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sábado, 27 de febrero de 2021

CARTAS, Clara Lecuona Varela, La Habana, Cuba

 










Imagen de: Pinterest


CARTAS

 

Mi padre enviaba postales con muñecas al dorso,

era yo la niña más linda del mundo.

De ese mundo otro,

desde donde mi padre me envió

tantas fotos en la nieve.

Lanzando migas de pan a los cisnes.

Creo, luego quiso también fuera yo, a ver la nieve

y ese cielo

tan azul como mi cielo.

Como los ojos de mi padre

allá por la bella Alemania. 

De regreso.

Sólo que más tristes.

 

 

©Clara Lecuona Varela, poeta y escritora cubana

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


BELLEZA, Carlos Rodolfo Ascencio Barillas, El Salvador

 








Imagen de: 10wallpaper.com


BELLEZA

 

Siempre el cielo, el mar, la lluvia, el viento;

El rocío, la brizna, y gaviotas en la playa.

pobre de aquel archipiélago que se vaya

galopando en sus propias venas de lamento.

 

La montaña, la cascada, el agua, y su aliento

donde el sol gravita, y extraordinario ensaya,

el alegre río, el camino que nunca raya

la selva, el árbol, el canto y el talento

 

la estrella, el manantial, y el firmamento

¿Quien despertara con el alba tan lejana?

¿Quién apagara el sendero de tu luz pagana?

 

Decidme, ¿Dónde se encuentra tu tormento?

que con leve voz incipiente, y lozana

muriendo despiertas en tu paz cortesana…

 

©CARLOS RODOLFO ASCENCIO BARILLAS, poeta y escritor salvadoreño

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


ALAS PARA SOÑAR, Hilda Augusta Schiavoni, Córdoba, Argentina

 










Imagen de: sobregrecia.com


ALAS PARA SOÑAR


El hombre,
que siempre tuvo sueños de pájaros
se quiso poner alas
para imitarlos.
No sólo fueron cosas de Ícaro
ni de locos milenarios
que soñaban
que entre rubores y blanduras
se elevaban mágicos.
Hoy, el Hombre
vuela como las aves
y en la medida
que se eleva en el espacio
va perdiendo su sueño de pájaro
que lo acercaba a las estrellas
y le develaba
los más sutiles arcanos.

 

©HILDA AUGUSTA SCHIAVONI, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


UNA CAUSA PRIMIGENIA , Carlos Benítez Villodres, Málaga, España

 







Imagen de: Compartir palabra maestra


UNA CAUSA PRIMIGENIA 

 

        El humor y el sufrimiento, las emociones y las preocupaciones… aparecen y discurren por la vida de las personas, desde las que están en los subterráneos del género humano hasta las que se encuentran en la cúspide, entremezclándose unos con otras, tan soberbia y férreamente, que ya nacen incontrolables.  ¿Quién puede manipular a su antojo el carácter y el ingenio, o el dolor y la conformidad, o las emociones positivas (salud, bienestar, fortaleza…) y negativas (enfermedad, tristeza, desgracia…), o el desasosiego, o la inquietud, o la taciturnidad…? En circunstancias normales, cuanto más anduvo la persona por el tiempo universal, menos poder tiene sobre su yo y los acontecimientos que le sucedieron y continúan acaeciendo al transcurrir el tiempo. A veces, lo vital negativo se aposenta tan enraizadamente, en determinados individuos, que estos fueron creando de forma inconsciente, al cien por cien, y, paulatinamente, mientras caminaban, una coraza psíquica que les permite vivir o sobrevivir, en definitiva, luchar contra las adversidades.       

 De todo ello se deduce, que cualquier proceso o situación placentera para su mente le repercute positivamente en su cuerpo o materia, pero si es causa de dolor y sufrimiento e introversión, este impacto psíquico puede somatizarse y dañar, con menor o mayor severidad, al organismo.

 Está científicamente estudiado y comprobado que las personas tienen unos mecanismos, con los cuales determina si lo percibido es favorable para su supervivencia o no. Tales mecanismos son las emociones.

 La emoción es una respuesta inmediata del organismo que informa al sujeto del grado de favorabilidad o no favorabilidad de un estímulo o situación. Si la situación favorece a su vida o supervivencia, experimentará una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, sosiego, paz etc.), pero si el acontecimiento o el estado le es negativo, la emoción también lo será, impregnándolo de tristeza, desilusión, pena, ansiedad…

           La influencia de las emociones negativas sobre nuestro organismo (somatizaciones) merece, en beneficio de la sociedad mundial, que se investigue profundamente, en el presente y en el futuro, por expertos en la materia, en especial, en aquellos países más desarrollados en investigaciones médicas. Solo así se podrá iluminar la oscuridad que envuelve a este sinnúmero de somatizaciones a partir de una serie de irregularidades en las directrices mentales de las personas.

 

 

©CARLOS BENÍTEZ VILLODRES, poeta y escritor español

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


sábado, 20 de febrero de 2021

LA SOSTENIDO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 













LA SOSTENIDO

 

La luz mezquina.

La tibia sombra.

La tersa soledad.

La ardorosa frente.

La espesa música.

La primera imagen.

La diáfana lejanía.

La incierta memoria.

“Golpean en la ventana

ramas deshojadas por el viento.”

Las trampas posibles.

 

·        “Otro  él”,  poemas. L. A. -  Ediciones  del  Valle,  Buenos  Aires,  2000.

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 

 


CONTIGO, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 








Imagen de: infobae


CONTIGO

 

Día oscuro, nubes frías;

contigo

entre la hierba

frente al agua serena

del lago

 

y ese beso, largo, anhelado,

profundo,

extraído de las entrañas

invadiendo

de calor, las almas.

 

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

 


PREPARACIÓN, Teresinka Pereira, Ottawa, Canadá

 







Imagen de: Psicocode


PREPARACIÓN


¿Dónde está el amor, 

si hay tanta soledad

en el camino?

 

¿Dónde está el sol

si la noche llega tan temprano

a la mañana de siembra?

 

¿Dónde está la sonrisa,

si la poesía se va endureciendo

al oír el odio a la víspera

de esta inmerecida guerra personal?

....................

 

PREPARAÇÃO

         

Onde está o amor,

se há tanta solidão

no caminho da vida?

 

Onde está o sol

se a noite chegou tão cedo

à manhã de semear?

 

Onde está o sorriso,

se a poesia se endureceu

ouvindo o ódio na véspera

desta não merecida guerra pessoal?

 

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

ARBOLES EN PAZ , Ady Yagur, Israel

 








Imagen de: Árboles y arbustos-Florpedia


ARBOLES EN PAZ

 

Ellos siempre se miran

acariciados por el viento,

junto al  viejo sendero

las aves en ellos anidan.

 

El arbol se agita temeroso 

si alguien quita sus frutos,

el tronco parece que llora

pidiendo que no lo hieran.

 

El bosque pinta de verde

con trinos de primavera.

mientras los niños juegan

disfrutando del paisaje.

 

Arboles de troncos viejos

suelen  tener presencia ,

tienen hojas que en otoño

 amarillean los senderos.

 

Dejemos en paz al bosque

para que arboles crezcan,

ellos nos brindan sombra

sin pedir nada a cambio..

 

 

©ADY YAGUR, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

 

 


LA CABINA EN FIN DE AÑO, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 







Imagen de: Infobae.com


LA CABINA EN FIN DE AÑO

 

La cabina de un camión es un reducto pequeño, dos asientos con dos literas atrás. Un gran ventanal, no con vistas al mar, más bien con vistas al asfalto.

La raya blanca, continua o discontinua, es la que más se conserva en la retina.

La cabina cumple multitud de funciones; es comedor, salón, cuarto de aseo, incluso cocina. Es el espacio más pequeño con más cosas concentradas.

Para el conductor es su refugio. Cuelga bolsas con provisiones, productos de higiene personal, incluso un hornillo minúsculo. Aquí se duerme obligatoriamente, se descansa a veces, se piensa mucho y se sueña, mientras las ruedas en su continuo circular te conducen a infinidad de sitios, a lugares sorprendentes, aunque la rutina se circunscriba a áreas de servicios, a interminables cargas y descargas. No hay espacio donde el brazo alargado del conductor no llegue. Atrapa algo de dentro de una bolsa, se lo come mientras imperturbablemente las ruedas tragan y tragan kilómetros.

La imaginación vuela a sitios queridos donde una mujer y unos niños esperan, viven y crecen casi al margen del obligado circular de las incansables ruedas, ruedas que surcan caminos, que unen fronteras, que llevan y traen infinidad de mercancías, mientras el padre, el hijo, el esposo piensa en los suyos, traza mil proyectos ilusionados que se frustran constantemente, porque el conductor casi nunca deja su volante. Nadie ha viajado tanto, nadie ha estado más preso.

Es verlo todo atado a un volante, creer que vuelas pero que nunca llegas.

Es un ser y no ser. Estar en todas partes y no estar en ninguna verdaderamente ni gozar de nada en profundidad. Admirar hermosos paisajes, recorrer los lugares

más recónditos, conocer lo más dispar, tratar a mucha gente sí, pero no gozar de los tuyos, más que en espacios de tiempo fugaces. Y mientras, los niños crecen, la mujer ve apagarse su ilusión, sus proyectos de futuro en convivencia. Los problemas se resuelven solos o no se resuelven, la vida se desarrolla fuera y aparte.

El camionero es consciente de la gran responsabilidad que tiene en las manos, de los que dependen de su salario, de las mercancías que tienen que estar el día y a la hora precisa, también es consciente de la máquina que conduce y que se convertiría en una bomba rodante al más pequeño error. No puede haber ni un momento de flaqueza, ni el más pequeño error, ni la confusión más nimia porque las consecuencias serías funestas.

La máquina es más afortunada que el conductor, el dueño la engrasa, la limpia, la atiende con mecánicos y repuestos adecuados, al conductor se le presiona al infinito, cada vez más y más trabajo. No tienen nada de extraño los accidentes en carretera. Si no hay más no son por las trabas del patrono, sino, por el alto grado de responsabilidad de los conductores.

Y una nochevieja el camionero sale de la cabina telefónica y se mete en la del camión. Los suyos se preparan, allá lejos, para celebrar el fin de año.

Todos están bien, el pequeñín ha tenido un poco de fiebre, la madre lo atiende, ella guarda “eso rojo” de intimidad –le ha dicho– se lo pondrá cuando él vuelva, si queda humor.

Tiene que llegar ineludiblemente a Holanda, le ha dicho el jefe; los suyos están lejos, sin él como siempre.

Es entonces cuando la cabina parece más pequeña que nunca, los gritos del brindis, que oye, más agudos y sin poderlo evitar por la ruda mejilla del camionero se desliza una lágrima.

Las tres rosas rojas que había comprado porque ella iba a acompañarlo en ese viaje, no dirán nada de su pena, se irán marchitando sobre el salpicadero mientras las ruedas siguen su continuo e infinito rodar.

 

©SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  

 


INVOCACIÓN AL AMOR VERDADERO EN TIEMPOS DE PANDEMIA, Liana Friedrich, Santa Fe, Argentina







Imagen de: Colombia.com

INVOCACIÓN AL AMOR VERDADERO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Señor, envíanos tu paraclito de amor

para que con su luz verdadera

se desvelen los misterios más ocultos

y la felicidad no tenga fin...

para que la esperanza nos transforme

y la realidad se revele a la vida eterna.

Envíanos tu poderoso espíritu para que el sol no tenga ocaso ...

para que los sin nombre resuciten con el soplo de tu ser.

Que tu sutil presencia nos invada de gozo incorruptible 

y que tu cristalina naturaleza soberana

nos colme por siempre de tu gloria salvífica.


©LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA