Bienvenidos

domingo, 20 de marzo de 2022

Silencios y olvidos, Olga Hernández Osorio, Medellín, Colombia

 







Silencios y olvidos

 

Dormidos, silenciosos en peñascos de olvido,

nacidos entre nubes brillantes del alba,

bajo arrullos azules de cielo escondido,

allá en la distancia como erguida palma

 

Suaves nostalgias cubiertas de opacos olvidos,

brumas de silencio allá en la hondonada,

recorren caminos, atajos muy coloridos,

dando sencillo descanso a mi mente cansada

 

largos silencios, palabra ausente, solitaria,

olvidos de caricias, besos, abrazos de amor

de tardes azules, noches de luna plenaria,

instantes vividos de dicha con paz interior

 

Silencio abrumador que va enfriando el alma,

recuerdos amorosos sepultados en olvido,

añoranzas del pasado colmadas de calma

viejos parajes distantes, muy lejos del nido

                            

Gratos silencios de alegrías y dichas olvidadas

 espesa neblina de silencios y olvidos

 que nublan el cielo de añoranzas pasadas

 pensamientos distantes, tristes ateridos.

                                                         

                              Medellín enero 22 de 2022

 

Olga Hernández Osorio

Medellín enero 22de 2022

Derechos reservados de autor


EL VIEJO ACTOR, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

Destino, Héctor Edgardo de León Born, Argentina

 









Destino


vengo con mis ayeres del pasado 

que me fijó en recuerdos el camino

distinto a todos y único genuino

entre tantos caminos descartados.

 

pero el futuro, aún no demarcado,

riéndose de mi intento de adivino

escogerá en sus tiempos sibilinos

cómo serán mis horas, despiadado.

 

nunca sabré cómo serán mis días

ni daré fe a ninguna profecía

porque el miedo al después siempre persiste.

 

seguiré con mi historia de agonías

a través de los años, solo y triste,

tratando de entender por qué te fuiste.

 

 

©Héctor Edgardo de León Born, Argentina 


ESA PARTE OSCURA... , Liana Friedrich, Rafaela, Santa Fe, Argentina

 




ESA PARTE OSCURA...

 

 Los golpes resuenan nítidos. Una, dos, tres veces...Es una  trampa, sin duda. Ya desconecté el teléfono. (La luz estaba cortada, por falta de pago.) Pero eso no es suficiente...La puerta está ahí, separándome de ellos, ¿protegiéndome?...frágil,  débilmente, de ese otro mundo tan temido..., irreal, inconsistente...

  Cuando ellos entraron,  derribando la puerta -después de haber golpeado inútilmente -, el ambiente viciado les sacudió el rostro con una cachetada de aire pesado, pegajoso, casi palpable... Fue necesario encender la linterna para ver mejor. La luz mortecina del atardecer volvía fantasmagóricas las sombras, moviéndose lentas, entrecortadas, como en secuencias arrítmicas...

    -El pececillo de los mares tropicales murió sofocado-observó como al pasar uno.

   -Es que en estos edificios antiguos la circulación de aire es tan escasa...-apuntó otro.

    Un juego de espejos distorsionaba las imágenes sobre la pared...

      -Esa es la máscara ceremonial masái.

      -¿Cuál? ¿Dónde?

      -Allá, junto a la ventana. Dicen que quien la use y atraviese el círculo de fuego, logrará la transposición...

     Releía los apuntes en mi libreta de notas. Me detuve en los síntomas previos a la posesión animal: sudoración, mareos, pupilas dilatadas...Sobre la pérdida posterior de memoria, todavía no había apuntado nada.(.....)Yo soy el testigo perfecto. Pero tengo que ser más cuidadoso y grabar todo, todo, hasta el más mínimo detalle. Es necesario recomponer el rompecabezas, caminar hacia el verdadero ser.(.....)

      Hacía un par de días que no daba señales de vida. Tampoco había concurrido a su trabajo. El teléfono, definitivamente, estaba desconectado. La vecina del "C" no lo saludó en el ascensor, como todas las mañanas...

         Es importante (casi excitante), al menos por un momento, sentirse uno mismo...( Un cosquilleo de placer me perturba, al recordar las etapas del proceso). Después de haber estado en guerra  conmigo mismo todas estas semanas, contra mi propia inautenticidad, al fin he hallado la paz, porque la verdadera imagen se recompone en el espejo... Si planeo mi conducta, si acato meramente las reglas, no respeto lo que soy verdaderamente...

      Ellos ya habían estado allí antes. Lo presionaban a responder preguntas tan ontológicamente trascendentales como :¿Quién es usted? ¿De dónde viene? ¿A dónde va?...

    Qué me importa...Que interpreten mis silencios...Total, eso es problema de ellos...Pero a veces necesitaría poder gritárselo a alguien...Contar cómo se ve el mundo a través de ojos-no-humanos. Pero... mejor, no-reflexiono cauteloso-. La farsa debe continuar. Mejor cuidarme, para que sigan creyendo en esta cáscara seudo-racional, que aparenta afeitarse todas las mañanas, vestirse convencionalmente, sentarse detrás de un escritorio...hablar sólo lo pactado... ¡Ja! A veces me aguijonea la tentación de mostrarles cuál es mi verdadera naturaleza, de compartir con ellos esta excitación metamórfica...Pero no, al final busco pretextos -muy racionales- y me sumerjo de nuevo en la mentira, pasaporte necesario hacia lo humano, que me permita seguir pretendiendo ser ese "algo" tan acartonado, cruel e insensible; tan distinto de mi verdadero "yo"...

  Sobre una mesita circular, casi al ras del suelo, apenas humeaban las velas apagadas, contorneando su borde con un festón ondulante de extraño aroma, casi salvaje como de hojarasca humedecida por la lluvia, fuerte como de resaca en bajamar; penetrante como el de esos hongos que medran en los troncos podridos, desgajados por la centella...

    El dar cuenta de mis emociones aumenta las alternativas de escoger qué quiero ser, y define más mi elección...Sólo de este modo podré incorporar las" partes" de mi zona oscura, que en primera instancia había rechazado, con una sensación irracional,  parecida al horror, y entender  entonces qué hago, qué siento, qué veo, cuando estoy del otro lado del espejo, una vez que atravieso, cada noche, el círculo incandescente...  Ser yo mismo incluye arriesgarlo    todo, intentar otra manera de ser, de aceptar el peligro de lo desconocido, de proseguir esta investigación hasta que se aclare definitivamente qué es lo que quiero, y aceptar mis deseos sin abrir más juicios...

    En el centro de la mesa, se encontraba un anotador, casi despedazado, con el lomo gastado y algunas hojas torpemente arrancadas. Otras aparecían visiblemente deterioradas, como rasgadas con furia...Una última nota, escrita con letra temblorosa y desgarbada, de rasgos casi ilegibles, confesaba: "Los resultados pueden llegar a ser impredecibles. Pero no hago ningún esfuerzo por retrotraerme a mi naturaleza inicial. Esta forma que mi cuerpo va adquiriendo en la transposición podría llegar a ser perpetua. Sin embargo, la recompensa reside en ceder a esa fuerza que me arrastra, irresistiblemente. Primero fue sólo indagar, ver qué ocurría, como rechazo a lo cotidiano, al aburrimiento masivo del simétrico hombre que gasta calles y miradas...Después fue la excitación de lo desconocido-ese estrecho camino de oscuridad, que iba abriéndose en reversa hacia la luz, vertiginosamente  hacia atrás-y por último fue la sorpresa al comprobar que esa parte oscura de mí constituía mi verdadero ser... y que, curiosamente, me sentía orgulloso de serlo. Es que seguir viviendo en perpetua futilidad, de acto en acto condicionado, no servía para nada...Seguiría condenado a una continua frustración medida por horarios, planillas (más gritos del jefe)"...

   Retrocediendo rápidamente las hojas que quedaban, bajo la luz de la linterna, pudieron ver que la primera nota estaba fechada en Nyeri, Kenia, en pleno corazón de la sabana africana.

   De pronto, un ruido tintineante (como a copas volcadas)  provino decididamente de la cocina. Allá fueron, tropezando torpemente con muebles y sombras indefinibles...Las ondas radiestésicas demostraban que "algo" viviente se hallaba muy cerca... Una ráfaga apenas imperceptible sacudió las cortinas que ocultaban las puertas corredizas, que daban al balcón-terraza. Siguieron una sombra que se escurría entre las plantas descuidadas, de monstruosas dimensiones, bajo la luz de la luna de abril... Entre ramas agitadas, creyeron ver el destello de unos ojos de pupilas reticuladas, de un verde casi fosforescente... Pero fue tan sólo un segundo, hasta que desaparecieron, eclipsados por las otras luces, en la tibieza de esa noche plácida.

 

©Liana Friedrich, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Ausencia, Graciela Brizuela, Tucumán, Argentina


 






Ausencia

 

Hay tanta ausencia

en las mañanas

y en las noches,

en las cosas

que alguna vez

tuvieron vida

porque las habitaba

el amor.

Hay tanta ausencia,

tantos vacíos

en las miradas.

Insondables los abismos

donde se pierden 

las palabras...

palabras que anuda

y ahueca el silencio.

Promesas que el tiempo

disolvió, imperturbable,

en esperas inacabables.

 

Libro: Cuando el silencio

 

© Graciela Brizuela, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


SOLEDAD, Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú









SOLEDAD

Estoy enfrente mío,

en el paraíso del silencio.

La inevitable soledad, simplemente hace su trabajo

y yo se lo permito.

 

Solamente hay un mundo, el mío.

 

Hay ruido, mucho ruido en el enigma

que envuelve al día.

La soledad y el ocaso son preludio de noche

y en ella vuelvo a estar enfrente mío.

 

Búscame soledad cuando haya ruido,

búscame en la brisa y al pie de un río,

búscame en la alegría y en la melancolía.

Porque deseo encontrarte para encontrarme

y ser quien deba ser, en mis finitos días. 

 

No te vayas nunca de mí.

¿Sabes?

Hay mucho ruido allá afuera, soledad.

 

©GUILLERMO FERNÁNDEZ del CARPIO, poeta y escritor peruano

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


HILO DE LA MENTIRA, Favio Ceballos, Baigorria, Santa Fe, Argentina

 




 













HILO DE LA MENTIRA


Se repite aquella historia.

Nos refugiamos en América

nos escondimos en otros símbolos.

Y aún así quieren marcarnos nuevamente.

¿Para qué sirve una marca?


Nos reconocemos en los gestos

en el espejo que somos

¿Porque tapas tu rostro?

Adonay uno con nosotros.


Sigue la persecución...

ningún rincón del planeta

es ya escondite ni refugio

la trampa es urdimbre de orgullos, 

vanidad de vanidades

en la que caen los hombres

que se mienten con creencias

dogmas, becerro y espantapájaros.

El mal usa nuestra fuerza

y en la matriz del infierno

el hilo es la mentira.

Ya no somos los mismos

la ciencia ahora cosecha

en las nuevas cámaras de gas:

entubamiento de oxígeno

y protocolos para incautos.

Por propia voluntad 

suben, suben, suben

a los hospitales fauces

trenes a Dachau, Auschwitz, Treblinka.

La trampa es el orgullo,

la distracción es la ciencia.

El miedo es el arma mortal.

Otra vez la misma historia...

Montados en la soberbia

el vicio: la desmemoria,

la trinchera es la nesciencia.


!Oh hermano de la tierra!...

¡Has visto llover y lloras!

El olvido que regresa

es el cadalso patente

en la marca de la bestia

¿quien quiere atrapar tu alma

con urdimbres de soberbia?


Su hilo es la mentira.


©FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA