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domingo, 4 de marzo de 2018

HOMBRE SIN LENGUAJE, Elisa Barth, Mendoza, Argentina

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HOMBRE SIN LENGUAJE



Los días van pasando y el fastidio va presentando cardos
junto al camino final con el andar de la agonía,
trazando un sendero en el desierto.
Cumpliendo su propia condena,
el tiempo vive prisionero sin la llegada
de algún amanecer, edificando su silencio.

En busca del agua por el miedo a la mortalidad,
pasando el breve transitar por la tierra
como saliendo de una pesadilla,
aun llorando,
como si estuviera en otra dimensión
o en su propia marea llegando al fondo del océano
bajo las olas, sin rencor al viento, a la sombra,
a la muerte, como alma perseguida por su ego,
 como para morir con un Creador ausente.
Con una historia sin historia aturdido de vacío,
sin una hebra de esperanza.

Crónico humano sentenciado
en la estación de las fieras,
oxidadas en su propio estiércol
sin dignidad con su luz postrada en la oscuridad.
Llevando la niebla, mendigando ante la muerte,
hasta llegar a la urna funeraria,
después de haber derramado sangre.
La vida se detuvo, ofendiendo la vida animal,
eres bestia humana.
Aturdido vas viajando a la eternidad oculta
hombre sin lenguaje,
sólo, vencido, abandonado,
culpable de tu mismo fracaso
y de tu existir vacío.

©ELISA BARTH, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



¡AVANTI ATILA! , Adrián Néstor Escudero, Santa Fe de la Vera cruz, Argentina

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Imagen de: cronologíadelimperio (Google)




¡AVANTI ATILA!

A la poesía de la barbarie…

I - Apocalipsis activado...

    Atila[1]. ¡Avanti Atila!
    Anatema.
    Atila. ¡Avanti Atila! Apuñala y arrebata alturas…
    Acomoda atmósfera aguerrida. Astuto, asistemático, ahistórico, Atila, ¡azota! ¡Atemoriza! ¡Ataca! ¡Atila, ataca!
    Atroz Apocalipsis antirromano... Abigarrados ayuntamientos, armazones anquilosados, aqueja.
    Atila. ¡Avanti Atila! Añade. Abastece. Acumula. Acopia. Atesora.
    Antílope audaz, avaricioso, adviene aullidos aherrojados. Ablanda. Acrece.
    Atila. ¡Avanti Atila! Atila. ¡Avanti Atila!
    ¡Ahhhh! ¡A(H)unos alborotados...
    Admirado, azuza, anticipa ardores ambulantes atornillados. Antílope adorado.
    Armadura androide, atlética avizora alumbramientos, anônimo acecha Amaneceres albos, atalayas arenadas, arroyos amoratados...
    Antorchas aguerridas, asfixiantes, artesanales, arrullan aves asesinas, afeadas, alocadas...
    Agreste acritud atrincherada, atiborrada, acorralada....
    Alas, almendras ampulosas acosadas... ¡Atroz Apocalipsis activado!

II - Apocalipsis amedrentado...
    Antes, Atila, atezado; ahora adolece amplia amnesia al anular almenas afrentosas, abarrotadas…
    Añosos, armados aceros asolados, asediados, acuñan alaridos atosigados, apelmazados, acribillados.
    Acústica acorde a aquella acción avergonzada…
    Amuletos andrajosos, arrollados, abandonados… Absurdos afrechos afloran alelados.

    Antes, Atila, adorado, aduce ahora agotamiento andariego, apenado…
    Apura ayuda ausente, amerita auxilio; ángeles amordazados, accidentados, aventan altivas aleluyas agoreras. 
    Ansía amistad acunada. Alabanzas, alegrías… Aforado, alienta aceites, alcobas, amores, almohadas angulosas amenas, acopladas…
    Aterido, atiende ahora a alondras atávicas, amenazantes. Absurda antesala. Ademán acobardado anticipa angustias… Atila, ¡ahhh! Atila alimenta asperezas agrias, agobiantes…
    ¡Atila! ¡Atrás Atila!
    Ahora, astuto, aventurero ardid asuela, amancillado… Atento, acuchilla asesinato artero.
    (¡Asqueado Apocalipsis antirromano! ¡Atroz Apocalipsis amedrentado!...).

II - Apocalipsis agigantado...
    Ahora, alocado, Atila asuela Acullá… Absorto, arremete, abate Amaneceres
    Ahora, Atila aterra. ¡Aterra! Agrede, asalta, ametralla... ¡Aterra! Atila aterra amplios Amaneceres. ¡Atila! ¡Avanti Atila!
    Alegre, aliviado, alivianado, Atila antoja –además- atenazar ajenos, altivos, ardientes Anocheceres ausentados…
    Atila avanza ahora (h)acia Allá… Avanza (h)acia Allá... (H)acia azules anillos atornillados. Arrabales y acreencias almidonadas, aseadas.
    Amedrenta, aprisiona atípicos Anocheceres apoltronados… Atenaza a Algunos Anocheceres advenedizos, adocenados…  
    Avanza. Ataca. ¡Atila! ¡Avanti Atila! Ahorca admoniciones, ambientes atorados, acobardados...
    Avanza, aunque Algunos Anocheceres astillados, arrullen aceitadas astucias… Antenas amortajadas, apestadas…
   
    Avanza… Alumbra, atropella, aturde, atraviesa... Avanza… Ataca, atraca Anocheceres, afiebrado, alienado, afrentado, agigantado… ¡Atila agigantado!
    ¡Apresura!
    ¡Atila! ¡Avanti Atila!
    Atila aterra... ¡Atroz Apocalipsis antirromano atizado!
    Allá, Aecio anonadado advierte alcurnia acechada, agrietada, acicateada…
   
III - Apocalipsis atenuado...
    Antes, Atila, alejada Atenea, acude, ama a Afrodita, amedrenta a Ares, a Adonis. ..
    Ahora, Atila acusa alucinación ahogada. Amén. Artera admonición andrajosa. Amén. Amargo acontecer antológico. Amén…
    Allá, alcurnia aberrante, avergonzada, avizora –abriga- abusos abismales.
    ¡Aecio! ¡Avanti Aecio! ¡Absurdo!

    Arrobado, Atila adquiere ataxia: agujas; aguijones arteros apuñalan antiguas amistades. Amodorrado, acepta advertencias apelmazadas: ¡Atila! ¡Atrás Atila!
   
    Ahora, Anocheceres aperlados acuden ansiosos…
    Asumidas, acendradas Alianzas, asoman acantiladas amarrras…
    Alerta, acompañado, atropella Aecio, atildado, amparado, ¡avanza!
    Ahora, atento, arrogante, arrojado, atormentado, Aecio… ¡avanza!
    Aecio antes atenazado, adivina a Atila.
    Ahora, Aecio argumenta Alianzas aforadas… ¡Acierta!
    ¡Avanza! ¡Aecio avanti! ¡Atila, atrás!… ¡Adelante! ¡Avanti, Aecio! ¡Atrás, Atila, abatallado!
    Atroz Apocalipsis antirromano atenuado...
   

IV - Apocalipsis abortado...   
    Aecio acorrala a Atila.
    Atila ansia -ante amplios abandonos- acabar ansias, apenar almas… Atila acoge, acentúa alas, aleja alondras ambiciosas, agoreras, anchas… ¿Aleja?
    Alucina. Apostata. ¡Ahhh! A(H)unos, Atila alucina, apostata…
   
    ... Ahora, asombrado, abatido, agoniza Atila… ¡Ahhh! ¡A(h)unos, abandona!
    Acuden auxilios. Arremangado, atemperado, Atila..., ¿abandona a(H)unos? Apresa antojos, aparece. Aparece Atila. ¿Atila arde? ¡Avanti Atila!
    ¡Ahhh! ¡Atila! ¡Avanti Atila!
    Ataca, apremia aún a Algunos Anocheceres ausentes, asombrados...
    Atila, ¿aterra? ¿Aterra? ¡Atila! ¡Atrás Atila! ¡Adelante Aecio agigantado! ...  ¡Aecio!

    Ahora, Atila -amparo ahuecado- anota amigos; al aturdirse, amengua, atormentado...
    Ahora, amoratado, aquietado albergue -arcón amanerado- aloja a Atila... ¡Ahoga!
    ¡Atila! ¡Atrás Atila!, azuza ardiente azufre amarronado…
    ¡Atila! ¡Avanti Atila!, agitan atávicas ausencias ancestrales...
    Ahora, alud antiguo –acrisolado-... ¡arde! ¿¡Arde Atila!? ¿Abanica atrevidos avernos apostados? … ¿Aguas aluvionales amortajadas? ...
    Atila... ¡Atila! ... Atil... ¡Ahhh! ¡Atroz Apocalipsis antirromano abortado!

    ¡Anatema!
    Atila -aún aniquilado- adviene atemporal: adonde Amanece, adonde Anochece, adonde...


©ADRIAN NESTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


[1] Atila (432-453): “Caudillo de los hunos (432-453). Desde Panonia (Hungría) invadió el Imperio Romano, saqueando las ciudades a su paso. Fue derrotado por Aecio y Teodorico en la batalla de los ‘campos Mauríacos’, yt murió a orillas del Danubio –el día de su boda- donde se había retirado. Su figura, impregnada de leyenda, ha quedado como prototipo de la astucia y crueldad –asesinó a su Rey y se adueñó del mando- , hasta el punto de haber sido llamado el ‘azote de Dios’” -

domingo, 18 de febrero de 2018

LA ALHAMBRA - GRANADA - ESPAÑA, Alba Yobe de Ábalo, Santa Fe, Argentina

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Imagen de: hubpages.com


LA ALHAMBRA   -   GRANADA   -   ESPAÑA

                               Llevaba en mi interior, la ansiedad contenida y la intención de comprobar, si lo que había leído y visto en fotografías, reflejaban la realidad.
                        El muro exterior, impresiona por lo inexpugnable, pero en nada revela, lo que encierra en su interior. Muy espaciadamente se encuentra una que otra ventana, cubierta por ajimeces (celosías de madera en saledizo, que permiten ver, sin ser vistos). Atravesar el muro y comenzar a descubrir maravillas, es uno solo.
                        Asombro, sensación de pequeñez ante tamaña empresa, fue la primera impresión recibida. Me parecía ver, inclinados contra cada pared, abrazados a cada columna, cientos y cientos antepasados de raíces árabes cuyas manos ágiles y mágicas iban delineando los arabescos que formados en cada espacio, con una perfección que deja sin aliento.
Belleza de dibujos, estilización de líneas, admirables diseños caligráficos y las figuras geométricas entrelazadas. Los relieves de estos motivos, se mantienen intactos en los distintos salones que están a la vista del turista... Parece imposible que se conserven así a través del tiempo, como si hubiesen sido realizados recientemente. Más aún cuando pensamos que están expuestos a diario, a la visita de cientos de turistas.
                        Cada recinto cambia de diseño mientras el asombro va en aumento y la respiración se dificulta como un homenaje impensado de cada visitante, hacia los creadores y hacedores de tanta maravilla. Hoy cientos de personas respirando juntas, impactadas ante tanta estilización de la forma. Ayer, cientos de antepasados, respirando juntos aguzaban la vista y agilizaban sus manos plasmando la belleza increíble que contemplamos.
                        Dentro de cada recinto, elevar la mirada, nos transporta a un cielo "taraceado", en maderas de cedro y otros materiales preciosos como el nácar y el marfil. Observar detenidamente cada trozo de techo en cada alcoba, es descubrir formas geométricas simétricas, con colores cálidos de distintos tonos de maderas y con diversos materiales preciosos que ofrecen al espectador, a la distancia, un relieve  pensadamente dibujado, para causar determinados efectos.
                        Así se suceden salas tras salas, columnas tras columnas, arcos tras arcos arquitectónicamente sorprendentes. La variedad de las columnas y los capiteles merecen un capítulo especial, la amplitud dada a los arcos, y el material empleado en cada etapa de la construcción, muestran la capacidad creadora y el dominio de la arquitectura por los árabes, desde tiempos inmemoriales.
                        En esta maravillosa obra, el agua, traída de las sierras juega un papel, importantísimo en su triple misión: religiosa, utilitaria y estética. Religiosa por su función ritual para el musulmán, en sus abluciones previas a la oración; utilitaria, porque era imprescindible para la vida y para alimento de palacios y jardines, el regado de las huertas del jardín nazarí cuyo prototipo prodigioso es el Generalife, magnífico tapiz vegetal, que ofrece sorpresas maravillosas a la vuelta de cada recodo; el abastecimiento de los baños de la Alhambra, para la vida misma; estética, tanto visual como auditiva. El patio con alberca, en muchos casos permite reflejar en la superficie tersa del agua, en forma invertida como en un espejo, la arquitectura. En permanente movimiento, el agua sale de los surtidores, de las fuentes y acequias, regalando a los oídos un rumoreo que trasmite una inmediata sensación de frescura y un tintineo rítmico. Trasmite vida.
                        Los ojos de los visitantes tienen la oportunidad de apreciar la variedad y abundancia de mármoles que usaron los granadinos en sus pisos, columnas, tazas de fuentes y pilas, extraídos de las Canteras de las sierras de Filabres.
                     En su construcción, encontramos estucados con motivos de estrellas de ocho puntas, azulejos o alicatados, aleros de madera preciosa, paneles de mocárabes; la arcilla ferruginosa (al hamra), la roja, que tienen los parámetros exteriores, y que se cree da origen al nombre, " calat - alhamrá " = Castillo Rojo.
                        Es la Alhambra una obra maravillosa, considerada de las más importantes realizada por la humanidad, a la que tantos la llamaron "La Suprema perfección". Creada por la genialidad de los árabes y construida por manos árabes.
                        Para finalizar transcribo las palabras de Emilio García Gómez, insigne arabista y miembro de la Real Academia Española, que explican con tanta claridad el misterio de su perdurabilidad:
"Si Vuestra Alteza interroga a cualquier granadino, o a no importa qué español sobre la Alhambra os responderá que es árabe, pero al mismo tiempo visceralmente española. Lleva más tiempo con nosotros que el que pasó con los árabes. Está adherida a nosotros, a ese complejo organismo que se llama España. Y aquí se resuelve la última y definitiva contradicción de este monumento. ¿Cómo la Alhambra, tan frágil, ha podido llegar a nuestros días casi intacta? La respuesta es porque la amaron los Reyes, que la hicieron Casa Real; los nobles que en ella habitaron; las gentes populares que un día la ocuparon. Todos. La Alhambra pervive porque la ha defendido la más adhesiva fuerza que radica en los seres humanos. La ha resguardado el amor".

©ALBA YOBE DE ABALO, poeta y escritora argentina
MIEMBRO GOBERNADOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
En la Pcia. de SANTA FE.


DÍA DE NAVIDAD EN EL CERRO URITORCO, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

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DÍA DE NAVIDAD EN EL CERRO URITORCO



El árbol habla con el águila, que sueña.
El viento imagina albergadas esperanzas por venir.
La hierba, acariciada por el viento, aguarda un nuevo día.
Tras el cerro asoma el Sol. Huelgan las palabras.

Brotan del cantarino arroyo luminosas cruces de cristal. 
Un pájaro mueve las ramas llenas de verdes y amarillo.
La montaña resulta difusa cuando hay sombras
mas a mediodía luce puro esplendor, en este estío.

Niebla del atardecer entretejiendo con las nubes
claroscuros ocre y azulinos disipando los tonos de oro
en la quietud de un cielo que cubre al valle extendido.

Cada estrella encendida tiene mil historias por descubrir.
Hay luces nocturnas misteriosas alrededor del mágico Uritorco.
Espacios transidos desde milenios por sugerentes incertidumbres.

Cerro Uritorco (Valle de Punilla, Córdoba), 25 de diciembre de 1993

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA



PEQUEÑA ODA A LA MUJER UNIVERSAL, Alfredo-Tinku-Torres, Rufino, Santa Fe, Argentina

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Imagen de:Mejor con Salud 




    PEQUEÑA ODA A LA MUJER UNIVERSAL

         
       Oh MUJER... que por siglos y milenios has dado
       continuidad de vida a la vida de lo humano en este mundo 
       de lo humano...
y postergada / usada y ocultada / haciendo todo tipo de quehacer
mucho sufrías... siendo castigada y mal pagada
por poderíos mal entendidos /
                   
Nacías y morías  / marginada / sin libertad ni justicia /

Hoy canto sobre montes y ciudades
sobre océanos / ríos y montañas...
Canto a tu mansedumbre de amorosa inocencia 
 a tu osadía... oh bella y dulce flor inteligente
 orquídea de los sueños más audaces
 ángel terrestre    / alta rosa carnal
 lúcida estrella
 compañera del hombre en esta tierra
       madre / guerrera/ novia/ amiga /hermana...
 Celebrando tu amor reivindicado
 digo : vamos por más
 pido por vos mujer  / pido por vos
 Respeto / Justicia y Libertad  //

             
©ALFREDO -Tinku –TORRES, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
   
ARGENTINA -ENERO 2018