LA
VOZ
A los saben Escucharla…
Es terrible el grito de
hombres y mujeres y niños abusados de mil maneras; el clamor de la tierra
convertida
en basural y destrucción, que genera enfermedades,
pobreza y muerte; y el dolor de pueblos enteros
abandonados por sus hermanos…: la creación
entera sufre y grita. Pero dentro de ella, y desde Galilea,
una pequeña Voz susurra a
estos tiempos la esperanza de la liberación…
(T.a. Comentario Rom 8,
18-2 5- Liturgia Cotidiana, Edic. San Pablo Oct.´19, p. 90)
“Nadie
puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro… No se
puede servir a Dios y al Dinero (Ah, Poderoso y mundano Caballero)… (Porque)
Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón” (Mat 6, 21;24).
a. “La Verdad es como el agua”, dijo.
Correrá, se ocultará, se ensanchará, se angostará y se moldeará hasta volverse
como una paradógica sombra luminosa recostada e impúdica, sobre las faldas
necias de la más apetecible y cruel de la mentiras; para luego filtrarse, de
súbito y como un relámpago, por el rescoldo del descuido o el resquicio de la
valentía, de cualquiera de las fuentes corruptas del (de los) Señor (Señores)
de Relaciones Públicas y su pandémico, codicioso y virósico Nuevo Orden
Antinatural…”
“Porque
Aquel que los creó sin ustedes, no los salvará sin ustedes, hombres libres pero
de poca fe… Más todo el que sea de la Verdad…”, continuó diciendo, “… escuchará
mi Voz, Yo seré su Señor y tesoro en las alforjas de sus labios, emergiendo
desde lo oculto y ahora
develado en sus corazones… Que ya no lo serán de piedra sino de carne y huesos
redimidos… Escucharán mi Voz, pero no de antiguo como un trueno, sino como los
arpegios de una flauta
y se librarán así -en un jordánico diluvio bautismal,
donde no será el Mar Rojo sino el Río Jordán el que se abrirá a sus pasos- del
insensato poder del Ateo Impío, del Dragón dormido y de la Bestia encriptada, y
su Gran Ídolo plastificado y coronado mortalmente de sangre justa e inocente...
Y cuando el Ídolo caiga, proferirá un gran grito de espanto al ver, demolido,
su narciso poder financiero de barro, hambre y fuego; y quebrado para siempre
el tétrico Círculo Vicioso de los Tres Demonios que lo edificaran, disueltos
todos (de una vez y para siempre) en
los morbosos confines de la Supra Nada”…
b. Luego, la Voz hizo silencio y
pareció que el mundo se evaporaba… Que el mundo entero dejaba de latir,
mientras ellos, los Errantes elegidos, los convocados para escuchar e
interpretar por medio de la Voz, el crucigrama del Verbo vuelto palabra llana,
se postraban ante el lampo de su fantasmal figura de arcángel, alzando los ojos
al cielo como hipnotizados por el esplendor de la Verdad Humanizada, que
parecía estar suspendida en vilo por aquella Columna de Nubes donde restallaba un
enigmático, radiante Sol de Justicia… Y desde aquellas alturas imaginarias,
abierto los oídos al susurro delicioso de su boca aramea, le escucharon ordenar, con el
portento de su divina majestad y haciendo conmover los cimientos del Monte
sepulcral que los rodeaba, el grito potente de liberación que tanto esperaban
escuchar: “¡Lázaro, amigo! ¡Ponte en pie y sal fuera!”
…
Y Lázaro, abandonando los lienzos, perfumes, ataduras y flaquezas de una joven
e inesperada dormición, resucitó… Revivió. A la carne y al espíritu, como alter
ego de su Adán Redentor, revivió. Y María dio gracias… Y Marta lloró… Y todo el
humilde pobrerío del pueblo de Betania, festejó… El Nuevo Orden (otra vez
Natural, estaba en marcha, y la historia humana volvería para muchos a comenzar… (Aunque, sin dudas, y como estaba escrito en
el Libro de las Pruebas de la Vida, el Gran Hermano personificado por la
Tenebrosa Trinidad del Señor (Señores) de Relaciones Públicas, lo volviera
–volvería- setenta veces siete, a intentar…).
c. De todos modos, y nuevamente
ahora, entre lágrimas y sonrisas como
quien siembra y cosecha, algunos buenos escribas dijeron, no sin saber la
suerte mártir que les esperaba, que en mismo instante (inaudito para su humana
credulidad y sin saberlo obrando bajo el signo del apóstol Mateo, el Dudoso),
otras tumbas de justos esperanzados en La Venida, cavadas en la misma piel de
aquel Tabor sagrado (que luego llamarían “de la Transfiguración”), se
conmovieron también; pero no se abrieron todavía…
…
Lo harían cuando un manso aunque terco israelita, fuera por otros sacrificado y
ungido –como rey de los judíos- en un trono de Cruz de enclavado madero -predicho
por la Reina de Saba y oculto en las vísceras de la tierra por el Rey Salomón,
y surgidos a su debido tiempo de misión a cumplir, al excavarse el sitio
elegido para zanjar la piscina de Bethesda- y donde moriría a la carne de
ferviente Galileo, para renacer (de una vez y para
siempre), como un viviente y hasta
eucarístico Nazareno providencial… En tanto el agua surgente de su costado
abierto y mortificado en sangre –atravesado por una pérfida lanza romana-,
daría curso y caudal al jordánico diluvio bautismal vaticinado, que vencería a
la Impiedad, al Pecado y a la Muerte, esto es, al Ateo Impío, al Dragón dormido
y a la Bestia encriptada, y su Gran Ídolo plastificado y coronado mortalmente
de sangre justa e inocente...
©ADRIAN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA