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sábado, 12 de septiembre de 2020

EL TÓTEM, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 




             







                         



Collage L. A.


EL TÓTEM

 

No puedes ver al otro

en el centro de tu mano

no puedes contemplarlo

verídico necesitando aceptarlo descuidadamente

Los que odias

no se convierten en esa música que te duerme

no puedes volverte contra todos

no puedes quedarte en la playa con el perfil de espaldas

muy desprolijamente

y el odio no te podrá devolver nunca una sola mirada

Pero prefieres insistir

no agradecer tu noche o tu mañana

hubrístico y parado

odiando todavía a los que odias

Has construido un tótem con la mano extendida

y es una garra.

 

De "Entelequias", poemas. L. A., Ed. Torres Agüero, Buenos Aires, 1994.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 

 


LA VIDA ES PROSA (POÉTICA), Adrián Nestor Escudero, Santa Fe, Argentina

 Noticias sobre Psiquiatría - Página 15 - La Razón


LA VIDA ES PROSA (POÉTICA)[1]

 Amigos todos:

 

A la memoria del genial cantautor GUSTAVO CERATI, en el 6º Aniversario de su nacimiento al Cielo (porque al 7º día, descansó)... Y hoy (05-09-2020), in memoriam del 74º Aniversario del nacimiento del controvertido y excelso cantautor FREDDY MERCURY (Farrokh Bulsara)...

 

Algunos afirman, con lo dudoso de lo inexorable -al menos desde nuestra racionalidad y espiritualidad limitada de seres frágiles y falibles- que, la vida, es poesía.  

Ni tan tan ni tan tan... Porque con la misma inexorabilidad, pero fundado en el acto mismo de lo que supone estar o sentirse vivo, uno podría aseverar: la vida es prosa.

Porque una vida comienza primero no a poetizarse, sino a narrarse conscientemente por cada hombre cuando de niño descubre que está... vivo ("Pienso...., luego existo". Y todo lo demás será añadidura a este virginal y diapasónico descubrimiento narrativo).

 Y desde esa primordial narrativa el hombre contará, relatará, cronicará, ensayará e historiará su pasado y su presente, e imagina y proyecta su futuro. Pasará de fines a objetivos y de objetivos a metas. De sueños y deseos a realidades. Y de realidades a sueños y deseos. 

Mas si por el camino de la prosa, que es sendero del caminante, estela en el océano existencial donde el humano se descubre testigo del tiempo y del espacio, aprende en su devenir a buscar algo más que la materia de (y en) su cuerpo y (en) su mente le revela, esto es, algo más de lo que le dictan como vida sus cinco sentidos elementales, y encuentra por la sinergia de estos, y en su interior latiendo, algo más que un corazón de carne y sangre, entonces la vida no solo esplenderá por la consciencia sino por la conciencia, y será una prosa precisada de esencialidad, de esa mística alada, de ese ethos o corpus espiritual llamada alma, fruto de un acto consciente especial donde la materia permanece en suspenso: y el acto físico se transfigurará en acto poético, acto creativo por excelencia que buscará una forma adecuada para expresarse.  

Una forma que, sin dejar de ser camino como el que llegó a develarla, aventurarla o desafiarla, pueda narrarse con la demiurgia del contexto prosístico, quien al igual que lo poético y según afirma el Dr. Galati sobre este, asimismo y, de hecho, es "capaz de descifrar lo indescifrable, de señalar lo ignoto, de pronunciar lo inefable, de pensar... en la trascendencia del ser, más allá de sí".[2]

Ello, en tanto la vida es prosa y precede y anticipa a lo poético por medio de lo real-real, de lo mágico cotidiano, de lo maravilloso, de lo fantástico y de lo conjetural metafísico o mistgagógico en pose tridimensional, y capaz de arroparse en consecuencia y asimismo con invisibles virtudes y sentimientos. 

De suerte tal que el hombre, ya no sólo “es” o será, o creerá ser, sino que es o será lo que imagina (crea) o imagine (cree) puede o pueda ser: y pensarse, sentirse y gestuarse, y actuar sobre todo en torno a lo que crea, piense o sienta, que puede o pueda ser, con una íntima intencionalidad axiológica. 

Reflexión y acción. Acción y reflexión. Razón y sentimiento. Sentimiento y razón. Donde el Principio es el Fin y el Fin es el Origen. Alfa y Omega. Omega y Alfa. Si la vida fuera una Moneda, tendría dos caras (Nacer-Morir, Luz-Oscuridad) y un canto. 

Pero la poesía no sería ningún lado sino el canto de la Moneda. 

 Por eso amo a la poesía. Claro que la amo. Pero con preferencia en acción, en clave y acción prosística, como al canto de la Moneda de la vida misma. Y sin olvidar que, cuando alguien presenta en sociedad (y produce en consecuencia el hecho cultural por excelencia de un producto cultural) a un Libro de Poesía, lo hace siempre en términos prosísticos. Cuando alguien intenta explicar a otros qué es poesía o la poesía, acude sin hesitar a la prosa salpicada de metáforas sobre tan sabia, bella y femenina mujer... Aunque algunos digan, a modo de almibarada poiesis, perspicaz sofisma o parcial verdad elegíaca que, la poesía, puede hacerlo por sí sola. Sin códigos no hay lenguaje. Sin prosa no hay lenguaje, y, a la postre, hasta puede no haber poesía. 

O de la Unidad en la diversidad. O de la unión sabia, prudente, firme y paciente unión de los opuestos, finalmente complementarios y nunca suplementarios.-

 ©ADRÍAN NESTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino,

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


ASÍ COMO SE LOS CUENTO, Rafael Mérida Cruz-Lascano, Guatemala, C.A.


ASÍ COMO SE LOS CUENTO

Y A LAS FUTURAS GENERACIONES SEGURAMENTE SE LAS contarán…

Del cómo fueron rotos nuestros sentimientos, como se esfumaron las ilusiones, como fueron de inútiles nuestros esfuerzos y en el cómo se convirtieron en pesadillas nuestros sueños, PERO MAS QUE NADA LOS PESARES Y DOLORES en tiempos de pandemia.

Lo que más extrañamos es estar con mis familiares, y precisamente por eso nos visitaron las hijas que viven en el extranjero, ellas anticiparon su viaje debido a situaciones de la línea aérea, fue una semana muy agradable pues se anticipó el cumpleaños de mi esposa. 20 de marzo., Se fueron el día 13 y su vuelo fue el último de la tarde pues precisamente a esas horas cerraron todos los vuelos que fueron suspendidos por la pandemia. MI ESPOSA YA PADECÍA DE UN FUERTE EXTRES, NO SE RECUPERABA DE UNA SEVERA DEPRESIÓN POR LA MUERTE DE NUESTRO HIJO, EN DICIEMBRE DEL 2019. Ni siquiera pasó por nuestra mente que nos iba a afectar a nosotros: Así principio el calvario… La salud angustiante de mi esposa iba presentándose rápidamente y con más complicaciones, no se quejaba, pero perdía el apetito, dormía mucho, no presenta mejoría. Nos vimos en la penosa necesidad de internarla (18 de junio por la tarde) en un centro médico, obligadamente se le practicó un examen para descartar que no tenía el corona-virus y lo mismo se hizo para con mi hijo y yo. A mí no me dejaron ingresar por tener ya 82 años, no sabemos si estaba sufriendo, pues ya no hablaba, horas después, fallece de un infarto. Fueron desagradables los tramites y más los de la funeraria que además de descartarme a mí, nos informaron que debido al distanciamiento social no habría sepelio, o sea, que al salir del Hospital se iría directamente al cementerio. Previa Certificación de la ausencia del virus. En el cementerio solamente ingresarían diez personas (naturalmente que a mí tampoco me dejaron ingresar)

Solamente se pueden imaginar… 62 años de matrimonio y no poder estar al lado de lo más querido, es una desgarrante realidad que irremediablemente hube de aceptar. –Desde esa fecha ya no trabajo, por mi salud no salgo de la casa y dependo para todo de los hijos.

Solamente la misericordia de Dios Nuestro Señor, me ha dado fuerza. El miedo y la nostalgia ahora son fortaleza y templanza para los míos.  

 

Alberto Rafael Mérida Cruz

“Hombre de Maíz 2009:

 

RÉQUIEM” DOLOR. MUERTE.

l

Frente a mi estación histórica

hablo a través del dolor,

muerte, también es amor

viviendo la fe católica.

.

Es mi REQUIEM alegórica

petición a mi Señor

su voluntad en mayor

tristeza fantasmagórica

.

Es fuego mi desamparo

desgarra no ver su risa

Y mi angustia se doblega.

.

Desolado me declaro

Amparito se fue occisa

A Dios, feliz, su alma entrega.

.

ll

.

No acaeció exequias fúnebres

mi despertar fue terrible,

fue dejarla, inconcebible,

mis cielos tornasen lúgubres

.

En su purga ella se cubre

su orar fue siempre sensible

intuida a la FE creíble

en amado AMOR se encubre.

.

Ella, bañada en su paz

me estimula y reconforta

no acompañar en su entierro

.

Tiempo de virus, veraz

a otros cuidados exhorta

el firmamento es mi encierro.

.

lll

.

Renazco en melancolía

sin ti, es nuevo mi destino

oro por ti y me reclino

rezo a la Virgen María

.

Ya reclamar, no osaría,

no hay mar para este marino

la pluma ya no domino,

sin la musa se perdía.

.

Ella era la inspiración

ha muerto la inmortal musa

el poeta queda en llanto.

.

El Réquiem es conclusión

es la maestra profusa,

que siempre, LA QUERIA TANTO.

.

IV

.

Futuro, eterno vacío

deja tu indolente muerte,

yo no la tiro a la suerte

tu ser físico no es mío.

.

Tu alma, ya duerme en el frío

pausa, retorno, que advierte

y espero el cuerpo despierte.

Cristo, siempre en ti confío.

.

Dios te ama, por tu bautismo

y tu decidiste amarlo

¡Regalo a tu proceder!

.

Amarte, fue mi aforismo

mi destino debo ararlo…

mi juicio, ¿Qué debo hacer?

.

V

.

Ángel tierno mujer pura

te extraño frente a la vela

orando cual centinela

por ti, divina criatura.

.

En esta hora, en luz oscura

a Nuestro señor apela

y un epitafio cincela

cómo extraño, tu figura.

.

Rige desde tu esperanza

cúbreme en tu cielo abierto,

tu mirada última alude.

.

Por tu mirada de alianza

te realzaré despierto

cuando mi versar enviude

.

.

 Hombre de Maíz 2009

Guatemala, C.A.

 

Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano, OFS

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Premio único SELAE galardonado 2011

Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos.

 


FLAVIUM BRIGANTIUM, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 Flavium Brigantium. Escribe Carlos Penelas.

FLAVIUM BRIGANTIUM

Confieso que es una ciudad en la que hubiese deseado nacer. No vale describir sus calles adoquinadas, sus iglesias, sus bares, sus balcones, sus museos. Hablo de la esencia de la ciudad. En esta ciudad conviven caballeros medievales, fineza, tortillas, patatas, meigas. También judíos, portales, artistas, seres primitivos, una elegancia en el mirar. Por las noches he sentido cierta solemnidad en los pasos. Hay elementos paganos, cristianos, celtas. Evoco a griegos, romanos, ciervos, jabalíes, sefes, mámoas, cistas. Evoco la pluralidad de las aguas, druidas, alusiones y sobreentendidos, la suavidad de las sombras, desveladas.

Una estación aguarda mi llegada, cerca del río. Veo barcas, dólmenes, la nostalgia en un café frente a una iglesia románica. De pronto siento que se mezcla lo medieval, lo contemporáneo, lo liberal, lo aristocrático. Veo los fantasmas en la claridad de la mañana, esas voces que están en un contorno no definido de la luz, en el aire que acaricia las quintas, en esa brisa que flota entre muros, galerías y soportales.

El habitante es amable, se toma su tiempo, mira a los ojos. Suele sonreír y suele recordar. Nos invita a una copa de vino blanco, una copa de vino del país. Lo tomamos de pie, en una antigua taberna, junto a unas escalinatas. Hay chorizo, hay pan, hay pulpo. Y hay tortilla. El lenguaje es llano, nos dejamos llevar por emociones, por escritos, por una cordialidad inmediata. Surge el nombre de John Berger, un libro de Claudio Magris, el logógrafo Hecateo de Mileto. Digo que es una pena que no la conoció Joseph Roth, la hubiera retratado con hechizo.

Hace poco que dejó de llover. Una llovizna nos habla de viajes, de hoteles, de huéspedes. Siento la monotonía del cosmos, una imaginación ambigua. Siento lo campesino, el olor de esa garúa. No hay espacio para el sentimentalismo, me basta una mirada fugaz para intuir sus emblemas, sus símbolos, todo aquello que nos hace palpitar belleza, ensoñación. Cierro los ojos y descubro el globo de San Roque, único sobre el cielo. Sin aliento palpo lo mágico, lo fantástico.

Podemos hablar del Castrum de Vnctia, del Convento de las Madres Agustinas, de la Iglesia de San Francisco, de Santa María de Azogue, del Mandeo, del Mendo. Del estudio iconográfico, fundamental, de Alfredo Erías, mi amigo. Del tojo y del brezal como sotobosque, de las casas góticas. De la crema de patatas, pulpo y huevo. Visitamos el Museo das Mariñas, el Museo del Grabado. Y vemos a Picasso, a Gravino, a Seoane, a Jesús Nuñez…

Hay una textura en el lenguaje, una suerte de ritual que nos llama. Una elegancia moral, un caminar sensual en sus mujeres, en el movimiento de caderas. La han visitado ingleses, alemanes, italianos, portugueses. La leyenda nos dice que la fundó Breogán; los susurros de la Batalla das Figueiras nos indican que es así. Percibo torneos medievales, carreras de barriles de vino, danzas gremiales. Veo los comercios, las mercerías, los sombreros, el aroma de los almendros, la tarta de mil hojas, ajuares de lactantes en las vidrieras.

Creo contemplar mujeres arrodilladas ante el agua lavando sábanas y luego tendiéndolas para secar. Tal vez relato una historia de ilusión, la búsqueda de mis orígenes, un topo de la cultura gallega. Seguramente es un viaje que reconstruye certezas, inquietudes. No puedo contener las lágrimas ante la bandera republicana, la que cubrió a Antonio Machado en su lecho. Cada lugar es visitado e interrogado, el ojo que percibe puede escribir para embellecer lo imaginario. Pero no hay adulaciones sentimentales. Ahora el aire es dulce y fresco, desmitifica prejuicios, disuelve toda ilusión escénica. Siento que la libertad acaricia mi pecho. Estoy sentado en un banco de piedra.

Sólo la voz suspensa, el encantamiento, la distancia de los tonos, el aurea de la noche junto a la torre del reloj. Subo como un náufrago entre escudos y pájaros silvestres. Sólo ciertas señales sutiles, lejanías de morosas distancias. Pienso que tengo la mirada de Ulises (soy un nómade en La luna del candil de la memoria), hay un secreto que hace crecer plantas y brumas.

Ahora, luego de beber una cunca de vino, la abstracción. Me acerco y me alejo de cada ser, de cada casona. Dialogo, frente a su sepulcro, con Fernán Pérez de Andrade, o Bó. Ahora no hay tiempo ni espacio, explico de una manera nueva o diferente el mundo que me rodea. El misterio nos hace detenernos. Vivo la historia de los jornaleros, de los inmigrantes, de los desplazados. Hay una intuición poética que me guía, que hace conmover cada evocación. Soy un solitario que deambula, un flaneûr que intenta descubrir el significado de lo visible.

Buenos Aires, septiembre de 2020

©CARLOS PENELAS
, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


sábado, 5 de septiembre de 2020

LA MADRE DIJO QUE IBA A MORIR, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 Santiago, dos años muerto en el sillón de su salón: las momias olvidadas  del siglo XXI


LA MADRE DIJO QUE IBA A MORIR 


Dijo que iba a morir

cuando el sol de un domingo

se abatiera en la sombras

y arreboles de luces

fenecieran en nubes

de una tarde de abril;

cuando el canto del grillo,

en estéril congoja,

regañara al rocío del frescor otoñal;

mientras que las ristras de las uvas tardías

devenidas en pasas,

cayeran sin culpa de las secas ramas.

Dijo que se iría, sola con su alma,

por acequias sin agua y senderos de parra

vagando en cogollos de remotas nostalgias.

 

Dijo que iba a morir

cuando las semillas dejaron la casa;

cuando nadie viniera;

cuando la olvidaran.

Y ella quiso morirse,

porque estaba segura

que el abril y el otoño

merodeaban la farsa.

 

Cuando todos huyeron del forzado alarde

y el silencio apostaba con los pobres viejos;

ella aún observaba la ventana vacía

con la larga porfía de sus ojos yertos!

 

La luz de la tarde feneció de arreboles.

Ella estaba quieta sin su pantomima,

obcecada pose que adoptan los muertos.

 

©NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino

PRESIDENTE DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


LA IMAGEN, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 

LA IMAGEN


Alguien vuelve

ignora a la tierra

compone un sol,

ya no es el universo

humedecido en la mano

aguardando entre libélulas

y profundas miradas

los ecos de otros soles.

(Yo ya no escucho ahora

ni silencio ni ayeres

que sentencien recuerdos).

Alguien vuelve

extiende las manos

ausentes de memorias

y con la misma sed

en cálidos umbrales

se diluye entre espejos.

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 De"Entelequias", L. A, poemas. Ed. Torres Agüero, Buenos Aires, 1994.