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sábado, 10 de septiembre de 2016

LA ROSA MARCHITA, Rafael Mérida Cruz-Lascano, Guatemala C.A


LA ROSA MARCHITA  

A:  Lidia “Liel Cor”

Poetisa chilena, de Villarrica

..



Eres tan hermosamente  sutil,

que resplandece, de mi alma, el jardín,

perfumas a los  amores sin fin

do añoro tu frescura juvenil.

.

Cómo olvidar tu brillo de marfil,

en dónde ha quedado el cielo carmín

de la rosa que enmudece al jazmín…

voz canora sin el grito infantil.

.

Dime quién te ha robado la belleza

por qué te sientes triste y deshojada,

Dime que es lo que causa tu tristeza.

.

La rosa renace,  no pierde nada

desde el cielo alimenta su corteza.

¡Por amor! “Jamás será sepultada”

.
.
©RAFAEL MÉRIDA CRUZ-LASCANO, poeta y escritor guatemalteco
“Hombre de Maíz, 2009”
Guatemala, C. A.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA














El NAUFRAGIO DE SIMÓNIDES, César Tamborini Duca, León, España


















Mucho hay que indagar para entender el porqué de las palabras. Si bien Samaniego puede ser considerado un clásico de las letras españolas, sin embargo no tiene la antigüedad suficiente para dotar sus hermosas fábulas de un vocabulario arcaico. Para ello deberíamos remitirnos al Toledo y la Córdoba de califas y, tras su expulsión, a la Tesalónica de los antiguos griegos donde perduró el idioma de sefarard, el ladino. Para el no iniciado resulta sorprendente escuchar en Salónica el mismo vocabulario que utilizan los gauchos de la Pampa, fruto de la persistencia -en ambos casos- de palabras del lenguaje arcaico español; lo cual queda reflejado en "Lunfardo y mester de gauchería". No es mi intención que hablen como los gauchos aquellos que visitan la Argentina, aunque, indudablemente, el vocabulario propuesto puede ayudar a la comprensión del Martín Fierro y otra literatura gauchesca, pues hubo muchos que en sus obras transmitieron este lenguaje aparte de José Hernández; entre otros, podemos citar al uruguayo A. Lussich cuya portada de su obra (que aún no pude conseguir) está insertada en el artículo. 

Mi mayor esperanza: que disfruten su lectura. Un abrazo
CÉSAR TAMBORINI DUCA


El Naufragio de Simónides









Félix Mª Samaniego. Fábulas

Los misterios del amor

En un lugar de la Rioja Alavesa de cuyo nombre quiero acordarme porque nacen buenos vinos y soy devoto de Baco, y de cuyo nombre no quiero olvidarme por ser tierra de poetas y amo la poesía, nació uno de los escritores clásicos de la literatura española. De pequeños solíamos solazarnos cuando leíamos o nos relataban, en el hogar o en la escuela, las Fábulas de Esopo, las de Lafontaine, …o esas tituladas “La cigarra y la hormiga”, “La lechera”, “La zorra y las uvas”, “La gallina de los huevos de oro”, todas nacidas de la pluma de Félix María Samaniego; natural, claro está, de esa zona a la que da nombre su apellido –o viceversa- enclavada en La Guardia donde nació el 12 de octubre de 1745.Samaniego no consideraba esencial el metro a la fábula, si bien en algunos casos utilizaba endecasílabos pareados, como se aprecia en “El águila y el escarabajo”, o en  “La zorra y la cigüeña”, pero está claro que prefiere el metro libre, para “huir del monotonismo que adormece los sentidos”, según explica el autor en su prólogo.
Autor de máximas morales mimetizadas con el valimento de fábulas, enriqueció el aprendizaje de generaciones de niños, en los que estimulaba el ingenio a través de moralejas fáciles de asimilar. Sin embargo la complejidad de algunas fábulas escapan al raciocinio de los más pequeños, por lo que también debemos considerarlo fabulista para adultos, como ocurre por ejemplo al dedicar el LIBRO TERCERO a su coetáneo rival don Tomás de Iriarte, dedicatoria luminosa en la que no prescinde mencionarlo “gongorista”. O la que hoy quiero dejar constancia en mi página, que aparece como Fábula Primera en el LIBRO OCTAVO y que dedica “a Elisa”. ¿Quién fue esta afortunada receptora de “El Naufragio de Simónides”? Para mí es un misterio en el que Cupido pudo tener complicidad. Lo que es cierto, que en este caso Samaniego une dos moralejas en una fábula.











La zorra y las uvas

En la una pone de manifiesto la vacuidad de la hermosura; si bien menciona la belleza de Elisa, enaltece su virtud (aparentemente está recluida en algún convento) oponiéndo a la vanidad de sus amigas, considerándola sabia por cuanto el tiempo se encargará de marchitar y tornar en pesadumbre la erosionada belleza de la que hoy presumen aquellas. En la otra relata el suceso que da nombre a la fábula, que le dedica por ser virtuosa, en la cual la moraleja se entiende como la satisfacción que proporciona la virtud de ser poeta en el curso de una tragedia, de la que Simónides sale favorecido por su condición de tal, como se aprecia en los versos de su libro “FÁBULAS” (Editorial Espasa Calpe Argentina, Colección Austral, Buenos Aires, 2ª Edición, 17 de mayo de 1947, págs. 125 y 126).
Simónides era oriundo de la isla de Ceos, donde nació aproximadamente en el 556 a.C. y murió en Siracusa en el 467 a.C. Entre sus numerosas poesías destacan los epitafios a Leónidas y sus 300 espartanos muertos en el desfiladero de las Termópilas.

EL NAUFRAGIO DE SIMÓNIDES

En tanto que tus vanas compañeras,
cercadas de galanes seductores,
escuchan placenteras
en la escuela de Venus los amores,
Elisa, retirada te contemplo
de la diosa Minerva al sacro templo. 
Ni eres menos donosa,
ni menos agraciada
que Clori, ponderada
de gentil y de hermosa:
pues, Elisa divina, ¿por qué quieres
huir en tu retiro los placeres?
¡Oh sabia, qué bien haces
en estimar en poco la hermosura,
los placeres fugaces,
el bien que sólo dura
como rosa que el ábrego marchita!
Tu prudencia infinita
busca el sólido bien y permanente
en la virtud y ciencia solamente.
Cuando el tiempo implacable con presteza,
 o los males tal vez inopinados,
se lleven la hermosura y gentileza,
con lágrimas estériles llorados
serán aquellos días que se fueron




















y a juegos vanos tus amigas dieron;
pero a tu bien estable
no hay tiempo ni accidente que consuma;
siempre serás feliz, siempre estimable.
Eres sabia, y en suma
este bien de la ciencia no perece.
Oye cómo esta fábula lo explica
que mi respeto a tu virtud dedica.
Simónides en Asia se enriquece,
cantando a justo precio los loores
de algunos generosos vencedores.
Este sabio poeta, con deseo
de volver a su amada patria Ceo,
se embarca, y en la mar embravecida
fue la mísera nave sumergida.
De la gente a las ondas arrojada,
sale quien diestro nada,
y el que nadar no sabe
fluctúa en las reliquias de la nave.
Pocos llegan a tierra, afortunados,
con las náufragas tablas abrazados.
Todos cuantos el oro recogieron,
con el peso abrumados, perecieron.
A Clecémone van. Allí vivía
un varón literato, que leía
las obras de Simónides, de suerte
que al conversar los náufragos, advierte
que Simónides habla, y en su estilo
le conoce, le presta todo asilo
de vestidos, criados y dineros;
pero a sus compañeros
les quedó solamente por sufragio
mendigar con la tabla del naufragio.

Mencionaba al principio mi afición a catar vinos, siendo mis predilectos los nacidos en la Denominación de Origen riojana y –próxima ya la vendimia- se me ocurrió entrelazar a mi artículo y la poesía de Samaniego, estos versos pareados dedicados a la vitivinicultura:

Vendimia en Samaniego

En la Rioja Alavesa me encontraba
con amigos, cuyos vinos yo cataba.

Por eso, como amante del buen vino
ser devoto de Baco fue mi sino.

De los vinos prefiero el tempranillo
que me inspira en el juego del codillo.

Pese al grado de alcohol, él es muy sano











Vendimia


si lo bebo por placer, no con engaño;
si supiera que bebiendo me hace daño
sería el beber vino un vicio vano.

Samaniego, Samaniego es la gran cita
de vendimias que merecen la visita.

Félix “eme” fue el poeta, en Samaniego
cuyos méritos y sus fábulas no niego.

Amo el vino, amo el verso, amo a Elisa,
y  en todas estas cosas, voy sin prisa.

©CÉSAR JOSÉ TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

"NUESTRO AMOR", Libia Beatriz Carciofetti, Santiago del Estero, Argentina

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"NUESTRO AMOR"

Nuestro amor  es una eterna
y constante travesía
las olas que lo encrespan
 los vientos que lo agitan
y nosotros no logramos
sea devuelto a la orilla
por eso vivimos
en lucha continua .

Pareciera que la calma
es solo una utopía…
el enfrentarnos a diario
nos desgasta y enfría,
deseamos que el barco
se busque otro guía
que lo lleve seguro
hasta la otra orilla .

El sol calcinante,
la piel nos marchita
la arena del tiempo
nos irrita la vista
y nos impide ver
lo bella que es la vida
cuando estamos juntos
y lo triste se olvida.

Quedamos atrapados
en un callejón sin salida
buscamos atajos
en eterna porfía
pero el amor no alcanza
tu postura no es la mía
te libero y te deseo
que encuentres otra orilla .


©LIBIA BEATRIZ CARCIOFETTI, poeta y escritora argentina
Derechos reservados Nº 452298
MIEMBRO GOBERNADOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA EN SANTIAGO DEL ESTERO




TU CINTURA, Jaime Kozak, Madrid, España

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TU CINTURA

Me quedan horizontes
desplegando raíces.

Eso escucho.

¡Y tú?

¿En qué crees ahora?

Después de nuestro desencuentro,
puedo decirte:
Si no la rescatas de nostalgias,
mi anatomía se pierde
articulando lenguas
ininteligibles y cotidianas.

¿Me esperabas?

Quiero para ti
una canción
sin vientres abandonados
atravesando desamores,
destierros.

Mientras, tu corazón
amanece voluptuoso,
impreciso aún,
como isla de pasión
en tu cintura.

©JAIME KOZAK, poeta y escritor español
De  su libro: “Habrá otra vez”, 2001
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




INVITACIÓN. Irene Mercedes Aguirre, Buenos Aires, Argentina


FELICITACIONES PARA NUESTRA AMIGA Y MIEMBRO  IRENE MERCEDES AGUIRRE
POR LA PRESENTACIÓN DE SU LIBRO "LAS ETERNAS PREGUNTAS".







PACTO CON EL ROSAL, Marian Muiños, Pontevedra, España



PACTO CON EL ROSAL

Solicito de ti sin arrebatos,
pétalos y perfumes,
tu rubor de soles,
la belleza simple.

A cambio te ofrezco de mi
un poema en un papel,
el arrebol de mis mejillas,
la simplicidad de lo bello,

y la promesa
de no desnudar tus ramas
cuando una sola rosa baste
para sonreírle a la vida

©MARIAN MUIÑOS, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



domingo, 4 de septiembre de 2016

LA RAZÓN DE LAS PALABRAS, José de Guardia de Ponté, Salta, Argentina


Imagen provista por el autor




LA RAZÓN DE LAS PALABRAS

Del latín “parabola” y ésta del griego παραβολή (parabolê) que proviene del prefijo πάρα- (“al lado”) y βολή (“lanzar”). Todo junto adquiere el significado de “comparar” (lanzar o poner al lado de algo para compararlo). También "parábola" se usa como término en geometría y en física relacionado a la curva que se produce cuando se lanza un objeto hacia un punto y es atraído por la fuerza de gravedad.
En este artículo no pretendo hacer un trabajo de lingüística o semiótica, simplemente me atreveré a jugar un poco con este bello concepto que definitivamente nos define como seres humanos.
La "palabra" es un signo lingüístico y como tal cuenta con un significado y un significante, El significante es la forma material, el significado es la imagen mental (el concepto que este representa), que varía según la cultura. Estos dos conceptos pueden confundirnos, pero si los aplicamos a un ejercicio podremos facilitar su comprensión. Escribimos el significante “LAZO NEGRO”, pero el significado que se nos representa en la mente, al margen de una cinta negra entrelazada puede ser luto, muerte, duelo etc.
Esta especial complejidad nos advierte que la comunicación entre dos personas se desenvuelve entre un intricado sistema de interpretaciones sumado a las expresiones, modismos, gestualidades y hasta silencios... por esta razón Michael de Montaigne decía "La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha".
Para cada palabra positiva hay una negativa, para cada afirmación existe una negación, toda palabra dicha despierta una idea contraria.
Poseen un especial poder, pueden ser afiladas como una espada hiriendo de muerte como pueden ser un bálsamo para el espíritu curando cualquier dolencia.
Podemos acariciar como golpear.
Pueden hacer reír y causar felicidad o de lo contrario, causar tanto dolor como para hacer llorar.
Sirven para dar luz y también para ocultar... Sirven para explicar el mundo y darnos la seguridad que nos produce el miedo a lo desconocido, pero también nos hacen dudar y nos impelen a buscar nuevas respuestas.
Son espejos que reflejan el alma de las personas. Son caretas que ocultan las más viles intenciones.
José Saramago nos advierte "Hay palabras que se retraen, que se niegan, porque tienen demasiado significado para nuestros oídos cansados de palabras banas".
Conveniente es quizás, de vez en cuando, retirarse a un lugar sagrado, alejado del mundo, del ruido, del palabrerío... Encontrarse entre el cielo y la tierra, al margen de un río de montaña, que fluya como ese tiempo que no tiene apuro y respirar ese instante eterno.
Y allí el silencio del universo nos hablará, no con palabras, sino con la magia inconmensurable de la vida.

Solamente allí comprenderemos que las palabras son sólo la configuración acústica de las ideas, una chispa singular y ocurrente de nuestros pensamientos.

(c)JOSÉ DE GUARDIA DE PONTÉ, poeta y escritor argentino
EMBAJADOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA EN SALTA