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jueves, 13 de agosto de 2015

LAS BÚSQUEDAS ESPIRITUALES DE RICARDO GÜIRALDES, Dr. Prof. Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

LAS BÚSQUEDAS ESPIRITUALES DE RICARDO GÜIRALDES

 Escribe el Prof. Dr. Antonio LAS HERAS

“Tener alma de proa” es la ambición de nuestro autor, expresada en “El cencerro de cristal”. Alma de proa implica mucho más que la mirada continua hacia delante. Visión reprochable si, carente de sentido, sólo siembra ansiedad. ¡Cuántos miran hacia la popa presos de recuerdos! ¿Y, acaso, no hay otros con la mirada fija en la cubierta temerosos del hoy? ¿Cómo pedirle a esos que se atrevan a la mirada de la proa?
Se trata aquí de una personalidad que requiere la ineludible presencia de una fuerza interior – perseverante, perenne – que nunca se arredra; ni aún en los momentos inciertos de niebla y hasta aquellos donde la oscuridad del espíritu se asemeja a lo absoluto.
Ese ámbito donde el común de los mortales disuelve su existencia como inútil hoja seca arrastrada hasta su pulverización por el arremolinado viento de otoño, no es obstáculo para quien su alma es proa que abre las aguas con el afán de descubrir nuevos puertos, otras regiones. Aquellas que – parafraseando a Carl Gustav Jung – sólo los poetas comprenderán porque no se trata de sitios físicos, susceptibles de percepción, sino aquellos propios de un mundo interior: el inmundo al que se refirió el filósofo triversitario Miguel Herrera Figueroa (1.-).
Místicos, esotéricos y alquimistas hicieron suya la búsqueda de esa región cósmica. No fue ajeno a ello Ricardo Güiraldes.      
“Su gran personalidad mística no puede retacearse”, ha dicho B. C. Ramachandra Gowda. Quien agrega: “Estamos frente a un místico que a fuerza de crecer en espíritu es universal, sin dejar por ello de ser auténticamente argentino”. (2.-)
Don Ricardo es un verdadero alquimista. No utiliza retortas, alambiques ni crisoles. El se convierte a sí mismo en laboratorio. Su producto acabado, la Piedra Filosofal que obtiene, la Fuente de la Juventud, es – precisamente – su obra literaria. En particular, claro está, “Don Segundo Sombra”, una novela donde el protagonista atraviesa todos los pasos que corresponden a todo Héroe Solar, de cualquier mitología y época, en su proceso para desarrollar una consciencia adulta capaz de permitirle convertirse en único e irrepetible, sin máscaras, sin engaños, sin hipocresías. Un hombre sostenido por tres pilares que hacen las veces de cimientos: un hombre pleno de libertad, de espíritu desplegado y cabal en la racionalidad para la toma de decisiones acertadas. No es, por supuesto, el alquimista sesgado que suponen los profanos: un solitario mezquino persiguiendo modificar las moléculas de un trozo de plomo en oro.
            La búsqueda de los alquimistas está expresada en el texto tradicional “Trascendental Magic”, de Eliphas Levi, que sostiene: “La Gran Obra consiste, por encima de todo, en que el hombre se cree a sí mismo, es decir, que domine total y absolutamente sus facultades y su futuro; es especialmente la completa emancipación de su voluntad lo que le asegurará el... control absoluto del Agente Mágico Universal. Este Agente, al que los antiguos filósofos disfrazaron con el nombre de Materia Primera, determina las formas que muestran las sustancias modificables; a través de él, podemos muy bien llegar a la transmutación de los metales y a la Medicina Universal”. Carl Gustav Jung vuelve en nuestro auxilio para advertirnos que “la misteriosa sustancia transformable” de la que hablan los alquimistas “es, al mismo tiempo, el ‘espíritu’ que mora dentro de todos los seres vivientes”.
Por eso no debe extrañarnos que el mismo hombre que redactó una de las obras inmortales de la literatura Argentina e Iberoamericana, el poeta que una Nochebuena puso en un verso que hubo “una gran mancha de luz sobre el mundo” y escribió los “Cuentos de muerte y de sangre”, sea la misma persona que visitó regiones del orbe que – todavía hoy – nos aparecen lejanos y exóticos.
  Son de cita reiterada las estadías de Güiraldes en París. Pero pocos han observado que ese argentino, a comienzos del Siglo Veinte, cuando la aviación no existía y la navegación era apenas segura, se aventuró llegando, entre otros países, a China, Japón, India, Ceilán, Rusia y Egipto. Probablemente también pocos han leído “El sendero”, ese itinerario de viajes espirituales redactado a modo de diario personal, en el que Don Ricardo reseña su asistencia a conferencias, en la Ciudad Luz, sobre los temas que despertaban su interés – la yoga, el orientalismo, el budismo – ofrecidas por visitantes de aquellas lejanas latitudes.
Güiraldes visitó Oriente con un afán diferente al del turista. Indagó creencias, practicó rituales, conversó con “hombres santos”, discutió sobre técnicas para lograr el éxtasis: esto es, la contemplación de la divinidad.
En su búsqueda utilizó drogas. Es particularmente importante una anotación en “El sendero” donde afirma su certeza de que a través de esas intoxicaciones nada trascendente puede obtenerse. “... puedo decir que no me cuadra ninguna droga. Conozco los ‘paraísos artificiales’, desde el alcohol hasta el opio. ... ningún vicio de estos me ha captado... Estas pruebas han dejado en mí, después de un momento de mezquino desvarío, una repugnancia..., porque el escapar de las miserias estúpidas por un medio extraño a mí mismo, no cuadra a mi deseo de absoluta libertad interior. Soñar de prestado, sabiendo que mis sueños vienen de la botica, hace reír mi orgullo ante tal recurso de capón. Por eso no he podido pertenecer a ninguno de esos infiernos...” (3.-)
 Empero, hay un relato de esos días, producto de su imaginación durante un estado alterado de consciencia, donde el autor hace una peculiar descripción de los argentinos y qué cambios futuros aguardaba. Traemos aquí este fruto de un instante alucinado, por ajustarse los parámetros que ofrece Jung sobre los fundamentos alquímicos.
                “Pero este tiempo había sido aquel en el que el espíritu de los alquimistas luchaba realmente todavía con los problemas de la materia, cuando la consciencia investigadora se enfrentaba con el espacio oculto de lo desconocido y creía ver imágenes y leyes que, sin embargo, no procedían de la materia, sino del alma. Todo lo desconocido y vacío se consuma por medio de la proyección psicológica: es como si se reflejara en la oscuridad el fondo del alma del observador. Lo que ve y cree reconocer en la materia son, ante todo, sus propias circunstancias inconscientes que él proyecta en ella; es decir, salen a su encuentro, procedentes de la materia, estas cualidades y posibilidades de significación inherentes en apariencia, de cuya naturaleza psíquica no tiene consciencia alguna”. (4.-)
Hecha esta consideración previa, ingresemos al universo mental del autor de “Raucho”. 
Hugo Rodríguez – Alcalá (5.-) lo cuenta de este modo: “Hay un documento privado – una carta, una confidencia – que se publicó veintiocho años después de su muerte, y que ahora resulta esclarecedor. Es una carta a Valery Larbaud. En ella relata el poeta una ‘revelación’ que tuvo en Ceilán, en un fumadero de haschich. ¿De qué fecha es la carta? De agosto de 1925. ¿Y de qué fecha la revelación? De 1911”
“Vale la pena transcribir el pasaje entero. Tras fumar unas pipas, Güiraldes cuenta que le sucedió lo siguiente:
           “... Estaba yo adueñándome de un bienestar lúcido... Y me alejaba de todo esfuerzo por dilucidar problemas intrincados. En cambio, se me proponían, sin esfuerzo, paisajes e imágenes que guardaba cariñosamente ante mis ojos un momento para luego alejarlos, cesando de entenderlos. La Argentina era un gran país en el mapamundi, que vino así de pronto. Conjuntamente vi su territorio, su historia y sus hombres. Maravilloso el territorio que iba desde la nieve al trópico en los dos sentidos de latitud y altura.”
           “Unos pocos hombres bravos y duros peleaban en pequeños vértices sanguinolentos, perdidos en aquel mundo, y había en el aire fuertes gritos de rebeldía y de fe en la propia capacidad”.
“Yo veía muy bien todo esto desde mi conocimiento de civilizaciones completas y ya en retroceso, y cuando en la calma de los momentos actuales el país se me presentó liso y aparentemente hecho, vi que todo en él era imitación y aprendizaje y sometimiento, y que carecía de personalidad, salvo en el gaucho, que, ya bien de pie, decía su palabra nueva”.
“No era cuestión para mí, en ese momento, argüir nada”.
“El hecho tenía carices de axioma y yo comprendía no como quien razona sino como quien constata una ‘evidencia’”. (6.-)
Esa es la imagen simbólica del gaucho que el autor de “Xamaica” recibe de lo más profundo de su psiquismo. El que, más tarde, describirá en su inmortal “Don Segundo Sombra”.
Pero no es la única “visión” que hay del gaucho. El que describe Güiraldes es trabajador, organizado, dotado de una particular sabiduría, solitario pero con un proyecto de vida claro construido en torno a los arreos y el descanso cálido y seguro brindado con el arribo a la estancia. Pero hay otros gauchos, diferentes, también fruto de nuestra literatura.  
El asunto es antiguo y siempre polémico.
Por ejemplo, Jorge Luis Borges expresaba que “... si la mayoría de los gauchos hubiesen procedido como Martín Fierro, entonces no tendríamos historia argentina. Nuestra historia es mucho más completa que las vicisitudes de un cuchillero de 1872, aunque esas vicisitudes hayan sido contadas de un modo admirable”. Y sigue: “... creo que pensar que, de algún modo, Martín Fierro nos simboliza, es un error, ya que Martín Fierro corresponde a un tipo de gaucho, y este país ciertamente no fue obra de gauchos. Los gauchos no habrán pensado en una revolución, en organizar el país y, sobre todo, no hubieran compuesto literatura gauchesca. Creo que hemos confundido el mérito estético del Martín Fierro que, ciertamente es grande, con el hecho de suponer que ese libro nos representa. Yo no me siento representado por ningún gaucho, y menos por un gaucho matrero. No hay ninguna razón para que ocurra esto”.
El mismo tema puede recibir una iluminación diferente.
Refiriéndose al mismo Martín Fierro, Leopoldo Marechal difiere de Borges al afirmar que es “...la materia de un arte que nos hace falta cultivar ahora como nunca: el arte de ser argentinos y americanos”.            
Mientras esta piedra nacional recibe el pulido necesario para su constitución cimentada y sólida, ¿qué otro deseo podemos tener que coincidir con la visión de Güiraldes para que los argentinos transitemos este Siglo Veintiuno con “palabra nueva” surgida “de rebeldía y fe en la propia capacidad” creadora de originalidades fuera de toda “imitación” donde ni una pizca asome de “sometimiento”?
¿Cuánto puede aportar la concreción de este deseo en la afirmación del Nuevo Humanismo por el que trabaja la Masonería Argentina hoy en día?
La repetición o copia de actitudes frente al mundo, adoptados como moda - aunque hubieran resultado efectivos para otros, en otros lugares u otros tiempos - resultan ahora a todas luces inútil. Por supuesto, es necesario no confundirse y diferenciar adecuadamente entre esa “moda” definible como una manera efímera y sin trascendencia que se impone en un sitio y lugar; y los “modelos de la tradición”: es decir, aquellos cuyas raíces llegan a lo más profundo del psiquismo humano. Sólo así es posible extraer lo mejor de cada uno. Porque existe en nosotros una energía valiosa presente, aunque – en innumerables ocasiones – el portador lo ignore. Debemos hacer aparecer en cada uno de nosotros lo esencial e irrepetible: lo que nos hace iguales poniendo en valor las diferencias creativas.
Traemos, una vez más, las palabras que el autor de “Poemas Místicos” escribía para sí mismo: “Pertenecer a los eternos caprichos de nuestras pequeñas variaciones cotidianas es casi repugnante. ... Me propongo adueñarme de mí mismo y entrar en el callejón que me conduzca a la meta de un YO mejor”. (7.-)      

REFERENCIAS:
(1.-) HERRERA FIGUEROA, MIGUEL. Actas del Primer Congreso Argentino de Parapsicología. (Inéditas.) Buenos Aires, 4 al 6 de setiembre de 1981

(2.-) RAMACHANDRA GOWDA, B. C. Introducción a ‘Poemas místicos”. Editorial Ricardo Güiraldes. Buenos Aires, 1977 (Pág. 7)

(3.-) GÜIRALDES, Ricardo.  El Sendero. Editorial R. G., Buenos Aires, 1977 (Págs. 60/61)

(4.-) JUNG, Carl Gustav.  Psicología y Alquimia. Plaza y Janes. Barcelona, 1977. (Págs. 173/174)

(5.-) RODRIGUEZ – ALCALA, Hugo. Sobre una nueva interpretación de ‘Don Segundo Sombra”. Diario La Nación. Suplemento de cultura. Buenos aires, 13 de noviembre de 1966

(6.-) GÜIRALDES, Ricardo. Carta a Valery Larbaud en la isla de Elba. Revista Sur (Dirigida por Victoria Ocampo) Nº 233, marzo/abril 1955 Buenos Aires. (Págs.112/113)

(7.-) GÜIRALDES, Ricardo.  El Sendero. Editorial R. G., Buenos Aires, 1977 (Pág. 27)

 + Este trabajo es una versión ampliada del que fue presentado por el autor en las Sextas Jornadas Nacionales e Internacionales Ricardo Güiraldes realizadas en Mercedes (provincia de Buenos Aires) los días 18 y 19 de mayo de 2001


+ Antonio LAS HERAS es Doctor en Psicología Social y Magister en Psicoanálisis egresado de la Universidad Argentina John F. Kennedy, donde es profesor de Psicología Junguiana. Fue secretario general de SADE, Sociedad Argentina de Escritores (1989/2001) entidad que en 2014 lo designó Socio Honorario. Integra la Comisión de Cultura de la Fundación El Libro. Dirige Gazeta del Progreso, periódico virtual del Club del Progreso.



© Dr. Prof. ANTONIO LAS HERAS, ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

www.antoniolasheras.com  e mail: alasheras@hotmail.com  Twitter: @LasHerasAntonio
Teléfono: 54 11 4502 9692


lunes, 10 de agosto de 2015

INVITACIÓN DE ASOLAPO ITALIA



 

HOMBRE, Carlos Rodolfo Ascencio Barillas, El Salvador


Imagen de: www. elmundo.es


HOMBRE

Yo puedo ver el ebrio sentir de tus lujuriosas honestidades
y que se abre brecha con la boca de tus exiguos enredos,
y fijan las telarañas de tus manos en manantiales de locura,
pero si se le entrega el corazón, asalta tus sentimientos,
en el férreo trajín de los trenes,  en la oscuridad de tus ojos,
y en el salvaje camino tenebroso de tus inhóspitas esperanzas
y su voz es fatiga en tus moribundos sueños,
aquellos reflejos que pintan tus húmedas siluetas de horizontes
aunque nací para ver las estrellas y pensar por ellas
y crecí con las yerbas de los acervos tiempos, muy lejanos
y las agonías con las perlas que arrastran tus pasiones.
Yo desde la colina, vi la hermosa mañana teñida de rabia
y los destellos inmutables de tu pecho, y deliquios
que aparecen con tus incipientes estertores.
Yo espere los razonamientos de tus interrogantes,
tuve más preguntas que respuestas
y más penas de ubérrimas campiñas.
¿Qué es el hombre? ¿Quién explica lo que puede ser?
una máquina de monotonía lacerada por el oro,
su amor son las metas de los infelices destinos
y la mugre que se desgarra en las poblaciones de tu mente
y la nefanda mentira que aparece con sus veloces emociones,
ahora que puedo ver lo que se ocultaba en las sombras
de tus desperdicios,
y las penas que sofocan el sudor de tu aliento,
quizás mañana pueda mirar el ominoso lamento
y la parsimonia que estremece las falencias de tus feroces impulsos,
y el epatante gemido de tus inmanentes seducciones,
entonces puedo sentir el preludio,
en el firmamento de tus fugaces estrellas,
y en las luciérnagas planetarias de tus pensamientos,
quizás por eso somos el producto de tus íngrimos relojes
y la indormia razón de tus  ignaros encantos,
así marcha el mórbido placer de tus tormentos.
¿Quién detendrá las tristezas de tus errores?
¿Quién exaltará la grandeza de tus inermes ilusiones?
y la encrucijada perfecta de la desolada mañana.
Yo soy parte del semen lábil de tus discordancias
y la luna plateada de tus sublimes marañas
y ahora comprendo que ser hombre, es ser infinito,
el extremo compuesto de extrañas sustancias
y aguas que nadan corrientes de tus inmensos océanos,
absoluta verdad que atraviesan mis venas
es y no es, son pero no son, viven y no viven
pero mueren en los cementerios de tus abismos…

© CARLOS RODOLFO ASCENCIO BARILLAS, poeta y escritor salvadoreño.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




A LEOPOLDO LUGONES - SUICIDIO, DULCE DESPEDIDA, Mario Dario Fuenzalida Delgado, Mendoza, Argentina


A LEOPOLDO LUGONES

SUICIDIO, DULCE DESPEDIDA


Tomados de la mano recorrieron la ciudad, caminaban envueltos en la bruma del ocaso, mientras ella reía y mostraba su alegría, tú estabas pensativo.
¡Cómo llegaron al delta del rio! Nadie lo sabe, en el largo trayecto que transitaron.
Pasaron casi todos los momentos de tu existencia, en esa proyección te viste niño, acariciado y protegido por la ternura y el amor de mamá.
Recordaste tus juegos infantiles allá en el patio polvoriento de Villa de María, la carrera alocada con los perros de la casa que eran tus juguetes preferidos.
Luego la adolescencia en la casa de la abuela, esa viejecita que te hacía sentir lo profundo de la vida, haciendo que tu mente se trasladara a los primeros años en donde mamá tomaba tu mano y te enseñaba las primeras letras. Esas letras que volcarías a innumerables páginas para deleite de la gente.
De muy joven ingresaste al mundo fantástico de dejar que tu mente fabricara personajes, lugares y situaciones, ese mundo que solo aquellos que llevan el sentir de la prosa en la sangre saben del exquisito sabor producido al verlos en un libro.
Ya de adulto la realidad del mundo te atrapo sin consideración y te entregaste a luchar por valores y principios que consideraste necesarios para un pueblo carente de rumbo.
Así llegaste hasta ese hotel de la ribera, acompañado siempre por ella que durante el trayecto no te abandono y parecía que te empujaba hacia ese lugar.

La puerta del cuarto se abrió lentamente, como queriendo dejarla allí y no compartir con ella ese acto. Pero tú ya lo habías decidido. Te quitaste parte de la ropa, acomodaste la cama, caminaste hasta la mesita de noche que tenía el cuarto, abriste la botella de whisky que compraras el día anterior, serviste en un vaso un largo trago. De un golpe lo bebiste, cerrando los ojos al hacerlo, el líquido bajo por tu garganta como quemando, te tiraste a la cama para esperar que ella hiciera su trabajo, no lo dudó y sentiste cómo, entre dulzón y amargo te provocaba fuertes dolores, no duro mucho, el cianuro surtió efecto, perdiste la conciencia, ella salió de ti triunfante, ya le pertenecías. De esa manera, el 18 de febrero de 1938 emprendiste el viaje a la inmortalidad.

©MARIO DARÍO FUENZALIDA DELGADO poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
Derechos reservados
Mendoza

PARA MI MADRE, Estela Garrido, Buenos Aires, Argentina


Imagen de: www.quenoserepita.com.ar

PARA MI MADRE

Porque puedo dibujar sobre tu rostro
Una nube de pétalos de rosas,
Porque puedo mirarme en tu ojos y
reencontrarme con la identidad que
la vida me fue robando… Porque estás
envuelta en mis manos que acarician
el papel que voy nutriendo de palabras
hilvanadas y son gracias a ti, que las
gestaste en el impenetrable nido de tus
entrañas.
Porque renuevo cada día ante Dios,
mi promesa de venerarte… Porque te debo
la vida y extraño el útero húmedo y tibio, ese
pequeño mundo, donde nadie se atrevía a
lastimarme…
Porque retraso el reloj mental de mi conciencia
para que el tiempo se detenga y tu figura silenciosa
penetre un día más en mis pupilas expectantes…
Porque, me niego a pensar que un ángel venga a
buscarte y te dejes llevar sin defenderte… solo, me
calma la imagen de contemplar, tu rostro sin
lágrimas, abrazándote a ese hombre, que tú
convertiste en padre.

©ESTELA GARRIDO, poeta y escritora argentina
DELEGADA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA,
ZONA NORTE DE LA PCIA DE BUENOS AIRES



jueves, 6 de agosto de 2015

CONTARTE UN CUENTO, Alejandra Zarhi, Chile


Imagen de: ask.fm


CONTARTE UN CUENTO

¿Puedo amarte en secreto?
¿Besar tu sombra calladita?

¡Oh, Dios! No sé
Como me contengo.

Quiero tenerte, mimarte
y pintar el cielo.
Contarte un cuento
de esta niña alegre
pero que llora por dentro.
Hablarte del bosque seco
que añora tu rocío.

© ALEJANDRA ZARHI, poeta y escritora chilena.
PRESIDENTE DE ASOLAPO CHILE
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL NEGLIGÉ, Brayner Abrahan Gómez Baez, Santo Domingo, Rep. Dominicana


Imagen de: loqueteestabacontando.wordpress.com


EL NEGLIGÉ

Una cama vacía, la lámpara desconectada
Un libro viejo sobre la cama,  un marcador rojo
Un candelario raído, las paredes untadas de deseo
Un negligé en el piso. Un látigo color café
En la alfombra una mancha gris. I sobre la mesita un trofeo
Hay una foto tuya en la pared que abraza mi recuerdo
No sé si estoy loco o cuerdo, quiero tirarla otra vez.
Puedo oler la adrenalina, que dejaste en el aire
la noche de anoche, cuando dejaste el negligé
Hay una hada zumbando que va de extremo a extremo
Que de pasión va inundando, mi amor, el cuarto entero.
Mira la copa vacía, invitando a que la llene.
Sobre el gabinete está la otra copa rota,
desbordando el olvido de otro amor.
Abro el baúl de mi recuerdo y estás tú
pintada con tinta indeleble.
Me levanto, me miro al espejo que me engaña cada día.
Han caído nieves de primavera en mi pelo.
Me miro en el espejo y me transporto.
Recuerdo el pasado cuando éramos novios,
Cuánta pasión desmedida! el piso fue nuestra cama
donde toda una noche de ternura saciamos las ganas.
Más hoy sólo quedan recuerdos tirados en el álbum aquel.
Solo me tengo que conformar con tu viejo negligé;
Imagen y locura por volverte a ver.

© BRAYNER ABRAHAN GÓMEZ BAEZ, poeta y escritor de Santo Domingo,
Rep. Dominicana.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LOS QUE SE EMPLAZAN EN EL PODER, Salomé Moltó, Alcoy, Alicnate, España


Imagen de: blog.cristianismeijusticia.net


LOS QUE SE EMPLAZAN EN EL PODER

Los que gobiernan el mundo, los llamados poderes fácticos, no sabemos quiénes son ni dónde están, aunque no resulta demasiado difícil saberlo cuando sabes en qué mundo vives, sobre todo, porque estos llamados poderes en la sombra, tienen miedo y de cuando en cuando, hacen algunos movimientos o innovaciones que nos parecen revolucionarios para que todo vuelva al orden establecido, un mover algo para que nada cambie.
Que un Papa se jubilara nos causó una gran sorpresa y el suplente el Papa Francisco que en principio parecía que iba a emprender grandes cambios en el seno de la Iglesia, al día de hoy no vemos más que misas monumentales, visitas a países latinos y poco más, o sea maquillaje, mover algo para que todo quede tal cual.
En cambio la pérdida de interés por el catolicismo está alarmado a muchos creyentes y aun siendo su conducta educada, tolerante y dialogante, la corrupción en su seno, de denuncias de curas pedófilos, manipuladores y usurpadores, nos imaginamos, son la causa de la elección de este nuevo papa llegado de Argentina.
Si como dijo el Quijote “Con la Iglesia hemos topado Sancho amigo” con ella ha topado el nuevo papa, ya que cuantas reformas y cambios anunciados, se han quedado en aguas de borraja, porque el personal se ve esperando y esperando y es que el poder de esta institución es inconmensurable para que un prelado argentino venga a cambiar lo que tienen tan bien amarrado.
Otro sistema de dominio que esos poderes fácticos ejercen, es que sólo dan parcelas de poder o colocan en sitios de cierta responsabilidad, a los que han sido corruptos en parte o en cierto momento y este podría ser el caso de Jorge Berloglio, no porque diera la comunión a Videla otorgándole el perdón celestial tal y como lo denuncia el “Gran Wyoming, en su libro “No estamos locos”, sino que también, el jesuita Francisco Jalics  secuestrado durante cinco meses por los militares, acusó al entonces jefe de la orden Jorge Bergoglio, de estar detrás de esas denuncias tras consultar decenas de documentos oficiales. A estas alturas y habiendo vivido el franquismo y la cultura judeocristiana que nos impartía la entonces todopoderosa Iglesia nada nos sorprende.
No es de extrañar que haya una preocupación muy sería en ciertas estancias de poder, es la primera generación, los que hoy están entre los veinticinco y cuarenta y pico, los mejor preparados de nuestra historia, hemos sido aceptados por Europa, hemos dado la talla de estar a su altura, en oficios diversos, gastronomía sobre todo, lenguas etc., aunque muchos tengan que emigrar para encontrar trabajo. Corrientes políticas de base que creen que los valores democráticos existen y hay que hacerlos funcionar y sobre todo, porque el pueblo está con ellos. Es factible pensar que se avecinan grandes cambios que van a poner a freno a tanta corrupción y todo ello nos hace guardar un sentimiento de optimismo.

© SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora de Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


miércoles, 5 de agosto de 2015

“La campaña del miedo se pone un tanto esotérica.” , Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina



En relación a las expresiones de Jorge Fernández Días en su articulo
“La campaña del miedo se pone un tanto esotérica.”

(La Nación, domingo 26 de julio de 2015)

Escribe Antonio LAS HERAS

En la sección “Opinión” del matutino La Nación (Buenos Aires) el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz se refiere a la situación política en la Argentina, en un artículo titulado “La campaña del miedo se pone un tanto esotérica”; y en relación a unos episodios sucedidos en torno al candidato a la presidencia de la nación, Ing. Mauricio Macri, escribe lo siguiente:
“Para ridiculizarlo repartían un audio en el que el alcalde amarillo comentaba su afición por la armonización budista y lo mezclaban aviesamente con el falso rumor de que una vidente ecuatoriana le había hecho una “limpieza” después de la derrota electoral en Santa Fe. Confundir una técnica budista de autoconocimiento y templanza surgida de una doctrina filosófica milenaria con una mera superchería esotérica autoincrimina a los operadoras en su ignorancia, en su mala fe…”
Entendemos que al escribir de este modo, el articulista ha incurrido en un grave error por el cual confunde al lector haciéndole creer que la “armonización budista” no es esotérica y, por ello, algo tan confiable como la ley de gravedad (permítasenos la ironía) y que una arcaica forma de armonización como es “la limpia” es “una mera superchería esotérica.” Exhibe esa frase a la vez, una tendenciosa y discriminatoria forma de pensar, donde dos temas absolutamente esotéricos – como lo son las prácticas ceremoniales y rituales budistas tanto como las igualmente antiguas y precolombinas técnicas de “limpieza” usuales en los pueblos originarios – son presentados en forma diferente: una como fuera del ámbito esotérico (la armonización budista) y la otra como “mera superchería” (sic).  
La expresión “armonización” en sí misma – tan utilizada a partir de la Nueva Era – es, en términos académicos, de absoluta imprecisión. Quienes la practicamos conocemos que provoca beneficios tanto espirituales como intelectuales y físico/materiales. ¡Pero cuán difícil resulta demostrarlo si queremos aplicar la metodología de la investigación científica! No hay diferencia entre la armonización practicada por una guía budista y la “limpia” (sinónimo aquí de armonización) realizada por quien decidió practicar antiquísimas ceremonias chamánicas.
Tales “limpias” aún son frecuentes – realizadas sea por varones o mujeres de los pueblos originarios – tanto en la Argentina como en otros sitios de América. Tales procedimientos merecen todo nuestro respeto. No sólo porque – por comprobación empírica – hemos constatado que funcionan favorablemente, sino porque forman parte de la cultura en que pueblos milenarios se desarrollaron dejando su impronta en la Historia de la Humanidad.
Con el mismo criterio que utilizó Fernández Díaz para rotular “mera superchería” habría que aplicarla a quienes – desde el siglo XIX – fabrican en La Coruña talismanes contra la Magia Negra imbuidos de sus orígenes celtas, así como a quienes – católicos practicantes – deciden llevar un relicario que contiene algún trozo de hueso atribuido a algún santo o los beneficios del agua bendita. Muchos llamarán “ignorancia”, “superchería” “charlatanismo” a todo esto. Nosotros preferimos llamarlo intolerancia. Y, obvio, toda intolerancia nace del temor a lo desconocido que provoca la ignorancia.
Lo importante, a nuestro juicio, habida cuenta que nos encontramos en el Siglo XXI, es que seamos capaces de respetar las diferentes maneras de manifestación esotérica que los humanos, a través de los tiempos y lugares, hemos generado con la ambición legítima de estar un poco mejor durante el tránsito terreno. 

©ANTONIO LAS HERAS es doctor en Psicología Social y magíster en Psicoanálisis
(UAJFK)  Docente del curso de Psicología Junguiana en la Universidad Argentina
John F. Kennedy.  Presidente de la Asociación Argentina de Parapsicología (AAP)
Fue Secretario General (1998/2001) de SADE, Sociedad Argentina de Escritores;
actual Socio Honorario.



                            @LasHerasAntonio




martes, 4 de agosto de 2015

CARTA AL MAESTRO RODOLFO LEIRO (2/8/1921- 6/8/2014), Norberto Pannone, Pcia. de Buenos Aires, Argentina

 



CARTA AL MAESTRO RODOLFO LEIRO  
(2/8/1921- 6/8/2014)


Querido Maestro,
dicen que hace un frío agosto
desde que has partido;
y es todo un misterio tu viento elegido.

Yo sé donde andas y por eso te escribo…
Si nunca alteraste rumbo ni camino…
Tu voz es la misma despertando
los sueños del ángel perdido.

Andarás dibujando poemas sentidos.
Cualquier día te encuentro
en andenes vacíos
que no duelan olvidos.

Estarás como siempre,
alabando las rimas de cualquier amigo.

Lucirás en versos tu sobria poesía
sobre la muchacha que amaste algún día,
recordando arrugas de sábanas frías.

Amigo poeta, aún no te has ido.
¡Levanto mi copa y brindo contigo!
¡Están como siempre los viejos amigos
despojados de olvidos!

Habrá una plegaria y un soneto herido
honrando una esquina del viejo Boedo,
al que nunca olvidas tributando rimas
que bañan malvones y viejos recuerdos.

Te saludo amigo.
Aún no te has ido.
Te dejo un abrazo y espero que sigas
componiendo versos en tus nuevos libros.

Aquí, todo en orden,
un poco más tristes:
se ha ido un amigo.
Apenitas pueda, de nuevo te escribo…

© NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino
Presidente de Asolapo Argentina
Director de Organización Internacional de ASOLAPO