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sábado, 24 de agosto de 2024

ACERCA DE CÉSAR TIEMPO - Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 




 





Nacido Israel Zeitlin (Yekaterinoslav, Ucrania, 3 de marzo de 1906 – Buenos Aires, 24 de octubre de 1980)

ACERCA DE CÉSAR TIEMPO

Alguien ha dicho que no se van los que dejan su presencia en lo que aman. Y César Tiempo, que amaba lo que hacía, dejó la suya en el tono de muchas páginas impregnadas de una porteñidad esencial y no adjetiva.  

   Alguna vez le oí decir:     

No me importan los desaire
con que me trate la suerte.
He nacido en Ekaterinoslav.
¡Argentino hasta la muerte!

      ¡Y lo fue! Este “hermano de raza y de mudanzas de Alberto Gerchunoff y de Jacobo Fijman”, tan ucraniano como Tatiana Pavlova y Berta Singerman, completó su metamorfosis porteña precozmente, cuando a los ocho años comenzó a trabajar en la imprenta de los hermanos Porter, sus tíos, y en el almacén de al lado lo conoció a Betinoti y a Enrique Banch.

En 1926 escribe su primer libro de poemas llamado "Versos de una...", cuya autoría esconde, detrás de la personalidad literaria de Clara Beter, a una joven poeta y prostituta rusa.


Me entrego a todos, mas no soy de nadie;
para ganarme el pan vendo mi cuerpo
¿Qué he de vender para guardar intactos
mi corazón, mis penas y mis sueños?

………………………………………….

          El libro fue publicado en la colección “Los Nuevos” de la editorial Claridad, llegando a venderse unos cien mil ejemplares, cifra sorprendente para aquellos años.
          Hubo escritores que llegaron a enamorarse de la “desconocida” Clara Beter; otros que intentaron vanamente llegar a dar con ella; y todos con el secreto deseo de redimirla. Roberto Arlt hasta llegó a proponer que se le instalara un prostíbulo y, con lo recaudado, se instituyera un premio literario para autores nacionales.
          Una vez develado el secreto, cuando se supo quién era en realidad el autor de esos poemas, la broma literaria no fue del agrado de Elías Castelnuovo, que lo había prologado, diciendo que “la tal prostituta había resultado un prostituto". 

          “Y el prostituto era yo”, nos decía Tiempo, riéndose.

          Después, con los años, y no muchos, Israel Zeitlin, aquel joven alegre, en cuya cabeza bullían los versos de una mujer triste, pensando, seguramente, que eso era mucho menos nocivo que ser un joven triste que pierde la cabeza por una mujer alegre, se despidió de Clara Beter y pasó a ser César Tiempo para siempre.

Un Tiempo que, en 1930, con su Libro para la Pausa del Sábado, ganó el Primer Premio Municipal de Poesía y nos mostró - el camino hacia el huerto imaginario de la descansada Vida, en el que, al menos por un día, se puede conversar mano a mano con el Hacedor

Desde entonces, su presencia no ha sido la de un poeta ornamental que se pavonea como un compadre en el pórtico de la Literatura. 

Con su humor, con su ironía sin maldad, con su ternura y su tristeza, ha sido siempre un hombre ajeno a las conveniencias inmediatas o de superficie.

Fue un auténtico poeta y punto.

Su poesía es la que parte de una realidad concreta: la de la injusticia y la de los hombres que padecen.

En 1937, cuando Aníbal Troilo debutaba con su orquesta en el Marabú, al día siguiente de haber pegado yo mi primer berrido, nuestro amigo festejaba el Premio Nacional de Teatro que acababa de recibir por su obra Pan Criollo

Otros días y otras voces. Se dio el lujo de estrenar con Camila Quiroga, Enrique Muiño, Elías Alippi, Luis Arata, Raúl Rossi, Luis Sandrini, Pierina Dealessi y otros grandes. 

Todo lo realizó con ejemplar oficio, sin más bagajes que el talento y una máquina de escribir: poesía, ensayos, teatro, guiones cinematográficos, periodismo. Siempre de buen talante y con un particular sentido de la amistad. Suma de virtudes que lo hizo querido y admirado entre sus pares. O, para decirlo, en rigor,  de otra forma y sin pretensión de promocionar calentador alguno, fue primus inter pares

Cuando tuvo que elogiar, fuese al barbado o al imberbe con birome en ristre, en cada caso procedió siempre con abierta generosidad. Alguien dijo que nació para elogiar, para rendir ofrenda. Y era cierto. Fue pródigo en prólogos. 

Probablemente su amor a la cultura lo instaba a ello. En él el ejercicio de la escritura no fue un pretexto de la vanidad, una variante del orgullo, sino otra forma de reconocerse entre los demás. 

Colaboró con los grupos de Boedo y Florida y supo dar acendrado lirismo a la temática judaica, por entonces inédita en la poesía argentina. Ironía, casticidad idiomática, neologismos sorprendentes y un atinado humor, que revierten el patetismo de una poesía violentada por el dolor y la evocación nostálgica. 

Podía hablar, sin Google por medio, que por otra parte entonces no existía, tanto sobre El cantar de los Cantares como de “La crencha engrasa”.

En Los Catorce con el Tango formó dupla autoral con Enrique Delfino y nos dejó su tango “Como nadie”. 

Se la pudo piyar y no lo hizo. No era nada solemne. Solía decir que la solemnidad es el paraguas de los engrupidos. 

Alguna vez, cuando alguien confundió su nombre con el de su amigo César Bruto (Carlos Warnes), aclarando el error se limitó a decir: - La diferencia está en que el tiempo pasa y los brutos quedan

Su voz, pausada y segura, era de una gravedad cálida. Su talento y sentido del humor, inagotables. 

Nos conocimos en la Academia Porteña del Lunfardo, cuando funcionaba en Rodriguez Peña 80, sede del Círculo de la Prensa, donde en un tabuco del primer piso, atendía quien fuera peluquero de Gardel. Verlo llegar a Tiempo y escucharlo hablar era una fiesta (y aquí cabe aclarar que me estoy refiriendo a César y no al peluquero). Eso ocurría los primeros sábados de cada mes, que eran también 'sábados plenos', tan plenos como su poemario. 

Durante casi veinte años ininterrumpidos fui su cofrade y, para decirlo con una palabra que era muy suya, me honró con su filadélfica amistad. 


LUIS ALPOSTA – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


PARA NOSOTROS LA LIBERTAD - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 


PARA NOSOTROS LA LIBERTAD

La civilización no suprime la barbarie: la perfecciona.

Voltaire

 

El primer paso hacia la cultura es la educación. La demagogia populista o el autoritarismo – tenaces siempre – denuncian con saña lo que ellas denominan el elitismo cultural. Sabemos que la gente de la cultura no merece la atención mediática ni goza de las prebendas de los políticos, los deportistas o las modelos. “Es muy difícil salvar a una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos”, escribió Ortega y Gasset. Todo corre el albur de parecer inútil o superfluo. Ayudado por la miopía gradual la ceguera se hace carne en la sociedad. Las nuevas generaciones – embrutecidas, destrozadas, ausentes – creen en Internet, una nueva fe. Irreparablemente vamos siendo un destino, una rutinaria indiferencia.

El reloj de la Catedral de Estrasburgo, Francia, es un reloj astronómico,  obra maestra única del Renacimiento. Fue creada por matemáticos, artistas y destacados  hombres de su tiempo. Se instaló en el siglo XIV, entre 1352 y 1354. Estaba equipado con componentes extraños para su época. En el reloj había un gallo dorado y tres reyes bíblicos frente a la imagen de la Virgen.

En 1931 René Clair dirige un film emblemático: À nous la liberté. Es, entre otras cosas, una crítica a la deshumanización de la era industrial. La cinta inspiró al genial Chaplin para Tiempos Modernos. La película de Clair es una bella parábola sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida. Digamos que era una película amada por los viejos socialistas y libertarios de su tiempo. Había un sueño, una utopía, una armonía colectiva. Percibía expresiones profundas y libres del ser humano.

Vivimos un mundo de contradicciones y distopías. El futuro – hay científicos, hombres de pensamiento, intelectuales que trabajan desde hace años el tema – es complejo y en principio sin muchas esperanzas. Es el universo de las máquinas, de la ingeniería genética, de la dictadura tecnológica. Lo observamos de manera cotidiana a nuestro alrededor. En los hogares, en las calles, en las confiterías, en las escuelas. En los cines. Por supuesto que la tecnología puede mejorar al ser humano, pero no hablamos de eso. Hablamos de lo que se ha denominado el transhumanismo. Detrás  ingenieros sociales, el aislamiento de una realidad virtual, una robótica sin límite. Una pérdida de la libertad, de la conciencia crítica. No olvidemos que el transhumanismo “propugna el uso de la manipulación genética y la nanotecnología como métodos para mejorar a las personas”.

 Recordemos que fue  descrito por Francis Fukuyama como «la idea más peligrosa del mundo». Ronald Bailey  considera lo opuesto: “es un movimiento que personifica las más audaces, valientes, imaginativas e idealistas aspiraciones de la humanidad”. Hay que volver sobre las Jornadas de Filosofía e Inteligencia Artificial que se llevó a cabo en Cataluña en 2019. Veamos un fragmento. “El transhumanismo es la nueva utopía del siglo XXI; viene a decir: vamos a cambiar la evolución”, dice un estudioso del tema, el urbanista Albert Cortina. Y observa que todo esto tiene detrás a las grandes corporaciones de Silicon Valley. En efecto, es muy posible que estas ideas no hubieran salido nunca de un ámbito ciberpunk si no fuera porque su gran apologeta es nada menos que el director de ingeniería de Google, Raymond Kurzweil, por más señas inventor (diseñó, siendo muy joven, una máquina lectora para ciegos), teórico visionario, un hombre empeñado en la prolongación de la vida, especialmente la suya propia”. Algo más. “La máquina, por exceso de datos, puede llegar a manipularte –reconocía Núria Agell, matemática de Esade–. Ya tenemos las máquinas que nos están superando en capacidad de cálculo, memoria y velocidad. Pero se está investigando en la interacción persona-IA, en introducir nuevas formas de razonamiento; se tiene que intentar trabajar con etiquetas lingüísticas valorativas, que sirvan para tomar decisiones con el razonamiento que nosotros los humanos utilizamos”.

Estimado lector, desde mi juventud los libros me acompañaron con pasión. Desde Julio Verne hasta George Orwell, pasando por Huxley, Thoreau, Bradbury, H.G.Welles, Arthur Clarke, Mary Shelley o nuestro Bioy Casares. Estoy  escuchando a  Edvard Grieg. Compositor y pianista noruego, como usted sabe, uno de los representantes del romanticismo musical. Si, por supuesto: Peer GyntLa mañana, sin duda.

 

CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 17 de agosto de 2024

AUTORIDAD - Haiku - Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 




LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

AHORA TÚ PASAS... - Vittoria Guerrini (Cristina Campo), Italia

 









AHORA TÚ PASAS...



Ahora tú pasas lejos, a lo largo de las cruces del laberinto,
a lo largo de las noches lluviosas que yo me enciendo
en la oscuridad de las pupilas,
tú, ya sin niña que disperse las voces…

Calles que la inocencia quiere ignorar y arde
de ofrecer, cerrada y desnuda, ¡sin párpados o labios!

Puesto que donde tú pasas es Samarcanda,
y disuelven los silencios, alfombras de respiraciones,
consumen los granos del ansia

y atento: entre piedra y piedra corre un hilo de sangre,
allí donde llega tu pie.



VITTORIA GUERRINI (Cristina Campo), Italia

(Bolonia, Italia, 1923/Roma, Italia, 1977


CANCIÓN PARA SALUDAR AL SOL - Antonio Esteban Agüero, San Luis, Argentina

 









CANCIÓN PARA SALUDAR AL SOL


Desnudo,
con las manos en alto,
Te saludo.
Con gritos de flores,
y suspiros de hierbas,
te saludo.
Como el joven gallo
de cresta morada que presiente
tu marea en la sombra,
te saludo.
Con la voz,
con el pulso,
con el yo,
desde el nudo
de serpientes azules
y escarlatas
donde surge la sangre,
te saludo.
Como un pájaro ciego,
te saludo.
Como una cigarra moribunda,
te saludo.
Como un viejo lagarto,
y una hoja reciente,
te saludo.
Habitado de semen,
sumergido en el polen,
te saludo.
Con relincho
y susurro,
por el potro y la abeja,
te saludo.
Llovido de lágrimas,
alegre,
vencedor de la niebla,
joven,
puro,
percutiendo tambores,
te saludo.
Como el niño que corre
por túneles oscuros
horadando la noche con las
uñas,
te saludo.
Con la piel,
te saludo;
con cada cabello,
te saludo;
con las vísceras todas
te saludo.
Solitario,
desnudo,
masculino,
da pie en la colina
te saludo.

 

ANTONIO ESTEBAN AGÜERO - San Luis, Argentina


DESENCUENTRO - Marian Muiños, España

 











DESENCUENTRO


¿Cómo imaginar que te vería
al duplicarse la edad de la ausencia,
cuando la pasión perdiera sus matices
y la pretérita ilusión colmara la nostalgia?

Hoy te amé fugazmente
-tu rostro pasó como exhalación-
y no existió el tiempo:
fui púber y princesa
de mi adolescencia extraviada.

No me viste,
o no quise que me vieras.

Tengo ahora tu retrato
-tu sonrisa y tus océanos-
lacrados en mi memoria,
para recrearte en sueños,
madrigales
o un poema en el destierro.

Del libro “De paso por el mundo” Ed. 2023


MARIAN MUIÑOS - España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

LA GUERRA - Martha Inés Vélez, Medellín, Colombia












Imagen de:

Alegoría sibre la guerra- 2019

Martin Ariel Pereira - WikiArt.org



LA GUERRA


El problema del hombre no está en la bomba atómica sino en el corazón”.
Albert Einstein


En el peregrinaje de este mundo
por la tierra de todos y de nadie…
de inusitadas dunas estelares
en el espacio profundo del océano cósmico,
de los bosques de lluvia en paisajes del alma,
de soledades blancas en desiertos helados de la Antártida

Paraíso hecho de pedazos de infierno
despojados de historia,
de la memoria en siglos de la patria,
del linaje que es propio de su casta

Horrores de destrucción salvaje
penetran la intimidad de la materia
y en frenética explosión suicida,
franquean los abismos de la infamia

En la lógica simbólica del mundo
se mueren los candores de la infancia,
en holocausto se inmolan las ideas
en prisiones de luz arrodilladas
y ciudades por el fuego cegadas
son orgiástica danza de la nada

Convencional cordura triangulada
de intacto asombro ante siniestra pesadilla.
En bostezo de risa que declina al silencio,
los mercaderes de locas fantasías
decretan con implacable sordidez
la muerte de la vida, en certeza sagrada

Más allá de la consciencia colectiva,
más allá de lo sacro y lo profano,
de la frágil verdad confrontativa,
está la dignidad del ser humano.

14 de agosto de 2024

MARTHA INÉS VÉLEZ – Medellín, Colombia
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

CERVANTES Y EL QUIJOTE - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

 
















Imagen: Pinterest


CERVANTES Y EL QUIJOTE


A Miguel de Cervantes


La historia infinita de la narrativa, no sabía
que un soldado de Lepanto sería nuestro mejor escritor.
Un Quijote y un creador sin juicio,
que se entregó en la batalla, a la orden de Urbina;
luego en la ilusión, entre muchos libros, perdió la razón.
Bendita ocasión, para otra batalla, la de la aventura, el otro
inicio.
Quijote mira a Cervantes
y Cervantes es el Quijote.
Escritor y personaje, un Hidalgo, lo que él hubiese sido
en otro tiempo, en otro momento.
Quijote también estuvo en Lepanto
y Cervantes estuvo siempre junto a Sancho.
Es el libro que nunca terminaré de leer,
ya que para la antología tiene mucho saber.
Cervantes mira al Quijote
y Quijote es Cervantes.
Mi tiempo y mi mundo a los dos Hidalgos los admira.
Saavedra y de la Mancha están en la ignorancia de mi
biblioteca.
El Quijote vive entre lectores y Cervantes entre admiradores,
de un mundo que alrededor del saber ya no gira.


GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO – Arequipa, Perú
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
 

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

VOCES - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 



VOCES

De niño mi madre me decía que las voces no desaparecen, que flotan en el cielo, que solo los poetas podían escucharlas y recogerlas. Que las voces del pasado se escuchan en el bosque encantado o en soledad. O en los manteles flameados de los hoteles de extravagantes ciudades.

También contaba que podían llegar con las olas, al caer la tarde, en la fugacidad de la nostalgia, cuando las sirenas regresan de despertar a los marinos ahogados. O en el alba, junto a la rosa azul de Novalis. Mi madre me enseñó a sentir las voces de los pastores en las caracolas donde reinan muchísimas estrellas y el desvelo del primer pájaro. Ella me dijo que el amor llegaría en una voz insomne, que tendría la invisibilidad del rocío, la belleza y la divinidad de las magnolias, la dicha y la ternura de la ofrenda. Y una adolescente me nombro en el lecho, en la insolencia de sus caderas by

También mi madre me hablo de los secretos, de los aromas que se juntan -irremediablemente- en sus cosmogonías. Del cansancio, de la fatalidad, de la insurrección. Aprendí a habitarlas, a sentir cuando el viento tañe su espejismo. Fui remontando en ellas la alegría y el milagro de la vida, el amor que nos vuelve a la melancolía, al ardor de las miradas ausentes. Y a las lluvias de un crepúsculo mágico junto a las nomeolvides.

Ella me contaba que en su pueblo se buscaban con un candil, tanteando el sueño envuelto de los que invocan el alma. “Las voces vuelan, me susurro en lengua amanecida, y ahora están en la pampa, inmersas en la nostalgia de la muerte.”

Así fui buscando la dignidad y el orgullo de los abuelos. Sus voces bendecían mi corazón sin que yo lo supiese. Poco a poco las voces son más diáfanas, más nítidas. Me cantan al oído, rebosantes, me descubren manos nobles y callosas. Soy como un niño cuando vienen a mi. Me siento rodeado de reyes, de una tierna candidez casi olvidada. Me alejan de la demencia y la maldad, del infortunio. Me besan, cede mi cabeza en una extraña hilaza que me asedia. Llaman desde el rumor. Embellecidas, humildes, vanamente sibilantes. El aire entumece lo angélico, la entonación primitiva. Sutiles, extremas, inaccesibles. Dentro y fuera de mi entendimiento.

Escucho sus rituales, la confidente gracia que resucita el tacto. Estremecido. En estas voces bebo los efímeros días que mecen hechizos. Oh, poema y rosa del desorden! Oh, voz vagabunda en el Jardín de Acracia, en la morada del silencio y la palabra!

 

CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL ESPÍRITU NUEVO - Leopoldo Lugones, Córdoba, Argentina

 










EL ESPÍRITU NUEVO

Microrrelato de Leopoldo Lugones

 

En un barrio mal afamado de Jafa, cierto discípulo anónimo de Jesús disputaba con las cortesanas.

—La Magdalena se ha enamorado del rabí —dijo una.

—Su amor es divino —replicó el hombre.

— ¿Divino?… ¿Me negarás que adora sus cabellos blondos, sus ojos profundos, su sangre real, su saber misterioso, su dominio sobre las gentes; su belleza, en fin?

—No cabe duda; pero lo ama sin esperanza, y por esto es divino su amor.

 

LEOPOLDO LUGONES – Córdoba, Argentina


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