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martes, 21 de julio de 2015

GRAMILLAS DE SEDA, Norberto Barleand, Buenos Aires, Argentina





Del Poemario "Finalmente el Hombre " 2005

A los amigos, muchos, entrañables,
                                 los de siempre
los   que no están y se quedaron en mí
los  que me acompañan en el tiempo,
                                          los que se incorporaron en mitad del camino
     y los que vendrán a renovar los sueños.
                                                                                       A todos, 
por compartir la luz y la penumbra ,
el vino y la alegría


                                 GRAMILLAS DE SEDA

Aquellos que se han ido
entre álamos vacíos
por  gramillas de seda
y tertulias perdidas

Se encuentran en la   sonrisa
de celestes colmenas
transitando otros rumbos
con silencio y distancia.

Los que hoy,
en las últimas escalas de la noche
cruzan las ojeras de éste tiempo
con plenitud de hojas
entre el ramaje de viejos sueños
y  nuevas utopías.


La ternura encendida,
todos los párpados vividos
en cada rincón
en el alba azul de las pupilas 
donde crecen
sus  manos 
a plena luz
junto  a las mías.

©NORBERTO BARLEAND, poeta y escritor argentino
ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA




LA MUERTE AZUL, Elsa Yolanda Solís Molina, Barcelona, España



LA MUERTE AZUL

A las voraces aguas azules del Mediterráneo, se lanzaba una precaria barcaza
colmada de vidas desesperadas, huyendo del terror, la miseria y la persecución.
Hacinados, sudorosos, la mirada fija en la orilla lejana que sólo su anhelo veía.
Brazos morenos y delgados harían el postrer esfuerzo, después de la decisión
de elegir entre la vida y la muerte, el terror o una eventual, nueva existencia...
Dos o tres mujeres en evidente estado de embarazo, se habían atrevido a esa
aventura incierta, después de una elección entre ello o un triste final en soledad.
Era la desesperada huida como última salida o hambre, persecución y guerra...
Esos hijos del dolor, quizá pudiesen sobrevivir en una nueva tierra, en paz...
Los patrones de la barca, cobraban mientras tanto el pasaje, sin escrúpulos
ya que sabían que iban a un viaje inseguro, penoso, interminable o fatal....
Especulaban con la muerte de seres amontonados, derrotados, débiles...
En sus ojos, desorbitados se notaba que no habían tenido otra salida a tanta
persecución, martirio y  bandas organizadas que especulando con su desgracia,
hacían su caja, amontonando ignominia, ignorando clamores de angustia....,
Los ateridos pasajeros, con sus espaldas doblegadas como sus almas,
hacían el último esfuerzo ......¡ Ya les quedaban dos opciones, vivir o morir...!.
La noche cubrió el atronador ruido del viento sobre las oscuras marejadas...
La horas de tan definitivo viaje, iban mermando las fuerzas de tan improvisados
navegantes, el frío paralizaba sus  defensas, el hambre y la sed, se enseñoreaba
ya de la mayoría, los ojos desorbitados brillaban en la oscuridad de sus ingratos
destinos, la tensión y el esfuerzo, comenzaba a traducirse en riñas o miradas
furtivas, que las olas celosas ante los intrusos de su soledad, inquietaban con su
violencia ,aún más, a esas almas sin paz ni alegría...¡Una riña  súbita, colmó  de
gritos y furia un sector de la barcaza.! Hubo unos golpes y todo fue tan rápido que
cuando las espumantes olas se llevaron  dos cuerpos, todos quedaron mudos,
al ver horrorizados como las olas solo dejaron ver unos brazos suplicantes que
desaparecieron al instante. El silencio de la muerte reinaba en el puñado de
rostros que se volcaban a consolar a una pobre mujer desesperada....
Al salir un sol radiante que ignoraba dolores y tragedias, solo cumpliendo su misión
de alumbrar un mundo que se va destruyendo solo, se vio a lo lejos que la tierra firme,
aún les daba el ignoto suplicio de unas vallas insalvables, de fusiles apuntándolos,
a estos peligrosísimos hombres, mujeres y niños, que de nuevo, debían elegir entre
la vida y la muerte.


©YOLANDA ELSA SOLÍS MOLINA, poeta y escritora argentina,
desde Barcelona, España.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA







EL SUSTO, Carlos Rodolfo Ascencio Barillas, El Salvador



EL SUSTO

Cuando veo, a veces lo creo
el susto
es  el grito que también me canta
el susto,
es el llanto que también me espanta
el susto
es el pesar  que me aparta                                                                                                                                               el susto
es la agonía de la noche fría
el susto
es ser amado, y ser rechazado
el susto
es la palabra que también taladra
el susto
es la caridad providente de la bondad
el susto
son los temores que son los pavores
el susto
son los favores de los señores
el susto
es el destino que son los caminos
el susto
son los años que producen engaños
el susto
son los sufrimientos de los lamentos
el susto
es la verdad de la realidad
el susto
son los destellos de todo lo bello
el susto
es la amistad de la hermandad
el susto
es el amor que también es el dolor
el susto
es la ternura que también es hermosura
el susto
es lo intransigente de lo penitente
el susto
es el cansancio que también es  el silencio
el susto
es la soledad en la libertad
el susto
es lo que envejece porque estremece
el susto
es  la pobreza que ennoblece
el susto
es  la riqueza que envilece
el susto
es la tristeza que entorpece
el susto
es ser rechazado, y marginado
el susto
es  la violencia con evidencia
el susto
es apariencia con diferencia
el susto
es ser traicionado, y ofendido
el  susto
es ser fracasado, y levantado
el susto
son los amaneceres en los atardeceres
el susto
es la ilusión con emoción
el susto
es ser desconocido e incomprendido
el susto
son los locos los que piensan muy poco
el susto
es el que estremece con el que merece
el susto
es el que desvanece con el que favorece
el susto
son las cualidades en las ciudades
el susto
son las tendencias con diferencias
el susto
son los hombres sin nombres
el susto
es la muerte de vivir inerte
el susto
es  perder sin entender
el susto
es  llorar por el pesar
el susto
es mentir para morir
el susto
es  presumir para fingir
el susto
es  lo encubierto en el desierto
el susto
es soportar para tolerar
el susto
es  la herida que nos da la vida
el susto
es llorar alejado por estar atrapado
el susto
son los mares de todos los sustos
el susto
son los sueños que están asustados...

© CARLOS RODOLFO ASCENCIO BARILLAS, poeta y escritor de El Salvador
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



PEREGRINAR, Susana Roberts, Chubut, Argentina.



PEREGRINAR


Eran dóciles como corderos
eran Luz amanecida brillante flor
eran caminantes de la lumbre
en los recodos del tiempo
cuando los tiempos eran de Paz
aún en tiempos de guerras
Y ultimaban los detalles
Como celosos escarabajos
atravesaron  desiertos y  mares
Y en turbias aguas daban amor
Y en desconcertados daban ideas de paz
Y en desesperación daban calma

¡Quedó la estela!
Quedó la siembra en despreocupados hombres
quedó la fe para ser manipulada
 quedó el camino evocando el regreso
Y quedó la imagen en cada uno
un sello en el alma
para abrir el surco
desde el infinito azul.

© SUSANA ROBERTS, poeta y escritora argentina.

GOBERNADORA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA EN CHUBUT

lunes, 13 de julio de 2015

NO SERÉ YO, Cynthia Rascovsky, Buenos Aires, Argentina



NO SERÉ YO

Jamás diré tu nombre
ni del peso del cielo sobre mi nuca.
El tiempo se yergue en su idioma
y con dignidad, desolada
guardaré la otra mitad de mi.
Pesa la máscara y el universo del que huyo.
No diré adiós
ni siquiera me extenderé en la nostalgia.
Intentaré proyectar raíces
y volver a creer
en los volcanes.
Habían cosas bellas
un descifrado esplendor.
Soy testigo
hasta suelo creer
que no fueron alucinaciones.
Ya nada puedo forjar
y a medida que avanzo
procuro olvidar la tristeza
y darme una pausa
en las Magnolias.
Aquí en la ventana
entre paredes de negruras
a veces tortura la piel
y quiere hacerse dominio de la sombra
mientras yo
me abrazo al humo de la llamarada.
Todo ha sido arrasado
pero no seré quien se desangre.

©Cynthia Rascovsky. Poeta y escritora argentina
MIEMBRO HORNORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



ODA A MI PADRE, Delia Checa, Mendoza, Argentina



ODA A MI PADRE

Te veo a través de los años…
sufrido, aguerrido,
tus pies firmes sobre la tierra,
voluntad siempre presta…
Llegaste de tierras lejanas
atravesando un mar sin límites,
a echar raíces en ésta, tu otra patria,
a este país del sol,
de las grandes extensiones,
de las llanuras infinitas
y cumbres mágicas…
Recuerdo tu rostro adusto,
los ojos claros
que la ternura hacía brillar,
reluciendo, entonces,
aquel como el sol cuando
asoma en el horizonte.
La sonrisa luminosa
destinada a los que amabas,
las espaldas anchas
y el brillo de tu inteligencia…

Y te veo, indefenso, pequeño,
entregándote a la muerte,
con todo tu esplendor apagado,
con tus manos suaves y blancas,
palomas dormidas,
cruzadas sobre el pecho,
en vano intento de impedir
que tu alma escape del cuerpo.
Los párpados ocultando
las cuencas de los ojos,
todas llenas de luz negra.
Yacente, preparado ya,
 para ese viaje a lo sutil;
a ese territorio del silencio,
del que ya no volverás…
Quedaste habitando el corazón,
último reducto en el que te llevaré,
en ese inagotable suceder de días y noches…
en esa ausencia infinita,
más inmensa que la muerte…

©DELIA CHECA, poeta y escritor de Mendoza, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

DULCE AROMA, de Rosmary Nogales, Argentina



DULCE AROMA

SON LAS MANOS DE TALLA ESTIRPE
SON LAS MANOS DE MI PADRE

el taller derrama sus aromas
el roble ,el cedro, el peteribí
con luz brillante o en penumbras
se observan herramientas bien pulidas 
muestran su orden, sus mangos bien lustrados 
Apoyó sus manos en el banco 
son las manos del artista
curtidas por el frío y el calor 
y se van acentuando los olores 
dejando su huella impresa
en cada tablón en cada madera 
Con gotas de sudor y sangre 
fundidas en resina y savia
Como conjuro gitano 
Lisas sus yemas de tanto lijar 
sus venas henchidas, 
poseídas de misterio 
tallan las manos de mi padre 
QUÉ MURIÉRON JÓVENES 
SIN LLEGAR A VIEJAS

©ROSMARY NOGALES, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

COSMOVISIÓN DE LAS PLAZAS, de Víctor Velázquez, de Lascano, Dto. Rocha, Uruguay



COSMOVISIÓN DE LAS PLAZAS

Parece de una obviedad total, pero no por eso es menos cierto: la gente, los hombres, las mujeres, han sido quienes han dado vida a las plazas, en todo tiempo y lugar.
Pocas cosas tan intrínsecamente unidas al pasaje vital del hombre por la Historia como las plazas. Desde el fondo de los tiempos.
La libertad -¡nada menos!- se ha propuesto, peleado, conseguido y consolidado en las plazas.
Sus primos hermanos -democracia y derechos humanos- han sido conquistas de las plazas. Desde ellas -llevadas en andas por el pueblo- llegaron a los foros.
La cultura fue (es) pura efervescencia en las plazas.
Lo lúdico, lo recreativo, lo identitario son causas comunes a las plazas. En una tarde encendida de plaza de toros o en la ignota feria de la más recóndita villa de cualquier lugar caído del mapa.
La fe ha sido cuestión afín a las plazas (y no solamente en San Pedro y La Meca), para los de la cruz, la media luna y para todos, que no creer en nada también es creer.
La ternura se ha dado cita en las plazas, de un extremo al otro de la vida, en los vacilantes primeros pasos de un niño y en las manos abiertas de un anciano dando de comer a una paloma.
A la hora del desamparo, recovas, bancos y canteros de cualquier plaza han sido improvisados dormitorios a la intemperie de aquellos a quienes el resto mira con general indiferencia.
Juglares, románticos, bohemios, cirujas, anarquistas, feministas, hippies, descamisados, indocumentados, ahora los indignados, todos han encontrado en las plazas casi un hábitat natural.
El amor (clandestino y del otro) se ha refugiado en las plazas cuando se ha sentido acorralado en lugares más convencionales y por los convencionalismos sociales.
Tras las guerras cruentas, la paz ha sido celebrada en las plazas, al son de patrióticas músicas e inflamadas arengas.
En las plazas andan de la mano lo universal y lo aldeano, lo igual y lo distinto, lo común y lo diverso, los tonos y los matices, lo popular y lo elitista, lo sacro y lo profano, lo de aquí y lo de allá.
Las hay abiertas, cerradas, enormes, pequeñitas, policromas, verdes, grises, marmóreas, de zócalos, adoquinadas, embalastadas, de tierra, oscuras, luminosas, en forma de damero y en las más variadas otras formas.
Las ornamentan: fuentes, ánforas, glorietas, rosaledas, juegos infantiles, bustos, monumentos, relojes; las alegran: retretas de bandas, pájaros de los que se pida, risas infantiles; las hacen diferentes: subsuelos, terrazas, desniveles.
Ya no se escucha en ellas el piropo sutil y elegante, ni están los clásicos fotógrafo y lustrabotas; también faltan el voceo del canillita y el varita parado en la esquina, en su rutinaria tarea de ordenar el tránsito.
En cambio están los artesanos, los dibujantes al carbón, los titiriteros, los que pasan porros (y los que los consumen), las (y los) que venden placer sexual, los repartidores de volantes y -en muchos casos- verdaderos “mercados de pulgas”.
No siendo de nadie, son de todos.
¿Por qué las plazas tienen que tener nombres?
Para mí, si fuera necesario que alguno llevara, no debiera ser otro que “Del Encuentro” o “Del Reencuentro”.
Sin embargo, tienen la más surtida galería de nombres que imaginarse pueda: personales, impersonales, de héroes, de villanos, de sabios, de “sabiondos”, de demócratas, de tiranos, de líderes, de pusilánimes, grandilocuentes, intrascendentes, patrióticos, inmerecidos, justísimos, fáciles y difíciles de olvidar, en reconocimiento a, para quedar bien con.
Muchas veces -casi siempre- el pueblo las bautiza de otra manera, y por tal son mucho más conocidas.
Trato de no ser tan soberbio como para creerme que lo sé todo.
Sin embargo no recuerdo ninguna plaza que se llame “La Gente”, “El Hombre” o “El Pueblo”.
Dicho como al descuido, ¿será ésta una de las escasas veces que los humanos obviamos nuestra natural tendencia al narcisismo?
¿O será una omisión más de la especie para con la especie?
¿Sabe una cosas?: Tal vez sea un “involuntario olvido”, nada más.
Tengo para mí que -eufemísticamente- así debe ser.
A veces lo pienso.


(Víctor Velázquez)



LA PLAZA DE CUALQUIER PARTE

Patrimonio de la gente,
del pueblo centro del centro,
lugar de encuentro y reencuentro,
campana y cruz a su frente.

Memoria fiel del abuelo,
horas felices del nieto,
mundo bullicioso y quieto,
concierto de alas en vuelo.

Son de retreta a la luna,
“vuelta del perro”, fortuna
del tiempo que se comparte;

la historia en un monumento,
glorieta y carrusel lento,
la plaza de cualquier parte.

© VÍCTOR VELÁZQUEZ, poeta y escritor de Lascano, Dto. de Rocha, Uruguay.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA