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domingo, 27 de noviembre de 2016

CARRUAJE EN LAS SOMBRAS DE LA NOCHE, Antonio Las Heras, Argentina

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CARRUAJE EN LAS SOMBRAS DE LA NOCHE

 Por Antonio Las Heras
                                            Para Sandra Noemí Britos.

Carruaje en las sombras de la noche
capaz de cruzar entre los árboles del bosque
sin dejar señales; ni siquiera un rastro.
Apenas lo distingue el sonido apagado
por el chasquido del látigo en el aire disperso
siempre cuidando no tocar a los caballos.

Ese hombre va solo, riguroso y en silencio
certeza tiene sobre el rumbo que ha tomado.
Se encuentra más allá de toda decisión terrena.
Es su espíritu hidalgo luminoso acongojado
que le guía cual brújula eficaz hacia el castillo
donde duerme, y lo aguarda, una mujer sincera
a la que el caballero ama, amará y ha amado.

En la región más oculta de la caverna iniciática
ese hombre vivió la iluminación trascendente
hallando que no hay cifra prefijada ni fatalidad.
Mucho menos un profano concepto de destino.
Todo es construcción permanente personal.
El Omnipotente deja a la humilde criatura
dispuesta a ejercer el esencial libre arbitrio
que edifica la alambicada historia humana.
Cada uno es dueño de su fugaz presente.
Arrastra los recuerdos, los hechos, la memoria
e intuye aquello que anhela ocurra en lo futuro.

El caballero sabe, y tiene la certeza, de que sólo una cosa
es segura perdurable inmutable en el Universo
en tanto él sepa cumplir la misión que le fue legada.
Lo único inmutable es el singular entramado del Amor
que siente por ella y el hecho claro de que la Dama lo ama.

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino

ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA EN BUENOS AIRES

EL ÁNGEL PERDIDO, Yolada Elsa Solís Molina, Barcelona, España

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EL ÁNGEL PERDIDO
 
Desde el fondo de las aguas
sale el ángel por las noches
aún le quedaban mañanas
por vivir , (y no es derroche)
correr en esas mañanas,
esconderse tras los montes,
abrir todas las ventanas,
jugar sin prisa y entonces
volver cansado a la casa,
apretar contra su pecho
al inerte pajarillo, herido,
 solo y maltrecho, que sin
quererlo del nido, antes
de tiempo... alzó vuelo!
¡Igual que  el niño perdido,
sólo en el Mediterráneo,
dejó su vida y sus miedos
huyendo de los malvados!

©YOLANDA ELSA SOLÍS MOLINA, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


martes, 22 de noviembre de 2016

INVITACIÓN ESPECIAL DE ASOLAPO ARGENTINA: HOMENAJE A LA PROF. DRA. GRACIELA MATURO

HOMENAJE A LA
PROF. DRA. GRACIELA MATURO




Reconocimiento de sus colegas, discípulos y amigos a la destacada intelectual,
poeta, ensayista y crítica literaria.



organizado por la
SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES (SADE)


Participan: 

Alejandro Vaccaro (presidente de SADE), Antonio Las Heras (coordinador del homenaje), Jorge Giorno 
(por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), Francisco García Bazán , Abel Posse, Miguel Espejo y Vicente Rubino,

En nombre del Centro de Estudios Poéticos Alétheia,  que dirige Graciela Maturo

Amalia Mercedes Abaria , Jacinta Lanusse , Oscar de Gyldenfeldt, Jorge Albertella

Al término del acto  habrá un brindis.


Miércoles 30 de noviembre, a las 19.00 horas
Auditorio de SADE, calle Uruguay 1371, CABA
Entrada libre y gratuita.


Prof. Dr. Antonio Las Heras                                              
Coordinador del Homenaje
                                                       
Dr. Alejandro Vaccaro
Presidente SADE


AGRADECEMOS SU DIFUSIÓN
ESPERAMOS CONTAR CON SU PRESENCIA




SELECCIÓN DE GRANDES POETAS Y ESCRITORES DE PERÚ

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GRANDES POETAS Y ESCRITORES

PERÚ

José María Arguedas
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KATATAY

Yactay puyus katatachkan
warmikunapa llaki puyu songonwan tupaykuspa.
¡Ama katataychu, llaki,
kunturpa sombranmi hamuykuchkan!
-Imapaqmi hamun chay sombra
aukikunapa sutinpichu
icha Jesus yawarninpa kamachisganchu.
Manchakunin, taytallay.
-Ama katataychu;
manan yawarchu
manan auki wamanichu; Intipa kancharayninmi kuntur rapranpi hamuchkan.
-Manchakunin, taytay.
Intiqa kañanmi, uywuakunata, kausayta.
Orqokunapis, may sacha sachakunapis
yarqasqa machaqway, Intip churin.
-Manan Intichu, sonqonpa kusiy, qapaq kanchariynillanmi
kunturpa sombra ñawimpi hamuchkan.
Manan Intichu; kanchariynillanmi.
¡Sayay, sayariy! Chay mana chanin kunturpa ñawinta
chaskiy; katatay paywan.
Hatun yunka sachakuna hina, kuyuy,
qapariyta kachaykuy.
¡Huñunakuychik, llaqtay runa
kanchiriywan katataychik!
Amaru yawarta upyaychik;
rauraq yawarqa kunturpa ñawinman chayanmi,
cieluta huntanmi tusuchinmi,
qaparichinmi, chay qori yawar.
Paqariy, taytay, vida, runachallay runa,
ancha kuyana.


TEMBLOR (KATATAY)

Dicen que tiembla la sombra de mi pueblo;
está temblando porque ha tocado la triste sombra del corazón
de las mujeres.

¡No tiembles, dolor, dolor¡
¡La sombra de los cóndores se acerca!
-¿A qué viene la sombra?
¿Viene en nombre de las montañas sagradas
o a nombre de la sangre de Jesús?

-No tiembles; no estés temblando;
no es sangre; no son montañas;
es el resplandor del Sol que llega a la pluma de los
Cóndores
-Tengo miedo, padre mío.

El Sol quema; quema al ganado; quema las cementeras.
Dicen que en los cerros lejanos
que en los bosques sin fin,
una hambrienta serpiente,
serpiente diosa, hijo del Sol, dorada,
está buscando hombres.

-No es el Sol, es el corazón del Sol,
su resplandor,
su poderoso su alegre resplandor,
que viene en la sombra de los ojos de los cóndores.
No es el Sol, es una luz.

¡Levántate, ponte de pie; recibe ese ojo sin límites!
Tiembla con su luz;
sacúdete como los árboles de la gran selva,
empieza a gritar.
Formen una sola sombra, hombres, hombres de mi pueblo;
todos juntos
tiemblen con la luz que llega.
Beban la sangre áurea de la serpiente dios.
La sangre ardiente llega al ojo de los cóndores,
carga los cielos, los hace danzar,
desatarse y parir, crear.
Crea tú, padre mío, vida;
hombre, semejante mío, querido.



José María Arguedas  Nació en Andahuaylas, Perú en 1911 y murió en Lima en 1969.
Parte de su obra: Agua (1935), Yawar fiesta (1941), Los ríos profundos (1958), El Sexto (1961) Todas las sangres (1964), El zorro de arriba y el zorro de abajo, (1971), Relatos completos (1975)(Wikipedia)



Ricardo Palma
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¿QUIENES SON LOS MUERTOS?


No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de la tumba fría;
muertos son los que tienen muerta el
alma y viven todavía.
No son los muertos, no,
los que reciben rayos de luz
en sus despojos yertos.
Los que mueren con honra son los vivos.
Los que viven sin honra son los muertos.
La vida no es la vida que vivimos.
La vida es el honor, es el recuerdo;
por eso hay muertos que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo de los muertos.



Ricardo Palma, Nació en Lima, Perú 1833, murió en Miraflores en 1919.
Parte de su obra: El hijo del sol, Rodil (1851), El santo de Panchita, Teatro (1869) Corona patriótica (1853), Poesías (1855), Armonías. Libro de un desterrado (1865), Pasionarias (1870), Verbos y gerundios (1877), Enrique Heine. Traducciones (1886) Poesías (1887), "La bohemia limeña de 1848 a 1860, Confidencias literarias", A San Martín (1890), Filigranas, Aguinaldo a mis amigos (1892), compilador de Lira americana, Colección de poesías de los mejores poetas del Perú, Chile y Bolivia (1865), Anales de la Inquisición de Lima (1863), Monteagudo y Sánchez Carrión, Páginas de la historia de la independencia (1877), Refutación a un compendio de historia del Perú (1886), Anales de la Academia Correspondiente de la Real Española en el Perú (1887), Neologismos y americanismos (1896),  Papeletas lexicográficas (1903), Recuerdos de España (1898), Recuerdos de España precedidos de La bohemia de mi tiempo (1899), Tradiciones (1872), Tradiciones. Segunda serie (1874), Tradiciones. Tercera serie (1875), Tradiciones. Cuarta serie (1877), Tradiciones. Quinta serie (1883), Tradiciones. Sexta serie (1883), Ropa vieja (1889), Ropa apolillada (1891), Tradiciones peruanas (4 vols., 1893-96), Tradiciones y artículos históricos (1899), Cachivaches (1900), Mis últimas tradiciones peruanas y cachivachería (1906), Apéndice a Mis últimas tradiciones peruanas (1910), El Palma de la juventud (1921)





 Nicomedes Santa Cruz Gamarra
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EL DESPRECIO

Me despreciaste por negro
y yo te quise por blanca
que maldito sea el color
que separó nuestras almas.
Por un instante quise yo
que el sol nublara mis esperanzas
pero la noche no le quiso dar
el color a mi alma.
Y la culpa la tengo yo
porque creí que ese amor
cuando se quiere de veraz
no se fija en el color.
Te burlas de mí porque tengo esta piel negra
que tanto te espanta, que tanto maldices
que tanto desprecias.
 Mucho más blanca que tú
tengo el alma y las entrañas.
Por eso te digo mujer
si Dios es más grande del mundo,
porque me desprecias
si tú al lado de Él: no eres nada.
Razón tenía mi madre
cuando supo que te amaba
se compadecía de mí.
Es que sabía la pobre
como queremos los negros
y como los blancos desprecian
el color de nuestras almas.
Mira, aunque mis ojos son tan negros
lloran lágrimas blancas.
Me despreciaste por negro
y yo te quise por blanca.


Nicomedes Santa Cruz Gamarra (Datos extraídos de wikipedia) nació el 4 de junio de 1925, falleció el 5 de febrero de 1992 en Madrid, Su aporte fue la obra/poema Las Octavas.
Parte de su obra (Información extraída de Wikipedia):
Gente Morena (1957) Y su Conjunto Cumanana (1959; Canadá, 1994) Ingá (1960) Décimas y Poemas (1960) Cumanana: Poemas y Canciones (1964) Cumanana: Antología Afroperuana (1965,1970) Octubre Mes Morado (1964) Canto Negro (1968) Los Reyes del Festejo (1971) América Negra (1972) Nicomedes en Argentina (1973) Socabón: Introducción al Folklore Musical y Danzario de la Costa Peruana (1975) Ritmos Negros del Perú (1979) Décimas y Poemas Vol.2 (1980) España en su Folklore (1987) Décimas y Poemas (2014) Décimas (1959, 1960, 1966) Cumanana (1960. Canto a mi Perú (1966) Décimas y poemas: antología (1971) Ritmos negros del Perú (Buenos Aires, 1973) Rimactampu; rimas al Rímac (1972) La décima en el Perú (Lima 1982) Como has cambiado pelona (chincha 1959) Chala (1963) De ser como soy me alegro, La escuelita (A cocachos aprendí. (1952) Meme Negito, La Putina.




Abraham Valdelomar
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TRISTITIA


Mi infancia, que fue dulce, serena, triste y sola,
se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañer doloroso de una vieja campana.

Dábame el mar la nota de su melancolía;
el cielo, la serena quietud de su belleza;
los besos de mi madre, una dulce alegría,
y la muerte del sol, una vaga tristeza.

En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado, del mar,

y lo que él me dijera, aún en mi alma persiste;
mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar.



Abraham Valdelomar, nació en la ciudad de Ica el 27 de abril de 1888 y murió en Ayacucho el 3 de noviembre de 1919.
Parte de su obra: La Mariscala (1914), Las Voces (1914), Múltiples (1916), Belmonte, el trágico, Ensayo de una estética futura a través del arte nuevo (1918), El Caballero Carmelo (1918).
Póstumamente se publicó Los hijos del sol (cuentos incaicos, Lima, 1921), Tríptico heroico (Lima, 1921), Obras (2 vols., Lima 1988).





Blanca Varela
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A MEDIA VOZ

La lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
está el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego


 Blanca Varela (Lima, 1926 - 2009)
Parte de su obra: Ese puerto existe (1959), Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993), Concierto animal (1999), Canto villano (1996) y Como Dios en la nada (1999).


sábado, 19 de noviembre de 2016

CANTO EN EL VIENTO, Nedy Cristina Varela Cetani, Montevideo, Uruguay

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CANTO EN  EL VIENTO

Canto derramado
en el vasto silencio.
Colmado a piel.
Abierto en el péndulo
que mueve la vida.
Canto de las bocas.
Caricia
que derrumba los límites.
Canto como turbonada
borrando las fronteras.

Desde que nuestros ojos
se asoman como abejas,
ese canto es la miel
sobre los pechos.

Rehenes de sus huellas
hacemos luz
con la tierra que fluye
entre sus notas.


Canto derramado
trasmutando metales
en luciérnagas.
Perfume de un enigma
indescifrable.
Sus notas deslumbran
nuestros ojos ,
mojan nuestro tacto.
Desfloran las ataduras
de las alas.

Los cuerpos brindan
sobre el pasto desnudo.
 Encienden el fuego
en los cometas.

Eco de amor
hecho canto.

Esfera de cielo
sin púas.

©NEDY CRISTINA VARELA CETANI, poeta y escritora uruguaya
GOBERNADORA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA EN MONTEVIDEO, URUGUAY



LIBERACIÓN DE SER, Favio Ceballos, Granadero Baigorria, Santa Fe, Argentina

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LIBERACIÓN DE SER

En el hueco menudo de una mano
La verdad, yace junto a la mentira.
Monedas de un mundo que delira
Niegan pan a la boca del hermano.

Si se cierra la mano ya es el puño.
Si por manos de Dios se hizo todo
Que se abra la mano y de ese modo viva libre la luz que en verbo Acuño.

No digas entonces qué estás triste
recuerda ese día en que tuviste liberación de ser sin comprar nada

Y saca a relucir lo que escondiste
El tesoro sagrado que no diste
A la vida que es prenda enamorada.


©FAVIO CEBALLOS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

CARTA A UN EXISTENCIALISTA, Angel Medina, España

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CARTA A UN EXISTENCIALISTA
Ángel Medina

Hace tiempo que vengo dándole vueltas a la cabeza. Es posible que tú también. Toda verdad lleva implícita la semilla de la duda. ¿Cómo no habría de ser así, si la evidencia responde al conocimiento que de ella se haga personalmente? El conocimiento está al servicio de la necesidad de vivir, y ante todo al servicio del instinto de la conservación personal. Así, pues, en este caso, alejémonos del adjetivo simple de “lo humano” y el sustantivo de “la humanidad” y concentrémonos en el sustantivo concreto de “hombre”. Lo que personalmente es el individuo.
Resulta que, según sea esa verdad podremos alcanzar determinado grado de aceptación de la misma. A más simple, la percepción será mayor. Y viceversa. Esto en cuanto a la verdad en “sí-misma”.

Pero he hablado de “percepción”, esto es, de cómo soy capaz de ordenarla personalmente. Y ya que existen verdades que son de difícil descripción, voy a proponerte una vía más simple: cómo me afecta a mí mismo. O lo que es igual: si puedo explicarme a mí mismo mejor o peor con o sin esa “verdad”. Yo puedo dudar de muchas cosas, pero no de mi propia evidencia. “Cogito, ergo sum”, diría Descartes.

Si me he dirigido a ti como “existencialista” es porque la propia definición avala lo que te he dicho: el existencialismo es el conocimiento de toda realidad sobre la experiencia inmediata de la existencia del sujeto. Creer, lo que se dice creer puede referirse a un sinfín de cosas. La que vamos a tratar no es cualquier cosa, sino “la cosa”. El fundamento. Lo que me confirma o me desestima. Y para ello permíteme citar a un pensador y a un poeta.
“El sentimiento trágico de la vida” de Unamuno nos retrata la tensión del hombre. La fuerza que amenaza desgajarlo al tirar de cada una de sus extremidades al mismo tiempo. De un lado lo crucifica en su suficiencia por el saber. La cerrazón de su entendimiento, que no pudiendo comprender, no cree. Del otro la esperanza y el anhelo de no acabarse nunca. De vivir siempre. Ansias de eternidad.  León Felipe, el poeta, en una carta dirigida a su hermana le dice que no vamos de la nada a la nada, sino de la nada a la vida, de la vida a la muerte y de la muerte al Misterio. Filosofía de vate; pero que hace pensar.

Y es que todo lo que confabule a romper la unidad y la continuidad de mi vida- de la manera que sea- se conchaba para aniquilarme. ¿No es acaso ese “aprehender”, ese deseo de ir más allá del velo lo que diferencia a la bestia del hombre? A lo que podría responderse espontáneamente: ¡Y es que no quiero morirme!- que gritaría nuestro filósofo.

Se dice que se muere como se vive. Fantaseemos por un instante ese último momento. Imagina que estás gastando los últimos latidos de tu vida. Meditación agobiante, pero que sin duda habrá de llegar a todos. Interiorízate, pues, y figúrate que la vida se va extinguiendo desde dentro, que tus órganos van a la desconexión y todo se va haciendo en ti, tanto interior como exteriormente más borroso y silente. Una sensación parecida a la de desmoronarse el suelo que te sostiene, hundiendo con él. Los instantes van pasando con gran tribulación, hasta el punto de quedas desconectado y sobreviene la oscuridad total y, dejando de sentir, en el microsegundo previo a la muerte percibes que, por no sentir, ni siquiera sentirás la sensación de la nada. Tu “yo” ha regresado a la inconsciencia de la que naciste. Ése es el destino que ahora que vives puedes imaginar si lo piensas. ¿Cuál habría de ser tu respuesta? Tal vez gritar: “¡Mi yo, que se lo llevan!” ¿Es así como quieres marcharte? ¿Es esa tu apuesta: de la nada a la nada?

Ese destino fatal no es posible evitarlo. La muerte que ha de sobrevenir es real. Aquí me surge una duda: ¿una nada que lo es todo o un todo que no es la nada? Porque, fíjate, puestos a pensar, sería una broma truculenta- por decirlo suavemente- que viniésemos a este valle de lágrimas a vivir sin saber para qué; haber sido arrojado a él por un arco que disparó la flecha por capricho o por crueldad, sin contar con nuestro consentimiento. Sufrir y extinguirnos y acabar en “la nada” (¿y a dónde conduce la nada como respuesta?), y lo que es más grave, llevar en nuestra psique, espíritu o alma la semilla de la contradicción de querer vivir siempre para terminar todo en la frustración más absoluta.

Una película trágica y además sin final feliz. ¿No crees? Pues bien, esto es lo que nos ventilamos. Darle un sentido o no. Darnos sentido a nosotros mismos o negárnoslo. Y como antes decía, puesto que la verdad absoluta no puede caber en una mente limitada hemos de enfrentarnos a la decisión personal en uso de nuestra libertad. De esta manera, el reto nos atañe hasta el punto de poder entendernos o no entendernos con nosotros mismos, o sea, admitir que más allá de la aparente contradicción ha de existir una coherencia, aunque no lleguemos a comprenderla con el esfuerzo de la inteligencia y debamos echar mano a otras percepciones, como la sensibilidad. “Credo, ergo sum” (Pascal).

Resumiendo. Si sé que soy, esto es, que estoy vivo; si sé que he de morir y al tiempo hay en mí algo que me empuja a querer prolongarme en la eternidad y así dar un sentido a la totalidad de mi vida, a pesar de las innumerables razones para cuestionarla; si sé que soy incapaz de encontrar una respuesta racional y demostrable, pero al mismo tiempo me rebelo a la extinción total (en cualquier manifestación), eres tú el que ha de decidir. No es que las cosas tengan o no un sentido primero y último (que han de tenerlo), sino que lo que realmente se ventila es el propio sentido de tu existencia personal. Y llegado aquí se impone el Misterio. Desvelarlo en la medida de lo posible es cosa de cada cual. To be or not to be, that is the question.
17-X-2016


©ÁNGEL MEDINA, España






“ERES JUSTA”, Carlos Ascencio Barillas, El Salvador

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“ERES  JUSTA”

La muerte es terrible, y justiciera
hasta los que lloran, se aparece primero
en un hermoso amanecer agorero,
y navegar aprisa sus corrientes quisiera

triste aquel que huye, y sin ver pudiera
cuya alma nace en su camino ligero,
yo soy, talvez me acompañe un lucero,
volar  hacia el cielo, honor que prefiera

y jamás la muerte, duro terror culpable
ni  fortuna, ni  suerte, ¡quien se resiste?
vano aquel que se prepara, es aborrecible

cruz de los siglos que con dolor  persiste
¡oh, mustio pesar de noche, despertar terrible!
¿quién podrá revelar tu manto triste?

©CARLOS RODOLFO ASCENCIO BARILLAS, poeta y escritor salvadoreño
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA