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sábado, 16 de julio de 2022

SONETO I, Michelangelo Buonarroti- MIGUEL ÁNGEL- (Caprese, 6 de marzo de 1475-Roma, 18 de febrero de 1564),

 












SONETO  I

 

Nada crea el artista en su portento,

que ya no esté en el mármol contenido,

y sólo arrancará forma y latido

la mano que obedezca al pensamiento.

 

El bien que amo y el mal del que me ausento

en ti, soberbia diva, han hecho nido;

y a fin que no prolongue lo vivido,

el arte contradice lo que intento.

 

No lo culpo al amor de mis heridas,

ni al desdén, ni al rigor ni a tu belleza;

tampoco a la fortuna ni a la suerte,

 

si la muerte y piedad llevas reunidas,

y mi ardoroso ingenio, en su llaneza,

no sabe conquistar más que a la muerte.

 

Michelangelo Buonarroti

- Michelangelo Buonarroti- MIGUEL ÁNGEL- (Caprese, 6 de marzo de 1475-Roma, 18 de febrero de 1564),


Del Árbol, LEOPOLDO MARECHAL, Buenos Aires, Argentina

 











Del Árbol

 

Hay en la casa un Árbol
que no plantó la madre ni riegan los abuelos:
solo es visible al niño, al poeta y al perro.

Su primavera no es la que fundan las rosas:
no es la vaca encendida ni el huevo de paloma.
Su otoño no es el tiempo que trae desde el mar
caballos irascibles, por tierras de azafrán.
Al Árbol suben otras primaveras e inviernos:
el enigma es del niño, del poeta y del perro.

Cuando la primavera sube al Árbol-sin-nombre,
vestidos de cordura florecen los varones;
y Amor, en pie de guerra, se desliza
de pronto a la sabrosa soledad de las hijas.
Entonces el sabor de algún cielo perdido
desciende con el llanto de los recién nacidos.
Pero cuando el invierno lo desnuda y oprime,
sobre los techos llueven sus hojas invisibles,
y, horizontal, cruza las altas puertas
alguien que por el cielo desaprendio la tierra.

Hay en la casa un Árbol que los grandes no vieron:
el enigma es del niño, del poeta y del perro.

 

LEOPOLDO MARECHAL, Buenos Aires, Argentina

Leopoldo Marechal fue un poeta, dramaturgo, novelista y ensayista argentino, autor de Adán Buenosayres, una de las novelas más importantes de la literatura argentina del siglo XX.​ Wikipedia Nacimiento11 de junio de 1900, Buenos Aires

Fallecimiento26 de junio de 1970, Buenos Aires


Vago recuerdo de un insomnio, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 











Vago recuerdo de un insomnio

 

Me llega su voz, errátil.

Palabras salidas de la tarde,

palabras como un largo silencio

en mitad del silencio.

Nada se mueve.

Veo la luna del ropero,

un café frente a la Basílica de Guadalupe.

Siento la aguda nostalgia de los hijos,

una callecita flotante

con luces como lluvias, brumosa.

Creo  ver una estrella sostenida en su mano,

una nube tenuísima, un designio efímero,

una isla que crece y se desliza.

Ahora un poema de Pessoa sobre la mesa

en la falible memoria del conjuro.

También la bajamar, orillas tornasoleadas,

la espalda de una mujer en el beso del aire.

Es difícil  imaginar en estos días

la beatitud de la infancia.

 Buenos Aires, 12 de abril de 2020

 

Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EN BÚSQUEDA DE LA PAZ, NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino

 



EN BÚSQUEDA DE LA PAZ 

 

Escribiré aquí algunos furtivos conceptos sobre el tema, conceptos que no pretendo se conviertan en “verdades absolutas” sino que deseo puedan contribuir a clarificar, en teoría, un poco más el sentido de este arcano tan difícil de comprender. El lector percibirá que, este breve aporte, sólo viene a expresar algunos meros puntos de vista.

 Desde el comienzo de su existencia, el hombre, viene hablando de la paz pero, aún, desde que tiene noción de su existencia y en los albores del tercer milenio de la era en que vivimos, no ha conseguido doblegar con su “racionalidad” al dragón de la beligerancia; del odio; del rencor; de la incomprensión; de la imposición de creencias; del hambre, de la conquista…

 Sinceramente, no he hallado en ningún texto religioso, ni filosófico, fuere el que fuere: la total ausencia del encono, la traición y el conflicto, como tampoco he encontrado la deserción del “Poder”.

De manera que, creo que la paz, vendría a ser una triste utopía de la humanidad. Y el ser humano, casi siempre, presiona donde no le duele, Ya lo decía Gracián, el célebre filósofo y escritor español allá, por el 1650.

¡Paremos de buscar la paz donde no sabemos que está!

Nuestro transcurrir en este sistema se rige por la ley incuestionablemente universal de la dualidad absoluta: la ley de los opuestos: blanco-negro; frío-calor; malo-bueno, guerra-paz, etc., etc. Un principio del griego Heráclito dice: “Aquello que llega a su límite se convertirá automáticamente en su opuesto”. Bajo este concepto, cabe preguntarse: ¿la guerra, es un opuesto necesario para que ocurra la paz?

El dilema que nos ocupa es incuestionable e ineludible y el hombre-ego, colabora en el mismo por designio natural.

Se dice que: La paz es la tranquilidad que procede del orden y de la unidad de voluntades; la serenidad existente donde no hay conflicto. ¿Es esto cierto? Aquel que reflexione sobre este axioma, verá como el orden y el conflicto van de la mano del poder, sea del que fuere: Político; eclesiástico; castrense; legislativo; de la riqueza; de la ambición; de la xenofobia, del constante tropismo consumista y necesario para la conservación de las especies, etc., etc.

¿Tiene paz el pequeño pez frente al fatalismo que lo convierte inevitablemente en alimento del más grande? Si estaríamos convencidos de que el pez piensa, diríamos entonces: que simplemente se somete al destino. ¿Cómo podemos aceptar entonces que el hombre pensante y racional no pueda ser el artífice de su propio su destino?

¿Habrá paz en la escasez de la mesa de un pobre? ¿Habrá paz en la almohada del rico, donde moran los miedos de perder su fortuna? ¿Tiene paz el hombre? ¿Qué es paz?

¿Cabe indagarse, a la sazón: por qué el hombre no tiene paz? ¡Hagámoslo!

Juan Pablo II, en su actitud de pensador modernista dijo que: “Paz, es hacer todo lo posible para superar la lógica de la estricta justicia para abrirse también a la del perdón. De hecho, (afirmó) ¡No hay paz sin perdón!”

Esta magnífica definición nos deja un colofón: Mientras el hombre no se indague ni se perdone, será infructuosa su búsqueda de Paz.

            Cuando el hombre deje de auto flagelarse dibujando las blancas palomas que portan olivos de paz; deje de rasgarse las vestiduras proclamando mensajes que predican la paz y se dedique a construirla en lugar de vitorearla, seguramente hallará la panacea que acabe con la utopía que persigue.

            Los hombres, para hablar de paz debemos de huir de los templos de la soberbia, de los egos y las vanidades, debemos dejar en el camino los odios, los rencores y las envidias, principales cualidades que nos convierten en dañinos, perversos, violentos y belicistas: Somos corruptos y endiosamos la ambición.

Este ser humano que representamos porta en sus genes el virus incurable de la hipocresía pero, por sobre todas las cosas, algo supimos acomodar a nuestro favor: la habilidad de ocultamos en las sombras de la ignorancia. El hombre no se indaga, no comprende que la especie que ostenta es aún más pequeña que un quark-todo; que un Nano (T); que un Amstrong; que un Pico (P); que un Fempto (F); que un Ato (a); que un Zepto (z); o un Yocto (y)*; contenidos en El todo total de los totales. Quizás, alguna vez, cuando entienda su tremenda pequeñez y tenga consciencia de su finitud temporal, ya no hablará de paz, porque entonces, nada existirá para turbar su pávida inquietud.

Por lo tanto: ¡A la paz hay que construirla en lugar de proclamarla!, de lo contrario, siempre seremos como la analogía del arquitecto que muere después de finalizar sus planos, sin saber que, todavía, no se han fabricado los ladrillos y el mortero.

El que habla de paz sin ninguna culpa, “que arroje la primera piedra”.

*Fuente de información científica

Fuente(s):http://209.85.215.104/search?q=cache:Jph...

 

©NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino


DESHOJANDO…, Marta C. Salvador, Mar del Plata, Argentina

 








DESHOJANDO…

 

Deshojo mi desnudez,

la soledad,

desierto mineral…

hilando palabras y colores,

canciones de reencuentros,

fogoso lenguaje del amor…

En vuelo bautismal,

estrecho la alegría de tu belleza

y el fuego de mis palabras

sofocan tus oídos,

turbando tu mirada.

Ícono luminoso…

Sólido silencio.

Ineluctable temblor

que traslucen tus caricias,

hundiendo mi mano

en las raíces del silencio…

Bésame, bésame;

guarda el fuego de tus palabras.

 

Marta C. Salvador, Argentina, (Mar del Plata)

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LA LUNA NO SALIO, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

 











LA LUNA NO SALIO

 

No hubo prioridad,

el puesto fue siempre secundario,

llegaron al azar a cualquier meta,

cualquier meta era cualquier parte.

 

No había nada atrás,

nada adelante,

sólo nada,

simplemente vacío.

 

Había cosas que dolían,

había cargas que pesaban,

había penas que mordían

las entrañas del alma.

 

Que falta de esperanzas;

la luna no salió;

sólo unas lágrimas,

el llanto nada más.

 

Jorge, Rocío, Rosita,

la alemana del Tiuna,

Mónica Santamaría, aquella médica,

se fueron adelante.

 

El lugar secundario,

su llegada a la meta;

Ángela María Ortiz,

del segundo puesto saltaron al primero.

Noviembre 5 de 1994.

 

Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


ALEGRIA, Guillermo Fernández del Carpio, Arquipa, Perú

 







ALEGRIA

 

Vives en el tiempo de la nostalgia y la soledad, dándole instantes gratuitos de vida a nuestras breves vidas. Yo te necesito alegría, en la inseparable nostalgia y en la tierna soledad, para sonreírle al destino incógnito de un nuevo día. 

 

Tú naces alegría, en la alegría de Cristo y estás conmigo desde mi añorada niñez. Ven alegría, alégreme el día para que la noche siga siendo día. Yo sin ti alegría; no tengo vida, no tengo alma, no tengo poesía.

 

Eres calma cuando me enfrento a la tempestad y vienes detrás de mí siguiendo mi destino. ¿Sabes alegría? Hay días que yo no sonrío, pero sé que vienes detrás de mí. 

 

Guillermo Fernández Del Carpio, Arequipa, Perú

Del poemario inédito MI TIEMPO Y MI MUNDO

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


La ventana, Favio Ceballos, Baigorria, Santa Fe, Argentina

 







La ventana


Desde la gran ventana al río
veo acercarse la mañana
y el aire dice "en vos confío"
pues tú sonrisa nos hermana.

Vuelvo a mirar tu singladura
desde esta libertad de par en par
el cielo envuelto de blancura
y luz que traer el verbo amar.


Rectángulo sin tiempo, la hermosura
se encuentra con mirarla nada más
y en los días sin sol y de tristura
m guarda de la lluvia su cristal.


Aguardo feliz la primavera...
Contigo a mi lado a Dios veo
bordando con luz la flor primera
y todo lo que enseñas te lo creo.


FAVIO CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 9 de julio de 2022

EL ESTORNUDO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

A UNA NARIZ, (EN EL ESPACIO DE LOS MAESTROS), Francisco de Quevedo - Madrid, 14 de septiembre de 1580 - Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 8 de septiembre de 1645.

 



 

 

 






A UNA NARIZ


Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.

Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón mas narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.

 

Francisco de Quevedo