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domingo, 13 de septiembre de 2015

SOY MUJER, Gladys María Pratz, Lima, Perú


Imagen de: www.taringa.com

SOY MUJER
 
Me cimbro en la cintura de la vida
y me acuno en el nido de la raza
alumbrados los dedos de mis manos
untados con la miel de tu caricia
se vuelven fuertes
tengo los ojos puestos en la aurora
y mis piernas caminan tu distancia.
 
Soy mujer
nacer en el dibujo de mi padre
con este cuerpo azul perfil que alcanza
y tener el destino inigualable
de amamantar y continuar la vida.
 
Soy mujer novia amante
de la azucena y la granate rosa
que me prestan su luz para besarte
y tengo entre mis brazos
en la forma precisa del ensueño
la forma de belleza de mi hijo.
 
Anidan en mí cóndores que rasgan 
el firmamento preguntando cómo se da
el milagro entre mi carne pálida
y matiza mi rostro y mi sonrisa.
 
Soy mujer azucena amanecida
o abierta amapola bella estática
pero siempre dorada por la vida
aunque muera infinita y solitaria.
 
Me despierto en tus ojos
y mágica me vuelvo para amarte
camino entre mis brazos tu cintura
y la cintura misma de la tierra
se siente amada
hay un extraño fulgor en mis entrañas
hay un extraño fulgor de flor mujer
que nace cuando ama
y se funde en la vida
y más allá en la célula principio
donde la vida nace
donde Dios está quieto y aguardando
 
Soy mujer
soy principio del destino 
soy fuente de dolor y de esperanza
soy realidad que alcanza al infinito
y materia que a flor de tierra pasa.
 
Soy mujer i Dios mismo
para ser madre me bordó la entraña
soy la puerta que une el infinito
con el cuerpo mortal y necesario.
 
Soy mujer gracias a Dios
elaborada en un laboratorio de esperanza
mis manos se levantan hasta el cielo 
y mis pies son dos árboles que guardan
las raíces troncales de la vida.


©GLADYS MARÍA PRATZ, poeta y escritora peruana
PRESIDENTA DE ASOLAPO - LIMA, PERÚ



CAJA DE PANDORA, Alejandra Zarhi, Chile



Imagen de: sobreleyendas.com


CAJA DE PANDORA

Un día de sol,
pero el frío congela la carne,
entorpece el penar.
se disipan las esperanzas,
ya no se observara la silueta
que traiciona miles de verdades.
Hay que recorrer la vida,
a la espera de seres de verdad.
Alejar de la mente,
aquellos monstruos,
que solo atormentaron la vida.
Engaños y pesadillas,
tormentos en la ventana,
sudores y angustias
consumiendo las heridas.
Paisajes muertos,
miradas piadosas.
Injusta caricia recorriendo
el surco de una huida.
Ya no será un secreto
que vino la maldición y
se cumplió la profecía.
Abrí la caja de Pandora
y se descubrió la verdad.

© ALEJANDRA ZARHI, poeta y escritora chilena
PRESIDENDE DE ASOLAPO CHILE
EMBAJADORA DE ASOLAPO ARGENTINA EN CHILE


viernes, 11 de septiembre de 2015

CUANDO ENSEÑO, Irene Mercedes Aguirre, Argentina

Imagen provista por el autor

CUANDO ENSEÑO
Homenaje a mis colegas docentes

Instante irrepetible, que celebro
es  aquel cuando brilla la palabra
en una construcción donde se labra
el diálogo del alma  y del cerebro.

Lograr la conjunción ¡Abracadabra
por donde los sofismas deshenebro!
Maestra y aprendiz, de nuevo enhebro
preguntas que estimulan . Cuando se abra

en cada corazón una certeza,
una confirmación de algo intuido,
la recuperación en la cabeza

de otra interpretación de lo creído,
¡La reflexión que surja , con presteza,
del juego entre el  Saber y lo sabido!

©IRENE MERCEDES AGUIRRE, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



LA ORACIÓN DE LA MAESTRA, Gabriela Mistral. 11 de septiembre: día del maestro en Argentina




LA ORACIÓN DE LA MAESTRA


¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra. 

Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes. 

Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé. 

Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más. 

Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él. 

Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos. 

Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida. 

¡Amigo, acompáñame! ¡Sostenme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más casta y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo. Yo no buscaré sino en tu mirada la dulzura de las aprobaciones. 

Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana. 

Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada hora. 

Aligérame la mano en el castigo y suavízamela más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando! 

Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda. Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más horas que las columnas y el oro de las escuelas ricas. 

Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado ardiente de amor.



GABRIELA MISTRAL

miércoles, 9 de septiembre de 2015

SENTADOS SOBRE LOS MUERTOS, Miguel Hernández


Imagen de : iguazunoticias.com



SENTADO SOBRE LOS MUERTOS

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué ponerse,
hambriento y sin qué comer,
el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le falten las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

MIGUEL HERNÁNDEZ

Biografía de:
Miguel Hernández

En Orihuela, un pequeño pueblo del Levante español, rodeada del oasis exuberante de la huerta del Segura, nació Miguel Hernández el 30 de octubre de 1910. Hijo de un contratante de ganado, su niñez y adolescencia transcurren por la aireada y luminosa sierra oriolana tras un pequeño hato de cabras. En medio de la naturaleza contempla maravillado sus misterios: la luna y las estrellas, la lluvia, las propiedades de diversas hierbas, los ritos de la fecundación de los animales. Por las tardes ordeña las cabras y se dedica a repartir la leche por el vecindario. Sólo el breve paréntesis de unos años interrumpe esta vida para asistir a la Escuela del Ave María, anexa al Colegio de Santo Domingo, donde estudia gramática, aritmética, geografía y religión, descollando por su extraordinario talento. En 1925, a los quince años de edad, tiene que abandonar el colegio para volver a conducir cabras por las cercanías de Orihuela. Pero sabe embellecer esta vida monótona con la lectura de numerosos libros de Gabriel y Galán, Miró, Zorrilla, Rubén Dario, que caen en sus manos y depositan en su espíritu ávido el germen de la poesía. A veces se pone escribir sencillos versos a la sombra de un árbol realizando sus primeros experimentos poéticos. Al atardecer merodea por el vecindario conociendo a Ramón y Gabriel Sijé y a los hermanos Fenoll, cuya panadería se convierte en tertulia del pequeño grupo de aficionados a las letras. Ramón Sijé, joven estudiante de derecho en la universidad de Murcia, le orienta en sus lectura, le guía hacia los clásicos y la poesía religiosa, le corrige y le alienta a proseguir su actividad creadora. El mundo de sus lecturas se amplía. El joven pastor va llevando a cabo un maravilloso esfuerzo de autoeducación con libros que consigue en la biblioteca del Círculo de Bellas Artes. Don Luis Almarcha, canónigo entonces de la catedral, le orienta en sus lecturas y le presta también libros. Poco a poco irá leyendo a los grandes autores del Siglo de Oro: Cervantes, Lope, Calderón, Góngora y Garcilaso, junto con algunos autores modernos como Juan Ramón y Antonio Machado. En el horno de Efén Fenoll, que está muy cerca de su casa, pasa largas horas en agradable tertulia discutiendo de poesía, recitando versos y recibiendo preciosas sugerencias del culto Ramón Sijé que acude allí a visitar a su novia Josefina Fenoll. Desde 1930 Miguel Hernández comienza a publicar poemas en el semanario El Pueblo de Orihuela y el diario El Día de Alicante. Su nombre comienza a sonar en revistas y diarios levantinos.
www.los-poetas.com

¡BASTA YA¡, Yolanda Elsa Solís Molina, Barcelona, España


Imagen de: www.diariouno.com.ar


¡BASTA YA¡

A veces la más cruel indiferencia, derriba sin piedad lo más sagrado
y la palabra mordaz en consecuencia, ignora la raíz de lo pactado..
A veces se derriban las defensas, el honor sin pudor, es olvidado
¡Es mucho castigo a la inocencia, es ya pagar precio muy alto!

Es profundo castigo a la paciencia, es ignorar penas y llantos,
es mancillar al pueblo sin conciencia, en un eterno desencanto…. 
burlándose de inermes existencias, sumidas en el odio y el espanto
en futuro de dolor  y miserias, este pueblo ya, no puede sufrir tanto!!!

©YOLANDA ELSA SOLÍS MOLINA, Barcelona, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

"Tarde te amé" SAN AGUSTÍN - "TARDE ME DI CUENTA" Libia Carciofetti, Santiago del Estero, Argentina


Imagen provista por el autor

Tarde te amé

San Agustín


¡Tarde te amé,
hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!
Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera,
Y por fuera te buscaba;
Y deforme como era,
Me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo mas yo no lo estaba contigo.
Me retenían lejos de ti aquellas cosas
Que, si no estuviesen en ti, no serían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera:
Brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera;
Exhalaste tu perfume y respiré,
Y suspiro por ti;
Gusté de ti, y siento hambre y sed;
Me tocaste y me abrasé en tu paz.




TARDE ME DI CUENTA

Tarde me di cuenta
 
que con tu amor me rodeabas
pero yo estaba ausente
 
ni siquiera te buscaba.
Respiraba ansiosa el aire,
 
que como una ofrenda me dabas
pero vivía sin sentir vida…
 
en cámara lenta, avanzaba.
Tuviste que quebrantarme
 para que al fin te buscara
y así darme cuenta,
 
que sin ti no era nada.
Mi clamor como alarido
 
de una fiera lastimada
¡Ven a lamer mis heridas,
 
saciar mi alma atormentada!
Hoy, ya sé que no fue tarde...
Te alabo y bendigo
porque este amor que arde
 
es el tuyo que acaricia
a este ser cobarde
que te encontró un día
dignándose mirarme.


©LIBIA BEATRIZ CARCIOFETTI, poeta y escritora argentina
MIEMBRO DE ASOLAPO ARGENTINA

  

LOS CONDENADOS, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina


Imagen de: bodadeisabel.com

LOS CONDENADOS

         Acurrucados, temerosos, alertas. Todos estaban allí, aguardando la macabra hora de su trágico final.
         Ese rectángulo que los contenía era su última morada de vida, después, perderían uno a uno sus cabezas en una muerte explosiva, brillante, inexplicable.
         Un hilo de luz se filtró por la abertura y, una vez más, uno de ellos fue arrancado de allí sin contemplaciones. Escucharon luego el forcejeo y el estampido y, temblando de furia y de miedo, comprendieron que otro de sus hermanos había muerto.

         Era verdaderamente aterradora aquella incierta espera. Ninguno podría imaginar quien de ellos sería el próximo. La inminencia de la muerte exacerbaba el albur que cada uno correría.

Eran elegidos al azar, sin discriminar. El verdugo, ni siquiera se detenía a mirarlos, sabía muy bien que cada uno debía morir sin remedio alguno.

         La voz llegó hasta ellos y los sacudió con su fatídico sonido.
         -¿Dónde dejaste los fósforos?
         -Sobre la alacena. Respondió otra voz.
         La gigante mano tomó a otro de ellos y con terrible saña, le arrancó la cabeza al rasparlo sobre el costado de la caja que los contenía.

 Norberto Pannone © 2008. Poeta y escritor argentino

lunes, 7 de septiembre de 2015

Poemas de la Obra: "PALABRA MATADA" de ALFREDO LUNA, Buenos Aires, Argentina

Imagen de: monicalvarez.blogspot.com

Poemas de la Obra: "PALABRA MATADA" 
de ALFREDO LUNA

     
El pan está lleno de urgencias

sobre el mantel -impune continente de ausencias-
caigo sobre esta plaga de infelices comensales.
un suspiro eléctrico se propaga
inclemente borra los ecos del dulce canto de los grillos

estoy aquí para denunciar este manjar humillado por el viento

y darle nombre a la farsa de esperar huéspedes
que la bruma trae como pan de salmera

estoy aquí para pedirle a la virgen de la caverna
que vuelva del infierno y me lleve a la tierra mayor,
esa que el tiempo cura insensiblemente

madre: todavía no sé qué busco en esta oscuridad.
mamá: me arden las vísceras de las palabras
y me traspasa esta hambruna de justicia.


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Cosecha de viento y ceniza


las palabras son un cuchillo
tajando un bosque de salitre en mi sangre
y un aguacero de sombras me desgarra.

no me queda una plegaria,
un remedo de amor
ni siquiera un sollozo para la muda voz
que me reconoce hijo

madre: pétalo a pétalo te doy la noche
y por mis manos se despeña este canto áspero.


©ALFREDO LUNA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL ENCUENTRO, Yolanda Elsa Solís Molina, Barcelona, España


Imagen de: www.tumbir.com


EL ENCUENTRO

Haz buscado, es verdad, empecinado
en delirio nacido del misterio
desde lejana herencia, fiel legado
que cumples en conciencia con empeño.

Desde escondido trueno inesperado
desde recónditos mensajes, en silencio
que acuden en tropeles desbocados
nace radiante la creación y el verso

Y así regalan palabras en alados
corceles mensajeros desde un cielo
tormentoso, feroz, vil, desalmado
dando versos y glorias, en silencio.

La inspiración, mujer entre volados
se nutre de vigilias y desvelos
juega con los poetas inspirados
y así nacen poemas y sonetos…

© ELSA YOLANDA SOLÍS MOLINA, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA