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sábado, 29 de junio de 2019

Ahora empieza el silencio..., Gabriella Bianco, Venecia, Italia




















Ahora empieza el silencio...

A Emily Dickinson

                                    
Ahora empieza el silencio...
En sus sueños,
en su purísima alegría,
Emily va más allá del mar…
y cambia la muerte.
                                                             
Ahora empieza el silencio.
El silencio es todo lo que tenemos.
Hay un rescate en una voz,
pero el silencio es infinito.

Emily habita en las olas
y no tiene patria en el tiempo.
Como un mar
la música la arrebata…

hasta que asciende la hora,
la más sola de todas,
la que, al sonreír,
guarda silencio ante lo eterno.

Dialogan las horas cotidianas
con la eternidad…
¿Por qué, entonces, este humano quehacer
y rehuir y anhelar el destino?

No porque exista la dicha,
este provecho anticipado de una perdida cercana.
No por curiosidad, o por destreza del corazón,
sino porque el estar aquí ya es demasiado…

estar aquí para decir: casa, fuente, vaso, árbol, valle…
para decirlo como nunca, las cosas mismas
creyeron ser en su intimidad…
cada cosa, una vez, una vez y nada más.

Y también nosotros una vez,
aunque no sea más que una sola vez…
hablar con un ardid oculto,
que guarde el silencio de la tierra.

En sus sueños,
la pura alegría de Emily
cambia la muerte…
y, sin embargo:

Hay una soledad del espacio,
Una soledad del mar,
Una soledad de la muerte.
Pero estas serán una sociedad,
comparadas con ese sito más profundo,
con ese polar aislamiento,
un alma que se admite a sí misma…
finita infinitud.

©copyright GABRIELLA BIANCO, 2019.
PRESIDENTE DE ASOLAPO ITALIA,
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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Gabriella Bianco

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 Emily Dickinson



sábado, 22 de junio de 2019






















ACERCA DEL EXTRAÑO CASO
DEL DR. JECKYLL Y MR. HYDE

El inmortal libro de Robert Louis Stevenson, escrito a fines de 1885, es una alegoría moral narrada como historia de misterio, en la que los dos extremos, el bien y el mal, se unen en una sola persona. En la de un médico que descubre una sustancia química capaz de transformarlo, primero a voluntad y después incontroladamente, en un monstruo. En un monstruo o una sombra que no es más que su otro yo y que termina por destruirlo. Una sombra que asume todo lo oculto y abominable de su alma.
          La atracción de este pequeño libro está en esa conciencia dubitativa y vacilante del lector. Cada uno de nosotros es el Dr. Jeckyll. Y, también, cada uno de nosotros es mister Hyde.
          Y ahora repasemos esa historia en los catorce versos de un soneto:

EL EXTRAÑO CASO...

Entre alambiques juntó experiencia
y halló el brebaje del bien y el mal.
Hoy a babuchas de su conciencia
va el homo sapiens y el animal.

Ya no es el mismo su consultorio.
Ya no hay pacientes que visitar.
Ahora es adicto al laboratorio
y hay un cadáver en el placard.

Su yo y su sombra se han separado.
Es el galeno o el depravado.
Son los dos puntos que lleva adentro

sin darse bola y ese es el guay.
Y en la constante del desencuentro
va el doctor Jekyll con mister Hyde.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Canta Daniel Melingo:



Miguel Gila, un grande del humor, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina






















TRIBUNA

Miguel Gila, un grande del humor

Por Roberto Alifano
Martes 04 de junio de 2019, 20:11h

Para su tiempo, que también en parte ha sido nuestro tiempo, Miguel Gila fue un originalísimo humorista español, un actor de sus propios libretos, un dibujante de agudos y divertidos chistes gráficos. Para los argentinos, que tuvimos la felicidad de tratarlo y disfrutarlo, fue también un maestro y un querido amigo, un sorprendente y talentoso republicano que nos asombraba con sus dramáticas historias de la Guerra Civil Española, de la que fue protagonista y sobreviviente.
Nació en Madrid en un hogar muy pobre, y fallecido su padre antes de que él llegara a este mundo, fue criado por sus abuelos en el barrio de Chamberí. Aún niño, debió abandonar los estudios para trabajar como empaquetador de café y chocolate y, después, de aprendiz de pintor de coches; esas tareas las compatibilizó con estudios de dibujo en una escuela nocturna de artes y oficios. Al estallar la Guerra Civil, siendo militante de las Juventudes Socialistas Unificadas, se alistó como voluntario republicano ​en el Quinto Regimiento de Líster. Al ser tomado prisionero en Córdoba, fue puesto frente a un pelotón de ejecución y milagrosamente logró salvar la vida. El fusilamiento se produjo al anochecer de un día lluvioso y los integrantes del piquete estaban borrachos, por lo que no le acertaron los disparos. Gila se hizo el muerto y logró sobrevivir. En su libro de recuerdos Memorias para desmemoriados (1995) relata así aquel patético episodio:
Nos fusilaron al anochecer; pero nos fusilaron mal. El piquete de ejecución lo componían un grupo de moros con el estómago lleno de vino, la boca llena de gritos de júbilo y carcajadas, las manos apretando el cuello de las gallinas robadas con el ya mencionado Ábrete Sésamo de los vencedores de batallas. El frío y la lluvia calaban los huesos. Y allí mismo, delante de un pequeño terraplén y sin la formalidad de un fusilamiento, sin esa voz de mando que grita: ¡Apunten, fuego!, apretaron el gatillo de sus fusiles y caímos unos sobre otros. Catorce saltos grotescos en aquel frío atardecer del mes de diciembre. Las gallinas tuvieron poco tiempo para respirar, el que emplearon los del piquete de ejecución en apretar sus gatillos. Y sobre la tierra empapada por la lluvia, nuestros cuerpos agotados de luchar día a día”.
Posteriormente fue hecho prisionero y encarcelado en un campo de concentración en el pueblo de Valsequillo. No mucho después, lo trasladaron a Extremadura; de allí a la cárcel de Yeserías, desde donde los reclusos eran llevados a construir la que fue la cárcel de Carabanchel y, finalmente, estuvo preso en Torrijos,​ donde coincidió con el poeta Miguel Hernández, del que guardaba un conmovedor recuerdo. Cumplió a continuación un servicio militar de cuatro años. Al salir de la cárcel, en la más completa pobreza, se ganó la vida como pudo.​
Su trabajo como humorista gráfico empezó en la revista universitaria salmantina llamada (en honor a la obra de HesíodoTrabajos y días, que surgió al amparo de las tertulias sabatinas a cielo abierto de la Exedra. Más tarde publicó en La Codorniz y en Hermano Lobo. ​ El reconocimiento en los escenarios le llegó en 1951, cuando actuó en Madrid como actor espontáneo en el teatro de Fontalba, donde contó un improvisado monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra. ​ Durante toda esa década actuó en la radio. ​
En 1962, “por un empacho de dictadura”, como él mismo bromeaba, cruzó el Atlántico para radicarse en Buenos Aires. Ya era un reconocido humorista gráfico y de radio en España; aquí puso en marcha, sin demasiado éxito, una compañía de teatro. Alguien lo tentó para viajar a México, donde se radicó por un tiempo y publicó la revista satírica La gallina. De regreso a la Argentina, se empezó a destacar por sus actuaciones unipersonales en el programa Sábados Circulares, del animador Nicolás Mancera, donde Gila tenía a su cargo una sección fija llamada “Que se ponga”. Esos llamados telefónicos imaginarios, de tono cómico, arrancaban carcajadas en los televidentes. Fue en esa época cuando yo, que colaboraba en la producción de un programa periodístico, tuve la oportunidad de conocerlo.
También por esa época, con sus colegas humoristas, Carlos Basurto, Eduardo Ferro, el vasco Carlos Garaycochea y Juan Carlos Mesa, cenábamos muy seguido en un restaurante, vecino a su casa. Miguel Gila, ocurrente y divertido, con sus oportunas salidas irónicas, era siempre nuestro centro de atención. A veces, mientras disfrutábamos de la comida y del buen vino, él aprovechaba para hacernos caricaturas; en una pared de mi casa hay una colgada con su afectuosa dedicatoria.
Yo organicé, por esa época una exposición de humor gráfico y Gila participó muy complacido; sus dibujos se desarrollaban en paralelo con su actuación radial y televisiva. Lo recuerdo como un hombre generoso y entusiasta, a la vez que un gran despistado. Le pregunté por dónde debía pasar a retirar sus dibujos y me respondió vagamente: “Por mi departamento, hombre, frente a la plaza Vicente López. Cuando le dije que no tenía su dirección, respondió: “Tú no lo vas a creer, pero no me la acuerdo. Espera que llame a mi mujer, pues ella nos la dará. Yo sé ir y volver, pero aunque no lo creas hace años que vivimos allí, pero no la tengo registrada; se justifica, claro, pues yo no me visito”. Acto seguido, le pidió a Juan Carlos Mesa, que estaba su lado, que le dijera el número de su propio teléfono porque tampoco lo recordaba; y se disculpó: “Es que tú verás, tampoco nunca me llamo a mí mismo”. Aunque con cara de desentendido, que Miguel acompañó con un gesto, comprobé luego que hablaba en serio.
Hacia principios de la de la década del ‘80, con Gila y su colega Carlos Basurto organizamos en la Feria del Libro de Buenos Aires unas jornadas dedicadas al humor gráfico, que se completó con conferencias y reportajes a los grandes de ese género. Miguel consideraba a Borges como el más genial humorista de su tiempo: “Es de una rapidez mental fabulosa -observó-; además un príncipe de la palabra. Su sarcasmo brota naturalmente. Yo aconsejaría no meterse en discusión con él. Siempre resultará vencedor”. Con Borges dialogamos en una de esas jornadas. Conservo las fotografías de esa maravillosa experiencia que fue trabajar con nuestro admirado amigo.
De regreso a su patria, Miguel Gila recibió los homenajes merecidos. En 1986, se le otorgó la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid y en 1993 le concedieron el Premio Ondas, “por su fidelidad a unos monólogos que en su día fueron el revulsivo que el humor del país necesitaba y en los que siempre ha buscado no sólo la risa sino también la reflexión, para hacer un poco más felices y un poco más humanas a tres generaciones de espectadores”, manifestaba la convocatoria. En 1995 el Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. En 1997 recibió el título de Profesor Honorífico del Humor de la Universidad de Alcalá de Henares. En 1999 ganó el Premio Internacional de Humor Gat Perich por su larga trayectoria como humorista y dibujante y, también, en ese mismo año, recibió la Medalla de Oro al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Barcelona por su dedicación al mundo de las artes escénicas.
No hace mucho, con la colaboración de Juan Marsé y Luis María Anson, entre otros destacados escritores, se publicó un volumen sobre la vida y obra de Miguel Gila. El humorista gráfico, escritor y director de cine español, Chumy Chúmez, no dudó en calificar a Miguel Gila, como “el mejor humorista de chistes gráficos que ha dado España en todos los tiempos”.
Miguel Gila nació en 1919 y se sumó a los más en Barcelona, en 2001. Basta mirar por Youtube sus inmortales monólogos para aceptar la afirmación de que junto al humanista, fue además uno de los grandes del humor de todos los tiempos.

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


MÁS ALLÁ, Ady Yagur, Israel


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Imagen de: Canal institucional


MÁS ALLÁ

Más allá de los sueños
de los mitos sin nombre,
del mundo entre guerras
junto a seres  sin futuro.

Más allá de mis anhelos
entre  llanuras  de verde,
un bardo escribe versos
a los pueblos  que aman.

Más allá de una sombra
entre bosques amarillos
un pájaro trina en la cima 
acariciando al paisaje.

Más allá de una tregua 
entre  soldados caídos, 
el silencio es de piedra
entre  tibias cenizas. 

Más allá de  toda ironía
canta mi alma a la paz
voz de la esperanza
que llama a los pueblos..

©ADY YAGUR, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


TU SECRETA E INTRANSIGENTE CÓLERA, Teresinka Pereira, Ottawa, USA

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Imagen de: Miestilografica


TU SECRETA E INTRANSIGENTE CÓLERA

Cada vez que te hablo
siento tu intransigente
e imaginaria pluma
apuntando palabra
por palabra
mis pecados.

Tu secreta
e intransigente cólera
es una intrusa
en nuestro destino.

El amor no tiene corazas,
y de las venas
no hay que extraer
impulsos secretos
de censura.

Sin embargo
¿Cómo vivir totalmente
puro de las grangrenas
del discurso?

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA           


Emiliano Penelas llega a La Rioja de la mano de “Las escuelas van al cine”, Emiliano Penelas, Benos Aires, Argentina


























NUEVA RIOJA

Cultura
Programa del INCAA
 Este viernes 21 de junio se concretarán las capacitaciones correspondientes al programa “Las escuelas van al cine” del INCAA, que tiene como objetivo formar audiencias fortaleciendo la relación de los alumnos de escuelas con el cine en general y argentino en particular.

En esta oportunidad, arribará a La Rioja Emiliano Penelas, quien estará a cargo de las capacitaciones. Por la mañana Penelas trabajara con alumnos de cuarto y quinto año, en un total de 100 a 120, sobre el análisis de la recordada película “Esperando la carroza”; mientras que en horas de la tarde el profesional brindará otra capacitación para 40 docentes, brindando herramientas para el abordaje de Producción Audiovisual y Fotografía. Las jornadas se desarrollarán íntegramente en las instalaciones del Espacio 73 (Espacio INCAA), ubicado en calle Catamarca 73 de esta Capital.

Destacada presencia
Emiliano Penelas (ADF) nació en Buenos Aires, Argentina, el 18 de julio de 1977. Es egresado de la Escuela Nacional de Realización y Experimentación Cinematográfica (ENERC) dependiente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), en la especialidad Dirección de Fotografía. Se desempeña como Director de Fotografía, y es además realizador cinematográfico. Es socio activo de ADF – Autores de Fotografía Cinematográfica Argentina.
Hizo la fotografía de 15 largometrajes y una gran cantidad de cortos. Co dirigió el largo documental “Matanza” (2001/2002). Ganó premios nacionales e internacionales con los cortometrajes “Buenos Aires, Montevideo, Buenos Aires” (2006), “Paseo” (2009) y “Tres minutos de mar” (2010).
En 2019 estrenó como Director de Fotografía la comedia “El Kiosco”, de Pablo G. Pérez, con Pablo Echarri, Roly Serrano, Georgina Barbarossa y Mario Alarcón; estrenará el documental “Los Indalos”, de Andrés Martínez Cantó, Roberto Persano y Santiago Nacif; y se encuentra en post producción su película “La muerte del cine”, codirigida junto a Fermín Rivera. Está filmando los documentales “Que sea rol”, de Andrés Martínez Cantó, “RJW”, de Fermín Rivera, y “Continuará”, codirigido por Penelas y Fermín Rivera.



CÁNTICOS DE MAR, Eunate Goikoetxea, Madrid, España

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CÁNTICOS DE MAR

Cántico de mar, secreta melodía
te envuelve como un místico velo,
eres paz, evocación, grata armonía
cuando a lo lejos te besas con el cielo.

Con altivez coqueteas con el viento
que te abraza cual amante enamorada;
una danza, un vaivén mágico y lento
que se disuelve en la playa embelesada.

Un cálido céfiro trae el murmullo
de tus ecos gritando libertad,
un suave himno, un incesante arrullo
sensaciones de placer y de bondad

Liberación sin cadenas, seductora
al surcar tu inmensidad casi infinita
reflejando tus aguas nueva aurora
y tus entrañas la vida que palpita.

Me muestran tus matices la esperanza
con el grato verdor de una pradera,
inmenso azul que resalta en lontananza
o el plata de una noche primavera.

Mar insondable, inquieto y subyugante,
mágico canto, historia y fantasía
con esa dualidad casi embriagante
que va de tempestad a sinfonía.

Hoy quisiera adentrarme en tus confines
sentir tu abrazo, tu fuerza soberana;
déjame descubrir nuevos jardines…
donde no haya llegado vista humana.

Cuando mis ojos te observan con asombro
escudriñando algún secreto imperceptible,
yo me adormezco en ti como en un hombro
donde el llanto al caer se hace invisible.

©EUNATE GOIKOETXEA, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  
 (Todos los derechos reservados)


ORACIÓN PAGANA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

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ORACIÓN PAGANA

En esta soledad el sonido del mar,
palabras lejanas de mis padres.
En esas voces el sentido de la tierra.
A veces hay un silencio parecido a la quietud.
(¿Qué respiración intensa olvidamos?)
A veces ojos celestes miran el vacío
como si sus antepasados
lo hubieran mirado todo por ellos.
Uno siente pudor y culpa; fragilidad.
Es como si les estuviese prohibido hablar
de aquello que les dolía.
(¿Nos hemos olvidado de las lluvias,
de las casas de teito?)
Entonces, el hijo descubrió
que no podía vivir sin ser amado.
En esta soledad la luz huele a salitre,
a manzana, a cimborrio románico.
Huele, por las tardes de inmóviles veranos,
a almidón con agua dorada.
El tabaco del padre
anunciaba el secreto de la honradez.
Cuando el hijo cierra los ojos
aparece la madre llevando
una sombrilla blanca de encaje.
Y sus cabellos negros recogidos
en una trenza triple rodeándole la cabeza.  

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
Buenos Aires, 2019



sábado, 15 de junio de 2019

NAÏF, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina


























Imagen: Obra del autor

NAÏF

Las pinté como pude, sin pinceles,
apoyado en la mesa, en la cocina,
con certezas y dudas,
alejado de todos,
con obsesión y con la sola ayuda
de lo visto en la vida
y en un par de almanaques.

Las pinté como pude,
y cuando quise lavar mi mano
me fue imposible hacerlo
y todos los colores se quedaron en ella.

Por eso estas flores de ahora
son flores con fecha,
con asombros de infancia,
hechas para los amigos
y listas para ser colgadas.

Hoy es un día claro.
Siento la mano aliviada
como si fuese otra flor
que pudiera abrirse siempre,
y con las mismas dudas y obsesiones,
me pongo a retocar los amarillos
con el más izquierdo de los dedos
de mi mano derecha.


 ©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA