LA TABA COMO ELEMENTO DE
ADIVINACIÓN
La taba. ¿Juego criollo o elemento de adivinación?
Fue
introducida en América por los españoles, pero hace unos 2.500 años se
utilizaba en Grecia para consultas sobre el futuro.
Muchos de nosotros, en tiempos de la niñez y la adolescencia, escuchamos hablar a nuestros familiares (sobre todo a los que vivían en zonas campestres) comentando que –en tiempos libres– solían jugar a la taba. Y cuándo preguntábamos qué era eso, sólo nos decían que se trataba de un hueso.
Con el tiempo, supimos que la "taba" es, ciertamente, un hueso —científicamente su denominación es astrágalo— que se encuentra en el tarso, región anatómica posterior y media de las patas de algunos animales, situada entre los huesos de la pierna y el metatarso.
No es una cuestión que se haya originado en la Argentina (aunque suele indicarse que es una tradición campera, surgida de la cultura gauchesca), ni siquiera hace uno o dos siglos; sino que desde tiempos remotos fueron utilizadas tabas de algunos animales, particularmente las de las patas traseras del cordero (de unos 3 × 2 cm.), para la práctica de diferentes entretenimientos. Los cuales derivaron en juegos de azar por dinero. Consiste en el lanzamiento de tales tabas a modo de dados y según como acontece la caída la persona pierde o gana.
De España a toda América
También pudimos averiguar que el
juego de la taba fue introducido por los españoles en toda América
habiendo sido muy popular en zonas rurales y ganaderas donde hay acceso
sencillo a los huesos de ganado. Hasta allí lo que nos era conocido.
Pero, cuando fuimos profundizando
nuestros estudios e investigaciones en Parapsicología, pudimos comprobar que
importantes culturas se valieron de estos huesos llamados “tabas” como elemento
para adivinar el futuro.
La "taba" en la Antigua Grecia
En la antigua Grecia (como
también en el Imperio Romano) se utilizaba para consultas adivinatorias
hace 2.500 años. Era una manera de intervenir en los designios de las
divinidades y hacerse de un conocimiento suficiente de lo que podía depararles
el futuro. Las tabas extraídas de cabras u ovejas (aunque también las hubo
hechas de marfil, bronce o piedra) eran arrojadas al azar y, de acuerdo a la
forma en que caían, se buscaba descifrar el futuro tanto de una persona como de
un grupo social.
En el mundo griego, la ceremonia
ocurría de acuerdo a los siguientes parámetros: Las cuatro caras: Debido a su
forma irregular pero casi cúbica, la taba caía siempre sobre uno de sus cuatro
lados largos. Cada cara tenía un valor numérico diferente (tradicionalmente 1,
3, 4 y 6). Con frecuencia se grababan letras del alfabeto griego o números
directamente en el hueso. El consultante realizaba una oración y arrojaba
generalmente cuatro tabas sobre una mesa o tablero en un entorno sagrado. El
resultado de la combinación se comparaba con una inscripción pública o una
tablilla del templo en el cual se realizaba la consulta, que contenía la
interpretación –según se afirmaba, escrita por el dios– para cada combinación
numérica posible.
Es interesante señalar que los
griegos indican a Hermes como inventor de la técnica de adivinación a través
del uso de la taba, lo que ha llevado a los historiadores a deducir que el
origen del uso de este hueso para conocer el futuro tiene su origen en el
Egipto Faraónico. Tengamos en cuenta que Hermes es la deidad del azar, los
caminos y la suerte afortunada, era el patrón principal de este tipo de
adivinación.
En Acaya (situada sobre la
costa del norte del Peloponeso, lindando con el golfo de Corinto) existió un
renombrado santuario donde los fieles arrojaban cuatro tabas frente a la
estatua de Hércules para recibir sus vaticinios. El método allí era éste: se
tiraban cuatro tabas y cada una de las cuatro caras tenía un valor numérico.
Las 35 jugadas posibles representaban, cada una, a una divinidad de la
mitología o a un elemento en particular o situación a las cuales los adivinos
atribuían distintas significaciones usando esos datos para brindarle la
información solicitada al consultante.
Cabe agregar que en Mongolia también
fueron utilizadas las tabas con la finalidad de conocer el futuro. Es decir, lo
que en Parapsicología llamamos precognición: conocimiento cierto de un hecho
futuro que no puede ser obtenido por deducción, razonamiento o inferencia
lógica.
ANTONIO LAS HERAS - Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
Antonio Las Heras es doctor en
Psicología Social, parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor. www.antoniolasheras.com


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