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sábado, 29 de octubre de 2016

¡BIENVENIDA!, Delia Checa, Mendoza, Argentina

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¡BIENVENIDA!

Cuando mi sempiterno andar
a su fin llegue,
aparecerás con tu casto silencio
mientras despliegas tu hermosura…
Me recibirás en tus brazos
cubriéndome con tu invisible manto.
Apartarás de tu rostro el velo
y te reconoceré
porque siempre a mi lado
estuviste y eres novia
que nunca a la cita faltas;
aunque a veces te tardes
tu venida siempre es segura…
Me aligerarás de peso,
mis plantas ya no dejarán
huellas en el barro..

Pasará al lado la manada
con bullicio insolente
en dirección a su redil
donde le esperan tan fútiles
como transitorios placeres.

Las grandes verdades
que durante eones
me inquietaron
me serán reveladas
¡Y la paz reinará largo
sobre mi corazón!

© DELIA CHECA,  D. R, Poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

VIVIÓ, VIVE Y VIVIRÁ, Nieves María Merino Guerra, Gran Canaria, España

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VIVIÓ, VIVE Y VIVIRÁ

Lágrimas en sal ahogadas
agrietan más si cabe
su rostro ceniciento.

Estranguladas arrugas
... 
Experiencias bendecidas
en un larguísimo tiempo.

 Pero su mirada
- ¡Dios, qué mirada!-
me rasga por dentro.

No pierde su brillo
 ¡lleva un mundo adentro!

Un dolor que hiere.
Súplica.
Tormento.

Con sabiduría.
Hartazgo resignado
al cielo...

Vivió, vive y vivirá.
.

©NIEVES MARÍA MERINO GUERRA, poeta y escritora de Gran Canaria - España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




miércoles, 26 de octubre de 2016

GRANDES POETAS Y ESCRITORES de CHILE, Seleccionamos: Gabriela Mistral; Pablo Neruda; Vicente Huidobro, Nicanor Parra.

GRANDES POETAS Y ESCRITORES de CHILE

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CHILE

Seleccionamos: Gabriela Mistral; Pablo Neruda; Vicente Huidobro, Nicanor Parra.


GABRIELA MISTRAL
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“VERGÜENZA”
Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
lo que besaste llevará hermosura!


Gabriela Mistral (Seudónimo literario de Lucila Godoy Alcayaga; Vicuña, Chile, 1889 - Nueva York, 1957) Poetisa y educadora chilena.
Parte de su obra: Desolación (1922). Lecturas para mujeres (1923). Las mejores poesías (Barcelona, 1923) con prólogo de Manuel de Montoliu. Ternura (1924). Poesía. La lengua de Martí. Conferencia elaborada para la Secretaría de Educación en La Habana, 1934. Nubes blancas y breve descripción de Chile (1934). Tala (1938). Libro de poemas que dedicó a los niños vascos víctimas de la Guerra civil española. Todas íbamos a ser reinas (1938) Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán y sueco, entre otros idiomas, resultando muy influyente en la obra creativa de muchos escritores como Pablo Neruda y Octavio Paz.



PABLO NERUDA
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POEMA 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda (Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; 
Parral, Chile, 1904 - Santiago de Chile, 1973) Poeta chileno, 
premio Nobel de Literatura en 1971 y una de las máximas figuras 
de la lírica hispanoamericana del siglo XX. Parte de su obra: 
Veinte poemas de amor y una canción desesperada; Residencia 
 en la tierra (1933-1935; Canto general (1950); Odas elementales 
(1954-1957). Su obra póstuma es la autobiografía: Confieso 
que he vivido.




VICENTE HUIDOBRO
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NOCHE

Sobre la nieve se oye resbalar la noche
La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces

De una mirada encendí mi cigarro

Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío

En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos
Y el viento

gime entre las alas de los pájaros

Las Olas Mecen El Navío Muerto

Yo en la orilla silbando

Miro la estrella que humea entre mis dedos


Vicente Huidobro, (Santiago, Chile 1893 - Cartagena, Chile, 1948) 
Poeta chileno fundador del Creacionismo, movimiento poético 
vanguardista. Fue además uno de los impulsores de la poesía de 
 vanguardia en América Latina.
Parte de su obra: seis poemarios impresos en su país natal 
(Ecos del alma, La gruta del silencio, Canciones en la noche, 
Pasando y pasando, Las pagodas ocultas y Adán), uno aparecido 
en Buenos Aires (El espejo de agua) y otro publicado en París 
(Horizon Carré). A ellos se añadirían pronto cuatro nuevos 
poemarios (Poemas árticos, Ecuatorial, Tour Eiffel y Hallali).




NICANOR PARRA
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HAY UN DÍA FELIZ

A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío!; nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mi singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo, 
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!


Nicanor Parra, (Chillán, 1914) Poeta chileno que, junto con 
Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Vicente Huidobro, está considerado 
 uno de los grandes de la poesía de su país, y una de las mayores 
voces de la lírica latinoamericana.
Parte de su obra: Inició su labor literaria en 1937, con 
la publicación de Cancionero sin nombre, ya en 1935 Gato en 
el camino. El Cancionero sin nombre 1954.  
Cantos a lo humanoPoemas y Antipoemas.
Discursos, que apareció el mismo año, fue publicado de forma 
conjunta con Pablo Neruda. Le siguieron Manifiesto 
(1963) y Deux Poèmes (1963), en edición bilingüe en francés 
y castellano. Canciones rusas (1967. Artefactos (1972).




sábado, 22 de octubre de 2016

CONVERSIÓN, Alba Oliva, Buenos Aires, Argentina


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CONVERSIÓN

Si vas a matar,
No lo hagas hermano
No sé si  eres de una u otra parte.
Ni que idioma hablas.
Ni que llevas por estandarte
Pero pisas la tierra igual que yo
Entonces tengo que rogarte:
No manches tu vida con sangre,
No envilezcas tu alma con odio.
Ensaya el perdón en todas sus facetas
Entonces cuando lo hayas alcanzado,
Veras que inagotable y cuan profundo tu alma ahueca;
Será como develar  el misterio que el mundo te ocultó
Por tanto tiempo.
Y  trocaras tu rumbo sin saberlo
Serás el artífice sereno de algo que no tienes y esperabas,
Una palabra grande y un hondo misterio
Te envolverá en sus redes con denuedo
El mismo que bajó de la cruz y entregó  todo
Es el amor, ahora conócelo,
Atesóralo en tu corazón con mil cuidados.
No puedes aún quizás creerlo
Pero ese es el mismo que albergabas: el odio,
Convertido en amor, puedes hacerlo.

©ALBA AIDA OLIVA, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


SONETO DE ABYA YALA, Alfredo Torres, Rufino, Santa Fe, Argentina

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SONETO DE ABYA YALA


era la tierra madre tierra y era
la libertad creciente y desdoblada

la fructificación multiplicada
un florecer de otoño a primavera /

se descolgó como una enredadera
negra y feroz la muerte con la entrada

del intruso / la vela desplegada
su mentira / su espada / su bandera /

y entre dos grandes aguas fue la tierra
violada / escarnecida / hundida en guerra
bautizada a la mala y escindida /

la vida de feliz / pasó a ser pena
la desmesura de una atroz condena
mataron la inocencia sorprendida //

©ALFREDO TORRES, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



DESOLACIÓN, Juan Julio Giangiácomi, Junín, Buenos Aires, Argentina

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DESOLACIÓN

Transitando en un largo camino,
exento de refugios y de abrigo,
despojado de un bien lenitivo,
con gran pesar vi, un ser tirado.
Un ser humano, mano despiadada,
al cruento desamparo había arrojado,
un ave doméstica que despreciada;
muy vagabunda y sin oriente andaba.
Andaba o no; no sé si pasos eran,
la marcha aquella que le notara,
o sería el impulso de un fantasma
de bochornosa ofuscación que aterra.
Esto es quizás lo que marchar hacía,
al animal sin aliento o fuerza alguna,
cual hace el aire con la suelta pluma
burlando y maltratando su agonía.
Pasé, pensé, miré y casi he llorado;
muy pronto un lago  de melancolía
se formó en mi alma y angustiado,
en soliloquio entré y he reprochado.
¡Veo un delito en esta obra impía!;
de quién despreocupado hace esto.
Ya no se repara el tan indigno gesto,
si no se reencuentra con su propia vida.

©JUAN JULIO GIANGIÁCOMI, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

PLANCHANDO AL SOL, Libia Carciofetti, Santiago del Estero, Argentina

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PLANCHANDO AL SOL

Estoy planchando el sol
que está arrugado
como el planeta entero
que está enojado...
Se abate el mar
en desesperada furia
enloquece el viento
se desatan lluvias.
Clama el hombre a gritos
por una paz que no es suya.
Tarde se acordó
que despilfarró la riqueza
que DIOS puso en sus manos
no para que la destruya.
Y por más que plancho
este sol dorado...
Nubes de tristeza
hay del otro lado,
del que sufren todos
los que son mis hermanos.
Niños que perecen
y son sepultados
por escombros sucios
y muy, muy pesados.
Cuando el hombre reaccione
ya habrá terminado
la tregua de paz
por la que tanto clamamos.

 ©LIBIA BEATRIZ CARCIOFETTI, poeta y escritora argentina
GOBERNADORA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
EN SANTIAGO DEL ESTERO