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sábado, 10 de diciembre de 2022

CULTURA DE PAZ, María Norma Bischoff, Córdoba, Argentina

 



CULTURA DE PAZ



Forjar una cultura de paz es hacer que los niños y adultos comprendan y respeten la libertad, los derechos humanos, la democracia, la tolerancia, la igualdad y la solidaridad. Ello implica un rechazo colectivo de la violencia.
La cultura de paz y solidaridad se empieza a construir en el hogar desde los primeros años de vida, para luego proyectarlo en la escuela, que se debe convertir en espacio con diversidad de canales de participación y comunicación flexibles para formar una ciudadanía responsable y democrática, contribuyendo a consolidar una cultura de paz.
El proyecto de cultura de paz promueve la justicia y la igualdad de oportunidades para todos, especialmente para las minorías., las poblaciones indígenas, los refugiados y los desplazados.
Vivir en PAZ nos ayuda a aceptar nuestros errores y reflexionar sobre ellos. La Paz, es buscar el equilibrio en nuestras mentes y en nuestro corazón, es decir, la persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero, como lo afirma Ghandi.
La Paz comienza por uno mismo. Mientras la Paz no sea sentida en nuestro interior, no podremos gozar de la paz externa. No podremos entender a los demás mientras no nos entendamos a nosotros mismos.
Es obvio, que existimos con los otros, tanto con las personas como con los demás seres que nos rodean.
Para trabajar una cultura de paz se necesita: construir una educación para mediano y largo plazo. Construir una nueva cultura democrática, solidaria y no violenta.
La justicia social, lejos de considerar la Paz como ausencia de guerra, trata de lograr de manera positiva la paz mediante la equidad y justicia en todas las relaciones sociales.
La PAZ no se vende. No hay dinero que justifique una guerra. Ellas, son justamente, el fruto de la ambición por el poder económico.
O sea, prevalecer el TENER sobre el SER. La realidad debe ser a la inversa. El poder del AMOR debe estar por encima del poder al poseer.
Dentro de los objetivos para lograr la Paz, y que generalmente no se tiene en cuenta, es una Actitud Ecológica.  Esto surge de comprender que la Tierra es Madre, y la Madre de toda vida es el Planeta.
El respeto por la naturaleza debe considerarse como un valor social fundamental, sobre todo en las relaciones internacionales.
Respecto a la Paz y el medio ambiente, para las Naciones Unidas es de gran relevancia que la acción ambiental sea parte de las estrategias de prevención de co fluctúa, mantenimiento y consolidación de la Paz, porque no puede haber una Paz duradera si se destruyen los recursos naturales que sustentan los medios de vida y los ecosistemas.
El desarrollo de nuevos mercados " verdes" y la implementaron de tecnologías sostenibles en las industrias extractoras también son estrategias que se deben incluir en el menú de acciones para aprovechar las oportunidades ambientales que abre la Paz.
Las principales problemáticas con la Paz y el medio ambiente son: la conservación y la de forestación.
La Paz sostenible es un concepto que incluye a la Paz como proceso y como objetivo.
Se fundamenta en las relaciones entre la Paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos en las distintas etapas y dimensiones de los co fluctúa así como en sus causas de raíz.
A falta de Paz, será imposible dar cubrimiento a todos los demás objetivos, desde la atención prioritaria de las necesidades de los jóvenes y las mujeres hasta la respuesta al cambio climático, además de la seguridad en el suministro del agua, energía y alimentos.
Hay que promover la concientización de la Paz individual y colectiva, su construcción y mantenimiento, sin discriminación de razas, credos, condición ni circunstancias.

PONENCIA PRESENTADA EN LA 4TA. CUMBRE MUNDIAL DE MÉXICO EL 21 DE SETIEMBRE DE 2.022.


©D.H.C. MARÍA NORMA BISCHOFF, Córdoba, Argentina



Juan Luis Morabes: un poeta excelso, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 







Juan Luis Morabes: un poeta excelso

     

Sofía Maffei fue la que me habló de Juan Luis Morabes en los años ochenta. Poco tiempo después -mi entrañable amigo y profesor- el poeta e investigador literario, Héctor Ciocchini, lo nombró con afecto. Con morosidad fui entrando en la obra poética de este fino creador entrerriano. En su mundo de nostalgias y simbologías, en su lúcida y cruel revelación. Y generamos una amistad intensa. Narciso Pousa habló de su poética. Lo hizo en El viaje (1960) y en Estrategias de las sombras (1984). Ambas publicaciones con el sello Carmina, las bellas ediciones que dirigía Madame Maffei.

Fue Pousa quien escribió: “Pocas poesías son capaces de asumir el tono, la imaginación profética, sin fatigas, como ésta de Morabes. Se trata, sin duda, de un creador envidiable. El tiempo lo ha enriquecido, y con él nos ha enriquecido a todos.” En una época de tanta precariedad intelectual, de creatividad mezquina  y mediocridad crítica, es natural (y saludable) que la obra de Morabes sea casi desconocida. Además, la desobediencia que nos propone su mirada, esa clave de la intimidad y del exilio, jerarquizan aún más su sensibilidad. Mientras tanto, académicos y poetastros hacen de las suyas.

Era muy bello conversar con Juan Luis. Su fina ironía, su humor desgarrado, su mordacidad, se conjugaba con mi cosmovisión. Vino a casa con María Ester, su compañera protectora. Con Rocío los visitábamos a menudo en su domicilio, que por esas épocas era  un hogar de beneficencia que logró conseguirles Sofía. No es lo que hoy se entiende por geriátrico, eran viviendas separadas, humildes y dignas construcciones. Antes había vivido en un departamento de un ambiente que un amigo le facilitó por años. En esa suerte de internado, cerca de Constitución, en su departamento conversábamos de literatura, de poesía, de la situación política. Era un ambiente modesto pero con obras de arte interesantes, entre los cuales un cuadro de Roberto González, que el plástico entrerriano le había obsequiado. Y una biblioteca con libros de filosofía y poesía.
Morabes sufría de agorafobia. Por eso razón por lo general era yo quien  iba a su casa. Cuando se sentía mejor y podía salir nos veíamos en un café. Hacia 1983, con el regreso de la democracia, tuve programas culturales en Radio Municipal y Radio Nacional. Lo lleve a una de mis audiciones, fue una entrevista espléndida.

Si bien su poética descubre territorios silenciosos, continentes inseguros, el sabor fascinante de la palabra y una suerte de encantamiento, la conversación con él era de una fineza única. Con muy pocos poetas pude mantener este tipo de diálogo profundo, exigente, inexorable. Quizás lo pude realizar con  Molinari, Ciocchini,  Sofía o  el profesor Cowes. En esos encuentros surgía el refinamiento, la nitidez del lenguaje, las anécdotas que hacen pervivir el alma. Y siempre la imagen mesopotámica, la presencia de Juan L. Ortiz o la poética de Heidegger,  la voz del río, los recuerdos de una infancia feliz. Era la hora sagrada del recuerdo, de la mirada lúcida, de la sonrisa afable. Y el humor, en muchas ocasiones, nacía con la referencia testimonial, con lo pudorosamente disimulado. “Los pájaros / y el laurel de Corinto. / Recordamos para olvidar”.

Evoco su habitación con verdadera ternura. María Ester y Juan Luis eran seres cálidos, acogedores, hospitalarios. La sonrisa y la generosidad los asistía. Nos complementábamos. Admiraba el anarquismo, la literatura griega, la literatura latina. Admiraba la naturaleza de su tierra natal, el río y sus playas,  el vuelo de los pájaros, la libertad del ser. Lo filosófico estaba en él. Ninguno de los dos creía en Dios ni en el Estado. El arte como una entidad curativa, el calor de los mitos, el saber de la tierra. Consideraba el símbolo como un instrumento del conocimiento. La intuición y la conciencia donde la unidad se metamorfosea en la imagen. Los fantasmas también tienen primacía sobre la palabra, sobre lo que intentamos soñar y crear. Era una mente abierta, disciplinada en lo poético, riguroso en la estructura de lo que debe ser un poema, la precisión de un adjetivo. La brevedad, el silencio, el movimiento. Solemne y augusto.

Un poeta que señala otro destino en nuestra literatura. Sereno, equilibrado. “Me reclino bajo el sauce. / La sombra aletea en mi pecho / y el agua a mis pies.”

Buenos Aires, noviembre de 2022

©CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina 

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

--
www.carlospenelas.com


ESPERANZA, Germain Droogenbroodt, España

 












Pintura de Julie Horner

 

Esperanza


Es invierno
el viento frío arrancó
las últimas hojas
que antes fueron refugio
y cobijo para las aves

Tiemblan en el frío
pero todavía cantan
también ellos siguen esperando
para tiempos mejores.

©Germain Droogenbroodt, España

Poesía sin Fronteras
Publicamos dos veces al mes un poema moderno de todo el planeta con ilustración
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LA MILONGA DE JUAN – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 




 

 






LA MILONGA DE JUAN  

 

Era Juan hombre sin-0,

locuaz, leal y oport-1.

Mas lo atrapó el infort-1

y avecinando desas-3,

comprobó que eran dos sas-3

de su mujer los queri-2.

Entonces sus alarid-2

dijeron: -Nada hay por-1/2,

yo ya encontraré re-1/2

para hundir a esos bandi-2.

 

Un día le pidió a 1

que los trajes le re-9.

Al otro le encargó 9

camperas, tres sobreto-2.

Muy a la medida to-2

y de colores varia-2.

Los dos sastres deslumbra-2

dijeron: -Son $ 3.100.

Y Juan rascando su 100 *

les dijo: -Ya están paga-2.


©LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA 

*Versos escritos en 1951, con los que saqué un 4 en matemática, y un aplazo en castellano por escribir sien con “c”.


Encuentro con uno mismo, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 










Imagen; Nadia Bado

Encuentro con uno mismo

 

¿Por qué sería útil indagar en el pasado?

Alcanza, apenas, el tiempo para vivir

                                     un presente pleno

con que edificar esos necesarios cimientos

que conduzcan al futuro intuido, deseado.

 

De nuestro destino somos artífices

                                       sin duda alguna.

Construido sin arena, ni cal, ni argamasa;

basta para hacerlo, y es inevitable,

tanto aquello que con fortaleza se ha hecho

como lo que, por cobardía, fue negado.

 

Puebla de los Ángeles (México), 28 de enero de 2017

 

ANTONIO LAS HERAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


MI ÚLTIMO POEMA, FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

 










MI ÚLTIMO POEMA

 

Mi último poema,

es decir el primero,

canto emancipado 

de dioses y diablos.

 

Mi último contrato 

conmigo mismo

No es cárcel ni la nada

es tu indulgente mirada.

 

Mi tiempo y mi lugar

últimos y primero.

Miro el río de Heráclito

desde los ojos de Heráclito.

 

La última palabra 

que no espera respuesta

ni le exige al horizonte

el parto apresurado del sol.

 

El origen nos reclama

el sendero estaba abierto

los cancerberos tienen hambre 

y se dejan sobornar


con la carne nutricia 

de mi última palabra.

 

©FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Setenta Balcones y ninguna flor - Baldomero Fernández Moreno, CÉSAR TAMBORINI DUCA, España

 




Setenta Balcones y ninguna flor

8 diciembre, 2022

 

 

 


Baldomero Fernández Moreno

El escritor, médico, poeta caminante como se llegó a denominarlo, nació en el barrio de San Telmo el 15 de noviembre de 1886 y murió a causa de un ictus cerebral el 7 de junio de 1950 en el barrio de Flores, también en la Capital Federal Argentina. Siendo pequeño su familia se desplazó a España (la nación de sus padres), donde vivió un tiempo, y al regresar a la patria con 13 años, en la ciudad de La Plata, donde se recibió de médico.

Vivió en Coronel Suarez, en Chascomús; en provincia de La Pampa donde ejerció la medicina siendo el primer médico en ejercer en el pueblo pampeano de Catriló. Sus vivencias lo llevaron a escribir poemas sobre el campo, de los cuales tenemos un ejemplo en este artículo.

A Fernández Moreno se lo vincula también con la poesía urbana argentina y el libro “Ciudad” publicado en 1917 lo dedicó a las calles de Buenos Aires, que recorría frecuentemente -y le valieron el apodo de “poeta caminante”- fueron numen de sus poesías. Detallando un barrio característico, en uno de los poemas de la obra citada, se lee: “Es hermoso. de noche, / ver huir, calle abajo, los tranvías, / con un polvo de estrellas en las ruedas / y en la punta del trole una estrellita”.

“Setenta balcones hay en esta casa, / setenta balcones y ninguna flor…” comienza el poema más conocido de Fernández Moreno, que se podrá leer en el artículo, siendo su vida poética muy productiva, publicando más de veinte poemarios: “Aldea española”, “intermedio provinciano”, “Buenos Aires: ciudad, pueblo, campo” son algunos de ellos.












70 balcones    a Pueyrredón y Corrientes 

Aunque no existe ninguna constancia firme sobre el edificio que detalla en su excelso poema (que dio lugar a incluirlo en un álbum de tango: “14 con el tango” debido al genio de Ben Molar, que reunió a 14 poemas de autores reconocidos, adicionando música 14 maestros de la música porteña) hay quienes atestiguan que se trata del edificio ubicado en la esquina de las avenidas Pueyrredón y Corrientes.

 


 

 




De una “Antología” de Baldomero Fernández Moreno publicada del período que abarca de 1915 a 1947 por Espasa Calpe Argentina, publicamos los dos poemas siguientes:

 

SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR

Setenta balcones hay en esta casa, 
setenta balcones y ninguna flor. 
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? 
¿Odian el perfume, odian el color? 

La piedra desnuda de tristeza agobia, 
¡Dan una tristeza los negros balcones! 
¿No hay en esta casa una niña novia? 
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales 
una diminuta copia de jardín? 
¿En la piedra blanca trepar los rosales, 
en los hierros negros abrirse un jazmín? 

Si no aman las plantas no amarán el ave, 
no sabrán de música, de rimas, de amor. 
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave… 

¡Setenta balcones y ninguna flor! 

Baldomero Fernández Moreno (1917)


TROPA

De pronto, en el silencio de la noche,
se alzó un rumor lejano y temeroso
y el camino que corre frente a casa
sonó de viento y se encrespó de ola.


Era una larga tropa de ganado,
cientos de vacas, bajo los testuces,
desgarrando la sombra con los cuernos,
midriáticas de espanto las pupilas,
deshechas con la helada las pezuñas,
dolientes de mugidos maternales.


Era una larga tropa de ganado,
flanqueada de fantásticos jinetes,
apretada a pechazos en la huella,
toda alada de gritos y de ponchos.


Mañana un hombre desde un carricoche
en el local sonoro de la feria,
al enérgico golpe de martillo
que hace al sol un relámpago de plata,
indiferente os venderá, vaquitas,
y resignadas partiréis de nuevo
…tal vez hacia la muerte.

Baldomero Fernández Moreno (1923)


CÉSAR TAMBORINI DUCA, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 http://pampeandoytangueando.com/poesia/setenta-balcones-y-ninguna-flor/

 www.pampeandoytangueando.com 

César José Tamborini Duca 

c/La Niegra nº 5 - VEGUELLINA DE ORBIGO (LEON) 

lonquimay100@hotmail.com 

http://pampeandoytangueando.com/ 

Fundador y 1er. Director de la Revista "Argentinos de León" (León, España) 

Académico Correspondiente en León, España, de la Academia Porteña del Lunfardo 

Fundador y Director de "Academia Virtual del Lunfardo y el Tango" 

Miembro Honorífico de ASOLAPO ARGENTINA (Asociación Latinoamericana de Poetas, Escritores y Artistas) 

Declarado "Ciudadano Ilustre" de la localidad de Uriburu, La Pampa (Resolución nº 08/17)


NOCHE DE NAVIDAD, GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

 








NOCHE DE NAVIDAD


Noche de luz en Belén,
la noche esperada por Dickens,
para viajar en el tiempo
en un Cuento de Navidad.
Esa noche la he imaginado
tantas veces, que aún me deslumbra
la humildad del pesebre,
y yo, me descubro un pastor errante y paciente
que camina pensativo y alegre hacia el portal.
¡Qué Nochebuena, la que tiene el mundo!
Dios es hoy toda humanidad.
Es la noche esperada por Chesterton,
para compartir la cena con el Padre Brown.
Es la noche de los pobres en compañía de ricos,
es la noche de Vivaldi,
para reunir cuatro estaciones en una noche única.
Hoy Dios es una sinfonía de humanidad.
Bajo el portal, he dejado en silencio mi regalo,
Dios lo abrirá la mañana del mañana
y aquella noche volverá la estrella
y todo silencio en mí se hará Navidad.
Esta noche, Dios se hace pequeño y
en un pesebre ha nacido la razón de la felicidad.  

 

GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 3 de diciembre de 2022

Quién me quita lo bailado, Irene Gruus, Buenos Aires, Argentina








Quién me quita lo bailado

Pido peras al olmo. Las saboreo:
son deliciosas.
He pedido gato por liebre;
me lo han dado.
Me han contado historias
libidinosas a medianoche;
gozaba, con cada palabra,
con cada gesto.
He amado la noche cuando amanecía,
amé la muerte, y soñé con la realidad.

 

IRENE GRUUS, Buenos Aires, Argentina

Irene Gruss fue una poeta argentina. Escribió La luz en la ventana, El mundo incompleto y La mitad de la verdad. Fue coordinadora de talleres literarios y formaba poetas. En los años 70 fundó el grupo de poetas "Taller Mario Jorge De Lellis".​​ Wikipedia

Nacimiento: 1950, Buenos Aires

Fecha de la muerte: 25 de diciembre de 2018


SIN BEMOLES, Xiul Lasopat, Buenos Aires, Argentina

 SIN BEMOLES




XIUL LASOPAT, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA