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miércoles, 3 de octubre de 2012

DO LOVE!

DO LOVE
 The twilight beating of your cristal dawns in me.
Like a secret I discover your orbit,
your hazardous river,
which time tones down
in its perfect wisdom.

Hidden diamond before the love carving goddess,
which flies in the breeze at a bare beginning,
which threatens the profane with its velvet wings.

Facing the everlasting desire, the sinking golden reign,
facing the passion for loving and protecting.

The Temple is the witness.
Intentions grow within their raking breeze, once and again, before God,
before real and irreal worlds and their queens.

Wisely sheltering,
opening windows...

Do love!
 
AUTHOR: Lidia Carrizo, Poeta y escritora, Buenos aires, Argentina

TRANSLATOR:
Marián Muiños
, España


  AMA!

Crepuscular latido de tu cristal me amanece.
Como secreto que descubro de tu órbita,  de tu río
azaroso y el tiempo modera con su perfecta sabia.

Oculto diamante ante la diosa labradora del amor,
que vuela en la brisa de un comienzo desnudo,
que intimida en lo profano con alas de terciopelo.

Ante lo interminable del deseo, del dorado reino
que se hunde, ante el delirio de amar y amparar.

El Templo atestigua. Las intenciones generan
con su brisa rasante una y otra vez, ante Dios,
ante los mundos reales e irreales y sus reinas.
albergando sabiamente, abriendo ventanas...
Ama!


PALABRA DESIERTA

Del Libro “PALABRA DESIERTA”

Aquella mirada que he contemplado tantas veces, está en este triste atardecer de domingo -siempre son tristes los atardeceres de domingos- donde bebo mi propio silencio y penetro laberintos irremediables, profundos, sólo por asistir a la sublevación de los racimos. Verlos caer obstinados en el fondo inmóvil del agua.

Me rozan rumores de fantasmas. Los largos titubeos sin palabras.

La noche insomne, sin haberse ido nunca, regresa como llama que sobrevive al indolente temblor de las cenizas.


No me di cuenta del camino. Todo estaba lejos. La tarde estaba lejos.

Quise, con una palabra, inventar el lenguaje que dijera de la sed del deseo. Una letanía. Sólo conseguí una sílaba seca y absorta.

Como ciego que roza permanentemente la noche, me envolví en su nombre. Era todo lo que me quedaba.

Intentaba ordenar los recuerdos cuando, sin darme cuenta, la tarde se había estirado tanto, que tocó la luz de la lámpara.

Afuera un remolino de hojas amarillas. La intemperie de la lluvia retumbando en mis oídos.

Llegó el otoño, otra vez, casi como antes. Aspiro lentamente la caricia de la lluvia pero, no puedo detener el remolino.


Te veo en mi atardecer cargado de eneros. Cruzando las manos miro el eclipse. Persigo la lágrima que se escapa hacia la exhalación del delirio.

En este dolor que recorre mi universo, apenas soy una palabra desierta. El fondo vacío del mar.

Francisco Romano Pérez, escritor y poeta argentino.
Gobernador cultural de Asolapo Argentina para la Pcia.  de Jujuy.
Promovido en la actualidad al cargo de Canciller cultural para la misma provincia

lunes, 17 de septiembre de 2012

ES VERDAD

ES VERDAD

Es verdad que la mirada se me aclara
al compás de los crepúsculos.
Que los silencios me anuncian
nuevas auroras.
Es verdad que la perfección
ha dejado de invadirme.
Que los asombros ya no forman parte
de mis días.
Es verdad que a veces la sonrisa se retracta
y muere en llanto.
Es verdad que voy mutando
con el mismo criterio de los soles,
con esa perenne utopía
de gestar albas cuando se oscurece el alma.
Es verdad que desintegro mis creencias
para acercarme un poco más a la realidad.
Es verdad que los minutos no cuentan
cuando un sueño hace dominio
en la encrucijada de las venas.
Y que mirar hacia atrás
es el designio inconcluso
de las esperanzas muertas.
Es verdad que pido ayuda,
que extiendo las manos,
que medito los miedos
y me sorprenden los instantes
que murieron en vano.
Es verdad que he perdido mi rostro
entre tantas actuaciones del destino.
Es verdad que he perdido mis perfiles
entre tantos llantos ocultados.
Es verdad que me estoy buscando,
y tal vez, sin saberlo, ya me he encontrado.

ELSA FLORIT, Poeta y Escritora, Cañada de Gómez,
Santa Fe, Argentina
Miembro Honorífico de Asolapo Argentina

sábado, 8 de septiembre de 2012

PEDRO

PEDRO

            El patio era pequeño y cubierto de plantas, en medio una puerta ancha y bajita, había que inclinar un poco la cabeza para poder entrar. En cambio el color de la madera era brillante. Pensé que las dos mujeres que compartían la vivienda eran muy hacendosas.
.-Compra el pan y la leche y yo me acerco a ver a Eulalia y a Amanda -me dijo mi hermana- mientras desaparecía inclinando la cabeza por la puerta de madera luminosa, yo entré por la puerta de la panadería que quedaba a la izquierda.
            Esperé largo tiempo, sólo era una pequeña visita y ya  estaba tardando mucho. Cogí un pedazo de pan y me lo fui comiendo, mientras miraba la ventana por ver si alguien aparecía. En cierto momento vi que se movía la cortina, pero no vi a nadie
            La ventana de la vivienda de las hermanas Eulalia y Amanda, daba al patio y desde allí las dos amigas de mi hermana, observaban a toda persona que entraba a la panadería, ya que la gran  puerta de acceso al patio daba entrada a la panadería y a la vivienda de las dos mujeres. Dos lugares que quedaban al fondo del pequeño patio.

            Todavía esperé por lo menos media hora, cuando empezaba a desesperar apareció mi hermana cerrando la puerta de la vivienda de sus amigas y mirándome me dijo:
.- ¡Vamos que se nos ha hecho muy tarde!
.- ¡Será a ti, yo llevo más me media hora esperándote!, casi me como todo el pan.
            Cuando levanté la vista, ya saliendo por la puerta de acceso a la carretera, Amanda nos observaba desde la ventana. Levantó la mano y nos dio un “adiós” con gesto doloroso. Yo me detuve y la observé, estaba tremendamente triste, su gesto me desconcertó.
.- ¡Vamos ya!- repuso mi hermana y nos dirigimos al coche aparcado en el arcén.
            Mi hermana tampoco estaba muy contenta, me pareció desconcertada.
.- ¿Qué ha pasado? ¿De que habéis hablado que te has retrasado tanto?
.- Amanda esta cuidando a su cuñado Pedro
.- ¿Y qué tiene Pedro para que lo cuide su cuñada y no su mujer?
.- Eulalia se ha marchado.
.- ¿Cómo  qué se ha marchado?- le dije a mi hermana llena de sorpresa.
.- Se ha marchado del pueblo- me dijo mi hermana.
.- ¡Cómo que se  ha ido del pueblo!  ¿y   ha dejado a su marido enfermo?.
            Mi hermana hizo un gesto dubitativo,
.- ¡Qué drama, es increíble!
.- ¿Qué es lo increíble? ¿Anda explícate !
.-Eulalia lleva muchos años cuidando de su marido y un buen día conoció a un mecánico que vino para montar unas piezas de la trituradora de la Cooperativa agrícola, y se enamoraron y ni corta ni perezosa se fue con él
¿Con él? ¿con el mecánico?
.-Pues si. Y claro le ha dejado el “mochuelo” a su hermana. Ahora Amanda tiene que cuidarlo, porque sino ¿qué hace?
.- ¡Pobre Pedro!
.-Menos pobre Pedro, ¡Podre Amanda! Pedro hizo toda la vida de las “suyas” hasta que tuvo el accidente que lo dejo en cama.
            Pedro “había hecho de las suyas”, Eulalia se había largado con su amante y sí, pobre Amanda que cargaba con el inválido Pedro. A veces me pregunto quien es víctima, quien es el verdugo, quien hiere, quien es herido, quien defrauda y quien acoge y carga en sus espaldas la maldad, las torpezas y los errores, que muchas veces son horrores de los demás, y además no se descomponen ni se desesperan.
            Toda una lección para reflexionar.
                                                                                                                                  SALOMÉ MOLTÓ, Poeta y escritora de Alcoy, Alicante, España


jueves, 6 de septiembre de 2012

TIEMPO DE VEJEZ



TIEMPO DE VEJEZ

Abandoné mi afán en una esquina
de sombras y fantasmas, casta, tierna,
una voz vacilante de taberna
pletórica de luces ambarinas;

me llamó con rubor de serpentinas
en el corso mezquino de mi suerte,
allí me encaminé, paso imprudente,
que ya no se percibe ni fascina.

un humo  vagaroso se persigna
en un altar de vinos y de rimas
que muestra una mesilla desolada;

la endeblez de una silla que reporta
y pienso en lo escaso que reporta
mi tiempo de vejez inmerso en nada.

RODOLFO V. LEIRO, Poeta y escritor argentino.
De su libro: "Meditando en versos" editado en Julio de 2012

martes, 14 de agosto de 2012

UN MINUTO


UN MINUTO

Nos parece que este amor hoy se termina,
que el cansancio superó nuestra alegría,
que ya no hay camino de salida,
que se cierran las puertas que se abrían.

Nos parece que al amor quedo chiquito,
que están lejos los proyectos compartidos,
que esta vez la convivencia ha fracasado,
que esta unión, hoy, se ha desarmado.

Un minuto te deseo,
un minuto no te siento,
un minuto yo renuncio
y al minuto desespero.
Nos miramos, discutimos,
nos miramos, nos besamos,
nos tocamos, batallamos
nos tocamos y gozamos.

Cuando pasa un minuto de reloj
me veo triste y te veo deprimido,
me doy cuenta que sin ti aquí a mi lado
yo no vivo, no me encuentro , no respiro.

Entonces corro una vez más a abrazarte
y al instante ya pensamos como antes.
Construimos un futuro compartido
y el minuto lo pasamos al olvido.

Un minuto te deseo,
un minuto no te siento…

FLORENCIA BOVIO, Junín, Buenos Aires, Argentina

EURITMIA OTOÑAL


EURITMIA  OTOÑAL
  
Desde el medio del mar sufriendo otoño
zozobrando sin  ti, arsénico puro,
infiltrándome antídotos que sanan
procurando salvarme feneciendo.
  
Escuchando este océano Pacífico,
tras mis labios de ron rompen las olas
espumando burbujas con tu nombre,
nombre propio que estalla como un seno.
 
Siempre otoño entre  sales de cicuta,
calendario de mi última retina.
aplomados otoños esperando,
manteniendo las hojas de los arces.

Otoñales alfombras navegables,
arsenales de versos que yo piso
enlodándome así con tus fonemas,
ese arsénico puro que me mata.
 
Más sintiendo mi muerte voy y te espero
naufragando  en los mares de Ñambuco.
marinero de mortífera esencia,
tormentosa erupción que yo succiono.
 
Y me llevo los días de tortuga
desde el medio del mar sufriendo otoño,
infiltrándome antídotos que sanan
procurando salvarme feneciendo
 
Pereciendo por ti de cualquier modo
desde el ron de la sal del cierzo tuyo,
esa herrumbre otoñal de mis mareas
que sollozan por tu sabor preciso.
  
Acostumbro ahora a beber ron sí,
me avergüenza mi boca de rapiña.
Mis encías se colman con tu nombre,
se me queda la jota entre los dientes.
 
Solo puedo escribir versos etílicos,
navegables:”Te quiero desnudándote”,
pero no quiero cera quiero el fuego
que me cruza la espalda con tu palmo.

CARMEN CASTEJON CABECEIRA, Poeta y Escritora de España
Presidenta de ASOLAPO ESPAÑA

viernes, 10 de agosto de 2012

NO PODRE VER TUS OJOS


NO PODRÉ VER TUS OJOS

 No podré ver tus ojos,
seré una semifusa
trazada como quieras
de un nuevo pentagrama,
que no llora la ausencia
de tus mil y una noche.

Crucé el mar para amarte
y regalarte el verde,
y danzar entre velas
aunque fuese de día.
Y sudar los vapores
de tus frágiles manos.

Aún no puedes explicarme
por qué sufren los ángeles
y ya no me cuestiono
si son niños o niñas.


LUZ SAMANEZ PAZ, Escritora y Poeta, Perú


MENSAJERA DE LA OSCURIDAD

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MENSAJERA DE LA OSCURIDAD

Perdí la señal de la cruz
de
mi
misma,
tras cementerios de olvidos.
Entre musgos de tristezas
enterré
arrugados
silencios,
saqueadas caricias de raíz
y el polvo de un
límite
ciego
que a tientas, humedeció venenos
en la abismal garganta de los sueños.


MARY ACOSTA, Poeta y Escritora, Buenos Aires, Argentina


TIRANDO LA TARJETA


TIRANDO DE TARJETA

            Nadie o casi nadie esta hoy sin una tarjeta de crédito. Ese pequeño rectángulo en plástico o metal fino que introducimos en una rajita y marcamos un número secreto para pagar nuestras deudas. Sí, ese invento milagroso bastante reciente en nuestras vidas de consumidores. Y es que tirar de tarjeta “mola” cantidad.
            ¿Quién puede negar que hoy día este mágico artilugio no nos haya cambiado la vida?. ¿Qué nos gusta una cosa?, pues la cogemos y la metemos en el carro ¿qué  hay otra en la que no habíamos pensado? pues lo mismo, al carro y así cuando llegamos a la caja y colocamos en la correa la cantidad de cosas  con  que hemos llenado el carro, la tarjeta ejercerá su función eficiente: que podamos llevarnos a casa todos los artículos de nuestro capricho. No importa que las cosas adquiridas nos sean necesarias o no, pues no sentimos el peso de la deuda, sino la alegría de la adquisición,  un momento de ilusión satisfecho, porque a fin de cuentas, lo pagaremos al mes próximo y si no tenemos suficiente saldo el banco nos cargará una pequeña “multa” y así tan simplemente, este sistema que nos gobierna procura que seamos felices.
            A parte de que la mayoría de las cosas con las que hemos llenado el carro, van a servirnos de muy poco o de nada, las iremos amontonando con un profundo sentimiento  que hace sentirnos bien. Muchas veces me he preguntado si tantos siglos de padecimientos, carencias e infinidad de miserias no habrán afectado nuestros genes como para que ahora cualquier cosa nos seduzca, la necesitemos o no. Porque si nos metemos a profundizar un poco, nos damos cuanta que de verdad podemos vivir con muchas menos cosas de las que tenemos almacenadas en nuestros armarios. Pero cada vez queremos más, nunca  quedamos satisfechos, ni siquiera cuando vemos el montón de cosas que no nos sirve de nada, que ocupan un lugar en la casa y que su limpieza y conservación nos esclavizan, no importa las podemos regalar y comprar otras. Llegados aquí ya estamos rayando en el despropósito, en quizás, la locura. Lo curioso es que picamos todos, o casi, creo que, aunque pocas, siguen habiendo personas sensatas que se conforman con poco o con menos de lo que los dictámenes del mundo moderno impone. En fin, consumir, consumir, consumir, es lo que importa al mundo capitalista 
            No obstante no hace mucho tiempo las personas  hacían su presupuesto. Elaboraban una lista de los gastos a los que se tenía que hacer frente durante un periodo de tiempo. Así teníamos gastos semanales y gastos mensuales. Lo lógico era sacar la cantidad adecuada para el mes y dividirlo por semanas Tanta cantidad para comer,  tanta otra para gastos generales etc. Cuando la niña le decía a su madre que la planta del pie empezaba a rozarle por el suelo la madre le respondía “Aguanta una semana más y ya te compro los zapatos en el presupuesto del mes próximo”.
            Que duda cabe que las cosas han cambiado, el ambiente en general es mejor, pero es bien cierto que la situación se ha pretendido mejor de lo que realmente estaba.
            Habría que estudiar a fondo cómo ha sido posible un cambio mental de tal calado  en las personas Un cambio mental y organizativo totalmente diferente. Hoy no sabemos lo que valen las cosas sólo lo que pagamos por ellas. Y lo queremos todo, todo.
            Antes de este pum especulativo las empresas fabrican objetos (zapatos, sombreros, paraguas o lo que fuese) Los apuntes contables se dividían en: materias primas, manufacturación gestión, transporte, seguro, administración, representación y poco más, sumando un porcentaje en beneficios. El producto salía al mercado y dependiendo de la suerte, la competencia real y la buena gestión se vendía, daba   trabajo a un número de personas y claro está, los beneficios aleatorios.
Hoy no se sabe qué puede costar un artículo, de un sitio a otro, los precios  son  completamente diferentes. No sabemos el precio real de los artículos. Importa poco seguimos comprando
            Más es  verdad que el deseo oculto  de poseer tal o tal objeto ha destruido la forma racional, equilibrada y justa de satisfacer una necesidad. Las bambalinas de la ilusión equívoca nos hace ir tirando de tarjeta sin razonar, sin plantearnos nuestras verdaderas necesidades, mientras, colaboramos al  deterioro del planeta por el abuso irracional del consumo. Y sin darnos cuanta de nuestra absurda conducta, seguimos tirando de tarjeta y de carro.

                         SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España