importantes.
En 1936, estalla la Guerra Civil Española, la cual lo conmovió profundamente i
escribe su obra "España aparta de mí este Cáliz". Empleó sus últimas
energías en la defensa de la República Española, escribió un gran número de
poemas que constituirían el volumen póstumo.

PRINCIPALES ANÉCDOTAS DE LA VIDA DE VALLEJO
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Ernesto More, gran
amigo i compañero de Vallejo, ha puesto especial énfasis en contar su
personalidad íntima i humana. Recurre al recuerdo de los amigos del poeta,
aquellos que compartieron su gloriosa pobreza en los bulevares de
París:
1) SU LLEGADA A PARÍS.- En sus primeros meses en París, VALLEJO, no tenía dónde
dormir i solía instalarse en el Metro a la una de la madrugada, hora en que
cesa la circulación de la gente i él, contaba que podía dormir
confortablemente, todo el tiempo que quisiera, i cuando el Sereno lo votaba,
subía a la superficie del Metro i buscaba asilo en la banca de los parques,
donde también los Guardias, le exigían que continuara su camino. Esa fue una
época muy dura para el "cholo" en París, todavía no conocía a nadie i
apenas sabía un poco de francés.
2) EL PROVINCIANO.- El cholo colaboraba en la Revista "Mundial" de
Lima, donde le pagaban 20 soles por artículo, un día recibió un giro por 100
soles o sea 1000 francos i en señal de agradecimiento a sus amigos, que le
permitieron compartir esos meses en su mesa, les invitó a pasar la noche fuera
del hostal, comieron en un Restaurant de Lujo i el cholo pagó, luego los llevó
a una boîte en un barrio latino, el cholo se portó como
un gran señor, bebieron champaña i se divirtieron bastante. Una bailarina, le
sacó a bailar Charlestón al cholo i éste, sorprendió bailando
huayno. Cuando pagó la cuenta le dieron el vuelto en una bolsa, que lo metió en
uno de sus bolsillos de su pantalón. Al salir, como despedida el cholo les
invitó a tomar el último trago en una bodega. Bebieron i comieron i al pedir la
cuenta el cholo, buscó su plata en sus bolsillos i no había nada, la dueña
que no les quitaba los ojos de encima, llamó a la policía i los acusó de haber
comido i bebido sin pagar. La Policía, se los llevó a la Comisaría i los
pusieron tras las rejas. Una vez presos, el cholo les contó, que su bolsillo del
pantalón estaba roto, por viejo.
3) NOCHE BUENA.- VALLEJO, extrañaba mucho su tierra i cuando se juntaba con sus
amigos, entre los que estaban: Carlos i Ernesto More, Macedonio de la Torre
(pintor), Chicata, que era un gran guitarrista. Cantaban waynos, yaravíes,
marineras. Bailaban pañuelo en mano, todos cogidos de las manos i en círculos.
VALLEJO, cantaba, bailaba i zapateaba. Girando sobre sí mismo, mientras las
lágrimas le rodaban por las mejillas, como el aguacero de su tierra.
Pero VALLEJO, no solo ha dejado poesía. Ese hombre extraño que vivió con la
muerte, al morir nos deja vida, nos lega mensaje. Sus versos llevados por su
extraordinaria calidad humana i por humano revolucionario, desprende efluvios
de unidad. Poeta puro, que brota i estalla en cada uno de sus versos i de sus
palabras. Aunque, si se analiza detenidamente su obra, ya desde los
"Heraldos Negros" i más todavía en "Trilce" i "Escalas
Melografiadas", se advierte el inconfundible tono, que más que para ser
empleado en artificiosos pasatiempos, de torre de marfil, había nacido él, para
expresar los grandes cataclismos sociales que se reflejan o se incuban, en el
aislado corazón del hombre. Su verbo está íntimamente unido a su naturaleza
humana. Ambas, son una. En VALLEJO, no cabe esta separación, él mismo lo
sentía, emergiendo de sus entrañas, cuando expresa:
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"¡Oh unidad excelsa!
¡Oh lo que es uno para todos!
Amor contra el espacio
y contra el tiempo..."
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VALLEJO, no solo
perseguía conscientemente o inconscientemente esa unidad, entre el verbo i la
naturaleza, o sea la vida. VALLEJO, aspira a reunir en un solo punto, como con
una lupa todos los rayos que tienden a divergir i a disgregar la personalidad
humana. La fuerza poética de VALLEJO, emerge de su poderosa i tierna condición
humana. Su poesía, es simplemente la voz del hombre. VALLEJO, vive su poesía,
respira su poesía.
He querido dar a conocer estos recuerdos, para hacer honor a quienes saben
comprender, nuestro trajinar espiritual, por este mundo, donde somos usualmente
incomprendidos. Recordemos que el POETA, tiene la fuerza creadora del lenguaje,
testimonia la creación del hombre por el hombre. El POETA, es quien expresa con
palabras, la parte secreta i profunda del hombre.
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