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sábado, 3 de mayo de 2025

«PATRIPASIANISMO» - ´Ángel Medina - Málaga, España

 




«PATRIPASIANISMO»

 (Ensayo)                                                                                                                                                                     

La Ley de los hombres tiene una triple función. De una parte, castigar al culpable según el delito cometido (de no ser así imperaría la voluntad del más fuerte sometiendo a los demás, viniendo a coincidir con épocas pasadas como la de los señores feudales o el “far west”), y de otra ejemplarizar de que han de someterse todos a ella para bien de la convivencia social. Asimismo, la de procurar recuperar al delincuente para su reinserción. (La pena de muerte impide esta tercera consideración).

Imaginemos la sesión de una vista por la causa de un asesinato en la que la ley a aplicar es la pena máxima si el juez no considera ningún atenuante, dándose la situación de que la víctima era el hijo del encausador, el cual es un hombre de fe. Imaginemos la tormenta que se ha de desatar en su interior al debatirse entre la estricta aplicación de la ley y la compasión hacia el enemigo.

 (Los designios de arriba son a veces incomprensibles para los de abajo. Por eso, conviene aclarar que el perdón no se contrapone a la sanción de la sociedad en función de mantener un orden justo―a excepción del “no matarás”, quinto precepto del Decálogo― Al hablar del perdón o misericordia de Dios nos referimos al hombre en su totalidad, al que ha de ofrecérsele la recuperación como persona más allá de su falta― aquí convendría recordar la advertencia evangélica de “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra” ―)

El dolor humano se satisface en castigar al enemigo, clamando venganza. El dolor divino consiste en ceder la justicia en favor del perdón.

La ley judía define el amor de Dios hacia los “buenos”, quedando excluidos de ella los “malos”. Mas, ¿quién es bueno? ―incidiendo en la ética cristiana, cuando a Jesús le llaman bueno, responde diciendo que bueno sólo es Dios ¡fijémonos en quién lo dice!

Amar al injusto produce dolor en el encausador, porque ha de renunciar a aplicar la sentencia de rigor. Responder al mal con el bien. Y no considerando la bondad como algo conceptual y abstracto, sino renunciando a lo que es justo, abriéndose al que le ha causado el daño.

Así, el dolor de Dios puede considerarse como aquello que radicalmente distingue la Ley y el Evangelio. Pues, en efecto, la ley consiste en aplicar la Justicia y así que Dios sólo ame a los que son buenos. Es, en boca de Pablo (Gal 1,6) “otro evangelio”. Pero, si entendemos el evangelio en su radicalidad, si amamos sólo al amable, situaríamos la Buena Noticia a la altura de la Ley. El Nuevo Testamento quedaría reducido a una ampliación del Viejo, pero no aportaría la revelación del Resucitado que tiene del Dios que es amor.

Si lo reflexionamos seriamente bien podríamos hacernos la pregunta siguiente: “Si después de dos mil años el mundo continúa igual o peor que antes, ¿qué trajo Cristo al mundo?” (J. Nazaret, Benedicto XVI, Pag 69) Pregunta que necesita de una respuesta que esté a la altura de lo que se le demanda. A lo que el Papa sabio responde: “Trajo a Dios”. Mostró el verdadero rostro de compasión del Dios oculto, haciéndolo visible y cercano, para que el hombre encuentre la razón suficiente para cimentar su existencia en el amor a los otros.

Mirando la humillación y el sufrimiento del Crucificado, perdonando a sus enemigos desde el madero en el que le habían colgado podemos entender el dolor de Dios (Rom 5,5). Para entenderlo ha de tenerse como referencia a Jesús y el pecado humano. El “patripasianismo” o dolor de Dios no es posible, pero sí produce su dolor el rechazo y condena del Hijo en el que está encarnado (Jn.1). Porque vino al mundo el Hijo para que fuese conocido su verdadero rostro, Aquél que invoca el salmo 27,8-9), diciendo: “Muéstranos tu rostro, Señor”

Ante el rechazo y la condena del mundo, ante la entrega del Bien y el rechazo del Mal, según el pensamiento humano no cabe sino la ira. En esto consiste el dolor de Dios: en que la ira es superada por su amor. La Justicia es sobrepasada por la compasión.

Todo esto supone un reto para el hombre y es el precepto de amar a aquellos que no le quieren. Amar sólo a los que le hacen el bien es devolverles ese amor. En cambio, amar a los enemigos caracteriza una ética del dolor cristiano, transformado en amor, lo que ciertamente ha de resultar doloroso, pero redime desde el propio dolor clavado en la cruz.



ÁNGEL MEDINA – MÁLAGA, ESPAÑA

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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sábado, 26 de abril de 2025

DUELO

 

DUELO EN EL MUNDO

EN TIERRA FIRME - Anónimo - (Mundo árabe)

 







EN TIERRA FIRME

Anónimo: Mundo árabe


Nasrudín y su hijo estaban pescando cuando un torbellino apareció en el horizonte.

—¡Quiera Dios —imploro el mulá— salvar nuestra frágil barca y yo recompensaré a un hombre necesitado con un camello del tamaño de una casa!

—Padre, ¿cómo encontrarás un camello tan grande?

—Me preocuparé de eso una vez estemos en tierra firme.

 FIN

--
www.carlospenelas.com


ESPERANZA - Alexis Valdés, poeta y escritor cubano



El poema “Cuando la tormenta pase”” , pertenece al poeta cubano, Alexis Valdés y no a Mario Benedetti, como ha sido difundido  erróneamente.



“ESPERANZA”

La obra llegó, incluso, al Papa Francisco, quien se mostró muy conmovido al conocerla.

A medida que comenzó a rodar, su autoría fue adjudicada primero a Benedetti, después a un poeta persa, anónimo, y finalmente al actor y humorista Luís Landriscina. Pero, al enterarse de esto, el artista negó que fuese de él y se encargó de averiguar el verdadero origen.

"Seguramente algún chaqueño o chaqueña a quien le llegó el poema dijo que era mío", señaló Luís.

Así se encargó de señalar que pertenece a  Alexis Valdés, un actor y humorista cubano que vive en Miami, Estados Unidos, y tiene su propio programa de televisión", reveló el artista.

Por su parte, Valdés, el confirmado autor de la obra, se mostró emocionado al enterarse de las idas y vueltas que había logrado su poema. "Es un honor que se lo hayan adjudicado a Landriscina, porque lo admiro mucho, y también su honestidad. Cuando empecé a actuar, en los años 80, mis ídolos eran actores argentinos, soy un fanático de su cultura", sostuvo.

“Me conmovió la situación. Yo viví 15 años en España, trabajé allí y cuando vi lo que estaba pasando me vino la inspiración y lo publiqué en mi Instagram", recordó.

"Yo creo que los que aprovechen este tiempo creativamente, para leer, crear algo, enforcar en algo positivo, son quienes van a poder salir reconfortados de esto", agregó.


ESPERANZA  

Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo. 

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo 
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos 
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido. 
Ya no tendremos desidia 
Seremos más compasivos. 

Valdrá más lo que es de todos 
Que lo jamás conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil 
que significa estar vivos
Sudaremos empatía 
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo 
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado. 
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida, 
la vida que hemos ganado. 

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado, 
que nos devuelvas mejores, 
como nos habías soñado.

©ALEXIS VALDÉS, poeta y escritor cubano


A MANERA DE BIG BANG - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

ESCRIBIR POESÍA - Germain Droogenbroodt - Altea, Alicante, España

 










ESCRIBIR POESÍA

Día Internacional del Libro


Hallar el frágil equilibrio
entre el silencio y la palabra

entre el camino
y la desorientación

entre lo decible
y lo indecible

entrelazar
la brecha honda
entre pluma y papel.

germain droogenbroodtAltea, Alicante, España

Traducción Germain Droogenbroodt – Rafael Carcelén
de: “En la corriente del tiempo”
Editorial Verbum, Madrid + POINT & Boekenplan, Maastricht


MI PAZ PARA LA CIUDAD DE ANTONIO - Favio Andrés Ceballos - Baigorria, Santa Fe, Argentina

 









MI PAZ PARA LA CIUDAD DE ANTONIO


Caminé por tus calles ¡oh Teruel!...¡nuestro llanto
Y en la vereda fría de tu ayer que me habla
Taconean felices los dueños de las tablas
Huyen trémulas formas de un crisol de esperanto.
No vacilas ¡oh viento!, del exigido canto
que contra todo techo tus diálogos entablas
Briznas de oro del campo, cuidadas por las diablas
para que no las corten y le ofrenden al Santo

Con el rocío a cuestas y el yugo del trabajo,
entre lavandas frescas de pintoresco manto
te he visto florecer amarillo en telaraña
tus genistas humildes que alumbran desde abajo
de soles campanarios que curan el espanto
¡Habla en mi sangre abuelo de tu amarilla España!



FAVIO ANDRÉS CEBALLOS – Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

RUEGO - Liana Friedrich - Villa Regina, Rio Negro, Argentina

 









RUEGO


Desmorona el pedestal:
Arraiga en mí tu humildad.
Deshilacha todos los lujos:
Regálame la pobreza.
Aplasta las semillas del mal:
Instaura el bien y la simpleza.
Descascara mi soledad:
Habita con tu luz mi corazón.
Abre barbechos en el alma
y echa la simiente de tu amor.
Derrumba todos los rencores
con herramientas de perdón.
Que la excelsa flama de tu entrega
ilumine la ceguera del pecado.
Aplaca miedos y tristezas
con tu infinita misericordia.
Quiero seguir tus huellas...
Reorienta la proa de mi barca:
¡Eres el Alfa y el Omega!
¡El Primero y el Postrero!

Porque eres la Verdad, la Vida

y el Camino  certero... 

LIANA FRIEDRICH – Villa Regina, Río  Negro

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


CONTROLA EL AZÚCAR - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 




CONTROLA EL AZÚCAR

No hace mucho y cuando se goza de buena salud, y te sientes bien, todos los problemas, de si me duelen los pies y no puedo caminar como antes, que si no puedo tragar debidamente, que las cervicales.- Bueno señora, a una cierta edad los achaques son lo más frecuente que tenemos, me dijo la vecina.


Eso parece, me duele aquí, allí, allá. Me siento en la pequeña terraza que tengo en mi habitación y respiro profundamente, cumplir años implica que el cuerpo se va agotando y cuales serían los consuelos que siempre buscamos? Alguien me dijo la gran cantidad de muertes que provoca el nivel de azúcar en sangre, tenemos hoy día la insulina que muchos toman a diario y la imagen de aquel artista y humorista  argentino, Sandy pidiendo limosna con las dos piernas cortadas que tanto me impresionó Y me preguntaba como era posible que estas personas con tan duras dolencias remontaran su situación tan delicada. En el espectáculo de Viña del Mar en Chile, pudimos gozar del arte, Sandy contaba chistes, tocando la armónica y la verdad hay que ser un gran artista que todos gozamos y que luego no sabemos ayudar cuando lo necesitan.

Me asome un poco por el balcón al oír un ruido en el piso de abajo al mio. El hijo de la señora del apartamento bajo el mio iba en silla de ruedas, por un accidente muy grave que tuvo y veo que saca de un maletín que llevaba bajo el brazo un violín y se pone a tocarlo. Estaba ensayando, “la leyenda del beso… Malagueña… ojos preciosos… qué importa, ¡era impresionante¡

“Perdone, no quería molestarla, es que el domingo paso unas pruebas a ver si me admiten en la Orquesta local…

.-Por favor sigue ensayando mientras me tomo esta cerveza, es un placer oírte… Los artistas siempre me han impresionado, ya que son capaces de hacer algo que los demás no sabemos ¡Ah pero controle el azúcar!

El joven violinista me miró con asombro y yo en la mente al gran artista Sandy me propuse hablar con mi amigo Juan, director de la orquesta del pueblo para que admitiera al muchacho que seguro sería un gran artista. Siempre he pensado que pase lo que pase hay que ayudar a la juventud, porque en el fondo son nuestro futuro


SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA   
                                                                       

EL LEGADO DE NUESTRO PAPA DEL FIN DEL MUNDO - Roberto Alifano - Buenos Aires, Argentina







EL LEGADO DE NUESTRO PAPA DEL FIN DEL MUNDO

Conocí a Jorge Bergoglio a través de Borges que mantuvo con él una prolongada y enriquecedora amistad. Se trataban como viejos amigos y la amistad databa de 1964 cuando Bergoglio, recién ordenado sacerdote, daba clases de literatura en el colegio jesuita de la Inmaculada Concepción, de la provincia de Santa Fe, uno de los más antiguos y prestigiosos de la Argentina. En esa oportunidad, respondiendo a una invitación del joven profesor, en compañía de una amiga común, Borges viajó imprevistamente para visitarlo y ofrecer una charla a sus alumnos. “Lo divertido fue que me tocó afeitarlo, cuando lo fui a buscar al hotel”, reía Bergoglio. De allí en más nunca dejaron de frecuentarse.

La perla de esta relación es que una mañana, cuando yo colaboraba con Borges, me habló de dos sacerdotes que lo visitaban: el padre Guillermo, que había sido confesor de doña Leonor, su madre; “un pesado que todo el tiempo quiere hacerme sentir un pecador y salvarme convirtiéndome al cristianismo --decía Borges-, y el Bergoglio, que es profesor de literatura”. Al referirse al primero, me contó que era un fanático del futbol, que le proponía que lo acompañara los domingos para ir primero a misa y luego a la cancha. “No quiere entender que yo deploro el futbol -se quejaba-. Este Guillermo tampoco aprueba que yo sea agnóstico y todo el tiempo me quiere convertir. El otro, el jesuita ama la literatura. Con él, como usted sabe, tenemos largas conversaciones sobre Flaubert, Chesterton y Conrad, los escritores que ambos amamos y releemos… Ahora, hay veces en que también conversamos sobre filosofía y religión; entonces yo me quedo con la impresión de que tiene dudas sobre la existencia de Dios. ¿No le parece raro eso en un cura? Mi madre se aterraría. Pero bueno, quizá no es tan raro si tenemos en cuenta que se trata de un jesuita”.

Para mí fue una época gloriosa en la que muy seguido nos encontrábamos con Bergoglio para almorzar y hablar sobre literatura. Como Borges, Bergoglio era un conversador, y en cuanto a sus mensajes y a su prédica estaba siempre en favor de los pobres y de los excluidos, y a veces chocaban con el autor de El Aleph, sobre el enojoso asunto de la política. Con palabras nuevas y sorprendentes, revulsivas en muchos casos, Bergoglio criticaba el modelo económico excluyente y depredador.

Ya elegido Papa, siempre estuvo cercano de los humildes y desposeídos. Los cambios que hizo en la Iglesia fueron muchos y algunos polémicos y contundentes. El papa latinoamericano que “los cardenales fueron a buscar al fin del mundo” como él mismo decía, entrará en la historia de la Iglesia Católica y de la humanidad como aquella persona que ejerciendo un liderazgo firme, dentro y fuera de las fronteras institucionales, supo entender los desafíos de una sociedad contemporánea muy compleja y con escasos rumbos; desde su lugar ensayó las respuestas a su alcance y, sobre todo, tuvo la capacidad de interpelar a propios y extraños con su mensaje profundamente humano.

De esta manera, Jorge Bergoglio, que tomó el nombre de Francisco, uno de los Santos más humildes de la historia cristiana, logró dejar una huella imborrable en la vida de muchísima gente y también en gran parte de quienes se negaron a reconocerlo como líder espiritual o religioso y aún lo rechazan repudiando su mensaje al que algunos califican de “comunista”, “peronista” o “populista”. Fue así que este Francisco de nuestro tiempo, se convirtió dentro del escenario que nos toca vivir -atravesado por severos conflictos sociales, guerras y, al mismo tiempo, carente de voces y de referentes que iluminen los senderos de una genuina hermandad- en paradigma del líder moderno.

Austero, humilde, con sentido revulsivo, Francisco marcó con su presencia toda una época. De esta manera insistió en la idea fundamental de “una iglesia de puertas abiertas” con capacidad para todos, sin ningún tipo de restricciones, y en diálogo abierto con la sociedad, lo cual implicó también reformas profundas en las estructuras eclesiásticas del accionar de la Iglesia, pero sobre todo con buen espacio para los laicos, sin excluir a las mujeres y a las personas distintas. Con esa intención propició, a través de los sínodos (universales y regionales) un modo participativo que puso en crisis el modelo estrictamente jerárquico, piramidal, heredado de las épocas romanas. Lo cual trajo aparejado también la decisión de enfrentar los problemas de abusos, la pederastia y la corrupción dentro de la estructura eclesiástica.

Sin temblarle la mano, Francisco acompañó este proceso con reformas de la curia vaticana, recambio de los responsables y nuevos nombramientos para rodearse de figuras de su confianza. También hubo cambios mediante la designación de obispos más jóvenes y cercanos a su perspectiva de transformación profunda.

Por supuesto que las resistencias y enfrentamientos se manifestaron rápidamente en todo el mundo; también en la Argentina, donde paradójicamente los sectores católicos más conservadores, empresarios y representantes del poder que vieron en Francisco la continuidad de un cardenal Bergoglio, que en su momento y sin considerarlo como del propio palo, nunca les resultó incómodo. Pero rápidamente se sintieron defraudados por iniciativas y propuestas que acentuaron los rasgos más latinoamericanistas del entonces cardenal de Buenos Aires, radicalizando su perspectiva en favor de los pobres, de los excluidos y de sus derechos.

Fue así como el poder se disgustó con Francisco y no lo disimuló. También los sectores conservadores de la Iglesia, incluidos algunos obispos se sintieron molestos con Bergoglio, aunque estos últimos se mantuvieron dentro de los márgenes de discreción que impone la propia Iglesia. Sin embargo, a nivel mundial las intrigas y las conspiraciones fueron en aumento. Integrantes del colegio cardenalicio que habían ido a buscar a un papa latinoamericano y seleccionaron a un argentino porque siendo tal era el “más parecido” a los europeos se sintieron frustrados en sus expectativas. En más de una oportunidad, esos sectores ultra conservadores se rasgaron las vestiduras ante lo que consideraron excesivas concesiones, tanto en sus mensajes como en su estilo pastoral.

El Papa Francisco no se inquietó por estas (en muchos casos) conspiraciones. Siguió tomando decisiones con conciencia de los problemas que enfrentaba e incluso utilizó la energía y el respaldo que le llegaba desde afuera para dar batallas en el seno de la propia Iglesia. Se mostró convencido de la tarea que debía enfrentar para avanzar y profundizar sus reformas a una Iglesia con mayor participación sinodal, más horizontal y plural que renueve la vida del catolicismo.

Otro de sus propósitos fue promover una visión integral de la educación, centrada en la inclusión, la fraternidad y el compromiso ambiental. Su llamado al Pacto Educativo Global interpela a toda la humanidad a reconstruir el vínculo entre generaciones, culturas y saberes. Desde Roma, pero con una profunda raíz latinoamericana, Francisco situó a la educación en el centro de su propuesta pastoral y política. Su mirada se alejó de los modelos competitivos o utilitaristas de un saber con inclinación clasista y se orientó hacia una pedagogía del encuentro, la solidaridad, el bien común y el respeto a la condición humana. Una de sus iniciativas más relevantes fue el lanzamiento, en 2019, del Pacto Educativo Global, un llamado a reconstruir “el pacto educativo roto”, es decir, los lazos entre escuela, familia, comunidad, política y cultura. Francisco propuso un compromiso conjunto, que incluyó a docentes, estudiantes, líderes religiosos, dirigentes sociales, intelectuales y gobiernos, para “repensar la educación frente a los desafíos de la exclusión, la desigualdad, el deterioro ambiental y la fragmentación social, ya que el mundo necesita una nueva educación, que no se limite a transmitir información, sino que forme personas dispuestas a comprometerse con el otro y con el planeta”, expresó entonces. Y dentro de ese marco, defendió de manera persistente que la educación debía ser un derecho universal y colectivo, no un privilegio ni una mercancía para una minoría. Su pensamiento, inscripto en la tradición de la educación popular latinoamericana, valoró especialmente el trabajo de educadores comunitarios y organizaciones sociales que garantizaron el acceso al conocimiento en contextos vulnerables. “Educar es un acto de amor, es dar vida”, afirmó en diversas ocasiones.

La fraternidad, la paz y el diálogo intergeneracional estuvieron también en el corazón de su propuesta. Como planteó en su encíclica “Fratelli Tutti”, donde proclama que la educación debe abrir caminos para una nueva convivencia, plural y justa. A la vez, su encíclica “Laudato Si”, impulsó una ecopedagogía que vinculó la justicia social con el cuidado de la casa común, poniendo especial atención en jóvenes, docentes y en la familia en general. Con esa convicción, Francisco dirigió numerosos mensajes donde destacó la necesidad de enseñar a pensar, sentir y actuar de manera coherente y comprometida, que en su visión era la de formar personas críticas y solidarias, acaso una de las tareas educativas más urgentes de nuestro tiempo. En esa dirección dio pasos esenciales y, quizá sea la tarea inconclusa que dejó y que quedará en manos de quien lo suceda en el pontificado. Una designación que, según mi humilde parecer, dependerá de una insólita -sin duda incierta en muchos sentidos y es probable que sin candidatos a la vista-, aun teniendo en cuenta la profunda renovación que Bergoglio hizo en el colegio cardenalicio que escogerá al nuevo papa.

Como tantas cosas que nos desconciertan en este fin de los tiempos que nos toca vivir, y ante la apertura de un futuro que se niega a revelar la forma que adoptará, la moneda está en el aire. Esperemos que no tenga dos idénticas caras con la misma imagen. Será un desconsuelo para quienes aún imaginamos épocas más justas con líderes más sabios.

ROBERTO ALIFANO – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA