
LA NIÑA Y EL HOMBRE
Viejo mastín,
héroe de pretéritos inicios.
Tu gris pelambre,
opacada por el tiempo, palidece.
Hacedor del frío,
patrón de los silencios.
Mendigo aún,
por lo que falta.
Ansioso por el resto.
Detuviste tu paso
indeclinable, ante lo nuevo.
Dilapidaste estíos
y la fragmenta primavera
en cauteloso añil,
tiñó tu cielo.
No sé si fue mejor…
O infame.
No sé cómo ni dónde.
No importa…
Algo pasó por allí,
efímero y cruel,
despertando tus ansias
en la herida absurda
de tu tiempo.
la certeza de amar…
labró un destierro.
(C) NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino
MIEMBRO FUNDADOR Y PRESIDENTE DE ASOLAPO ARGENTINA
